España: El pueblo en las calles


En la famosa Puerta del Sol madrileña gritan los manifestantes: “No pasarán, ni nos moverán” y “España, escucha, esta es nuestra lucha”.
Lázaro Fariñas | 20-5-2011 a las 1:33 |
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Lázaro Fariñas/foto Virgilio PONCE

A la mente me viene aquello de “No quieres caldo, pues tres tazas”, ya que estoy disfrutando muchísimo lo que ha estado sucediendo en casi todas las ciudades importantes del país que, años atrás, los cubanos llamábamos la Madre Patria.   Miles de ciudadanos han salido a protestar, gritando consignas contra el sistema imperante.   ¿En las calles cubanas, como querían la prensa y los políticos españoles?   No señor.   Han salido en las calles españolas.   La prensa y los políticos querían que esas manifestaciones de miles de ciudadanos gritando en contra de las autoridades fueran en La Habana o Santiago de Cuba, pero han sido en Madrid y Santiago de Compostela.  En la famosa Puerta del Sol madrileña gritan los manifestantes: “No pasarán, ni nos moverán” y “España, escucha, esta es nuestra lucha”.    El domingo pasado, solamente en Madrid, se llevaron 19 detenidos en los disturbios que se produjeron  y aunque todos aparentemente ya están en libertad, se tendrán que presentar en las cortes para responder los cargos que la policía les ha puesto por resistencia a la autoridad. ¿Qué les parece?   Pues sí, resistencia a la autoridad.

¿No es eso lo que hacen en Cuba algunos disidentes cuando después de alterar el orden público son arrestados cortésmente por la policía? Siempre que eso sucede en la isla, tanto en Madrid como en Miami se forma un   gran revuelo por parte de la prensa. Los grandes medios españoles, haciéndose los santurrones, acusan sin ninguna prueba al gobierno cubano de estar violando los derechos humanos de los supuestamente detenidos y exigen que se pongan inmediatamente en libertad.   Hay veces que empiezan una campaña de desprestigio contra Cuba cuando ya el detenido está en su casa viendo tranquilamente   la televisión.

Los que están protestando en las calles españolas, lo hacen contra la falta de empleos, por  mejoras en la educación y también en el sistema de salud pública.  Son los que no han sido culpables de la crisis en que está sumida  España en estos momentos con más del 20% de desempleo.   Los culpables están muy bien.  Son los poderosos y multimillonarios que han hundido al país en el desamparo, la falta de esperanza y la desesperación económica, al implantar un modelo neoliberal salvaje, y a quienes les importa tres pepinos el destino de los más humildes de la sociedad.   De más está decir que ese es el sistema   que quieren que se implante en Cuba.

Era de esperar que en España estallara un movimiento popular  similar a los que han ocurrido en Francia, Italia, Grecia, etc.    Los jóvenes han cogido la bandera y han salido a protestar.    Pero me temo que nada va a pasar. Las protestas, poco a poco disminuirán y el sistema continuará.   No es nada fácil que los que tienen todas las riendas del poder en sus manos las vayan a soltar. Seguirán hablando del valor que tiene la democracia representativa, la que al final no representa a nadie,   la   economía de mercado, que sirve para que los ricos se vuelvan más ricos y los pobres pasen más trabajo para subsistir y el   pluripartidismo, que solo sirve para alternar en el poder a los mismos.   El gobierno español utilizará lo que tenga que utilizar para defender el sistema imperante.   Si hay que repartir palos, pues repartirán palos y si la cosa se agrava y en vez de palos hay que repartir balas, pues balas repartirán.   Ellos quieren y exigen que otros sistemas sean cambiados, pero se aferran al suyo.

En la Puerta del Sol o en Atocha, miles de jóvenes quieren cambios.  En la Moncloa y en el Congreso de los diputados, los políticos dicen que el único cambio que habrá será el cambio de batuta que, por un tiempo, estará en manos del  PSOE y otro tiempo en las del PP que, en definitiva, son las dos caras de una misma moneda, ya que ninguno de los dos va a cambiar el sistema imperante.   Ambos defienden el mismo objetivo y tienen las mismas metas.  Es el sistema de partido único   disfrazado de pluripartidista.

Es igual que la tan cacareada libertad de prensa, que no es más que libertad de los dueños de los grandes medios para cuidar y conservar el status quo, para publicar lo que les venga en gana, siempre que esto no vaya en contra de sus intereses.   En definitiva, España tiene todo lo que piden que se implante en Cuba.   La pregunta es:    si todo eso es tan bondadoso,   ¿por qué esta el pueblo en las calles protestando?   Como dice mi amigo, el periodista cubano Reinaldo Taladrid, “saque Ud. sus propias conclusiones”.

*Periodista cubano residente en EEUU.

Foto Virgilio PONCE

Fuente: enviado por el autor a HERMESMartianos


Peligros del clericalismo


21 de mayo 2011

Para ser contra el clericalismo no es lo mismo que ser anticlerical. Esta última representa una fuerte resistencia secular al poder social y político de la Iglesia Católica. El clericalismo es acerca de un excesivo énfasis en el papel del clero en los asuntos internos de la Iglesia. Implica el elitismo de oficina, la superioridad del sacerdocio sobre los laicos. Anticlericalismo, como un concepto en la política de Europa continental, es de alguna manera más allá de su fecha de caducidad. Sin embargo, el clericalismo es mucho todavía en la moneda como un concepto clave en el análisis de los factores culturales que dieron origen al escándalo de los abusos sexuales de oficina dentro de la Iglesia Católica. Casi se ha convertido de rigor para los líderes de la iglesia dicen que están contra el clericalismo, en este contexto.

Clericalismo sufrió un duro golpe por el énfasis en la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre el sacerdocio de todos los creyentes y en el bautismo común. Pero no hay evidencia de una reacción clerical de algunos de personas en formación para el sacerdocio o recientemente ordenado. En vestimenta y el comportamiento, algunos de ellos parecen anhelar – casi narcisista – después de un restablecimiento de la calificación elevada del sacerdote, que caracteriza la vida parroquial en la década de 1950. Una forma más suave del clericalismo sigue siendo evidente en las estructuras diocesanas y en el propio Vaticano, donde algunos laicos se encuentran, y por lo general en las posiciones relativamente jóvenes. Y clericalismo automáticamente margina o excluye a las mujeres.
También es a veces implícita en la motivación de los que están presionando por el retorno del rito tridentino para uso general.Aunque el Vaticano posterior a la Segunda Misa de rito nuevo hincapié en la Eucaristía como una actividad compartida por toda la comunidad, la Misa el nombre del Concilio de Trento pone más peso en la separación de funciones, con el sacerdote activa y pasiva observación de la congregación.

El Vaticano sigue de poner municiones en manos del lobby pro-tridentina en la Iglesia, como en la última instrucción, Universae Ecclesiae, publicado por la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. ¿No se dan cuenta de lo mucho que esto animará a las tensiones de división en la Iglesia y el espíritu de la rebelión reaccionaria contra la autoridad episcopal local, por no hablar de la reactivación de un clericalismo misógino y elitista?

