América latina: Población negra invisible


Por Raúl Pierri

Destacar la herencia negra en la cultura y costumbres de América Latina es el primer paso para rescatar a la población afrodescendiente de la exclusión y marginación en la que aún vive, concluyó un reciente seminario regional en la capital uruguaya (foto: AMUNAFRO).

Los participantes del encuentro “Las mujeres afrodescendientes y la cultura latinoamericana: identidad y desarrollo”, auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), también coincidieron en la necesidad de trabajar para reducir la falta de conocimiento sobre la población negra.

“Si usted trata de buscar un dato sobre la población afrodescendiente es muy difícil. No existen estadísticas para saber qué está pasando, no existen indicadores específicos de sus niveles de mortalidad infantil o materna, o de nutrición”, dijo a IPS la directora regional para América Latina y el Caribe del PNUD, Rebeca Grynspan, al explicar el concepto de “invisibilidad” manejado en el encuentro.

“Solo podemos acercarnos vía territorial, porque muchos de ellos viven en regiones bastante identificables, y entonces podemos saber lo que pasa solo por una vía indirecta”, afirmó. Pero los afrodescendientes también sufren una “invisibilidad de su aporte a Latinoamérica, de su aporte histórico, de sus movimientos, de su aporte cultural”, de su influencia “en lo que hacemos, en lo que cantamos”.

Al seminario en Montevideo, que se celebró desde el domingo hasta este martes, asistieron representantes de Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

El PNUD lleva adelante una serie de proyectos para recuperar la “visibilidad” de la población negra en la región, especialmente realzando su influencia en la cultura latinoamericana y tratando de obtener más información sobre la situación de ese sector en cuanto a goce de sus derechos.

“Este es el primer paso, porque si usted no ve algo, tampoco le preocupa, tampoco piensa que tiene que mejorarlo ni cree que haya un problema”, añadió Grynspan.

A pesar de la “invisibilidad estadística”, el PNUD logró constatar una gran inequidad en términos de condiciones de vida y de acceso a servicios para los afrodescendientes, como salud y educación.

En Colombia, la tasa de analfabetismo nacional es de 6%, mientras que entre la población afrocolombiana llega al 31%. En Perú, la escolaridad promedio está en 7,3 años, pero entre los negros es de 6,3.

En tanto, según esa agencia de la Organización de las Naciones Unidas, la incidencia de la extrema pobreza entre indígenas y afrodescendientes duplica, aproximadamente, la que se constata en el resto de la población en la región.

En Uruguay, la remuneración promedio de un hombre asalariado negro es equivalente al 70% de la de uno que no sea afrodescendiente.

En Brasil, el desempleo afecta más a los afrodescendientes que al resto de la población, y cuando se incorpora la dimensión de género, se advierte que la falta de trabajo entre las mujeres negras más que duplica a la de los hombres negros.

Sesenta por ciento de la población negra colombiana no tiene acceso a servicios básicos de salud, mientras que 51% no tiene seguro médico, señaló el PNUD.

La tasa de mortalidad infantil en América Latina, según los últimos datos, es entre 40 y 50% más alta entre la población afrodescendiente que en el resto de los habitantes.

Aunque admitió que la crisis económica mundial afectó también especialmente a este sector, Grynspan subrayó que “la discriminación no es solo un problema en lo material, sino más profundo”. “Es un problema de discriminación cultural, de discriminación en términos de los derechos, y las instituciones reproducen esa discriminación que atenta contra nuestros valores éticos de equidad”, dijo a IPS.

Los presentes en el encuentro coincidieron en la necesidad de utilizar la cultura como mecanismo integrador.

“La cultura es un gran puente de unión entre los seres humanos por encima de las diferencias étnicas y raciales, y tiene potencial para sensibilizar y promover valores de integración humana muy importante”, añadió Edgardo Ortuño, el primero y hasta ahora único legislador negro de Uruguay.

Por su parte, Silvia García Savino, directora del proyecto “Población afrodescendiente de América Latina”, del PNUD, subrayó también la importancia de la “visibilidad cultural”.

“Coincidimos en la necesidad de poner de manifiesto la cultura de la población afrodescendiente, esos rasgos, esos modos y recursos del lenguaje, esa sabiduría comunitaria, que generalmente se conocen a través de la música y la danza”, dijo al cierre del seminario.

“Queremos ciudadanos que disfruten plenamente sus derechos, y creemos que el reconocimiento de los derechos culturales va a tener un impacto positivo sobre el resto de los derechos. Tenemos que seguir por ese camino”, añadió.

(Fragmentos tomados de la agencia IPS)

FUENTE:  http://servindi.org/actualidad/opinion/17258

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