Monseñor Romero vive !!!


 

ROMERO VIVE HOY EN LA MEMORIA DE NUESTRO PUEBLO 
Cecilia Naranjo Botero RSCJ 
 
Cecilia Naranjo, religiosa colombiana  del Sagrado Corazón ha caminado  desde hace mas de 40 años por veredas del campo y calles de los barrios populares del país, animando comunidades inspirada en el testimonio evangélico sembrado en ella, como en su inseparable amiga la también religiosa Cecilia Gonzalez, ya fallecida, por la profecía y el martirio  de Monseñor Romero. Ella  padeció la persecución y viajó a  Brasil, sin  renunciar a su compromiso radical por la justicia y regresó al país, donde acompaña actualmente  zonas humanitarias y zonas de biodiversidad en territorios de afrodescendientes, indígenas y mestizos que resisten al despojo de sus territorios y a la violación de los derechos humanos. 
Ella, en su testimonio vivo, da cuenta de la fuerza espiritual que le inspira Monseñor Romero para continuar, 30 años después,  con su compromiso fiel por la justicia,  también de la fortaleza que imprime su memoria, en medio de la deslegitimación institucional. Romero fue el Obispo de la iglesia de los empobrecidos con la que soñó desde las comunidades de Base. Romero fue  soporte divino para las comunidades de Santander en Colombia en  medio de la  persecución, la  cárcel, las torturas.  La presencia espiritual de un Obispo  que se ponía al lado de las víctimas, y denunciaba  a los victimarios, motivado por el Evangelio del que era portador, fue aliciente para la arriesgada tarea de trabajar por la justicia en Colombia. Tan fuerte fue el testimonio del mismo Romero, que Cecilia tiene amigos, de las comunidades que acompañaba  que en la década de los ochenta bautizaron a sus pequeños hijos, que hoy tienen treinta años,  con los nombres de Oscar Arnulfo.  Aquí, su testimonio.  
 
Tuve el privilegio y la alegría, como muchas otras religiosas, de compartir mi vida misionera  en la época de la renovación  de la vida religiosa, cuando el Espíritu Santo, en la persona de Juan XXIII, dio el gran impulso  a la Iglesia a través de  la renovación del Vaticano II y la conferencia de Obispos en Medellín,  en los años 1964  1968. 
La iglesia colombiana  animó la formación de las Comunidades Cristianas Campesinas y las Comunidades Cristianas urbanas cimentadas en la lectura comunitaria de la Biblia.
La Palabra de Dios leída por el pueblo en comunidades, desde su condición de explotado y  excluido  de la sociedad, iluminó y dinamizó  el compromiso de los cristianos  para buscar un cambio social, y así  transformar las estructuras injustas causantes de la miseria y de la escandalosa  desigualdad social en Colombia. 
Monseñor Romero decía: “No podemos segregar la Palabra de Dios de la realidad histórica en que se pronuncia, porque no sería ya Palabra de Dios, sería historia, sería libro piadoso, una Biblia que es libro de nuestra biblioteca; pero se hace Palabra de Dios porque anima, ilumina, contrasta, repudia, alaba, lo que se está haciendo hoy en esta sociedad”
 
El pueblo campesino poco lee,  sin embargo la voz de Romero llegó a las comunidades en caset y la revista Solidaridad que animaba a las Cebs … permitía que su mensaje llegara a las comunidades y animara sus luchas. Así también  fue llevado su mensaje  a la cárcel,  donde otros presos políticos conocieron, como gran novedad,  las palabras de un Obispo que no era como los otros. Hoy Monseñor es apreciado por muchas personas a quienes llamamos “ateas” y su palabra fortalece su compromiso. 
Romero recogió lo que vivía  la gente en El Salvador y las comunidades se sentían identificadas además con los sueños y las luchas del pueblo nicaragüense y salvadoreño. Sus  homilías  eran tan sencillas que le llegaban al corazón del pueblo creyente y oprimido. Nosotras y nosotros cantábamos con fervor  la misa Salvadoreña y trasladábamos allá nuestras esperanza y ellas venían hasta nosotra/as acá en Colombia: 
  “Gloria al Señor, gloria al Señor, gloria al patrón de nuestra tierra el Salvador …
Por ser el justo y defensor del oprimido, porque nos amas y nos quieres de verdad, venimos hoy, todo tu pueblo decidido a proclamar nuestro valor y dignidad!”  
Las comunidades de Nicaragua también nos fortalecían y así lo expresa una carta del  animador de comunidades, desde la cárcel en abril de 1979: “ te diré que un día de esta semana pasada estuvimos escuchando un caset de Nicaragua que me dio vida, yo particularmente hice un recorrido por todo nuestro terruño y me acordaba mucho de esta canción: ‘no hay cosa más bonita que mirar a un pueblo reunido, que lucha porque quiere  mejorar porque está decidido…No hay cosa más bonita que escuchar en el canto de todos un solo grito inmenso de fraternidad’…”
 
Cuando llegó  la noticia del asesinato de Romero la gente en nuestras comunidades lloraba: “se nos fue nuestro apoyo, nuestra luz”, se sintieron huérfanos y desprotegidos. Esta soledad se acentuó mas con la  expulsión de la región de Santander a los misioneros y misioneras que los acompañaban, por  la decisión de un obispo castrense. ¿Cómo no sentir el fuerte contraste?
 
El testimonio de Monseñor Romero quedó marcado para siempre en las personas de las comunidades cristianas. En ese año 1.980 a varios niños que nacieron  los llamaron OSCAR ARNULFO… como si las familias quisieran que  la presencia de este obispo querido permaneciera viva mas allá de la simple memoria, del simple recuerdo. Lo querían vivo, también en alguien de carne y hueso, que además tenía su sangre y ese era su hijo. 
Los momentos más intensos de la vida de monseñor Romero en el Salvador que culminaron con su asesinato, coincidieron con un contexto muy fuerte de represión en Colombia. Eran los años de 1.979-1980 y era  presidente Julio César Turbay Ayala quien impuso el Estatuto de Seguridad y  desató contra el pueblo colombiano una terrible represión: desapariciones, torturas, muchos líderes presos y asesinados dentro de los cuales varios animadores de comunidades fueron llevados a la cárcel injustamente. En esos momentos, nuevamente las palabras de monseñor Romero resonaban en nuestras mentes y corazones: 
“Si nuestra arquidiócesis se ha convertido en una diócesis conflictiva, no les quepa duda, es por su deseo de fidelidad a esta evangelización nueva, que del Concilio Vaticano II para acá y en las reuniones de obispos latinoamericanos, están exigiendo que tiene que ser una evangelización muy comprometida, sin miedo. Evangelización exigente que señala peligros y que renuncia a privilegios, y que no le tiene miedo al conflicto, cuando ese conflicto lo provoca nada más la fidelidad al Señor (Homilía 22 de abril de 1979, VI p. 191).
Un animador de comunidades,  el campesino Jacinto Quiroga,  escribía desde la cárcel: 
“Ya al gobierno no lo acompaña el amor…y como dijo nuestro nuevo símbolo  de nuestra década  Oscar Arnulfo Romero: pueden apresar la materia, pero la voz del espíritu y la justicia, no la podrán acallar; como decía una señora: si mi vida fuera para mi y no para los demás de qué me serviría. Como dijo Jesús: el que muere por la causa de la liberación,  su muerte pesa montañas, pero el que muere por casualidad, su muerte pesa un copo de algodón. Tengo un poema de Monseñor Romero de Pedro Casaldáliga. Tenemos grabado el último sermón de él” (abril 20 de 1980)  
Y continúa el campesino: “Uds. Pueden decir hasta dónde llega la represión…como decía Monseñor Romero: hay  que morir para dar frutos, porque para mí esto no lo veo como un castigo; porque echamos un repaso en el cristianismo, cuál fue su destino…No siendo más, que la paz del Señor esté con Uds.” 
El ánimo que imprimía Romero desde la distancia, en un rincón escondido de nuestra Colombia, permitía releer la cárcel desde una perspectiva de cruz para los campesinos perseguidos por el Estatuto de Seguridad Nacional del presidente Julio Cesar Turbay. La solidaridad de la gente, de los pueblos, los hermanamientos más allá de las fronteras se convertían en aliciente moral para soportar los barrotes en nombre de Jesús y su Evangelio: 
  “ Hemos recibido varias visitas, eso le da a uno mucha vida, porque uno aquí encerrado es cosa triste, claro que reconforta el saber que la obra de Cristo no es tan fácil y que siempre ha tenido enemigos. El que persevere hasta el fin tendrá su recompensa. Nunca llegaba a imaginar que esto tuviera tanta solidaridad, porque esto me tiene asombrado y asombrado a más de uno … A mi querido párroco que lo recuerdo mucho  en este nuevo conocimiento de Cristo que he tenido, porque al lado de él me ha orientado. La distancia y las rejas nos separan, pero el amor de Cristo nos une. Sigamos unidos en nuestras oraciones” (abril 1980) 
Monseñor hablaba de la  emisora YSAX  antes de ser destruida por los organismos represivos del Estado y después cuando se logró reconstruir para transmitir la histórica homilía del “cese la represión”. Por eso, con cuanta autoridad proclamaba: “ La Iglesia , pues, podrá ser callada por la fuerza. Dios quiera que no nos vayan a quitar estos micrófonos que tanto bien nos están haciendo, pero si un día desapareciera por la fuerza, la voz de la Iglesia , hermanos, hay algo que no se puede callar, la conciencia de un pueblo que lleva como micrófono de Dios, la obligación de proclamar aunque no haya emisoras, a todas partes, la libertad del mensaje de Cristo para promover los hombres, para hacerlos verdaderamente hijos de Dios. Si un día no tuviéramos la dicha de entendernos como ahora estamos, queridos hermanos, a través de la radio, allá en regiones lejanas, no importa, yo desde ahora digo a cada católico que trate de ser un eco fiel, de su vida, su palabra, como se los acabo de decir en Apopa, ante su patroncita, Santa Catalina de Alejandría; mártir, quiere decir testigo. Cada católico tiene que ser un mártir, un testigo”. 
En el entretanto en Colombia,  las cartas desde la cárcel de campesinos como Jacinto Quiroga,  llegaban, como decía Romero a los vecinos que se convertían en portadores de ese mensaje. El también hizo  eco de su palabra desde la prisión: 
“He tenido tantos deseos de escribirles a todos mis compañeros  para compartir mis inquietudes y dolores que he sentido en el destrozo que hubo en nuestro cuerpo latinoamericano, que para mí ha sido un nuevo símbolo de nuestra era, porque como dijo Jesús : ‘no teman a los que matan el cuerpo , pero que no son capaces de matar las ideas’. Monseñor Oscar Arnulfo dijo unas semanas antes  de su muerte: ‘yo tengo la lista de los que me van a matar la semana entrante, entre ellos estoy yo, pero no importa que maten el cuerpo, pero no pueden matar la voz de la justicia, de la verdad’. Esto es duro y parte el alma…”  
Y Jacinto me decía con dolor, antes de que yo terminara de visitarlo  en la cárcel: “hermanita, vuelva para compartir nuestros sufrimientos, porque en esta no puedo desahogarme.  Todo este dolor me aqueja desde la desaparición de Monseñor Ciro el Obispo que murió y el cruel asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo  Romero la voz candente de nuestro continente…” 
Jacinto,  como Romero,  también fue  víctima de las balas del Ejército  años después, de  recuperar su libertad. Nuestra vida eclesial asumida desde los empobrecidos nos ha ayudado a comprender el verdadero sentido del martirio, de la persecución, también de la resurrección. ¡Qué fácil es comprender lo padecido por Romero, cuando en ese mismo tiempo y por los mismos responsables, se padecían situaciones similares! Había una verdadera comunión en la persecución, por eso su mensaje caló tanto en los campesinos, agentes de pastoral de las comunidades eclesiales de base, de las comunidades cristianas campesinas. 
Así nos  ayudaba Romero a comprenderlo: “La persecución es una nota característica de la autenticidad de la Iglesia. Que una Iglesia que no sufre persecución, sino que está disfrutando de los privilegios y el apoyo de las cosas de la tierra, ¡tengan miedo!, no es la verdadera Iglesia de Jesucristo. Esto no quiere decir que sea normal esta vida de martirio y de sufrimiento, de miedo y de persecución, sino que debe significar el espíritu del cristiano. No estar con la Iglesia únicamente cuando las cosas andan bien, sino que seguir a Jesucristo con el entusiasmo de aquel apóstol que decía: «si es necesario muramos con él» (Homilía 11 de marzo de 1979, VI p. 190). 
De la concreción de este mensaje en Colombia, damos fe en el acompañamiento hecho a muchas  comunidades de base en la década del 70-80 y también hoy, treinta años después, en el acompañamiento a las zonas humanitarias y zonas de biodiversidad en nuestro país, donde esta presencia martirial de Romero, de Jacinto, de tantas y tantos otros, se actualiza.

 Haremos oraciòn sobre este contenido. un abrazo cecilia

AL RESCATE DE NIÑAS Y NIÑOS


Un sacerdote irlandés visita prostíbulos en Filipinas para rescatar menores traficadas

 

BILBAO, 16/02/2010 (El País/ V. Rossato, ACPress.net)

Shay Cullen, tres veces candidato al Nobel de la Paz, ha salvado a miles de niños de la explotación sexual en Filipinas. Recientemente estuvo en Bilbao y contó cómo lo hace.

El padre Shay Cullen, conocido a nivel mundial como el “cazapederastas”, no tiene pinta de cura. Su aspecto es una de las armas que este sacerdote irlandés utiliza -con cámara oculta si hace falta- contra las mafias del sexo que explotan a decenas de miles de niños y niñas en Filipinas, amparados por policías corruptos y fiscales que se las arreglan para no condenar a nadie. “Los policías no suelen tener empatía con las víctimas, algunos son clientes o están en el negocio. La solución pasa por brigadas de policía femeninas”, asegura.

Durante su reciente visita a Bilbao, este religioso nacido en 1943 y que ya ha sido tres veces candidato al Nobel de la Paz, declaró que “Jesucristo, como el activista radical que era, estaría probablemente en la calle haciendo algo parecido”. No duda en criticar que la Iglesia Católica recurra a su autoridad con tanta energía en cuestiones como el aborto, y no lo haga para erradicar la pobreza ni condenar los abusos del clero.

CONTRA LA MAFIA Y LOS MARINES
Tras ser ordenado sacerdote en 1969, Cullen fue destinado a Filipinas. En 1974, fundó la Fundación Preda en la ciudad de Olopango, que ha salvado a miles de niños de las garras de las mafias del sexo.