El restablecimiento del Rito Tridentino tenía la intención de unificar la Iglesia y conciliar los alienados de ella, hay un peligro real de que tenga el efecto contrario. Si los obispos no se alarme por esto, que deberían ser.
Mientras tanto, la última instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) en relación con el manejo administrativo de las acusaciones de abuso se mueve en la dirección opuesta. Reconoce que, si bien los obispos no pueden eludir sus responsabilidades, no puede haber una ley para sí mismos en la materia. Las conferencias nacionales episcopales se deberán establecer las directrices y las remitirá al Vaticano. La importancia de la cooperación con las autoridades seculares, como la policía se pone de relieve, aunque, curiosamente, la FCD sólo hace hincapié en la obligación de denunciar todos los casos en que ya se exige por ley. Tiene que ser más general que eso: en muchos países no hay obligación de denunciar un delito. Por lo demás, la instrucción se mueve a la Iglesia en el mundo real, con el mejor práctica (como en Inglaterra y Gales, tal vez) que se hizo la norma común. Como resultado, la Iglesia será mucho menos de oficina – y más seguro.

http://www.thetablet.co.uk/article/161220

INVITACIÓN COLOMBIA: POESÍA COMUNIDADES INDÍGENAS.


Poesía en escena

Poéticas de comunidades indígenas

Lectura de sus obras

Lindantonella Solano Mendoza

Nación Wayuu

 

Higinio Obispo González

Nación Embera

Diálogo entre creadores y público

modera

Rafael Segundo Mercado Epieyu

Nación Wayuu

Lunes, 30 de mayo de 2011

7:00 p.m.

Sala de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño

Calle 10 No. 3- 16 BOGOTA

 

ENTRADA LIBRE

 

 

Remitido por Kairos-Colombia al e-mail

José Comblin: “Nos estamos acercando a la fase final de la cristiandad”


Benjamín Forcano

“José Comblin el 27 de marzo se pasó al Padre a raíz de un infarto fulminante en Salvador Bahia. Tenia 88 años. Lloramos por el amigo, hermano, teólogo de la liberación, profeta y amigo de los pobres y a la vez nos alegramos de que llegó, después de una laboriosa existencia, al Reino de la Trinidad” (Leonardo Boff).

José Comblin es un hombre de Iglesia, pero que habla con libertad. Belga, se ordenó como presbítero el año 1950. Se doctoró en Teología en la Universidad de Lovaina. El año 1958 se instaló en la Universidad Católica de Campiña en Brasil. Desde 1962 a 1965 fue profesor de la facultad de Teología en la Universidad Católica de Santiago en Chile. Regresó a Brasil. Fue allí discípulo del obispo Helder Cámara. Fue expulsado de ese país el año 1972. Se le consideraba subversivo. Se instaló luego en Chile, en Talca, el año 1972 hasta 1980, colaborando con la Vicaría de la Solidaridad. Y también fue expulsado de Chile el año 1980 por la dictadura militar.
Colaboró en las conferencias de obispos de Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Comblin sabía de Obispos y sabía de Iglesia.
Era un maestro en el más pleno y auténtico sentido de la palabra. Su vocación magisterial le nacía de su profunda admiración por el maestro Jesús, a quien dedicó algunos escritos sencillos, buscando esa savia que el caminante de Galilea nos trató de comunicar. Conversaba con autoridad y conocimiento de los evangelios, de las parábolas, de los discursos de Jesús y de todas sus enseñanzas, aplicando siempre el desafío ético y la contextualización de aquello que Jesús nos quiso enseñar.
Dotado de una gran inteligencia y bien formado en la ciencias sociales y naturales, se dedicó a iluminar conciencias e incitar a pensar correctamente y buscar la verdad. La gama de su producción literaria es de por sí impresionante, desde temas bíblicos hasta los teológicos, sociales y políticos, pasando por la historia. José Comblin supo abrir caminos, provocar y lanzar intuiciones en la caminada teológica latinoamericana, abrir espacios para el diálogo y la crítica seria y ponderada.
Fue un teólogo popular, del pueblo y con el pueblo. Proveyó una teología laica liberadora que lo llevó a encarnarse en la situación de las comunidades de base, compartiendo el pan y el vino; las penurias y las alegrías del campesinado brasileño, chileno y ecuatoriano. En muchas ocasiones compartió en Centroamérica con seminaristas, comunidades de base y universidades.
Desde ahí, aparecía el visionario incomodador de dictadores y jerarcas religiosos conservadores. Su pensamiento profético y sus propuestas muchas veces heterodoxas y avanzadas, lo colocaban frente a esas autoridades en franco desafío, pagando el precio con la marginación, el exilio y la relegación. Pero él sabía medir riesgos y asumirlos con integridad evangélica. No le interesó halagar poderes ni buscar posiciones acomodaticias. Buscó el camino del discipulado en discernimiento y humildad, con profunda ternura cristiana. Se le notaba en su rostro. Sus pausas en el conversar, con una sonrisa diáfana y dulce, proveía el espacio para compartir, aprender y sentirse uno desafiado.
Su estela luminosa se ha quedado con nosotros. Su sabiduría nos ha conmovido y desafiado.
Entresacamos ahora reflexiones suyas, puestas a modo de preguntas, que conectan con el tema central de este número de Exodo.
Pregunta – ¿Cree Vd. que en las democracias actuales se garantiza el derecho a la libertad de expresión?
Respuesta – Eso es lo que nos hacen creer, pero no es así. Un puñado de riquísimos capitalistas, faraones celebrados de manera vergonzosa por sus trabajadores cuasi esclavos, controlan los medios de comunicación.
 La economía actual consiguió prácticamente destruir la política y anular la fuerza del Estado. Hoy, las normas son dictadas por las grandes fuerzas económicas. El papel del Estado consiste   en aplicar las normas dictadas por las grandes empresas, que crean una infraestructura que les permite operar sin tener que contribuir. Los medios de comunicación colaboran en eso, mostrando que todo está bien.
Su sistema dispone de un aparato de propaganda en los medios: TV, radio, diarios, publicidad, revistas, cursos de economía,etc. Anualmente se reúnen en Davos los conquistadores y vencedores del mundo, junto con los medios de comunicación, a quienes les recuerdan que los dueños son ellos y que deben mostrar total acuerdo. ¿Sabemos de algún importante medio que critique las decisiones del presidente del Banco Central?
Si los espacios públicos los dominan ellos, no queda garantizado el derecho de los ciudadanos a expresarse libre y críticamente.
 P – Vd. sostiene que a la Iglesia no le fue bien desde que se alíó con el poder en lugar de aliarse con los pobres.
R- Ciertamente. Lo cual concuerda con lo que un nuncio me dijo una vez: “Si la Iglesia no tiene apoyo de los gobernantes, no puede evangelizar”. Pienso al revés: que si se tiene al apoyo de los poderes será difícil evangelizar. Este modo de pensar está muy arraigado en la cristiandad. Renunciar a la asociación con el poder es muy difícil. Evangelizar exije renunciar al poder económico, amasado de ordinario con lo robado al pueblo.
 Para el pueblo en general la Iglesia es el papa, los obispos, los curas, los religiosos y religiosas…ese conjunto institucional tan bien trabado. Pero, no. La Iglesia son todos los discípulos de Jesús unidos en muchas comunidades por una misma fe. No voy ahora a relatar la historia de la institución eclesiástica y de la acumulación del poder en las manos del papa y del clero. Una historia que llega hasta nosotros y cuyas consecuencias estamos todavía padeciendo. El papa no es un emperador y la Iglesia, con sus actuales estructuras, tiene mucho de imperio y poco de democracia. Esa concentración del poder es un gran obstáculo para la libertad de expresión y para la evangelización.
 
