JESÚS NO DIJO TODO LO QUE EL EVANGELIO LE ATRIBUYE


 

Posted: 04 Sep 2011 07:21 AM PDT

XXIII Domingo del T.O. (Mt 18,15-20) – Ciclo A
La primera impresión, al leer este texto, es que no “casa” bien con el que le precede ni con el inmediatamente posterior.
En el anterior, a partir de la pequeña parábola del pastor que va a buscar la oveja perdida y que “se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no es extraviaron”, Jesús afirma que “del mismo modo vuestro Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños” (18,14).
Y en el inmediato posterior, a raíz de una pregunta de Pedro sobre si habría que perdonar “hasta siete veces”, Jesús contesta que “no siete veces, sino setenta veces siete” (18,21).

El contraste se produce al comparar la actitud paciente de Jesús, que disculpa y perdona siempre (setenta veces siete), con la puntillosa severidad con que se trata, en la comunidad, al “hermano que peca”.

La conclusión parece clara: los textos más radicales remiten directamente a Jesús; por el contrario, aquellos otros más “realistas”, y centrados en cuestiones de convivencia procederían de la comunidad. Jesús apuesta por actitudes caracterizadas por la gratuidad; la comunidad regula la marcha del grupo, de acuerdo con principios “prácticos”, con los que resolver eficazmente los conflictos comunitarios.

En la comunidad de Mateo debieron encontrar adecuado ese modo “progresivo” de reinsertar en ella a quienes consideraban que se habían equivocado: primero a solas; luego, con dos testigos; finalmente, ante toda la comunidad.

Sin embargo, el hecho de que en aquel grupo pudiera funcionar no significa que sea siempre un modelo a imitar. Cuando se ha querido incluso forzar en determinados estilos de formación –en aquella fórmula imperante durante siglos en la vida religiosa, conocida como la “corrección fraterna”-, se ha hecho daño a las personas. Sin embargo, de nuevo en una lectura literalista del evangelio, se apelaba a la autoridad del propio Jesús, para insistir en esa práctica.

Ni estas palabras proceden del Jesús histórico, ni siempre la “corrección fraterna” es el camino más adecuado. Requiere hacerla con tal limpieza, humildad y amor que únicamente con esas condiciones puede resultar beneficiosa para todos. Cuando no es así, bajo esa fórmula, se camuflan actitudes farisaicas de superioridad, juicio y condena del otro.

Es evidente que todo grupo humano necesita de normas que regulen la convivencia, pero ni siquiera eso otorga a las mismas un valor absoluto, por encima incluso de las personas. Es preferible inclinarse siempre –como Jesús- por el lado de la compasión. Como afirma un dicho atribuido a Platón, “sed amables, pues cualquiera a quien encontremos está librando una dura batalla”.

Además de la norma sobre la reinserción del “hermano que peca”, el texto que leemos este domingo contiene otras dos afirmaciones que afectan directamente a la comunidad, y que se refieren al poder del que se cree portadora y a la oración en común.

La comunidad tiene conciencia de estar en la verdad, hasta el punto de que sus decisiones son siempre válidas. “Atar y desatar” es una expresión semítica que se refiere a prohibir y permitir válidamente. Hasta el punto de que las decisiones tomadas por ella serán válidas también “en el cielo”, es decir, serán legitimadas por el mismo Dios.

El lector del evangelio ha encontrado ya esta misma fórmula en las palabras que Jesús dirige a Pedro (16,19). Cierta tradición ha defendido que ese poder “jurisdiccional” fue conferido a Pedro y a los apóstoles, por lo que, en la iglesia, los depositarios del mismo serían los obispos, “sucesores de los apóstoles”.

Sin embargo, no es tan claro que sea así: por un lado, hay dudas razonables de que esas palabras procedan del propio Jesús; por otro, es legítimo pensar que sean dirigidas, no sólo a los apóstoles, sino al conjunto de la comunidad.

Dicho más claramente: ni la jerarquía puede sustentarse en este texto, ni estas palabras impiden el ejercicio de la voluntad de todos los cristianos y cristianas en las decisiones eclesiales, en la renovación de determinadas normas y en determinadas prácticas como, por ejemplo, el nombramiento de los obispos.

En el tercer bloque de este texto, referido a cuestiones comunitarias, se habla de la oración en grupo, con una doble afirmación: “todo lo dará mi Padre del cielo” y “yo estoy en medio”.

La primera de ellas –“os aseguro además que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo”- choca tanto con la que parece ser la experiencia diaria de los orantes que, de entrada, se hace difícil de creer. ¿Cuántas veces hemos pedido cosas buenas en la oración y no hemos obtenido respuesta? Es cierto que se nos dice que Dios sabe mejor que nosotros lo que nos conviene, pero entonces, ¿cuál puede ser el sentido de aquellas palabras?

Para empezar, me parece claro que no se trata de “magia”, ni tampoco de un poder similar a la “ley de atracción”, de que hablan ciertas corrientes de la Nueva Era (aunque puedan contener algún punto de verdad).

Personalmente, me inclino a pensar que estas palabras de Jesús, en línea con otras afirmaciones suyas a lo largo del evangelio, contienen una certeza y una llamada a una confianza incondicional.

La certeza es que ya lo tenemos todo. Dios es Donación: ¿cómo podría “reservarse” algo y no darlo? Todo nos ha sido dado, pero lo acogemos en la medida de nuestra capacidad de apertura ante el don. Y esa capacidad se activa en la medida en que salimos de las fronteras del yo, y dejamos de identificarnos con él. Es entonces, al descorrer el velo que supone nuestra identificación con la mente, cuando aparece la comprensión: ha crecido nuestra capacidad de “ver”.

Al ego le gustaría que las cosas fueran de otro modo: que, de un modo mágico, como en los cuentos, quedaran respondidas todas sus necesidades y saciados todos sus sueños. Pero esto es imposible, porque la característica del yo siempre será la insatisfacción; ego es “no tener nunca bastante”, porque él mismo es vacío.

El camino no pasa por alimentar al ego, sino precisamente por trascenderlo, aprendiendo a “ver” más allá de él, adentrándonos en ese “no-lugar” donde todo está bien.

La confianza es una de las “palabras mayores” del evangelio, y parece que constituyó un rasgo básico de la personalidad de Jesús. En todo momento y circunstancia, pase lo que pase, podemos confiar: se nos ha dado todo. Pero para verlo, se requiere venir al momento presente.

Fuera del presente, todo es carencia e impotencia. El presente, por el contrario, es plenitud y fortaleza. Una vez más, venimos a descubrir la coherencia de todo: venir al presente coincide con trascender el yo; todo se unifica. (Porque lo que entendemos aquí por “presente” no es un lapso temporal entre el pasado y el futuro –eso sería sólo una “idea” del presente-, sino el no-tiempo, la atemporalidad que percibimos cuando acallamos la mente, o tomamos distancia de ella).

La segunda afirmación –“donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”- parece ser especialmente querida para Mateo, porque recoge el nombre con el que le gusta nombrar a Jesús: Enmanuel o “Dios-con-nosotros”. Con ese nombre empieza (1,23) y concluye (28,20) el relato mateano. “Yo-estoy-en-medio-de-ellos” sigue siendo Enmanuel.

Quizás Mateo aplicó a Jesús un adagio judío que rezaba así: “Si dos hombres se encuentran juntos y las palabras de la Ley están en medio de ellos [como motivo de conversación], Dios habita en medio de ellos”.

En cualquier caso, en una lectura no-dual, está expresando la verdad más profunda del misterio de lo que es: todo se halla interpenetrado en todo. Dios es siempre Dios-con-nosotros, sin distancia ni separación. En la tradición cristiana, Jesús es la manifestación palpable de esa realidad. Con él nos encontramos en la “identidad compartida no-dual” y crecemos en la conciencia unitaria que él vivió: los “otros” son “parte” de “nosotros”.

Enrique Martínez Lozano
http://www.enriquemartinezlozano.com

Blog católico de oraciones y reflexiones pastorales sobre la liturgia dominical. Para compartir y difundir el material brindado. Crremos que Dios regala Amor y Liberación gratuita e incondicionalmente.
Fuente:www.caminomisionero.com

Miedo a la Muerte



Posted: 04 Sep 2011 04:52 PM PDT

Con la reincorporacion típica de septiembre a la vida cotidiana suele producirse cierto descabalamiento, que coincide con el cambio de temperatura, las obligaciones del trabajo, los problemas económicos y sobre todo el miedo al futuro.

