HACIENDO MEMORIA SOBRE MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO



                                                                   Olga Lucia Alvarez Benjumea ARCWP

 

El próximo 21 de Enero/09 celebramos el 38 aniversario de la Pascua de Monseñor Gerardo Valencia Cano, Obispo de Buenaventura, y quiero compartir con Uds. algunas de mis experiencias vividas en su oficina.

Cuando llegaba a la oficina, ya que Gerardo –así, quería que se le llamara sin títulos, y dejo constancia  la siguiente anécdota; en un almuerzo familiar, alguien le pregunta: “Monseñor, que quiere de sobremesa?” -Y le hizo la lista- y él le contesta: “Ve, vos; Su “Excelencia” es Cantiflas, “Monseñor” Carlos Ponte y yo, soy Gerardo”. Dame mazamorrita”.  Había realizado su oración matutina, la cual anotaba en su diario, y ya había estado en la Emisora Radio Buenaventura, en su programa: “Buenos días”, también, había celebrado la Eucaristía en la Catedral o alguna casa religiosa, llegaba, saludaba, me entregaba los borradores de la correspondencia, para responder o enviar a sus destinatarios. Tenía correspondencia con el mundo entero.

Alrededor de las 10-11 de la mañana, solían acercarse algunas personas  buscándolo, las cuales atendía sin tener que haber solicitado cita previa, ni haber hecho antesala. Muchas veces, salía temprano, para atender  alguna reunión que tuviera que ver  en beneficio y progreso de las gentes del Puerto, visitar algún proyecto, parroquia, centro educativo u oficina pública. En su despacho, nunca vi largas filas de gente esperándolo, porque si ellos no venían a su oficina, el salía a buscarlos.

Tenía un Fondo Discrecional de su bolsillo, no del Vicariato, es decir compartía su salario y cuando alguien venia a solicitarle algo, le hacía visita  pastoral domiciliaria y luego me decía: “Andá, a esta dirección y llevas esto”. Cuando lo estoy escribiendo, pienso: Gerardo, de esta manera, así me estaba formando y enseñando…

Su despacho era de puertas abiertas, para todas las personas: pobres, ricas, políticos, hombres y mujeres, poetas, nadaistas (su amigo Gonzalo Arango), no tuvo preferencias. Para él, todos eran importantes. En su casa se hospedó por ejemplo, Belisario Betancur, (quien llegó a ser Presidente de la República) eran amigos y conocidos del Seminario en Yarumal.

El mismo ayudaba a embarcar a sus misioneros/as, les llevaba en el carro del Vicariato, a tomar la lancha NatalÍ en El Calima para ir a la misión de Bocas del San Juan ó a llevar a Teresa Guevara, (misionera seglar Usemi)  a embarcarse para El Pital.

Fielmente atendía los compromisos pastorales programados con anterioridad, con sus párrocos o catequistas, sobre todo aquellos más alejados, como era la visita a San Francisco del Naya, en la que permanecía  hasta 15 días y más. De una de esas visitas, llegó con todo el cuerpo picado de bichos, y enfermo, como brotado de sarampión, que todos nos preocupamos. Le preguntamos que qué le había pasado y su respuesta era: “no se preocupen, no es nada”. Pero, luego supimos de boca de los catequistas, que era lo que había pasado. Ir al Naya era una osadía, bien fuera por el mar (donde una vez, casi pierde la vida) o por tierra, (personalmente después de su muerte, quise tener esa experiencia, será para otra ocasión). Se duerme donde coja el cansancio o la noche, Gerardo llegó a una casita y pidió a sus dueños posada para una noche. Los dueños de casa, no le conocieron y en la facha que debió llegar menos y le dijeron: “Si, señor se puede quedar ahí afuera, en el corredor, encima de esos costales” Gerardo, durmió afuera. Al otro día se despidió, agradeció y siguió caminado al poco rato se encuentra un campesino, que lo reconoció y sorprendido le pregunta: “Monseñor, dónde durmió?”  él le contestó: “En aquella casita…” Monseñor sigue su camino, el interlocutor el suyo, y éste llega a la casa donde se “hospedó” y les dice: “Con qué de mucho Monseñor amanecieron Uds, no ?” y estos sorprendidos, dijeron muy extrañados: “Cuál, Monseñor ? quien estuvo fue aquí fue un señor común y corriente”, “Ah, pues ese señor, es Monseñor Valencia, el Obispo de Buenaventura”….al regreso del Naya, Gerardo, llegó a esa misma casa, la pareja de la posada, no sabían qué hacer con él y le brindaron la mejor cama, y Gerardo les dice dulce y tranquilamente:  “Gerardo, duerme, donde le tocó la otra noche” y así fue, por eso llegó con el cuerpo como llegó.

Muchas historias se podrían contar sobre la vida de Gerardo que ya empiezan a darse a conocer. Pero, ésta no la puedo dejar entre el tintero. Un Domingo me llama que vaya a la oficina y ahí hay otra señorita (Margarita Niño S.) y nos dice a las dos: “necesito que escojan entre estas dos misiones; una ir a trabajar a La Bocana con los pescadores y la otra en Bogotá, en una oficina” Margarita ahí mismo dijo que ella no quería regresar a Bogotá y me tocó Bogotá. Y empieza a contarme que es lo que quiere que yo vaya a hacer allá: “Vamos a abrir el Departamento de Teología, en el ICODES (Instituto Colombiano de Desarrollo Social) con unos amigos: Gustavo Pérez Ramírez y Camilo Moncada Abello, como estuviste en la reunión de Celam,  se te facilitará el trabajo y sabés de qué estamos hablando” Le acepté, era mi 2ª. ven la Capital, y esta vez, era sola y parece, que él intuyó mi angustia de enfrentarme a la gran ciudad, se encargó de buscarme hospedarme en la Residencia de “Monseñor Camargo”, administrada por las Hnas. De La Presentación, al lado de la Iglesia San Antonio, en la 11Sur. Me relacionó con sus paisanos y amistades, quienes me acogieron como si fuera una hija (la familia del Dr. Jesús Estrada Monsalve, -exConsejero de Estado y abogado defensor de Rojas Pinilla- y su esposa la señora, Doña Soledad).

En el Departamento de Teología del ICODES, se gestó el epicentro de la Teología de la Liberación, no solo para Colombia, sino para toda América Latina. Desde allí se organizaban los encuentros para sacerdotes y religiosas, en el Colegio de María Auxiliadora se realizó el primero y se produjo aquel librito:  “Aportes para la Liberación”. Venían teólogos (el P. Gustavo Gutiérrez, Alex Morelli, Hugo Assman, entre ellos) y teólogas de varios países, que iniciaban sus pinitos y presencia en público. Se realizaban encuentros, en Centro América, y Sur, encuentros locales y regionales en diferentes zonas del país.

La presencia de Gerardo se volvió discreta, pero la mecha ya estaba encendida! Tanto los sacerdotes como varias religiosas, empezaron a solicitar talleres de capacitación para los líderes laicos en sus diferentes comunidades. Se recibía apoyo del CICOP (P.Mike Colonese) Conferencia Episcopal de USA. Cuando se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, los auxilios fueron suprimidos, y el P.Mike retirado de su cargo. La oficina fue retirada del ICODES. El Departamento como tal fue cerrado, se cambió de nombre y nace el Servicio Colombiano de Comunicación Social, hoy SERCOLDES (Servicio Colombiano de Desarrollo Social) en todo el proceso y desarrollo de esta institución estuvo presente Monseñor hasta su muerte, su espíritu  sigue hoy haciendo presencia entre nosotros y desde allí se sigue prestando un servicio ecuménico, como siempre lo sugirió, apoyó y quiso.

Siempre estuvo preocupado por la capacitación, de manera especial de la Mujer, en conversaciones, retiros, encuentros siempre nos hizo desafíos ante los ejemplos de una Indira Gandhi, Primera Ministra de la India, la Golda Meyer, Primer Ministra de Israel, nos compartía la documentación que le llegaba, haciéndonos  leer artículos, de libros o revistas, apoyaba y sugería a sus misioneras seglares fuéramos a Cursos de Formación, al Instituto del Liturgia y Pastoral del Celam, a mí, me tocó el ICLA (Instituto Catequístico para América Latina, que funcionaba en Manizales, ya cancelado por los frutos que dio…)

Gerardo era pequeño de estatura, pero el Alma y su Corazón, no le cabían en el cuerpo.

A las 5 de la tarde, algunas veces celebraba la Eucaristía, de acuerdo a la programación que le tocara, en la Catedral, a las 7 de la noche, estaba de nuevo, en Radio Buenaventura realizando el programa de las “Buenas Noches”. No le gustaba dejar programas grabados, estos  eran escuchados no solo en Buenaventura, sino a lo largo de y ancho de los ríos.  Los porteños y su clero sabían muy bien, si su Pastor, estaba o no estaba, en la ciudad y que dónde estuviera estaba pensando en ellos, trabajando por ellos, dando la vida por ellos.

Envigado, Enero 9 del 2009

Fuente: Kairoscolombia.com

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  1. Trackback: GERARDO VALENCIA CANO, APÓSTOL DE LA NO-VIOLENCIA | Evangelizadoras de los apóstoles

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