Ciencia y Religión: ¿diálogo o confrontación?


 

Grupo F&CPablo de Felipe

Fundación Ramón Areces, Madrid

Ciencia y Religión: ¿diálogo o confrontación?

Simposio Internacional Ciencia y Religión en el Siglo XXI: ¿Diálogo o Confrontación?

08 DE OCTUBRE DE 2011

En España, donde  la Real Sociedad Española de Física premia a Amenábar  por una película en la que se manipula grotescamente la historia de la ciencia y sus relaciones con la religión (de la que hice una  detallada crítica  en su día), sorprende favorablemente, que una organización tan seria y conocida por su incansable labor de promoción y financiación de la ciencia, como es la  Fundación Ramón Areces , patrocine un  “Simposio Internacional Ciencia y Religión en el Siglo XXI: ¿Diálogo o Confrontación?” .

Lo primero supone seguir atado a prejuicios decimonónicos sobre las relaciones históricas entre ciencia y religión, que a lo largo del pasado siglo han sido rechazados repetidamente por los estudiosos de la historia de la ciencia. Y frente a ello, el simposio de la Fundación Ramón Areces supone traer a España una muestra, de mano de conferenciantes españoles y extranjeros de primera línea, de lo que en diversos países es una reflexión cada vez más generalizada.

 Una ojeada al programa de este Simposio, que tendrá lugar en Madrid del 10 al 11 de Noviembre, indica la amplitud de los temas de contacto entre la ciencia y la religión : desde la reflexión sobre los orígenes de la ciencia a los desafíos bioéticos, desde la cosmología a la evolución, desde la relación mente-cerebro a los problemas medioambientales…

Como todo evento de estas características, éste tiene una trastienda, que muestra que estas cosas no ocurren por casualidad. Mirando detenidamente el programa aparecen dos coordinadores,  Emilio Chuvieco  y  Denis Alexander , a quienes he podido conocer personalmente, y que llevan un año preparando un cuidado programa. Su presencia es indicación del carácter diverso de este simposio.

Emilio Chuvieco es catedrático de Geografía en la Universidad de Alcalá, y miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Por su parte, Denis Alexander, tras presidir durante años el  Programa de Inmunología Molecular  y dirigir el  Laboratorio de Desarrollo y Señalización de Linfocitos  en el  Instituto Babraham  de Cambridge, se jubiló recientemente para dirigir ahora el  Instituto Faraday para la Ciencia y la Religión  de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Diferentes disciplinas académicas, diferentes nacionalidades y diferentes confesiones religiosas (católica y evangélica), que han desembocado en el diseño de un simposio con un  programa  que muestra una interesante combinación de temas y ponentes (están disponibles los  resúmenes en inglés de las ponencias  que se presentarán):

–  El inicio de la ciencia en el mundo occidental. John Hedley Brooke.
–  ¿Todavía importa el asunto Galileo? Ignacio Sols.
–  Origen y creación en el universo del Big-Bang. Marco Bersanelli.
–  Dios y el astrónomo: significado de la vida humana en la exploración extraterrestre. Jennifer Wiseman.
–  Inteligencia artificial: ¿crearemos máquinas humanas? Fernando de Arriaga.
–  Cerebro y alma: nuevas formas de mirar a un viejo problema José Manuel Giménez-Amaya.
–  Heisenberg, Gödel, y la cuestión de la finalidad en la ciencia. Fernando Sols.
–  Evolución, creación y diseño inteligente. Francisco Ayala.
–  Creación o evolución: ¿tenemos que elegir? Denis Alexander.
–  Geoética y geoteología: contribución de los valores religiosos a la conservación ambiental. Emilio Chuvieco.
–  Dignidad humana y los fundamentos de la bioética. César Nombela.
–  Temas éticos en el comienzo y el fin de la vida. John Wyatt.

El simposio tendrá lugar en la sede de la Fundación Ramón Areces (Vitruvio 5, 28006 Madrid, junto al Museo de Ciencias Naturales y muy cerca de la Castellana) que cuenta con traducción simultánea. La asistencia es gratuita y hay un formulario en internet  para inscribirse .

 Eventos como éste, aunque normales en otros países, especialmente los anglosajones, son (desgraciadamente) raros, muy raros, en España . Aunque no he intervenido en la organización de este simposio, su celebración me parece una buena noticia y deseo a sus organizadores que sea un éxito.

Más aún, espero que no sea un hecho aislado, y que otros eventos similares se sigan organizando en Madrid y otras ciudades de nuestra geografía. Es por ello que me gustaría animar a todos los lectores que puedan asistir a que lo hagan y que la sala de conferencias de la Fundación Ramón Areces se quede pequeña…

 Autor: Pablo de Felipe  es doctor en Bioquímica y Biología Molecular, presidente de Cristianos en Ciencias  y profesor de  Ciencia y Fe en el Seminario SEUT

Autores: Grupo F&CPablo de Felipe
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Obispos y curas comprometidos


 

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La opción por los pobres que sustentó la Teología de la Liberación, inspirada en el Concilio Vaticano II de los años ´60, tomó en Argentina la forma del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM), que legitimó la resistencia de los oprimidos al orden de explotación y la inserción de los sacerdotes en esa lucha. El movimiento alcanzó a tener sus referentes y sus mártires, antes de disolverse acorralado por la represión policial y militar, de ser objeto de sospechas por parte de la jerarquía eclesiástica y también desgarrado por discrepancias internas.

En un contexto mundial de procesos de descolonización en el marco de la guerra fría, el Papa Juan XXIII dispuso la realización del Concilio Vaticano II (l962-l965) con el fin de actualizar la Iglesia ante el mundo. Surgen así diferentes documentos que sin cambiar sustancialmente el cuerpo de doctrina de la Iglesia, despiertan en algunos sectores eclesiásticos la expectativa de contribuir a la construcción de una sociedad mejor. Así es como el 15-8-1967 dan a conocer el «Mensaje de los Obispos del Tercer Mundo», revelador de sus angustias y de la necesidad de un cambio de las estructuras de opresión1.

Firmado por 18 obispos (ninguno argentino) el Mensaje, si bien se apoya en varias ocasiones en el Concilio Vaticano II y en la Encíclica Populorum Progressio de Paulo VI manifestando su total acatamiento a las jerarquías, contiene expresiones y exhortaciones a favor de una mayor inserción y acción de la Iglesia en las gravísimas situaciones que viven sus pueblos. Llama al Tercer Mundo «proletariado de la humanidad actual», acepta la necesidad de revoluciones contra un sistema que no asegure el «bien común», expresa que la Iglesia no quiere estar ligada al imperialismo del dinero, afirma que ningún obispo debe permanecer vinculado a privilegios sociales y que el cristianismo se reconoce solidario de todos los que buscan una sociedad más justa. En su punto 17 expresa:»Que nadie vaya a buscar en nuestras palabras alguna inspiración política. Nuestra única fuente es la Palabra del que habló a los profetas y a los apóstoles. La Biblia y el Evangelio denuncian como pecado contra Dios todo golpe a la dignidad del hombre creado a su imagen».

El MSTM en Argentina

Algo se movía en el seno de la Iglesia católica argentina. Miguel Ramondetti, sacerdote de la arquidiócesis de Buenos Aires, se entrevista con el obispo de Goya (Corrientes), Alberto Devoto, con la idea de incorporarse a esa diócesis. En el transcurso de la conversación Devoto le entrega el Mensaje de los obispos del Tercer Mundo en su versión francesa, pidiéndole su opinión. Ramondetti lee con gran interés ese texto, que comparte con Rodolfo Ricciardelli de la arquidiócesis de Buenos Aires y con un sacerdote francés de la diócesis de Avellaneda. Los tres deciden traducirlo y editar un folleto que envían a cerca de 50 sacerdotes de distintos lugares del país para evaluar su receptividad. Al concluir 1967 un grupo de 270 sacerdotes había expresado públicamente su adhesión al Mensaje. En febrero de l968 los firmantes eran 320 y pronto llegaron a los 400. El 3l-12-1967 Miguel Ramondetti, en nombre de un «Comité Coordinador», envía una carta a Monseñor Helder Cámara, Arzobispo de Olinda y Recife, Brasil, uno de los firmantes del Mensaje, donde lo elogia por su actitud y le informa sobre la iniciativa surgida en Argentina2. Así se inicia en Argentina el MSTM, cuya actuación orgánica tuvo lugar entre los años l967 y l974, período de efervescencia política y de dramáticas opciones para el futuro en Argentina.

Desde junio de 1966 gobernaba la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía, con la aquiescencia del Pentágono y un muy fuerte apoyo de la derecha católica y predominio de hombres ligados al Opus Dei, explicitada con la presencia del Cardenal Antonio Caggiano en la ceremonia de asunción. La resistencia que se va gestando hará entrar a la Argentina en un período de ascenso de luchas de notable envergadura y duración, combatidas desde los aparatos de las fuerzas represivas. Caracteriza también ese período el creciente ascendiente del peronismo no solamente entre los trabajadores, sus tradicionales partidarios, sino también en sectores de clase media que centran su accionar político en la expectativa del regreso de Juan D. Perón, por entonces exiliado en España.

Cierres de empresas y conflictos gremiales dieron lugar a los primeros muertos en manifestaciones populares de resistencia. La CGT (Confederación General del Trabajo) se dividió, surgiendo en 1968 la llamada CGT de los Argentinos, con Raimundo Ongaro como secretario general. Este dirigente del gremio gráfico, católico y peronista, tenía coincidencias con el MSTM. En marzo de 1967 el Papa Paulo VI había dado a conocer su Encíclica Populorum Progressio, recibida por el MSTM como una confirmación de sus propias convicciones. En todo el mundo se producía una marcada radicalización; en Argentina, algunos de los agrupamientos de izquierda de diversas siglas y origen (principalmente marxistas y peronistas) comenzaban a mostrarse partidarios de la lucha armada, inspirándose en la trayectoria de Ernesto «Che» Guevara -de quien ese año se conoció el mensaje a la Tricontinental- capturado y asesinado el 8 de octubre en Bolivia.

La entusiasta respuesta al Mensaje llevó a la idea de realizar Encuentros de Responsables Zonales, concretada en Córdoba en mayo de l968. Estuvieron presentes 21 sacerdotes, en representación de l3 diócesis. En su informe, el Secretariado Nacional expresaba: «Se constató un diverso nivel de concientización y compromiso en los firmantes. Los hay que adhirieron sin comprender todo lo que ello significaba. Otros ven claramente el problema, pero no están comprometidos. Otros, en cambio, firmaron conscientes de lo que ello significaba y están más o menos comprometidos en orden a un cambio». Por otro lado consideraban alentador el hecho de que muchos universitarios y obreros, tentados de alejarse de la Iglesia, no lo hicieran al observar el compromiso con los pobres. En ese Primer Encuentro se tocó el tema del objetivo final del Movimiento: «Buscar un compromiso cristiano ante la realidad. Ha llegado la hora en que no podemos limitarnos a estar de acuerdo en los principios sin comprometernos. O estamos o no estamos. No cabe otra actitud». También se procedió a fijar normas organizativas, como designación de responsables diocesanos, secretariado, equipo coordinador y un responsable general. Se envió asimismo un documento sobre la violencia al Papa Pablo VI y a los obispos reunidos en Medellín, poniendo el acento en las situaciones de injusticia que se vivían en el país, subrayando respetuosamente la necesidad de denunciar tal estado de cosas y «que se proclame el derecho de esos pueblos a la legítima defensa». Asimismo, (punto 4) «que se asegure a esos cristianos un amplio margen de libertad en la elección de los medios que ellos crean más aptos para obtener esa liberación y construir esa sociedad».

Ideología y política

El MSTM prosiguió con su organización y desarrollo con diversos hechos como el «Compromiso de Navidad» a fines de 1968 y las reuniones preparatorias del Segundo Encuentro Nacional que se realizó en Colonia Caroya (Córdoba), en l969. Se decidió dar al Encuentro un carácter más amplio, aunque no de tipo masivo. Los documentos preparatorios se refieren esencialmente a qué intervención se asigna a la Iglesia en un proceso de liberación; «¿Cómo comprometerse a fondo con un momento histórico y sin embargo, trascenderlo?». La cuestión se hace más lacerante cuando encara el tema de la «división» de la conciencia sacerdotal: «El sacerdote interviene en política; por otra parte está inscripto en el proceso de una Iglesia visible renuente a esa intervención. Se produce así en la conciencia sacerdotal la experiencia de una «división». Esta división tiene diversos aspectos: el sacerdote, en su constante oposición a formas temporales injustas coincide con hombres y mujeres que no comparten su Iglesia (católica romana) o su fe cristiana (no cristianos, no creyentes, ateos, marxistas); llega a sentirse más emparentado a éstos que a sus Obispos y fieles. Los sacerdotes quisieran ser sostenidos más decididamente en su empeño temporal-político por la Iglesia oficial; en cambio, por lo general, son sospechados, violentamente criticados y aun calumniados.

Entonces ¿ha de asumir el sacerdote esta «división», o ha de resolverla optando? (…) ¿Conviene distanciarse hasta tal punto del conjunto de los fieles y Obispos, que el compromiso y el testimonio evangélico pierda su enraizamiento en la Iglesia?»

Mientras estas y otras cuestiones se debatían al interior del MSTM, los acontecimientos se precipitaban en el país. El ascenso de las luchas fue tomando la forma de manifestaciones de masas, que en ocasiones pueden calificarse de insurreccionales. El llamado «Cordobazo»estalló a los pocos días del segundo Encuentro del MSTM, el 29-5-1969, y fue punto de partida de otras acciones insurreccionales. Los sucesivos Encuentros (en 1970, ’71 y ’72) tuvieron lugar en medio de una progresiva tenaza que desde diferentes ángulos se cierra sobre el Movimiento. Desde el ángulo de la Iglesia, luego de las ilusiones alimentadas por documentos del Papado y de Medellín, tanto la Iglesia a nivel nacional como el propio Papado deciden poner límites precisos a ciertos movimientos que se manifiestan preponderantemente en América Latina y el Tercer Mundo. A ese respecto constituye un aviso la carta que monseñor Devoto hace llegar al MSTM, en ocasión de su Segundo Encuentro: «Me atrevo a pedirles que no cedan a la tentación de organizarse. Pienso que hay quienes tendrían mucho interés en verlos organizados». El aviso fue tenido en cuenta y sólo se decidió lo mínimo indispensable3. El MSTM en su documento Nº ll, de mayo de l969, reafirma su «adhesión al proceso revolucionario, de cambio radical y urgente de sus estructuras y nuestro formal rechazo al sistema capitalista vigente y todo tipo de imperialismo económico, político y cultural; para marchar en busca de un socialismo latinoamericano que… incluye necesariamente la socialización de los medios de producción, del poder económico y político y de la cultura»4.

En varios documentos se hace referencia a un «socialismo nacional», categoría utilizada por el peronismo de izquierda, con quien el MSTM comparte la concepción de «lo popular»: «Lo realmente revolucionario es el pueblo y éste es peronista, por lo tanto el peronismo es revolucionario por necesidad intrínseca… no por su doctrina o expresión ideólogica, sino por ser el pueblo mismo expresándose… La expresión ideológica como Tercera Posición, en cuanto expresa la necesidad de buscar una vía propia para cada uno de los países del Tercer Mundo, que actualmente se expresa como «socialismo nacional». En el punto 4 se califica como sectores de avanzada a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), a Montoneros, a los Grupos de Base… «que plantean la revolución con un claro sentido nacional»5. Se considera como elementos frenadores del peronismo, la burocracia tanto partidaria como sindical; la Tercera Posición cuando deja de vérsela en su aspecto dinámico… «Como posición intermedia entre capitalismo y socialismo no tiene vigencia».

Los acontecimientos obligan constantemente al MSTM a tomar posición: con motivo de la ejecución por Montoneros del ex presidente de facto general Pedro Eugenio Aramburu, es detenido y acusado el sacerdote Alberto Carbone, director del boletín «Enlace». El MSTM debió contestar también una declaración sumamente crítica emitida por la Comisión Permanente del Episcopado Argentino. Lo hizo en un extenso documento que confirma los desacuerdos con la cúpula eclesiástica. Esos mismos desacuerdos serán explicitados por la Santa Sede en concordancia con los documentos de la Iglesia oficial argentina. Desde el Vaticano se recuerda que los obispos en Medellín alertaron sobre la necesidad de evitar las opciones extremistas, en especial las de inspiración marxista. Los sacerdotes del Tercer Mundo reafirman, pese a las discrepancias, su voluntad de permanecer dentro de las estructuras de la Iglesia oficial. Entretanto la represión se abatiría cada vez con mayor ferocidad, alcanzando naturalmente a los integrantes del MSTM, que realizan su IV Encuentro en 197l, refiriéndose al Gran Acuerdo Nacional (GAN), iniciativa política con vistas a la realización de elecciones ante el empuje de los movimientos de masas y el temor que ello provoca en las clases dominantes. El MSTM califica dicha iniciativa como «un falaz llamado al Gran Acuerdo Nacional… para engañar a un pueblo harto de «experiencias». Dedica el Encuentro a denunciar el orden económico-social, político y moral.

Las grietas internas

Pero las dificultades que debe afrontar el MSTM, tanto externas como internas, son cada vez mayores. Unos meses antes del regreso de Juan Perón y en vistas a los preparativos para un V Encuentro, el Secretariado Nacional reconoce la existencia en su interior no sólo de matices sino de verdaderos «bloques o grupos» con distintas motivaciones, desde el contexto donde trabajan hasta el nivel de compromiso. «No son pocos quienes aceptando el compromiso del sacerdote en el campo temporal y aun en el político, sienten una cierta animadversión a lo político, tomándolo, por otra parte, como algo muy circunstancial y aleatorio a la Fe y a su sacerdocio». Existe una discrepancia entre quienes creen que el nivel de compromiso del Movimiento es suficiente y los que apoyan un mayor compromiso partidario. En el punto 12 concluyen: «La contradicción mas importante en el interior del Movimiento aparece entre el nivel de compromiso político del Movimiento como Movimiento y el nivel y la forma de compromiso personal de los miembros o grupos, como individuos o grupos». El punto 14 expresa: «Todo lo expuesto en los puntos anteriores crea o coloca al MSTM en una definitiva alternativa: crecer o estancarse».

El primer regreso de Perón, en noviembre de 1972, es considerado por el MSTM como un hecho que renueva las esperanzas, si bien advierte sobre la posible utilización de las clases dominantes a efectos de concretar una pacificación tramposa6. En los años 73-74 la ruptura del ya presidente Perón con el ala izquierda de su movimiento afectó al problematizado MSTM, que pese a realizar esfuerzos tales como promocionar un encuentro de Movimientos sacerdotales latinoamericanos, denunciar ante el Secretariado de Obispos el recrudecimiento de acciones contra sus miembros, defender al obispo Enrique Angelelli, etc, no pudo evitar su declinación. En 1974 fue asesinado el sacerdote Carlos Mugica, referente del MSTM y militante peronista que había renunciado a su puesto en el Ministerio de Bienestar Social cuyo titular era José López Rega y desde donde actuaba la organización parapolicial Triple A. Lo que debió ser el VI Encuentro desnudó profundas diferencias: el tema del celibato sacerdotal, sin ser fundamental, también se constituyó en un escollo y finalmente fue imposible redactar un documento final.

Después de un año y medio sin poder zanjar discrepancias «tanto teológicas-pastorales como político-ideológicas, sin lograr reorganizarse ni reunirse a nivel nacional, restringida su vinculación con los sectores populares; sin espacios para sus reclamos, en dificultades con la jerarquía y presionados por los acontecimientos que se vuelven casa día más terribles (entre el clero no cupular se multiplicaba el número de presos y muertos) (…) los sacerdotes del Movimiento (…) entran en un estado de dispersión, temor, repliegue, reubicación y replanteo. Públicamente (…) como organización se disuelven»7.

Luego del golpe de Estado de 1976 Miguel Ramondetti, quien hoy tiene 76 años, debió permanecer en la clandestinidad un tiempo, hasta poder salir del país, (monseñor Jorge Novak consiguió que la Nunciatura le renovara el pasaporte). El exilio lo llevó a Nicaragua, donde vivió hasta 1985. En una entrevista8 explica que hay diferentes interpretaciones sobre el comienzo del desgaste del MSTM. «Analizando la situación social del país y puestos a plantear soluciones en grandes líneas, atacábamos al sistema, como se decía en el lenguaje de la época, y proponíamos como alternativa un socialismo «a definir»; no plantéabamos el socialismo de los países del Este ni mucho menos, ni nombrábamos al marxismo, aunque algunos pensábamos que iba por allí». El regreso de Perón desató una gran interna en el seno del Movimiento. «La mayoría estaba por el peronismo y una minoría seguimos planteando la opción original. Eso nos llevó a un enfrentamiento serio. La cohesión del principio se fue resquebrajando».

En la misma entrevista, a una pregunta sobre la actitud del Vaticano y de la jerarquía eclesiástica en el país, Ramondetti responde: «Cuando volví en el ’85 me planteé todo lo que había pasado y me hice esta composición de lugar: sobre 100 obispos argentinos en la época del Proceso, a uno lo asesinaron, que era Angelelli, quedan tres o cuatro que relativamente entendieron la situación y salieron al frente. Creo que al obispo de San Nicolás, Ponce de León, también lo mataron aunque lo hicieron aparecer como un accidente, como intentaron hacer con Angelelli. Estaban (Miguel) Hesayne, (Jaime) de Nevares y Novak, pero ¿dónde estaban los demás? Yo me preguntaba, ¿quién puede frenar esto? y siempre me respondía que la única que podía era la Iglesia católica si hubiera querido comprometer realmente a la Iglesia Internacional, al Vaticano. Todos sabían lo que estaba pasando, que no vengan con el cuento».

Un cuarto de siglo después el MSTM no existe como organización, si bien es dable suponer que haya sectores dentro de la Iglesia que lo consideren un referente.

  1. El texto completo del mensaje se puede leer en Cuadernos de Marcha, Nº 9, enero l968.
  2. Ver Domingo Brescia, Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Documentos. Comisión de Estudios de Historia de la Iglesia en Latinoamérica (CEHILA), Buenos Aires, l994.
  3. Ver documento l4. Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Domingo Brescia, op.cit.
  4. Ibidem.
  5. MSTM. Documentos, compilación Domingo Brescia.
  6. Ver Declaración de Coordinadores y Secretariado Nacional del 4/l2/72.
  7. Domingo Brescia, op. cit.
  8. Luis Bruchstein, Página 12, Buenos Aires, 24-5-99.Mercedes Balech

Ficha Documental Ficha documental

Autor/es Mercedes Balech
Publicado en Edición Cono Sur
Número de edición Número 19 – Enero 2001
Páginas: 7, 8

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Temas HistoriaDeuda ExternaIglesia Católica
Países ArgentinaBrasilNicaraguaBoliviaEspañaVaticano

 

FUENTE:http://www.insumisos.com/diplo/NODE/2603.HTM

Teología de la Liberación y contexto literario



Para una cronología

La complejidad del discurso teórico de la Teología de la Liberación, como quizá el de cualquier movimiento intelectual, se hace ya presente en la misma fecha con la que damos comienzo a esta cronología. La elección de una fecha implica ya una interpretación. La crítica europea lo ve como una proyección de los movimientos de renovación que se inician en Europa y que de algún modo anteceden a los resultados del Concilio Vaticano II. Los teólogos iberoamericanos ven el origen de su discurso como diálogo con unas circunstancias iberoamericanas, aun cuando reconocen en el Padre Las Casas un antecedente en la preocupación por el pobre. Manuel García Castellón ha demostrado a través de su enjundioso estudio Guamán Poma de Ayala pionero de la Teología de la Liberación, que, incluso en facetas fundamentales de su articulación, la Teología de la Liberación responde a una problemática de opresión ya presente en Iberoamérica a finales del siglo XVI. Se trata, en verdad, de un proceso de lenta gestación, con desarrollos más o menos tímidos en distintos tiempos de la historia iberoamericana; Eduardo Caballero Calderón, por ejemplo, formula ya en una novela de 1952, El Cristo de espaldas, preguntas fundamentales que luego desarrollarán los teólogos de la liberación.

Por estas mismas razones, y dada la importancia que tuvieron las conferencias generales del episcopado latinoamericano, hemos decidido comenzar la cronología en 1955.

1955 Se crea el CELAM, Consejo Episcopal Latinoamericano. Se reúne en Río de Janeiro la Primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Documentos de Río). El CELAM, «pese a haber nacido en 1955 como algo nuevo en las estructuras eclesiásticas de entonces, su acción se mantuvo dentro de moldes tradicionales. El vuelco se operó en 1963, bajo la orientación de don Manuel Larraín, obispo de Talca (Chile), con la creación de los departamentos del CELAM, que asumían determinadas tareas pastorales. Estos departamentos en los que colaboran estrechamente obispos y expertos, organizaron desde 1966, siendo presidente del CELAM don Avelar Brandao, encuentros que produjeron textos a veces sorprendentes y que manifestaron un primer esfuerzo de reflexión y compromiso propios. Esas reuniones fueron, además, una eficaz y próxima preparación a Medellín: vocaciones (lima) 1966; educación, sobre las universidades católicas, (Buga) 1967; misiones (Melgar) 1968; acción social (Itapoán) 1968; diaconado (Buenos Aires) 1968″ (Gutiérrez, 177).
1957 Rebelión en la provincia de Oriente en Cuba. Se agudizan los disturbios raciales en EEUU (el gobernador de Arkansas impide que unos niños negros entren en una escuela pública).
1958  
1959 Triunfa la revolución cubana, Batista abandona el país y Fidel Castro asume la jefatura del gobierno. El 25 de enero el Papa Juan XXII hace un llamado al Concilio Vaticano II.
1961 Promulgación de la encíclica Mater et Magistra (15 de mayo). Anticastristas desembarcan en la Bahía de Cochinos y son derrotados, Castro declara a Cuba República Socialista.
1962 Se inicia el Concilio Vaticano II, bajo del papado de Juan XXIII y, desde junio de 1963, de Pablo VI. Las sesiones se celebraron desde 11 de octubre de 1962 al 8 de diciembre de 1965.
1963 Juan XXIII promulga la encíclica Pacem in Terris (30 de abril).
1964 El 31 de marzo se derroca el gobierno popular de João Goulart y el 11 de abril toma el poder el general Castelo Branco: inicio de la dictadura. Manuel Mejía Vallejo publica la novela El día señalado.
1965 El 8 de diciembre de 1965 el Concilio Vaticano II da a conocer el documento Gaudium et Spes. Ernesto (Che) Guevara publica en Uruguay su ensayo “El hombre nuevo.”
1966 El 15 febrero de 1966 muere Camilo Torres combatiendo en la guerrilla colombiana. En Bolivia triunfa en las elecciones el general René Barrientos Ortuño. Enfrentamientos con la guerrilla de Ernesto «Che» Guevara
1967 El 26 de marzo Pablo VI da a conocer la encíclica Populorum Progressio. Un grupo de obispos publica el “Mensaje de 18 Obispos del Tercer Mundo,” de fuerte repercusión en Iberoamérica; en diversos países se forman grupos afines; en Argentina adquiere fuerza el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM, 1967-1974).que fundó Miguel Ramondetti, uno de los pioneros de la Teología de la Liberación, en la Argentina. El movimiento se inspiró en el documento La opción por los pobres, que surge en las márgenes del Concilio Vaticano II, sin ser un documento conciliar, firmado por 18 obispos, la mayoría brasileños y liderados por Helder Cámara. Gabriel García Márquez (1928) publica Cien años de soledad. Se captura y muere el 8 de octubre Ernesto «Che» Guevara (en 1966 llegó a Bolivia el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara para organizar un foco guerrillero que se expandiera en todo el subcontinente. Se estableció en Santa Cruz en la provincia Cordillera en las proximidades del río Grande. El contingente de la guerrilla era de 52 efectivos, la mayoría cubanos. Entre marzo y julio de 1967 los guerrilleros infligieron fuertes bajas al ejército, que ante la contingencia fue entrenado por oficiales de los boinas verdes de los Estados Unidos y creó la unidad especializada de los Rangers. En julio una emboscada militar aniquiló una de las dos columnas guerrilleras y en septiembre el cerco aisló al Che. El 8 de octubre el Che fue capturado y el 9 fue muerto por un oscuro suboficial. La victoria del ejército fue total y la guerrilla quedó destruida.)
1968 Desde junio de 1966, el CELAM venía patrocinando reuniones que fueron preparando el camino al encuentro en Medellín; la cuarta reunión se celebró en Itapoan (Brasil), en mayo de 1968 y trato sobre “Iglesia y cambio social” (Richard 60). Se reúne en Medellín (Colombia) la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, del 26 de agosto al 8 de septiembre (Documentos de Medellín). Represión sangrienta de una protesta de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en la Ciudad de México. Asesinato en EEUU de Martin Luther King y Robert F. Kennedy. Gonzálo Canal Ramírez publica la novelaNicodemus, con referencia a la experiencia de Camilo Torres.
1969 Leopoldo Zea publica (1912) La filosofía americana como filosofía sin más. Renato Prada Oropeza (1937) publica la novela Los fundadores del alba. Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto publicanDependencia y desarrollo en América Latina. Ensayo de interpretación sociológica. James Cone publica Black Theology and Black Power.
1970 Paulo Freire publica Pedagogía del oprimido (sus ideas y su método de “concientización” se venían difundiendo desde principios de los sesenta). Marcos Aguinis publica su novela La cruz invertida. La coalición de Unidad Popular gana las elecciones en Chile y Salvador Allende inicia su presidencia. Aumenta la actividad de la guerrilla de los tupamaros en Uruguay. Derrocamiento en Bolivia del gobierno popular de Juan José Torres; toma el poder el coronel Hugo Banzer e intitucionaliza la dictadura en Bolivia.
1971 Gustavo Gutiérrez (1928) publica Teología de la liberación. Perspectivas. Hugo Assmann publica Opresión-liberación. Desafío a los cristianos. Pablo VI promulga el 14 de marzo la encíclicaOctogesima Adveniens, en la que ya no se condena al socialismo. Nuevo golpe militar en Bolivia y el general Hugo Banzer asume el poder (1971-1979). El chileno Pablo Neruda (Neftalí Ricardo Reyes, 1904-1973) premio Nobel de literatura. Carlos Fuentes (1928) publica Tiempo mexicano. Roberto Fernández Retamar (1930) publica Calibán: apuntes sobre la cultura de nuestra América. Paulo Freire (1922-1997) publica Pedagogía del oprimido. Llega a Colombia el jesuita belga Roger Vekemans quien en colaboración con el obispo Alfonso López Trujillo inicia la publicación de la revista Tierra Nueva, desde donde se empiezan a cuestionar los presupuestos de la Teología de la Liberación (Berryman 98). Fernando Soto Aparicio publica la novela la siembra de Camilo, la referencia es a Camilo Torres.
1972 Primer encuentro en Santiago de Chile de Cristianos por el Socialismo, del 23 al 30 de abril (Documento Final). Una reunión en San Lorenzo del Escorial (España), del 8 al 15 de julio, bajo el título de “Fe cristiana y cambio social en América Latina,” marca el inicio de la difusión de la Teología de la Liberación al nivel global. Se inicia, al mismo tiempo, dentro del CELAM, una reacción contra algunas de las implicaciones de la Teología de la Liberación: la reunión en Río de Janeiro del 23 al 25 de junio y la XIV asamblea ordinaria celebrada en Sucre (Bolivia) del 15 al 23 de noviembre, donde se nombra Secretario General del CELAM a Monseñor Alfonso López Trujillo (Richard 70). Oscar Uzín Fernández publica la novela El ocaso de Orión.
1973 Hugo Assmann publica Teología desde la praxis de la liberación. Golpe militar en Chile de Augusto Pinochet y muerte de Salvador Allende. Juan Perón gana las elecciones en Argentina. En Uruguay, el presidente Bordaberry disuelve el congreso en nombre de un gobierno de Seguridad Nacional.. Muere Pablo Neruda (1904-1973); Pablo Picasso (1881-1973) y el conductor, compositor y músico Pablo Casals (1876-1973).
1974 Surgen las actividades guerrilleras en Colombia bajo dos organizaciones: ELN (Ejército de Liberación Nacional) y FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Matanza de campesinos en Cochabamba (Bolivia). Augusto Pinochet asume los poderes presidenciales en Chile (1974-1989). Aumentan las actividades del Frente Sandinista de Liberación en Nicaragua. Muere el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros (1896-1974). Theotonio Dos Santos publica Dependencia y cambio social.
1975 Juan Luis Segundo publica su obra Liberación de la teología.
1976 Pablo Richard publica Cristianos por el socialismo. Historia y documentación. En Argentina se derroca el gobierno de Isabel Perón y toma el poder el general Videla. Coloquio de los Teólogos del Tercer Mundo en Dar-es-Salaam (Tanzania) del 5 al 12 de agosto, donde se adapta y elabora en perspectiva universal la Teología de la Liberación (Richard 73). Oscar Uzín Fernández publica la novela La oscuridad radiante.
1977 Encuentro Panafricano de Teólogos del Tercer Mundo en Accra (Ghana), del 17 al 24 de diciembre, donde se elabora una perspectiva tercermundistas (Richard 73). Roberto Oliveros Maqueo publicaLiberación y teología. Génesis y crecimiento de una reflexión (1966-1976).
1978 Muere el Papa Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Cardenal Albino Luciani de 65 años quien tomó el nombre de Juan Pablo I, pero fallece a los 33 días de su nombramiento. El 15 de octubre de 1978, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido Papa y asume el nombre de Juan Pablo II. Quince Duncan publica la novela La paz del pueblo. Chico Buarque publica la pieza Opera do Malandro.
1979 Se reúne en Puebla (México) la Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Documento de Puebla). Triunfo del Frente Sandinista de Liberación en Nicaragua. Se intensifica la guerra civil en El Salvador entre el gobierno (apoyado por EEUU) y la guerrilla (apoyada por Cuba). Gayraud S. Wilmore and James H. Cone editan el volumenBlack Theology: A Documentary History, 1966-1979.
1980 Asesinan en el Salvador al arzobispo Oscar Arnulfo Romero mientras oficiaba en la catedral. Éxodo de Cuba de más de 100.000 personas desde el puerto de Mariel. Manlio Argueta publica su novela Un día en la vida.
1981 Leonardo Boff publica Igreja: Carisma e Poder. Raúl Prebisch publicaCapitalismo periférico. Crisis y transformación. Samuel Silva Gotay publica El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe. Implicaciones de la teología de la liberación para la sociología de la religión.
1982  
1983 El Cardenal Joseph Ratzinger envía al episcopado de Perú las “Observaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la teología de Gustavo Gutiérrez.”. Horacio Cerutti Guldberg publicaFilosofía de la liberación latinoamericana. Claribel Alegría publica la novela No me agarran viva. La mujer salvadoreña en la lucha.
1984 El Cardenal Joseph Ratzinger publica “Presupuestos, problemas y desafíos de la Teología de la Liberación.” Carta de Ratzinger a Leonardo Boff sobre su libro Igreja: Carisma e Poder. Se llama a Leonado Boff al Vaticano para comparecer ante una comisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe y se publica “Instrucción sobre algunos aspectos de la ‘Teología de la Liberación’.”
1985 Gustavo Gutiérrez publica su “Respuesta a las observaciones” de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
1986 La Congregación para la Doctrina de la Fe publica “Instrucción sobre libertad cristiana y liberación.” Leonardo y Clodovis Boff publican Como fazer teologia da libertação. Jorge Pixley y Clodovis Boff publicanOpción por los pobres. Se publica el volumen El rostro femenino de la teología, resultado de la Reunión Latinoamericana de la Liberación desde la Perspectiva de la Mujer (celebrada en Buenos Aires en 1985). Quince Duncan edita el libro Cultura negra y teología.
1987  
1988  
1989 El 16 de noviembre fueron asesinados en San Salvador los jesuitasIgnacio Ellacuría, Ignacio Martín Bavó, Segundo Montes, Armando López, Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López. Tropas de EEUU atacan Panamá y deponen y se llevan preso al general Manuel Noriega. Un golpe de estado puso fin a la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). Caída del Muro de Berlín, desmoronamiento del bloque comunista europeo y se empieza a disolver la Unión Soviética.
   

 Referencias

  • Berryman, Phillip. Liberation Theology. New York: Pantheon Books, 1987.
  • Gutiérrez, Gustavo. Teología de la liberación. Perspectivas. Salamanca: Sígueme, 1990.
  • Richard, Pablo. “Desarrollo de la Teología en la iglesia latinoamericana.” La iglesia latinoamericana de Medellín a Puebla. Bogotá: CEHILA, 1979. págs.59-76.
  • STM. Sacerdotes para el Tercer Mundo. Crónica, documentos, reflexión. Buenos Aires: Publicaciones del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, 1970.

José Luis Gómez-Martínez
Actualizado, enero 2003


© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

MOVIMIENTO DE SACERDOTES PARA EL TERCER MUNDO (ARGENTINA 1967-1976)


Guión Nº 7: Movimiento de sacerdotes para el tercer mundo (Argentina, 1967-1976)

“No se puede condenar la violencia de los oprimidos sin atacar la violencia de los opresores.” (Miguel Ramondetti)

 

(Bloque 1: INTRODUCCIÓN)

Después de la segunda guerra mundial, el gran desarrollo de la economía de capital aumentó la brecha que separaba a los detentadores de grandes capitales del resto de la sociedad. Esta situación se expresó, a nivel mundial, en las crecientes diferencias entre el Tercer Mundo y los países del norte altamente industrializados.

Desde mediados del siglo XX, América Latina experimentó una gran movilización de obreros, campesinos, organizaciones socialistas y comunistas, que luchaban por los trabajadores y sus reivindicaciones, cada vez más urgentes. Algunos de los hechos motivadores fueron la unidad obrero estudiantil en el Mayo Francés y antes, la Revolución Cubana de 1959 que significó la posibilidad de desprenderse de la tutela imperialista de los EEUU y acrecentar la lucha para implementar un orden socioeconómico socialista. En la conformación de la nueva estructura social del modo de producción capitalista se acentuaron los procesos urbanizadores y de incipiente industrialización sustitutiva. La región comenzó a sentir los efectos de esta situación al agravarse el endeudamiento interno y externo.

Las respuestas armadas no se hicieron esperar y como contraofensiva, los EEUU comenzaron la    sistematización del mantenimiento bélico, económico e ideológico para el enfrentamiento contra la subversión, materializando así el control sobre la región.

Dentro de los países del tercer mundo en Latinoamérica se observó entonces la concientización de la estructuralidad de la pobreza, la desocupación, la opresión de los trabajadores, y con esto la movilización de amplios sectores que buscaban responder de una manera u otra a esta situación. Además se sumaba la inestabilidad institucional y el creciente poder que iban tomando las fuerzas armadas, interviniendo constantemente en la vida política en defensa del orden.

Dada esta realidad, en algunos sectores de la Iglesia se arraigó la necesidad de identificarse con el Cristo pobre y sufriente, y de entender a la institución como Iglesia del pueblo en contraposición a la tradicional lectura de “la tierra para los ricos y el cielo para los pobres”. Por esto no es de extrañar que en los años ´60 comenzaran a conformarse colectivos sacerdotales que deciden optar por los más pobres emprendiendo una lucha frente al régimen de los ricos.

(LA HIDRA DE MIL CABEZAS. Capítulo de hoy: Movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo)

Los aires de renovación vendrán de la mano del Concilio Vaticano II, convocado por el papa Juan XXIII, que encontrará oposición en un sector de la jerarquía y laicos. Los documentos conciliares plasmaron su renovación en cuestiones tales como: la celebración de la misa en la lengua de cada lugar y no en latín, como así también en la liturgia en general. Así mismo hubo un cambio en la forma de entender a la iglesia pasando de una concepción sumamente jerárquica y medieval a una más horizontal, que se expresó en la idea de asamblea del Pueblo de Dios. Esto implicaba la corresponsabilidad de las diferentes vocaciones dentro de la Iglesia: sacerdocio, consagrados y laicos, en un marcado proceso de desclericalización.

La Iglesia latinoamericana vio esto como posibilidad para emprender un cambio en su estructura interna. La realidad manifestaba claros rasgos de fragmentación y autonomía entre las diferentes diócesis de cada país. Esta situación se agravaba a raíz de la incomunicación reinante entre las regiones eclesiásticas. Internamente se denotaba la falta de asistencia a sectores que estaban por fuera de la organización: sectores obreros, indigenistas y minorías étnicas, ya que la mayoría de los sacerdotes se dedicaban a la atención pastoral de las clases medias y altas. Éstos conformaban elites conservadoras que manifestaban una clara alianza entre la Iglesia y los sectores dominantes de la sociedad capitalista.

La Argentina no permaneció al margen de esta situación y como respuesta se levantó y organizó un grupo de sacerdotes, acompañados por un amplio sector social, que conformarán el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.