Detrás del futuro yace siempre el miedo esencial, el miedo a la pérdida y en definitiva el miedo a la muerte.

El miedo a la muerte sólo se puede superar desde un nivel superior. Cuando conseguimos desprendernos de la careta del yo, de la estructura del ego, el miedo a la muerte se derrumba.

Por eso, la liberación del hombre es siempre liberación del yo. En la mísitca occidental, el yo al unirse con Dios, desaparece. En la mística oriental no existe el yo.

Después de nacer, morir es un acontecimiento capital de nuestra vida, como abrir y cerrar la puerta a nuestra existencia fenoménica. Deberíamos pues enfocar la muerte como una fiesta, la del regreso a casa.

Viene a abrir paso a una alegría: el beso de Dios que me despierta a un nuevo ser.

El problema no es la muerte en sí, sino las pequeñas muertes que nos la recuerdan, el miedo a perder esto y aquello, el horror al vacío, el temor al cambio. Aprender a morir en lo cotidiano es aprender a vivir para siempre. Este yo pequeño pretende vivir eternamente, pretensión absurda y ridícula. Por eso toda mística enseña:

“Muérete y vivirás”

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GRUPO HEPTA: fundado por el P.José Maria Pilón s.j.


Grupo Hepta

Un poco de historia…


De Izqda. a Dcha.: (abajo) Sol Blanco Soler, Paloma Navarrete, Piedad Cavero, (arriba) José Luis Ramos, Padre José María Pilón y Lorenzo Plaza.

El Grupo Hepta es un equipo formado por profesionales de distintas disciplinas que se dedica a la investigación de campo del fenómeno paranormal. El grupo fue creado por el padre Pilón en 1987, siguiendo las pautas de actuación que se habían implantado con anterioridad en Estados Unidos en este tipo de investigaciones. Él se encargó de la selección de los miembros, que hasta el momento llevaban a cabo investigaciones por separado.

Cada uno tiene profesiones y actividades ajenas a la parapsicología, pero a todos les une el entusiasmo por estos fenómenos. La aportación de sus conocimientos, ricos y complementarios, ayuda a una más fácil y provechosa resolución de los casos. Su experiencia de más de veinte años justifica su buena reputación no sólo en España, sino también en el ámbito internacional.

No existen ayudas ni subvenciones a este tipo de trabajo. La investigación que Hepta realiza tiene que adecuarse a los medios que pueden sufragar los integrantes del equipo. El Grupo Hepta es altruista y sólo acepta, por parte de los que acuden a él, la ayuda en gastos que se puedan generar en los traslados.

Componentes del Grupo Hepta

Padre José María Pilón, S.J.

Licenciado en Filosofía y Sagrada Teología

Fernando Ruiz de la Puerta

Matemático y Astrónomo
Profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha

Daniel Chumillas

Máster en Psicoterapia e Hipnosis Clínica

www.danielchumillas.com

José Luis Ramos

Licenciado en Ciencias Físicas y en Medicina

Piedad Cavero

Experta en Medios Audiovisuales, es empresaria

Paloma Navarrete

Licenciada en Farmacia y Psicología

Videoteca

Programas de televisión, producción propia, investigaciones…

En esta sección os ofrecemos una selección de videos, tanto de apariciones de los miembros del Grupo Hepta en diversos medios de comunicación y programas especializados, como algunos documentales de producción propia y material de investigación.

Las Caras del Bélmez

por Grupo Hepta

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El misterio del Cuarto Azul

por Grupo Hepta

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El baúl del monje

El otro lado de la realidad

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El sexto sentido

El otro lado de la realidad

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El Palacio de Linares

Cuarto Milenio – Cuatro -

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El baúl del monje

Cuarto Milenio – Cuatro -

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Casas Encantadas

A Fondo – Zona Cero – Antena3

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Sobre el Grupo Hepta

MisterioTV.com

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El podólogo asesino

Cuarto Milenio – Cuatro -

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El Diablo está en casa

Cuarto Milenio – Cuatro -

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La tragedia del río Órbigo

Cuarto Milenio – Cuatro -

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La sombra de Carolina

Cuarto Milenio – Cuatro -

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Juzgar a los demás.


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Posted: 04 Sep 2011 02:36 PM PDT

Juzgado – Judge from Edgar Lira on Vimeo.

Lo peor de considerar que uno profesa la religión verdadera, es la tentación de sentirse moralmente superior a los demás.
No existen religiones verdaderas, consideremos mejor a las religiones como sistemas, que a través de los cuales, se facilita; o debiera de facilitarse, el progreso espiritual.
Aunque si nos atenemos a la experiencia histórica, las religiones organizadas no han demostrado ser el mejor camino,  que aportan experiencia y discurso,  sentido de pertenencia a una comunidad, compañía en el camino, formación, pero no garantizar la virtud por si mismas.
El progreso espiritual depende del esfuerzo personal.

No nos sintamos superiores a nadie, no juzguemos a los demás, porque eso al fin y al cabo es orgullo y hiere los sentimientos de las personas.
Y el orgullo además, es un obstáculo para ese progreso espiritual sincero y correcto.

La religión es un sistema de acercamiento a Dios y no existen religiones verdaderas, sino creyentes que buscan.

PIRATAS DE SOMALIA: LO QUE NO TE CUENTAN.


 

Este vídeo da luz de fondo a un tema que, aunque presente, se sabe muy poco sobre él.
Los piratas somalíes? ¿Cómo puede en el siglo XXI?
Cuáles son las razones que permitió esta práctica? Mira los verdaderos piratas.
Haga clic aquí para ver la pantalla completa. Se tarda unos minutos y proporciona información que nunca hubiera imaginado!!

¿Por qué Dimas está en el cielo ?



Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP

 

 

Buena pregunta, pero primero preguntémonos, quién es Dimas  ?

 

Hay muchos comentarios e historias acerca de este personaje, a estas alturas, nadie asegura nada a ciencia cierta sobre él. Se conocen algunas leyendas, como la que tiene que ver con la huida a Egipto de la Sagrada Familia, unos dicen; que José llegó solicitando posada en la casa de una familia que tenían un bebé con lepra, que después de instalados allí y una vez que María hubo bañado a Jesús, en la misma agua bañaron al niño leproso, el cual quedó curado, resultando éste, ser Dimas.

 

Otra leyenda dice que entrando a Egipto, José, busca afanosamente, donde esconderse con María y el Niño, ya que los caballos del ejército romano estaban que les alcanzaban. Nadie les quería favorecer y apareció un joven llamado Dimas, por cierto, de muy mala fama, atracador, líder de las comunas, y todo lo demás (si es que, se me permite decir) y los escondió en una guarida donde los soldados, nunca, los pudieron encontrar. Desde ahí parece que Jesús cogió la maña de relacionarse con gente de baja calaña;”publicanos y pecadores”.

 

Su historia ha pasado “de boca en boca”, siendo  la inspiradora de otras leyendas, como la de Robín Hood en la Edad Media.  Se decía, que era un funcionario de la tierra de galilea que, como los buenos ladrones, robaba a los ricos y tacaños para dárselo a los pobres. Debió pasar por nuestras sierras y montañas, en América Latina, hasta la Judea, hasta que un día tuvo la mala suerte de robar en el Templo de Jerusalén y de tratar mal a Sara, que era una hija del Gran Sumo Sacerdote, Caifás,  (algo así como episcopo, ¿seria ?),¿delicuente?) y de apoderarse de ciertos bienes de la administración de Pilatos…para dárselos a unos niños y desplazados. Es claro que le cogieron y crucificaron, sin juicio y sin derecho a la defensa. Su fiesta se celebra el 25 de Marzo, con la fiesta de la Virgen… Es patrono de los prisioneros condenados a cadena perpetua, ladrones, empleados, directores, abogados, presidentes y otros cargos.

 

De este personaje hay que aclarar que su nombre no está en la Biblia, la Iglesia no lo ha proclamado como santo. Es el único santo que no tuvo que hacer milagros, no tuvo abogado del diablo.ni proceso de canonización, y menos un Tribunal Esclesiástico.Se le reconoce que es el único santo que proclamó Jesús cuando le dijo delante de todos sus enemigos: “En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso” Lucas 23:43.

