La Iglesia indignada de Inglaterra


El Arzobispo de Canterbury se acerca a las tesis de los acampados y alaba la llamada «tasa Robin Hood»

BORJA BERGARECHE / CORRESPONSAL EN LONDRES
Día 03/11/2011
El Jesús de la Historia lo tuvo claro. Cogió un látigo, o cuerdas, y expulsó del templo a «los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas en sus puestos». En cambio, la acampada de «indignados» en la catedral de San Pablo tenía sumida a la Iglesia anglicana en un fuerte dilema moral: ponerse, esta vez, del lado de los mercaderes (el distrito financiero londinense), o permitir los «puestos» de los acampados. Y la dimisión el lunes del deán del templo, Graham Kowles, por considerar que su situación era «insostenible» tras ordenar el cierre de la catedral durante una semana, empuja a la jerarquía anglicana del lado de los «indignados».

Anteayer, los responsables de la catedral anunciaban que suspendían el procedimiento legal de expulsión de los manifestantes. La «entrega de las armas» eclesial llevó a los responsables del distrito financiero a anunciar ayer una «pausa» en sus propias acciones legales para buscar una «solución mesurada», según dijo Stuart Fraser, portavoz de la corporación que gobierna la City. «Serán días, más que semanas», advirtió. La paralización de los procesos legales de expulsión ha sido recibida con júbilo entre los «indignados» que empiezan a prepararse para mantener sus tiendas hasta más allá de la Navidad.

Una vez liberados de la posibilidad de ser asociados a un hipotético desalojo violento del campamento, los clérigos anglicanos parecen decididos a liderar el debate ético sobre los mercados financieros globales. Así lo explicaba ayer su máxima autoridad, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, en el «Financial Times». «Las demandas de los manifestantes han sido vagas. Muchas personas están muy frustradas sobre lo que consideran unos desastrosos efectos del capitalismo global. Pero no es fácil decir qué debería funcionar de otra forma», asegura el prelado.

Con este afán, Williams —conocido por manifestar a menudo sus posiciones ideológicas de izquierdas— repasa con simpatía el apoyo mostrado por El Vaticano a un impuesto sobre las transacciones financieras globales, conocido como «tasa Tobin, o también como «tasa Robin Hood». Así la llama Williams. Y así la reivindican los colectivos de «ocupación de los mercados financieros» en EE.UU. y en Europa. Este microimpuesto es defendido por varios gobiernos europeos (Francia, Alemania, España, la Comisión Europea…) y personalidades como George Soros y Bill Gates. La propuesta planeará sin duda en la reunión del G-20, un foro en el que la medida cuenta con la oposición de Reino Unido y EE.UU.

El obispo anglicano de Londres, Richard Chartres, anunció además la creación de un grupo de trabajo, dirigido por Ken Costa, ex presidente del banco UBS para Europa, para encauzar el esfuerzo de la Iglesia de Inglaterra de «reconectar lo ético con lo financiero». Con toda esta munición, la iglesia anglicana marca distancias con la City, la autoridad con la que comparte la responsabilidad del entorno de la catedral, y se acerca a las cuestiones planteadas por los «indignados». Ahora, les queda resolver los múltiples problemas logísticos y de orden público que plantea la acampada en las celebraciones religiosas de la Navidad.

http://www.abc.es/20111103/internacional/abcp-iglesia-indignada-inglaterra-20111103.html

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