(Desarrollo I. EL INICIO DEL MOVIMIENTO)

Históricamente, en consonancia con la visión de Rubén Dri, quien fuera integrante del movimiento de sacerdotes para el tercer mundo y luego profesor de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires, ha existido una iglesia profética que tiene su origen en el éxodo del pueblo hebreo y su resistencia a las autoridades egipcias que lo dominaba y una iglesia de la cristiandad que se inicia con la oficialización del cristianismo durante el imperio de Constantino en el siglo IV. Aunque esta iglesia de la cristiandad ha sido funcional a las clases dominantes, se ha encontrado atravesada de una u otra manera por las acciones, a veces marginales, de una iglesia profética o popular.

Siguiendo este camino profético y para superar la descentralización y el aislamiento de la Iglesia Latinoamericana, un grupo de obispos comenzó a organizarse, emitiendo un Mensaje en 1967, basado en las encíclicas “Paz en la tierra” y “El progreso de los pueblos” que abren el diálogo con el marxismo y toman posición sobre el derecho de los pueblos a la violencia frente a los regímenes opresores. Así ponen al día la evangelización con la situación del Tercer Mundo.

 “(…) los cristianos tienen el deber de mostrar que el verdadero socialismo es el cristianismo integralmente vivido en el justo reparto de los bienes y la igualdad fundamental de todos. Lejos de contrariarse con él sepamos adherirlo con alegría, como una forma de vida social mejor adaptada a nuestro tiempo y mas conforme con el espíritu del evangelio. Así evitaremos que algunos confundan Dios y la religión con los opresores del mundo de los pobres y de los trabajadores, que son en efecto, el feudalismo, el capitalismo y el imperialismo (…)

Si los obreros no llegan a ser de alguna manera propietarios de su trabajo, todas las reformas a las estructuras serán ineficaces. Incluso si los obreros a veces reciben un salario más alto en algún sistema económico, ellos no se contentarán con estos aumentos de salario. Ellos, en efecto, quieren ser propietarios y no vendedores de su trabajo. Actualmente los obreros son cada vez más concientes de que el trabajo constituye una parte de la persona humana. Pero la persona humana no puede ser vendida ni venderse. Toda compra o venta del trabajo es una especie de esclavitud.”

Este documento de los obispos inspira a varios sacerdotes argentinos. Se originó así una dualidad que dura hasta nuestros días: por un lado, gran parte de la jerarquía que mantiene su alianza con los sectores hegemónicos y las fuerzas militares que convalida una política de opresión al pueblo; y por otro, los curas e incluso algún obispo comprometidos con los más pobres.

Para ver mejor el inicio del movimiento en Argentina incluimos la respuesta de Miguel Ramondetti, secretario del movimiento a la pregunta de cómo surgió la idea para fundar el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.

“Se iba armando así la cosa: yo estaba en Paternal, pero me quería ir a trabajar al interior. Estábamos a fines del ‘67. Había un compañero del grupo donde nos reuníamos en Buenos Aires que había sido nombrado obispo de Goya. Un grupo de curas queríamos trasladarnos allí, hablé con él y lo fui a ver. En la conversación, en su despacho de la curia, me dijo: «Ah mirá, acá me llegó esto, a vos te puede interesar» y me tiró un folleto. Decía: «Proclama de 18 obispos del Tercer Mundo». (…) Lo hojeé y me entusiasmé a lo loco, porque me pareció una cosa de avanzada y desde un ángulo que nos ayudaba mucho porque eran obispos, no eran curas sueltos, loquitos, como nos consideraban a nosotros, y hablaban con un lenguaje distinto, con una posición diferente, sobre la situación de los pobres en el mundo. Por primera vez, que yo sepa, en un documento eclesiástico de esa envergadura aparecía una especie de opción por el socialismo. – ¿Convocaron a una reunión? –Ni eso, simplemente decidimos difundir el documento y pedir adhesiones. Ahí empezó a nacer, sin grandes esfuerzos. Hicimos una lista entre tres o cuatro curas y lo mandamos. Nos sorprendió cuando empezamos a recibir una cantidad impresionante de adhesiones, nos llovían cartas, casi todos respondían. Y había un denominador común: subrayaban la necesidad de hacer una reunión. Entonces desde Buenos Aires organizamos el primer encuentro en Córdoba. El envío de la carta fue en noviembre del ‘67. A principios del ‘68 empezaron estas reuniones.”

Se reúnen así en Córdoba en mayo de 1968, representantes de 13 diócesis, aproximadamente 500 sacerdotes (un 10 % del clero argentino) hecho que marca el hito fundacional del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. A propósito de la convocatoria del CELAM para agosto en Medellín, emiten un pronunciamiento expresando una base de cuatro acuerdos mínimos:

Primero: la presencia de una realidad innegable: la existencia de países que se encuentran bajo un sistema de opresión y todas sus secuelas.

Segundo: Un proceso de liberación que exige un cambio rápido y radical de todas sus estructuras: económicas, políticas, sociales y culturales.

Tercero: Una nueva toma de posición: “Nosotros, hombres cristianos y sacerdotes de Cristo que vino a liberar a los pueblos de toda servidumbre y encomendó a la Iglesia seguir su obra …ello implica ineludiblemente nuestra firme adhesión al proceso revolucionario de cambio radical y urgente de sus estructuras y nuestro formal rechazo del sistema capitalista vigente y todo tipo de imperialismo económico, político o cultural; para marchar en búsqueda de un socialismo latinoamericano que promueva el advenimiento del Hombre Nuevo…que sí incluye necesariamente la socialización de los medios de producción, del poder económico, político y de la cultura.

Y en cuarto lugar un compromiso que surge de la convicción de que la liberalización la harán “los pueblos pobres y los pobres de los pueblos”. Asumen así la responsabilidad  de insertarse cada vez más en el medio de ellos y en sus situaciones.

En este sentido, Medellín a nivel latinoamericano, y la posterior Conferencia episcopal en Argentina marcaron un vuelco, legitimando la lucha liberadora de los pueblos en situaciones desventajosas y acelerando la creciente politización de las bases sociales. Esto y los ejemplos de curas guerrilleros como Camilo Torres, fortalecerán el compromiso social adquirido uniendo a la predicación evangélica, la resistencia y la lucha. Otra figura importante que será decisiva en este proceso de construcción de la Latinoamérica más justa, es Ernesto Che Guevara. Su influencia se hará sentir al momento de reflexionar acerca de la resistencia armada, la violencia organizada y la lucha revolucionaria. En Argentina, buena parte de la población, sobre todo sectores populares y clase media, y entre ellos muchos sacerdotes tercermundistas, identificaron en Perón al líder revolucionario que llevaría a cabo el proceso de liberación.

Así, desde fines de los 60 y principios de los 70 encontramos a los miembros del Movimiento que optan por vivir en las villas y desarrollar el trabajo de los obreros y trabajadores, incorporándose algunos de ellos a las organizaciones sindicales, identificadas preferencialmente con el peronismo de base. Se destaca la alianza con la CGT de los argentinos a la que todos adherían, como así también con la Federación Obrera Tucumana, entre otras.

Hacia el interior del movimiento se desarrollaron posiciones encontradas con respecto a los medios para lograr la construcción de la Latinoamérica, la Argentina socialista. Muchos reivindicaron el derecho de los pueblos a revelarse frente a la opresión y aún a ejercer la autodefensa. También fue ampliamente discutida la filiación política de sus miembros, y se dejó margen para la opción individual, sin adoptar un compromiso partidario en su conjunto. Por ejemplo muchos se incorporaron al peronismo, como Carlos Mugica, y otros trabajaban con el Partido Comunista Revolucionario o con el Partido Revolucionario de los Trabajadores.

(Audio de CARLOS MUGICA)

En 1972 se realizó una entrevista entre Perón y 60 sacerdotes del movimiento, en la que estos ratificaron la lucha por la liberación llevando a cabo un proyecto que posibilite la realización de una sociedad basada en la justicia y la fraternidad donde no haya opresores ni oprimidos. Mientras que Perón reveló que buscaría el camino de la concertación y no el de la revolución, y dijo que el justicialismo “es nuestro socialismo”.

Hasta 1973 se ve la plena actuación política de los sacerdotes, pero a partir de esta fecha la discusión acerca de si el peronismo impulsaba la revolución o la frenaba, como así también si Perón era el líder indicado para lograr el socialismo, produjo la fractura infranqueable dentro del movimiento.

No lograron reunificarse y la represión desde 1974 en manos de la Triple A y luego el terrorismo de Estado durante la dictadura aceleró la crisis. Con esto se inicia la declinación del movimiento y con ella la desaparición, asesinato o exilio de sus miembros. Uno de los mayores golpes que debieron afrontar fue el asesinato de Carlos Mugica, una de las caras más mediáticas de esta organización.