 

Aunque Mateo dice que los dos ladrones se burlaron de Jesús, Lucas, dice; que uno salió en su defensa:

“Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Nosotros, a la verdad, lo estamos justamente, pues recibimos el justo pago de lo que hicimos; mas Éste nada inconveniente ha hecho ¡Jesús, acuérdate de mí cuando vinieres en la gloria de tu realeza!”

Lo significativo de la vida de este santo, no es propiamente ser santo, sino de quien lo santificó. Es la infinita misericordia de Dios, que murió por nuestra redención, por todos y cada uno de nosotros y que no hubiera restado el más mínimo dolor a su pasión, si aquel ladrón hubiera sido el único redimido posible. Qué tremenda enseñanza de MISERICORDIA! Murió expresamente por el buen ladrón, igual que murió expresamente por mí, y también por ti, y por todos y cada una de las mujeres y hombres de todos los tiempos. Tanto por quienes se le entregan definitiva e incondicionalmente, como por los mediocres que damos un paso adelante y otro atrás y nunca nos decidimos por abrazarnos al compromiso social, religioso y cristiano y alejarnos definitivamente de la mediocridad. Y también por sus enemigos, los que le odian y viven afanados en socavar los cimientos de su Iglesia.

 

Volviendo a  Dimas, la enseñanza de su vida, es su fe grande y profunda. En el Sufrimiento, todas las voces que se alzaban; de los fariseos y sacerdotes que habían acudido a ver morir a su enemigo y que creyéndole vencido, se burlaban de Él; de los soldados romanos que entre risas se repartían sus vestiduras; de los verdugos, que tan inhumanamente le habían tratado en su pasión y crucifixión; del pueblo, que había gritado ante Pilatos hasta enronquecer ¡Crucifícalo!. Todos, entre burlas y desprecios, estaban en contra de Cristo, Unos por odio y conveniencia, otros por mimetismo, cobardía y estupidez. Lo que ahora llamaríamos los poderes públicos y la opinión pública, la chismografía, los falsos testimonios, la falta de fraternidad y solidaridad que salta a la vista infamemente!

 

Por parte de los amigos Jesús, más cobardía, el miedo que les atenaza les hace olvidar que Él, es Camino, Verdad y Vida. Todos han huido, tan sólo María Santísima, acompañada de unas cuantas mujeres y Juan, permanecían fieles a Jesús, llorando al pie de la cruz su agonía.

 

Pues ante ese panorama, el buen ladrón, a su vecino de cruz, que agoniza entre indecibles dolores, lo proclama Rey, pero no como rey vencido, que pérdida la batalla, muere a manos de sus enemigos, sino como Rey eterno, que cuando parece vencido, espera en El, y aunque está a las puertas de la muerte, cree en Él. Le reconoce como Señor de la vida y de la muerte. Le reconoce como Dios y sale en su defensa, por eso está en el Cielo. Fue el mismo Jesús quién le abrió la puertas del Cielo, porque Pedro aún no había llegado a ocupar, el cargo de portero, y no es que Jesús no hubiera saludado a su Padre Eterno, lo hizo a toda carrera y se fue a abrir la puerta a Dimas que venía con afán subiendo.

 

Hasta aquí la historia que he podido recoger de Dimas. Ustedes y yo estamos representados en Dimas. Cuando el resto se hacen los locos y gritan crucifíquenlo, que no entre, déjenlo afuera, desacredítenlo, que muera!  Al igual que Dimas, decimos: Acuérdate de nosotros cuando estés en tu Paraíso, Señor mío y Dios mío!.

 

Rionegro, Mayo 23/09

 

Remitido al e-mail

 

 

EL PAPA LE RECUERDA AL OBISPO MORRIS EN UNA CARTA QUE NO TIENE DERECHO A LA DEFENSA QUE ÉL ES QUIEN DECIDE…


EL PAPA destituye Obispo de AUSTRALIA

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04/05/11 19:55

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El Papa purga a un obispo favorable a la ordenación de mujeres

Los curas australianos denuncian el “oscuro proceso” que desembocó en el cese de William Morris.- Ratzinger recuerda al prelado en una carta que no tiene derecho a defenderse y que él es quien decide

MIGUEL MORA | Roma 04/05/2011

En un movimiento tan poco frecuente como significativo del rumbo del papado actual, Benedicto XVI ha destituido al obispo australiano William M. Morris, que llevaba 18 años al frente de la diócesis de Toowoomba (sureste de Australia, cerca de Brisbane). Aunque el Vaticano guarda silencio, la razón del cese es que Morris escribió en 2006, hace cinco años, una carta pastoral en la que afirmaba que, si las reglas de la Iglesia cambiaran y permitieran ordenar como sacerdotes a mujeres y a hombres casados o a protestantes, él “estaría abierto a esa posibilidad”.

La purga de Morris ha sido decidida tras una larga investigación interna ordenada por el Papa, y fue comunicada al público el lunes pasado de forma oficial por el Vaticano en una lacónica nota que afirmaba: “El Santo Padre, Papa Benedicto XVI, ha relevado a su excelencia monseñor William M. Morris del cuidado pastoral de la diócesis de Toowoomba”.

La fórmula, del todo inusual, sugería que el obispo Morris se había negado a presentar su dimisión, como suele ser costumbre en el Vaticano, y despertó por eso la inmediata curiosidad de la prensa. Durante los últimos meses, el Papa ha invitado a dimitir a media docena de obispos relacionados con los escándalos de la pederastia clerical, pero el Vaticano ha camuflado siempre esos ceses como si fueran dimisiones, justificándolas bien por motivos de edad -cuando los prelados cumplen 75 años- o bien por “enfermedad u otras causas”.

El despido de Morris, que tiene 67 años, ha originado una pequeña rebelión entre los católicos del país, que han acusado al Papa de autoritarismo y sugerido el uso de un doble rasero. La decisión parece ofrecer una clara señal de la creciente cerrazón de Benedicto XVI, que resulta más severo al castigar a quienes defienden, incluso de forma vaga o hipotética, el final del celibato y la ordenación de mujeres para suplir las necesidades de nuevos sacerdotes que a los implicados en los casos de pederastia.

El obispo auxiliar de Brisbane, quien se encargará temporalmente de la diócesis de Toowoomba, agradeció a Morris, en una nota, la forma en que afrontó entre 2007 y 2008 el caso del supuesto abuso sexual de un profesor de una escuela católica sobre más de una docena de niñas, informó Efe. Según el vicario general de la ciudad, Peter Dorfield, el obispo cesado ayudó a las familias de las víctimas que llevaron el caso a los tribunales. “Promovió la compasión y la justicia para todos”, dijo Dorfield a la agencia local AAP, al enfatizar que el motivo de la salida de Morris “parece trivial”.

El Consejo Nacional de Curas de Australia emitió ayer un comunicado en el que apoya al obispo despedido y critica la influencia de los “ideólogos reaccionarios” en la Iglesia y “la ausencia de transparencia y de un proceso justo”. Un grupo de católicos locales se solidarizó con Morris encendiendo velas en un parque cercano a su casa.

“Me niegan la justicia”

El domingo, el obispo había respondido a su destitución afirmando que Roma le ha “negado la justicia natural inherente a todo proceso” y no le ha permitido “defenderse de forma adecuada”. Morris afirmó además que se había negado a dimitir por una “cuestión de conciencia”: “Habría sido como admitir que he roto mi comunión con Roma, lo cual refuto y rechazo absolutamente”, dijo.

Según su relato, su carta pastoral de 2006 reflexionaba sin más sobre la alarmante falta de curas en las parroquias australianas, pero “fue mal leída y deliberadamente malinterpretada” por un pequeño grupo de fieles de su diócesis, que se quejó a Roma. Unos meses más tarde, Benedicto XVI envió a Toowoomba una “visita apostólica”; en la jerga eclesial, una inspección. El investigador fue el arzobispo de Denver, Charles J. Chaput, que llegó a Australia en 2007 y se reunió con el obispo, sus curas, los funcionarios de su curia y algunos fieles.

Cuatro años más tarde, ha llegado el veredicto del juez supremo, y cuando Morris ha pedido explicaciones al Papa, este le ha enviado una carta en la que le recuerda que “la ley canónica no prevé celebrar procesos relativos a los obispos, a quienes el sucesor de Pedro nombra y puede relevar de sus cargos”.

