¿Por qué las mujeres no pueden ser curas, obispos, cardenales o mamas?


Moceop

Fuente: Opción por los pobres- Chile
Una cosa que siempre me ha hecho rechazar las posturas de la Iglesia Católica es su machismo, y en nada es más evidente que en el trato que da a sus propias seguidoras.
Si un hombre desea entrar dentro de la estructura religiosa, puede hacerlo siendo parte del clero regular (monjes, frailes, abades) o del clero secular(sacerdotes, obispos, arzobispos, papas). Sin embargo, si una mujer desea hacer lo mismo solo puede seguir la segunda línea y convertirse en monja. Pero ¿por qué? ¿En qué se basa tal norma?

Según tengo entendido, uno de los motivos que esgrime la Iglesia para mantener su postura machista es que Jesús no tenía a ninguna mujer entre sus apóstoles. Pero eso lo único que hace en mi opinión es demostrar que la sociedad de esa época era machista. Además muchas otras cosas se han adaptado o interpretado como metáforas. ¿Por qué no en este caso? Mi respuesta es clara: porque no les interesa a los que tienen el poder, que son los hombres.

Por otro lado, dentro del protestantismo cristiano sin embargo existe el sacerdocio femenino. Y para mí eso es otra prueba clara de que no hay otra razón que la de siempre: el machismo católico que no quiere perder poder controlando y sometiendo a las mujeres.

Historia del Celibato en la Iglesia Católica

Siglo I

Pedro, el primer Papa, y los apóstoles escogidos por Jesús eran en su gran mayoría hombres casados. El Nuevo Testamento sugiere que las mujeres presidían la comida eucarística en la Iglesia primitiva. C’est l’âge du gnosticisme : lumière et esprit sont bons , ténèbres et choses matérielles sont mauvaises. Une personne ne peut être mariée et être parfaite. Cependant, la plupart des prêtres étaient mariés.

Siglos II y III

Edad del Gnosticismo: la luz y el espíritu son buenos, la oscuridad y las cosas materiales son malas. Una persona no puede estar casada y ser perfecta. No obstante ello, la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo IV

Concilio de Elvira del año 306, España, Decreto 43: todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de dar misa perderá su trabajo. Concilio de Nicea, año 325: se decreta que una vez ordenados, los sacerdotes no pueden casarse. Se proclama el Credo de Nicea. Concilio de Laodicea, año 325: las mujeres no pueden ser ordenadas. Esto sugiere que antes de esta fecha se realizaba la ordenación de mujeres. Año 385: el Papa Siricio abandona a su esposa para convertirse en Papa. Se decreta que los sacerdotes ya no pueden dormir con sus esposas.

Siglo V

Año 401: San Agustín escribe que “Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer”

Siglo VI

Año 567: El Concilio de Tours II establece que todo clérigo que sea hallado en la cama con su esposa será excomulgado por un año y reducido al estado laico. Año 580, Papa Pelagio II: Su política fue no meterse con sacerdotes casados en tanto no pasaran la propiedad de la iglesia a sus esposas o hijos. Año 590 a 604: El Papa Gregorio, llamado “el Grande” dice que todo deseo sexual es malo en sí mismo (¿quiere decir que el deseo sexual es intrínsecamente diabólico?).

Siglo VII

Francia: los documentos demuestran que la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo VIII

San Bonifacio informa al Papa que en Alemania casi ningún obispo o sacerdote es célibe.

Siglo IX

Año 836: El Concilio de Aix-la-Chapelle admite abiertamente que en los conventos y monasterios se han realizado abortos e infanticidio para encubrir las actividades de clérigos que no practican el celibato. San Ulrico, un santo obispo, argumenta que basándose en el sentido común y la escritura, la única manera de purificar a la Iglesia de los peores excesos del celibato es permitir a los sacerdotes que se casen.

Siglo XI

Año 1045: El Papa Bonifacio IX se dispensa a sí mismo del celibato y renuncia al papado para poder casarse. Año 1074: El Papa Gregorio VII dice que toda persona que desea ser ordenada debe hacer primero un voto de celibato: “Los sacerdotes [deben] primero escapar de las garras de sus esposas”. Año 1095: El Papa Urbano II hace vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y sus hijos son abandonados.

Siglo XII

Año 1123: Papa Calixto II: El Concilio de Letrán I decreta que los matrimonios clericales no son válidos. Año 1139: Papa Inocencio II: El Concilio de Letrán II confirma el decreto del anterior Concilio.