P – ¿Fue casual que Jesús fuera condenado por los poderes religiosos y políticos de su tiempo?  
R –   Jesús terminó con la muerte de cruz, que es una muerte infamante, o sea, una muerte infringida a esclavos desobedientes. Jesús como era un pobre fue tratado como un pobre. Denunció, en medio de los pobres, las mentiras de los grandes, de los poderosos. Y lo hizo sin dinero y poder político, sólo con la fuerza de su palabra. Su misión era transformar este mundo de arriba a abajo, pero sin armas. Eso no lo podían tolerar. Y duró poco tiempo.
Son muchos los ejemplos, dados en la historia, de querer anunciar el cristianismo con las armas: emperador Constantino, América Latina, ¿es Dios o el diablo quien da la victoria? ¿ Se llega con ello a la verdadera fe? Y esto mismo está ocurriendo actualmente en las guerras de Irak, Afganistán, etc. Nosotros somos los buenos porque somos los más fuertes.
 Jesús quiso mostrar que el camino es el no-poder y la no-violencia. Jesús mostró que la evangelización va en sentido contrario al del poder, a las grandes obras y construcciones, hechas para atraer.
P – ¿No se puede, por tanto, en la Iglesia actual ejercer el derecho a la libertad de expresión?
R – San Pablo nos dice en su carta a los Gálatas que los cristianos hemos sido llamados para la libertad. En este sentido, el cristiano no se deja manipular, no se deja empujar, hace no lo que las autoridades esperan por miedo a perder el trabajo o ventajas económicas, sino que ama a todos los seres humanos sin atarse a los propios deseos y necesidades.
Nadie está exento de tener miedo, como el mismo Jesús, pero no se deja impresionar por él y lo vence sin subordinarse a otros valores que lo hacen esclavo. En el cristianismo, miles de cristianos han sabido practicar esta locura de la cruz, de la pobreza afrontando la muerte. En Guatemala, por ejemplo, más de ochenta mil campesinos fueron muertos por las fuerzas de la nación, por el ejército, por la policía solamente porque no querían cambiar, no querían aceptar el sistema y reivindicaban sus derechos de indígenas.
P – Pero esta llamada a la libertad, ¿no lleva al cristiano a chocar necesariamente con los poderes del Estado?
R – Del Estado en cuanto tal, no. Porque el Estado puede ser instrumento de una clase dominante, pero también instrumento de los pobres. Sí que lleva a chocar con el Estado cuando se convierte en agente ejecutivo de la voluntad de los poderosos.
 Los Estados cuando necesitan convencer a la gente, ahí tienen la televisión y tienen los grandes periódicos. Estos tratan de explicar que no hay salida, hay que aceptar la situación tal como es. Los discursos son bonitos, muy prometedores, se va a mejorar, dicen, “voten por mí porque soy el mejor”. Pero, ¿qué es lo que van a hacer en concreto, qué medidas reales van a tomar? ¿Y cómo lo hacen? ¿Metiendo a todos en la cárcel (dos millones en Estados Unidos, miles y miles en otros países)? No se puede, se dice, son las estructuras, a mí me toca trabajar, seguir la política de la empresa y callar.
De todas maneras, siempre hay brechas por las que se puede entrar y afirmar la aspiración a una situación nueva sin el recurso a las armas, al dinero, al dinero que dan las empresas. Las empresas dan dinero   a veces, pero para mostrar que quieren a los pobres, a la clase trabajadora. Hay unas estructuras injustas que denunciar y combatir, al igual que a personas que son cómplices con esas estructuras.
P – ¿No resulta utópica esta lucha por la libertad en una sociedad como la nuestra?
R – Bastante, pues hoy estamos bajo la dictadura de unas 300 empresas multinacionales que tienen el poder verdadero. Y los gobiernos tienen que mantenerse dentro de esta línea y controlan todos los medios de comunicación: periódicos, radio, televisión. Todo lo tienen concentrado. Un poder así, no necesita más poder militar hoy en día.
P – ¿Cree que la Iglesia puede asumir en esta sociedad la defensa de los derechos humanos, más en concreto el derecho de la libertad de expresión?
R – Sí, si se atiene a su misión. Ella puede oponerse, denunciar, luchar, juntar fuerzas para disolver ese poder de todo el sistema financiero, de todos los medios de comunicación que divulgan como algo normal la ideología capitalista.
Los niños aprenden a ser capitalistas, viendo todo lo que la televisión muestra, toda esa idea de que la felicidad consiste en comprar más y en gastar más. Llegan, por ejemplo, las fiestas de Navidad y Pascua y ¿qué es lo que ven? Las fiestas de los árboles y de los huevos. Nada que tenga que ver, o apenas, con el cristianismo. Hay todo un poder que enseña una ideología con mucha fuerza, de tal modo que ninguna crítica es posible porque controlan todo.
P – ¿Considera a la Iglesia en condiciones para esa tarea cuando el capitalismo parece convertirse para ella en algo conveniente?
R – Ese es el problema. Está claro que el Opus y los Legionarios de Cristo con el poder que tienen son supercapitalistas. El libro “Camino” del Opus es el manual del perfecto capitalismo, con su individualismo radical y con la voluntad de poder, de ser el primero, el mejor. Pura ideología capitalista.
 P – Entonces, si la jerarquía está dominada por el capitalismo, ¿quién puede cambiar ese rumbo? Porque los fieles no eligen a los obispos.
R – Al final todo poder crea escándalos y llega un momento…Los Legionarios de Cristo están ya golpeados.
 P – ¿Van a ser entonces los escándalos los que provoquen los cambios en la Iglesia?
R – Son los que van a provocar la destrucción de ese poder. Todos los poderes en un momento dado se encuentran tan deshumanos y escandalosos que acaban por mostrar todo lo que ocultan.
Creo que la jerarquía no manda, los que mandan son el Opus, los Legionarios de Cristo. Y lo hacen desde un poder oculto, pero viene un momento en que aparece lo que son. O sea, los obispos obedecen, no mandan nunca, obedecen y escuchan los que les viene de Roma, se limitan a transmitir lo que viene de Roma. No mandan.
 
P – ¿No cree que todo esto está provocando un gran desconcierto en mucha gente?
R – Ha habido situaciones anteriores semejantes a esta. Yo recuerdo muy bien cómo   Pio XII condenó a todos los teólogos importantes, a todos los movimientos sociales importantes. Estábamos más que desconcertados. El P. Liber, jesuita, profesor de historia en la Gregoriana y confesor del papa, decía: “Hoy la situación de la Iglesia Católica es igual a un castillo medieval, cercado de agua, levantaron el puente y tiraron las llaves al agua. Ya no hay maneras de salir. O sea, la Iglesia está cortada del mundo, no tienen   más ninguna posibilidad de entrar”.
Después vino Juan XXIII y ahí, todos los que habían sido perseguidos, de repente son las luces en el Concilio y de repente todas las prohibiciones se levantan. Ahí, renació la esperanza. No hay, pues, que perturbarse. Algo vendrá, no se sabe qué, pero algo siempre pasa.
 
P – ¿Cómo juzga lo que está pasando en la Iglesia?
 
