Domingo XVII Tiempo Ordinario 27 julio 2014   Evangelio de Mateo 13, 44-52


 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

— El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

 

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LO QUE NO ES EL REINO DE DIOS

Jesús lo tiene claro: el “Reino de los cielos” es el tesoro por antonomasia, aquel que, al descubrirlo, llena de gozo desbordante y te capacita para desprenderte de todo lo demás.

El siguiente paso consiste en preguntarnos en qué consiste exactamente ese “Reino de los cielos”.

Durante mucho tiempo, se pensó que se trataba del cielo posterior a la muerte, o de la fe que nos garantizaba la salvación, o incluso de la propia Iglesia. Sin embargo, estas lecturas nos resultan hoy insuficientes y, en último término, inadecuadas para comprender lo que Jesús quería transmitir.

El “Reino de Dios” no es el “cielo”.

Uno de los motivos por el que se cayó en esa confusión se debió al hecho de que fuera el propio evangelio de Mateo –el más leído en toda la historia de la Iglesia- el que hablara de “Reino de los cielos”. Sin embargo, es claro que tal denominación se debe únicamente al hecho de que, en el judaísmo, se evitaba pronunciar el nombre divino, sustituyéndolo por algún otro término equivalente: Señor, Altísimo, Gloria, Cielos… Pero parece claro que Jesús no hablaba de un reino que sería posible “post mortem”, sino del “Reinado de Dios” en medio de nuestra vida, aquí y ahora.

Al identificarlo con el cielo, el proyecto de Jesús se espiritualizó y se pospuso, al tiempo que, en la práctica, fue adquiriendo un tono cada vez más doctrinal y más individualista, en una línea similar a como se entendía la “salvación del alma”.

Pero a Jesús no le preocupaba el “más allá” de la muerte, sino el “más acá” de la vida de los humanos. Por eso, no habla del “tesoro” como de una realidad futura, sino como un acontecimiento presente, que solo necesita ser descubierto, acogido y vivido.

Para él, el “Reino de Dios” constituye el secreto último de lo real: por eso es fuente de gozo y, al mismo tiempo, de transformación personal en radicalidad. Se trata, en definitiva, de otro modo de ver y, en consecuencia, de otro modo de vivir.

El “Reino de Dios” no es equivalente a la fe.

         A veces se ha identificado el Reino con una adhesión mental a determinadas creencias. El motivo es que, según se enseñaba, era precisamente la fe la que garantizaría nuestra salvación eterna. De ahí que se concluyera que se entraba en el Reino a través de la fe.

Sin embargo, el Reino no es objeto de fe, del mismo modo que un tesoro no es algo “creído”, sino descubierto. Por eso, al reducirlo a un objeto de fe, el tesoro dejaba de ser tal, porque no se veía ni se experimentaba.

El “Reino de Dios” no es la Iglesia.

Durante siglos, en una eclesiología que no está del todo superada, se llegó a identificar, en la práctica, el Reino con la Iglesia, a veces incluso contraponiéndola con el “reino del mundo”.

Esta confusión llevó a absolutizar la Iglesia –y el poder jerárquico dentro de ella- y a vivirla enfrentada al “mundo”, que se consideraba pecador y adversario. Las consecuencias de tal postura se manifestaron pronto en forma de dualismo casi maniqueo, fundamentalismo, fanatismo y proselitismo.

Si tenemos en cuenta que Jesús ni siquiera fundó una iglesia, advertiremos fácilmente que tal “deslizamiento” –del Reino a la Iglesia- no solo carecía de cualquier fundamento, sino que fue origen de peligrosos malentendidos y de creencias sectarias.

 

El “Reino (reinado) de Dios” es una expresión que designa el proyecto de Jesús. Con él se apunta a un tipo de comunidad humana regida por la fraternidad, desde la consciencia de compartir el mismo origen y la misma fuente (Dios, “Abba”).

Y dado que “el Padre y yo somos uno”, y nuestro fondo es el mismo y único fondo de todo lo real, el “Reino de Dios” es otro nombre más para referirnos a él, a ese fondo que constituye nuestra verdadera identidad.

Desde esta perspectiva –y me parece que así es como lo vivía y lo anunciaba Jesús-, no cabe ningún dualismo ni tampoco ningún exclusivismo. El Reino de Dios no esta separado de nada ni deja nada fuera, sino que es el fondo común que todos compartimos.

Y no se trata, según el propio Jesús, de creer en él, sino de verlo. Cuando “tocamos” ese fondo que nos constituye –y constituye todo lo real- hemos descubierto y palpado el tesoro, nos llenamos de alegría y “vendemos” (nos despojamos de) lo que tenemos para hacernos con él y vivirnos desde él.