Siglo XIV

El Obispo Pelagio se queja de que las mujeres son aún ordenadas y administran confesiones.

Siglo XV

Transición; 50% de los sacerdotes son hombres casados y como tal, aceptados por la gente. “El celibato no es esencial para el sacerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo.” Declaración del Papa Juan Pablo lI en julio de 1993.

Siglo XVI

1545 a 1563: El Concilio de Trento establece que el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio. 1517: Martín Lutero. 1530: Enrique VIII.

Siglo XVII

Inquisición. Galileo. Newton.

Siglo XVIII

1776: Declaración de Independencia de los Estados Unidos. 1789: Revolución Francesa

Siglo XIX

1804: Napoleón. 1882: Darwin. 1847: Marx, Manifiesto Comunista. 1858: Freud. 1869: El Concilio Vaticano I establece la infalibilidad del Papa.

Siglo XX

1930: Papa Pío XI: el sexo puede ser bueno y santo. 1951: Papa Pío XII: un pastor luterano casado es ordenado como sacerdote católico en Alemania. 1962: Papa Juan XXIII: Concilio Vaticano II; vernáculo; el matrimonio es equivalente a la virginidad. 1966: Papa Pablo VI: dispensas al celibato. Década de 1970: Ludmilla Javorova y otras mujeres checas son ordenadas para atender las necesidades de las mujeres prisioneras de los comunistas

1983: Nueva legislación canónica. 1980: Se realiza la ordenación de pastores anglicanos y episcopales casados como sacerdotes católicos en los Estados Unidos; en 1994, esto también sucede en Canadá e Inglaterra.

Papas que fueron casados

San Pedro, Apóstol San Félix III 483-492 (2 hijos) San Hormidas 514-523 (1 hijo) San Silverio (Antonia) 536-537 Adriano II 867-872 (1 hija) Clemente IV 1265-1268 (2 hijas)

Félix V 1439 1449 (1 hijo) Papas que fueron hijos de otros papas u otros miembros de clero Nombre del PapaPapadoHijo de San Damasco I366-348San Lorenzo, sacerdote San Inocencio I401-417Anastasio I Bonifacio418-422Hijo de un sacerdote

San Félix483-492Hijo de un sacerdote Anastasio II496-498Hijo de un sacerdote San Agapito I535-536Gordiano, papa San Silverio536-537San Hormidas, papa Marino882-884Hijo de un sacerdote

Bonifacio VI896-896Adrián, obispo Juan XI931-935Papa Sergio III Juan XV989-996León, sacerdote

Papas que tuvieron hijos ilegítimos después de 1139 Nombre del PapaPapadoHijo de Inocencio VIII1484-1492varios hijos Alejandro VI1492-1503varios hijos

Julio1503-15133 hijas Pablo III1534-15493 hijos, 1 hija Pío IV1559-15653 hijos Gregorio XIII1572-15851 hijo

Bibliographía:

Oxtord Dictionary ot Popes; H.C. Lea History of Sacerdotal Celibacy in the Christian Church 1957; E. Schillebeeckx The Church with a Human Face 1985; J. McSorley Outline History of the Church by Centuries 1957; F.A.Foy (Ed.) 1990 CatholicAlmanac 1989; F.A.Foy (Ed.) 1990 CatholicAlmanac 1989;

D.L. Carmody The Double Cross – Ordination, Abortion and Catholic Feminism 1986; P.K Jewtt The Ordination of Women 1980; A.F. Ide God’s Girls – Ordination of Women in the Early Christian & Gnostic Churches 1986; E. Schüssler Fiorenza In Memory of Her 1984; P. DeRosa Vicars of Christ 1988.

Mitos y hechos reales

Mito: Todos los sacerdotes realizan un voto de celibato. Hecho: La mayoría de los sacerdotes no hacen un voto de celibato. Es sólo una promesa hecha ante un obispo.

Mito: : El celibato no es la razón de la falta de vocaciones. Hecho: Una encuesta realizada entre las iglesias protestantes durante 1983 muestra un excedente de miembros del clero; solamente la iglesia Católica tiene carencia de sacerdotes.

Mito: : El celibato eclesiástico ha sido norma desde el Concilio de Letrán II, celebrado en 1139. Hecho: : Los sacerdotes y hasta los Papas continuaron casándose y teniendo hijos durante varios siglos después de esa fecha.

De hecho, la Iglesia Católica Oriental todavía tiene sacerdotes casados. En la Iglesia Latina, un sacerdote puede ser casado si: primero fue pastor protestante; o si ha sido católico durante toda su vida pero promete no tener nunca más relaciones sexuales con su propia esposa.

