Credo: Bridget Mary Meehan


Por: Leah Fabel | 09/24/10 12:00a.M.
Examinador Redactor

Bridget María Meehan ingresó en un convento como una mujer de 18 años de edad, inspirada por una fe católica romana nació durante su infancia en la campiña irlandesa. Pero a medida que su fe madura, Meehan sentía cada vez más llamados al sacerdocio, a pesar de las leyes de la iglesia que prohíbe la ordenación de mujeres. En 2006, rechazó la ley católica y fue ordenado como sacerdote. Ella es una de alrededor de 80 mujeres en el mundo (hoy 230) que reclaman el sacerdocio católico y llevar a las comunidades la iglesia, diciendo que la sucesión apostólica ha sido transmitida por un obispo que permanece en el anonimato. Meehan, de 61 años, habló con The Washington Examiner sobre las creencias que conducen a desobedecer al Vaticano, tal como ella se aferra al catolicismo.

¿Se considera usted que se de una religión específica?

Soy católico romano. Agradezco la fe de la vida de oración que se ha abierto para mí, y para las personas a lo largo de los siglos. Y valoro las enseñanzas de la justicia, la paz y la igualdad a través de la aplicación de lo que enseñó Jesús: No hagas a los demás como quieres que lo han hecho a ti mismo, ama a tu prójimo como a ti mismo, lo que hagáis al más pequeño de mi pueblo, que me haces .

¿Alguien o cualquier evento en especial la influencia de su fe, o su camino hacia el sacerdocio?

Nací en Irlanda, en un hogar donde la oración se encontraba en el aire que respirábamos. Lo tomó en todos los días – le rodeaba, e impregnado de su vida. Mi madre condujo la oración en familia todas las noches, y rezamos el Rosario en familia. Después de eso, muchas veces tendría una conversación especial con Dios, o María o los santos. Me sentí como el Santo rodeado nosotros – como los santos eran miembros de la familia extendida. Al principio, me sentí inspirado por Santa Brígida de Kildare, y por la primitiva iglesia católica celta. Era una iglesia muy igualitaria, y los relatos históricos muestran que Santa Brígida fue ordenado como obispo. La iglesia entonces se parecía más a un pueblo cristiano en la comunidad y servir a la comunidad, es esencial para que usted. Esa tradición es la tradición de mi – voy directo a la tradición celta.

Lo que da razones para creer que la Iglesia Católica tiene la obligación de apoyar la igualdad fundamental? O que Dios apoya la igualdad de oportunidades entre los sexos?

En primer lugar, la historia de la creación: En el Génesis, Dios creó un hombre y una mujer a imagen de Dios – a imagen de Dios. Desde el principio, entonces, usted tiene una imagen femenina de Dios. Y en segundo lugar, Jesús trataba a las mujeres y los hombres como socios iguales en el Evangelio.María Magdalena fue elegido como el apóstol a quien Cristo se apareció después de su resurrección. Pablo dice que en Cristo, no hay Judio ni griego, hombre o mujer. Esa es la igualdad radical! Todos somos uno en Cristo, y todos son radicalmente iguales. Las mujeres sacerdotes son un recordatorio visible de que las mujeres son iguales ante Dios – todas las mujeres.

¿Cómo responder a la acusación de que usted está perturbando la unidad de la Iglesia Católica, en lugar de utilizar los medios más ordenada para fomentar la ordenación de mujeres sacerdotes?

No hay manera ordenada. La jerarquía de la iglesia ha rechazado que – han cerrado la puerta. Creo que en este momento su rechazo proviene simplemente de la misoginia. Tienen miedo – no saben cómo se iba a trabajar para incluir a las mujeres sacerdotes. Pero no puede descansar en la tradición. El apóstol Pablo habla acerca de una mujer diácono, Phoebe, en Romanos 16. Y algunos canonistas medievales – expertos en ley de la Iglesia – señala que el bautismo es el requisito previo para una ordenación válida, no de género.

Es el crimen de ordenar a las mujeres? O es el delito de discriminación contra la mujer? Yo estoy en la tradición profética de desobediencia a la santa una ley injusta que discrimina a las mujeres.

En su núcleo, lo que es una de sus creencias que definen?

Creo que las mujeres y los hombres son hermosos, las reflexiones apasionadas e individual de lo divino, y que todos nosotros estamos llamados a vivir plenamente la visión de Dios para nosotros y para el amor en este mundo. En todo lo que pensamos, decimos y hacemos, estamos llamados a ser reflejo de la santa, y para compartir el amor que nos pone en comunión los unos con los otros. Yo creo que no hay nada en el mundo que pueda sostener la mujer de vuelta de vivir en el corazón de la visión de Dios para nuestras vidas. Dios nos ha capacitado para ser el reflejo de la cara femenina de Dios. Estamos llamados a vivir el amor, la pasión y el poder en todo lo que hacemos.

Read more at the Washington Examiner: http://washingtonexaminer.com/local/credo-bridget-mary-meehan#ixzz1bZS1fLEG

23 Octubre/11 “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón”.


EL EVANGELIO TEJIDO POR MUJER (59)


Mateo 22:34-40

Olga Lucia Álvarez Benjumea  ARCWP

 

Este Evangelio es simple y llanamente un proyecto de vida, no es para los demás, no es para los de abajo o para los de arriba, no es para los pobres solamente, o para los que tienen recursos únicamente. Es para todas/os! Es para ti, es para mí.

 

Esa es toda la Ley del Amor!

 

¿Dónde estás, oh Dios! Padre/Madre, para amarte, con todo nuestro corazón?  ¿Qué debemos hacer para encontrarte?  En el pasado, los judíos tenían 613 mandamientos! Y en tiempos de Jesús! Ahora hay otras normas. Será que el amor se puede “pegar”, “atar” con esas leyes externas, con imposiciones para cumplir de manera obligada y si, no las cumples estás al margen?!