R – Nos estamos acercando a la fase final de la cristiandad.
 Su agonía puede continuar todavía durante algunas décadas o años. Son muchas las señales. ¿Y después de la cristiandad, qué? No lo sabemos a ciencia cierta, pero no nos perturbemos. Ha ocurrido otras veces en la historia, hay que aprender a resistir y a no perder la esperanza.
P – ¿Vd. como teólogo, asigna a la teología alguna tarea importante en todo este cambio?
R – Una tarea compleja, porque tiene una tarea en el Evangelio y una tarea en la religión. La teología fue durante siglos la ideología oficial de la Iglesia. Su papel era justificar todo lo que dice y hace la Iglesia con argumentos bíblicos, de tradición, liturgia y un montón de cosas que yo aprendí cuando estaba en el seminario. Claro que no lo creía, pero todavía la mayoría lo cree.
Entonces, primero: ¿qué dice el Evangelio? ¿Qué es lo que es de Jesús? La tarea de la teología consistirá en decir qué es lo de Jesús, que es lo que realmente quiso, lo que realmente hizo y en qué consiste realmente el seguimiento de Jesús.
 Históricamente podemos analizar diversas formas culturales y manifestaciones. ¿Dónde podemos reconocer la continuidad de esa línea evangélica? Porque lo que de verdad puede interesar hoy al mundo es el Evangelio y el testimonio evangélico. Nadie va a convertirse por la teología. Por eso, me pregunto: ¿por qué en los seminarios se cree que la formación sacerdotal es enseñar teología? Yo no entiendo. ¿ No hay otra cosa mejor para evangelizar? Por eso, hace 30 años que decidí en presencia de Dios nunca más trabajar en seminarios.
Entonces, Evangelio, vuelta al Evangelio. San Francisco no quería que sus hermanos tuvieran libros.  Con el Evangelio basta, no se necesita nada más. Decía: “Lo que yo enseño, no lo aprendí de nadie, ni del Papa; lo aprendí de Jesús directamente por su Evangelio”.
Creo que es eso lo que puede convencer al mundo de hoy, que está en perturbación y se aparta siempre más de las Iglesias antiguas, tradicionales.
 
P – ¿Y, entonces que hacemos con la religión, qué queda de ella?.
R – Examinar el sistema religioso y ver qué es lo que ayuda a entender y actuar según el Evangelio, examinar qué es lo que todavía vale hoy. ¿Por qué mantener cosas que no tienen ningún significado e incluso provocan rechazo? Hay muchas cosas que revisar: la confesión, la liturgia, la teoría del sacrifico. Que el sacerdote esté dedicado a lo sagrado para ofrecer el sacrificio y que la Eucaristía sea un sacrificio, eso no viene de Jesús. Como no viene la vida ascética tan deshumana que practicaban los monjes irlandeses. Un ejercicio de penitencia que hacían, por ejemplo, era entrar en el río –en Irlanda los ríos son fríos- y quedarse allí desnudos para rezar todos los salmos. Eso no es cristiano.
 Todas las congregaciones femeninas saben cuánto hay que luchar para cambiar costumbres, tradiciones que no son evangélicas. Entonces, la tarea de la teología es cambiar, dejar de ser la ideología del sistema romano, progresivamente abandonada y sin porvenir.
 En América Latina hemos conocido un nuevo franciscanismo, una nueva etapa de vida evangélica. Nació el 16 de Noviembre de 1965, en una catacumba de Roma, donde 40 obispos, incitados por Helder Cámara, se juntaron y firmaron lo que se llamó “el Pacto de las Catacumbas”. Allí se comprometieron a vivir pobres, en la comida, en el transporte, en la vivienda. Se comprometieron; no dicen lo que había que hacer; se comprometen y de hecho lo hicieron después, dejando otras muchas cosas para dedicarse prioritariamente a los pobres y una serie de cosas que van en el mismo sentido. Una herencia que hemos de vivir.
 
 P – ¿ Quiénes cree que en este momento van a ser los que evangelicen al mundo?
 
R – Para mí, los laicos. Ellos han dejado de ser analfabetos, tienen una buena formación humana y cultural, saben relacionarse, dirigir grupos, comunidades, saben actuar en el mundo.
Puede ocurrir que obispos o párrocos no estén de acuerdo con ellos, pero no por eso deben pensar que ya no pueden hacer nada. Al contrario, tienen capacidad y han demostrado serlo en su vida familiar, social y política. Pueden organizarse y, según el derecho canónico, pueden constituirse en asociaciones independientes del obispo y crear una presencia activa en la sociedad y en la Iglesia.
Son muchos los que quieren hacer algo en la vida, pero si no conocen el Evangelio no van a vivir como cristianos. Hay, pues, que explicar, pero explicar haciéndolos participar en actividades que son realmente al servicio de los pobres. Y que tengan una teología más viva, menos académica, menos escolástica, más abierta al mundo y a los problemas reales. El porvenir depende de estos laicos, reunidos en grupos, que ya existen aunque estén muy dispersos. Es una contradicción que puedan ser adultos en la vida civil y niños en la vida religiosa.
 
P – ¿Podría no haber sacerdotes?
R – Jesús nunca pensó en sacerdotes. Incluso la palabra sacerdote ya se abandonó en el Concilio Vaticano II, dice presbítero. Incluso hay un escrito del Papa actual en el que piensa “el futuro” de la Iglesia: “El futuro de la Iglesia será una multiplicidad de pequeñas comunidades. Entonces, todo lo grandioso va a desaparecer; habrá pequeñas comunidades dirigidas por animadores o dirigentes, que serán gente que hacen trabajo profesional y que tienen una vida anormal. Y podrá haber algunos dedicados a tiempo completo que podrían también ser solteros. Esto es la visión que el Papa describió. Entonces, todo lo que recuerda la majaestad del pastor, las grandes ceremonias, todo lo que muestra la televisión, eso es tan arqueológic o, es una cosa folclóric a, una cosa del pasado que no significa nada par ala nueva generación.   Lo que se cree aparece en lo que se hace, no en lo que se dice. El testimonio de la vida, eso e slo importnate. Y deso es lo que expresa la fe. Que diagn que Dios existe o no existe, es secundario, porque la fe verdader ase manifiesta en su acción. ¿Cambió la Jerarquía? Eso es evidente. Juan Pablo II escogió una serie de obispos que fueran administradores de us iócesis, pero no una voz del mundo.
 P – ¿Qué queda de la teología de la liberación?
R – Los teólogos de la liberación tienen un promedio de edad de 80 años. Y no apareció una nueva generación. La represión fue muy fuerte, terrible y la dictadura del Papa aquí en América Latina fue total y global. Acá se puede criticar a Dios, peor no al Papa. El Papa es más divino que Dios. Cualquier cosa que venga de Europa se aplica radicalmente; por otra parte, el Papa Juan Pablo II nombró toda una serie d obispos disciplinados, sumisos, obedientes, de tal modo que es difícil encontrar en América Latina algún obispo con cierta personalidad, fueron elegidos justamente porque no tenían personalidad. De ahí las consecuencias: sumisos. La Teología de la liberación no ha sido bien vista y el Papa ha sido el gran enemigo y adversario. Ni en los seminarios ni en las facultades de teología se puede hablar de eso. Entonces, apareció una nueva generación que considera que eso es ya del pasado, que ya ha muerto, se terminó. No interesa más. Para la nueva generación de obispos y sacerdotes, ya no existe.
 P – ¿Y qué le parece que canonicen a Juan Pablo II, como él lo hizo con monseñor Escrivá de Balaguer?
R – El papado de Juan pablo II fue catastreófico. Todos los que han hecho su carrera con él han podido ser cardenales, a pesar de su medicocridad personal. No merecían nada pero él los promovió., ¡claro que ahora quieren canonizarlo! Una vez que han canonizado a Escivá, todo el mundo sabe que se puede ser santo sin tener virtud alguna.
– Benjamín Forcano es sacerdote y teólogo.
Publicado en Exodo, Nº 108, abril 2011

http://alainet.org/active/46701

Sacerdote asegura que Vaticano pidió a obispos catalanes dejar patronatos de hospitales donde se realizan abortos