Mito: La falta de vocaciones se debe al materialismo y la falta de fe. Hecho: Investigación (legado Lilly 1985): “no hay ninguna evidencia que sostenga que la falta de fe ocasiona la falta de vocaciones… los ministerios en las universidades y entre voluntarios jóvenes están floreciendo”. Nosotros creemos que los sacerdotes debieran estar autorizados a casarse, y que las mujeres tienen iguale derecho a demostrar la veracidad de su llamado al sacerdocio junto con los candidatos hombres.

Nosotros creemos que el celibato es un don del Espíritu, tal como lo es la vocación de matrimonio y la vocación a permanecer soltero. Los dones no pueden ser obligatorios, por eso es que con un profundo respeto por el don del celibato solicitamos que se lo decrete opcional, y no se lo imponga sobre aquellos que no han sido llamados a permanecer en ese estado.

Folleto original diseñado por Corpus Canada. Revisión patrocinada en conjunto por Call To Action y Future Church,12/95.

Anuncio Las diez razones principales por las cuales el Papa debiera permitir sacerdotes casados

1. LA REGLA DEL CELIBATO OBLIGATORIO FUE DECRETADA POR UN PAPA Y PUEDE SER ANULADA POR UN PAPA

Jesús escogió hombres casados para ser sus apóstoles; por este motivo, los primeros sacerdotes eran casados. Hace sólo ochocientos cincuenta y seis años (1139) que el Papa Inocencio II decretó el celibato obligatorio para todos los sacerdotes en respuesta a las preocupaciones acerca de la propiedad de los bienes de la Iglesia y ante una percepción negativa de la sexualidad. (1)

El Papa Juan Pablo II ha autorizado a más de noventa ministros protestantes casados de los Estados Unidos a ser ordenados y desempeñarse como sacerdotes católicos casados. Dentro de los privilegios del Papa está el de otorgar a “Católicos desde la cuna” (católicos bautizados quienes son ordenados y luego se casan) el mismo privilegio.

2. EL CELIBATO NO ES UN REQUISITO PARA SER UN BUEN SACERDOTE

Las investigaciones han demostrado que en cualquier momento dado, sólo un cincuenta por ciento de los sacerdotes practica realmente el celibato. (2) El Papa Juan Pablo II ha declarado que “El celibato no es esencial para el sacerdocio”; no es “una ley promulgada por Jesucristo”. (3) El celibato es menos importante para el pueblo de Dios que la celebración de la Eucaristía, el cuidado pastoral de los feligreses y la proclamación del Evangelio. (4) El escaso reclutamiento de sacerdotes y la adecuada retención de los sacerdotes después de su ordenación se atribuyen a problemas con el celibato obligatorio. (5)

3. LA IGLESIA CATÓLICA NECESITA SUS SACERDOTES

Los sacerdotes nos recuerdan la presencia de Dios en nuestras vidas. Ellos actúan como testigos del mandato evangélico de servir y amar a los demás. Lo más importante es que ellos congregan a la comunidad de fieles a celebrar la presencia de Dios en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía. Para el año 2005 habrá una declinación del cuarenta por ciento en las vocaciones sacerdotales y un aumento del sesenta por ciento en la población católica. (6) El Canon núm. 290 establece que un sacerdote, una vez ordenado, no puede dejar de ser sacerdote. El matrimonio no niega el sacerdocio.

4. LA ESCASEZ DE SACERDOTES ES MÁS QUE CRÍTICA; HA ALCANZADO PROPORCIONES CATASTRÓFICAS

Hasta la fecha, 20.000 sacerdotes han abandonado su ministerio activo en los Estados Unidos; 100.000 en todo el mundo. (7) El 90% de ellos desea permanecer en el sacerdocio activo, pero también desea casarse. Para el año 2000 habrá más sacerdotes casados en los EE. UU. que sacerdotes institucionalmente activos. En 1990, el 10% de las parroquias carecía de pastores residentes; la cantidad total mundial era del 50%.

