LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA REVISARA LA DEFINICION DE LA PALABRA PEDERASTIA.


El País.

Cualquier persona que practique el coito anal ya no será, semánticamente hablando, un pederasta. El uso (o más bien el desuso) de esta acepción ha determinado que varios diccionarios hayan revisado o se encuentren en proceso de modificar esta entrada, para eliminar una equiparación ofensiva para muchos y que resulta más sangrante aún en plena tormenta por los escándalos de abusos de menores en el seno de la Iglesia católica. Entre los diccionarios que actualizarán la definición de pederastia al lenguaje moderno se encuentra el de referencia en lengua castellana, el de la Real Academia Española (RAE).

Aparte de abuso sexual cometido con niños, «pederastia tiene otra acepción, documentada en textos, que es la práctica del coito anal», afirma Darío Villanueva, secretario de la RAE , que recuerda que el diccionario no sólo recoge las significaciones predominantes, pues, como explica el preámbulo de la última edición impresa, este texto tiene como misión facilitar «claves para la comprensión de textos escritos desde el año 1500». Sin embargo, añade Villanueva, al tratarse de «usos que la gente no entiende como comunes, se va a revisar la entrada en la próxima edición», la vigesimotercera, que saldrá a la venta en 2013. En ella, «la sodomía va a desaparecer como acepción segunda de pederastia», confirma. La edición online del diccionario incorporará probablemente esta enmienda antes, según Villanueva.

Pese a que los colectivos de gays y lesbianas se sienten directamente aludidos, el catedrático puntualiza que el diccionario académico «nunca ha establecido la relación entre pederastia y homosexualidad», ya que la «sodomía, que es el coito anal, se puede realizar entre personas del mismo sexo y de distinto sexo». Pero muchos otros diccionarios y traductores, tanto españoles como de lengua inglesa, sí equiparan pederastia con homosexualidad, algunos incluso como primera o única acepción.

El equívoco se produce porque, hasta el siglo XIX, no se acuñó la palabra homosexual para aludir a la relación sexual entre personas del mismo sexo. Hasta entonces, se utilizaba la palabra pederasta, que proviene del griego clásico paidós (del niño) y erastés (amante). Esta palabra hacía referencia a la relación (no siempre sexual) que establecían en la antigua Grecia los muchachos adolescentes con un adulto como parte de su periodo de formación educativa, moral y militar.

«Perpetuar la discriminación».

Sin embargo, hoy la palabra no sólo tiene una connotación negativa, sino que describe un comportamiento delictivo. El presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Antonio Poveda, considera indignante mantener en el término pederastia acepciones que aludan al colectivo homosexual.

«El lenguaje es muy importante, tanto para normalizar las cosas como para perpetuar la discriminación». La FELGTB va a solicitar al Parlamento español que adopte una resolución instando a la Real Academia a modificar estos significados y los de otras palabras, como el término matrimonio. «Al igual que la sociedad avanza, ¿no se pueden cambiar esas denominaciones obsoletas en los diccionarios? Esto clama al cielo».

Revisiones en marcha.

Para reflejar «el uso moderno» del lenguaje, Oxford University Press modificará varios de sus diccionarios, según confirma por correo electrónico el equipo editorial. En sus futuras reimpresiones, el Oxford Spanish Dictionary, el Pocket Oxford Spanish Dictionary y el Concise Oxford Spanish Dictionary traducirán pederasta (español) a pederast (inglés) como primera acepción y no a homosexual, como sucedía hasta ahora. La revisión aparecerá en la edición de Internet del Oxford Spanish Dictionary (de pago) desde el próximo 17 de mayo.

La revisión de esta editorial afecta directamente a una de las webs más consultadas del mundo, WordReference, que recoge en su diccionario español-inglés la traducción para pederasta del Pocket Oxford Spanish Dictionary. Michael Kellogg, presidente de WordReference, inició un foro a raíz de la consulta de este diario. «Ha contestado gente de cuatro países hispanohablantes. Desde esta conversación, es obvio que la palabra española pederasta no significa homosexual en el uso moderno», dice Kellogg en un correo electrónico.

También Santillana ha eliminado las alusiones a la homosexualidad en la nueva edición de sus diccionarios, actualmente en imprenta, al igual que lo hará la Real Academia Gallega a petición del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de Galicia (Colega). ELPAÍS.com corrigió hace meses esta equiparación en sus diccionarios y traductores tras ser alertado por grupos homosexuales. La empresa francesa Reverso, que suministra la aplicación de traducción a Elmundo.es, también la eliminó la semana pasada, después de que EL PAÍS preguntara al respecto.

«No se puede cambiar la historia de la lengua».

Sin embargo, otros tesauros prestigiosos mantendrán las referencias a la homosexualidad. El Diccionario del Español Actual (Editorial Aguilar), del equipo de Manuel Seco, modificará sólo su primera acepción del término pederastia, que se refiere a la «relación homosexual de un hombre con niños». En la nueva edición que se está preparando se incluirá a las mujeres, porque ya se pueden documentar casos en los que son estas las que abusan de menores, según explican fuentes de este diccionario.

Pero el segundo significado, «relación homosexual masculina», no se alterará: «Es que no debe cambiarse. Un diccionario debe dar testimonio de los usos de las palabras. Pederasta es un término culto y clásicamente ha tenido el sentido de homosexual. Así está atestiguado a largo del tiempo en textos literarios. Que mayoritariamente hoy se imponga el primer significado no quiere decir que el otro no exista o que sea inadecuado. Casi todas las palabras tienen más de una acepción y es el contexto el que aclara cuál es la elegida en cada caso. No se puede cambiar la historia de la lengua porque haya personas que se vayan a ofender».

El Diccionario del Español Actual ofrece dos fragmentos literarios para documentar esta acepción de pederastia. Textos que, según las fuentes consultadas, «no dejan lugar a dudas». El primero procede de la novela Torremolinos Gran Hotel, de Ángel Palomino: «Hasta los dos pederastas de la 216 duermen tranquilos, sin preocuparse del qué dirán. Son suecos… Y están casados…; se casaron por lo civil, claro»; el segundo fragmento, en el que se habla de dos jóvenes, pertenece a la obra Las Ninfas, de Francisco Umbral: «Como ya éramos camaradas de ir a por carbón de encina, aunque de esto nunca se hablase entre nosotros, como si hubiésemos cometido juntos pederastia o cosa semejante, me llevó del brazo a la Casa de Quevedo»

Tomado de http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=1373

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