MARIA MAGDALENA “HE VISTO AL SEÑOR Y ME HA DICHO…” Juan 20,18 Hna Maritze Trigos o.p


JUBILEO DOMINICANO- AÑO DE LA MUJER DOMINICA PREDICADORA


Maritze Trigos T op 

Durante este Jubileo de la Mujer Dominica Predicadora,  Hna María Herta, dominica, en su escrito “El rostro femenino de la predicación”[1] nos dice: “El llamado a ser Dominica es un llamado a ser una predicadora. Las Constituciones primitivas de la Orden nos dicen: “Esta Orden fue fundada para predicar el Evangelio” y el documento de Bolonia nos recuerda: “Nuestra misión particular es la proclamación de la Palabra de Dios”.

Hay diferentes formas de anunciar  el Evangelio, de predicar, rasgos muy propios de la espiritualidad dominicana… El Padre Felicísimo Martínez, OP  en una conferencia a las Hnas en Tours decía: “El anuncio del Evangelio o la fidelidad al proyecto evangelizador de Domingo requiere creatividad, nuevas formas, variante en el apostolado dominicano”[2]

En este tiempo de Pascua, hacemos referencia al relato de María Magdalena en la Resurrección de Jesús, texto compartido el año pasado en la Casa Central Provincia de Bogotá, en la reunión de FERDOC, con ocasión de  la  celebración de Santa Catalina.

Los ojos son un medio valioso de comunicación, es un lenguaje silencioso, misterioso, profundo. Es diálogo sin palabras orales, es encuentro íntimo…Es el lenguaje de los artistas y de los místicos con mirada interior saben admirar, contemplar, observar, detenerse ante los detalles…fue el lenguaje de nuestra Patrona de la Orden Dominicana, María Magdalena: VER y así convertirse en la gran predicadora de la Resurrección.

 

El VER  se convierte en diálogo profundo de los contemplativos y místicos, de personas críticas que saben leer los acontecimientos,   que llenan su interior de una riqueza insondable, infinita. Es el único medio de aquel que sufre o han acallado, o no puede hablar, pero que con los ojos habla, reclama, está atento, sigue, vigila, descubre, esta fue la experiencia pascual de María Magdalena, su único lenguaje verbal fue: “Maestro” y “He visto al Señor”.

 

María Magdalena se levanta temprano,  “muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a visitar el sepulcro”20,1,  un lugar de muertos, de silencio, algunos sienten miedo al llegar a un cementerio, parece que no hay vida…El momento no era nada fácil, el contexto de Pax romana a base de armas, de militarización, de impuestos, de represión, de persecución creaba inseguridad, sobre todo a quienes seguían a Jesús…pero esta mujer valiente madruga y se desplaza al encuentro con Jesús,  tenía prisa de ir a embalsamar la tumba, tenía prisa de estar al lado de Jesús,  estaba inquieta para estar cerca de la tumba y dejó los miedos y se fue….

“La crisis del Viernes santo había roto las esperanzas de quienes siguieron a Jesús. Nada podía resultar confiable en un ambiente donde el señorío de la muerte se dejaba sentir. Sin embargo, como lo anunció en el Prólogo de Juan, la luz brillaba a pesar de las tinieblas y “las tinieblas no la vencieron” Juan 1,5 [3] María Magdalena lo seguía buscando con la luz interior de su fe, era más fuerte su esperanza como experiencia del Resucitado.

Hoy también como en el contexto romano,  la “paz” se impone con armas, con represión, los países a nivel mundial siguen en guerra y como en el tiempo de María Magdalena, es preciso madrugar, adelantarse e ir a donde “La vida clama”, donde se oyen los gritos de quienes sufren el hambre, la violencia, o donde “la vida clama” al interior de nuestras Congregaciones, comunidades locales, parroquias, instituciones religiosas…

Es desde este contexto de conflicto que se hace resistencia sin perder la esperanza, es la espiritualidad de las y los mártires de nuestro pueblo que en situaciones límites se han mantenido firmes, de seguidoras y seguidores de Jesús, fieles, radicales en el seguimiento de Jesús y vivencia de fe, como lo hicieron los primeros Frayles dominicos al llegar a América en su actitud de una predicación  profética. Es la actitud de Hermanas y Hermanos que desde el silencio acompañan, sirven, apoyan en nuestras comunidades en una predicación desde la vida sin pronunciar palabra…

“VIO que la piedra de entrada estaba removida” 20,1 (…). “Se agachó y VIO los lienzos caídos en el suelo” 20,5

Cuántas piedras deben removerse hoy para sacudirnos, perder miedos, indiferencias, individualismos, entrar en procesos comunitarios que nos hagan crecer y cambiar? Cuántos lienzos nos atan, nos mantienen inmóviles, con miedo, cansancios y en silencio?…Será preciso hoy que los lienzos caigan al suelo? A qué estamos aferradas? Qué rupturas tendremos que vivir para poder VER al Resucitado en tantos signos de realidad? Dónde está nuestra creatividad para correr la piedra, desatar lienzos que amarran o justifican sin razón y salir fuera, es decir predicar el anuncio de la Buena Nueva desde nuestra propia vida?

Hna Herta en su artículo nos alerta: “Predicar no es dar un discurso de elocuencia e ideas brillantes, sino comunicar a la luz del Evangelio lo que yo vivo en lo profundo de mi ser, mi propia experiencia, sólo así puedo hacer vibrar cuerdas en la profundidad del otro y despertar ganas para vivir los mismos ideales evangélicos. Antes de predicar la Palabra hay que meditarla y contemplarla, sino hacemos mucho ruido como una lata vacía, pero no hay efecto” Siempre he estado convencida que una cosa es hablar de Dios con palabras orales a veces bonitas, pero mucho más exigente dejar hablar a Dios  a través de nuestra propia vida!

“Lloraba y de nuevo se agacha y VIO a dos ángeles…” v.11-12

Las lágrimas de María Magdalena recogían la experiencia de dolor en la pasión de Cristo,  recogían su sufrimiento de la muerte! Hoy escuchamos el llanto de viudas, de huérfanos, de heridos y desplazados, exiliados y desaparecidos. El llanto de Hermanas y Hermanos desorientados, enfermos, con depresiones o inconformes y abandonados…

Qué significa “agacharse” en un contexto de predicación? No será la exigencia de una predicación no desde los púlpitos, sino desde una vida sencilla, aterrizada, desde la opción por los empobrecidos, desde la marginación, donde el agacharse como Jesús en el lavatorio de los pies, exige asumir riesgos, humillación, persecución, entrega, solidaridad…

Cuáles serían los ángeles de hoy que nos apoyan, guían, animan, acompañan, presencia viva del Resucitado? Son los mensajeros de Dios!

 

María Magdalena “Miro atrás y VIO a Jesús de pie, pero no le reconoció, lo confundió con el jardinero” v.14

 

Será que no somos capaces de analizar, ver con ojos críticos los hechos de violencia que vivimos Hoy?  Quienes hemos sufrido la violencia, la podremos olvidar y no hablar de nuestras víctimas?  Ellas y ellos deben permanecer vivos, presentes, quizá no reconocemos sus proyectos de vida, sus huellas que dejaron…

VER a Jesús hoy es predicar la esperanza para mantenernos de pie, despiertas y despiertos en una situación de conflicto, de sufrimiento, de poco horizonte, de dificultad.

VER a Jesús resucitado hoy es llenarnos de energía para que los imposibles sean posibles desde la fe, y desde las cenizas se avive la llama del amor, de la fraternidad.

VER al Resucitado es sabernos amar en las comunidades y convertir nuestras casas en casas de predicación, de testimonio, como ya lo viven las Dominicas contemplativas.

“Fue María Magdalena a anunciar a los discípulos: He  VISTO AL SEÑOR” v 18

El VER al Resucitado la lleva a anunciar la Buena Nueva, el VER la empuja hacia sus hermanos, el VER la convierte en signo de esperanza, ese es el desafío hoy de VER y contar, compartir la experiencia espiritual del Resucitado, denunciar la injusticia y no callar, exigir justicia, consolar y acompañar, construir una nueva Iglesia creíble en un mundo donde se pierden los valores….

Si, Jesús está  ahí cerca, en esta realidad de injusticia y violencia, en los desplazados y víctimas de la guerra, en las barriadas pobres, en jóvenes, niñas y niños de  los colegios, en los enfermos que sufren en su lecho de dolor, en las familias que guardan sus sufrimientos, en mis Hnas de comunidad donde se ha perdido la confianza, la fraternidad o viven en soledad, en la lucha de tantas organizaciones que defienden los derechos humanos y se pronuncian en forma profética….

María Magdalena y muchas  mujeres descubren que en medio de la muerte, surge la vida, renace la esperanza, se encuentran con el Resucitado, el amigo, el maestro, el acompañante, el hermano…lo habían perdido, se lo arrebataron en forma injusta, cruel, dolorosa…pero no! Está ahí, de pie, me dice: Por qué lloras? Que te pasa? Ve a  anunciar…

Este VER al Señor exige escucha “Id a los hermanos y diles…”, Aleyda  Gomez al respecto nos dice:  “El envío que recibe María Magdalena de ir a los hermanos después de su encuentro con el Resucitado, lleva este sabor del amor que hace creíble el proyecto de solidaridad humana. (…) Estamos ante un testimonio que se afincó en la experiencia concreta de muchas mujeres conocidas o no que revolucionaron el concepto del discipulado de la época y que marcaron con una actitud profética imborrable a la comunidad eclesial que creció bajo  la riqueza de sus carismas”

Hoy son muchos los clamores que exigen una respuesta como desafío de la predicación:

-la soledad de las personas, inclusive en vida comunitaria se dan los individualismos, personalismos que excluyen, que nos vuelve indiferentes…  -El sin sentido de la vida que hace perder la trascendencia, la fe, los valores humanos;  -la violación de derechos a todo nivel: el empobrecimiento creciente, la destrucción de la ecología, la acumulación de bienes, la corrupción y el engaño…

Es muy dominicano que desde la predicación se logre la búsqueda de la Verdad, “Somos servidores incondicionales de la verdad existencial, de  la verdad de la vida, de la verdad de las cosas, de la verdad última de la realidad y de la historia”[4]

María Magdalena en su actitud  profética nos enseña a VER con fe y esperanza desde el corazón, a contemplar desde la realidad, y a predicar desde el  VER con:

1º.OJOS CUESTIONADORES

2º.OJOS ESPERANZADORES

3º.OJOS CONTEMPLATIVOS

4º.OJOS PROFETICOS

5º.OJOS EXPLORADORES

6º.OJOS RESUCITADORES

Bogotá, Marzo de 2012

 

 


[1] Hna María Herta El rostro femenino de la predicación”, fotocopiado, Quito Ecuador

[2] MARTINEZ, Felicisimo, OP “El mismo Espíritu apostólico encuentra nuevas respuestas a los desafíos de la misión a lo largo de la Tradición dominicana” Tours, Mayo 22 2008

[3] GOMEZ, Aleyda  Mujer, nueva creación, Tesis de Maestría, Costa Rica  1997 pag 138

[4] Martinez, Felicisimo, ibid

 

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