RECORDANDO A MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO EN SU CUMPLEAÑOS.


CUMPLEAÑOS DE GERARDO VALENCIA CANO, OBISPO DE BUENAVENTURA

Agosto 26 de 1917

 

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP

 

Monseñor Gerardo Valencia Cano, Obispo de Buenaventura, nació en Santo Domingo, Antioquia, en Agosto 26 de 1917, la tierra de Don Tomás Carrasquilla, (escritor costumbrista) para mayores señas.

Era hijo de Don Juan de Dios Valencia y Doña María Cano,-no confundir con María Cano: “La flor del trabajo”, nos lo enfatizaba él mismo, cuando venía al caso. Fue el segundo de la familia, entre los 12 hijos.

Gerardo, supo de los sinsabores de los empobrecidos, a raíz de la crisis económica que azotó al país en los años 30, que llevó a su padre a la quiebra. Sufrieron el acoso de los acreedores, el despotismo, la marginación,  los embargos y amenazas que los obligaron a salir del pueblo, llegando a vivir en una bodega.

Cuando Gerardo hablaba de la injusticia, sabía de qué estaba hablando porque lo había vivido y lo estaba viviendo, como nos lo dejo reflejado en su diario. Le persiguieron los poderosos, los políticos, los medios de comunicación, el Vaticano y sus hermanos de Congregación.

Al celebrar su cumpleaños damos gracias a Dios por su vida, por todo lo que de él aprendimos, mostrándonos siempre la imagen de Dios, estimulándonos, apoyándonos y desafiándonos a vivir el Evangelio de Jesús de Nazareth.

Paz en su tumba! Sus restos mortales se encuentran al costado izquierdo al fondo en la Catedral de Buenaventura-Valle.

Con ocasión del Año Internacional de los y las Afro-descendientes traemos a la memoria, su presente poesía:

La Parábola de Fray Martin

Le encontraron en el huerto del convento dando de comer en un latón, a perro, ratón y gato.

 

Sea verdad o leyenda poco importa,

Es el símbolo de la acción redentora  de América Latina.

El hombre no nació en Latinoamérica,

ni tampoco pecó acá.

Pero de aquí saldrá la redención.

No niego la virtud del Calvario.

Pero urge la segunda Encarnación.

No en un hombre sino en un Continente.

 

Los hombres de una raza, arios, mongoles africanos,

conservan casi al vivo su pecado de origen, la soberbia:

ése himno del “mío y tuyo”

que es el grito de guerra más violento.

 

Hubo un hombre en América,

suma de blanco, negro e inca,

que escribió en el huerto de un castillo feudal,

traído de Europa

una divina formula de acción redentora

para todos los hombres.

 

Era un tegua,

Por eso su fórmula no es técnica.

Pero los teguas, también aciertan

¿Quiénes harán la Parábola de Fray Martín?

 

(Buenaventura, Febrero 11 de 1970)

 

Remitido al e-mail

 

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