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28 de Julio/14 ENCONTRAMOS NUESTRO TESORO EN LA CRUZ. MENSAJES PARA NIÑOS/AS


Mensajes para niños
Sermón de la semana
Propio 12 (17) Año A
27 de julio 2014
Sermón de la semana
Título: La X señala el lugarTema: Encontramos nuestro tesoro en la cruz. – Propio 13 (18)

Objetos: Un mapa de un tesoro escondido que puede hacer usted mismo y una cruz de madera.

Escritura: “El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo” (Mateo 13:44 – NVI).

Hubo un tiempo en el cual cuando alguien tenía algo de gran valor lo enterraba para que nadie lo encontrara y se lo llevara. Desde luego, siempre había el riesgo de que uno se olvidase de donde estaba enterrado el tesoro, así que para asegurarse de saber dónde estaba, muchas veces hacían un mapa como este. Usualmente marcaban el lugar en el cual se encontraba el tesoro con una “X” como esta que está aquí. De ahí es que viene la expresión “La X señala el lugar”.

¿Has soñado alguna vez en haber encontrado un mapa antiguo y llegado al lugar donde el pirata ha enterrado el baúl lleno de oro? Bueno, esta mañana deseo contarles acerca del tesoro que tiene más valor que un baúl lleno de oro y te diré cómo llegar a él.

Jesús dijo una vez: “El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo.” Si deseas encontrar el tesoro del cual Jesús estaba hablando, quizás la Biblia pudiera ser el mapa que te lleve a ese tesoro. La Biblia contiene mucha información en ella, pero en ocasiones es difícil para nosotros entenderla, así que ¿cómo puedes saber dónde se encuentra el tesoro? Eso es fácil porque “la X señala el lugar.” (Enseñe la cruz en un ángulo que semeje la letra X.) Jesús murió en la cruz para que tú y yo podamos entrar el reino celestial. Cuando miras hacia la cruz y pones tu confianza en Jesús, el tesoro será tuyo.

El entrar al reino de los cielos es el tesoro mayor que uno puede desear. Es más precioso que la plata, oro o joyas. Por eso es que Jesús nos llama a que le demos todo lo que tenemos y le sigamos.

Querido Jesús, nada que tengamos puede compararse al reino de los cielos. Ayúdanos a confiar en ti para que podamos encontrar ese tesoro de tanto valor. En su nombre oramos. Amén.

Páginas para colorear y actividades

 

(Imprima la primera página y luego insértela en la impresora para imprimir el otro lado.  Doble el boletín por la mitad y tendrá un boletín de cuatro páginas para los niños.)

 

Enlaces a los sermones
Impresión amistosa:   “La X señala el lugar 

Otro sermón basado en Mateo 13:44-45: El precio es correcto”

Otro sermón basado en Génesis 29:28: “Una promesa cumplida”

 

Tenemos materiales para ayudarle con los niños

Tenemos un CD conteniendo estos materiales:
Tres años de sermones de Sermons4Kids
Páginas para colorear del Antiguo y Nuevo Testamento
Una serie de páginas para colorear de Graham Kennedy
Lecciones: La vida de Cristo de cada uno de los cuatro Evangelios
Canciones para la Escuela Bíblica de Niños
Catorce presentaciones de PowerPoint
Un año de lecciones del Antiguo Testamento (de Mission Arlington)

Para imprimir una forma para ordenarlo haga clic aquí. (Es gratis)

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
Derechos de autor Sermons4Kids, Inc.
Todos los derechos reservados.

¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? por Vicente Martínez


Sunday, July 20, 2014

“No veo la miseria que hay, sino la belleza que aún queda” (Ana Frank)
20 de julio, domingo XVI de TO
Mt 13, 24-43.
El reinado de DIOS es como un hombre que sembró semilla buena en su campo. Pero mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se marchó. Cuando el tallo brotó y empezó a granar, se descubrió la cizaña.
Sófocles pone en Edipo rey estas trágicas palabras en boca del Sacerdote: “La ciudad, como tu mismo puedes ver, está ya demasiado agitada y no es capaz todavía de levantar la cabeza de las profundidades por la sangrienta sacudida. Se debilita en las plantas fructíferas de la tierra, en los rebaños de bueyes que pacen y en los partos infecundos de las mujeres”.
Dramático lamento de un Universo sembrado de trigo y de cizaña desde su nacimiento hasta nuestros días por no se sabe qué suerte de sembrador. Las piadosas intenciones de Creonte “Afirmo que incluso las aficiones, si llegan felizmente a término, todas pueden resultar bien” no consolaron –y siguen sin consolar- a los habitantes de Tebas. Un místico sufí lo avaló en este elocuente relato: Hace mil años mi vecino me dijo: “Odio la vida porque está llena de dolor.”
Ayer pasé por el cementerio: vi a la vida danzar sobre su tumba.
La realidad tangible del mal será compañera inseparable de la historia del universo. Con el telón de DIOS como transfondo es difícilmente explicable y comprensible. Únicamente más allá de la otra ribera esperamos se pueda descifrar. Michael Jackson lo pronostica para sí en el segundo disco póstumo Xcape, recién editado: “Donde me fui, este mundo problemático no me molesta más”.
En cualquier caso la cizaña está ahí tan bien arraigada y tan copiosamente regada como el trigo: mafias de la prostitución y la droga, niños que mueren en una peregrinación, creyentes perseguidos por su fe. Como el trigo: Francisco obispo de Roma, la Primavera, la sonrisa confortante de un niño que sonríe. Los “Benedictus” nacen con las amapolas, y el rocío siembra de Luz la oscuridad.
“¿Por qué permite Dios tanto mal? La respuesta está en la lectura de hoy”. Pregunta con respuesta del Calendario Litúrgico-Pastoral, que produce vértigos en el sentido común. Excepto las palabras de Jesús versión siglo XXI, ninguno de los textos litúrgicos del día son fácilmente digeribles. Hasta el Espíritu -según San Pablo Rom 8, 22-23- se esfuerza por convertir los dolores de parto de la creación entera, en gemidos inefables de plegaria.
En último término cabe pensar que la Naturaleza tiene razones que la razón no puede comprender. Y una buena receta para paliar esta sin razón, podrían ser las palabras de Ana Frank en su Diario: “No veo la miseria que hay, sino la belleza que aún queda”. Porque, con El Niño Sabio de El Tonto Emocional, de J. Maronna y D. Samper, “Si escuchas sólo a tu cerebro, corres el peligro de perder la más sana condición del ser humano, que es la del Hombre Integral”.
Quizás nos quede hoy sólo implorar -no sabemos a quien- con el Coro de Suplicantes: “En auxilio de estos males, ¡oh dura hija de Zeus!, envía tu AYUDA, de agraciado rostro”.
LUZ EN LA NATURALEZA
Los olores del bosque son intensos y salvajes en esos momentos; como si todos los seres vivos empezaran a despertar a la vez en el dormitorio del mundo, como si todos exhalaran sus secretos y sus maldades: las plantas, los animales y también los seres humanos. Se levanta un viento suave, como cuando alguien despierta, aspira y suspira al acordarse en el mundo en que ha nacido.
El follaje húmedo, los helechos, los musgosos fragmentos de corteza desprendidos de los árboles, el sendero del bosque cubierto de espinas descompuestas, hojarasca y agujas que forman un taliz blando, resbaladizo y uniforme, lleno de gotas de rocío, desprenden un olor a tierra tan embriagador como el perfume de la pasión que desprende el sudor de los enamorados.
Es un instante misterioso: los antiguos paganos lo celebraban en medio de los bosques, con devoción, con los brazos alzados, con el rostro vuelto hacia Oriente, en una espera mágica, la misma que renace una y otra vez en el corazón de los humanos, atados a la materia, que anhelan el momento de la llegada de la luz, o sea, de la razón y del conocimiento.
Sandor Marai, El último encuentro.
Vicente Martínez
Fe Adulta

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE: JOSÉ ANTONIO PAGOLA


 

     

      El evangelio recoge dos breves parábolas de Jesús con un mismo mensaje. En ambos relatos, el protagonista descubre un tesoro enormemente valioso o una perla de valor incalculable. Y los dos reaccionan del mismo modo: venden con alegría y decisión lo que tienen, y se hacen con el tesoro o la perla. Según Jesús, así reaccionan los que descubren el reino de Dios.

Al parecer, Jesús teme que la gente le siga por intereses diversos, sin descubrir lo más atractivo e importante: ese proyecto apasionante del Padre, que consiste en conducir a la humanidad hacia un mundo más justo, fraterno y dichoso, encaminándolo así hacia su salvación definitiva en Dios.

¿Qué podemos decir hoy después de veinte siglos de cristianismo? ¿Por qué tantos cristianos buenos viven encerrados en su práctica religiosa con la sensación de no haber descubierto en ella ningún “tesoro”? ¿Dónde está la raíz última de esa falta de entusiasmo y alegría en no pocos ámbitos de nuestra Iglesia, incapaz de atraer hacia el núcleo del Evangelio a tantos hombres y mujeres que se van alejando de ella, sin renunciar por eso a Dios ni a Jesús?

Después del Concilio, Pablo VI hizo esta afirmación rotunda: ”Solo el reino de Dios es absoluto. Todo lo demás es relativo”. Años más tarde, Juan Pablo II lo reafirmó diciendo: “La Iglesia no es ella su propio fin, pues está orientada al reino de Dios del cual es germen, signo e instrumento”. El Papa Francisco nos viene repitiendo: “El proyecto de Jesús es instaurar el reino de Dios”.

 

 

Remitido al e-mail

Si ésta es la fe de la Iglesia, ¿por qué hay cristianos que ni siquiera han oído hablar de ese proyecto que Jesús llamaba “reino de Dios”? ¿Por qué no saben que la pasión que animó toda la vida de Jesús, la razón de ser y el objetivo de toda su actuación, fue anunciar y promover ese proyecto humanizador del Padre: buscar el reino de Dios y su justicia?

La Iglesia no puede renovarse desde su raíz si no descubre el “tesoro” del reino de Dios. No es lo mismo llamar a los cristianos a colaborar con Dios en su gran proyecto de hacer un mundo más humano, que vivir distraídos en prácticas y costumbres que nos hacen olvidar el verdadero núcleo del Evangelio.

El Papa Francisco nos está diciendo que “el reino de Dios nos reclama”. Este grito nos llega desde el corazón mismo del Evangelio. Lo hemos de escuchar. Seguramente, la decisión más importante que hemos de tomar hoy en la Iglesia y en nuestras comunidades cristianas es la de recuperar el proyecto del reino de Dios con alegría y entusiasmo.

Homilía semanal del P. Jim Hogan para el 16 º Domingo del Tiempo Ordinario, 20 de julio 2014


• Sabiduría 12: 13, 16-19; Romanos 8:26-27; Mateo 13: 24-43 •

Semanal Lecturas Bíblicas: 16o Domingo en tiempo ordinario

El texto de hoy del Evangelio de Mateo contiene tres parábolas. Uno está sobre el trigo y las malas hierbas. El segundo se trata de la semilla de mostaza. El tercero es sobre levadura del pan horneado. Tal vez estamos tan familiarizados con estas parábolas que no somos capaces de escuchar y apreciar lo que Jesús de Mateo está diciendo. Así que vamos a tratar de encontrar una nueva, quizá nueva apreciación de ellos. Desde mi nacimiento hace casi 80 años, seis personas se han sentado en la cátedra de Pedro. Tres de esos obispos eran grandes en la doctrina de la “infalibilidad”. Consideraron que su responsabilidad de proteger a la doctrina de la iglesia del error y de hacer cumplir las rígidas categorías de la teología moral y derecho canónico.”¿Qué vamos a hacer con las malas hierbas?”  John Pablo II y Benedicto XVI se asomó por el balcón de San Pedro en Roma, vio una infestación de malezas, e hizo todo lo posible para”deshacerse de las malas hierbas.”  El estilo y la enseñanza de la actual obispo de Roma es completamente diferente . Francis se asoma desde el mismo balcón y ve un campo de cultivos competidores. Él ve “el reino de Dios,” / “nueva realidad de Dios” emergente, que crece dondequiera que las personas aman a sus hermanos y hermanas y promover la dignidad de cada ser humano. Francisco es un plantador de “buena semilla” - el mensaje de Jesús, el evangelio del amor incondicional de Dios. Él ha pasado por alto las categorías más rígidas de la teología moral y derecho canónico que caracterizó la enseñanza de sus predecesores y nos llama a proclamar “la misericordia y el perdón.” Sus esfuerzos han despertado tanto vítores y abucheos dentro de nuestra familia de la fe. Las malas hierbas han comenzado a brotar en forma de oposición a su estilo y mensaje. Esa oposición es sutil pero real. En lugar de reaccionar a sus críticos con la condena o la ira y “deshacerse de ellos”,   Francis abraza el camino de Cristo. “Que tanto las malas hierbas y el trigo crezcan juntos hasta la cosecha.” Francis es un hombre de fe que confía en la vida es más de lo que ver o experimentar. Él camina con humildad ante el misterio de Dios. Las cosas no pueden seguir como él o esperamos o intención. Sin embargo, él confía en “la nueva realidad de Dios” está surgiendo entre nosotros. Él confía en que mientras nos ocupamos de nuestras vidas sin darse cuenta de nada especial, algo misterioso está sucediendo dentro de la vida, bajo la superficie. Él confía en el Misterio Clemente llamamos Dios está transformando el mundo en silencio. En su libro, “El medio divino”, comparte el Padre Teilhard de Chardin abundante conocimiento de estas parábolas y el Misterio Misericordioso que el nombre de Dios. Él escribió:    Por encima de todo, la confianza en la lenta obra de Dios. Estamos muy naturalmente, impaciente en todo para llegar al final sin demora. Estamos impacientes de estar en el camino hacia algo desconocido, algo nuevo.    Sólo Dios puede decir lo que forma en nosotros el Espíritu de Dios se revelan poco a poco.   Creer que la mano de Dios te guía desde el interior y todo se cumplirá. “ Jesús repitió una y otra vez otra vez: Dios está transformando la creación desde lo más profundo. “nueva realidad de Dios” - “el reino de Dios” está surgiendo entre nosotros. Siga el ejemplo de Francisco.Caminar humildemente delante de Dios. Sé como el grano de mostaza. Fideicomiso “nueva realidad de Dios” está emergiendo y permitir que el evangelio para transformar su manera de vivir, amar, reír y ser. Abrazar la sabiduría de Teilhard de Chardin.   “Sólo Dios puede decir lo que el Espíritu de Dios se forma dentro de nosotros revelará poco a poco.”    Sé como la levadura que una mujer se esconde en la masa. Comparte las incertidumbres, crisis y contradicciones de nuestros conciudadanos. Confía en que la suave influencia de su vida va a transformar la sociedad en general. Parece evidente para muchos que las malas hierbas se han infiltrado en nuestra iglesia y las sociedades humanas en general. ¿Qué hacemos con las malezas? Proclamar “la misericordia y el perdón”, y “dejar que tanto las malas hierbas y el trigo crezcan juntos hasta la cosecha.”

(Homilía en el Espíritu Santo de la Comunidad Católica Inclusiva, 16 OT A, 20 de julio 2014 [2] Rev. Dr. Bev Bingle RCWP*


Las Escrituras nos llevan a reflexionar, tanto literal como metafóricamente,
más de lo que estas historias de granja y el hogar pueden significar para nosotros,
teniendo en cuenta los signos de nuestro tiempo.
Este pasaje, en opinión del Seminario de Jesús,
incluye cada uno de los cuatro tipos de categorías
que desarrollaron para los dichos de Jesús en los Evangelios,
que van desde “Sí, eso es Jesús!” a “Jesús no dijo eso.”
La primera parábola, la cizaña del trigo,
contiene ideas que Jesús podría haber expresado,
teniendo en cuenta los signos de su tiempo.
El kin reino de Dios, la parábola se lee,
es como un agricultor que deja que las malas hierbas crecen en su campo hasta la cosecha.
___________________________________
Cuando yo estaba creciendo,
mis hermanos y yo fuimos enviados con regularidad en el campo
para tirar o azada las malas hierbas.
Entendimos que el permitir las malas hierbas que se quedan y producen semillas
afectaría el precio en el ascensor cuando vendimos la cosecha,
así que fuimos cuidadosos para asegurarse
que la buena semilla no estaría contaminado con semillas de malas hierbas.
El mensaje de Jesús es por lo general contracultural,
por lo que una posible significado es
que el kin reino de Dios no tirar
aquellos que son vistos como malas hierbas-
los indeseables de la sociedad.
_______________________________________
Para nosotros, dados los signos de nuestro tiempo,
¿cómo sabemos lo que son las malas hierbas?
He estado caminando junto con nuestros Asuntos Sociales del Ministerio de
a medida que exploran formas de crear conciencia
sobre la devastación de nuestro planeta
y las inevitables consecuencias para nosotros
si no cambiamos nuestros hábitos destructivos.
Vamos a sufrir una hambruna masiva en el año 2050, si no antes.
Se me hizo tomar una mirada más amable en las malas hierbas de mi jardín.
Ya utilizo la acedera y menta y violeta flores
en mis ensaladas de primavera,
pero hay plaintain, dientes de león, trébol rojo, los cuartos de cordero,
verdolaga, vara de oro, e incluso la achicoria para hacer café.
Estoy cada vez más conscientes de este alimento orgánico libre fuera de mi puerta,
alimentos que no consigue contaminado con herbicidas y pesticidas
y no contamina el aire con los combustibles fósiles para el envío él
a mitad de camino en todo el mundo.
_______________________________________
Luego está la parábola del grano de mostaza-
no la semilla más pequeña.
No crece para convertirse en un árbol, ni un arbusto,
pero una planta de disquete
eso ni siquiera es tan robusto como una flor cónica púrpura.
Así que Jesús está usando una hipérbole para hacer un punto-
que cosas muy pequeñas se convierten en los grandes-
un mensaje de aliento a los discípulos
ya que corra la voz de que los parientes reino de Dios está cerca.
_______________________________________
Y la parábola de la levadura y la harina-
otra exageración de Jesús.
Tres medidas de harina, eso es todo por bushel,
suficiente para 150 barras de pan!
La pequeña porción de levadura, a menudo un símbolo del mal y la corrupción,
es el catalizador que hace que el pan crezca.
Los eruditos del Seminario Jesús votaron esta parábola
como uno que Jesús habló definitivamente.
Su mensaje para su tiempo:
Los parias de la sociedad,
los que no cumplan con los estándares de pureza de los poderosos-
los anawim-son valiosos y necesarios.
___________________________________
¿Cuáles son las lecciones para nosotros, dados los signos de nuestro tiempo?
La jerarquía de nuestra Iglesia puede vernos como malas hierbas en el trigo,
pero seamos considerados indispensables cuando llegue la cosecha.
Somos una pequeña comunidad,
pero podemos hacer una gran diferencia.
Podemos ser la semilla de mostaza
que da refugio y protección a toda la creación de Dios.
Podemos llegar a ser la levadura
por el pan que alimenta al mundo.

-
Espíritu Santo comunidad católica inclusiva
en 3535 Executive Parkway (Unidad de Toledo)
Sábados a las 16:30
Domingos a las 9 am
Domingos a las 17:30
www.holyspirittoledo.org

Rev. Dr. Bev Bingle, Pastora
419-727-1774

* Presbitera Católica Romana

Remitido al e-mail

Domingo XVI Tiempo Ordinario 20 julio 2014   Evangelio de Mateo 13, 24-43


 

 

En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la gente:

— El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, un hombre fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga, apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:

— Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?

El les dijo:

— Un enemigo lo ha hecho.

Los criados le preguntaron:

— ¿Quieres que vayamos a arrancarla?

Pero él les respondió:

— No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores:

— Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.

 

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ACEPTAR LA CIZAÑA NOS HUMANIZA

 

La personalidad fanática tiende a ver la realidad escindida completamente en dos: todo es blanco o negro, verdadero o falso, bueno o malo, “trigo o cizaña”; para ella, no caben otras tonalidades. Por eso, se convierte en juez implacable que “salva” o “condena”.

Sabemos que, tras esa apariencia de dureza e intransigencia, lo que se esconde es una inseguridad amenazadora, aunque con frecuencia inconsciente para el propio individuo. Precisamente, el fanatismo cumple la función de mantenerla a raya, aunque sea a un precio excesivamente alto, por el desgaste y el sufrimiento que conlleva.

La intolerancia, nos advertía el físico ruso Andrei Sájarov, no es sino “la angustia de no tener razón”. Pero imposibilita el descanso y la paz, porque se asienta en una no aceptación de la realidad tal como es.

 

Algo similar ocurre en las actitudes fundamentalistas: al identificar sus creencias con la verdad, y al haber hecho de las mismas el sostén de su propia seguridad psicológica, no queda otro remedio que condenar tajantemente todo aquello que pueda poner en cuestión el “orden” que su propia mente ha establecido (y que, en el caso religioso, intentará justificar remitiéndose a una autoridad divina).

Y aquí se unen todos esos perfiles mentalmente autoritarios: aun sin pretenderlo, están cultivando la semilla del fanatismo que siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral.

Con un humor que no oculta la tragedia, el escritor israelí Amos Oz escribe lo siguiente: “La esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar. En esa tendencia tan común de mejorar al vecino, de enmendar a la esposa, de hacer ingeniero al niño o de enderezar al hermano en vez de dejarles ser. El fanático es una criatura de lo más generosa. El fanático es un gran altruista. A menudo, está más interesado en los demás que en sí mismo. Quiere salvar tu alma, redimirte. Liberarte del pecado, del error, de fumar. Liberarte de tu fe o de tu carencia de fe. Quiere mejorar tus hábitos alimenticios, lograr que dejes de beber o de votar. El fanático se desvive por uno. Una de dos: o nos echa los brazos al cuello porque nos quiere de verdad o se nos lanza a la yugular si demostramos ser unos irredentos. En cualquier caso, topográficamente hablando, echar los brazos al cuello o lanzarse a la yugular es casi el mismo gesto. De una forma u otra, el fanático está más interesado en el otro que en sí mismo por la sencillísima razón de que tiene un sí mismo bastante exiguo o ningún sí mismo en absoluto” (A. OZ, Contra el fanatismo, Debolsillo, Barcelona 2005, pp.28-29).

 

La tragedia puede formularse de este modo: el trigo y la cizaña no se dan en campos diferentes, ni dividen a las personas en dos grupos: buenos y malos, como el fundamentalismo quiere hacer creer. Trigo y cizaña habitan juntos en cada corazón humano.

Más aún: en la medida en que venimos a conocer el funcionamiento de la sombra, nos percatamos de que es precisamente aquello que más nos crispa lo que –aunque reflejado en el vecino- tenemos en nosotros mismos. La “cizaña” que más detestamos en el prójimo es aquella que más escondida se halla en nuestro interior.

Por eso, la actitud sabia es la de “dejarlos crecer juntos”. Tal actitud remite precisamente a lo que tenemos que hacer con la propia sombra: aceptarla, abrazarla, para poder reconocerla como propia –con lo que, al dejar de proyectarla en los demás, renunciaremos a juzgarlos-, sin reducirnos a ella. El regalo que tal trabajo esconde para quien lo emprende es un crecimiento en integración y en humildad. Paradójicamente, la aceptación de la “cizaña” nos ha terminado humanizando, bajándonos del pedestal egoico –hecho de exigencia, perfeccionismo y ciertas ideas de “superioridad”- que sostenía el fanatismo, y acercándonos a nuestra verdad completa.