La salida de Morris se produce dos años después de que la Iglesia tomara la misma medida con Peter Kennedy, ex sacerdote de Brisbane, quien se mostró a favor de ordenar a mujeres y de las uniones homosexuales.

En opinión del vaticanista Sandro Magister, en realidad el Papa habría castigado a Morris por absolver colectivamente a sus fieles de sus pecados sin tomarles la confesión de forma individual.

vea VIDEOS explicativos en
www.youtube.com/triplete1 

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08/05/11 13:13

As controversy continues, ‘grave reasons’ seen in deposing Australian bishop
Bishop William M. Morris / Pope Benedict XVI

Toowoomba, Australia, May 7, 2011 / 07:08 am (CNA).- Australian Bishop William Morris of Toowoomba, removed from his post earlier this week by Pope Benedict XVI, is not going quietly into early retirement as agreed.

And he does not appear to be respecting the usual protocols of confidentiality and discretion that Church leaders normally adhere to in cases of Church discipline.

Instead, in a series of interviews this week, the ousted bishop has leaked what he claims is private correspondence from Pope Benedict XVI and compared the Vatican’s investigation of him to the 16th-century Spanish Inquisition.

He and his supporters charge that the Vatican’s inquiry, technically known as an “apostolic visitation,” was carried out unfairly and denied him his rights to “natural justice.”

However, Church lawyers this week said that Bishop Morris either misunderstands how the apostolic visitation process works or is deliberately spreading misinformation. They also suggested that the Pope’s unusual removal of the bishop suggests “grave” troubles in Toowoomba.

In addition, new controversy has arisen over the 2006 pastoral letter that may have triggered the Vatican investigation.

Bishop Morris, 67, has been the head of the diocese in southeastern Australia near Brisbane, since 1993. He was removed from office on May 2.

The investigation that led to his ouster began in 2007, just months after Bishop Morris published a pastoral letter in which he said he was considering ordaining women and permitting Protestant clergy to celebrate the Eucharist as a way to address a priest shortage in the diocese.

There is no longer any reference to the Advent 2006 pastoral on Toowoomba’s official diocesan website.

But a copy of the letter, dated Nov. 17, 2006, was published this week on the website of Australia’s ABC News, which has also published a series of favorable interviews with Bishop Morris.

In his letter, Bishop Morris says that the Church “may well need to be much more open towards other options” for celebrating the Eucharist — including “recognizing Anglican, Lutheran and Uniting Church orders” and ordaining women and married men “chosen and endorsed by their local parish community.”

There is some question however, whether this newly published copy of Bishop Morris’s letter is complete.

The website AD2000 had previously carried excerpts from Bishop Morris’s Advent 2006 letter. In addition, the letter is quoted favorably in a 2008 book by Paul Collins, “Believers: Does Australian Catholicism Have a Future” (University of New South Wales Press).

But a key section quoted in these earlier excerpts does not appear in the version of the pastoral letter published this week by ABC News.

In these earlier excerpts, Bishop Morris pledges to “continue to reflect carefully” on the options he has proposed. In the version published this week by ABC News, this passage appears to have been excised.

In his original letter as quoted by AD2000, he wrote:

“While we continue to reflect carefully on these options, we remain committed to actively promoting vocations to the current celibate male priesthood and open to inviting priests from overseas.”

In the newly published version, this passage reads:

“We remain committed to actively promoting vocations to the current celibate male priesthood and open to inviting priests from overseas.”

In a letter announcing his departure that was read in all parishes May 1, Bishop Morris complained that his pastoral letter had been “deliberately misinterpreted.”

Bishop Morris this week also leaked to ABC News what he said was a private letter sent to him by Pope Benedict XVI. In it, Pope Benedict reminded Bishop Morris “that Pope John Paul II had said irrevocably and infallibly that women cannot be ordained.”

The accuracy of this quote or the existence of the letter could not be verified independently by CNA.

For most of the week, Bishop Morris and his supporters continued to wage a public campaign against the Vatican investigation.

In accounts published in the Australian press, they say the apostolic visitor was American Archbishop Charles J. Chaput, OFM Cap., of Denver, who they say was appointed by the Vatican’s Congregation for the Doctrine of the Faith.

They say Archbishop Chaput came to Toowoomba in April 2007 and interviewed Bishop Morris along with a sampling of both his both supporters and critics. They say he delivered his report to the Vatican’s Congregation for Bishops on May 3, 2007.

Archbishop Chaput has declined to comment on what, if any role, he played in the investigation.

Nor has the Vatican released any details about the investigation beyond an unusually terse announcement issued May 2 through the Vatican Information Service: “The Holy Father removed Bishop William M. Morris from the pastoral care of the diocese of Toowoomba, Australia.”

Bishop Morris continues to complain that he was never given a copy of the apostolic visitator’s report.

But Father Jesus Miñanbres Fernandez, who serves on the canon law faculty at Pontifical University of the Holy Cross said this is not unusual in apostolic visitations.

In cases involving the conduct of bishops, Fr. Fernandez told CNA, the visitator would make a report to the Vatican. That report would be “secret,” to be read only by the Pope and the Vatican congregation that ordered the investigation.

Fr. Fernandez stressed that he is not familiar with all the details in the case of Bishop Morris. But he indicated that Church law provides that the information in the report be kept confidential.

“It could be harmful to release all the information,” he said. “The investigation probably includes names of other bishops in Australia.”

“Its probably not convenient that he knows all of the details. There have been different conversations with people that are protected.”

Fr. Fernandez said that it is “not very common that the Pope dismisses a bishop.”

He said that ordinarily the Pope would try first to ask the bishop to resign, “to realize that there is a lack of mutual confidence with the Pope or the college of bishops.”

Bishop Morris, he said, would have been given “a decree, an administrative act, in which the causes would have been expressed — even if they didn’t make him happy,” he said.

“The causes would have been present in the causes of dismissal,” Fr. Fernandez added.

“He is a bishop and will remain so. I don’t know what the procedure might be in his case. These things are often negotiated with the person. I don’t know what will have been asked of him. If this act is signed by the Pope, it cannot be overturned. If it’s just from a Congregation, it can be. If it’s that grave that it was signed by the Pope, no. The actions of the Pope are definitive.”

Fr. Fernandez said that the case for dismissing Bishop Morris must have been “serious” to warrant such a high profile removal from office.

“There are bishops that say things that are contrary to the Church, and the Vatican tries to help them through the process to realize the error; they try to correct the action, correct the teaching. To have reached dismissal, there must be a grave reason,” he said.

http://vivalabolsa.yuku.com/topic/18366

Un ecumenismo para el día a día


J. IGNACIO IGARTUA

Lunes 29 de agosto de 2011
Publicado en alandar nº280

 

Foto. FinizioSon muchas las cuestiones pendientes que tenemos los cristianos de cualquiera de las tradiciones, pero la primera quizá sea el ecumenismo, que debe llevar a restaurar la unidad entre todos aquellos que nos sentimos interpelados por la palabra, obra y vida de Jesús de Nazaret. No son pocos los que buscan, intentan y quieren esta unidad, aunque no son pocas las dificultades que se encuentran en el camino.

Entre los que en estos momentos están trabajando se encuentra el Foro Ecuménico Pentecostés (FEP), que nació hace cuatro años, después de muchas reuniones y diálogos. En él participa una veintena de instituciones e Iglesias, que van desde la Comisión Justicia y Paz hasta la Comunidad de San Egidio, pasando por la Iglesia Evangélica Española, la Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal, los Carmelitas Descalzos o Pueblo de Dios.

El coordinador del FEP, Carlos Jesús Delgado (Justicia y Paz), señala que “resumiendo mucho, el Foro surge de una experiencia para preparar la tercera Asamblea Ecuménica Europea de Sibiu y la experiencia de comunión eclesial de una Vigilia en Pentecostés”. Tras Sibiu se formaron grupos de trabajo sobre ecología, derechos humanos, inmigración y otros temas de carácter social. A ellos se unían el Evangelio y la oración como pilares para el comienzo de un caminar juntos. Carlos asegura que “en el Foro no entramos en dogmas ni en grandes debates teológicos, sino que hacemos un trabajo muy del día a día, con los problemas que hay en España o en África, que podemos abarcar todos desde un diálogo sin competencias”.

