Norberto Rivera: excomunión automática para mujeres que aborten


 

7 de noviembre, 2011, 14:46

Misterios del derecho canónico. Desde 1983 el aborto es señalado dentro del Código de Derecho Canónico como una causante de excomunión latae sententiae; es decir, que no requiere notificación alguna por parte de las autoridades eclesiales. Sin embargo, delitos como el homicidio, el abuso sexual o, incluso —pensemos en grande—, el genocidio, no figuran como candidatos a esta pena. El cardenal Norberto Riveragran conocedor de la ley —tanto de Dios, como del hombre— parece no encontrar ninguna incongruencia entre las sanciones tan disímiles que estos pecados “merecen”.

En sus declaraciones, incluso, va más allá. Entrevistado por el semanario Desde la fe(órgano de comunicación de la Iglesia católica en México), el cardenal Norberto Rivera se dio un tiempo para aleccionar —tanto a devotos como laicos— sobre cómo debe ser tipificado y castigado el aborto. Haciendo especial énfasis en la pena que deben recibir las mujeres:

La Iglesia no sugiere que las mujeres que abortan sean sancionadas con la cárcel. El reconocimiento de la protección legal del derecho a la vida desde la concepción hasta su término natural con la consecuencia de que el aborto directo es un delito, no implica inmediatamente que deba ser castigado con la cárcel.

Quizá porque el castigo para las mujeres —y quienes faciliten el aborto— es recibido no por el cuerpo, sino por el espíritu:

En los casos en que el aborto es libremente querido, se es consciente de lo que significa, se realiza y se sabe que es penado con la excomunión.

La mujer que aborta y las personas que cooperan para que el aborto se lleve a cabo, quedan excomulgadas, automáticamente, es decir, sin necesidad de que la autoridad eclesiástica emita un decreto

¿Todas las personas que cooperan para que el aborto se lleve a cabo? Una lista bastante grande. Obviamente, médicos y enfermeras ya tienen un perol reservado en el infierno. Pero cabe preguntarse si los asambleístas de la ALDF ya habrán sido excomulgados. También si sobre los publicistas de las clínicas para “interrupción del embarazo” también ya pesa el sellito de la excomunión. ¿Y de las modelos que participan en la publicidad? ¿Y de las recepcionistas? Porque incluso la “píldora del otro día” (venderla o comprarla) ya es motivo suficiente para ser excomulgado:

Todos podemos comprender que comerciar con un drama humano como es el aborto, es algo odioso. Creo que estaremos de acuerdo en cuánto sea detestable pensar que haya quien acumule jugosas ganancias facilitando el aborto. Pero no hay que pensar solamente en quienes pervierten la vocación médica practicándolo en clínicas de distinto nivel y con distintos precios, sino también en quienes hacen un gran negocio facilitándolo, especialmente en las primeras etapas del desarrollo del niño recién concebido, mediante píldoras que lo provocan, como la llamada “píldora del día siguiente” o la RU 486, u otros compuestos farmacológicos que provocan el mismo efecto, me refiero a las compañías farmacéuticas.

Pero de narcotraficantes, violadores, asesinos seriales, banqueros y empresarios que con sus decisiones egoístas aniquilan poblaciones enteras… ellos son sólo “pecadores normales”. Y permítaseme ser “odioso” en palabras el cardenal Norberto Rivera, pero no puedo pasar por alto que quizá la única distinción que su Iglesia realiza entre un homicidio y un aborto es que la mujer es el centro del “drama humano” que merece pena de excomunión. ¿Qué papel jugamos los hombres en el aborto? ¿A qué pena nos sometemos cuando abandonamos a la mujer con quien procreamos si ella aborta?… la respuesta es más que obvia:

Los hombres que no asumen plenamente su responsabilidad en la procreación de un hijo, cometen una grave injusticia y se hacen responsables de un pecado. Se envilecen pues se trata de un acto de gran cobardía. La sociedad debe exigirles a través de las leyes que respondan de sus actos.

¿A nosotros no nos toca excomunión? Sólo si estamos implicados de voluntad. Si nos hacemos que la virgen nos habla, sólo somos “pecadores normales”, que merecemos un tirón de orejas y regresar al rebaño con una coqueta nalgada. Basta hacer énfasis en al declaración de Norberto Rivera: ” La sociedad debe exigirles a través de las leyes que respondan de sus actos”, no la religión. Para eso sí está la ley del hombre, porque Dios al hombre sólo puede pedirle que no mate, no mienta y siempre dé diezmo. Otro de los tantos misterios del derecho canónico.

Imagen: CNN México

http://vivirmexico.com/2011/11/norberto-rivera-excomunion-automatica-para-mujeres-que-aborten

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