 

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Homilía semanal del P. Jim Hogan para el 15o Domingo del Tiempo Ordinario, 13 de julio 2014


Padre Jim se disculpa por la tardanza de su homilía. Porque wasgoing a viajar la semana pasada, que había enviado por correo a mí temprano, pero por alguna razón, su correo electrónico no se enviará. Él descubrió esto cuando regresó a casa. Gracias por su paciencia …… Reyanna

• Isaías 55: 10-11; Romanos 8: 8-13; Mateo 13: 1-23 •

Semanal Lectura de las Escrituras:  15o Domingo del Tiempo Ordinario

“Jesús les habló muchas cosas en parábolas. … El que tenga oídos, que oiga! “

El domingo pasado les recordé que el evangelio de Mateo es una recopilación de diversas tradiciones orales recopiladas con la convicción de que el trabajo y la enseñanza de Jesús fueron a la vez realista e inspirado por una fe inquebrantable. Mateo llevó esas tradiciones orales entre sí de manera que se dirigió a las necesidades y los problemas que enfrenta su comunidad.

Esas tradiciones orales tempranas son claras. Como Jesús se ha movido en torno a Galilea comer, la enseñanza y
la curación, se enfrentó a las críticas y el rechazo. Sus compañeros iniciales tuvieron sus momentos de incertidumbre, preguntándose si es prudente o dignos de permanecer en su pequeña comunidad. Cuatro generaciones después, la comunidad de Mateo tuvo momentos similares.
Así que Mateo comienza esta sección de su evangelio nos dice (capítulo 13), “Jesús subió a una barca y se sentó allí y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas en parábolas. ”  Estas parábolas nos llaman para entender y vivir la vida como Jesús entendió y vivió. Cada parábola es una invitación a salir de nuestro viejo, convencional, y apenas humana mundo en un nuevo mundo, un mundo más humano, un mundo lleno de vida. Sus parábolas son historias acerca de Dios. En Cristo, la  “nueva realidad” está emergiendo que Dios quiere para todos los pueblos. Jesús lo llamó   “el reino de Dios.”

Así que considera la parábola de la semilla de siembra de los agricultores. Hay por lo menos tres significados posibles.
Primera - “. sembrador salió a sembrar”   El sembrador es Jesús. Jesús de Mateo es en realidad describiendo su propia obra y la actitud. Él plantó las semillas de la bondad, la misericordia y el amor dondequiera que él vio la oportunidad de que pudieran germinar.Conocía los oídos y corazones de muchos estaban cerrados. Conocía algunas de las semillas puede no madurar. Aun así él extendió la esperanza y la compasión por todas partes.

En segundo lugar-esta parábola ofrece la seguridad de que la gran obra de Dios - “el reino de Dios” no fallar. Aunque no se ve, “la nueva realidad de Dios” está surgiendo entre nosotros. No importa lo mucho que surge de la oposición, a pesar de los obstáculos encontrados, el evangelio conduce a una cosecha abundante.

En tercer lugar – esta parábola también se trata de nosotros. Nuestro trabajo es continuar la obra de Cristo. Lo hacemos por
fundición semillas de la bondad, la misericordia, el amor y la compasión siempre existe la posibilidad de que puedan germinar. Estamos a sembrar. No es para nosotros cosechamos éxitos. Usted sabe el enorme bien y el amor que satura nuestro mundo de tantas personas buenas, simples como usted. El amor de Dios está surgiendo en nuestro mundo.

Al escribir esta homilía estoy muy consciente del sensacionalismo de los medios de comunicación de hoy en día. Hay violencia y derramamiento de sangre en el mundo. Hay tanto sufrimiento en Siria, Irak, Afganistán, Ucrania y otros lugares. Hay las niñas de Nigeria. Convertimos los niños pequeños lejos de nuestras fronteras. Existe la trata de personas y la prostitución en nuestro país y alrededor de nuestras bases militares. No pierdas la esperanza por el aparente fracaso de las semillas a dar sus frutos.

Jesús de Nazaret no fue un filósofo moral o política. Sus parábolas proclamar el amor de Dios arraigado en el corazón del mundo y en la vida de todo ser humano. Hay un poder dentro de nosotros que nos impulsa a seguir creciendo; la semilla de una vida tremenda.Tenemos una capacidad más allá de nuestra imaginación. Vemos esto como nuestros valores y opciones se convierten cada vez más humano.
Aunque silenciosa e invisible, el poder transformador del amor se hace evidente en la sed generalizada por la justicia y la paz en nuestro mundo. Es evidente en la bondad, el sacrificio y la generosidad de tantas personas. Es evidente en el amor incondicional lento pero seguro que salen de los corazones humanos. Lo que Jesús ha sembrado dará frutos.Sea consciente de este misterio profundo de ti como se vive con mayor transparencia y simplicidad, tejiendo nuevas relaciones y abrirse más plenamente a Dios.

“Jesús les habló muchas cosas en parábolas . … El que tenga oídos, que oiga. “

 

http://concernedcatholicsmt.org/weekly-homily-from-father-jim-hogan-for-the-15th-sunday-in-ordinary-time-july-13-2014/

20 JULIO/14 TEMA: PARABOLA DE LA HIERBA MALA. MENSAJES PARA NIÑAS/OS


Mensajes para niños
Sermón de la semana
Propio 11 (16) Año A
20 de julio 2014
Sermón de la semana
Título: Hierbas malas en el jardín

Tema: Parábola de la hierba mala – Propio 11 (16)

Objeto: Una azada y herbicida

Escritura: “Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar.” Mateo 13:40 – NVI.

Tengo hierbas malas en mi jardín. Me aseguré de sembrar en buena tierra y, aún así, crecieron hierbas malas. Como probablemente sepas, uno de los grandes enemigos de un buen jardín son las malas hierbas. Ellas roban los nutrientes de la tierra que ayudarían a las plantas a crecer…muchas veces hasta ahogan a las plantas buenas. ¿Qué puedes hacer? Bueno…puedes tomar una azada y talar o cortar las hierbas malas, pero si haces eso, probablemente cortarías algunas de las plantas buenas sin querer.

Otra forma de eliminar las hierbas malas es comprando un herbicida. ¡Esa cosa sí mata las hierbas malas! El problema mayor de los herbicidas es que no reconoce la diferencia entre una hierba y una mata de tomate, sino que mata toda planta que toca. A veces es mejor dejar las hierbas quietas hasta que sea tiempo de recoger la cosecha (los frutos). Entonces se podrá separar la hierba mala de las plantas buenas.

Un día Jesús contó una historia que comparaba su iglesia con un campo que tenía hierbas malas. A veces hay personas en la iglesia que verdaderamente no son parte de ella. Se comportan no muy amorosamente que digamos y no parecen creer en lo que la Biblia enseña. Ellos dicen, en ocasiones, cosas odiosas de otros miembros de la iglesia y tratan de hacerles daño. Son como hierbas malas en un jardín.

Tenemos que ser muy cuidadosos de tratar de remover a esas personas de la iglesias. En esta historia, Jesús dijo que no debíamos preocuparnos por sacar las malas hierbas que crecen a nuestro alrededor. Al hacerlo podemos hacer más daño que bien. Él sugiere que dejemos a Dios bregar con las malas hierbas y que nos concentremos en hacer lo que él desea que hagamos, que es producir buenos frutos.

Cada vez que veas a alguien en la iglesia que pienses que no deba estar ahí, antes de agarrar tu azada o tu herbicida, recuerda el consejo de Jesús. Deja que Dios separe las hierbas malas de las plantas buenas. Si tratamos de resolver la situación probablemente hagamos más daño que bien.

Querido Padre, ayúdanos a amarnos unos a otros y dejar el pasar juicio en tus manos. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Páginas para colorear y actividades

 

(Imprima la primera página y luego insértela en la impresora para imprimir el otro lado.  Doble el boletín por la mitad y tendrá un boletín de cuatro páginas para los niños.)

 

Enlaces a los sermones
Impresión amistosa:   “Hierbas malas en el jardín”

 

Otro sermón basado en Salmo 139:11-12: “Escondite”

Otro sermón basado en Génesis 28:10-19: “Escalera al cielo”

 

Tenemos materiales para ayudarle con los niños

Tenemos un CD conteniendo estos materiales:

Tres años de sermones de Sermons4Kids
Páginas para colorear del Antiguo y Nuevo Testamento
Una serie de páginas para colorear de Graham Kennedy
Lecciones: La vida de Cristo de cada uno de los cuatro Evangelios
Canciones para la Escuela Bíblica de Niños
Catorce presentaciones de PowerPoint
Un año de lecciones del Antiguo Testamento (de Mission Arlington)

Para imprimir una forma para ordenarlo haga clic aquí. (Es gratis)

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
Derechos de autor Sermons4Kids, Inc.
Todos los derechos reservados.

IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO: JOSE ANTONIO PAGOLA


 

Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.

Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto humanizador del Padre (el reino de Dios), sembrando pequeñas “semillas” de Evangelio e introduciéndose en la sociedad como pequeño “fermento” de vida humana.

La primera parábola habla de un grano de mostaza que se siembra en la huerta. ¿Qué tiene de especial esta semilla? Que es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ahora ni imaginar.

La actividad de Jesús en Galilea sembrando gestos de bondad y de justicia no es nada grandioso y espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. El trabajo que realizamos hoy sus seguidores es insignificante: los centros de poder lo ignoran.

Incluso, los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre. No somos capaces de captar el lento crecimiento del reino de Dios.

La segunda parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Sin que nadie sepa cómo, la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla enteramente.

Así sucede con el proyecto humanizador de Dios. Una vez que es introducido en el mundo, va transformando calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.

Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.

Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres, siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio, y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.

 

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