Durante varios días se estuvo trabajando seriamente, con el compromiso de todos los que participaban en las reuniones, con la perspectiva de cómo se podía cambiar el panorama ecuménico en España, aunque siendo conscientes de que no es un asunto a corto plazo, sino que el objetivo final tardará tiempo, pues no en vano son siglos de separación y ruptura, cuando no persecución.

Dos manifiestos

Pero desde este diálogo, que supone conocerse, romper prejuicios, buscar lo que une, en octubre de 2008 se produce un hito importante en el ecumenismo con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, cuando se hace público un manifiesto, Cristianos contra la pobreza, firmado por ocho organizaciones e Iglesias (Justicia y Paz, FEREDE, Foro Ecuménico Pentecostés, Iglesia Evangélica Española, Iglesia Evangélica de Habla Alemana, Iglesia Española Reformada Episcopal, Iglesia Ortodoxa Rumana e Iglesia Ortodoxa Rusa). En uno de sus apartados se recoge que “muchos de los cristianos y cristianas madrileños, independientemente de nuestra confesión y tradición, somos testigos de la injusta pobreza existente en nuestra sociedad y nuestro mundo” y añade también que “nuestras iglesias están, en muchos casos, en primera línea en el frente contra la pobreza (…) llevando y practicando la Buena Noticia de Jesús y el Amor de nuestro Padre”.

Un año más tarde, el 13 de diciembre de 2009, se consensúa otro manifiesto, A favor de la justicia climática, con motivo de la Cumbre de Naciones Unidas en Copenhague sobre el cambio climático. En él se indica que “como cristianos queremos manifestar nuestro compromiso fraterno y solidario con los que ya son víctimas de las dramáticas consecuencias climáticas”. Tras exigir un cambio en los hábitos de conducta y consumo, añade que “desde nuestras iglesias queremos fomentar alianzas, pactos e iniciativas que nos ayuden a comprender la magnitud de este problema, así como aportar ideas y soluciones factibles, fruto del diálogo y responsabilidad de toda la sociedad. (…) Pedimos a Dios que nos conceda la valentía y la sabiduría precisas para afrontar, desde el Evangelio de Jesús y en solidaridad con los que sufren, el reto de hacer de este mundo un lugar más justo, fraterno y sostenible”.

Para el coordinador del Foro Ecuménico Pentecostés, “estos manifiestos son históricos y están ahí, aunque los grandes medios de comunicación no se enteren y no se hagan eco de ello”. Reconoce que el ecumenismo en España no es fácil, puesto que cada tradición tiene sus propios conflictos internos, que ha de resolver. Sobre los católicos indica que “estamos en una época de mirada hacia adentro y prima la ausencia de lo ecuménico”. No es que se impida, pero tampoco se favorece, “quizá porque en nuestro país el ecumenismo no tiene una tradición histórica, aunque siempre ha habido gente que ha tratado de que se mantenga vivo”. Carlos no quiere transmitir una sensación de total negatividad y por eso recuerda que este año se ha dado un paso muy importante con el reconocimiento del Bautismo con la Iglesia Española Reformada Episcopal (comunión anglicana).

Ahora se está trabajando para promover una especie de Consejo de Iglesias en España o para algo tan desgraciadamente cotidiano como la violencia de género, sin olvidar la colaboración para el diálogo con otras religiones monoteístas, como el judaísmo, propuesta desde la Embajada de los Estados Unidos en Madrid. También está previsto acudir el próximo octubre a la Segunda Asamblea del Foro Cristiano Mundial, que se va a celebrar en Indonesia.

El futuro, para Carlos Delgado, “es seguir caminando poquito a poco, centrándonos en los temas que vayan surgiendo; buscando nuevas “alianzas” –este año se han unido a la Vigilia los Focolares-; sabiendo que el trabajo todavía no brilla hacia fuera, pero con el ánimo esperanzado de que será lo que Dios quiera”.

Fuente: http://www.alandar.org

Soy homosexual y Dios me ama


CHARO MÁRMOL

Miércoles 6 de julio de 2011

Acabamos de pasar la semana en la que muchos y muchas han celebrado el orgullo de ser gay. Ya estamos acostumbrados a que, desde hace unos años, nuestras calles en Madrid se llenen de banderas arco iris, se “abran los armarios” y, sin miedo ni pudor, muchas y muchos invadan la vía pública proclamando a todas y todos los que quieran oírlo, que son homosexuales, gays, lesbianas… que son como todos los demás, que tienen sus familias. Son profesores, profesoras, abogados, médicas, amas de casa, padres y madres de familia… hombres y mujeres iguales a todos los demás, sólo con distinta opción sexual. No son enfermos ni enfermas, aunque Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá, así lo crea y haya sacado una guía con consejos y lecturas para curar la homosexualidad. No son enfermos. Son como todas y todos los demás. Y, además, también los hay que son creyentes.

Y quizás sea a esto a lo que estamos menos acostumbrados: a que los creyentes gays y lesbianas se sientan orgullosos de serlo y de proclamarlo en la vía pública. Así lo hicieron el pasado domingo 3 de julio en la Plaza del Rey (barrio de Chueca, Madrid). Medio centenar de personas nos dimos cita para compartir la fe. Estábamos católicos, protestantes y miembros de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana de España. Estábamos gays, lesbianas y heterosexuales que creemos en la igualdad y en el amor de Dios Padre y Madre para con todas y todos.

Era la primera vez que participaba en una manifestación pública como ésta. También era la primera vez que organizaban una convocatoria desde la fe en el marco de la semana gay. Me gustó participar. Me encantó ver gente orgullosa de lo que es; pero volví a sentir pena y dolor por esta Iglesia Institución que rechaza a los que son diferentes. Sentí el sufrimiento de los que contaron su testimonio y expresaron su proceso, casi siempre doloroso, de aceptarse como gay, como lesbiana y, sobre todo, como cristiana y cristiano en una iglesia que los rechaza y los considera enfermos.

Pero con todo, el mayor sentimiento fue el de alegría y acción de gracias por la fuerza de estas personas que se atrevieron allí, en plena calle y a través de unos potentes altavoces, decir: “Soy gay, soy lesbiana y soy creyente y Dios me ama”.

Dios en danza


TERESA FORCADES, MONJA BENEDICTINA

ARACELI CABALLERO

Lunes 29 de agosto de 2011
Publicado en alandar nº280

 

Foto. Araceli CaballeroTeresa Forcades es monja benedictina, médica y teóloga. Tiene un doctorado en salud pública y otro en teología fundamental sobre la trinidad y el concepto de persona. Se hizo muy conocida hace un par de años por sus opiniones críticas sobre la gripe A, pero ése es sólo uno de los temas sobre los que resulta fascinante hablar con ella. Entre sus publicaciones recientes, Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas (Cuadernos CiJ 141), La Trinitat, avui (Abadía de Montserrat, 2005) y La teología feminista en la historia(Fragmenta, 2007).

Vicepresidenta de la Asociación Europea de Mujeres en la Investigación Teológica (ESWTR) (www.eswtr.org/es), es un referente en teología feminista, que “no es un subapartado: o toda la teología es liberación, o no es teología. O es feminista -entendiendo feminista como una identidad, para hombres y mujeres, a imagen de Dios, sin quedar coartada por ningún estereotipo-, o no es teología”. Cuando tenemos esta conversación, se prepara la conferencia bianual de la ESWTR, celebrada en Salamanca a finales de agosto sobre La teología feminista: escuchar, comprender y responder en un mundo secular y plural.

Las aportaciones de Teresa son conocidas en sus escritos y en su accesible –y muy recomendable- web (http://www.benedictinescat.com/mont…). Esta tranquila conversación en su monasterio de Montserrat trata de algunas de ellas.

Me resulta especialmente interesante que comience el libro señalando que la teología feminista nace de una experiencia de contradicción. Es decir, algo que no queda fuera de la persona, lo que viene a significar que esta teología cuestiona tanto el objeto de estudio como quien estudia.