P. Custodio Ballester

REDACCIÓN CENTRAL, 20 May. 11 / 12:07 am (ACI)

El P. Custodio Ballester, Párroco de Inmaculada Concepción, en Barcelona (España), informó a ACI Prensa que autoridades del Vaticano ya han solicitado a tres obispados catalanes retirarse de los patronatos de los que dependen cuatro hospitales de la región en donde se entrega la píldora del día siguiente, se realizan esterilizaciones y se practican abortos.

En entrevista telefónica con ACI Prensa, el P. Ballester señaló que el Secretario de la Congregación para los Obispos en el Vaticano, Mons. Manuel Monteiro de Castro, le informó en Roma que ya «les hemos dicho que se vayan de esos hospitales».

El sacerdote dijo además que antes de recurrir a las autoridades vaticanas, él y otros sacerdotes de las diócesis de Barcelona, Terrassa y Sant Feliu –encabezadas por el Cardenal Lluís Martínez Sistach, Mons. Josep Ángel Sáiz Meneses y Mons. Agustín Cortés Soriano, respectivamente– enviaron cartas a estos prelados en las que les pedían «se actuara directamente y que dejáramos de tener ninguna participación» en los hospitales en los que se entregan píldoras abortivas y se realizan abortos quirúrgicos.

El P. Ballester se refirió al hospital de San Pablo en Barcelona, el hospital de Granollers y el hospital de Sant Celoni en Terrassa; y el hospital de San Juan de Dios en Esplugas, en la diócesis de San Feliu, todos bajo el patronazgo de la Iglesia Católica.

Al no recibir respuesta por parte de los obispos, el P. Custodio Ballester, con ocasión de su viaje a Roma por la Beatificación de Juan Pablo II, entregó a las autoridades vaticanas «un dossier con las informaciones que han aparecido en la prensa, con los documentos oficiales del Ministerio de Sanidad y luego también con las cartas que hemos presentado» a los obispos.

«Cuando le dije (a Mons. Monteiro de Castro): mira estamos esperando que de Roma salga alguna disposición, porque aquí nos dicen que ellos les han preguntado a ustedes y que ustedes no han respondido. Entonces él me dijo un poco sobresaltado, ‘cómo que no hemos respondido, les hemos dicho que se vayan de los hospitales’».

El P. Ballester explicó que «en un momento determinado un sacerdote habló con su obispo, con el de Sant Feliu, sobre este tema y el obispo de Sant Feliu que está con lo de (el hospital) San Juan De Dios, le dijo ‘sí, de Roma nos han escrito’. Pero ahí se quedó, entonces en Roma a mí me han dicho de palabra ‘sí, sí, les hemos dicho que se tienen que ir’».

En el Vaticano «no me dijeron cuándo (le escribieron a los obispos catalanes). Me lo dijo aquel sacerdote: que hace tres meses su obispo le dijo que ‘sí, nos han escrito de Roma’, pero solo le dijo eso. Roma ha escrito, pero no sabíamos qué. Ahora a mí de palabra me lo han dicho», indicó el presbítero.

El P. Ballester recordó también el caso del P. Ignacio Fuster, quien renunció alegando «razones morales» a la vicepresidencia de la junta del Patronato del Hospital Sant Celoni, Terrassa, pues distribuyen la píldora del día siguiente y realizan esterilizaciones masculinas o vasectomías.

«El Obispo (de Terrassa) le aconsejó que no lo hiciera, que dilatara la dimisión porque era problemático, por las elecciones» afirmó el P. Ballester. «Al Obispo le pareció que no era adecuado hacerlo ahora, que esperara y el sacerdote Fuster le dijo ‘yo ya no puedo más, llevo dos años, yo no puedo estar aquí con estos tíos repartiendo pastillas’. En Sant Celoni reparten pastillas abortivas y hacen esterilizaciones».

«Pues claro, (el Padre) Ignacio (Fuster) dijo ‘ya hace dos años, ya le he informado suficientemente, yo dimito’».

El 18 de marzo ACI Prensa se comunicó con el P. Fuster, quien señaló que dimitió por razones morales y dijo además que «en todo este tiempo me comuniqué con el Obispado de Terrassa y respecto a si me apoyaron o no, prefiero no declarar».

Para el P. Custodio Ballester, los obispos estarían evitando salir de los hospitales bajo su patronazgo para «mantener en Cataluña unos foros de contacto con el poder civil y no perderlo, es una especie de posicionamiento social. Es decir ‘si salimos de ahí ya no somos nadie’».

En opinión del sacerdote habría una preocupación por los fondos públicos, pues «estos hospitales de patronato eclesiástico están todos pagados por el gobierno. Es decir, han dejado entrar el dinero del gobierno y ahora ellos se excusan poniendo que ‘esto es un servicio general, no tengo más remedio que aguantar, también hay muchos enfermos y les hacemos un bien’: todo ese tipo de justificaciones».

Sin embargo para el párroco no habría ningún efecto político si los obispos se retirasen de los patronazgos de los hospitales, pues «el P. Fuster es un pobre cura y dimitió, y no ha pasado nada. Simplemente ha dado un testimonio de fe, la gente se lo ha agradecido y los ha confirmado en la fe católica y no ha pasado nada. Y lo que ha hecho un pobre cura lo pueden hacer los obispos también«.

El P. Ballester reafirmó la denuncia de que en los hospitales de Barcelona «están matando gente, están dando píldoras a las mujeres. Conozco enfermeras que trabajan ahí, que a mí no me digan nada si yo las conozco».

«Son enfermeras católicas que se han negado ellas, han hecho objeción de conciencia pero (en los hospitales) las dan», alertó.

El sacerdote lamenta la actitud de los obispos de Barcelona, Terrassa y Sant Feliu, pues «la Iglesia es santa, la santidad de la Iglesia no depende de las virtudes de los obispos pero es una pena. La Iglesia no se merece que empañemos su imagen con esto«.

«El testimonio del P. Fuster ha sido tan nítido que por un millón de cobardes que hay en la Iglesia, solo que haya un testigo de la fe valiente demuestra que la Iglesia es santa. Ha hecho un bien al pueblo, a Sant Celoni. Ha unido la parroquia en la verdadera fe, ha sido una gracia que ese cura allí hiciera eso».

«La opinión pública católica, los fieles católicos, necesitan testimonio», subrayó el P. Ballester, pues «en España desde el año 85 oficialmente ha habido 1 millón de abortos, pero todo el mundo sabe que ha habido 3. Los inmigrantes han venido porque nos hemos cargado 3 millones de personas. España está arrasada«.

El P. Ballester expresó que tras su reunión en con las autoridades eclesiales en Roma «me fui confortado», pues «me dijeron ‘usted en conciencia haga lo que crea más conveniente’. Y yo pues en conciencia lo hago. Si me lo dijeron, pienso que me lo dijeron para que esto se supiese».

ACI Prensa intentó comunicarse con el Arzobispado de Barcelona y las diócesis de Sant Feliu y Terrassa para conocer su versión.

Al cierre de esta edición solo recibimos la escueta respuesta de Jordi Piquer, Delegado de Medios de Comunicación de la Arquidiócesis de Barcelona, quien señaló en un correo electrónico que «no se ha recibido en este Arzobispado ninguna comunicación de la Santa Sede para dejar los patronatos».

Las diócesis de Terrassa y Sant Feliu son sufragáneas, es decir, dependen de la Arquidiócesis de Barcelona, encabezada por el Cardenal Lluís Martínez Sistach.

La denuncia del P. Ballester se suma a la de Vida Humana Internacional ante el Vaticano por la decisión del Arzobispado de Barcelona de negar la excomunión del P. Manuel Pousa, quien dijo públicamente que ha pagado abortos, que ha bendecido uniones homosexuales, que apoya el celibato voluntario y la ordenación sacerdotal de mujeres.

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=33546

Comunicado de prensa de Democracia Real Ya tras las manifestaciones 15M


 

Democracia real ya

En más de 60 ciudades del Estado, ciudadanos de distintos sectores sociales han salido con fuerza y determinación bajo el lema de “Democracia real ¡YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”.
Se estima que más de 130.000 personas tomaron las calles de las localidades convocadas, así como en las concentraciones de apoyo en otros países europeos. Consideramos el resultado un éxito rotundo, pues las convocatorias han sido principalmente forjadas en las redes sociales y organizadas por ciudadanos anónimos. Un éxito no solo por ser una convocatoria apartidista y asindical, sino por la fuerza y creatividad de las movilizaciones. Las marchas desbordaron con creces las previsiones de los organizadores.

Los organizadores se desmarcan y rechazan cualquier incidente violento ocurrido después de la manifestación en Madrid. Según la información de la que disponemos, los incidentes violentos fueron mínimos, siendo la mayor parte de las acciones posteriores protestas de desobediencia civil pacífica ante las cuales las Fuerzas de Seguridad del Estado actuaron de forma desmedida. Condenamos la brutal represión policial y mostramos nuestra solidaridad con aquellos heridos, así como con los detenidos de manera injustificada por acciones de resistencia pacífica sin que mediara provocación alguna, para los que pedimos la inmediata puesta en libertad sin cargos.

Queremos mostrar nuestro malestar por ciertas afirmaciones e informaciones aparecidas en los medios de comunicación, donde se declara que Democracia real YA promueve la abstención o el voto nulo. Totalmente falso, ya que la plataforma se mantiene neutral en este aspecto. También recalcar que fue una convocatoria apartidista y asindical, y no apolítica, tal y como insisten otras fuentes.
Democracia real YA apoya las acampadas espontáneas convocadas para esta misma semana.

Convocatorias también desprovistas de símbolos políticos o sindicales y promovidas por asistentes a las manifestaciones del domingo, pero no convocadas directamente por Democracia real YA ni por los organizadores de las manifestaciones del 15 de mayo. DRY no convoca las acciones y por tanto tampoco convoca como colectivo a los medios de comunicación para hablar de ese tema. Los propios acampados como ciudadanos independientes responderán a los medios a este respecto.

Por último, pedimos a los medios de comunicación, apelando al sentido de ética profesional periodística, que cubran las sucesivas manifestaciones de la forma más objetiva posible, así como que se dirijan a Democracia real YA para informarse de cualquier tipo de movilización impulsada por la misma. También pedimos que no incurran en omisión o manipulación de la información, ya que ha habido medios que no mencionan que hubo manifestaciones en 60 ciudades españolas, hecho que es una realidad y, por tanto, es también noticia.

Tras la convocatoria del 15 de mayo las acciones continuarán. Esta movilización ha sido el principio de una serie a largo plazo. La plataforma, horizontal, asamblearia y abierta a la participación de trabajadores/as, parados/as, estudiantes, jóvenes, jubilados/as, hipotecados/as…, seguirá trabajando en sus objetivos. Nos mueve la firme convicción de profundizar el camino que entre todos y todas hemos empezado. Creemos que es posible una sociedad más justa. Y vamos a demostrarlo.
Próximamente explicaremos cuáles serán los siguientes pasos y convocatorias

Fuente: redescristianas.net

Ah, eso lo explica todo


Por: Juan Gabriel Vásquez

.LA EXPLICACIÓN HA LLEGADO: Ahora los padres pueden dormir tranquilos.

Un equipo de investigadores del John Jay College of Criminal Justice de Nueva York llevaba cinco años, cinco, investigando las causas de la crisis de abusos sexuales en la Iglesia Católica, y ahora la explicación ha llegado. Cinco años de examinar (eso piensa uno) casos concretos, evidencias psicoanalíticas, teorías sociológicas, factores históricos. El estudio ha costado 1,8 millones de dólares, según leo en el New York Times; según leo en el New York Times, la mitad de la plata la han puesto los obispos. Ahora el estudio nos ha traído, finalmente, la respuesta. ¿Por qué tantos sacerdotes han violado a tantos niños? Respuesta: por la revolución sexual.

No quisiera simplificar ni frivolizar con un tema que no es ni frívolo ni simple, así que ahí va la explicación completa: la crisis de abusos sexuales que ha sumido a la Iglesia Católica en un desprestigio nunca visto tuvo lugar porque “sacerdotes mal preparados y mal monitoreados”, en palabras del New York Times, “aterrizaron en medio de la confusión social y sexual de los años 60 y 70”. Yo vengo oyendo esta explicación desde hace varios años: en Estados Unidos, donde todo suceso consigue un nombre mediático inmediatamente, la frase es “la culpa es de Woodstock”. Es la contracultura, estúpido. No el homosexualismo, como sostienen los sectores más conservadores de la Iglesia, ni el celibato, como sostienen los liberales. La culpa es de la sociedad, eso que está allá fuera.

El New York Times trae también otros hallazgos que ha hecho el estudio. Por ejemplo: el estudio demuestra que referirse a los abusadores como “curas pedófilos” es incorrecto, porque en menos del cinco por ciento de los casos las víctimas eran prepúberes. Aclara el New York Times, sin embargo, que la definición de “prepúber” que usa el estudio es la que engloba a los niños de hasta diez años de edad; pero otras definiciones —por ejemplo, la de un manual de la Asociación Americana de Psiquiatría— dice que son prepúberes los menores de trece años. Si el estudio hubiera usado este manual, el porcentaje de pedofilia se habría disparado hasta constituir una amplia mayoría. Pero no: el estudio no usa ese manual. Y así llegamos a dos conclusiones entre muchas: los sacerdotes involucrados en los escándalos no son pedófilos, sino meros abusadores; y tampoco es su culpa, sino de esas cosas que estaban pasando en el mundo. Por supuesto, tampoco tiene culpa ninguna la Iglesia Católica: el estudio llega a otra conclusión y es que es imposible identificar a un abusador antes de que abuse.

No sé ustedes, pero yo duermo más tranquilo. Pienso en Juan Pablo II, el hombre que se las arregló para cerrar los ojos mientras Marcial Maciel violaba a miles de niños, el hombre que ahora ha sido beatificado por la Iglesia; pienso en los miles de casos del reciente escándalo irlandés (donde no hubo revolución sexual, pero bueno, nadie es perfecto); pienso en el obispo belga Roger Vangheluwe, que, al ser denunciado por un sobrino, se defendió diciendo: “Sólo fue una pequeña relación. Yo no tenía la sensación de que mi sobrino se resistiera, más bien al contrario”. El castigo del Vaticano fue pedirle que se fuera al extranjero.

Desde entonces no se ha sabido nada más de él.

.Juan Gabriel Vásquez.

http://m.elespectador.com/impreso/opinion/columna-271254-ah-eso-explica-todo

Estoy indignado


 Pedro Álamo, España

Estoy indignado por la situación dramática que están atravesando mis conciudadanos que, víctimas del paro, la pobreza y el fin de las ayudas sociales, no tienen ni donde caerse muertos. Pero me indigna más oír a los políticos de distintos colores, que tienen soluciones para todo, pero que no actúan para cambiar nada.

Sí, es cierto, vivimos en crisis y, para variar, los más golpeados por la pobreza, ahora son vapuleados todavía más porque no disponen de los recursos mínimos para vivir. Estoy indignado porque los que han provocado esta situación, las Entidades financieras, siguen manteniendo el mismo poder, continúan ganando dinero e insisten en abonar primas elevadísimas a sus más altos directivos porque su gestión ha generado beneficios significativos. Mientras tanto, la gente pierde sus casas, las familias viven desesperadas y, lo peor de todo, no se alberga esperanza de cambio. Claro que estoy indignado.

Y qué decir de la escasa altura política que existe en nuestro país. Ahora resulta que la derecha ya no es tan neoliberal y la izquierda ya no es tan socialista; temo que son “víctimas” de unos intereses muy bien apuntalados. Mientras tanto, nos perdemos en una serie de descalificaciones públicas entre unos y otros y el ciudadano, aturdido ante tanto bombardeo, ha perdido la orientación política de los representantes que aspiran a gobernar.

Estoy indignado al contemplar al juez Garzón procesado por no sé qué disquisiciones jurídicas, cuando en el fondo sospecho que ha destapado la caja de Pandora. Las víctimas del franquismo han sido, y siguen siendo, un tema tabú en este país y, cuando alguien se ha atrevido a intentar vindicar a los muertos y ofrecer “justicia” a los vivos, se le ha silenciado.

Estoy indignado ante los tejemanejes que han llegado hasta nuestros oídos en la clase política; rumores de corrupción, de tráfico de influencias, de amiguismo…, lo que provoca que algunos se enriquezcan y otros miren para otro lado mientras tanto. Pero la realidad está en la calle, en los que tienen que abandonar sus viviendas porque no pueden pagar y continúan arrastrando una deuda para toda la vida después de haber sido subastada su casa y nadie se atreve a cambiar las leyes que existen en nuestro país. Cuando se habla de la dación en pago, dicen los políticos, que eso causaría muchos problemas a nuestro sistema financiero. Claro que estoy indignado.

Estoy indignado ante los recortes sociales, de forma especial en los derechos de los trabajadores. Los poderosos se frotan las manos y los asalariados se ponen a temblar. ¡Qué temor me produce oír a los poderes fácticos decir que se están haciendo bien las cosas, y se refieren a los ajustes necesarios en la economía para poder salir de la crisis! Es otra manera de decir que el precio lo pague la clase trabajadora. Sí, una vez más, es al trabajador a quien se le pide esfuerzo, sacrificio, recorte salarial…, todo ello para salvar la empresa. Es al trabajador al que se le solicita que use el transporte público, mientras los dirigentes viajan en primera clase o en vehículos de lujo. Los políticos, los banqueros, los poderosos…, nos han llevado a la ruina y ahora piden los sacrificios a los humildes, a los pobres. Estoy indignado.

Por eso, me viene a la mente Jesús de Nazaret, cuando entró al Templo y vio a los que estaban usando la casa de su Padre para el enriquecimiento personal y la habían hecho una cueva de ladrones. Sí, Jesús se indignó, también. Podríamos hablar, además, de la justicia social recogida en Deuteronomio 24.14-15: “No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado”. También pienso en Levítico cuando solicita no rebuscar ni recoger el fruto caído, ya que es para que el pobre, para el huérfano, para la viuda, para el extranjero… (Lev 19.10; 23.22). También traigo a la memoria Dt 14.29 cuando habla de sacar el diezmo de los productos de aquel año para que puedan comer el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda y añade: “y comerán y serán saciados”.

Hay mucho más en la Escritura que nos impulsan a buscar mecanismos políticos y sociales que vayan en otra dirección, que sean más solidarios, que piensen más en la gente humilde, en el necesitado. Es curioso, el Dios de la Escritura se preocupa del pobre y los gobiernos democráticos se preocupan de que la banca no sea molestada. Estoy indignado.

Alguien debería decir ¡basta ya!, y dar un golpe en la mesa del Congreso. No podemos permitirnos continuar así, sin dar solución a los problemas más importantes que aquejan a nuestra sociedad. Mientras tanto, hay quien se sigue llenando los bolsillos y grita para sus adentros “viva la crisis”.

Así las cosas, en medio de la indignación, sólo queda pensar que un mundo mejor es posible, por lo que “nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Ped 3.13).

Estoy indignado pero, a la vez, expectante. No espero nada de los que ostentan el poder, ya sean políticos o financieros, sea cual sea su ideología. Sólo espero en el Dios de Jesús de Nazaret, que anunció el Reino de los Cielos, representado en una sociedad de contraste donde todos somos iguales, sin ninguna distinción de estatus social, raza, sexo, creencia, donde la justicia es igual para todos, donde el respeto y la solidaridad son el pan nuestro de cada día, donde el abuso de poder se ha abandonado, donde la paz y el bienestar común se viven intensamente… La esperanza del Reino me permite vivir confiadamente y atenúa mi estado de indignación.

19 mayo 2011.

http://www.lupaprotestante.com/index.php/opinion/2416-estoy-indignado

COMUNICADO DE RADIO SUCUMBÍOS, ECUADOR A LA OPINIÓN PÚBLICA



Nueva Loja, 19 de mayo de 2011
El personal que labora en Radio Sucumbíos COMUNICA a la opinión pública:
 
Ante el intento de la Congregación Heraldos del Evangelio de rescindir nuestros contratos laborales, ilegal e injustificadamente, como trabajadores/as de Radio Sucumbíos y mientras la
Inspectoría de Trabajo de Sucumbíos resuelve la impugnación que hemos presentado para que se restituyan nuestros derechos laborales, hemos decidido declararnos en huelga a partir del día de hoy, 19 de mayo de 2011.
 
Sin embargo de esta medida ACLARAMOS QUE:
EN RADIO SUCUMBÍOS ESTAMOS MÁS ACTIVOS QUE NUNCA, 24 HORAS AL SERVICIO DE NUESTRA PROVINCIA Y LA REGIÓN AMAZÓNICA
 
– Nuestra huelga es activa, es decir, nos mantendremos trabajando sin interrumpir la programación regular de la emisora, respetando los diferentes espacios educativos, publicitarios, y en permanente participación con la ciudadanía y sus expresiones organizadas tal como ha sido siempre.
 
– Garantizamos que los compromisos adquiridos con nuestros anunciantes se cumplirán de manera cabal y normal conforme a las cláusulas establecidas en los convenios y contratos de
trabajo.
 
– Alentamos y animamos, a que los diferentes actores de la sociedad civil que cuentan con programas educativos, informativos, de educación y entretenimiento para que mantengan de
manera normal sus horarios y procedimientos para la grabación, emisión y apoyo periodístico en la elaboración de los programas.
 
– Garantizamos que la línea editorial de la Radio se mantendrá al servicio de la comunidad y amplificando su voz.
– En el marco de la huelga y a iniciativa de los oyentes se está recibiendo distintos apoyos y donaciones, las mismas que servirán para el funcionamiento de Radio Sucumbíos, mientras dure la huelga. Se realizará una rendición de cuentas, de manera pública y periódica que transparente el uso de los donativos.
 
– Los trabajadores están comprometidos en el buen uso y cuidado de la infraestructura y los equipos de la Radio, en tal virtud, estamos solicitando incluso el levantamiento de un inventario ante una autoridad competente.
 
– Asumimos con absoluta responsabilidad esta huelga,  comprometiéndonos con la comunidad y sus organizaciones a mantener las emisiones regulares de la radio.
 
Atentamente,
Aníbal Bravo E.                                                     Edgar Pinos Z. Pbro.
DIRECTOR DE RADIO SUCUMBÍOS            COORDINADOR          
                                               ASAMBLEA DIOCESANA -ISAMIS-

Remitido al e-mail

¡Indignación!


José Cristo Rey García Paredes – Viernes 20 de Mayo del 2011

¡Indignación!

¡Indignación! He aquí una palabra que no es políticamente correcta, en la sociedad y también en la Iglesia. Se nos ha enseñado a dejar de lado todo tipo de indignación. Se nos ha pedido en no pocas ocasiones, la resignación y la obediencia. Pero ¿indignarse? Sin embargo, nuestra tradición cristiana ha contado con la indignación en no pocas ocasiones: la indignación de Moisés, la indignación del pueblo, la indignación de los profetas, la indignación del mismo Jesús en el Templo, y del mismo Dios cuando su pueblo es infiel a la Alianza.

Hoy tenemos gente antisistema que manifiesta su indignación. La profecía laica de los contestatarios nos trae mensajes que deberíamos escuchar. La indignación ha entrado en una guerra de interpretaciones: unos creen que se debe a A y otros que se debe a B. Pero ¿quién sabe si en lo que hay detrás-detrás… hay algo que viene del Espíritu?

El fenómeno

El fenómeno político al que, en estos días estamos asistiendo, merece una reflexión y no debe ser inmediatamente desechado.

Se trata de la “manifestación de indignados” que reúne a varios miles de personas en toda España: intentan representan a miles de “desempleados, mal remunerados, subcontratados en precario, hipotecados”  a jóvenes y mayores antisistema. Exigen ”un cambio de rumbo y un futuro digno” y protestan contra las “reformas antisociales” que solo benefician a los poderosos; se niegan a ser ”mercancía en manos de políticos o de banqueros”.

La gran convocatoria se hace a través de las “redes sociales” en internet. Es decir, utilizan las posibilidades de las nuevas tecnologías para la inter-comunicacion y movilización. Ahora han decidido aparecer públicamente en las calles y plazas.

Donde se renuncia a los controles internos y se defiende una democracia real, es fácil que se hagan presentes grupos o personas que con su conducta niegan aquella democracia que defienden y traten de utilizar esta plataforma para reconducir todo a sus propios intereses partidistas, excluyendo a los que no comparten su visión.

Los indignados constituyen un grupo completo e inter-: “Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos. Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros…”.

La “indignación”

He aquí una palabra llena de significación: in-digno es aquello a lo que no se le reconoce su dignidad. In-dignado es aquel ser humano que se siente despreciado, marginado, desplazado, desatendido… La indignación surge cuando uno toma conciencia de su dignidad y constata cómo esa dignidad es pisoteada, despreciada, dejada de lado.

Indignarse es una auténtica reacción ética. Es una señal de alarma que indica la inhumanidad de algo que está aconteciendo. La indignación tiene mucho que ver con la “ira de Dios” de la que tanto nos habla la Biblia: cuando Dios no ve respetado su honor, su dignidad, Dios se indigna. Dios quiere que sea santificado su nombre. Lo mismo ocurre al ser humano cuando no son reconocidos sus derechos y cuando se siente tratado como “mercancía”.

En la medida en que crezcamos en conciencia de nuestra dignidad como seres humanos, como imágenes y semejanzas de Dios, en esa misma medida nuestra indignación crecerá ante los desprecios de la dignidad humana en otros o en nosotros.

Las nuevas tecnologías nos están permitiendo crear redes sociales a través de las cuales podemos expresar nuestra indignación y unirnos a otros que expresan la suya. Las redes se están convirtiendo en amenazas a sistemas que se creían demasiado protegidos contra toda forma de desacuerdo o crítica. Las redes son medios de comunicación todavía no demasiado controlados que pueden hacer surgir inquietudes, alternativas.

Antisistema y nuevo paradigma

Cuando la indignación crece y surge desde diversos frentes algo quiere decir que la sociedad o la iglesia requieren un cambio a fondo. La teoría social nos habla de épocas en las cuales surge un nuevo paradigma, un nuevo esquema para entender la realidad. Ser antisistema es el primer paso para declarar al sistema imperante obsoleto e incapaz de servir a la sociedad. Los antisistema no creen en los partidos políticos, en las reparticiones del poder, en los sistemas económicos imperantes, en la cultura que a través de ellos se transmite.

La misma contestación antisistema contiene probablemente los gérmenes de un nuevo paradigma que se irá poco a poco estableciendo. Comienza así la jubilación de la progresía congelada y del tradicionalismo obstinado. Se quieren abrir pasos nuevas generaciones, minoritarias en sociedades envejecidas, que traen el frescor del Espíritu a la sociedad y a la Iglesia.  Hay que ser sabios para entender que hay que dar paso a lo nuevo, a lo joven, a las ideas que hasta ahora no se han puesto en práctica, a los sueños que todavía no se han hecho realidad.

Podemos pedirle a ese personaje simbólico que llamamos “policía” que disperse toda manifestación de indignados, pero de poco servirá. Hoy existen redes que transmiten la indignación, que dan voz a los sin voz, que hasta ahora superan todos los controles.

Crisis de liderazgo

He visitado la puerta del Sol. Al contemplar a quienes allí están reunidos, acampados, evoqué el espectáculo de miles de personas en torno a Jesús en el desierto que estaban como “ovejas sin pastor”. Hay en nuestra sociedad un anhelo muy profundo de un nuevo tipo de liderazgo, de gobernanza. Necesitamos otro tipo de gobierno.

Y yo me pregunto si no será el mismo Dios quien se expresa a través de tanta indignación como puebla el planeta, si no será el mismo Espíritu el que empuja nuestra historia para que emerja un nuevo paradigma, un sistema más dignificador, porque él nos creó a todos con una dignidad inmensa: “lo hiciste poco interior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad”.

http://www.ciudadredonda.org/articulo/indignacion

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