 (Desarrollo II: LAS COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE)

El desplazamiento del clero desde la pastoral tradicional a la pastoral orientada a los trabajadores y oprimidos, vio como resultado la aparición de las Comunidades Eclesiales de Base, que eran la forma concreta en la que muchos de estos sacerdotes adoptaban para realizar su tarea de concientización, politización y evangelización. El surgimiento de las pequeñas comunidades estuvo acompañado de discusiones dentro de la jerarquía eclesiástica. Sin embargo, esta forma de organización permitió la atención de numerosas comunidades populares. Se extendieron por América Latina y también por la Argentina con asombrosa rapidez. Los agentes pastorales optaron preferencialmente por los más pobres y junto a ellos trabajaron estudiantes universitarios de filiación marxista, lo cual permitió comprender y buscar una respuesta transformadora a las realidades del continente.

¿Qué se entiende por Comunidad Eclesial de Base? Intentaban ser una actualización de las primeras comunidades cristianas, con todo su dinamismo a nivel más humilde, sencillo y vital: “se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común; vendían sus posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.” (Hechos de los Apóstoles Capítulo 2, Versículos 42- 44 y 45).  

Es decir, comportan un grupo pequeño en el cual sus integrantes se conocen, comparten su vida, celebran su fe y se ayudan mutuamente a vivir plenamente su compromiso en la construcción del Reino. La doctrina del documento de PUEBLA elaborado por los obispos latinoamericanos, sobre las Comunidades Eclesiales de Base es clara. Extractamos algunas ideas al respecto:

– son “puntos de partida en la construcción de una nueva sociedad”.

– “Focos de evangelización y motor de liberación y desarrollo”.

– “Expresión del amor preferente de la Iglesia por el pueblo sencillo”.

– “explicitan la vocación de comunión con Dios y con sus hermanos”.

– “Ofrecen posibilidad concreta de participación en la tarea eclesial y en el compromiso transformador del mundo”.

– “se expresa, valora y purifica la religiosidad popular”

– “Esas pequeñas comunidades son esperanza de la Iglesia” y “ambiente propicio para el surgimiento de nuevos servicios laicales”.

_ “Ellas promueven un compromiso mayor con la justicia en la realidad social de sus ambientes”

_ “es una comunidad de fe, esperanza y caridad, celebra la Palabra de Dios en la vida, a través de la solidaridad y el compromiso con el mandamiento del Señor y hace presente y actuante la misión de la Iglesia”.  Documento de Puebla.

La vitalidad de las Comunidades eclesiales de base se debía a la actuación que desempañaban totalmente insertas en la vida social, económica, política y cultural. Su carácter de grupo pequeño compuesto por laicos, religiosos y sacerdotes aportaba gran dinamismo. La relevancia de esta forma de organización está en su característica de “base”. Esto expresa que la Iglesia nace de la fe de los pobres, que se manifiesta así en la base humana, social, étnica, política y religiosa. De esta manera las Comunidades eclesiales de base están mayoritariamente constituidas por “las bases” socio-económicas de nuestra sociedad (los pobres, los marginados, los desocupados, los que no accedían a la educación formal, los sencillos, los humildes…).

Ellos son “las bases” de la Iglesia, son un signo y una expresión de protesta frente al autoritarismo y al monopolio clerical, al verticalismo, al elitismo y a la excesiva institucionalización de la Iglesia. Son igualmente una protesta viviente en contra de la función legitimadora de la Iglesia para con un “orden” social y económicamente injusto. La “base” es la parte de la sociedad que no tiene acceso al “poder” (político), al “tener” (económico) y al “saber” (científico) porque es continuamente privada de esas posibilidades a través de la dominación político-cultural y de la explotación económica.

Lo que caracteriza globalmente a “la base” es el hecho de haber sido históricamente despojada de un futuro propio, manteniéndola en condición de objeto para que otros puedan autorrealizarse en su propia historia. Pero Cristo se encarnó “en la base” y anuncia su Buena Noticia preferentemente para “la base”. En este sentido, toda auténtica transformación viene desde “la base” y no desde arriba.

Algunos sectores coinciden en que el desplazamiento de religiosas y sacerdotes hacia los sectores populares contribuyó al desarrollo de la conciencia crítica y subversiva y los impulsó a acciones crecientemente radicales. La matriz teórica que nutre preferencialmente a estas comunidades, viene de la teología de la liberación. Leonardo Boff, teólogo de la liberación afirma que:

“Esta base desarrolla una estrategia de liberación, creando primero una visión alternativa, independiente y contrapuesta a la de las clases hegemónicas. Esta condición es indispensable para crear las condiciones objetivas de transformación de su existencia oprimida.”

La teología de la liberación, que fundamenta este postura, se centra fundamentalmente en la concreción de un nuevo método de hacer teología en la que el primer paso era la práctica de la liberación y el segundo la reflexión sobre esa práctica. Este último aspecto apuntaba al análisis de la realidad social con la valoración bíblica. Para esta reflexión se vale del empleo de las ciencias sociales. Define el papel y misión de la iglesia en la opción preferencial por los pobres, buscando un ser humano nuevo y emancipado de toda esclavitud constructor de una sociedad nueva.

Para visualizar mejor la actuación de los curas obreros en las comunidades eclesiales de base tenemos el ejemplo de Héctor Botán, integrante del primer secretariado del movimiento de sacerdotes para el tercer mundo:

“- ¿Cómo fue su trabajo en la villa?

– Comencé en 1965, en Lugano, con Rodolfo Ricciardelli (…) empecé a trabajar como albañil y la gente comenzó a sumarse (…).

(…) La cosa es que estuvimos tres años de curas obreros, la villa fue creciendo, se fue organizando (…) como a los curas les tenían confianza, en el fondo deseaban que los capos fueran los curas. Entonces dijimos que no, que se hiciera una comisión vecinal y que nosotros como vecinos íbamos a asistir, pero no íbamos a aceptar ningún cargo. (…) Todos los domingos, después de la misa, se hacían asambleas en la cancha, al lado de la capilla. Empezaban a las once y media y duraban hasta las tres de la tarde: se acababan por el hambre que tenía la gente.

– ¿Qué se discutía en las asambleas?

– Se trataban los temas de la villa, era una especie de tribunal popular muy precario. Un día estábamos con Ricciardelli y salió el tema de los curas: estaban muy contentos con que viviéramos ahí, con que fuéramos pobres como ellos, con que laburásemos como ellos, pero que nos dejáramos de joder. ¿y cuál era el problema? Ellos decían: está muy bien que trabajen, pero ustedes salen a trabajar cuando nosotros salimos y vuelven a la villa cuando nosotros volvemos: mientras tanto nuestras familias están solas. Así que déjense de joder, si necesitan guita para vivir hacemos una colecta mensual, pero estén en la villa y no fuera. Y nos pareció lógico el argumento. Entonces nos sentamos y dijimos ¿ahora qué? si seguimos laburando somos hijos de puta, por que nos han dicho muy claro que es lo que piensan. Entonces fue cuando se dejó de trabajar Ricciardelli estaba en la General Motors, y yo en una herrería en Merlo.

 

 

(CONCLUSIÓN)

Diversos autores coinciden en que a partir de 1974 y luego de un año y medio sin poder resolver las discrepancias tanto teológico- pastorales como político- ideológicas; sin lograr reorganizarse ni reunirse a nivel nacional; restringida su vinculación con las bases que le dieron sentido de existencia; sin espacios para sus reclamos; en dificultades con la jerarquía eclesiástica y presionados por los acontecimientos que se vuelven cada día mas terribles los sacerdotes del movimiento entran en un estado de dispersión, temor, repliegue, reubicación y replanteo. Públicamente ya no hablan, ni se habla de ellos; como organización se disuelve.

Se desprende que una de las causas principales de la disolución del movimiento de sacerdotes para el tercer mundo es la discusión política interna acerca de la figura de Perón como referente adecuado para la consecución del socialismo en el país, agravado por la represión que el mismo gobierno peronista con la impronta de López Rega y la doctrina de seguridad nacional implementaba. Esta doctrina es la que será larga y atrozmente utilizada luego por la nefasta dictadura militar que se inició en 1976.

Mas allá de las discusiones internas, descartan el modelo stalinista y mantienen clara la línea del socialismo, que se construiría teniendo en cuenta la realidad latinoamericana y la manifiesta opresión de las grandes potencias imperialistas. Este objetivo junto a la lucha desde las bases siempre estuvo dentro de sus acuerdos mínimos y de su acción directa. Por esta razón apoyaron a movimientos sociales, y sobretodo a las luchas obreras, que se oponían al régimen político instaurado, como fue el caso del Cordobazo.

Teniendo en cuenta la categorización de Rubén Dri es necesario recalcar que la iglesia profética popular mina desde el interior a la iglesia de la cristiandad que siempre tuvo una alianza tácita con las clases dominantes. En este sentido, el movimiento de sacerdotes para el tercer mundo y la expresión de las comunidades eclesiales de base con las que trabaja para la liberación de las clases oprimidas, se presenta como una de las manifestaciones más claras de la iglesia popular en la Argentina. Siembra además en nuestro país un antecedente ineludible para la misma institución eclesial en tanto que deja sentada la centralidad de la opción preferencial por los más pobres en los discursos y en las prácticas de los cristianos del continente. A partir de este momento esta opción no podrá ser dejada de lado.

Si bien algunos sacerdotes murieron por las alianzas del poder y otros desaparecieron, algunos siguieron trabajando dentro y fuera de la estructura eclesial, tal vez ya no orgánicamente en un movimiento, pero sí desde el silencio de sus lugares y profundamente insertos en las realidades que a partir de los años 60 no podían dejar de obviarse y que exigían resoluciones reales.

Lo significativo de este movimiento es el aporte que convalida la construcción social desde las bases. Esta forma de construcción, en sintonía con la necesidad de un cambio radical en las estructuras político- económicas, constituyó un modelo válido para futuras iniciativas de autoorganización en la sociedad y que conserva una real y concreta vigencia.

 

Fuentes para la realización de este programa:

Bresci, Domingo (compilación, presentación y notas). Movimiento de sacerdotes para el tercer mundo. Buenos Aires, 1994, Centro Salesiano de Estudios “San Juan Bosco”.

Boff, Leonardo. Eclesiogénesis: las comunidades de base reinventan la iglesia. Santander, 1980, Editorial Sal Térrea.

Revista Política, cultura y sociedad en los ´70. “Sacerdotes para el tercer mundo: la iglesia de los oprimidos” año 1 número 6.

Codina, Víctor. Teología de la Liberación.

Iriarte, Gregorio. ¿Qué es una comunidad eclesial de base? Guía didáctica para animadores de comunidades eclesiales de base.

Mangione, Mónica. El movimiento de sacerdotes para el tercer mundo. Buenos Aires 2001, edición electrónica.

Dri, Rubén. La iglesia que nace del pueblo. Colección teología y política. Editorial Nueva, Buenos Aires, 1987.

http://www.lafogata.org

http://www.elhistoriador.com.ar

http://www.servicioskiononía.org

Documentos eclesiales:

Ø Mensaje de los 18 obispos del Tercer Mundo de 1967.

Ø Documento de Puebla. 1979. Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.

Ø Biblia de Jerusalén. Bilbao, Editorial Desclée De Brouwer. 1998.

 

Investigación y guión: Romina Hidalgo, Andrés Griffouliere, Carla Muñoz y Federica Scherbosky

Producción y Edición: Gabriela Maturano

Narración: Silvia Sassola

Puesta al aire: Carlos Carrizo

Difusión y página web: Nicolás Torre

Agradecemos la colaboración de: Rodolfo Suden y Natalia Bulacio

 La Hidra de Mil Cabezas

Día Internacional de las y los Adultos Mayores


 

El 1º de octubre de cada año se celebra el “Día Internacional de las Personas de Edad”, declarado así por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1990, con el objetivo de apoyar proyectos que comprendan la ancianidad en los países en desarrollo. El Instituto Nacional Antidiscriminación- INADI recuerda esta fecha con el ferviente compromiso de continuar luchando por la no discriminación a las/os Adultas/os Mayores.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Pedro Mouratian, interventor del INADI, afirmó: “Desde el INADI apoyamos e impulsamos políticas y actividades que fomenten la toma de conciencia e incentiven la participación para promover el cambio de actitudes y el empoderamiento de las/os adultas/as mayores. En tal sentido, este año pusimos en marcha la Red de Adultos Mayores por la No Discriminación, que está conformada por 95 asociaciones y centros de jubilados, y cuyos objetivos son capacitar a sus miembros a través de talleres, difundir información e integrar a las instituciones en campañas de sensibilización y promoción de derechos”.

En esta nueva etapa, el INADI tiene entre sus prioridades profundizar las acciones tendientes a hacer valer estos derechos, combatir el estigma negativo que considera el envejecimiento como una sangría para la economía, una amenaza para el sistema de salud y un peso para las familias. Esta semana, con el concurso de las delegaciones, la Red de Adultos Mayores sumará organizaciones de todo el país y fortalecerá este eje fundamental del trabajo del INADI.

Argentina es el tercer país de la región con mayor población de adultas/os mayores, lo que representa para ellos nuevos desafíos y problemas que en muchos casos vienen de la mano de la discriminación como consecuencia de la vida moderna, que se pueden dar de manera directa, cultural o institucional, y contribuyen a limitar la calidad de vida, la autonomía y la independencia.

Fuente: ALCnoticias.com

ENCONTRAR LO QUE SE AMA: Monseñor Jesús Sanz Montes. ofm



Carta semanal del Arzobispo de Oviedo 09.10.2011

 

Queridos hermanos y amigos: Paz y bien.

La vida nos permite a diario que nos podamos asomar a grandes o pequeñas historias que van tejiendo nuestro bordado biográfico. Colores vistosos o puntadas humildes van llenando la trama de nuestro camino de una manera tan cotidiana, tan imparable, que muchas veces ni nos damos cuenta de lo que se está escribiendo en ese gran libro de la vida que tiene nada menos que a Dios como editor.

Esta mañana, leyendo la prensa, he sabido del fallecimiento de un hombre importante en ese mundo de la informática. Con tan sólo cincuenta y seis años, pasará a los anales de la tecnología como uno de los grandes. Me estoy refiriendo a Steve Jobs, creador de la famosa firma Apple que ha producido los exitosos productos del popular Mac. Su biografía es ya todo un alegato en contra de tantos tópicos e inercias que llenan de falsa seguridad y de retórico aburrimiento nuestros días.

Nada habría que reseñar en estas líneas de una carta semanal de un obispo ante la muerte de un hombre joven que triunfó por sus propios méritos en el mundo de la informática, pero se da una calidad humana en lo que vino a ser su testamento que vale la pena poderlo leer. Se trata de su intervención en la ceremonia de graduación en Universidad de Stanford, al poco de declarársele el cáncer doble que le ha llevado a la muerte. Dice así su testimonio ante el valor del amor como verdadero motor de la vida: «En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No perdáis la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tenéis que encontrar lo que amáis. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace. Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis. Al igual que con los asuntos del corazón, sabréis cuando lo habéis encontrado». Amar lo que se hace, hacerlo por amor, es lo que cambia radicalmente nuestro modo de empezar cada mañana a hacer las cosas que llenarán nuestras horas entre fatigas, encuentros, disgustos y alegrías.

A continuación, de manera más conmovedora, afronta el tema de la muerte. Lo dice alguien ya sentenciado que desde su cáncer habla a una multitud de jóvenes que se graduaban en la universidad: «Me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: «Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?» Y cada vez que la respuesta ha sido «no» varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo. Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón».

Jesucristo nos ha enseñado a estar atentos a las cosas, a esa realidad de cada día en la que la vida se pasea entre nuestros sustos y nuestras esperanzas. Ahí, en la plaza donde juegan los niños, en el templo donde una viuda echa la limosna de la vida, en el árbol donde se aúpan los curiosos impostores, en las calles donde deambulan pecadoras y sus farisaicos acusadores, en la noche de las búsquedas y en los pozos de la sed. La vida que nos relata de mil modos la eterna historia de Dios que ha venido a salvarnos. El amor y la muerte son dos “argumentos” tan cotidianos que podemos hacerlos banales. Amar lo que se hace y hacerlo por amor, sabernos desnudos de seguridades vacías para no tener jamás temor. Es la lección que nos ha dado Cristo al acompañarnos con su gracia, con su ejemplo, con su promesa de resurrección. El corazón no nos engaña cuando de modo incensurable nos empuja a buscar lo que amamos. Esta indómita nostalgia coincide con el Don de Dios.

El Señor os bendiga y os guarde.

@ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

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