Ganó notoriedad cuando hizo visible uno de los efectos colaterales de la presencia estadounidense en la base naval de Subic Bay al revelar la existencia de una red de prostitución infantil dedicada a satisfacer las bajezas de los marines. Se implicó como pocos en la campaña para conseguir que EE UU pusiera fin a su presencia militar permanente en el archipiélago y asistió a su retirada en 1992.

A LA PUERTA DEL PROSTÍBULO
Suele ir de incógnito a los prostíbulos y clubes -regentados a menudo por australianos, europeos y estadounidenses- para recabar pruebas e intentar llevarse a los jóvenes a su fundación. “A veces, cuando recogemos a los niños, me denuncian a mí por secuestro”, afirma.

Tranquilamente se acerca con destreza a los proxenetas que hacen guardia en la puerta del local como si fuera uno más de esos sherpas que llevan de la mano a los turistas sexuales: “Es mejor hablar con estos para conseguir grabaciones de audio. Dentro de los clubes no se oye por la música”.

Así ha podido captar diálogos como el que sigue:
-Qué pasa tío, vengo con unos clientes que quieren niñas. ¿Qué tienes?-, les dice.
-De todo. ¿Quieres una de 14?-, pregunta el proxeneta.
-No, estos las quieren más jovencitas, más limpias. Le tienen miedo al VIH.
-Ah, quieres vírgenes. Eso te costará. Te puedo poner tres de 13 años.

Tiene ahora mismo más de 30 casos documentados de abusos a menores. Se muestra escéptico de que los culpables terminen en la cárcel. “Es más fácil salvar a los niños que lograr que condenen a los abusadores”. Sabe que, si hay pobreza, siempre habrá gente dispuesta a comprar a otros para su disfrute. Por eso abrió otro frente en el comercio justo a beneficio de los agricultores y artesanos filipinos que logran un mejor precio por sus productos, disponibles en tiendas de Intermón Oxfam.

Fuente: EL PAÍS – Edición: Verónica Rossato, ACPress.net

UN SECRETO A VOCES


“Amar es más difícil que matar”

                                                                                     Olga Lucia Álvarez Benjumea  ARCWP

Esta  es la frase, que va y que viene en el aviso publicitario atravesando de Norte a Sur, y de Oriente a Occidente, en el Metro de nuestra ciudad, en la prensa, en vallas y por ende supongo en todo el país,  anunciando una narco tele, que se ve en la pantalla chica, llamada: “Rosario Tijeras”. Según encuestas, este tipo de “entretenimiento” es el que más acogida tiene en nuestro medio.

Las empresas publicitaria y comercializadora felices, el pueblo también.

Como cristianas/os –cuando hablo de cristianas/os, también se incluye; católicos romanos, también cristianas/os- celebramos en nuestros templos la época  de Cuaresma. Es un tiempo de preparación para RESUCITAR con Cristo! Es un tiempo tan hermoso, como la Pascua misma.

Este tiempo, nos hace llamar la atención, sobre nosotras/os mismas/os, sobre las diferentes situaciones que estemos viviendo, ya sean enfermedades, falta de empleo vs escasez recursos económicos, angustias, sufrimiento, deudas…agresión, verbal o física, a aquellas/os que mas amamos y tenemos cerca! Esto puede ser a nivel familiar, social, incluso de iglesia.

Cada una/o de nosotras/os, Uds. y yo somos otro Cristo! Nos lo dice San Pablo, aprovechemos y preguntémosle; ¿el por qué y para qué? Escuchémosle:

“Ahora me alegro de sufrir por ustedes, porque de esta manera voy completando en mi propio cuerpo, lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo que es la Iglesia. Por disposición de Dios he sido nombrado ministro de ella al servicio de ustedes, para dar cumplimiento al proyecto de Dios: al misterio escondido por siglos y generaciones y ahora revelado a sus consagrados” Col.1:24-26

¿Cada cristiana/o con una misión “secreta”?  ¿Quien nos da la clave para revelar ese secreto? Ustedes y yo tenemos la clave. Por el Bautismo, hemos sido consagradas/os, para revelar ese secreto divino, que nos ha sido encomendado. ¿Yo?. Si, tu. ¿Pero, como, esas son cosas del cura, pastor o la monja allá en la iglesia?

¿Si somos bautizados, cual es el problema? Tenemos la clave, vamos a buscar juntas/os las pistas y a revelar ese “secreto” que por tanto tiempo estuvo y sigue escondido.

Desde el mismo momento en que fuimos bautizadas/os, el Espíritu-La Ruaj nos inundo con su Luz, nos sello, coloco la marca del AMOR, como sus hijas/os muy AMADOS. Somos hijas/os de la Luz Divina, somos seres de Luz, somos chispas de ese fuego divino, somos esa luz, que broto del Dios de la Vida! Y hemos recibido la misión de revelar el “secreto” divino que Dios nos ha encomendado.

Primera pista:

Un hombre de Luz, llamado Jesús, nos dejo dicho:

Yo soy la luz del mundo; quien me sigue no caminara en la tiniebla, tendrá la luz de la vida” 

Juan 8:12

Segunda pista:

“Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos”

(Mateo 5:44-45)

Tercera pista:

 

“Padre, perdónalos, que no saben lo que están haciendo. Se repartieron su ropa echando suertes”

(Lucas 23:34)

 

Cuarta pista:

“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, también vosotros amaos unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: en que os tenéis amor entre vosotros” (Juan 13:34-35)

 

Jesús, nos ha dejado muchas más pistas, tenemos testimonios de muchos seres de luz. Voy a dejarles consignado un testimonio muy nuestro y no tan lejano. Era la violencia de la guerra civil en nuestro país y una linda familia vivía en Jericó, Antioquia-Colombia de apellido Montoya_Upegui. Tenían 3 hijitos, el padre, Don Juan, era médico y la madre, Doña Dolores, en casa cuidaba de sus 3 luceros. El papacito fue llamado a una emergencia médica, pero en realidad, fue una trampa para hacerlo salir en la noche y asesinarlo, porque era del partido político contrario. La Señora Dolores, queda viuda, se pierde la guerra y queda la familia sumida en gran pobreza. Esta mujer, todas las noches se reúne a sus hijos, oran juntos por el alma de Don Juan y de Clímaco. Los niños, creían que Clímaco, era algún miembro de la familia. Hasta que un día, quien es hoy, la Beata Laura Montoya, siendo muy pequeña, pregunta a su mamacita: “¿Quien es ese señor, por el que también oramos todas las noches? La madre le responde: “el señor, que mato a tu padre”…

Esta familia, cogió las claves del “secreto” con su testimonio nos están dando su ejemplo: don de paz, de reconciliación y amor entre hermanas/os. Un ejemplo para nuestro país, para la sociedad, para la Iglesia y el mundo entero.

Nuestra misión es develar este secreto, y anunciar que Cristo ha RESUCITADO! Y nosotras/os con Él. La clave: es el AMOR,  la acogida, en el perdón, que nos demos mutuamente como hermanas/os, los abrazos, besos y “te quieros” que digamos a familiares, amigos, compañeros/as, con quienes caminamos en la vida. Eso es crear fraternidad, lazos humanos, arropar al otro/a, dejarnos arropar del otro/a. Es Dios quien nos arropa y abraza a través del otro/a.

Hay que arropar al enemiga/o, y al amiga/o, al que me gusta y no me gusta, al que piensa, como pienso y al que piensa diferente, al que me estimula, al que me critica, al que me acoge y al que me rechaza. Apropiándome de una frase de Laura Montoya: “Enemigos no tengo, aquellos que parecen serlo, son los que más me acercan a Dios”.

 

Dios nos ha creado para que seamos UNO con Él, y nos AMA tanto que no va a desistir, no va a descansar, hasta terminar la obra que inicio en nosotras/os (Filipenses 1:6).

“Que todos sean UNO, como tú, Padre, estas identificado conmigo y yo contigo, para que también ellos lo estén con nosotros, y así el mundo crea que tú me enviaste. Yo, por mi parte la gloria que tú me has dado se la he dado a ellos, para que sean UNO como nosotros somos UNO”.

Juan 17:21-22

 

 

A esto  nos invita, este tiempo de Cuaresma, a revisarnos en el AMOR; AMAR y SER AMADAS/OS. Solo así resucitaremos a la Vida con el Cristo del Amor, solo así venceremos todo signo de violencia y muerte.

Bibliografía:

1)      Nuevo Testamento: J.Mateos L.A. Schokel. Ed. Cristiandad. Segunda Edición 1987

2)      Autobiografía de la Madre Laura de Santa Catalina por: Laura Montoya Upegui. Ed. Bedout, Medellín 1971 (Internet)

Una perspectiva de adulta/o mayor.


“Amaras al prójimo como a ti mismo”

 Marcos 12:28-34

 

 

Hemos recibido mucho e-mail con imágenes y frases muy bonitas, de cómo aceptar; la edad otoñal, como amar y trabajar, con el adulto mayor. Hoy quiero reflexionar con Uds. desde el caminar en el ser adulto mayor.

Hay mensajes que hemos recibido en la vida de muchas personas adultas mayores, mensajes que solo después de muchos años, recién los entendemos, es como si apenas acabáramos de abrir el sobre y leer ahora, lo que en ellos, nos quisieron decir.

Alguna vez escuche, a un nietecito decirle a su abuela: “Abuelita cuando; tú te vayas, cierto, que esto es mío?”. Es verdad, que desde que nacimos, empezamos a morir. Hoy me pregunto, que sentiría esta abuela cuando escucha que el nieto, le dice esto? Hubo risas. La abuela, después lloraría, donde nadie le viera?

Esto puede suceder con una tía, adulta mayor: “Tía, cuando te vayas, cierto que esto es mío”. “Uds. ya no necesitan esto, me lo puedes dar ya?”

Ahora, estas reacciones de parte del adulto mayor: “yo tenía tal cosa…en tal parte, quien me la cogió?” “Por que me cogieron esto que lo tenía aquí?”

“Necesito un candado para ponerle a esta puerta, a esta caja, etc” “Se me han perdido mis cosas…” “Si vienes a pedir, aquí no tengo ni un centavito”. “Me han robado…”

¿Por que a veces recordamos a los adultos mayores, como egoístas, huraños, tacaños, amargados, enojados, desconfiados?

Algunas veces, nos acercamos a ellos, con miedo, con temor que nos echen y nos digan lo que no le han dicho nunca, a nadie.

Tienen toda la razón, de estar a la defensiva!

“Ser viejo o vieja es un karma y si está enferma, peor. Todo lo que uno atesora con cariño es para los demás basura, hay que votar muebles, revistas, cofrecitos, todo eso lo que hace es acumular polvo y entonces le sacan la rabia a una que ya no aguanta más. Las opiniones de una vieja son puro blablabla. Los carros no esperan a los viejos o viejas sino que arrancan obligándolas a arrastrarse para subir. Todo es afrenta. Los programas de ayuda no alcanzan a cubrir todas las necesidades de los viejos y las viejas.

Siempre tengo en mi memoria a los ancianos y ancianas de los geriátricos que recorrí en mis prácticas. Personas desoladas, sin ilusiones,  como objetos que ponen aquí o allá y cumpliendo con normas que ya no deberían ser parte del último tramo de la vida. No podían pasar de un corredor al otro, las llevaban y las traían contra su voluntad. Encontré una hermosa anciana, rubia de ojos claros, que sabía tocar el piano, había sido concertista, pero no le permitían tocar el órgano de la iglesia a la que asistían. Cuando enfermó la devolvieron a la casa, pero volvió más desilusionada por el trato que le dieron sus familiares y transcurrido un mes murió de tristeza”.(1)

Muchos de esos adultos mayores, entregaron sus vidas, a sus hijas/os a sus hermanos/as, a sus sobrinos/as, a sus nietas/os,( a cuantos no hemos visto otra vez realizando la crianza, como lo hicieron con sus propios hijos/as) les educaron, les vistieron, les protegieron en la salud, con un techo y alimento, cuando fue necesario.

Esto no ocurre solamente en la familia, en la sociedad, en la Iglesia, cuantas personas, se han entregado desinteresadamente, a un servicio social, o religioso, incluso pueden vivir en comunidad. Ahora en la edad del adulto mayor, han cambiado…será que se volvieron urañas y egoístas de la noche a la mañana? Se les salió el lado malo? NO!

Estos adultos mayores, hemos empezado a entender y practicar aquel texto de Jesús: “Amaras al prójimo como a ti mismo” Marcos 12:28-34

Hemos empezado a amarnos a nosotros mismos/as y esto no es egoísmo, es que ya hemos amado al prójimo…

Se entra en la etapa de buscar y protegerse a mí misma, de conocerse, de descubrirse, de defenderse hasta rabiar, así como se hizo con el prójimo: ahora lo realiza consigo mismo/a.

“Todo cambia cuando lees a Deepak Chopra en “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo”, parece que hablara de otros mundos cuando expone la vida de ancianos sanos, enérgicos, clarificados, entusiastas, llenos de vida y es cuando pienso que esa debe ser la verdadera vejez y que eso de los “achaques” es propio de la inserción cultural  en la que vivimos. Nosotras mismas nos encargamos de enviar esos mensajes a quienes nos rodean cuando decimos: “Los años no pasan en vano”- “es cuestión de la edad”- “hay que darle paso a los jóvenes”- “Ya no estoy para esos trotes” – “los años pesan”  etc…

Hay que respetar a los ancianos y darles su lugar, también hay que motivar a los jóvenes a valorar sus conocimientos y experiencia y a los adultos mayores y adultas mayores, si aún hay tiempo, hay que orientarlas en la autovaloración, recordarles que son hijas de Dios que pueden trabajar aún en sus propios sueños y proyectos ahora y no estar añorando un lejano pasado que no volverá y no aporta mucho al presente. Eso de que cada edad tiene su propia belleza e incentivo es verdad aunque tengamos 150 años”.(2)

Habrán muchas otras opiniones, quizás diferentes o semejantes, es una veta abierta, para seguir reflexionando y caminando.

Olga Lucia Alvarez Benjumea

Notas:

1) Aporte de Aida Soto como Gerontologa,Biblista y Educadora. Bosa, Febrero 20/10

2) Idem.

SIN NOSOTRAS SE LES ACABA LA FIESTA.


 

Por: Lucia Escobar

Comunicadora de profesión, vocación y oficio. Columnista de opinión del Periódico de Guatemala y de la revista feminista La Cuerda. Co-fundadora de la revista Ati y gestora cultural del Festivalito del Lago de Atitlán.

(Artículo tomado del libro: “Sin Nosotras se les acaba la fiesta”, FES Colombia 2009)

Las guatemaltecas, la mitad de los casi 13 millones de habitantes del país, llenan las iglesias, los servicios religiosos y los templos. Ellas cargan procesiones, elaboran alfombras de aserrín, recogen la limosna y el diezmo, aportan la comida para el grupo de oración, quitan y ponen sillas, se encargan de las rifas para el equipo de sonido, hacen arreglos de flores para los altares, pasan la escoba, evangelizan en la escuela dominical, enseñan, transmiten las escrituras de la Biblia, oran, cantan y meditan. Todo lo hacen mientras cargan a los hijos en la espalda y dan la mano a otros tantos niños, propios y ajenos. Las mujeres guatemaltecas, al igual que sucede en muchos países latinoamericanos, son la columna vertebral de las Iglesias Evangélica y Católica, la fe que alimenta la religión. Pero, ¿retribuirá la Iglesia tanto trabajo y devoción?

Busquemos datos científicos, cifras que nos sitúen. Navego en Internet, llamo al Instituto Nacional de Estadística, pruebo con La Conferencia Episcopal de Guatemala, escribo a la Pastoral de Mujeres, me acerco a la Alianza de Iglesias Evangélicas. Nada, nadie parece contar con estadísticas separadas por género y religión. Así que, como una primera conclusión, podríamos decir que las mujeres siguen invisibilizadas en los estudios e investigaciones sobre religión y espiritualidad. En los monitoreos de medios de comunicación tampoco sobresalen noticias o reportajes al respecto.

Un dato no menor si tenemos en cuenta que si bien Guatemala es un Estado laico, así lo dice su Constitución, las religiones cristianas (en aumento la protestante o evangélica y en decrecimiento la Católica) aún tienen mucho poder e influencia en la política nacional, los medios de comunicación, la legislación y en la vida real de las personas. En un estudio del 2006 sobre afiliaciones religiosas, Pew Global Forum documentó que el 48 por ciento se autodenominan católico romanos, el 34 evangélicos y el 15 se divide en otras prácticas religiosas. Los porcentajes varían hasta en diez o más puntos, según la estadística que se consulte. Pero de las mujeres, ninguno dice nada.

Este sólo es el campo cuantitativo. Si pasamos al cualitativo, podríamos encontrar respuestas diferentes. Empecemos buscando en la palabra escrita. Católicas, evangélicas, pentecostales y neopentecostales, todas se apoyan en un solo libro. Y ¿qué nos dice La Biblia acerca de la mujer?

Servir es reinar
El Antiguo y el Nuevo Testamento están llenos de ejemplos sobre el papel de las mujeres en la sociedad y, sobre todo, en el que parece ser su reino por excelencia: la familia. En Proverbios 31, en la segunda parte se encuentra el poema “Elogio al ama de casa”, del que destaco un fragmento: “Más valiosa que las perlas, trabaja de buena gana con sus manos, se levanta cuando aún es de noche, distribuye la comida a su familia y las tareas a sus servidoras, con el fruto de sus manos planta una viña, fortalece sus brazos para el trabajo, su lámpara no se apaga por la noche, vigila la marcha de su casa y no come el pan ociosamente” .

Y aunque esto fue escrito hace siglos, todavía el Papa Wojtyla, Juan Pablo II, en su carta Mulierisdignitatem (1988), subraya la misión irremplazable de la mujer como esposa, madre, hermana, y el beneficio que aporta a la sociedad en su progresiva inserción. Por supuesto, cada interpretació n de estas palabras será distinta, y depende de la iglesia o el pastor al que se consulte. Por ejemplo, si confiamos en el estudio de Jesús García-Ruiz (2004), “sólo en Guatemala existen cerca de 25 mil pastores y 24 mil iglesias diseminados a lo largo y ancho del territorio nacional”.

Así de variada será, entonces la interpretació n de la palabra. Busquemos una: Paola de Cabrera, vive en la ciudad capital, estudió en un colegio de monjas maristas y adoptó la religión evangélica al casarse hace 12 años. Desde esa fecha asiste regularmente al servicio los domingos, colabora en un programa de iglesia en casa y eventualmente asiste a un grupo de matrimonios que se reúnen por las noches a estudiar la Biblia. Para ella, dice, “la familia es la base de la Iglesia y la mujer es el pilar de la familia. En las manos y sabiduría de la mujer está el destruir su hogar o edificarlo”. Sin embargo, no cree que su religión reconozca roles diferentes entre hombres y mujeres. “En las iglesias tradicionales de los pueblos sí se dan diferencias, pero no en las modernas que yo conozco. Incluso hay muchas pastoras importantes como Cecilia de Caballeros (esposa de Harold Caballeros, ex candidato a la presidencia de Guatemala), HelenCohen de
Monterroso (Iglesia El Shaddai) y Sonia de Luna, esposa de Cash Luna (figura de altísimo perfil mediático, propietario de medios de comunicación religiosos nacionales e internacionales) .

La presencia de la mujer en la jerarquía católica se reduce al lugar de monja o ministra eucarística, ya que la cúpula vaticana niega firmemente el derecho a ejercer el sacerdocio a las mujeres. Siempre y cuando cumplan con el dictado en la Primera Carta a los Corintios, capítulo 11: “Por lo demás, ni la mujer sin el hombre, ni el hombre sin la mujer, en el Señor”, las evangélicas, en cambio, sí pueden ser predicadoras, ministras o pastoras, pero ni siquiera en la Iglesia Episcopal de Guatemala, con presencia en más de la mitad de los departamentos del país y parte de la Iglesia Anglicana, se conceden peldaños altos a las mujeres. No existe aún una obispa en territorio nacional, y el ejercicio de la mujer en la Iglesia es dado sólo mientras tengan a su lado un marido que las complemente.

Estos dictados de conducta, son los que la comunicadora y feminista Ana Silvia Monzón denuncia en el estudio “La derecha religiosa trasciende fronteras”: “los fundamentalismos refuerzan el papel de las mujeres como reproductoras y responsables de la crianza de niñas y niños, como compañera ‘idónea’ del hombre, su complemento, no en condiciones de igualdad sino de subordinación, ya que ella sigue representando lo impuro e inferior”.

Restauración total

Más allá de la jungla de asfalto, voy a conocer la experiencia de una pastora un jueves en Panajachel, Sololá, una comunidad turística originalmente poblada por indígenas kaqchikeles, pero en la que hoy en día conviven con guatemaltecos de varias etnias, así como con turistas extranjeros. Es la Iglesia Ministerio de Restauración Total Mi reto, uno de los 24 mil centros evangélicos del país, que bien podría caber en la definición de neo pentecostal o iglesia a la carta. La noche acaba de caer para los habitantes de ese pueblo a la orilla del Lago de Atitlán.

El salón, austeramente decorado, cuenta con una tarima, equipo de sonido amplificado, proyección audiovisual y sillas plásticas. Seis mujeres: dos indígenas, una extranjera y dos mestizas, ataviadas con una blusa “tipo polo” con el logo de Mi reto y una pandereta en cada mano, dan la bienvenida a los asistentes. Ellas son llamadas “servidoras” .

Poco a poco comienzan a llegar los asistentes, la mayoría mujeres con dos o tres niños y niñas cada una, y algunos padres y jóvenes. Se saludan de beso y abrazo, se acomodan en sus lugares, sacan o guardan La Biblia. Una joven se sube al escenario, sin más toma el micrófono inalámbrico y se pone a cantar alabanzas sobre una pista musical que comienza a sonar. Canciones dedicadas al Señor. Las servidoras también cantan y mueven la pandereta, toman rollos de papel higiénico y empiezan a prepararlos para quien pronto los necesite. Efectivamente, las lágrimas empiezan a aflorar.

Tras cuatro himnos de “calentamiento” , las servidoras toman a los niños de las manos y los llevan al salón de al lado, donde verán una película de Cristo, dibujarán, jugarán o leerán cuentos bíblicos. Mientras tanto, en la sala principal la pastora Lilian María de Meijer toma el micrófono, saluda, lee unas cuantas citas bíblicas, presenta un powerpoint del cantautor argentino Facundo Cabral, luego proyecta en la pared un video filmado en Casa de Dios (la iglesia más importante de la ciudad capital), ora y platica con los asistentes sobre la depresión, el amor al prójimo y el servicio a los demás.

Más tarde, en su despacho, nos sentamos a conversar. Lilian es oriunda de Panajachel. Cuenta que comparte el ministerio con Benjamín JosephMeijer, su esposo holandés, con quien hace diez años tenían una discoteca de nombre Thresome. Él se dedicaba a hacer tatuajes y piercings y a vender drogas de diseño. Tocaron fondo en ése mundo, ella intentó suicidarse tres veces hasta que se acercó a una iglesia. Allí tuvo experiencias extra sensoriales con Dios, y meses después convenció a su pareja: “El Señor nos levantó para romper moldes”. Me aclara: “nosotros no creemos en la religión, somos seguidores de Cristo y de su palabra. Iglesias existen muchas, con cientos de ramificaciones, pero nosotros no nos basamos en doctrinas, sino en la palabra de Dios”. Luego hablamos del libro de Pablo a los Colosenses, capítulo 3, en el versículo que -dice- habla de la sujeción de la mujer al hombre. Lilian opina que da lugar a malas interpretaciones: “La
palabra sujeta es sinónimo de sostenida, como cuando una pareja va caminando a la par; eso no quiere decir que ella no debe sobresalir”.

Me cuenta que muchas de las mujeres que llegan a su ministerio, antes acudían a otras Iglesias pero sufrían discriminació n. Tuvo el caso de una señora frecuentemente maltratada por su esposo, y el pastor al que acudían le decía que tenía que aguantar. Un día el marido le roció gasolina en la ropa, queriéndole prender fuego. “Ahí intervenimos, le dijimos que Dios no mandó a la mujer para que la maltraten, y le aconsejé la separación legal; la ayudamos, nos metimos hasta al fondo: le conseguimos trabajo, la acompañamos. Ahora ella tiene un trabajo y está bien”, comenta la pastora, que a partir de ése momento formó un grupo de apoyo a mujeres para que estudien, mejoren su baja autoestima y se superen.

Y él te dominará.

El tema de la violencia de género no es broma en un país como Guatemala, con un nivel de impunidad del 98 por ciento en los casos de asesinatos a mujeres, y donde, según el matutino local Prensa Libre en su edición del 8 de marzo, “en los últimos cinco años, el número de mujeres asesinadas ha venido de menos a más, sumando en el último lustro más de 7 mil casos”.

Eso nos ubica en el quinto país del mundo donde más mujeres mueren violentamente de forma proporcional a la población, según un estudio presentado por la Procuraduría de Derechos Humanos dirigida por Sergio Morales. El vaso parece haberse derramado, por fin, con el caso de GladysMonterroso, secuestrada y torturada durante trece horas, un día después de que su esposo, Sergio Morales, presentara un informe sobre los archivos desclasificados de la ex policía nacional, en el cual señala la participación de agentes del estado en asesinatos y abusos durante la recién finalizada guerra interna.

Durante 36 años, el ejército guatemalteco mantuvo militarizado el gobierno y sostuvo una cruenta lucha armada contra grupos guerrilleros que desde la izquierda y por medio de las armas pretendían liberar al país de las influencias ultraderechistas militares apoyadas por el gobierno estadounidense. Incontables atropellos contra los derechos humanos han sido documentadas dentro de ese período, incluidas las alarmantes cifras de desaparecidos y asesinatos políticos, unos doscientos mil según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. La represión se extendió por el altiplano, enfáticamente sobre las comunidades mayenses que ya habían dado muestras claras de resistencia a la imposición de sistemas y formas de vida.

Casualmente o no, la utilización del cuerpo de la mujer como botín de guerra para enviar un mensaje a esposos, hermanos o padres, reproduce la tendencia que se dio durante el conflicto armado interno, en el que la proporción de ejecuciones arbitrarias fue de dos niñas muertas por cada niño.

Pero fuera ya de la guerra, la situación de la violencia contra la mujer no es muy distinta. En el estudio “Por ser Mujer: limitantes del sistema de justicia ante muertes violentas de mujeres y víctimas de delitos sexuales”, dirigido por KristinSvendsen, se evidencia que el 79 por ciento de las víctimas de asesinato conocía o tenía una relación previa con sus victimarios. Para Ana Silvia Monzón, “mucha de la violencia hacia la mujer en Guatemala se debe al machismo que se fortalece con el discurso fundamentalista que pretende rescatar la ‘moral social’, y que ha dirigido sus ataques más furibundos contra las feministas y el feminismo, al cual identifican como el causante de la declinación de los valores familiares tradicionales; es decir, la autoridad de los hombres en el hogar”.

“Estas tendencias”, concluye Monzón, “son una reacción a los avances de las mujeres en las luchas políticas por sus derechos y están, lamentablemente, socavando las leyes, instituciones y construcciones simbólicas favorables a la secularizació n y a la igualdad entre mujeres y hombres”.

¿De quién es el cuerpo de la mujer?

Si los asesinatos de mujeres en Guatemala evidencian un grave problema social, la mortalidad materna por causas prevenibles es también es un indicador de la desigualdad existente de distintas áreas geográficas y sociales.

Según el Programa Nacional de Salud Reproductiva, la tasa global de fecundidad en el país es de cinco hijos por mujer, con 5.8 hijos en el área rural y 4.1 en la urbana, ubicando a Guatemala entre los países de la América latina con las tasas más altas de fecundidad. Esto provoca, además, que dos mujeres mueran diariamente por causas relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio, con una razón de mortalidad materna de 153 por cada 100 mil nacidos vivos. El impacto de muerte materna es tres veces superior en las mujeres indígenas.

En el estudio “Embarazo no planeado y aborto inseguro en Guatemala: Causas y consecuencias” , del GuttmacherInstitute , se afirma que más de un tercio de las 180 mil guatemaltecas que enfrentan un embarazo no planeado buscan un aborto, penado por la ley; por lo tanto, lo hacen clandestinamente. Se estima que unos 65 mil abortos ilegales ocurren cada año en Guatemala, un equivalente a 24 abortos por cada mil mujeres en edad reproductiva.

De hecho, el aborto fue responsable del 10 por ciento de las muertes maternas en Guatemala durante el año 2000, según estimaciones del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Dicho estudio afirma que, “aunque ciertamente otros países comparten algunos de los rasgos que han retrasado la adopción generalizada de la anticoncepció n en Guatemala (una numerosa población indígena, prolongados períodos de conflicto civil, una poderosa alianza entre el gobierno y la Iglesia Católica y una temprana resistencia por parte de la izquierda hacia la planificación familiar), en ningún otro país de la región se han dado juntos estos cuatro rasgos”.

A pesar de esos datos alarmantes, el cardenal guatemalteco RodolfoQuezadaToruñ o apareció en primera plana de los medios de comunicación guatemaltecos, en febrero de 2006, con balas en la mano derecha y pastillas anticonceptivas en la izquierda como muestra de rechazo a la Ley de Planificación Familiar. En el marco de una homilía en Catedral Metropolitana, el jefe de la Iglesia Católica pidió al presidente de ese entonces, ÓscarBerger, que frenara la normativa que autorizaba a las instituciones del sistema de salud del país el facilitar métodos anticonceptivos a los ciudadanos para promover la planificación familiar, aduciendo que era equivalente a abortar.

Las iglesias evangélicas no se quedan atrás en su afán de controlar. En agosto del 2008, 71 diputados, encabezados por el presidente del Congreso, firmaron el llamado “Libro de la Vida”, un documento en el que se comprometen a legislar en defensa de la vida desde la concepción hasta su término natural. En la actividad participaron representantes de distintas iglesias y parte de la Junta Directiva del Congreso, lo hicieron de espaldas a la oposición y con el rechazo de varias organizaciones de mujeres.

Al día siguiente, el Colectivo Mujeres Por la Vida, la Paz y la Justicia emitió un comunicado en el que recordaba que “las jerarquías de las diversas Iglesias y los funcionarios de Estado están obligados constitucionalmente a hacer separación entre actividad política y credo religioso, ya que un Estado de Derecho debe reivindicar y proteger todas las diversidades que lo contienen”.

Una feligresía dinámica

En uno de los sectores más tradicionales del país, un campesino kaqchikel, Víctor de León, padre y abuelo de varios niños y niñas, no pierde la ocasión para aconsejar a sus familiares. Desde hace 25 años asiste a distintas iglesias, y aunque nunca ha llegado a ser pastor, es considerado líder espiritual en su comunidad. “Es bueno planificar la familia, es más pecado que los niños sufran. Yo he visto que muchos hombres en la comunidad maltratan a las mujeres, es por el machismo, que le dicen, pero a veces ellos no entienden, hay que hablarles, recordarles que así como Dios amó a la Iglesia, así hay que amar a la mujer. Es bueno que ellas se superen, que sigan adelante, que tengan un empeño y los hombres tenemos que apoyarlas”. De León es uno de los indígenas que rompe con los estereotipos y las formas de pensar fundamentalistas.

Cómo él, mujeres dentro y fuera de las estructuras de las iglesias luchan por influir y modificar conductas discriminatorias dentro de lo que consideran su religión. No descansan y cuelan sus pensamientos en la jerarquía eclesiástica. El presidente de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), DennisSmith, piensa que hay que diferenciar lo que entendemos por Iglesia. “Si se trata de comunidad de fe, las iglesias han sido un espacio vital para empoderar a las mujeres y permitirles cultivar su liderazgo, su autoestima, y el sentirse canales de bendición divina, de lo sagrado. Si se trata de las jerarquías eclesiales, son, históricamente, expresiones institucionales del patriarcado que con su discurso teológico y su práctica pastoral han participado en la violencia contra las mujeres. Por eso, el énfasis de las teólogas feministas en una relectura de la Biblia y de la historia de la Iglesia para descubrir ese proceso de
invisibilizació n y de cosificación de las mujeres”.

Es el caso de la pastora pentecostal Verónica Peréz, quien escribió un estudio llamativo de nombre “La raíz femenina de la Espíritu Santa”. La autora va en busca de pistas que le revelen lo femenino en la Biblia para restaurar el rol de la mujer. “Dios no hace diferencia de sexo, es un Dios de igualdad, aceptación y equidad. Que la religión no sirva más para oprimir a la mujer, que no se convierta en tabú, sino que por principio sea un espacio de liberación”.

Otras feministas cristianas también han ido permeando en la opinión pública, procurando una reforma a la institución antes que una ruptura. La Red Latinoamericana de Católicas Por el Derecho a Decidir es un ejemplo del trabajo dentro de las estructuras religiosas. Si no han conseguido grandes cambios en cuanto a legislación y trato a las mujeres, al menos han puesto en la opinión pública temas importantes. En Guatemala, también la Pastoral de mujeres y el Centro de Estudios Pastorales de Centroamérica advierte, en su página de Internet, que “en una sociedad patriarcal, violenta, prepotente, discriminadora, no hay espacio más fecundo para la transformació n social que los espacios creados por y para las mujeres”. Es por ello que una vez a la semana, durante las mañanas, llevan acabo un curso con el nombre “Ser mujer es maravilloso” , en donde ellas mismas reconocen la existencia de la subordinación y el lugar que ocupan en la estructuració
n del poder, así como reflexionan de su realidad y se capacitan para cambiarla, y combatir la violencia contra la mujer en todas sus manifestaciones.

“Si no nos toman en serio, las iglesias cierran” AdelaChicush, ama de casa kaqchikel y originaria de la comunidad de Patzún, en el departamento de Chimaltenango, está feliz de contar su historia “en Cristo”. De niña fue bautizada como católica, por la costumbre de sus padres, siendo ellos mismos quienes decidieran cambiar de religión y adherirse a la recién instalada “Iglesia de Dios”, allá por principios de los 80’s. Dos familiares suyos, catequistas, fueron desaparecidos en el contexto de la guerra. La Iglesia Católica, cada vez más influenciada por la Teología de Liberación, una tendencia bastante humanizada y tachada de comunista por las autoridades militares de la época, perdió a miles de feligreses que dejaron de sentirse seguros dentro de las prácticas católicas.

20 años después, Adela enumera las iglesias evangélicas por las que ha transitado y con mucha autoridad afirma: “si la Iglesia y los pastores no nos toman en serio, terminarán cerrando sus iglesias. Las mujeres ya no nos dejamos como antes y las Iglesias se están dando cuenta de que si no nos dan nuestro lugar y el respeto que merecemos, nos vamos, y si nos vamos, se les acaba la fiesta.” “Para divorciarme de un hombre que me hacía mal tuve que cambiar de Iglesia varias veces hasta que en la Iglesia Príncipe de Paz decidieron apoyarme y acompañarme. Gracias a ellos logré salir de ese martirio y encontrarme con un Cristo más humano, que me comprende mejor”, dice. Todo parece indicar que la lucha por la igualdad de las mujeres dentro de las iglesias católicas y evangélicas ha comenzado a dar frutos. La cúpula del poder religioso tendrá que darse cuenta tarde o temprano, que sin la presencia, el trabajo y el aporte económico de las mujeres,
el colapso de sus iglesias, sería inminente.

Es tiempo de empezar a escucharlas.

Fuente: http://mundoreligion.portamundo.com

Tomado de Catolicas-Disenso

Red de masculinidades:equidad de genero


RED COLOMBIANA DE MASCULINIDADES POR LA EQUIDAD DE GÉNERO

En un encuentro realizado en Bogotá, los 14 grupos y organizaciones de
Colombia abajo firmantes, con trayectorias y experiencias específicas
en la reflexión, la acción, la investigación y la comunicación en
torno a la transformación positiva de las masculinidades, hemos
decidido intensificar y formalizar los intercambios fraternos y de
mutuo enriquecimiento que hemos sostenido a través del tiempo, por
medio de la creación de la RED COLOMBIANA DE MASCULINIDADES POR LA EQUIDAD DE GÉNERO. Nuestro propósito es aportar a la equidad de género; a la construcción de la igualdad y la justicia sociales, profundas y no formalistas, y a la eliminación de desigualdades y violencias basadas en el género o en la sexualidad. Con ese horizonte, asumimos la Red como un proceso de articulación y potenciación del cambio con un alcance por lo menos nacional.

Considerando que tanto los procesos que desarrolla y seguirá
desarrollando autónomamente cada organización o grupo en su región o
regiones de influencia, así como la concertación nacional de
iniciativas, deben fundamentarse en posturas ético-políticas precisas, celebramos y nos adscribimos plenamente a la Declaración de Río construida por la Red MenEngage, en su calidad de iniciativa internacional que señala necesidades y caminos de transformación de las masculinidades y de manera general de todo el sistema de relaciones de género. En virtud de ello, aportaremos esfuerzos para  fortalecer en el país las apuestas de dicha red mundial, así como de su regional de América Latina y el Caribe.

Desde una perspectiva relacional de género, entendemos que para contribuir a la superación del patriarcado, requerimos tanto seguir profundizando con varones de todas las edades procesos de configuración de masculinidades democráticas, equitativas, pacifistas y vinculadas a una ética del cuidado, como compartir estos procesos con las mujeres y las personas transgeneristas. En este sentido, el nombre bajo el cual nos constituimos en red, pone de presente que la equidad de género es una apuesta política que impacta a –y al mismo tiempo es impactada por– todas las construcciones de género.

Durante 2010 nuestras acciones conjuntas harán énfasis en el desarrollo de dinámicas de formación de nuestros equipos humanos, de articulación e intercambio –a través de plataformas virtuales y de dos encuentros presenciales–, y de difusión pública. Reconocemos la magnitud del desafío que nos hemos impuesto, pero apostamos con convicción a la construcción de una plataforma nacional con estrategias políticas de largo aliento, que opere bajo los principios del cuidado, la solidaridad, el aprendizaje y la unión de nuestros esfuerzos.

En constancia firmamos en Bogotá el 6 de febrero de 2010,

Centro Interdisciplinario de Estudios en Género, CIEG, Universidad de Antioquia (Medellín).

Colectivo Caminos de Aethos (Bogotá).

Colectivo de Hombres de Arauca.

Colectivo Hombres y Masculinidades (Bogotá).

Colectivo Más Hombres Menos Machos (Cúcuta).

Colectivo Nuevas Masculinidades – Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga).
Colectivo Pelaos – Funsarep (Cartagena).

Grupo de Hombres de Casitas Bíblicas (Bogotá).

Grupo de Masculinidades de la Corporación Educativa Combos (Medellín).

Grupo Impulsor de Nuevas Identidades Masculinas (suroeste antioqueño).

Grupo Nuevas Masculinidades – Diversidad Humana (Barrancabermeja).

Hombres de la Iglesia Menonita (Armenia, Ibagué y Pereira).

Machos Afectivos (Manizales).

Movimiento de Hombres de Medellín.

(Nota: enviado por el Dr. Javier Omar Ruiz. Teologo y gran investigador del tema)

LECTURA LAICA DE LA BIBLIA


                                       JUAN JOSÉ TAMAYO 06/02/2010

En reiteradas ocasiones he criticado con severidad desde estas páginas la política religiosa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, sobre todo por los privilegios concedidos a la Iglesia católica -sobre todo a su jerarquía- en materia económica y educativa. Críticas todas ellas a mi juicio justificadas y ampliamente compartidas por sectores laicos y religiosos, y que seguiré haciendo mientras no se revise el anacrónico e inconstitucional Concordato con la Santa Sede y no se establezca la igualdad de todas las religiones.

Al elegir este texto, Zapatero se sitúa en la mejor tradición de la filosofía de la alteridad

Hoy, sin embargo, tengo que felicitar a Rodríguez Zapatero por el acierto en la elección del texto del Deuteronomio en su prédica del Desayuno de Oración en Estados Unidos y por la certera lectura que ha hecho del mismo en un marco religioso claramente conservador. Yo había pensado en la Parábola del Buen Samaritano y bien creía que ése iba a ser el texto elegido, por su fuerte carga humanista y compasiva; un texto que pone como ejemplo de comportamiento ético-compasivo no a un creyente judío cumplidor de la ley, sino a un hereje, a un samaritano. Pero eligió otro de los textos clave de la Biblia hebrea, que tiene profundas resonancias en los profetas de Israel, en los salmistas, en la literatura sapiencial, en el Testamento cristiano, en el mensaje y la praxis de Jesús, en el movimiento cristiano primitivo y que es de extraordinaria actualidad por la dramática situación de los inmigrantes y por el creciente número de desempleados.

Zapatero leyó sólo una parte de ese texto: “No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes de que se ponga el sol, porque está necesitado, y de ese jornal depende su vida” (Dt. 24,14-15). Creo que debería haber seguido unas líneas más: “No torcerás el derecho del extranjero, ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda. Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahvé tu Dios te rescató de allí” (Dt. 24,17-18).

Estas disposiciones humanitarias aparecen en todos los códigos legislativos del Pentateuco: el de la Alianza, el Dodecálogo de Siquem, la Ley de Santidad y el Deuteronomio. Son todos ellos textos de un fuerte componente utópico y de un innegable contenido liberador. Constituyen, en muchos aspectos, la vanguardia en la defensa de los sectores más desprotegidos de la sociedad. Cuatro son las razones que dichos códigos dan para tratar bien a los extranjeros. La primera es histórica: vosotros fuisteis extranjeros en Egipto y no podéis tratar a los forasteros como os trataron a vosotros cuando erais esclavos en el país de los faraones; es la ley de la reciprocidad. La segunda es antropológica: los extranjeros tienen la misma dignidad que los nativos y no hay razón para discriminarlos. La tercera es que Dios opta por los excluidos y marginados, por las personas más vulnerables, como los huérfanos, las viudas, los trabajadores por cuenta ajena, los esclavos y los extranjeros; la cuarta, en fin, porque toda la tierra es de Dios y nadie puede apropiarse de ella como si fuera su dueño absoluto.

Al elegir este texto Zapatero se sitúa en la mejor tradición de la filosofía de la alteridad, representada por Emmanuel Lévinas, quien comienza su emblemática e influyente obra Totalidad e infinito (Sígueme, Salamanca, 1977, 9) hablando de la “responsabilidad por el prójimo”, de la “epifanía del rostro, pero el rostro en cuanto rostro es la desnudez -y el desnudamiento- del ‘pobre, de la viuda, del huérfano, del extranjero”. El comentario del presidente me parece todo un ejemplo de lectura laica de las Escrituras judías en clave de liberación, en perspectiva humanista y en el horizonte de la utopía.

Pero eso no significa dar un cheque en blanco a Zapatero. Su discurso no puede quedarse en meras palabras. Le compromete personal y políticamente, ¡y mucho!, si no quiere ser acusado de inconsecuente. Le obliga a la hospitalidad con los inmigrantes y a la no discriminación de los “sin papeles”, a eliminar de la Ley de Extranjería ciertos tonos xenófobos, a incumplir la normativa europea en materia de inmigración, claramente lesiva de los derechos de los migrantes, a mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora, de las personas desempleadas, a no revisar a la baja las pensiones de la clase trabajadora. Le obliga a asegurar la satisfacción de las necesidades básicas de la población migrante: residencia estable, vivienda digna, trabajo, alimentación, salud, acceso a la educación y a la cultura en las mismas condiciones que los nativos. Sin olvidar el reconocimiento de los derechos políticos.

De lo contrario a Zapatero podría aplicársele lo que los feligreses dicen con frecuencia tras oír el sermón de los curas: “No es lo mismo predicar que trigo dar” o lo que afirma el, a veces sabio, refranero español: “Consejos vendo y para mí no tengo”.

Juan José Tamayo es profesor de Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid.

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