Me gusta que lo plantees así, porque lo que menos me gusta es lo políticamente correcto, que significa “esto ya me lo sé, ya sé lo que tengo que decir y lo que tengo que hacer”. Creo que esto, en cualquier ámbito, es lo contrario de lo que tenemos que hacer. Lo que yo aprendo en la experiencia monástica es a vivir de este inédito de Dios. En palabras de Santa Teresa, son esas moradas, en cuyo centro está la cámara nupcial, imagínate, ¿qué es eso? Es el encuentro interpersonal, el encuentro amoroso; sólo puedes entrar allí si das el todo. Y si haces eso, las cosas cambian. Precisamente hoy nos dice el Evangelio que los zorros tienen madriguera, los pájaros tienen nidos, el hijo del hombre no tiene donde reposar la cabeza. Siguiendo esto, que cuando hagamos teología no sea desde ningún tipo de dogmatismo, sino desde la autenticidad de la experiencia. Creo que la teología feminista –y toda la teología de la liberación- es exactamente eso: poner en el centro la persona con su experiencia única.

Quiero decir que, en tanto que experiencia, es algo que le afecta personalmente.

Claro. Escribir este libro me costó lágrimas. Por ejemplo, cuando ves que Gregorio de Nacianzo denunciaba con enorme clarividencia algunos aspectos de la situación de las mujeres en el siglo IV que siguen igual en el XXI, como si Dios hubiera asignado a las mujeres unos roles que en realidad les ha adjudicado una evolución social de un determinado tipo. Esa percepción de que ha habido en la historia, generación tras generación, mujeres que se han sentido limitadas en su desarrollo personal a causa de estos estereotipos causa pena y congoja.

Junto a esto, causa gozo ver que, también generación tras generación, a lo largo de la historia también ha habido personas que no se conforman ante esta situación. Aunque hay una reacción constante contra este anhelo, aunque muchas de estas experiencias acaban mal, el anhelo surge y tampoco cesa, porque mientras haya mujeres existirá este anhelo de ser lo que te parezca que tienes que ser, lo que Dios te dé a entender que tienes que ser.

En más de una ocasión dice y escribe–la traducción en términos simples es mía- que la sociedad patriarcal no es cosa sólo de hombres. Entiendo que esto significa que usted no asigna a las mujeres un papel de víctimas, sino de sujetos. ¿Es esto lo que distingue la teología femenina –hecha por mujeres- de la feminista?

Yo suelo explicar esto diciendo que para mí el patriarcado no es la sociedad que han hecho los varones en contra de las mujeres, sino la sociedad que hemos construido y mantenemos aún hoy, mujeres y varones, en tanto que vivimos nuestra vida adulta en continuidad con el patrón de subjetivación infantil, que tiene como referente la figura materna. A mí me convencen las teorías que sostienen que los niños y las niñas tienen género; y eso no se debe sólo a la cultura, es que lo tienen, porque tienen en su punto de mira de referente subjetivo a una figura que es la madre. Si soy niño, me percibo como distinto; si soy niña, soy como ella. Creo que esto es la base de la subjetivación infantil. La subjetivación plena, que es la adulta, no te viene dada desde fuera, sino que tienes que adquirirla desde la libertad. Da igual cómo empieces, pero si en la edad adulta vives aún con el referente materno, tienes mujeres que hacen de mamá a los hombres –en el trabajo, a su marido, al jefe, a quien sea, a todo el mundo- y hombres que “se dejan querer” y se aprovechan de esta situación en la que se sitúa la mujer, no sólo por presión social, aunque está claro que la sociedad puede ayudar –a hombres y mujeres- a superar el patrón infantil, o puede dificultarte muchísimo esta liberación. Esta perspectiva saca a las mujeres del rol de víctimas, en cuanto rol. Esto no significa que no haya mujeres víctimas de abusos que hay que denunciar. Eso es distinto que colocar a las mujeres en la sociedad patriarcal en un rol que no tiene en cuenta su papel activo. Es bastante común entre las mujeres preferir varones en los roles de autoridad, lo que debería hacernos reflexionar a las que queremos pensar desde categorías feministas. No para frustrarnos, sino para ser conscientes de que la fuerza que crea y sostiene la sociedad patriarcal no es coyuntural, sino que está enraizada en la propuesta de crecimiento personal. Y el precio es, en palabras de Fromm, el miedo a la libertad. Es muy bonito hablar de libertad cuando estás en tu sillón tranquilita, pero en la vida real, cuando te encuentras en una situación en la que no sabes qué hacer, te retrotraes al patrón infantil: tú haces de mamá y el otro se deja querer, que es donde encontramos una seguridad afectiva superficial, ficticia, que no satisface a la persona adulta.

La teología, que es una reflexión sobre Dios, creo que enlaza muy bien con esta propuesta del feminismo porque es exactamente eso lo que el Evangelio nos dice: “Deja al padre y a la madre; si no odias al padre y a la madre, tú no puedes venir conmigo. Deja ya a la familia y mírame a mí, que soy amor y libertad total y absoluta y camina sobre las aguas”. Eso es fascinante cuando lo oyes, pero en la vida real quiere decir “atrévete a dar pasos que no sabes cómo van a acabar”. Eso creo que le da a la vida un dinamismo, un interés, al mismo tiempo que el miedo este.

"La teología feminista -y toda la teología de la liberación- consiste en poner en el centro a la persona"

Seguir los caminos trazados tampoco garantiza no equivocarte…

Claro, pero te parece que sí.

En último término, el patriarcado es una cuestión de poder, de manera que supongo que la propuesta de la teología feminista, en cuanto teología de liberación, no es –dicho vulgarmente- de “darle la vuelta a la tortilla”, que el poder cambie de manos, sino cambiar dominio por comunión.

Esto es fundamental. El reino de lo humano no podrá existir hasta que no estemos juntos hombres y mujeres. Este reino de lo humano no es el de los varones al que las mujeres solicitamos entrada. Yo no quiero ir a tu reino, que es un reino en el que tú has aceptado que la mitad de la humanidad esté por debajo. ¿Cómo va a ser eso el reino de lo humano? El reino de lo humano está allí y, si quieres, caminamos como compañeros a ver si llegamos, pero mi llegada feminista no será una llegada hacia ti, como varón, a ver si te alcanzo. Eso sería el feminismo burgués -o ni eso- y a mí no me interesa para nada.

Mi idea no es pensar que hay un espacio de poder que ya está ocupado y vamos a ver si conseguimos meternos ahí dentro. Eso no me interesa para nada. Yo quiero vivir de otra manera; creo que esa utopía real está ahí, más adelante y es Cristo que nos precede a la Galilea, el Cristo resucitado que nos desconcierta, que dice “os encontraré en Galilea”, y ahí vamos con lo que tenemos, con nuestras dificultades, pero de ninguna es algo que ya sabemos lo que es, sino que lo vivimos en la medida en que lo experimentamos. No es que lo piensas primero y lo vives después, sino que es vivir desde la confianza, desde la fe.

¿Enlaza esto con otro tema muy suyo, la trinidad? Más allá de las “explicaciones” intelectuales y oscuras de la trinidad, nuestra experiencia humana es que, allá en el centro, somos irreductiblemente una, así que qué gusto ser esencialmente comunidad. Una sociedad, una historia, unas relaciones humanas construidas no sobre el dominio, sino sobre la comunión sí que serían imagen de Dios. No sé si se me va la olla relacionando temas…

Para mí son temas muy cercanos. El cristiano, la cristiana adulta, hace de su referencia central no la madre, que ya hizo su trabajo y hay que dejarla descansar, sino un Dios que es comunión. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que la diversidad no es sub-óptima. Muchas filosofías, la más conocida de las cuales es el platonismo, han sostenido y sostienen que la unidad es óptima, la diversidad es sub-óptima; es la multiplicidad del mundo caído: nos diversificamos cuando estamos por debajo de la perfección; cuando llegas al uno, eso es monolitico.

Pero el dios cristiano dice que no es así, porque ese uno es una falacia, es una quimera para el mundo cristiano, porque en el centro de la inteligibilidad de todo lo que existe coloca un dinamismo, una danza de tres irreductibles, por encima de los cuales no hay nada. Por lo tanto, la diversidad es óptima, es máxima, no hay unidad que la supere; lo que no niega la unidad, porque lo que ocurre es que no opone diversidad/unidad; formula una unidad que sólo es posible desde y en la diversidad: más unida, más diversificada. Y creo que esto no es una afirmación vana, sino que es la experiencia que hace todo el mundo cuando se siente amado. En una relación de amor no sabes dónde acabas tú y dónde empieza la otra persona, a la vez que potencia que seas tú misma. Son dos dimensiones que se viven simultáneamente. Que Dios es amor no es una metáfora, es una vivencia.

La experiencia humana va por ahí y más iría si cambiáramos “o” por “y”, la adversativa por la coordinada, si cambiáramos el régimen de incompatibilidad de la libertad kantiana (tu libertad acaba donde empieza la mía) por la experiencia elemental de que los demás hacen posible nuestra libertad; las otras personas, de hecho, no son rivales, sino posibilidades.

Claro, esta es una libertad capitallista: somos rivales; mientras más tengas tú, menos tengo yo, en las antípodas de la frase de Rosa Luxemburgo -“la libertad es siempre la libertad de quien piensa distinto”- o el ideal anarquista de que nadie será libre hasta que todos seamos libres.

“El reino de lo humano no es el de los varones, al que las mujeres solicitamos entrada”.

Volvamos a la Trinidad…

¿En qué sentido es sacramento el matrimonio? A veces he desarrollado esta idea para argumentar teológicamente la posibilidad del matrimonio homosexual bendecido por la Iglesia, que creo que no es contradictorio con nada de la teología. Soy consciente de que el magisterio actual no va en este sentido, pero la teología, como yo la comprendo en su profundidad no contradice eso.

Respecto al matrimonio cristiano como sacramento, algunas personas consideran el punto capital de esa unión la complementariedad. Sin embargo, si decimos que es sacramento será porque es signo de algo, que es el amor de Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu y esos tres no se complementan para nada. El Padre no le dice al Hijo “eres lo que me falta”. Esto no va así en la trinidad: el Padre le ama gratuitamente -no porque le falte nada- y esto es lo esencial de este amor. Eso es lo esencial de ese amor, como todo amor; si no, es una mercancía, un mercadeo. Es un amor que no puedes razonar. ¿Por qué amas a esa persona así? ¿Porque es rubia? ¿El día que se tiña, se acabó? Eso es una tontería. “Porque me hace sentir bien” Pues el día que esté de malas, tú ya puedes empezar a hacer aguas. No, es otra cosa. Las personas somos capacidad de ser y cuando tú te unes a otra con esa voluntad de caminar juntos, el camino queda abierto. Eso no quiere decir, por supuesto, que tengas que soportar una situación de abuso, pero eso es otra cosa.

Esta visión de complementariedad creo que pone en cuestión la teología del matrimonio como sacramento, porque tiene que ser signo de algo y ese algo es el amor de Dios, tanto el intratrinitario como el amor hacia nosotros, que no es nunca de complementariedad. Esa es una de las afirmaciones de la teología cristiana, en contra de otras teologías y filosofías que vienen a decir que a Dios le falta algo y por eso nos crea. La teología cristana desde el principio dice que a Dios no le falta nada; es una creación gratuita, es puro amor. Esto es fundamental entenderlo. Eso no significa que, en lo concreto, uno tenga un don y otro tenga otro y que se complementen, pero eso es otro nivel, no es lo fundamental. Lo fundamental es que se reconozca un yo y un tú como distintos y al mismo tiempo capaces de unirse de una forma que va más allá de lo que podemos formular con palabras. Por tanto, lo esencial de ese amor sacramental, matrimonial cristiano, de pareja, como quieras llamarlo, es esa capacidad de reconocer en el otro a un tú irreductible y de tratarlo con respeto, para ser libertad humana, con que se tratan Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lo que es sacramental en las relaciones, sean de pareja sean de comunidad – nuestra comunidad, como cualquier comunidad cristiana también es en sí sacramento de ese amor- lo que las constituye como sacramento es esa dinámica del dar y el recibir: si tú tienes algo para dar, pues das y si no tienes, no pasa nada. Si se establece esa dinámica, tienes un entorno de compartir.

Esto se contrapone a lo que podríamos llamar teología o antropología capitalista, en la que lo bueno es tener; si tengo para dar, soy y si no tengo para dar, no soy. Por tanto los pobres, ya se sabe que se quedan a la cola de todo. Es esa dinámica la que hace decir a Teresa “¿Qué queréis, Señor, de mí? (…) sea viña fecunda o estéril…” Si tienes algo para dar, das; si no, pides. Eso es lo que pasa en la trinidad, porque el Padre lo da todo y el Hijo lo recibe, y no está acomplejado. Lo dice claramente en Juan, 10: “Yo todo lo he recibido del Padre”. Pues vaya niñato, ¿no? Al menos que diga que tiene algo suyo. Y te miraría diciendo “Pues claro que no tengo mío, pero me lo da el Padre y yo lo acepto y en ese acto de aceptación me constituyo como sujeto en la relación”.

Ahí hay mucho contenido, porque lo femenino normalmente se postula como receptivo y lo receptivo se subordina a lo activo, cuando lo receptivo puede ser más activo a veces porque supone la capacidad tal vez más profunda de activarse como sujeto receptor. Porque dar puede ser un acto externo a la persona. Dios es amor, estamos hechos para el amor y en cualquier situación que nos encontremos podemos amar, porque el amor no se va a adulterar. Recibir es compartir. Podemos dar porque estamos hechos a imagen de Dios y Dios es Padre (padre-madre, no es el nombre); podemos recibir porque estamos hechos a imagen de Dios y Dios es Hijo; podemos compartir porque estamos hechos a imagen de Dios y Dios es Espíritu. Entonces, en cualquier stuación en la que estés es posible cumplir la voluntad de Dios -que es amar- y en alguna de esas tres modalidades siempre lo puedes hacer.

Por eso digo que la teología de la liberación, o la feminista, no es un subapartado: o toda la teología es liberación, o no es teología. O es feminista, entendiendo feminista como hemos dicho: una identidad, para hombres y mujeres, a imagen de Dios, sin quedar coartada por ningún estereotipo, o toda la teología es feminista, o no es teología. Puesto que el patriarcado es violencia, ¿la telogía feminista es en algún sentido teología pacifista?

Yo creo que sí, por la falta de violencia intrínseca. Eso me remite a lo que Lacan y otros dicen: que el patriarcado tiene no sólo una violencia explícita, sino que tiene una implícita, que es encasquillar a la gente en unos roles que son externos. Y eso no puede ser, no queremos imaginar la posibilidad de crecimiento, de educación, de sociedad en la que los roles no permitan que cada cual se determine desde su interioridad. Dios nos deja hacer, aunque a veces nos determinemos de formas que Dios debe decir ¡qué desastre! Pero de ahí aprendemos la paciencia del amor, que acompaña sin suplantar, porque si suplantas, dónde queda el otro. En ese sentido profundo, dejar espacio.

Hay una palabra muy bonita, técnica, que se usa en teología para referirse al amor trinitario, descrito como relaciones pericoréticas. Coreo es “espacio” y peri, “alrededor”; pericoreo significa “alrededor de”. Coreo es danza; coreografía, por ejemplo. Pericorético es, pues, un amor que no invade, te deja sitio, es el amor que dice “yo te amo en tanto te hago espacio para que tú seas. No te ato. Soy feliz si tú eres feliz, no si estás ahí mirándome, en función mía”. Eso no significa distancia ni contradice el amor erótico y ahí está el Cantar de los cantares. En el mismo fuego, la misma unión amorosa es amor pericorético. Es esa capacidad de respirar, de dejar espacio, de no anular al otro. Es fascinante que Dios nos enseñe amar así.

¿Cuál es la respuesta de la academia a sus propuestas?

Hay dos niveles. Uno serían las facultades de teología, que en España, donde predomina la teología católica, son eclesiásticas y no pertenecen a la universidad civil. Aquí hay una dificultad clarísima -un recelo- y tendría que usar un término más fuerte: hay un espanto. Es una especie de reacción alérgica, un rechazo visceral, un miedo de estereotipos, de prejuicios arrastrados… En cambio -y por suerte- hay otros ámbitos, como la Asociación Europea de Mujeres en la Investigación Teológica, de la que ahora soy vicepresidenta, que en agosto hacemos el congreso este, que también es un ámbito de teología académica. No quiere decir que no tenga sus problemas, en el ámbito protestante y demás, pero da una posibilidad de diversificar lo que llamamos teología académica en el hecho de que haya facultades no controladas por el estamento eclesiástico, con lo que implica como ámbito de pensamiento libre, porque si no es libre no es pensamiento. Evidentemente, a mí, como teóloga católica y dentro de la Iglesia católica, no me resulta problemática mi responsabilidad de estar al día del magisterio, de tenerlo en cuenta.

Creo que es fundamental entenderse en esta 'casa común', que tiene muchas habitaciones y tienes que dar espacio a cada cual

¿Qué significa para mí que haya magisterio, cómo entiendo yo la función magisterial? La entiendo como función de unidad. Todo lo que hemos hablado del amor, del sacramento y de la plenitud cobra sentido en el seno de un todo, que no es uniforme, que es extraordinariamente diverso, pero que no se fragmenta en guetos. Creo que es fundamental entenderse en esa casa común, que tiene muchas habitaciones y tienes que dar espacio a cada cual. Yo ya no puedo pensar mi vida dejando de lado a las otras personas que no piensan como yo y eso es para mí la actualización del magisterio de unidad. De mi comunidad me gusta que pensamos todas diferente, lo que resulta problemático cuando tenemos reuniones, pero es esencial porque, si no, seríamos un grupo de amigas o un grupo que se ha autoseleccionado por tendencia ideológica; aquí hay gente de derechas, de izquierdas, feministas, no feministas, etc., pero vivir juntas en serio es un reto. En ese sentido, creo que cuando cada cual va por su lado nos perdemos algo. A mí me parece importante que exista el magisterio como función de consenso, como función de unidad, donde las afirmaciones que se hacen sobre el sentido de la vida sean afirmaciones que no salgan del magín peculiar y particular de un señor inspirado o una señora, sino que recojan todo un diálogo con Dios de siglos y yo a eso le tengo mucho respeto.

Dice que “si la mayoría lo quisiéramos de verdad, la jerarquía sería diferente”.

Me refiero a esta postura de “cuando el obispo quiera”. Oiga, no; si usted espera a que el obispo quiera para dar el paso, ya le digo yo que no va a dar ni uno, porque las cosas no van de arriba abajo, Claro que algunas van así, pero esas no son las que nos interesan; las que nos interesan no han ido nunca de arriba abajo, no ha habido ninguna revolución de arriba abajo, son todas de abajo arriba. El cristianismo va de abajo arriba y empieza donde empieza y Jesús se encarna como se encarna. No se encarna emperador, que hubiera sido más fácil: se encarna emperador y decide cómo tiene que ir todo. Pero se encarnó en el pueblucho ese, en la punta esa colonizada: un desastre a ojos humanos, pero ese es el reto a nuestra manera de pensar. En fin, que no estoy yo para quejarme de qué obispos tenemos, sino para ver cómo vivimos nuestro cristianismo de tal manera que todo tenga que cambiar necesariamente, pero para eso tenemos que estar todos en la onda.

En algún sitio he leído, con perplejidad, que en algún momento de su vida había querido ser cura.

Pues yo nunca he dicho eso, pero sé que alguien lo puso en mi boca en algún momento.

Lo borro

Sí, sí. Sí, sí.

¿Por qué las religiones, que tienen un mensaje de liberación, resultan tan patriarcales, incluso más que la sociedad?

Tengo interés en ir estudiando más esto y no digo que no sea así, pero no me gustaría aceptarlo de entrada sin haber profundizado más. Yo tengo que oponer ahí mi propia experiencia. He encontrado unos espacios en lo que podemos llamar el ámbito religioso mucho más liberadores o al menos patriarcales en su día a día que en otros espacios, como por ejemplo la universidad y el hospital, donde las relaciones laborales son un desastre. Ahí las vacas sagradas son las vacas sagradas que, por supuesto, siempre son toros y el “niña” y las bromitas están al orden del día y lo que significa tener que aprender a hacer, dónde se toman las decisiones, por qué hay más estudiantes de medicina que “estudiantos” pero el porcentaje de catedráticas es un ridículo 1%. Que el discurso de la Iglesia está, digamos demodé, que a veces sale con unas cosas que mira tú y que el discurso de la sociedad parece súper, pero que a la hora de la verdad quienes se operan son las mujeres, quienes sufren por no dar la imagen como objeto de deseo son las mujeres, etc., pues no sé si menos que otras generaciones. Me interesa este estudio crítico de nuestra sociedad contemporánea como sociedad más liberada para la mujer, que en algunas cosas es obvio, pero en otras tal vez no tanto. No digo esto para hacer apologética, que es algo que a mí no me interesa, sino para intentar ver dónde está el problema.

Por ejemplo, este monasterio tiene desde el siglo XIII una tradición ininterrumpida de mujeres viviendo solas, con un archivo que deja constancia de ello. El feminismo en general se queja de que se rompe la tradición, que tenemos que reinventar la rueda cada vez; bueno, pues hay ciertos ámbitos, no solo en la Iglesia católica, también, por ejemplo, en el budismo, donde ha sido posible crear estas tradiciones, claro que con dificultades y límites, pero en la sociedad secular esto en la historia no tiene un paralelo claro. Hoy en día el lenguaje no parece que salga del siglo pasado y no es muy apropiado, pero la realidad del respeto con el que te puedes sentir tratada en ciertos ámbitos, desde luego yo con estos monjes de aquí [Monserrat], mejor que con los compañeros de la universidad.

Los monasterios tienen una historia como espacios de libertad (¿qué habría sido de sor Juana Inés o de Teresa de Ávila fuera de un monasterio?), pero la realidad de los cristianos comunes no es esa.

Sé bien que hay parroquias en las que el párroco hace y deshace, pero la gente que no le gusta, se va. Tengo que decir que mi experiencia de comunidad parroquial también ha sido mejor que los ambientes laborales que antes decía.

A mi esto me vale para plantear bien el problema y no quedarme en lo que es más visible. Intento no asociar Iglesia con jerarquía; no prescindo ni miro para otro lado, está ahí, pero eso no es para mí lo más importante de la Iglesia. Cuando, por ejemplo, miro grupos de base, no sólo en la Iglesia católica, veo que la gente que profundiza en su relación con Dios crece como persona y se ayudan mutuamente. Y suerte hemos tenido de que existan grupos como los cuáqueros, tan importantes, con Margaret Fell, que me dejaron muy fascinada cuando los conocí, cómo ya en el siglo XVII y con continuidad hasta hoy siguen con ese modelo no jerárquico, con una igualdad de género que casi dan ganas de hacerse cuáquera.

Me llama la atención que cuando le preguntan dónde nació, una mujer de mirada tan amplia, respondes con el barrio. Sí, sí, así es: nací en Gracia [Barcelona]. Como me dijo una vez un amigo mío, también teólogo, nací en el barrio de Gracia, en la calle Libertad, que es exactamente mi tesis doctoral: solamente en el “barrio” de la gracia se puede vivir la libertad personal máxima.

Parece que este año no ha habido gripe A. ¿En qué ha quedado todo aquel barullo?

La supuesta vacuna de la gripe A se ha incorporado a la vacuna de la gripe estacional, pero lo que está claro es que esa pandemia terrible, asociada al miedo, no se aguantaba sobre ninguna base. Hubo muchos médicos y médicas que no lo siguieron, que yo creo que es lo que tenemos que hacer, tener siempre sentido crítico, con lo que regresamos al inicio de la entrevista: la experiencia de contradicción que no tiene por qué darnos miedo. Vivir es luchar, no en el sentido de violencia, sino no entender la vida diciendo “¿cómo es que no me sale todo bien?”. ¿A qué te crees que has venido?

Una historia budista –contada en versión rápida- habla de un maestro que a quienes venían a consultarle, les decía “Mire, no me cuente su problema, porque usted viene a contarme un problema y yo quizá le pueda ayudar, pero luego le vendrá otro, porque todo el mundo tiene que tener 83 problemas, y yo con esos no tengo nada que hacer; yo sólo puedo hacer algo con el 84”. “¿Y cuál es ese?”, pregunta su interlocutor. “El problema 84 es que nos creemos que no tenemos que tener problemas”. Esta es la experiencia de contradicción, que creo que también es una manera contemporánea de expresar la humildad: pensar que es normal que tengas problemas, de modo que, cuando te viene uno, en lugar de poner el grito en el cielo, empieces a ver cómo se soluciona, sin quedarte en el lamento de ¡cielos, tengo un problema!

Fuente:www.alandar.com

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