Las estadísticas prueban que cuatro de cada diez sacerdotes recién ordenados son necesarios solamente para reemplazar a los sacerdotes que han renunciado a sus tareas; los otros seis sacerdotes recién ordenados no alcanzan empezar a ocupar los puestos vacantes creados por jubilaciones y fallecimientos. (8)

5. LOS SACERDOTES CASADOS APORTAN UNA PROFUSIÓN DE EXPERIENCIA Y SENSIBILIDAD A LOS TEMAS CONTEMPORÁNEOS QUE ENFRENTAN LOS CATÓLICOS EN EL CAMBIANTE MUNDO ACTUAL

Los sacerdotes casados tiene prohibido trabajar oficialmente para la Iglesia en un ministerio completo. Muchos han utilizado su capacitación en el seminario para otras carreras (abogados, médicos, contadores, ejecutivos de empresas, psicoterapeutas, trabajadores sociales, profesores universitarios, directores de servicios sanitarios, consultores, etc.) (9)

Los católicos de hoy en día se enfrentan a temas complicados: los sacerdotes casados utilizan su educación, su capacitación en el seminario y su experiencia de vida para ayudar a los fieles a encontrar a Dios en todos los aspectos de sus vidas. El privar a la Iglesia del ministerio completo de miles de sacerdotes ordenados, simplemente porque desean casarse, es un daño al Pueblo de Dios.

6. LA DISCUSIÓN ACERCA DE LA ORDENACIÓN DE HOMBRES CASADOS PREVIAMENTE ORDENADOS, ASÍ COMO DE MUJERES HA SIDO PROHIBIDA POR EL VATICANO

Los obispos se encontraron públicamente con representantes de CORPUS en junio de 1990 (10). Varios meses más tarde, el Vaticano emitió una directriz prohibiendo todo diálogo sobre el tema de los sacerdotes casados. Previamente en 1989, Roma había emitido un decreto prohibiendo a los estudiosos católicos las críticas públicas de las enseñanzas oficiales de la iglesia . Los teólogos y otros pueden cuestionar sus dudas en forma privada, y si no son satisfechas, “sufrir por la verdad en silencio y oración” o enfrentar a “serias medidas”. (11)

7. LOS CARDENALES, OBISPOS Y TEÓLOGOS DE TODO EL MUNDO HAN PEDIDO QUE SE AUTORICE EL MATRIMONIO DE LOS SACERDOTES

Las Conferencias de Obispos en Norteamérica, Sudamérica y Asia reconocen la existencia de una crisis pastoral. Por ello han solicitado formalmente al Papa que considere la posibilidad de que los sacerdotes puedan contraer matrimonio. Recientemente, el Cardenal Carlo Martini de Milán, uno de los candidatos más importantes a la sucesión papal dijo que “la iglesia debiera aceptar que los sacerdotes del rito Latino se casen… (12) Los obispos y teólogos de todo el mundo se han pronunciado a favor del matrimonio de los sacerdotes. (13) El Papa ha silenciado toda discusión sobre este tema. Las encuestas recientes muestran una disminución del apoyo al celibato obligatorio entre los sacerdotes. (14)

8. LOS SERVICIOS DOMINICALES SIN SACERDOTES NO SON CATÓLICOS

La celebración de la Misa (Eucaristía) es el centro de la vida de un Católico. La crítica escasez de sacerdotes ha conducido a ceremonias en las que se distribuye la comunión sin un sacerdote, similares a los servicios protestantes. Muchos cuestionan cómo una comunión consagrada previamente y la lectura de las Escrituras pueden reemplazar la antiquísima tradición de la comunidad cristiana católica de reunirse para “hacer esto en memoria mía (Jesús)”. En vez de ofrecer ceremonias de comunión sin sacerdotes, varios obispos han solicitado una revisión del tema de permitir el matrimonio entre sacerdotes, notablemente, el Arzobispo Weakland de Milwaukee, Wisconsin, y el Obispo Untener de Saginaw, Michigan. (15)

9. LA IGLESIA CATÓLICA HA PERMITIDO A LOS SACERDOTES CATÓLICOS CASADOS VOLVER AL SERVICIO INSTITUCIONAL ACTIVO SOLAMENTE SI SE DIVORCIAN O SI SU CÓNYUGE HA MUERTO

La congregación del Clero ha emitido un escrito que destaca las condiciones y procedimientos que un sacerdote ordenado puede seguir para ser restablecido al ministerio canónigo activo una vez que se ha divorciado o que su cónyuge ha fallecido. (16) Varias diócesis, incluyendo Chicago, incluyen ahora sacerdotes católicos quienes fueron ordenados, renunciaron, se casaron y enviudaron.

Ellos ahora sirven a los feligreses tal como sus hermanos célibes. Los sacerdotes casados de Brasil han sido reconocidos como aceptables institucionalmente una vez que han firmado un acuerdo de no mantener relaciones conyugales con sus esposas. (17) Más de treinta sacerdotes casados fueron ordenados en Checoslovaquia por el obispo Félix Davidek para poder satisfacer las necesidades de la iglesia clandestina durante el régimen comunista. Roma no los reconocerá como sacerdotes bajo el rito Latino a menos que sus matrimonios sean disueltos. (18)

10. UN SACERDOCIO CÉLIBE EXCLUSIVAMENTE MASCULINO ES INJUSTO

Si creemos que el primer don que Dios nos otorgó fue el del matrimonio, el sagrado e íntimo lazo entre un hombre y una mujer; si creemos que todos somos creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis); y si creemos que todos tenemos el derecho a ser bautizados, entonces es justo, apropiado y santo otorgar igual acceso al privilegio de servir al pueblo de Dios como ministros ordenados. No habría escasez de sacerdotes si la Iglesia hubiera aceptado a todas las personas que Dios ha llamado al ministerio sacerdotal. (19)

EN ÚLTIMO TÉRMINO, LA PREGUNTA ES ¿QUÉ HUBIERA HECHO JESÚS?

CORPUS, LA ASOCIACIÓN NACIONAL PARA EL SACERDOCIO CASADO

1.888.277.4378       Bibliographia: 1 A History of Celibacy, FUTURECHURCH, (1991)11 “Instruction on the Ecclesial Vocation of the Theologian (Origin, 7/5/90) 2 A Secret World, Richard Sipe12 National Catholic Reporter, March 31,1995 3 New York Times, July 18, 199313 The Church and Married Priests: Ten Years of Reflection (IFMCP) 1993

4 Gallup Poll (1992)14 America, June 18, 1994 5 Goodbye Father: Celibacy and Patriarchy in the Catholic Church, Richard &hoenherr (1995)15 New York Tirnes, September 24,1994 6 Full Pews, Empty Altars, Richard Schoenherr (1994)16 The Jurist (1994) 617?622 7 Journal for Scientific Study of Religions (12/90)17 New York Times, October 24, 1990

8 Commonweal April 7, 199518 New York Tines, April 12, 1992 9 CORPUS Directory, 1990, 199419 FUTURECHURCH, Cleveland, OH (1991) 10 CORPUS REPORTS, July/August 1990

¿Mujeres Sacerdotes?

Ver también “Diaconado femenino”

El tema de mujeres “sacerdotisas” se ha convertido en plataforma para los que pretenden crear una iglesia nueva, según criterios humanos. El Papa Juan Pablo II en su definitivo documento Ordinatio Sacerdotalis zanja la cuestión: “Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia.”(O.S. #4)

No es entonces que la Iglesia haya impuesto una ley, sino al contrario. La Iglesia se declara sin autoridad para actuar por encima de lo establecido por Cristo. Un año después, el 25 de octubre, la Congregación para la Doctrina de la Fe en su respuesta a una consulta del episcopado estadounidense, señalaba que esta enseñanza ha sido considerada “infalible por el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia”. “Infalible”, quiere decir que la Iglesia la presenta como verdad segura sin error.

El Papa ampliamente explica la verdadera dignidad de la mujer y su magnífico lugar en la Iglesia en su Carta a las Mujeres. “Cristo, llamando como apóstoles suyos sólo a hombres, lo hizo de un modo totalmente libre y soberano. Y lo hizo con la misma libertad con que en todo su comportamiento puso en evidencia la dignidad y la vocación de la mujer, sin amoldarse al uso dominante y a la tradición avalada por la legislación de su tiempo” (Mulieris dignitatem).

¿Por qué no puede ser sacerdote una mujer?

Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, V.E.
¿Por qué la Iglesia Católica no acepta la ordenación sacerdotal de las mujeres? ¿No es esto una discriminación que ya han superado algunas confesiones como el Anglicanismo? La actitud de Cristo ¿no debe ser entendida, acaso, como propia de su tiempo y ya caducada?

La admisión de las mujeres al sacerdocio ministerial es uno de los problemas más candentes en los países con tradición anglicana y allí donde los autores del progresismo católico han tenido o tienen fuerza particular. Así, por ejemplo, E. Schillebeeckx O.P. dice: “…Las mujeres… no tienen autoridad, no tienen jurisdicción. Es una discriminación… La exclusión de las mujeres del ministerio es una cuestión puramente cultural que ahora no tiene sentido. ¿Por qué las mujeres no pueden presidir la eucaristía? ¿Por qué no pueden recibir la ordenación? No hay argumentos para oponerse al sacerdocio de las muje­res… En este sentido, estoy contento de la decisión [de la Iglesia anglicana] de conferir el sacerdocio también a las mujeres, y, en mi opinión, se trata de una gran apertura para el ecumenismo, más que de un obstáculo, porque muchos católicos van en la misma dirección” (1).

Por el contrario, el Magisterio católico ha mantenido de forma firme e invariable, la negativa sobre la posibilidad de la ordenación femenina, y esto en documentos de carácter definitivo (2).

¿Cuál es el motivo último por el que la mujer no puede acceder al sacerdocio ministerial?

1. A partir de la Tradición

El Magisterio apela a la Tradición, entendida no como “costumbre antigua” sino como garantía de la voluntad de Cristo sobre la constitución esencial de su Iglesia (y sacramentos). Esta Tradición se ve reflejada en tres cosas: la actitud de Cristo, la de sus discípulos y el Magisterio; veamos cada una de ellas señalando también las principales objeciones que suelen plantearse al respecto.

1) La actitud de Jesucristo. Históricamente Jesucristo no llamó a ninguna mujer a formar parte de los doce. En esto debe verse una voluntad explícita, pues podía hacerlo y manifestar con ello su voluntad. Jesucristo debía prever que al tomar la actitud que tomó, sus discípulos la interpretarían como que tal era su voluntad.

Objeción. La objeción más común es que Jesucristo obró de este modo para conformarse con los usos de su tiempo y de su ambiente (el judaísmo) en el que las mujeres no desempeñaban actividades sacerdotales.

Respuesta. Precisamente respecto de la mujer, Jesucristo no se atuvo a los usos del ambiente judío. Entre los judíos rígidos, las mujeres sufrían ciertamente una severa discriminación desde el momento de su nacimiento, que se extendía luego a la vida política y religiosa de la nación. “¡Ay de aquél cuya descendencia son hembras!”, dice el Talmud. Tristeza y fastidio causaba el nacimiento de una niña; y una vez crecida no tenía acceso al aprendizaje de la Ley. Dice la Mishná: “Que las palabras de la Torá (Ley) sean destruidas por el fuego antes que enseñársela a las mujeres… Quien enseña a su hija la Torá es como si le enseñase calamidades”. Las mujeres judías carecían frecuentemente de derechos, siendo consideradas como objetos en posesión de los varones. Un judío recitaba diariamente esta plegaria: “Bendito sea Dios que no me hizo pagano; bendito sea Dios que no me hizo mujer; bendito sea Dios que no me hizo esclavo”.

Por eso la actitud de Jesús respecto de la mujer contrasta fuertemente con la de los judíos contemporáneos, hasta un punto tal que sus apóstoles se llenaron de maravilla y estupor ante el trato que les brindaba (cf. Jn 4,27). Así:

–conversa públicamente con la samaritana (cf. Jn 4,27)

–no toma en cuenta la impureza legal de la hemorroísa (cf. Mt 9,20-22)

–deja que una pecadora se le acerque en casa de Simón el fariseo e incluso que lo toque para lavarle los pies (cf. Lc 7,37)

–perdona a la adultera, mostrando de este modo que no se puede ser más severo con el pecado de la mujer que con el del hombre (cf. Jn 8,11)

–toma distancia de la ley mosaica para afirmar la igualdad de derechos y deberes del hombre y la mujer respecto del vínculo matrimonial (cf. Mt 19,3-9; Mc 10,2-11).

–se hace acompañar y sostener en su ministerio itinerante por mujeres (cf. Lc 8,2-3)

–les encarga el primer mensaje pascual, incluso avisa a los Once su Resurrección por medio de ellas (cf. Mt 28,7-10 y paralelos).

Esta libertad de espíritu y esta toma de distancia son evidentes para mostrar que si Jesucristo quería la ordenación ministerial de las mujeres, los usos de su pueblo no representaban un obstáculo para Él.

2) Actitud de los Apóstoles. Los apóstoles siguieron la praxis de Jesús respecto del ministerio sacerdotal, llamando a él sólo a varones. Y esto a pesar de que María Santísima ocupaba un lugar central en la comunidad de los primeros discípulos (cf. Act 1,14). Cuando tienen que cubrir el lugar de Judas, eligen entre dos varones.

Objeción 1. Puede ponerse la misma objeción: también los apóstoles se atuvieron a las costumbres de su tiempo.

Respuesta. La objeción tiene menos valor que en el caso anterior, porque apenas los apóstoles y San Pablo salieron del mundo judío, se vieron obligados a romper con las prácticas mosaicas, como se ve en las discusiones paulinas con los judíos. Ahora bien, a menos que tuvieran en claro la voluntad de Cristo, el ambiente nuevo en que comenzaron a moverse los tendría que haber inducido al sacerdocio femenino, pues en el mundo helenístico muchos cultos paganos estaban confiados a sacerdotisas. Su actitud tampoco puede deberse a desconfianza o menosprecio hacia la mujer, pues los Hechos Apostólicos demuestran con cuanta confianza San Pablo pide, acepta y agradece la colaboración de notables mujeres:

–Las saluda con gratitud y elogia su coraje y piedad (cf. Rom 16,3-12; Fil 4,3)

–Priscila completa la formación de Apolo (cf. Act 18,26)

–Febe está al servicio de la iglesia de Cencre (cf. Rom 16,1)

–Otras son mencionadas con admiración como Lidia, etc.

Pero San Pablo hace una distinción en el mismo lenguaje:

–cuando se refiere a hombres y mujeres indistintamente, los llama “mis colaboradores” (cf. Rom 16,3; Fil 4,2-3)

–cuando habla de Apolo, Timoteo y él mismo, habla de “cooperadores de Dios” (cf. 1 Cor 3,9; 1 Tes 3,2).

Objeción 2. Las disposiciones apostólicas y especialmente paulinas son claras, pero se trata de disposiciones que ya han caducado, como lo hecho otras, por ejemplo: la obligación para las mujeres de llevar el velo sobre la cabeza (cf. 1 Cor 11,2-6), de no hablar en la asamblea (cf. 1 Cor 14,34-35; 1 Tim 2,12), etc.

Respuesta. Como es evidente, el primer caso (el velo femenino) se trata de prácticas disciplinares de escasa importancia, mientras que la admisión al sacerdocio ministerial no puede ponerse en la misma categoría. En el segundo ejemplo, no se trata de “hablar” de cualquier modo, porque el mismo San Pablo reconoce a la mujer el don de profetizar en la asamblea (cf. 1 Cor 11,5); la prohibición respecta a la “función oficial de enseñar en la asamblea cristiana”, lo cual no ha cambiado, porque en cuanto tal, sólo toca al Obispo.

3) Actitud de los Padres, la Liturgia y del Magisterio. Cuando algunas sectas gnósticas heréticas de los primeros siglos quisieron confiar el ministerio sacerdotal a las mujeres, los Santos Padres juzgaron tal actitud inaceptable en la Iglesia. Especialmente en los documentos canónicos de la tradición antioquena y egipcia, esta actitud viene señalada como una obligación de permanecer fiel al ministerio ordenado por Cristo y escrupulosamente conservado por los apóstoles (3).

2. A la luz de la teología sacramental

La argumentación central es la anteriormente reseñada; podemos, sin embargo, acceder a otra vía argumentativa que pone más en evidencia que, la tradición que se remonta a Cristo no es una mera disposición disciplinar sino que tiene una base ontológica, es decir, se apoya en la misma estructura de la Iglesia y del sacramento del Orden. Los dos argumentos que damos a continuación apelan al simbolismo sacramental.

1) El sacerdocio ministerial es signo sacramental de Cristo Sacerdote. El sacerdote ministerial, especialmente en su acto central que es el Sacrificio Eucarístico, es signo de Cristo Sacerdote y Víctima. Ahora bien, la mujer no es signo adecuado de Cristo Sacerdote y Víctima, por eso no puede ser sacerdote ministerial.

En efecto, los signos sacramentales no son puramente convencionales. La economía sacramental está fundada sobre signos naturales que representan o significan por una natural semejanza: así el pan y el vino para la Eucaristía son signos adecuados por representar el alimento fundamental de los hombres, el agua para el bautismo por ser el medio natural de limpiar y lavar, etc. Esto vale no sólo para las cosas sino también para las personas. Por tanto, si en la Eucaristía es necesario expresar sacramentalmente el rol de Cristo, sólo puede darse una “semejanza natural” entre Cristo y su ministro si tal rol es desempeñado por un varón (4).

De hecho, la Encarnación del Verbo ha tenido lugar una Persona de sexo masculino. Es una cuestión de hecho que tiene relación con toda la teología de la creación en el Génesis (la relación entre Adán y Eva; Cristo como nuevo Adán, etc.) y que, si alguien no está de acuerdo con ella o con su interpretación, de todos modos se enfrenta con el hecho innegable de la masculinidad del Verbo encarnado. Si se quiere, por tanto, tendrá que discutirse el por qué Dios se encarna en un varón y no en una mujer; pero partiendo del hecho de que así fue, no puede discutirse que sólo un varón representa adecuadamente a Cristo-varón.

Objeción 1. La objeción de los anglicanos proclives a la ordenación femenina es que, según ellos, lo fundamental de la encarnación no es que Cristo se haya hecho varón sino que se haya hecho “hombre”. Por tanto, no es tanto el varón quien representa adecuadamente a Cristo sino el “ser humano” en cuanto tal.

Respuesta. El problema de la objeción consiste en un insuficiente concepto de lo que se denomina, en la teología sacramental, “representación adecuada”. Los signos sacramentales tienen que guardar una representación adecuada, es decir, lo más específica posible. Desde este punto de vista, el “ser humano” (varón-mujer) es una representación adecuada de Cristo pero en su sacerdocio común (el sacerdocio común de los fieles), no de Cristo en su Sacerdocio ministerial de la Nueva Alianza. El “ser humano” representa adecuadamente al Verbo hecho carne, pero representa sólo genérica y borrosamente a Cristo sacerdote. De hecho, el carácter sacerdotal (ministerial) es una subespecificación del carácter general cristiano que viene dado a todo hombre (varón y mujer) por el bautismo.

Objeción 2. Cristo está ahora en la condición celestial, por lo cual es indiferente que sea representado por un varón o por una mujer, ya que “en la resurrección no se toma ni mujer ni marido” (Mt 22,30).

Respuesta. Este texto (Mt 22,30) no significa que la glorificación de los cuerpos suprima la distinción sexual, porque ésta forma parte de la identidad propia de la persona. La distinción de los sexos y por tanto, la sexualidad propia de cada uno, es voluntad primordial de Dios: “varón y mujer los creó” (Gn 1,27).

2) El simbolismo nupcial. Cristo es presentado en la Sagrada Escritura como el Esposo de la Iglesia. De hecho en Él se plenifican todas las imágenes nupciales del Antiguo Testamento que se refieren a Dios como Esposo de su Pueblo Israel (cf. Os 1-3; Jer 2, etc.). Esta caracterización es constante en el Nuevo Testamento:

–en San Pablo: 2 Cor 11,2; Ef 5,22-33

–en San Juan: Jn 3,29; Ap 19,7.9

–en los Sinópticos: Mc 2,19; Mt 22,1-14

Ahora bien, esto resalta la función masculina de Cristo respecto de la función femenina de la Iglesia en general. Por tanto, para que en el simbolismo sacramental, el sujeto que hace de materia del sacramento del Orden (que representa a Cristo), y luego el sujeto que hace de ministro de la Eucaristía (que obra “in persona Christi”) sea un signo adecuado, tiene que ser un varón.

Objeción. El sacerdote también representa a la Iglesia, la cual tiene un rol pasivo respecto de Cristo. Ahora bien, la mujer puede representar adecuadamente a la Iglesia; entonces también puede ser sacerdote.

Respuesta. Es verdad que el sacerdote también representa a la Iglesia y que esto podría ser desenvuelto por una mujer. Pero el problema es que no sólo representa a la Iglesia sino también a Cristo y que esto, por todo cuanto hemos dicho, no puede representarlo una mujer. Por tanto, el varón puede representar ambos aspectos, pero la mujer sólo uno, el cual no es el propiamente sacerdotal.

3. Conclusión

Los errores principales giran en torno a dos problemas. El primero es no concebir adecuadamente el sacerdocio sacramental, confundiéndolo con el sacerdocio común de los fieles. El segundo, es dejarse llevar por los prejuicios que ven en el sacerdocio ministerial una discriminación de la mujer y paralelamente un enaltecimiento del varón en detrimento de la mujer; es una falta de óptica: en la Iglesia católica, el sacerdocio ministerial es un servicio al Pueblo de Dios y no una cuestión aristocrática; es más, esto último es precisamente, un abuso del sacerdocio ministerial semejante al que contaminó el fariseísmo y saduceísmo de los tiempos evangélicos. Finalmente, los más grandes en el Reino de los Cielos no son los ministros sino los santos; y –excluida la humanidad de Cristo– la más alta de las creaturas en honor y santidad, la Virgen María, no fue revestida por Dios de ningún carácter sacerdotal.

Regreso a la página principal http://www.corazones.org Correo: opcion_porlospobres_chile@yahoo.com

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