 

En la vida de Jesús, es fácil descubrir que cuando Él está hablando, encontramos  la presencia de dos grupos: los doctores de la Ley y, aquellos que están al margen de la “Ley”. Ambos están pendientes, escuchando con mucha atención.

 

Estos mismos grupos están presentes entre nosotros, en nuestra sociedad, religión y hasta en la familia.

 

Hay un grupo que siempre aparece, (los fariseos) tienen interés de escuchar y ver qué dice Jesús, porque nos les cabe en la cabeza, ciertas actitudes de Él, como el comer con publicanos y pecadores, con los de la calle, enfermos, mujeres adulteras, prostitutas,  inmigrantes=desplazados,  marginados, discriminados, excluidos del sistema. Son moralistas, pegados a la Ley, todo lo han hecho siempre bien, no se equivocan, todo lo saben y conocen. Tienen la intriga y el chisme a sus servicios de ambición, egoísmo y poder. Lo que dice Jesús también es para ellos/as.

 

 

El otro grupo, no tienen nada de moralistas, solo escuchan, no preguntan, sin embargo, todo lo que dice Jesús, mirándoles sus rostros se da uno cuenta  que están complacidos, que sienten que las palabas del Nazareno, nos trae un mensaje liberador.

 

Basta con verles sentarse, comer, beber y disfrutar con Él. Invitar o dejarse invitar, es un signo de aceptación al otro/a. Por eso los jerarcas “letrados” de aquel tiempo, estaban allí presentes, “cámara virtual-digital”, “grabadora virtual” a la mano, haciéndole  la  cacería a Jesús, para declararlo y etiquetarle de “ateo”,  “blasfemo”,  “usurpador”, “traidor”, “falso”, “mentiroso”, “guerrillero=zelote” y  hasta “feminista”.

 

Este último grupo, son unos descreídos, atrevidos, abusivos,  rompen todas las reglas del sistema legal y religioso, -es lo que dicen los letrados, acerca de ellos-

 

Unos/as y otros/as estamos en peligro, estamos perdidos, el debate es interesante, el mensaje del Evangelio de hoy, es para todos/as. Por fin, al menos, hay un empate. Preguntémosle a Jesús: ¿Maestro con cuál de los grupos estás? Su respuesta no demora: “No estoy de lado de ninguno, porque nadie esta conmigo”…

 

Me equivoqué, pensé que Jesús iba a hacer el desempate, lo mejor de todo es que dijo:

 

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia….Amarás a tu prójimo como  a ti mismo. En estos dos mandamientos se resume toda la Ley…”

 Mateo 22:34-40

Remitido al e-mail

 

Oración limpiando el sexismo.


Aquellos de nosotros que son conscientes de las sutilezas a menudo temblar el sexismo en la iglesia donde escuchamos la FUENTE de todo lo que es reducido a un hombre-como ser. Sin embargo, en las misas católicas romanas WomenPriest, donde limpiar el hablar de Dios, nos sentimos aliviados/as y renovadas/os.
La plegaria eucarística se muestra lo que es un lenguaje que hace la diferencia. Ruth Lindstedt tomó la oración que había estado utilizando y lo revisó para crear esta que nos gusta mucho mejor y utilizar ahora en nuestras misas womenpriest mensuales.
Plegaria Eucarística
líder de la oración: Dios está con nosotros! Todos: Amén
PL: Vamos a abrirnos . de la fuerza transformadora del Creador todo: Elevamos nuestros corazones a Dios y entre sí. PL: Demos gracias a la fuente de toda la vida y el amor. Todos: Es justo dar gracias y alabar a Dios. PL: Bendito eres tú, Dios Creador del universo, a través de quien toda la vida comenzó, sigue creciendo y cambiando. En el principio, Dios Sofía habló la Palabra, «Sea», y con un flash de toda la creación cósmica fue proclamado, dando a luz a . tiempo, espacio, materia, energía, y la vida Estamos en el temor de que el universo que rodea nuestro planeta fértil y frágil: los planetas de nuestro sol y su hermana, las estrellas, las galaxias, y las profundidades del espacio interestelar. Honramos a ti, Dios, por la don de la Tierra Madre Gaia: su altura y profundidad, gran tesoros visibles y ocultas, . la riqueza de la diversidad se expresa en cada pulgada cuadrada con toda la creación que se unen para dar gracias y alabar a Dios, por todas estas maravillas, las expresiones de su profundo amor . Con los ángeles y santos de todas las generaciones que cantan: todos cantan: Santo, santo, santo PL: Oh, Dios en su sabiduría y amor que nos formó en la imagen de reunirme con ustedes para servir al círculo de la vida. Cuando nos alejamos de su amistad que siguen nos aman, que nos llama a través de sus profetas para que gire la cabeza hacia tu mirada de amor y abrazar. Junto con Jesús a respirar tu Espíritu sobre nosotros para que nuestra relación con usted y con todos nuestros hermanos y hermanas en realidad-con toda la universo, puede ser restaurado. Vierta el mismo Espíritu estos dones de la Madre Tierra, aquí presentes ante nosotros, y que nosotros fuésemos hechos de Cristo, que nos lleva a la unidad con usted. Fuera de la plenitud de su amor, Jesús, nuestro Hermano dio su vida para que vivamos en el amor.Y así nos recuerda: Todos: En la víspera de su muerte, Jesús tomó pan y dio gracias te bendijo. . . . En este espacio se ofrecen más ejemplos de lenguaje litúrgico limpiando el sexismo.
http://godisnot3guyscom-jeanette.blogspot.com/

EN MEMORIA DEL PADRE AGUSTÍN BRAVO MUÑOZ, VICARIO DE MONSEÑOR PROAÑO


PADRE AGUSTÍN BRAVO: AMIGO Y PROFETA 

Cuando los tiempos se vuelven borrascosos, imprevistos, nublados, sin sol… el buen Padre Dios nos envía profetas para que nos protejan, nos guíen,  nos ayuden a caminar…

El Padre Agustín Bravo, es uno de esos profetas. Es porque nos acompañó físicamente y ahora es nuestro intercesor desde la eternidad espiritual.

Como es difícil describir su vida testimonial, vamos a utilizar la metáfora de una historia para graficar su vida.
Para tratar de cumplir nuestro compromiso, realizamos la adaptación de un cuento oriental:

“Lo encontré en la ruta, un hombre sin otra cosa excepto una capa y un bastón, y un velo de tristeza sobre su rostro. Y nos saludamos. Y también le dije: Ven a mi casa y sé mi huésped.
Y él fue.
Mi esposa y mis hijos nos recibieron desde el portal y él les sonrió, y se regocijaron con su llegada.
Entonces nos sentamos todos juntos a la mesa y nos sentimos felices con aquel hombre, porque había silencio y misterio en él.
Y, luego de comer, nos reunimos junto al hogar y le pregunté acerca de sus andanzas.
Nos relató muchos cuentos aquella noche, y también al día siguiente, pero lo que yo recuerdo ahora es aquello que nació de la amargura de sus días, a pesar de haber sido él gentil; y estos cuentos hablan del polvo y de la paciencia de su ruta.
Y cuando nos dejó, luego de tres días, no sentimos que un huésped había partido, sino que uno de nosotros aún se hallaba en el jardín y faltaba que entrara todavía.”[1]

Podemos hacer numerosas lecturas del texto. Seguramente nos llevaría varios días, meses, años… agotar su interpretación. Solamente vamos a realizar una reflexión a partir del párrafo final.

En la Biblia, los números tienen un significado simbólico. Tres días significan “tiempo suficiente”. Por eso hablan de que el niño Jesús se perdió tres días en el Templo de Jerusalén.

El Padre Agustín Bravo, tuvo tiempo suficiente para amarnos y para demostrar su amor en cada gesto, en cada detalle, en cada mirada.

El Padre Agustín Bravo, tuvo tiempo suficiente para enseñarnos que la solidaridad y el compromiso no son palabras sino que son actitudes que van hasta compartir con el pueblo indio la comida, las caminatas, la Palabra de Dios, la cárcel.

El Padre Agustín Bravo, tuvo tiempo suficiente para demostrarnos lo que significa trabajar con amor, en el caminar junto con el Pueblo de Dios.

El Padre Agustín Bravo, tuvo tiempo suficiente para señalarnos que la amistad es un proceso que se construye gota a gota, paso a paso y que cuando los amigos se van nos duele el alma.

Y, ahora, es nuestro intercesor desde el mundo de la espiritualidad y eternidad.

Con infinito amor, en su memoria.
Loja, 14 de octubre de 2011
MOVIMIENTO “MONS. LEONIDAS PROAÑO” DE LOJA
Luis Pineda Sanmartín, COORDINADOR
Yuri Abad, SECRETARIA
Susana Hurtado, TESORERA

Falleció Agustín Bravo, compañero de misión de Monseñor Proaño


 

El pasado jueves 13 de octubre falleció en Riobamba, Provincia del Chimborazo, Ecuador, el Padre (Monseñor) Agustín Emilio Bravo Muñoz (1914-2011). Monseñor Bravo acompañó a Leonidas Proaño durante su largo episcopado en Riobamba como su Vicario General.

Felipe Adolf
Quito, lunes, 17 de octubre de 2011

Los funerales se realizaron en Riobamba rodeado de amigos y amigas entre los que se destacaba una presencia significativa de comunidades indígenas. Estas últimas especialmente se aferraban a Monseñor Bravo como el último eslabón que los unía a «su» obispo veintitrés años después de su muerte. Con la partida de Agustín Bravo se va también parte de la historia viva de la Iglesia de Riobamba.

“Quedan los árboles que ellos sembraron”, zarandeados por los nuevos vientos que sacuden a la Iglesia.

Agustín Bravo era un hombre de carácter y convicciones profundas y como tal fue para el Obispo Proaño un escudero inseparable. Juntos forjaron una iglesia enraizada en la comunidad y en la que las comunidades indígenas se sintieron parte de esa iglesia. No es fortuito que a Monseñor Proaño se le conociera como el Obispo de los Indios. Era tal la fuerza de su mensaje que alguien dijo:  la Iglesia de Riobamba se convirtió en un lugar teológico.

Fue dos veces encarcelado, aunque la que más se recuerda es aquella de 1976 cuando juntos con una veintena de obispos y personalidades fueron apresados en ese espacio emblemático de Santa Cruz que fundara Monseñor Proaño como un centro de capacitación y formación de agentes de Pastoral, por el que pasaron los mas renombrados teólogos latinoamericanos. En todos estos eventos habían dos personas infaltables: El Obispo y su Vicario General.

Bravo llevó siempre una vida sencilla y así quiso que sea su sepelio: «compren la caja (ataúd) más sencilla que encuentren y sepúltenme en tierra, no quiero hipocresías durante mi velatorio». De hecho su hermana que lo acompañó durante toda la vida, rechazó el ofrecimiento de ser velado en la Catedral: «esa no fue su voluntad», dijo. Los amigos y amigas presentes cuando bajó el ataúd  nos miramos y en nuestras miradas estaba el mensaje: ¿Acabarán con la era Proaño? y, Agustín descansa en paz, te lo mereces. Dos cartas se leyeron frente a su tumba. La primera de Don Pedro Casaldáliga y la otra de la Iglesia de Sucumbíos.

Estuardo Gallegos, el biógrafo mas importante de Monseñor Proaño despidió la ceremonia diciendo: «Ahora vayamos caminando a Emaús a seguir encontrándonos con Jesús».

http://alcnoticias.net/interior.php?codigo=20611&lang=687

EVANGELIZADORAS DE LOS APÓSTOLES, RINDE HOMENAJE A ESTE SACERDOTE Y GRAN HOMBRE: PAZ A SU TUMBA!

 

 

Cronología de los La ordenación de las mujeres


Ver también los Obispos Mujer , territorios eclesiásticos de Alemania , Países Bajos subestados , territorios eclesiásticos Suiza y Bélgica territorios Eccleastical


Las primeras abadesas fueron ordenadas. Más tarde, fueron bendecidas por un obispo.

Una 2 ª o 3 ª del siglo inscripción cristiana en Egipto por Artemidoras, cuya madre es descrita como «Paniskianes, ser un anciano» (presbytera)

Un monumento del siglo 3 º de Ammion el anciano (presbytera)

398 Cuarto Sínodo de Cartago «Una mujer, sin embargo, docto y santo, no puede pretender enseñar a los hombres en una asamblea … Una mujer no puede bautizar.»
352 del Consejo de la Mujer Laodicea se les prohibió el sacerdocio. También se les prohibió que presiden las Iglesias. Se decidió que «uno no debe de establecer en la iglesia de las mujeres llamados obispos (presbutidas )…. las mujeres no deben acercarse al altar.»

Un 3 º o 4 º lugar de enterramiento del siglo en la isla griega de Thera contiene un epitafio se refiere a Epiktas, un «Presbytis» (sacerdote o presbítero). Epiktas es un nombre de mujer.

A 4 ° o 5 ° siglo siciliana inscripción que se refiere a la col rizada del anciano. (Presbytis)

Un antiguo mosaico que muestra cuatro figuras femeninas. Uno de ellos es identificado como obispa Teodora. La forma femenina de obispo (episcopa) se utiliza.

451 Concilio de Calcedonia Canon nr. 15 del Consejo de 7 «Ninguna mujer menor de 40 años de edad ha de ser ordenado diácono, y sólo tras un análisis exhaustivo.» Al parecer, el consejo quería empezar a restringir la ordenación de diaconisas, que debe haber sido una práctica común en ese momento. Y, por supuesto, nadie ordenó a la Sagrada Orden del Diaconado será elegible para la ordenación al sacerdocio después también.

Hasta el siglo 9 ordenadas diáconas mujer en la Iglesia del Este

 

Remitido al e-mail

LUDMILA JAVOROVA MUJER Y SACERDOTA CATÓLICA


29 Marzo 2008

JOSE MANUEL VIDAL.- Dijo misa hace 31 años. Ha ejercido el sacerdocio en la clandestinidad, en Checoslovaquia, con el secretismo de un espía. Desde Roma le han prohibido ejercer sus funciones. Editorial Claret acaba de publicar «Desde lo hondo. La historia de Ludmila Javorova», de Miriam Therese Winter.

Salió de casa con el vestido largo de color negro de los domingos. Eran las doce de la noche del 28 de diciembre de 1970. Miró a izquierda y derecha para cerciorarse de que nadie la estaba espiando y, casi corriendo, recorrió la corta distancia que la separaba del piso del obispo. En el despacho de Félix María Davidek, arzobispo de Brno, todo estaba preparado. Ludmila Javorova llamó al timbre dos veces largas y una corta, la señal convenida. Estaba radiante de felicidad. Por fin, a sus 38 años, iba a ver cumplido el sueño de su vida. Antes de iniciar el viejo ritual, monseñor Davidek volvió a preguntarle: «¿Quieres recibirlo?», dijo él.«Sí, quiero», respondió ella.

Entonces, el arzobispo católico Davidek inició el ritual del sacramento del orden sacerdotal, le impuso sus manos, como signo externo del mismo, en la ciudad morava de Brno, ante la presencia, como testigo, de un hermano del arzobispo. A continuación, ella celebró su primera misa, realizó su primera consagración del pan y del vino y dio su primera bendición a las dos personas presentes. «De vuelta a casa, lloraba a borbotones por todos los años en los que había contenido mis lágrimas», recuerda.

Desde entonces, se convirtió en la primera «sacerdotisa» católica del mundo en los últimos 20 siglos (muchos teólogos suelen asegurar que, hasta el siglo I, la Iglesia católica contó con mujeressacerdotisas y diaconisas).

Como tal, Ludmila celebraba misa todos los días, sola, en su casa de Brno, sin que ni siquiera sus padres lo supiesen. Eran los años de plomo de la dictadura comunista en Checoslovaquia y en todo el Este de Europa. La Iglesia católica estaba perseguida, controlada por el Estado. Le llamaban la «Iglesia del silencio» y la «Iglesia mártir». El actual arzobispo de Praga, monseñor Vlk, trabajó más de 20 años como un simple limpiacristales…

Para despistar a la policía comunista, el arzobispo Davidek ordenó en secreto a 17 obispos, algunos de ellos casados y con familia, y a 68 sacerdotes varones, muchos de ellos casados. Ella guardó el secreto, pero muchos de los católicos clandestinos eslovacos de entonces conocían su condición sacerdotal y la aceptaban como tal. Más aún, llegó a ser «vicaria general», es decir, la número dos de la archidiócesis de Brno. Tras la caída del Muro de Berlín, salió a la luz la existencia de la Iglesia clandestina checoslovaca.Y con ella, la existencia de una mujer sacerdote.

Ludmila esperó hasta 1989, año de la «revolución de terciopelo», para pedir el reconocimiento eclesial y la ayuda del Papa. «Primero intenté fijar una entrevista con el Papa por medio del cardenal Wyszynski de Polonia, pero sin conseguirlo. Después le pedí ayuda directamente para que me aceptase como soy. Le escribí una carta», que decía simplemente: «Santo Padre, he recibido la ordenación sacerdotal en estas circunstancias, y ahora se lo comunico».

Pero pasaron diez años y el Vaticano dio la callada por respuesta.Sólo entonces, en 1995, Ludmila reconoció públicamente su condición.Y, sólo entonces, la jerarquía romana reaccionó.

Cuando en Roma se enteraron de la existencia de, al menos, una mujer sacerdote, de obispos casados y de curas con hijos y nietos, cundió el pánico en la Curia. El Papa encargó al cardenal Ratzinger poner orden. Roma negó la validez de la ordenación sacerdotal de Ludmila Javorova y de los cuatro obispos casados.

Ella acató la decisión del Vaticano, pero sigue proclamando que, aún sin ejercer, es cura. Asegura, por ejemplo, que en la Checoslovaquia de entonces había dos tipos de clero. El de «primera línea», absolutamente fiel al Estado y controlado por el aparato comunista (tras la caída del comunismo, sus miembros siguieron ejerciendo su ministerio sin problema alguno por parte de Roma). El otro clero, el llamado de «segunda línea», optó por actuar clandestinamente para mantener la integridad de la fe católica. Su ministerio había sido invisible y su ordenación secreta a instancias del propio Vaticano, que les había prohibido cooperar con los comunistas.

Sin embargo, la respuesta de Roma, tras la caída del Muro de Berlín, fue «reconocer el sacerdocio a los colaboracionistas y negárselo a los clandestinos», dice, dolida: «De repente, a los ojos de Roma, lo que había sido considerado legítimo e incluso heroico bajo las fuerzas del comunismo se percibía como un sacerdocio paralelo y un problema a resolver».

Pero, por mucho que Roma trate de ocultarlo, Fridolin es un obispo casado y Ludmila Javorova una mujer sacerdote. El símbolo vivo de que en la Iglesia católica existe ya lo que la jerarquía se empecina en negar: curas con faldas.

Remitido al e-mail

Un Centenario + Un Año, La Mujer en la Iglesia de Cali


 

El sábado 15 de Octubre, día de Teresa de Ávila, nos reunimos en el Coliseo del Colegio Stella Maris de Cali, 350 mujeres, para reconocer y hacer visible nuestra presencia, nuestra historia espiritual y nuestros múltiples aportes en la construcción de la comunidad eclesial caleña. Esta celebración partió de que en el año 2010, la iglesia católica celebró el primer centenario de instituida como diócesis y en el proceso festivo realizó el reconocimiento de varios hombres e ignoró el reconocimiento a las mujeres a pesar de lo obvio del peso femenino en las iglesias.

El círculo espiritual María de Magdala, un grupo de mujeres que caminamos en comunión hace ya varios años asumió entonces el reto de llevar a cabo y explicitar este reconocimiento. A lo largo del segundo semestre del 2010 y primero del 2011, hicimos dos tipos de investigación en la  iglesia de Cali. El primero de ellos, un largo y minucioso recorrido por la historia, rastreando las huellas femeninas. El segundo, un recorrido por algunas parroquias de la ciudad –especialmente las del Distrito de Agua Blanca- recuperando las historias de las mujeres populares que han construido la iglesia.

Esta mirada investigativa, nos arrojó un material invaluable para nuestra conmemoración y recuperación de la memoria: Supimos que la vida religiosa se inició muy tempranamente en esta pequeñísima urbe (22 de Abril de 1739), en la forma de un beguinato. La iniciaron, Antonia Chávez Sánchez y Juana Mera Ledesma. Recuperamos nombres de fundadoras en la ciudad, de las actuales comunidades religiosas y de obras de un servicio invaluable, como Eufemia Caicedo, fundadora el Club Noel o Joaquina Sardi, fundadora de La Viga.

Entre las muchas mujeres que reconocimos recuperamos para las miradas futuras el nombre y la historia de Rosa María Zuluaga, mujer popular que con su tenacidad y dedicación realizó la construcción y puso en movimiento la dinámica religiosa del templo de La Divina Misericordia, conocido como la catedral de Aguablanca. Una mujer que representó en este evento a las miles de mujeres que por más de tres siglos y en todos los rincones de la geografía colombiana ha costeado con sus empanadas, la construcción de templos… Pero quizás una de las mujeres más significativas, cuya memoria recuperamos, fue la de Emma Ángel Maya, laica comprometida, cuya trayectoria de vida se inscribe en las anticipaciones y proyecciones del Concilio Vaticano II.

Una vez explicitados los reconocimientos realizados, pasamos a celebrar un ritual de acción de gracias, por la presencia del Espíritu y la Sabiduría en tantas mujeres sin las cuales la construcción de la comunidad eclesial no habría sido nunca posible. Ritual acompañado de músicas preciosas que permitieron elevar el espíritu de un grupo muy amplio de mujeres que crecieron en su autoestima al tomar conciencia del papel central que ha jugado en la dinámica eclesial, aunque esta dinámica haya sido siempre visibilizada por las figuras  masculinas.

Igualmente ese día entregamos el libro: Círculo María de Magdala – Memorias,  que recoge el camino espiritual de un círculo de mujeres que desde su adhesión a Jesús de Nazaret, ha querido contribuir a la transformación del tejido social a partir de la propuesta de Jean Shinoda Bolen, el millonésimo círculo.  Queda después de este evento seguir construyendo futuro a lo que las y los invitamos.

Círculo María de Magdala

Octubre de 2011 

Remitido al e-mail

He leído dos interesantes libros: “Equipos de ministros ordenados” y “El Altar vacío” de Lobinger


Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

El Blog de Juan Cejudo

Fritz Lobinger es obispo emérito de Aliwal en Sudáfrica donde estuvo desde 1988 a 2004.
He leído con verdadero interés estos dos libros porque el tema que plantea me parece especialmente interesante, dado la crisis vocacional tan profunda que está viviendo la Iglesia Católica en todo el mundo.
Y también, porque ya había leído artículos del mismo autor, difundidos por Proconcil y que he comentado en algunos artículos publicados no hace mucho tiempo titulados: “Ante el día del seminario, considerar la propuesta del obispo Lobinger y de otros colectivos cristianos” y “Las comunidades de los discípulos de Jesús de Nazareth que se reunen en las casas de la gente (Cfr. 1 Co 16, 19)”.
En varias ocasiones he aludido a las interesantes propuestas de este obispo.

EQUIPOS DE MINISTROS ORDENADOS es el primero de los dos libros que he leído. No resulta fácil intentar resumir en muy poco espacio todo el contenido del libro.
Sólo comentaré lo que me ha parecido más importante, las ideas-fuerza.

El libro lo prologa el obispo emérito brasileño de Jales D. Demetrio Valentini.

Importante para Lobinger es el término escogido:”equipos de ministros ordenados”. Se trata de ordenar “equipos de ministros” dentro de las mismas comunidades cristianas. Son laicos que tienen sus profesiones, su vida familiar y pueden estar disponibles a tiempo parcial. El término “cura” o “sacerdote” no sería apropiado ni correcto.

Hay que decir que Lobinger no hace un planteamiento teórico sobre la necesidad de estos equipos de ministros ordenados. Él ha partido de la realidad de las comunidades cristianas que ha visitado personalmente en diferentes países del mundo y ha comprobado que muchas de ellas se encuentran sin sacerdotes y por tanto sin posibilidad de celebrar la eucaristía.

Numerosas comunidades, en la práctica, afrontan esta situación.
Parte también de la lectura de Hechos de los Apóstoles y las cartas de San Pablo. Pablo nombraba presbíteros en las comunidades que visitaba. Lobinger es partidario de que esta propuesta no se haga por real decreto para toda la Iglesia, sino como proyectos piloto de algunas diócesis concretas, bien detallados y razonados y elevados a Roma para su aprobación.

Él dice que hay cientos de diócesis donde esta experiencia se podría ya llevar a cabo.
Si Lobinger utiliza 32 páginas del libro para explicar su propuesta, a continuación, utiliza 54 páginas para explicar con todo detalle su propuesta para que pueda ser aprobada por la Santa Sede.
Y aquí, en esta parte, es donde, a mi entender, aparece, junto a la gran riqueza de su aportación para la ordenación de equipos de ministros ordenados surgidos del interior de las mismas comunidades, aparece, digo, también lo complicado que resulta poder presentarla para que reciba el respaldo de los dicasterios romanos y del mismo papa.

Por eso Lobinger estudia toda la casuística que puede plantearse a su propuesta y se esfuerza en tener previstas las soluciones ante las seguras objecciones que recibirá al llegar a las altas instancias vaticanas.

El libro continúa con un muy amplio artículo ( cerca de 100 páginas) del Padre José Almeida, chileno. La aportación del P. Almeida me parece extraordinariamente interesante. Él parte de una realidad: miles de comunidades no celebran la eucaristía dominical por alta de presbíteros ( 70000 comunidades sólo en Brasil), pero también en otros muchos países de todos los continentes.

El que esta situación esté así se debe en gran parte a la decisión absurda de querer mantener la actual normativa celibataria para los sacerdotes. Se prefiere que los fieles se queden sin la riqueza de poder celebrar la eucaristía, antes que cambiar la actual normativa del celibato obligatorio para los sacerdotes.

Estos equipos de ministros ordenados: laicos, con su propia profesión, casados, serían una buena solución. Igual que si se permitiera a la mujer acceder al sacerdocio.
La normativa actual contradice la práctica de las primeras comunidades cristianas donde la mujer participaba, en igualdad con el hombre, en las iglesias domésticas donde celebraban la eucaristía.

En la propuesta de Lobinger convivirían los dos modelos de sacerdotes: los célibes o “presbíteros diocesanos” que estarían al servicio de toda la diócesis y los casados, que serían los “equipos de ministros ordenados” en sus propias comunidades.

El trabajo del P. Almeida, magnífico, estudia las propuestas de los sínodos episcopales de Asia, Oceanía, Europa, donde ellos muestran su preocupación por tantas comunidades que están privadas de la eucaristía por falta de sacerdotes. Analiza también las propuestas del sínodo episcopal de 1971 sobre la posibilidad de ordenación de hombres casados.

La propuesta para ordenar hombres casados no salió adelante, pero recibió 87 votos afirmativos, frente a los 107 que lo votaron en contra.
El P. Almeida analiza a fondo la vida de las comunidades cristianas paulinas. Mantiene con buen criterio, que la eucaristía la celebraba toda la comunidad y no dice nada de la presidencia. Mantiene que las comidas judías eran presididas por el jefe de la casa donde se celebraba.

Muy posiblemente él mismo sería el que presidiría también la acción de gracias en la eucaristía que era en las casas. Por tanto, esto podría ser hoy igualmente válido y los que las presiden pueden ser igualmente hombres o mujeres, solteros o casados, con formación académica o no, a tiempo completo o parcial.

Termina el trabajo del P. Almeida ahondando en las características que deben tener esas comunidades cristianas de donde van a salir esos “equipos de presbíteros”. Él señala con todo detalle esas características.

En resumen, deberían ser comunidades maduras en la fe, por tanto evangélicamente comprometidas, corresponsables, con atención preferente por los más necesitados y marginados…

Dice Lobinger al terminar de escribir su libro que todo lo que él dice está abierto a la discusión y al debate.

Al terminar de comentar su segundo libro “EL ALTAR VACÍO” tendré ocasión de manifestar mi opinión personal sobre estos dos libros.

EL ALTAR VACÍO

El libro comienza con una introducción del catedrático de filosofía de la universidad de Granada Juan A. Estrada que me parece magistralmente expuesta, documentada y razonada comentando y completando la propuesta de Lobinger.

La nueva propuesta ministerial

Parte de la realidad de muchísimas comunidades cristianas que no pueden celebrar la eucaristía dominical. La solución que se propone es cambiar el modelo de ministro ordenado y modificar la estructura ministerial de las parroquias.

El autor, Lobinger, apuesta por crear equipos de ministros dentro de las propias comunidades. Coexistirían, pues, dos modelos: el de los curas actuales, célibes y al servicio de toda la diócesis y el de los equipos de ministros ordenados que son miembros de las mismas comunidades y pueden ser personas casadas y con dedicación a tiempo parcial, con su profesión y su familia. Éstos serían formados y supervisados por los curas célibes y todos ellos, vinculados al obispo.

Estrada hace una incursión en los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles. Deja claro que la actual estructura ministerial de la Iglesia no proviene de Jesús, sino de decisiones adoptadas en siglos sucesivos y que fueron cambiando a lo largo de la Historia.

Jesús no se preocupaba por las estructuras ministeriales ni por quién iba a mandar en la Iglesia. A Él le preocupa el estilo de vida que deben llevar sus discípulos y que no cayeran en las tentaciones del poder, del prestigio y del dinero.

El protagonismo de los ministerios debía de estar en la comunidad con pluralidad de carismas y servicios.

Ministerios en la Iglesia

Hubo dos grandes corrientes: la de la tradición hebrea, formada por presbíteros o ancianos y la grecorromana, formada por obispos (gestores, administradores) y diáconos (domésticos, criados). Eran términos profanos, tomados de la cultura romana. Estos ministros y diáconos eran los propios de las comunidades paulinas.

Los ministros locales no eran designados por Pablo, sino por las comunidades.

Iglesia, unión y ministros

En la Iglesia antigua hay un elemento fundamental: la unión. Pero no había un modelo único.

Se pertenecía a una comunidad concreta y desde ahí se sentían unidos a la Iglesia Universal. Había 5 grandes patriarcados: Roma, Constantinopla, Antioquía, Alejandría y Jerusalén.
Cada una de ellas tenía diversas tradiciones, costumbres y estructuras. No había una forma única de cristianismo, igual para todos. Era una red de iglesias diversas en sus formas y costumbres, pero todas ellas en comunión.

No existía una sola liturgia, un mismo derecho canónico, ni una misma teología. Cada comunidad elegía de entre sus miembros a los que iban a ser ordenados obispos, presbíteros y diáconos. No se podía hacer nada sin contar con la comunidad. Los obispos eran elegidos por los presbíteros y laicos de la comunidad. No los elegían el papa de Roma, que no intervenía más que cuando había conflictos.

Igualmente, la eucaristía era algo central en la vida de la comunidad. Todos participaban activamente con cantos, lecturas, oraciones..Se dejaba espacio a la creatividad y a la espontaneidad del ministro. La Iglesia era toda la comunidad. La penitencia y el bautismo se celebraban en la eucaristía.

Había una estrecha relación entre eucaristía y lucha contra la injusticia y la comunión de bienes. Quien acumulaba riquezas no podía participar de la eucaristía.

Con el paso del tiempo se fue perdiendo esta dimensión comunitaria hasta llegar a celebrarse de espaldas al pueblo, en un idioma ininteligible, el latín, y a veces, a solas, sin comunidad.

La propuesta innovadora de Lobinger

Dice Estrada que la propuesta de Lobinger de crear equipos de ministros ordenados que pertenezcan a las propias comunidades, es algo que responde plenamente a la práctica de la Iglesia del primer milenio. Coexistían ministros casados, padres de familia y célibes en igualdad ministerial. La ley del celibato obligatorio no se implantó hasta el siglo XII.

La propuesta de Lobinger, dice Estrada, intenta aportar soluciones a la crisis actual de la Iglesia, no sólo por la creciente carencia de ministros ordenados, sino por el perfil que presenta, poco acorde con las necesidades comunitarias, la nueva sensibilidad social y su imagen pública en la sociedad moderna

Señala que, a pesar del Vaticano II que fue un Concilio Universal, la Iglesia se ha romanizado y europeizado. Hoy se busca respetar lo europeo, pero aceptando la pluralidad de cristianismos mundiales, diversos en formas, tradiciones y expresiones, aunque unidos en lo fundamental. La Iglesia admite diversidad de modelos de ministerios, teologías y liturgias dentro de la misma fe.

A continuación, después de la Introducción del artículo, magnífico, de Estrada, Lobinger presenta su libro “El Altar vacío”. Todo a base de dibujos, fácilmente comprensibles, para poder ser discutidos y comentados en grupos. Pretende que los grupos puedan discutir lo que sugieren esos dibujos. Dibujos donde se ven mucha gente alrededor de un altar, pero el altar está vacío porque no hay sacerdote para poder presidir la eucaristía.

En otro, se ve un grupo de cristianos alrededor de un libro. Tienen que buscar un sucedáneo de la eucaristía: la celebración de la palabra. No hay sacerdotes.
En otro, se ve un sacerdote que tiene alrededor muchas comunidades. Tienen que dejar el altar vacío en muchas de ellas muchos domingos, porque el sacerdote no puede estar en todas ellas.

En otro, se ve un equipo de ministros ordenados que celebran la eucaristía con su comunidad. En otro dibujo se ve un grupo de cristianos reunidos sin sacerdote, decidiendo ellos mismos emprender acciones sencillas: catequesis, atención a enfermos, compromiso con el barrio, comentar juntos el evangelio etc…

En otro dibujo aparecen varios de los ministros ordenados en equipo, mezclados con el resto de los fieles. Es bueno estar integrados, sin diferencias, sin tener que invitar a los “curas”.
No puedo comentar aquí los 57 dibujos que aporta el libro. Sólo decir que resulta un modo muy didáctico y asequible para poder ser comentados y debatidos. Después de cada dibujo, hay un texto muy breve que lo comenta y unas preguntas breves para ayudar al comentario y al debate.

Otros dibujos se dedican a explicar las diferencias entre los actuales curas y los equipos de ministros ordenados y su complementariedad de funciones.

Termina Lobinger diciendo que la Iglesia católica está sufriendo una seria deformación: sustituir la celebración de la eucaristía, el precepto del Señor, por la celebración de la Palabra, sin eucaristía, por no tener sacerdotes.

Es urgente una reformulación de los ministerios en la Iglesia, su función actual y darle una nueva imagen, más acorde con los nuevos tiempos. A partir de experiencias pilotos, de diócesis concretas, habría que ir abriendo nuevos caminos.

¿QUÉ DECIR DE ESTOS DOS LIBROS DE LOBINGER?

En primer lugar existe una relación muy estrecha entre el contenido de los dos libros. Son como dos caras de una misma moneda. En “El Altar vacío”, se pretende exponer con dibujos sencillos y pedagógicos y con un breve texto explicativo, en cada uno de ellos, los distintos contenidos ya expuestos en el otro libro “Equipos de ministros ordenados”.

Sobre el fondo de lo que plantea Lobinger, hay que decir que es una necesidad MUY URGENTE que tiene la Iglesia: la de renovar el modelo actual del sacerdote, muy alejado de lo que Jesús quiso y del modelo de las primeras comunidades cristianas. Y, por supuesto, un modelo desfasado por completo de lo que la Iglesia de hoy, inserta en este mundo del siglo XXI, demanda.

Además, su propuesta tiene de positivo que no es un planteamiento teórico, sino que responde a la práctica observada en muchas comunidades cristianas, católicas y no católicas, en diferentes regiones del Mundo.

Aporta caminos válidos para solucionar en gran medida el terrible drama de la insuficiencia de presbíteros en muchísimas regiones del mundo. Ello está provocando que los cristianos no puedan cumplir con el precepto del señor celebrando la eucaristía que, según el Concilio, es el centro y culmen de la vida cristiana.

Además lo propone para que se pueda ir llevando a cabo, de modo gradual y progresivo, a modo de experiencias pilotos en aquellas diócesis y comunidades que lo permitan.

INCONVENIENTES DE ESTA PROPUESTA

La principal: quiere contar con todas las bendiciones de los dicasterios romanos y del papa. Pero eso, en la actual situación involucionista de la Iglesia, parece una empresa imposible de conseguir.
Por eso Lobinger se detiene tanto en querer solucionar todas las posibles objecciones que, sin duda, Roma le va a plantear. Y ahí, en mi opinión, cae en una serie de casuísticas que, por mucho que intente solucionarlas, desde Roma, los inquisidores no le van a dar el visto bueno. Ellos seguirán enrocándose en las posiciones de sobra ya conocidas para que todo siga igual, aunque esa postura les lleve al precipicio.

Otro inconveniente que le veo a su propuesta, que Estrada apunta y que comparto, es el peligro de crear dos tipos de sacerdotes: los de 1ª división y los de 2ª. Los célibes, ligados al obispo y con disposición de servicio a toda la diócesis, con más preparación y además formadores de los equipos de ministros ordenados y los otros, casados, con su profesión, disponibles a tiempo parcial…

Sería necesario superar este peligro de modo que unos y otros estén en igualdad real.
Visto, además, desde donde yo me muevo, las comunidades de base y otros colectivos cristianos de línea teológica muy abierta, la propuesta me parece ya superada.

Hace muchos años, en numerosas comunidades cristianas y en otros colectivos, ya se aceptan unos ministerios desclericalizados, en igualdad de hombre-mujer, soltero/a-casado/a, incluso donde es toda la comunidad la que celebra la eucaristía, muchas veces sin ningún sacerdote.

Pienso que la vida siempre va por delante de las estructuras que son muy lentas en asumir los cambios necesarios.
El movimiento de curas obreros, como el de los curas casados, ha empezado desde abajo. Nos pusimos a trabajar sin esperar un real decreto de Roma que lo autorizara. Creo que aquí debe ser igual.

Con todo, debo decir que me parece que es una propuesta muy interesante que la institución eclesial debiera considerar, ya que está muy detallada y pormenorizada. Pero, mucho me temo que los sesudos y ancianos cardenales de los dicasterios romanos encontrarán siempre excusas para que nunca pueda ser aprobada. Al menos con este papa, tan mayor y tan conservador.

Sería necesario esperar que soplen nuevos aires renovadores con la llegada de un nuevo papa más abierto y más joven o bien que en pocos años la tragedia de falta de sacerdotes obligue a tomar en consideración lo que Lobinger plantea en estos dos interesantes libros.

Mientras tanto, los cristianos de base tenemos que seguir haciendo lo que estamos haciendo, sin mirar a Roma para ver si lo autorizan o no. Como diría alguien, “el movimiento se demuestra andando”.

Y es que las comunidades cristianas deben asumir sus propias responsabilidades sin estar pendientes del Código de Derecho Canónico, sino del ejemplo de Jesús y la práctica de aquellas primeras comunidades cristianas que caminaban siguiendo lo que aprendieron de su maestro.

Cádiz 20 de Octubre de 2011

Fuente: http://www.redescristianas.net

A %d blogueros les gusta esto: