LOS ESPAÑOLES CELEBRAN CADA VEZ MENOS BAUTIZOS, COMUNIONES Y BODAS CATÓLICAS.


Cerca de la mitad de los padres se salta los sacramentos y una mayoría de los ciudadanos opta por las uniones civiles.
En España cada vez se celebran menos bautizos, comuniones y bodas según el rito católico, que evidencia que en las últimas décadas el país ha vivido un proceso de secularización sin precedentes. Según datos de la Conferencia Episcopal, en 2009 se bautizó el 63% de los nacidos, una cifra que organización laicas rebajan al 55% y 60%.

Organizaciones como Europa Laica o la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) tienen el convencimiento de que en muy poco tiempo, ya se bautizará a menos de la mitad de los niños que nazcan y destacan que no llega al 40% los españoles menores de 25 años que se declara católico practicante. Asimismo consideran que hay muchas personas creyentes que se niegan a pertenecer a la Iglesia católica.

Según AMAL, los bautizos están en un 57%
El presidente de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL), Luis Vega, cree que el porcentaje de bautizos se encuentra entre el 57% y el 59%, a pesar de que “el Gobierno del PSOE no ha hecho ningún avance en materia de laicidad en las dos últimas legislaturas”, en su opinión.

La iniciativa de Rivas
Ayuntamientos como el madrileño Rivas Vaciamadrid ofrecen a los padres la posibilidad de celebrar ritos alternativos, de carácter laico, que denominan en lo referente al bautizo “acogimiento civil” y consiste en leerle sus derechos al niño antes de que cumpla los 5 años y celebrar una fiesta de bienvenida”, según Público.

Rivas Vaciamadrid, donde gobierna Izquierda Unida desde 1991, ha llevado a cabo iniciativas como esta, de carácter público y laico en el municipio. También de carácter social, en las últimas décadas ha realizado miles de viviendas de protección pública.

Menos comuniones y bodas católicas
La disminución de la práctica religiosa entre las familias españolas también afecta a las comuniones, que han caído hasta el 59%, de acuerdo con la Conferencia Episcopal, y a los matrimonios católicos, que en 2009 fueron superados por las uniones civiles, por primera vez, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Fuente: http://www.redescristianas.net

MEDIO SIGLO DE PUEBLO DE DIOS.


José Luis Corretjé

alandar

Son miles de personas las que hemos conocido la experiencia comunitaria y de fe que simboliza la comunidad de Pueblo de Dios de Huelva, así como el grupo vocal Brotes de Olivo, que estuvo en la génesis de todo. Cada una de sus pascuas comunitarias, celebradas desde hace tres décadas, se han convertido en una experiencia única de “diversidad en la unidad”, quizá una de las ideas que han defendido los integrantes de Pueblo de Dios con más convicción en todos estos años. “Cada vez estamos más convencidos de que Pueblo nació gracias a una pluralidad enorme de personas y mentalidades y está dirigida a todos los inquietos por hacer vida el Evangelio de Jesús.

Para saber responder a los problemas del mundo desde la Palabra nos necesitamos todos. Cuanto más diferentes seamos, más grande y real será la solución”. Así resume la esencia de Pueblo de Dios Josema Marín, uno de los protagonistas de la fundación de la comunidad en octubre de 1981. De todas formas, al comienzo de este fenómeno se lo debe situar dos décadas antes, a principios de los años sesenta, cuando Rosa Escala y Vicente Morales, Rosi y Vicente, los primeros que soñaron con Pueblo, unieron sus vidas casándose.

Animados por el obispo de Huelva, José Villaplana, un pequeño grupo de integrantes originarios de esta comunidad se pusieron a principios de 2011 manos a la obra y trabajaron durante seis meses para tratar de resumir la esencia del mensaje y la experiencia de Pueblo de Dios. Se pidió colaboración a más de un centenar de personas que, en estas tres décadas, tuvieron una relación estrecha con el proyecto. El resultado, rico y diverso como la propia esencia de Pueblo, se presentó en junio pasado, haciéndolo coincidir con el Pentecostés de 2011. Josema, integrante del equipo que coordinó su elaboración, describe uno de los principios que guió su redacción: “Se hizo por si nosotros nos cansamos y alguien, dentro de unas décadas, se enamora de lo descubierto y decide ponerlo en práctica”.

“Para vivir amando y en el dolor quererte, para romper mi barca, donde en mí me hago fuerte. Para saber seguirte en gozos y en tristezas, como lo hizo tu madre, que seamos como ella”, cantaban con voces angelicales los componentes de Brotes de Olivo en del disco Meditación ante la Cruz, que se publicó justo en ese 1981. La letra de “Señor, envíanos tu Espíritu” era bien esclarecedora del talante con el que se enfrentaban los y las integrantes de la primera comunidad de Pueblo de Dios, la misma que integraban parte de los componentes de Brotes, quienes se enfrentaban a la experiencia de convertir la Palabra en hechos. Se asentaron en la finca del Candoncillo, a la que llamaron Tierra, un lugar idílico ubicado junto a la localidad de Niebla (Huelva). A la cabeza, Rosi y Vicente, los padres de Brotes y de trece hijos que era decir lo mismo, ya que ellos habían formado en 1971 este grupo-símbolo que estaba integrado por sus retoños.

Las señas de identidad de lo que aspiraban a vivir, quedan plasmadas en uno de los primeros textos en los que se trató de reflejar la regla única de la comunidad: “No habrá en la comunidad ni reglas ni estatutos, pero sí principios. Estos principios indispensables para convivir fraternalmente nacen del enfrentamiento radical y constante de la comunidad con la Palabra y serán los que cada uno se exija a sí mismo al profundizar cada día en el Evangelio, tratando de establecer un paralelismo entre la vida de Jesús y su propia vida. La vivencia profunda en Cristo de cada seguidor suyo -y no el sometimiento a la norma- es lo que construye la comunidad y lo que da fuerza y exigencia a las vidas de aquellos que quieren comprometerse”.

La Tierra, el lugar en el que se asentaba la comunidad, se comenzó a transformar en un lugar de encuentro para miles de creyentes que llegaban desde diferentes puntos del país. Instalada en un terreno propicio a reproducir en abundancia las bendiciones de la madre naturaleza, Pueblo de Dios empezó a celebrar la Pascua con la riqueza que emanaba de la vivencia comunitaria y de fe de las personas que residían allí todo el año. El resultado fue que ese lugar de Huelva comenzó a acoger a multitud de creyentes que en Semana Santa hallaban allí un espacio para experimentar la riqueza de la Palabra, la oración y el encuentro compartido. Siempre desde su lema repetido “Todos Uno”, con el que reiteran la necesidad de unir las diversas sensibilidades de quienes seguimos a Jesús. “Cuando en verdad seáis Uno en la tierra, me verá mi pueblo. Porque juntos conmigo sois Yo, Enmanuel”. El mismo Dios del cielo reza la canción Dios de la Tierra del álbum homónimo que Brotes sacó a la venta en 2008.

En el documento elaborado para resumir la historia de Pueblo de Dios se exponen con gran claridad cuáles han sido los motores de una historia fértil, que ha dado muchos frutos: “Interpelados por una continua pregunta, ‘Qué quieres, Señor?’, quienes han participado en esta historia se han sentido permanentemente evangelizados a través del desarrollo de la propia tarea descubierta, siendo los primeros denunciados y, también, beneficiados por la Palabra y Vida anunciada. Dicha misión se ha movido y expandido siempre a través de Brotes de Olivo y sus canciones, recitales, convivencias, encuentros, etc.; el lugar ‘Pueblo de Dios, tu tierra’ y las personas que lo habitan en cada momento, en cuya vivencia comunitaria radica fundamentalmente su causa evangelizadora; espacios de comunión dentro de la Iglesia, e incluso en ámbitos ecuménicos, interreligiosos o laicos”.

En un fragmento de la letra de la canción Un Pueblo de Dios en marcha (Jerusalén, 2008), Brotes de Olivo compendiaba el mensaje que esta comunidad ejemplar quiere difundir entre las otras pequeñas comunidades que siguen manteniendo viva la llama del mensaje de Jesús: “Ha de ser nuestra parroquia un Pueblo de Dios en marcha, donde todo lo que ocurra sea de Dios y a Dios aclama. Siendo una sola familia que viva de la Palabra, dando la vida por todos, siendo Palabra con todos y todos juntos la cantan”. Que así sea.

Fuente: http://www.redescristianas.net

HA FALLECIDO JAVIER RUIZ DE ARANA


Comité Óscar Romero de Madrid

Queridos amigos y amigas:
Después de una larguísima enfermedad, nuestro hermano y amigo Javier Ruiz de Arana falleció esta noche a las cinco de la mañana. Fue compañero entrañable y constante en su solidaridad con los más cercanos y los más lejanos, tanto en su trabajo parroquial en Entrevías como con su presencia en el Comité Monseñor Óscar Romero de Madrid, que presidió durante muchos años. Estará en nuestro recuerdo como un infatigable animador de la defensa de los Derechos Humanos entre los más necesitados.

Habrá un funeral mañana domingo a las diez en el Colegio San Ignacio de los jesuitas en Alcalá de Henares y luego será enterrado en la Sacramental de San Isidro, sobre las 11 horas.
Querido Javier, siempre te recordaremos a nuestro lado, con tu gran corazón lleno de bondad, humor y sensible al dolor de los empobrecidos. ¡Descansa en paz!

COMITÉ MONS. ROMERO DE MADRID

Fuente: http://www.redescristianas.net

¿UNA IGLESIA FARISEA O UNA IGLESIA PUBLICANA?


Sección | BibliaJoana Ortega-Raya

Escrito el 04 enero 2012 por Joana Ortega-Raya

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Sobre Joana Ortega-Raya

Joana Ortega-Raya es Licenciada en Teología (Seteca), en Filosofía y CC.EE (Universitat de Barcelona)., Doctora en Filosofía y CC.EE. (Universitat de Barcelona) y Master Duoda en Diferencia Sexual (Unversitat de Barcelona). Durante muchos años ejerció como profesora de Filosofia, Biblia y Griego en una institución teológica protestante en Cataluña. Es miembro de la Església Evangélica de Catalunya – Iglesia Evangélica Española (metodista y presbiteriana)

 

Introducción

Gerhard Lohfink, en su libro ¿Necesita Dios la Iglesia? escribe: “La iglesia vive otra vez en el mundo bajo persecuciones o en medio de un paganismo nuevo. En esta situación sólo sobrevivirá si regresa a comunidades constituidas “neotestariamente”, pero no a un falso romanticismo de iglesia primitiva… La palabra “regreso” aún no expresa del todo la cuestión. Se trata de una nueva andadura, pero ahora con una conciencia de la historia mucho mayor.” (286).

Estoy convencida de que una de las reflexiones más convenientes y pertinentes para la iglesia actual debería consistir, sin duda, en una revisión exhaustiva, honesta y profunda de nuestra eclesiología, y la principal pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Cómo es que la iglesia del siglo XXI en todas sus manifestaciones ha perdido la vitalidad y la relevancia que caracterizaran a la iglesia de los primeros siglos?

Algunos pueden pensar que eso no es cierto; que en realidad estamos asistiendo a un renacer de la fe cristiana a través de nuevas expresiones eclesiológicas –todas ellas bastante fundamentalistas, por cierto: renacidos, carismáticos, predicadores del avivamiento, telepredicadores, milagreros, chamanes, vividores… y otras especies. Creo que esas expresiones y esos renaceres no son más que versiones baratas e incultas de un “neoplatonismo” pagano, chabacano y trasnochado.

Pero, ¿Realmente la iglesia cristiana contemporánea es la iglesia que Jesús quería? ¿Nuestros modelos eclesiológicos son un reflejo del carácter y de la voluntad de Dios en el mundo en el que nos movemos y somos? No quiero ser pesimista pero, me temo que la respuesta a estas pregunta es un rotundo NO.

Por eso, y utilizando un texto del evangelio de Lucas, concretamente una parábola, me gustaría reflexionar brevemente sobre dos posibles modelos eclesiológicos, con la esperanza de que nuestra iglesia se decida y continúe trabajando en la construcción de un modelo capaz de poner de manifiesto el alcance y la importancia de las buenas noticias del evangelio en una sociedad como la nuestra.

Lc. 18, 9-14

Haciendo una lectura de este texto en clave eclesiológica me gustaría proponer dos modelos de ser iglesia:

1. El modelo fariseo (9-12)

El modelo fariseo se fundamenta en la autocomplacencia y en el desprecio por las demás personas (9). Se trata de creer que somos mejores que el resto de los mortales, lo cual nos da derecho a menospreciarles y a no tener en cuenta su forma de entender el mundo.

¿Cuáles son las características de una iglesia farisea?

a) La prepotencia

Una iglesia que opta por un modelo fariseo siempre se muestra prepotentey exclusivista. Cree que su relación con Dios es única, que Dios sólo la favorece y cuenta con ella, sin considerar a otros seres humanos o, incluso, otras maneras de entender la relación con Dios.

Esa prepotencia queda patente en el texto a través de la postura del hombre fariseo (“puesto en pie”) y de su forma de practicar la oración (“te doy gracias porque no soy como lo demás hombres…”).

Estoy prácticamente convencida de que la iglesia cristiana, a lo largo de su historia, ha estado continuamente expuesta a la tentación de mostrarse prepotente. En muchas ocasiones, más de las que desearíamos, lo cierto es que ha caído en dicha tentación y se ha aliado con los poderosos en aras de adquirir o mantener una serie de privilegios políticos, sociales o culturales.

Pero, tal vez la prepotencia no sea el camino adecuado para recuperar la relevancia y la importancia que la iglesia cristiana tanto necesita en una sociedad como la nuestra.

b) La inmisericordia

Muy unida a la prepotencia, y casi como una consecuencia de ésta, podríamos apuntar que una segunda característica de una iglesia que opta por un modelo fariseo es la inmisericordia.

Una vez que el fariseo dice de sí mismo: “no soy como los demás hombres…”, a continuación viene la sentencia de qué son el resto de los seres humanos: “estafadores, injustos, adúlteros…”. Ni siquiera muestra un poco de misericordia por el recaudador de impuestos que está junto a él haciendo lo mismo: elevar sus plegarias.

Como el fariseo, una iglesia que opta por ese modelo, además de prepotente, será inmisericorde, ya que se sentirá y se entenderá a sí misma como lo mejor. Todo lo demás será basura y por tanto indigno de atención y respeto.

Es más que probable que tampoco queramos transitar por esta vía, al menos a mí me gustaría creerlo.

c) La infalibilidad

Una tercera característica de la iglesia farisea, muy unida a las dos anteriores, es creerse infalible: “Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano.” Afirma el orgulloso fariseo. Nos engañamos si pensamos que por cumplir con unas determinadas ordenanzas o por permanecer fieles a una determinada tradición teológica a pesar de todo, somos infalibles, o lo que es lo mismo, que tenemos acceso a la verdad absoluta, universal, clara y distinta.

La infalibilidad no es precisamente una de las características de las diferentes expresiones humanas, ni siquiera de la iglesia, aunque algunos así lo crean.

Pero, la narración en la que estamos meditando nos muestra un modelo alternativo de hacer iglesia:

2) El modelo publicano

Siguiendo con la lectura eclesiológica de la parábola de Lucas que nos ocupa en este momento, podemos considerar el ejemplo del publicano como un modelo alternativo al fariseo de construir comunidad. El modelo publicano es radicalmente diferente, sus características son:

a) Conciencia de las propias limitaciones

Como el fariseo, el publicano también está de pie en el momento de la oración, pero Lucas nos informa de que “está a cierta distancia” y “no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo”.

Una iglesia que opta por un modelo “publicano” sabe muy bien cual es la diferencia entre ella y Dios. Sabe perfectamente que su existencia y su permanencia no dependen de ella, sino de Aquél que la sustenta y la cuida.

Una iglesia que es consciente de sus limitaciones también es una iglesia que:

b) Se compromete con y practica la misericordia

Mientras que el fariseo siente que es mejor que el resto de lo seres humanos y, por tanto, no toma conciencia de lo que realmente es y se dirige a Dios utilizando un tono prepotente, inmisericorde y haciendo gala de su infalibilidad, el publicano se sabe impotente para superar sus propias contradicciones. Por eso, apela a la misericordia de Dios: “Ten piedad de mí”.

Si una iglesia es consciente de que necesita la misericordia de Dios para continuar caminando y construyéndose, sin duda se comprometerá con una comprensión y una práctica que contemple la misericordia como un valor importante en su trayectoria.

Además, una iglesia que se sabe limitada, que se compromete con una visión y una práctica misericordiosa del mundo, también se reconoce como:

c) Una iglesia falible

Frente a una iglesia farisea que se siente infalible porque ha recibido la revelación, la misión, etc., del mismísimo Dios, está esa iglesia que es consciente de su propia debilidad: “Dios, ten piedad de mí, pecador.”

No somos infalibles. Debemos reconocer nuestra debilidad y reivindicar nuestro derecho a equivocarnos y a rectificar nuestras equivocaciones, con la ayuda de Dios que siempre está dispuesto a echarnos una mano, cuando es necesario.

Conclusión

¿Qué modelo de iglesia queremos seguir construyendo? ¿Una iglesia farisea o una iglesia publicana? Depende de nosotros, pero yo, sin duda opto por el segundo modelo, para lo cual me gustaría hacer algunas propuesta.

Rosemary Radford Ruether dice que “ser iglesia, el cuerpo de Cristo, es básicamente ser una comunidad que vive en y a través de la gracia.”, y nos proporciona seis elementos necesarios para llegar a ser esa Iglesia del futuro, que vive en y por la gracia:

1. Multiculturalismo

Debemos aprender a ser auténticamente una Iglesia universal, no hegemónica, de hombres occidentales, blancos y europeos, que confunde la cultura occidental como normativa y cristiana que debe ser impuesta al resto de mundo. Debemos, por lo tanto, investigar, proclamar y celebrar la actual diversidad de los cristianos, estableciendo un diálogo que nos enriquezca mutuamente.

2. Compromiso con los pobres y con los oprimidos

La Iglesia cristiana es, auténticamente, el cuerpo de Cristo cuando vive en solidaridad con aquella parte de la comunidad que es tratada injustamente, marginada, maltratada y silenciada por el poder institucional.

3. Una Iglesia liberada del sexismo

Debemos trabajar por una iglesia liberada del sexismo, que realmente viva la comunidad de iguales: hombres y mujeres liberados de las patologías sexuales, que valoran su sexualidad, que rechazan la homofobia, y son capaces de reconocer la diversidad de las orientaciones sexuales.

4. Una Iglesia democrática

Se trata de procurar una política de iglesia participativa e igualitaria, es decir algo totalmente opuesto a la política patriarcal, aristocrática y monárquica que muchas iglesias practican.

5. Una Iglesia que reconoce su falibilidad

Una Iglesia que se cree ella misma infalible en el establecimiento de sus reglas está encerrada en su propia apostasía, y hace esta apostasía irredimible. Cualquier pecado es perdonable, excepto el de presunción de infalibilidad, porque este es el pecado contra el Espíritu Santo. Debemos ser capaces de reconocer que podemos caer en el error, no ya tanto como individuos, sino como instituciones que ejercen su capacidad institucional.

Reconocer que podemos fallar nos liberará para ser humanos y reconocernos como seres finitos y falibles, viendo en parte y no totalmente. También nos liberará para ser cristianos que viven por fe, celebrando la oportunidad de arrepentirnos y de vivir en la gracia de la transformación, sin lo cual no podemos experimentar una auténtica vida en Cristo.

Debemos liberarnos, por tanto de la necesidad infantil de tener ciertas certezas, para poder llevar a cabo una búsqueda inteligente de otras perspectivas verdaderas que podemos construir, sin necesidad de que se constituyan en la única base de nuestra vida.

6. Una Iglesia que vive por gracia

Una vez más, queremos insistir en que la Iglesia que buscamos, en la que podemos vivir plenamente, es la iglesia que vive por gracia, no en el sentido de la gracia que excluye el conocimiento, la experiencia y el cambio histórico, sino una gracia que nos sostiene y apoya en y a través de nuestra búsqueda de significado y justicia, y en nuestra libertad para arrepentirnos, liberándonos para abandonar ideas y sistemas obsoletos, lo cual nos permitirá la experiencia de una renovación constante.

Algunas sugerencias para transitar por ese camino de la gracia:

1. Necesitamos madurar, y darnos cuenta de lo realmente difícil que es liberarnos de los residuos de un espiritualidad infantil que ha sido absolutamente interiorizada a lo largo de nuestra tradición eclesial.

Esa tradición nos sitúa entre la rebelión y la sumisión, adoptando a veces formas de sumisión para redimirnos de la culpabilidad de la rebelión, lo cual no favorece nuestro camino hacia una responsabilidad adulta. Ser adultos significa tener confianza en nuestra propia autonomía sin necesidad de autoinfligirnos o autonegarnos, siendo capaces de asumir la responsabilidad de participar en la construcción del futuro de la comunidad desde las relaciones de servicio y no desde las relaciones de poder.

2. Necesitamos ser gente de oración. Esto significa que debemos encontrar el equilibrio entre la acción social y la espiritualidad; para recuperar una espiritualidad que práctica la oración, la meditación, y cultiva la presencia de Dios en nuestras vidas utilizándola no para alienarnos de la realidad, sino para adquirir un verdadero compromiso con ella.

3. Necesitamos ser conocedores de la historia y de la teología de la Iglesia para entender por qué estamos donde estamos, pero también para poder cuestionar esa historia y esa teología, como un camino posible para la continua renovación de la Iglesia.

4. Necesitamos estar comprometidos socialmente. Debemos encontrar caminos para la solidaridad con los desprotegidos de la historia. Ellos deben ser nuestra opción preferencial.

También debemos comprometernos con el futuro ecológico del planeta y actuar de forma comprometida y responsable.

El modelo “publicano” reflejado en estas cuatro formas de futuro para la iglesia: madurez, oración, conocimiento y compromiso social y ecológico deben reflejarse no solo en nuestras relaciones sociales, sino sobre todo en nuestras relaciones comunitarias.

http://www.lupaprotestante.com/lp/secciones/biblia/%C2%BFuna-iglesia-farisea-o-una-iglesia-publicana/

IGLESIAS VACIAS


 

Posted: 07 Jan 2012 03:14 PM PST

Desde los medios de comunicación católico-romanos,  se escribe constantemente acerca de las conversiones de anglicanos a la Iglesia Romana, tampoco es que hayan colas de gentes de gentes deseando entrar en la ICR, pero por una que se produzca el eco que genera es mucho, son muchas las webs católicas que durante semanas estarán repitiendo la noticia.
De esta, esta noticia que enlazo, dice en el titular que “van ocho en cinco años”, como si fueran un número extraordinario, considerando los cientos de Obispos anglicanos que existen, ocho en cinco años tampoco es una cantidad como voltear campanas.
Pienso que la iglesia romana, ante su membresía, está intentando estimular, dar ánimos, arengar a sus tropas transmitiéndoles la idea de que la institución vaticana goza de una salud excelente, y que todo el “buen cristiano; el verdadero”, quiere regresar a la sombra del papado. Que el cristianismo liberal vacía las iglesias.
Los viajes papales y eventos como la JMJ, parecen ir encaminados a transmitir la idea de vigor.

Sin embargo la realidad es otra, la iglesia romana ya no es la que era, la juventud empieza a independizarsede tradiciones que ya no acepta, a las que ya no se siente ligado.
La institución romana, les dirige a sus miembros el mensaje de que las demás iglesias se vacían y a las católicas llega gente de otras iglesias.  Y puede ser cierto y de hecho lo es, que la ICR esta recogiendo a los sectores más conservadores del cristianismo, para darles acogida.
Pero los datos estadísticos hablan por si solos,  si en 2001 el 82,1% de los españoles se consideraba católico, en el 2011 bajó al 71,1%.
Los actos masas no pueden parar la evolución de los tiempos,  y aunque el mensaje triunfalista del Vaticano, en el sentido de que “aquí no pasa nada”,  no podrá evitar la tendencia a ir cayendo poco a poco en numero de fieles y de relevancia.
Ahora bien, como es la institución cristiana más grande de todas, su decadencia no será evidente en breve, pero es inexorable.

Esta crisis en la religiosidad cristiana; porque otras formas de espiritualidad crecen sin problemas, fecta también a las iglesias evangélicas y reformadas, mucho más pequeñas,  y en las que ya se acusa el golpe que la perdida de interés por el cristianismo está provocandoles.
La gran diferencia, es que las iglesias protestantes son más abiertas y más reflexivas,  dispuestas a evolucionar  y buscar caminos nuevos.
Existe un debate que no existe en la iglesia romana. Los medios de comunicación protestantes evidencian ese debate sin mayor problema.

Una de las argumentaciones de la Iglesia Católico romana, es que el liberalismo cristiano vacía las iglesias. Pienso que el liberalismo cristiano,  quizá esté generando u conocimiento más profundo al creyente de lo que es su propia religión,  no son muchos los cristianos que conocen el origen real del cristianismo,  conectado a una religión anterior que a su vez lo está con otra que es anterior.
Quizá este ocurriendo, que el creyente cristiano que acepta el reto de profundizar en el conocimiento de su religión, acabe dejando de considerar imprescindible la pertenencia a una entidad religiosa,  a una estructura eclesial.
Y que por otro lado, aquellos creyente que no aceptan ese reto, buscan refugio en lugares en donde nadie ponga en duda sus certezas tradicionales, y necesiten más que los otros, la pertenencia y tutela de una institución eclesial.
Que por regla general es una estructura vertical, en donde el creyente es un asistente pasivo,  que recibe instrucción de un sacerdote.
Un modelo que quizá siga siendo útil, pero para persona que necesiten ser guiadas,  llevadas de la mano.

Leí hace unos dias un articulo interesante de la web Lupa Protestante,  titulado ¿Una iglesia farisea o una iglesia publicana?
Un articulo interesante que os recomiendo leer.

La autora de ese articulo hace dos preguntas muy “apetitosas”, son las siguientes:
¿Realmente la iglesia cristiana contemporánea es la iglesia que Jesús quería? 
¿Nuestros modelos eclesiológicos son un reflejo del carácter y de la voluntad de Dios en el mundo en el que nos movemos y somos? 

La primera pregunta,  es una idealización de la verdadera voluntad de Cristo, al menos si le observamos con un poco de rigor histórico.
Cristo predicaba a Dios, y transmitió una enseñanza espiritual que adecuara al ser humano para ser digno de participar en el Reino de Dios, que él creía inminente.
También impartió un conocimiento más secreto a sus seguidores más inmediatos.
Pero en cualquier caso, según lo que de él nos ha llegado en los textos bíblicos, nunca se le encuentra interesado en crear una iglesia o una religión nueva, siendo un hombre de fe judía.
¿Por qué iba a estar interesado en crear una estructura eclesial, si además consideraba:  y así lo debieron de considerar sus seguidores, que la llegada del reino de Dios era inminente?
Por otro Cristo era un judío que permaneció en todo momento dentro del ámbito judío.
La segunda pregunta, está condicionada por la necesidad de saber cual es el carácter y la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios, tanto en el Antiguo Testamento, cuando en boca de profetas Dios desprecia tanto los sacrificios como las ceremonias en general, para decirle al ser humano que se ame. En el Nuevo Testamento ese amor vuelve a ser la ley primera.
En cuanto al carácter de Dios, lo habremos de deducir tanto de esta exhortación al amor, como en lo que Cristo manifiesta en el sermón de la montaña; después de todo,  Cristo es el revelador de Dios.
Las bienaventuranzas, son una exhortación a obrar en la tierra, en el sentido que la bienaventuranza señala.
Cuando la  oración del padre nuestro dice.
-Perdona nuestras ofensas tal y como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
Establece una relación de reciprocidad entre la conducta  humana y el trato que Dios dará a cada uno.
De modo que si en las bienaventuranzas,  se dice:
-Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia,
Según esa reciprocidad, se exhorta al creyente a ser misericordioso.
¿Podemos deducir de esto el carácter de Dios?
Esta relación de reciprocidad, le otorga libertad de conducta al ser humano, y está muy presente, me viene a la mente, aunque no recuerdo en qué libro está, la narración del rey que perdona una deuda a su siervo, pero éste no se la perdona a su inferior en jerarquía.
Esta idea de reciprocidad está marcando una norma fundamental, a la hora de saber cual es la naturaleza de la relación del ser humano con Dios.
Una relación individual;  en la que el ser humano,  a través de su conducta ante si mismo y ante los otros, establece el nivel de cercanía con Dios.
¿Es preciso pues la pertenencia a una institución eclesial? Esta sería la pregunta más  importante en mi opinión.
Hasta ahora, el ejemplo de lo que ha sido la iglesia cristiana a nivel institucional, ha sido la de una estructura ligada al poder, y más interesada en la política y el dinero,  en la acumulación de poder, que en ayudar al ser humano a relacionarse con Dios, a través de una enseñanza espiritual.
 Naturalmente me refiero a la Iglesia Católica Romana, que ha sido quien durante siglos tuvo poder sobre vidas y haciendas,  y aun hoy hoy, conserva suficiente poder e influencia.
De modo que en relación con las iglesias vacías,  serán los gestores de las distintas iglesias, quienes tengan que estudiar la posibilidad de cambiar de modelo, y abrirlo a personas que ya no necesitan sentarse delante de un sacerdote que les enseñe, que sea el medio de “salvación”, cuando el creyente toma consciencia de que es él quien establece ese nivel de cercanía espiritual con Dios.
Se pueden hacer otras preguntas. ¿Son necesarias las iglesias? ¿Para qué?
 FUENTE: WWW.FILOSOFIADELABRASA.COM

LAS LÁGRIMAS DE MI PUEBLO



Juan José Aguirre
Obispo de Bangassou (República Centroafricana)
 
7 Enero 2012
El 15 de marzo pasado los rebeldes sanguinarios de la LRA (unos paramilitares que vienen de Uganda y se hacen llamar Ejercito de Resistencia del Señor), atacaron un pueblo llamado Nzacko (diócesis de Bangassou en Centroáfrica). Llegaron un domingo por la tarde, cuando la mayor parte de los soldados de la guarnición jugaban al fútbol y los cosieron todos a balazos.
La población se desperdigó alocadamente y los rebeldes tuvieron tiempo de robar casa por casa, de mirar debajo de los catres para ver si había alguna chica escondida y aprovechar la coyuntura, amontonar lo robado en el centro del mercado y hacer una cordada con chicos y chicas (algunas que acababan de violar), ponerles 30-40 kilos en la cabeza y llevárselos a sus campamentos de la selva, a unos 10 días de marcha.
Eran 56 jóvenes, algunas embarazadas y dejaban 56 familias angustiadas por su suerte. Como obispo de esta diócesis, grité contando esta fechoría en la radio, en periódicos, en encuentros… (Todos dicen: ¡¡¡oh!!! ¡¡¡qué barbaridad!!! Pero todo sigue igual. Vivimos caminando sobre una cuchilla de afeitar y muchos golpes bajos de la economía mundial, como el control del coltán (colombio-titanio) para fabricar nuevas marcas de móviles o de ordenadores, rebotan en el cuerpo inerte de la población de Bangassou y del norte del Congo. Esta parece un macabrosparring sobre el que las compañías de telefonía hacen rebotar los puñetazos de la agresividad del mercado o las dentelladas de sus trajeados “tiburones”. La mayoría de aquellos jóvenes volvieron 20 días después, destrozados, algunos con hernia discal. Unos 15 niños de 11-13 años, aun no volvieron y sus familias temen que no vuelvan nunca más. Lo que acabo de contar ya lo he denunciado otras veces y es la misma nefasta canción archi-repetida desde hace 6 años.
Lo nuevo es que ese día, Karine, aprovechando la confusión de los kalasnikoff y la refriega generalizada, se escapó de las manos de estos indeseables. Llevaba 9 meses con ellos en la selva desde que la raptaron en su pueblo natal. La apartaron violentamente de sus 3 hijos y de su madre y, a sus 23 años, se la fueron rifando 150 rebeldes en la selva entre labores de aseo, culinarias, de transporte u otras. Pero ese 15M fue su gran día. Huyó a la misión católica y los padres centroafricanos la condujeron a una plantación para ponerla salvo. Al día siguiente la llevaron 80 km abajo donde una franciscana guatemalteca me la trajo a Bangassou, otros 120 km más al sur.
Cuando vi a Karine delgada como un alfiler, cuando sus ojos huían de los míos y la respuesta a mis preguntas eran sólo murmullos, supe que había un problema. Más que un problema, había muchos problemas y aquella pobre chica parecía zombi. Después de lavarse varias veces con jabón perfumado, inútil esfuerzo de quitarse de encima toda la vergüenza y la rabia acumulada, Karine seguía en estado de shock. Me enteré de que sus hijos y su madre, después de su rapto, se habían desplazado a 25 km de Bangassou y me ofrecí a devolverla a los suyos.
Me dijeron que en su pueblo todos creían que estaba muerta, pero no había tiempo de mandar una avanzadilla con la noticia de su vuelta a la vida y la monté en el asiento de atrás del coche. Conforme íbamos llegando y unos pocos habían comenzado a reconocerla, Karine, hierática y asustada, no movía un músculo. Al pararnos al lado de la veranda de sus abuelos, alguien le dio un bebé por la ventanilla, pero ella seguía K.O. El coche ya estaba parado pero ella no se movía. Tuve que salir yo mismo y abrir su puerta, y conminarla con una cierta dureza en la voz: “Karine, sal fuera”. La multitud ya se había juntado y, al reconocerla, gritaban, rezaban, lloraban, se ponían de rodillas o cantaban cantos de Iglesia de diferentes confesiones. Karina salió del coche y se dejó tocar por los suyos que la acariciaban, la sobaban, la bendecían o la simplemente la miraban con los ojos como platos. Ella, de pié, mirando al suelo, lloraba y temblaba.
Tardó 20 minutos en reaccionar y ofrecer su primera sonrisa. Una sonrisa de resurrección. Pensé que el coche había sido como su ataúd de muerta, que esos 20 minutos fueron como un parto y ahora, finalmente, sonreía. Es decir, resucitaba a la vida.
La mitad de la población de mi diócesis vive desde hace años escondida en campos de refugiados. En unos hay 4.000, en otros son gente huida del Congo, 3.500, en otros unos centenares. Pero todos perdieron sus campos, sus cosechas y graneros, sus casas y sus espacios sagrados, las cosas que no pudieron transportar y todas sus esperanzas. Sobre ellos han caído desde hace meses, como moscas sobre una llaga, ONGs de todo tipo y condición, de nombres difíciles de pronunciar (alguna tiene nombre de un famoso mago), otras son conocidas y lo hacen medianamente bien.
Pero muchas de ellas están formadas de personas interesadas que llegan en avión por cuestiones de seguridad y ofrecen sus productos e intuiciones durante unos días, escriben sapientes informes sobre las condiciones de vida en África en general (1º capítulo) y en los campos de refugiados en particular (2º capítulo) para concluir que sus fuentes de alimentación (organismos internacionales de todo tipo, organismos humanitarios, filántropos y afiliados) tienen que seguir dando plata porque las letrinas hay que ponerlas un metro más allá o las azadillas no han sido suficientes.
Los padres y las hermanas de la misión, que están allí desde hace años, día a día, aguantando el chaparrón de la mañana a la noche, se preguntan si no es una contradicción que lo que costaron las azadillas sea apenas, una cincuentésima parte de lo que costó fletar un avión ida y vuelta para llevar y traer a los especialistas de lo humanitario dos veces por semana, sus salados per diem(dietas), sus cursos de preparación intensiva y sus flamantes ordenadores para escribir sus puntuales informes, exactos en puntos y comas, parágrafos y firmas, en cuatro ejemplares. Todos se mueven con escolta militar pagada a precio de oro y todos piden pasar la noche en la misión donde haya agua “muy fría” y electricidad para encender los ordenadores. Un día, pidieron hospedaje 4 especialistas enviados por la Embajada americana. Cuando terminaron su trabajo, viendo que tenían la tarde libre antes de coger la avioneta que los llevaría de vuelta a Bangui y a Washington, les propusimos de visitar el centro de enfermos terminales de SIDA y el nuevo quirófano.
Muy educadamente nos dijeron que les habían pagado solo para ver letrinas, no quirófanos. Aunque muchos vendrán de buena fe e intentan hacerlo lo mejor que saben, acabamos preguntándonos quién está mejorando su calidad de vida: los miembros de la ONG aparecida de buenas a primeras o la gente de los campos de refugiados que tienen que aguantar una lección magistral sobre el uso y el abuso de las letrinas a cambio de azadas y azadillas que reparten después de la lección.
Hay algunas que dan signos de seriedad y sentido común. La mayoría, sin embargo, parece ser gente que quieren ver en directo lo que ayer vieron por televisión. Entre tanto la población local, paupérrima, la que ha acogido los refugiados sin pedirles visado ni papeles, ahora tiene que negociar con estos inmigrantes una gallina por una azadilla o les cambian un lebrillo por una manta made in HCR (Alto Comisariado para los refugiados) o un cubo de cacahuetes a cambio de una mosquitera “impregnada”.
Las ONGs crean los status. En el último escalón esta la población local y el farolillo rojo son los campesinos que no pueden salir a cultivar sus tierras a causa de la presencia de la LRA pero para las ONGs no cuentan para nada. Algunos escalones más arriba los refugiados, enseguida después las misiones y al final de la escalera, kilómetros más arriba, los especialistas de cuestiones humanitarias, algún embajador que se deja caer por allí o algún majadero despistado, director general de algo.
¡Así es la vida! ¡Así la hemos hecho entre todos!
Tomado de http://www.redescristianas.net/2012/01/07/las-lagrimas-de-mi-pueblojuan-jose-aguirre-obispo-de-bangassou-republica-centrofricana/

LOS PRIVILEGIOS ECONÓMICOS DE LA IGLESIA SON UNA GRAN VERGUENZA.



Joan Tardà
03/01/2012 

Hace unos meses acompañé a los compañeros y compañeras militantes de Esquerra del País Valenciano y vecinos de Xàbia (Alicante) en una concentración delante de la iglesia del pueblo para que, allí, como en otros lugares, existe un contencioso entre la ciudadanía y la Iglesia católica sobre la propiedad del templo. Producto de una situación de privilegio, la Ley Hipotecaria de 1946, la institución católica tiene el privilegio de inmatricular en el Registro de la Propiedad de Inmuebles los edificios no inscritos a nombre de nadie. Ni que decir tiene que muchos de los templos y recintos religiosos, históricamente, fueron edificados en terrenos cedidos por el común, propiedad del pueblo.
Un privilegio de la Iglesia católica que, acompañado de otros, hoy en día, son inaceptables. Desgraciadamente el PSOE, tras ocho años en el gobierno, no ha sido capaz de modificar nada, absolutamente nada. De hecho, Zapatero ni siquiera fue capaz de cumplir lo pactado con Esquerra (debate Caamaño-Tardío 8-IX-2010-y aprobación parlamentaria subsiguiente de compromiso de modificación de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa), que hubiera significado menos abrir el melón de la superación de la excepcionalidad española. Cabe decir que el PSOE ya había avisado de que, la modificación de la Ley comprometida sería de poca monta (recordad que ni eso cumplieron) para que no significaría denunciar el Concordato con el Estado del Vaticano de 1979 (heredero del firmado en los años franquistas), origen y matriz de todos los privilegios.
En todo caso, hay que recordar en el contexto de las actuales recortes la Iglesia católica recibe al cabo del año unos 10.000 millones € (subvenciones directas, donaciones económicas, cesiones de terrenos y exenciones de impuestos. En este caso, no pagar IBI significa que los municipios dejan de ingresar unos 1.500 millones y unos 250 a través del IRPF.
Quizás no nos saldremos, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas en el Congreso, pero lo seguiremos batallando. El PSOE no hizo nada, salvo incrementar las donaciones públicas a la Iglesia y, del PP, no podemos esperar nada, tampoco. Con todo, conviene, al menos, denunciar la doble moral de la jerarquía eclesiástica que vive de los privilegios y, a menudo, avergüenza católicos de “buena fe”.
 
 
Tomado de http://blocs.esquerra.cat/joan-tarda/bloc/els-privilegis-economics-de-lesglesia-son-una-gran-vergonya

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