Para una mejor comprensión y mejor aprovechamiento de la Biblia


 

por P. Gonzálo Rendón (Colombia)

Estimado lector, estimada lectora,

A continuación te presento algunos consejos prácticos que te podrán ser útiles para ir mejorando cada día la comprensión que tenemos de la Sagrada Escritura. No los voy a hacer en estricto orden de importancia; si lo deseas, tú mismo puedes dar el orden de importancia que quieras. Tampoco voy a poner un número preciso de consejos o sugerencias; es posible que tú los aumentes o que los disminuyas según el grado de conocimiento sobre la Biblia.
Ahí van pues mis “tips”; espero que te sirvan.

1) Aunque no habría que decirlo, pero es mejor que quede claro, lo primero que necesitamos para leer y comprender mejor la Biblia es una actitud de fe, pues a través de ella Dios se nos revela y nos llama a abrir los ojos a la realidad que vivimos.

2) Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de “la Biblia” no estamos hablando estrictamente de “un” libro, sino de muchos libros. Para quienes aceptan el Canon católico, son 72 libros, y eso tiene muchas consecuencias. Digamos únicamente que nos tenemos que enfrentar con muchos autores, muchas formas de pensamiento, muchos períodos históricos, muchas formas diferentes de narrar hechos y acontecimientos y muchas maneras de entender los distintos hechos y acontecimientos que allí se narran. En síntesis, hay que tener conciencia de la pluriformidad y pluridiversidad literaria en la Biblia.

3) No hay que tomar al pie de la letra los relatos que nos narra la Biblia; digamos que un 99.99% de los relatos que nos narra la Biblia son simbólicos; es decir, historias, composiciones, utilización de imágenes que tenían -y siguen teniendo- un significado mucho más profundo y distinto del que aparentemente tiene y que a nosotros nos toca hoy interpretar.

4) Cuando aceptamos literalmente lo que dice la Biblia, no sólo no aprovechamos mayor cosa, sino que nos volvemos fundamentalistas, fanáticos y nuestra fe se queda estática, rezagada, porque no somos capaces de traducir a nuestra realidad lo que el mensaje divino quiere decirnos hoy.

5) Dejemos de lado la falsa idea de que la Biblia tiene algún poder especial: hay personas que la usan supuestamente para alejar males, tempestades, peligros… No. La Biblia no tiene ningún poder especial. Contiene mensajes divinos que pueden producir el milagro más grande: convertirnos en verdaderos hijos suyos y en verdaderos hermanos entre nosotros, pero sólo si nos abrimos y damos ese paso.

6) Mucha gente habla de “Biblia católica” y “Biblia protestante”; eso no tiene sentido ni valor; la Biblia es una sola. Otra cosa es que las Iglesias no romanas utilizan una versión de la Biblia que no trae ciertos libros, mientras que los cristianos de tradición católica utilizan una versión que trae 72 libros; pero en el fondo es la misma Biblia.

7) A lo largo de la Biblia se pueden percibir distintas imágenes o facetas de Dios, unas veces se ve muy misericordioso, otras veces muy enojado, hay pasajes donde parece que está de acuerdo con la destrucción de personas y de pueblos enteros… eso se debe a lo que ya dijimos, a las distintas épocas, distintos escritores, distintas tendencias de pensamiento, etc. Si queremos saber cuál de todas esas imágenes o modos de percibir a Dios es la que nosotros debemos acoger, entonces leamos Ex 3:7-9, allí se manifiesta el auténtico y verdadero Dios que siglos más tarde nos va a revelar su Hijo Jesús. En ese pasaje Dios se revela como el que ve, escucha y actúa a favor de los más oprimidos; ese es el verdadero Dios y, por hacer que ese Dios fuera percibido así por sus paisanos, Jesús fue perseguido y condenado a muerte.

8) Debemos tener claro que lo contenido en la Biblia es Palabra de Dios, pero también es palabra humana; esto quiere decir que los que escribieron la Biblia manifestaron lo que ellos creían que era el querer y la voluntad de Dios, pero valiéndose de sus propias capacidades, su mucha o poca preparación intelectual, su forma de ver y pensar, sus inclinaciones o preferencias políticas, etc., etc.

Finalmente, volvemos al primer punto: es necesario acercarnos a la Biblia con actitud de humildad y de fe; pero pidiendo siempre a Dios que nos ayude a madurar cada día más esa fe que a veces es demasiado ingenua; que nos dé la gracia de alcanzar cada día una fe más auténtica y crítica, por el bien de nosotros mismos y el de las personas que nos rodean.

Si usted cree que estos consejitos le pueden servir a otras personas, imprímalos y compártalos con otros hermanos en el trabajo, en la casa o en la congregación.

Nuestra intención es comenzar un proceso de conocimiento general de la Sagrada Escritura desde el primer libro hasta el último, mediante escritos cortos y sencillos para que todos los asimilemos; de manera que estás invitado a continuar visitando el “Rincón bíblico” en esta página.

http://www.episcopaleslatinos.org/biblia/rincon.htm

LA MUJER EN LA BIBLIA: P. GONZALO RENDON




Para nadie es novedoso que desde hace algún tiempo la mujer viene intentando rescatar su imagen y su papel en la sociedad y en el mundo. Movimientos feministas se multiplican por doquier, algunos con enfoques muy claros y definidos, otros no tanto; pero siempre, con un objetivo final: reivindicar su papel y su lugar en la sociedad.

Aquellos movimientos feministas que intentan darle a su lucha una espiritualidad fundamentada en la Biblia, por desgracia se tienen que conformar con muy poco. Es un hecho que una mirada rápida a las Escrituras no arroja muchas bases para sustentar una posible lucha de género.

Sin embargo, como cristianas y cristianos, la fuente primaria de nuestra espiritualidad y el fundamento principal de nuestra fe, tiene que seguir siendo la Biblia; por tanto, es desde allí de donde tendremos que tomar los elementos que ayuden a configurar una nueva conciencia de género, y nos abra los horizontes necesarios para la creación del modelo nuevo de sociedad que nos plantea el Evangelio de Jesús de Nazaret.

Pero antes que nada, es necesario tener presentes algunos criterios de acercamiento a la Biblia para que luego no nos desanimemos y la releguemos demasiado pronto:

Primer criterio: la Biblia es un conjunto de libros escritos todos desde una óptica patriarcal. Esto quiere decir que en ella está reflejado el pensamiento y el comportamiento cultural de la sociedad en la cual y para la cual se fue escribiendo.

Segundo criterio: ni para el caso de la necesaria reivindicación de la figura femenina, ni para ningún otro caso particular, la Biblia tiene una “receta” precisa, una fórmula o una doctrina “químicamente” pura.

Tercer criterio: como depósito de la Revelación que es la Biblia, nuestro acercamiento a ella no puede ser fragmentario; hay que asumirla de manera global.

cuarto criterio: como quiera que la Biblia no fue “dictada” de forma directa por el Espíritu Santo (como se creyó algún tiempo y como algunos todavía creen), es necesario tener siempre en cuenta que, aun manteniendo el calificativo de ‘Palabra de Dios’, es también palabra humana y que eso tiene como consecuencia inmediata que en ella están mezclados el modo de pensar y de actuar humanos -por lo general mezquino y egoísta- con el modo de pensar divino, siempre justo, misericordioso, incluyente…

Como ya se dijo, no hay que abandonar, pues, demasiado pronto la Biblia por el hecho de que en ella no encontremos con toda claridad el fundamento o la sustentación precisa para darle forma y sentido, en este caso, a la justa lucha por la igualdad de género; pero tampoco es conveniente quedarse con los mismos y escasos pasajes o casos en los que se ve la voluntad divina de que en su plan salvífico no haya distinción alguna entre el hombre y la mujer.

Si tenemos en cuenta y, además, bien claros los criterios ya enunciados, y otros que aun puedan surgir, es perfectamente lícito llegar a concluir que todo el depósito de la Revelación que es la Biblia, justifica y legitima todo lo que hagamos en orden a establecer unas relaciones justas entre nosotras, nosotros y el resto de la creación. Pero eso sí, tenemos que mantener muy claro y definido el enfoque hermenéutico con el cual nos acercamos a la Biblia.

El enfoque hermenéutico no es otra cosa que el punto de vista, el ángulo desde el cual yo me ubico para interpretar, comprender y asimilar el contenido profundo de la Palabra de Dios. En este sentido hay infinidad de enfoques o de ángulos de visión. Así, por ejemplo, yo puedo enfocar la Biblia desde mi realidad como obrero, como campesino, como indígena, como mujer, como afroamericano, como joven, como niño, como anciano, como víctima de cualquier tipo de violencia o de injusticia; en fin, desde cualquier angulatura; pero siempre con la conciencia de ser un sujeto oprimido y, además, con la necesaria claridad de que en la sociedad hay una infinita variedad de sujetos que padecen de distintos tipos de opresión.

En los últimos años, este panorama nos ha hecho caer en la cuenta de que en el plan de Dios no hay absolutamente nada que justifique la injusticia ni la opresión bajo ninguna de sus formas, ateniéndonos al hecho de que Él, como Dios justo y sabio, es el primero que se ha lanzado a combatir “con brazo poderoso” a los opresores de este mundo.

Surge entonces así, la necesidad de una hermenéutica bíblica global, pero no para arropar sin más, o simplemente disolver las justas aspiraciones de los diversos y particulares sujetos oprimidos; todo lo contrario, para que encontrando una clave global de interpretación, cada una de las hermenéuticas o enfoques específicos (mujer, indígena, afro, campesino…) encuentren en ella el espacio común y, sobre todo, para lograr que cada sujeto específico, sin perder de vista su propio enfoque, encuentre en esta plataforma común, la vía más precisa de poner en práctica la fraternidad y la solidaridad con los demás sujetos que también buscan alternativas de liberación desde el diseño salvífico de Dios contenido en la Escritura.

De este modo, cada sujeto no ve como única ni absoluta su particular experiencia de opresión, sino la ve como otra forma más de opresión que hay que combatir como hay que combatir a todas las demás. Es decir, en el caso concreto de la lucha por la igualdad de género, se quedaría muy corta si dentro de sus líneas de acción no incluye el respaldo y el apoyo a las acciones de otros sujetos: campesinos, obreros, áfros, emigrantes…

En definitiva, entonces, la lucha por la igualdad de género es legítima y es necesario implementarla cada día más, puesto que encaja perfectamente en el plan de Dios donde “no hay acepción de personas” (cf. Hch 10:34); pero con una condición, no nos quedemos sólo con Gn 1,27 ni con el libro de Rut ni con aquellos pasajes donde sobresale alguna figura femenina (Débora, Ester, Ana, María…) descalificando sin más el resto de escritos bíblicos. Toda la Biblia, aún en los pasajes más oscuros y difíciles, incluso aquellos donde aparentemente Dios “aprueba” o por lo menos guarda silencio ante el patriarcalismo (hoy machismo) tan radical, es argumento válido para sustentar la lucha por la igualdad entre el hombre y la mujer; pero sin olvidar los demás modos de opresión que también son contrarios a la voluntad divina que es la justicia.

Como puede verse, no hemos querido todavía meternos de lleno en el tema de “la mujer en la Biblia” sin antes hacer este planteamiento que busca sobre todo ajustar un poco la dispersión de criterios cuando se busca fundamentar en la Biblia cualquier iniciativa de índole liberadora. En otra oportunidad podríamos hacer un estudio más detallado sobre el tratamiento que tiene la mujer en la Biblia; por ahora, sería interesante que intentáramos reflexionar sobre estas preguntas:

¿Cómo tenemos que interpretar algunos pasajes bíblicos donde se ve claramente que hay violencia de género? Así, por ejemplo: Gn 21,9-19; 1Re 1:1-4; Jud …

Trata de encontrar otros pasajes donde se ve que hay violencia de género e intenta responder lo mismo: ¿cómo interpretar esos pasajes?

Hacer un sencillo estudio comparativo a dos columnas donde podamos ver algunas características de la violencia de género que encontramos en la Biblia con las características de la violencia de género que encontramos en nuestra realidad actual. Con base en esto preguntarnos: ¿cuál es el querer de Dios? ¿Qué iniciativas, qué acciones podemos emprender hoy para enfrentar y erradicar la violencia de género en nuestra sociedad?

http://www.episcopaleslatinos.org/biblia/mujer.htm

De estas cosas no se habla


Por Isabel Pavón Vergara

De estas cosas no se habla
Nos quieren hacer creer que Dios se nos muestra a través de los varones, de ahí deduzco que necesitamos mediadores entre Jesús y nosotras.

02 DE ENERO DE 2012

 Dicen que la mujer tiene en la iglesia un papel fundamental , limpio y maternal: fregar; cuidar niños propios y ajenos para que no molesten; preparar comidas para reuniones especiales y ejercer de camareras; hacer el coro cuando cantan los varones; enseñar a las jóvenes que cuando maduren en la fe se sentirán en la iglesia como en casa, que podrán servir en asuntos domésticos, y que serán los varones, por designio divino quienes pastorearán la grey (preparada de antemano por ellas en la escuela dominical). De esta convicción viene que existan iglesias donde florezcan más los claveles que las rosas, siendo estas mucho más abundantes. Pero yo no creo más mandato que el servicio compartido por ambos. Dicen que las mujeres, además de servir al Señor, son llamadas a servir a los hombres que componen su comunidad , o sea a sus esposos y a los esposos de otras que simplemente se dejan querer sin sentir ningún pudor ni vergüenza. Allí donde hay una reunión de hermanos, anda un grupo de hermanas para que no les falte nada. Sin embargo, cuando las hermanas se reúnen, ellas se lo guisan, y ellas mismas se lo comen.

 Desde tiempos ancestrales nos quieren hacer creer que Dios se nos muestra a través de los varones, de ahí deduzco que necesitamos mediadores entre Jesús y nosotras . Aunque en teoría la mujer es cristiana de primera, en la práctica lo es del final de la cola, justo detrás del valor del mobiliario, y se sabe que nuestro mobiliario es pobre.

Dicen que el papel de la mujer en la iglesia sigue siendo asumir con voluntad la visión que otros tienen para ellas: obedecer, aceptar, callar… ser invisible (*).

¿Cuántas veces se le permite a una mujer predicar o dar un estudio a un grupo de hombres? Y de producirse tal invitación ¿Cuántos asistirían a escuchar y aprender tal mensaje? Y de asistir, ¿cuántos pondrían en práctica la enseñanza recibida tomándola como valiosa? Nos exhortan a tener reuniones de hombres (y no es malo) donde no predican las mujeres. Reuniones de mujeres, (y tampoco es malo) donde suelen predicar los varones. Por otro lado, parece que el Señor nos transmitiera mensajes distintos según el sexo, como si Dios nos diera de comer de ollas distintas, como si la mujer, siempre a dieta, necesitara algo más ligero, leche desnatada para continuar con el régimen espiritual, como si no fuésemos capaces de digerir otra cosa.

 El Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz, Dios que nos ama, nos quiso mujeres y nos habla en el mismo lenguaje que a los hombres, nos da de comer la misma palabra. Para él no hay diferencia . La desigualdad la ponen otros y nosotras la asumimos con mayor o menor disgusto, pero asumida queda, por desgracia. Consentimos en todo, hasta en reírnos con las cuñas machistas que algunos meten en sus predicaciones para amenizar.

 Cuando era pequeña me sentía feliz en el ambiente de pobreza donde me formaba. Al descubrir otros ámbitos sociales me di cuenta de la escasez en la que había vivido. Ojalá muchas salgamos de los guetos espirituales donde nos hemos criado.

Que triste me resulta a veces todo esto. La actividad aceptada por ellos y la pasividad de las mujeres, como si no tuviésemos dones ni gracia recibida. ¡Qué mirar tan pobre!

¿En qué áreas se nos permite servir? ¿Por qué nos meten en tallas espirituales tan pequeñas, en hormas de las que no nos podemos librar? ¿Dónde y cuándo luce en nosotras la bendición de Génesis 5:1-2,  Cuando Dios creó al hombre, lo hizo semejante a Dios mismo; los creó hombre y mujer, y les dio su bendición . ¿En qué momento de la historia desapareció esta consagración distribuida? ¿Quién la borró de nuestro vivir diario? ¿Se están corrigiendo las maneras que tenía Jesús de comportarse con las mujeres? ¿No eran buenas? ¿No actuaba Jesús de forma sabia?

Hoy reflexiono en todo esto desde el amor, sin querer ofender a nadie. Me asombra tal sumisión, tan arraigada y aceptada, pero no la envidio, la aborrezco.

 Posiblemente por esto que he escrito hoy habrá quien se quede con las ganas de castigarme, de ponerme a escribir 100 veces: de estas cosas no se habla. 

(*)  Invisible, RAE: Que no puede ser visto. Que rehuye ser visto.

Autores: Isabel Pavón Vergara

©Protestante Digital 2011

Creative Commons

¿QUÉ SIGNIFICAN LOS TÉRMINOS CATÓLICO, REFORMADO, PROTESTANTE?


por el: Rvdo.Isaías A. Rodríguez

Católico 

Aristóteles (384-322 AC)

La palabra se deriva del griego kazolikós, y significa general, universal, según la aceptación difundida por Aristóteles. El primero en aplicarla a la Iglesia fue san Ignacio de Antioquia en el siglo II, en la Carta a los fieles de Esmirna.

Con el tiempo ha venido a ofrecer diferentes connotaciones:
1. Iglesia universal, en oposición a comunidad local. En esta acepción significa la fe de toda la Iglesia, es decir, la doctrina mantenida “en todas partes, siempre y por todos” (“Quod ubique quod semper quod ab omnibus“) según la expresión de Vicente de Leríns, hacia el siglo V.

2. Ha tenido un sentido de ortodoxa, en contraposición a “hereje”.

3. Históricamente el término se aplicaba a toda la Iglesia, sin embargo, a partir del año 1054, cuando se separaron las iglesias orientales, éstas optaron por llamarse “ortodoxas”, y la de Occidente se quedó con el término de “católica”.

4. A partir del siglo XVI, la Iglesia católica romana lo adquiere como exclusivo. Sin embargo, posteriormente, la Comunión Anglicana, los Viejos católicos, y la Iglesia de Oriente, también lo han adoptado y añadido a sus nombres, indicando que todas participan de la una e indivisa Iglesia cuyos miembros han sido bautizados en Cristo.

5. En general, hoy la emplean todos los cristianos que afirman una continuidad histórica de fe y práctica, en oposición a los protestantes, que afirman como solo y único modelo de fe y práctica la Biblia, interpretada según los principios de la Reforma del siglo XVI.

El término católico también podría tener su origen en dos palabras griegas, kata y holos que significan: “incluyendo a todos” o “recibiendo a todo el mundo”, o “dando la bienvenida a todos”. La expresión universal ya no describe fielmente el ser católico en el sentido de ubicación geográfica, pues muchas confesiones cristianas se encuentran extendidas por todo el mundo y no se consideran como católicas.

En este sentido, el espíritu anglicano es genuinamente católico. Más aún, podría decirse que el espíritu católico del anglicanismo es el más genuino, por las características de tolerancia y apertura peculiares de la Comunión Anglicana, en oposición a todo dogmatismo.

La Iglesia de Inglaterra, desde un principio, se esforzó por conservar el espíritu católico que siempre la había definido. Así la reina Isabel de Inglaterra podía escribir en 1563 al archiduque Fernando, hermano de Carlos V y representante suyo en Alemania: “Nos y nuestros súbditos, alabado sea Dios, no seguimos ninguna religión nueva o extranjera, sino aquella que Cristo manda, que la iglesia primitiva e iglesia católica afirman, la cual lo santos Padres aprueban unánimemente”.

Por otra parte, el término católico connota un espíritu de comunidad corporal, cuya unidad se mantiene en la obediencia a un líder espiritual, llamado obispo. Predomina el bien común sobre el individual. La obediencia es virtud importantísima.

Reformado

Martín Lutero (1483-1546)

La Reforma efectuada en el siglo XVI en el Cristianismo europeo no brotó de la nada. Todos juzgaban que una reforma eclesial era necesaria.

Cuando los primeros misioneros españoles franciscanos pusieron el pie en Veracruz, México, en 1524 abrigaban sólo una esperanza, la de restaurar el cristianismo primitivo en el Nuevo Continente y abandonar el desfasado que se practicaba en Europa. En España mismo, los Reyes Católicos dieron orden al cardenal Cisneros -franciscano- de iniciar una reforma religiosa.

En la Reforma influyeron factores intelectuales, políticos, económicos, sociales y religiosos, que habría que considerar para poder entenderla en su conjunto.

En el campo religioso el prestigio clerical, incluido el papal, estaba minado. Los reformadores denunciaban los abusos y enseñanzas de la Iglesia. La gente los oía y seguía. Era necesario recuperar el espíritu primitivo de la Iglesia; el espíritu que arrancó de Cristo, de los apóstoles y primeros discípulos. Este mismo principio y ánimo de reforma animaría de nuevo a los padres del Concilio Vaticano II (1962-1965). Pero algunos grupos se adelantaron en cuatrocientos años. He aquí los líderes más destacados. En Alemania, Martín Lutero (1483-1546); en Suiza, Juan Calvino (1509-1564); en Inglaterra, Tomás Cranmer (1469-1556).

La reforma efectuada en Inglaterra fue moderada. Mantuvo la fe católica contenida en la Biblia, los credos y la doctrina de los cuatro primeros concilios generales. Restauró la supremacía de la Sagrada Escritura en cuestiones de doctrina y conducta, e instó a los fieles a leer la Biblia en lenguas vernáculas. Restauró la práctica católica de ofrecer el culto en una lengua comprensible por el pueblo (recuérdese que el papa Alejandro VII en 1667 prohibió, bajo pena de excomunión, la traducción del misal; la misa se celebró en latín en la Iglesia católico romana hasta los años sesenta del siglo XX). Restauró el orden católico de ofrecer a los laicos la comunión bajo las dos especies. Instó a los fieles a comulgar con frecuencia. Se retuvo el triple orden del ministerio, obispos, presbíteros y diáconos. Conservó la sucesión de los obispos desde los tiempos apostólicos. Se mantuvo el orden litúrgico del año cristiano, aunque simplificado. Se rechazó la supremacía del papa tal como se había desarrollado desde los días de Gregorio VII. Se rechazaron las ideas medievales posteriores sobre el purgatorio, las indulgencias y los méritos de los santos.

Protestante

Juan de Sajonia,
“el Constante” (1468 – 1532)

He aquí el origen del término. Entre los años 1526 y 1529 los príncipes luteranos de Alemania habían ganado terreno en la causa de la reforma religiosa y se les habían concedido ciertos derechos. Ante el temor de tales avances, los príncipes del lado católico, ayudados por teólogos consejeros, se mostraron más resueltos y anularon las decisiones de un sínodo celebrado en 1526, en el que se habían concedido privilegios a los luteranos. Ante tal acto, los príncipes luteranos Juan de Sajonia, Felipe de Hessen, Jorge de Brandeburgo y otros, junto con catorce ciudades libres, protestaron contra esas decisiones, el 19 de abril de 1529. Ese fue el motivo de que en adelante se designara a todos los innovadores religiosos con el nombre deprotestantes.

Más tarde la palabra adquirió una coloración antirromana. Más aún, el término ha ido adquiriendo una connotación negativa e individualista. Predomina el interés privado y la individualidad sobre el bien común y la unidad comunitaria. El individuo, si disiente del líder espiritual, puede que se separe para fundar su unidad religiosa.

Por parte de la Iglesia romana, gracias al espíritu ecuménico, la teología católica ha ido formulando poco a poco sobre el protestantismo un juicio más positivo que en el pasado: se concede generalmente que fue una tentativa de reformulación de la fe, que no sería justo clasificar en la sola categoría de herejía. A esta actitud ha contribuido también el desarrollo de la búsqueda histórica y la toma en consideración de factores no teológicos. En este contexto, no pocas divergencias aparecen ahora más como malentendidos que como posiciones absolutamente opuestas e irreductibles.

http://www.episcopaleslatinos.org/teologia/quesignifican.htm

MARIA, MADRE Y DISCÍPULA DE JESÚS


por P. Gonzalo Rendón

Durante siglos, la figura de María -bajo diferentes advocaciones – ha dominado la mentalidad religiosa de nuestra gente. La piedad mariana llevada a extremos exagerados ha opacado en cierto modo dos realidades muy importantes: la figura y el papel liberador de Jesús y la dimensión humana y también liberadora de su madre María. Esto equivale a decir que para nadie hoy que tenga un mínimo de conciencia crítica, la imagen de María es atractiva porque se la ha presentado como un modelo antihumano: con exceso de títulos y virtudes y hasta de cierto poder que la hacen cada vez más lejana de toda aspiración humana de realización.

En un mundo que ya “no traga entero”, pero especialmente en un ambiente congregacional, donde he tratado de ir construyendo una conciencia crítica entre los fieles, María y su papel en la vida de la Iglesia y particularmente en la vida de cada creyente, se va clarificando poco a poco.

En efecto, he comenzado por “des-endiosar” a María tratando de recuperar lentamente su dimensión humana, presentándola como la mujer israelita que vive y participa en todo de la realidad de su tiempo; como todas las mujeres de entonces, muy seguramente aspiraba a ser madre de muchos hijos, pues ese era el “destino” de la mujer israelita, y como madre, tendría en su corazón el ferviente deseo de ser la madre del Mesías. Así se pensaba desde finales del Antiguo Testamento cuando las esperanzas mesiánicas se habían hecho cada vez más fuertes: cualquier mujer israelita podía ser la madre del Mesías, todas imploraban a Dios esa gracia.

Pero aquí hay un detalle verdaderamente sorprendente: jamás al judaísmo oficial se le había ocurrido que el Mesías podía nacer de una mujer procedente de la región de Samaria. Y, es sin embargo, una mujer samaria o samaritana la que engendra al Mesías, mas no por sus propios méritos, sino por pura iniciativa y gracia divinas. Es la manera de actuar de Dios.

Ahora bien, partiendo del principio de que María es madre del Mesías, no por sus propios méritos, sino por la gracia divina, es necesario considerarla en todo como una persona humana, limitada y sujeta en todo a las circunstancias de su tiempo. Y desde esa perspectiva, la podemos entender mejor en su proceso de crecimiento espiritual como madre formadora, como oyente de la Palabra, como discípula y como primicia de la obra redentorade su Hijo. Sólo de ese modo, podemos re-actualizarla en la vida de la comunidad y en la vida de cada creyente de hoy.

Como madre, seguramente María era igual a todas las madres: tierna, solícita y protectora. Y como sucede a toda madre, su vida se vería transformada por el nacimiento de su hijo y con toda seguridad le dedicaría toda su atención y sus más grandes esfuerzos por verlo crecer sano y fuerte. El niño, como todos los niños de su tiempo, estaría a su lado y bajo su protección hasta que llegara el momento de pasar al cuidado de su padre o de los maestros que lo debían instruir en todos los aspectos propios de la Ley judía.

No considero necesario pensar en unas actitudes maternas supranaturales de María; el Verbo se ha hecho carne y su madre lo cría y lo conduce como normalmente lo hacen todas las madres del mundo en el sentido más positivo de la palabra.

La otra dimensión de María que nos ayuda eficazmente en nuestra experiencia de fe, es su vocación al discipulado como consecuencia de ser oyente de la Palabra. En una primera etapa, ella ha sido madre y formadora hasta cierto punto de su hijo, pero viene el momento en el cual, es su hijo quien se convierte en maestro y formador de ella. Por su puesto, no es una experiencia fácil para María. Según el testimonio del mismo evangelio, ella no ve todo tan claro desde el principio. Cuando Jesús está en plena actividad pública, ella considera que su hijo se ha enloquecido, no ve claramente a dónde apunta Jesús con su práctica de mezclarse con toda clase de gente considerada indeseable para la religión oficial. El evangelista Marcos nos narra así el incidente: “Entonces fueron su madre y sus hermanos, y quedándose fuera enviaron a llamarle. Mucha gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: –Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas te buscan afuera. El respondiendo les dijo: –¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: –He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,31-35).

En primer lugar, vale la pena resaltar el comportamiento de María: como judía tenía muy claro que cierta clase de personas (aquellas excluidas por la Ley) había que mantenerlas lejos, por eso el detalle del evangelio: “quedándose fuera… enviaron a llamarle“; ella y sus acompañantes sabían que la proximidad con aquella gente los haría impuros a ellos también.

Retrato de la Virgen María, por Leonardo da Vinci

En segundo lugar, con base en lo anterior, -y esto nos confirma que María no era exactamente una iluminada que todo lo entendía tan fácil – lo que se le ocurre humanamente hablando, es que su hijo está fuera de sí, se ha vuelto loco, primero porque no se da cuenta del grado de “impureza” en el que está incurriendo por tratar tan de cerca con los “excomulgados” por la Ley, y segundo, porque con sus enseñanzas no tardará en echarse encima a las autoridades religiosas y civiles.

El puntillazo que ayuda a María a entender su vocación y convertirse ahora sí en discípula, con todo lo que ello implicaba, son las palabras de Jesús: “…mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: –He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre“. Como quien dice, a Jesús no se le conoce de oídas ni se le sigue de lejos: hay que escucharlo y luego seguirlo de cerca desechando cualquier prejuicio, y eso vale incluso para su madre. Aquí está para mí, el punto en el cual, María comienza a ser el verdadero paradigma de creyente y de discípula para los cristianos de todos los tiempos. Desde este momento, María es la perfecta oyente de la Palabra y discípula incondicional, la que redimensiona su papel de madre y no tiene miedo de seguir a su hijo desafiando costumbres y circunstancias de su tiempo y su cultura. No era normal que a un maestro de Israel lo siguieran mujeres; pues bien, María es discípula del maestro Jesús, y el punto más determinante de su vocación lo demuestra al pie de la cruz: mientras todos los discípulos se han dispersado, ella está al pie de su hijo y maestro, Jesús.

En tal sentido, María es entonces, la primicia de la redención. Es la primera redimida y es la que se compromete en la tarea de continuar el proyecto redentor, rescatador, de su hijo. Por eso Lucas nos la presenta formando parte del grupo de discípulos después de la muerte y resurrección de su hijo (Hechos 1,13-14).

Desafortunadamente el patriarcado que domina todo el Antiguo y el Nuevo Testamento, pasa por alto, en las narraciones sobre la vida de la primitiva comunidad cristiana, la actividad misionera de María y sólo nos la presenta “reunida con los demás discípulos…”; sin embargo, no hay que ser muy osados para imaginarnos que esa mujer que hemos descrito como madre y formadora, oyente de la Palabra, discípula y primicia de la redención, no haya jugado un papel verdaderamente activo en el nacimiento de las primeras comunidades de cristianas.

Si queremos “adornar” a María, estos son sus legítimos adornos que nos sirven todavía a nosotros hoy y son un verdadero desafío para calibrar el grado de calidad de nuestra fe.

Un sentimiento común a varias iglesias históricas es cómo redimensionar la figura de María, cómo evangelizar (cargar de evangelio) la piedad y la devoción mariana. Pues bueno, empecemos por ponerla en su justo lugar y de ese modelo podremos ver el justo papel que ella jugó y sigue jugando en la vida de la Iglesia y de cada creyente.

(Para conseguir más doctrina sobre la Virgen visítese Google y busquen: María: Gracia y esperanza en Cristo, artículo escrito por la Comisión Internacional Católico Anglicana, conocida por las siglas de ARCIC). 

http://www.episcopaleslatinos.org/teologia/maria.htm

Profetas: Amós : P. Gonzalo Rendón.


por Gonzalo Rendón (Colombia)

Retomemos el hilo de los “profetas de Israel”. En el comentario introductorio a este bloque literario que hacíamos tiempo atrás, dejamos dicho que cuando comenzáramos a estudiar profeta por profeta, no lo haríamos por el orden en que aparecen en el índice de nuestra Biblia, sino más bien por el orden histórico en que estos personajes aparecieron en Israel.

De acuerdo con lo anterior, el primer profeta que vamos a tratar de conocer un poco es Amós. Si ustedes se fijan bien, Amós aparece en sexto lugar en el índice de nuestra Biblia, sin embargo, aquí lo abordaremos en primer lugar dado que cronológicamente, es el primero de los profetas. Pero, atención. En sentido estricto, Amós no es efectivamente el “primer” profeta de Israel; antes de él tenemos que recordar a otros que tuvieron el mismo título: Natán, por ejemplo, en la época de Samuel; Elías, su discípulo Eliseo, etc., en la época de la monarquía.

¿Cuál es el criterio para saber cuándo arranca propiamente el llamado período profético en Israel y cuáles son los profetas de este período? La clave está en la aparición por escrito de los materiales proféticos; es decir, cuando los dichos y enseñanzas de algún profeta comenzaron a consignarse por escrito, no necesariamente por el mismo profeta, sino por alguno de sus discípulos. Esta modalidad comienza propiamente con Amós, Oseas, Miqueas…etc.; por eso tenemos, entonces todo un bloque literario que ya sabemos, se denomina “los profetas”. Al parecer, cuando los judíos organizaron la lista de libros de la Biblia (o sea, el Canon), se fijaron tal vez en el volumen de cada escrito, o en el renombre del profeta, no sabemos exactamente; por eso quedó de primero Isaías, después Jeremías, Ezequiel… y así, comenzando por los escritos más extensos y siguiendo con los más pequeños; quizás debido a eso, se habla de “profetas mayores” y “profetas menores”. No hay pues, un orden estrictamente cronológico. Ya dijimos que nosotros sí nos vamos a fijar en el orden cronológico porque eso nos ayuda a ubicar mucho más cómodamente al personaje y su mensaje en su justo contexto y así podremos entenderlo mucho mejor.

Antecedentes del ministerio profético de Amos

Para ubicar mejor al profeta y entender un poco más claramente su mensaje, es importante tener en cuenta varias cosas. En primer lugar, recordar que el profeta en Israel adquiere un perfil muy especial: es ante todo un hombre independiente de poder; es decir, no tiene ninguna intención de defender los intereses del rey; en segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, es alguien que se identifica totalmente con la realidad y los intereses de los pobres y oprimidos por el rey o la monarquía y, en tercer lugar, es un hombre de Yahweh; esto significa que conoce el proyecto de justicia propio de Dios y no tiene miedo en defender ese proyecto aunque su ministerio roce frontalmente con el proyecto del sistema vigente. Podemos decir, entonces, que Amós se enmarca perfectamente en este perfil; y podemos agregar algo más: el profeta es la conciencia crítica del sistema monárquico por ser la monarquía una realidad que no encaja en el plan de Dios.

El lugar del ministerio de Amós

Para la época en que Amós desarrolla su ministerio profético, es importante recordar que ya Israel se encontraba dividido en dos reinos: el reino del Norte con capital Samaría, y el reino de Judá, con capital Jerusalén. De hecho, Amós es originario del reino del Sur pues nació en un pequeño pueblo al sur de Belén; su sustento lo derivaba del negocio con el ganado; pero al parecer era un hombre bastante instruido en la Ley de Moisés y conocía bien la historia de su pueblo y, además, tenía un buen conocimiento de la realidad tanto nacional como internacional de su época, probablemente le gustaba viajar. Pues bien, por esas cosas de la vida, Amós no va a desempeñar su ministerio en el Sur, sino en el Norte.

Quizás en el marco de alguno de sus frecuentes viajes por la región del norte, Amós se siente impulsado a comenzar un ciclo de predicaciones contra el sistema vigente en aquel reino. Para la época del profeta, reinaba en el norte Jeroboán II quien gobernó del 782 al 753 a.C., y la realidad socio-política y económica del momento era muy próspera: el comercio internacional estaba en todo su apogeo, y otro tanto se puede decir del comercio interno; en pocas palabras, el reino del norte pasaba por un excelente momento económico y por una buenas relaciones internacionales.

Entonces, ¿qué es lo que motiva la predicación de Amós?

Como ya dijimos, el profetismo en Israel tiene como telón de fondo dos cosas: la institución monárquica que a todas luces es contraria al querer de Dios y, por otro lado, lo que esa institución atrae para el pueblo: hambre, miseria, opresión, descuido por lo más débiles: los enfermos, las viudas, los huérfanos… Contradictoriamente, el bienestar económico, la bonanza comercial, el aumento constante de la actividad constructora en el reino del Norte, no beneficia a toda la población. Como sucede en la mayoría de las sociedades, ese bienestar y esa bonanza económica se concentran en poquísimas manos, quedando una franja muy grande del pueblo con las manos vacías, a merced de los consumistas, obligados a endeudarse para sobrevivir. Esa es, entonces, una primera realidad que hiere la sensibilidad del profeta. Mucho lujo, mucho despilfarro, muchas construcciones, pero sólo para la familia real y su corte, los demás, viven en la miseria.

El segundo motivo por el cual, Amós, alza su voz contra el sistema vigente en el reino del norte, es el culto. Prácticamente Yahweh ha sido reducido a un ídolo más; no hay en absoluto ninguna coherencia entre el culto dado a Yahweh y la atención a los preferidos del Señor: los oprimidos, los ignorados de siempre. En este culto, que choca contra el querer de Yahewh, se han mezclado los intereses políticos de la clase dirigente con la institución religiosa. Prácticamente el culto, pagado por la clase real y por los ricos y realizado por los sacerdotes, es una manera de decirle al pueblo que Dios sólo estaba del lado de los poderosos.

En esta situación, el profeta, reclama una auténtica justicia, recalca la necesidad de volver al plan original de Yahweh que se centra específicamente en la atención a los débiles. Su predicación denuncia esa falsedad del culto y reclama un auténtico servicio religioso. A este respecto, vale la pena que miremos con especial atención el diálogo entre el profeta Amós y el sacerdote Amasías en el centro cultual de Betel donde podemos ver con toda claridad cuál es el enfoque del profeta y cuál el del sacerdote y donde podremos concluir con toda tranquilidad que profetismo y religión no necesariamente van de la mano. La religión en muchos casos, como allá en el reino del norte, puede caer en la tentación de dejarse manipular por el poder político; el profetismo (el verdadero), en cambio, mantiene su distancia del poder. Si un profeta llegase a “simpatizar” con las políticas del poder establecido, ya habría que catalogarlo como falso profeta. Recomendable, pues, centrar la atención en el encuentro de estos dos hombres y luego leer el comentario que se ofrece para este pasaje.

Géneros literarios en la profecía de Amós

Como estamos iniciando el estudio de los profetas, es importante tener en cuenta la manera cómo ellos se expresaban. Amós, por ejemplo, utiliza un género literario con el cual vamos a familiarizarnos: el oráculo. Este género es una especie de llamado de atención que hace el profeta en nombre de Dios. Ustedes van a ver en el libro de Amós algunos oráculos, unos van contra naciones vecinas, pero también los hay contra el mismo Israel. El llamado de atención u oráculo hace ver cuáles son las faltas del pueblo y cuáles serán las consecuencias. Es muy frecuente encontrar al final del oráculo la recomendación a la conversión para obtener el perdón divino.

También vale la pena resaltar aquí otro medio que utiliza Amós en su predicación: la visión. No nos interesa saber si efectivamente él tuvo esas visiones que describe; lo que importa es entender el mensaje que cada una de ellas contiene para tratar de releerlas a luz de nuestro contexto actual.

Recomiendo leer el libro de Amós de corrido, sin detenerse a tratar de entenderlo de entrada. Después, se vuelve a iniciar la lectura con la ayuda de los comentarios a cada pasaje que también ofrecemos aquí. Esta metodología se puede realizar tanto individualmente como en grupos. Lo importante es que lo hagamos y que tratemos siempre de analizar el mensaje confrontándolo con la realidad que vivimos hoy. En este enlace pueden descargar los comentarios a cada pasaje: http://www.4shared.com/document/6xZJ4xm0/Ams_Comentario_a_cada_pasaje.html

http://www.episcopaleslatinos.org/biblia/rincon13.htm

El arzobispo Tutu envía mensaje de solidaridad a OWS


 | 16 de diciembre 2011

[Ocupar Wall Street] hermanos y hermanas, os saludo en el Nombre de Nuestro Señor y en los lazos de amistad y lucha común de mi tierra de Sudáfrica. Yo sé de sus propios desafíos y de esta apelación a la Iglesia de la Trinidad para el refugio de una nueva casa y yo estoy con vosotros! Que Dios bendiga a este llamamiento de los suyos y que la buena gente de la parroquia noble escuchar su declaración, si no fuera por la facilidad de acceso, por lo menos para una estancia en cualquier tipo de violencia ni arrestos.

La suya es una voz para el mundo, no sólo el barrio de Parque Duarte. La injusticia, la injusticia, y el estrangulamiento de la codicia que ha azotado a la humanidad en nuestros tiempos se debe responder con un rotundo “¡No!” Usted es la respuesta. Escribo esto para que no muchos kilómetros de distancia de las casas de los pobres en mi país. Me duele a pesar de los progresos que hemos hecho. Usted ve, el latido del corazón de lo que están pidiendo-que aquellos que tienen demasiado que despierta a los gritos de sus hermanos y hermanas que tienen tan poco-late en mí y todos los sudafricanos que creen en la justicia.

Iglesia de la Trinidad es un viejo amigo apreciado y valioso de la mina, desde los primeros días cuando yo era un joven diácono. La suya era la voz coherente y de apoyo que escuché cuando nadie me apoyó, o nuestro querido hermano Nelson Mandela. Es por eso que es especialmente doloroso para mí escuchar de la impasse que está experimentando con la parroquia. Hago un llamamiento a que encuentren una manera de ayudarle. Hago un llamamiento a abrazar la vocación más alta de Nuestro Señor Jesucristo, que vive muy bien en todas las otras formas, pero ahora para hacerlo en este caso … no podemos arreglar nuestros asuntos por el bien de la justicia? Así como la historia vio como Sudáfrica volvió a nacer en la promesa y la equidad por lo que te está mirando ahora.

Para terminar, puede estar seguro de mis pensamientos y oraciones están con ustedes en este mismo momento.

Dios te bendiga,

+ Desmond Tutu

El arzobispo emérito de Ciudad del Cabo

http://episcopaldigitalnetwork.com/ens/2011/12/16/archbishop-tutu-sends-message-of-solidarity-to-ows/

Anteriores Entradas antiguas

A %d blogueros les gusta esto: