LAURA MONTOYA UPEGUI: MUJER


Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP

Laura Montoya Upegui, (Madre Laura) al menos en Colombia, no necesita presentación. Es nuestra primera mujer con el título de Beata, otorgado por la Iglesia y la Jerarquía Católica. Nació en Jericó-Antioquia, Mayo 26 de 1.874; en el hogar de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upequi. Realizó su Pascua, Octubre 1 de 1949.

Como quiero conocerla más y darla a conocer, he decidido viajar en el “túnel del tiempo” para encontrarme con ella, para ello, he solicitado la ayuda de la Unidad Divina en oración, leer y reflexionar sobre todo sus escritos (Autobiografía) y sobre lo que de ella se comenta.

Me habían dicho que estuvo por Guapá un “asentamiento indígena cercano a S. Antonio del Chamí, hoy perteneciente al Departamento de Risaralda” (218).

Hacia allá me dirigí, pronuncie su nombre, mi voz golpeó, colinas y montañas, resonando cual eco en mis oídos, fue  un sonido distinto, lo que me hizo sentir que Laura, se escapó del cielo.Ha acudido a mi llamado.

Después de saludarnos, iniciamos nuestro diálogo:

P.-Madre, espero no demorarla, y no interrumpirle por mucho tiempo, el gozo del cielo recibido. Gracias por haber venido.  Cuéntenos Madre, con sus propias palabras; ¿Usted, encontró  alguna oposición cuando sintió el llamado de venir a Guapá, en búsqueda de los indígenas?

R.- Al inicio de mi vocación, quien había sido mi confesor, el Padre Ulpiano Ramírez, aunque ya no lo era, se oponía rotundamente, y le pregunté: “Cuál era la causa para oponerse a que fuera a trabajar con los indios…y me dijo que eso no era propio de la mujer, ni menos para una señorita, porque no debían manejar hombres” (193).

P.- Interesante, Madre, lo que comentas, alguien más se oponía a su vocación?

R.- Fue una época muy diferente y difícil,  a la de ahora, aunque todavía, según he sabido,  se presentan  brotes contra nuestro ser de mujer.Le sigo contando: “Ya antes de salir, se presentó a mi madre su hermano mayor, director de toda la familia, diciéndole que era una loca si me dejaba hacer la barbaridad de aquel viaje, que recordara que si mi papá estuviera vivo jamás consentiría en tal cosa. Le dijo además que la mejor suerte que yo correría sería el despeñarme por una roca! Mi madre, siempre grande y enérgica, le contestó:

 

_Si se despeña morirá buscando la voluntad de Dios y estará bien. Además, no tengo que consultar la voluntad de Juan de la Cruz, puesto que si murió, no es él quien gobierna a Laura_” (219)

P.- ¿Entonces, contando con el apoyo de su mamá, el P. Gamero y P. Ezequiel Pérez, es que emprenden el viaje?

R.- En parte sí, me falta contar, la oposición de otro tío, hermano de papá, “a quien apenas conocía”. En medio de muchas dificultades, llegamos a Jericó, el invierno había dañados los caminos, y fuimos a pasar la noche en casa de este tío.  “Allí, después de las atenciones del saludo, el tío me dijo que se oponía abiertamente a mi viaje. Me ponderó los peligros de él y me dijo que en nombre de las cenizas de mi padre, me rogaba no continuar. Que además, todos los caballeros de la ciudad al conocer el motivo de mi viaje, lo habían mandado oponerse de todos modos.

Me atreví a decirle: “Dígales a esos buenos caballeros -le dije-, que nadame hará retroceder. Que les agradezco mucho su empeño, pero que no puedo complacerlos; que llevo permiso de mis superiores y dígales en fin, que los quiero mucho. Y en cuanto a usted mi buen tío, y a las cenizas tan queridas que invoca, crea que Dios me lleva y que donde él habla los hombres deben callar”. (220)

P.- Permítame, un comentario Madre Laura, sus palabras son proféticas, para ayer, hoy y mañana. ¿Por qué no nos cuenta cómo fue el diálogo que usted tuvo en 1910 con el Presidente Carlos E. Restrepo, cuando fue a solicitarle ayuda para los indígenas?

R.- “Me recibió el Dr. Restrepo con toda la caridad que esperaba de él y me prometió su influencia con el mayor gusto; pero me dijo:

_Mi padre trabajó mucho por la protección de los indios…los atendió como un padre, y nada puedo conseguir con ellos. Para mí, los indios de Antioquia son irreductibles_

Si, eso dicen todos, le dije y “la historia estaba demostrando, con el fracaso de los diferentes intentos de misiones en varios siglos, entre los caribes y catíos sobre todo, que era verdad lo de ser irreductibles; pero que la moción que yo sentía me hacía esperar que Dios los cambiaría y que además, jamás se había intentado reducirlos por medio de la mujer.

Yo considero -le dije-, que donde el valor no puede nada, le queda la victoria a la debilidad. Por eso, un hombre que puede domar una fiera en un circo, no podría criar a un niño ni asistir a un agonizante. Entre los débiles y pequeños, el triunfo es reservado a la mujer”.(285)

 

P.- Por favor, Madre Laura, se me eriza la piel, escuchándola! Estoy sorprendida. Usted no es del Siglo XV. Ni debió de haber conocido la primera mujer que empezó a escribir en defensa de las mujeres; Christine de Pizan, quien escribió en ésa época: Epítre au Dieu d’Amour?(Epístola al Dios del Amor).(Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Feminismo).

R.- Ya sé a dónde vas. No conocí, ni las del siglo XV, ni del Siglo XIX, Siglo XX y ahora Siglo XXI. Conocí y conozco el Evangelio! Es allí donde he aprendido, viví y vivo la pedagogía del amor, de la ternura, de la acogida, protección y aceptación inclusiva.

Jesús, defiende a la mujer adúltera: Juan 8:1-11

Jesús, escucha y da la palabra a la Sirofenicia: Mateo 15:21-28

Jesús, desafía a la sociedad romana-judía y al magisterio de los Sumos Sacerdotes, que prohibía a hablar con mujeres en público: Juan 4:142

Jesús, entrega su mensaje liberador y acogedor a María de Magdala: Juan 20:10-18

Jesús, sana y libera, motivando al servicio de la diaconía a la suegra de Pedro: Marcos 1:29-39

Jesús, sana y libera a la hija de Jairo y a la mujer que tocó su manto: Marcos 5:21-24, 35-43

Jesús, se deja enjugar los pies de una mujer. Lucas 7:37-39

Jesús, resucita al hijo de una viuda. Lucas 7:11-17

P.- Pero, Madre Laura, no entiendo ¿usted podía leer la Palabra de Dios, en su tiempo, cuando eso no era permitido?

R.- Lo primero que leí fue el Pentateuco (113) “Me aficioné tanta a la Sagrada Escritura que pedí y obtuve el permiso de toda”.

P.- Gracias, Madre Laura, creo que seguiremos conversando….

R.- Claro, que sí, por hoy dejemos aquí, me llaman y necesitan mis hijas y mis hermanos indígenas, los afros. Como mujer hago viva la Palabra:

“Ya no hay distinción entre judío o no judío, entre esclavo o libre, entre varón o mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús” Gálatas 3:28.

Hay que vivir, en plenitud el Evangelio, a fin de ser más humanos/as: no más violencia, no más intolerancia, marginalidad, desprecio y racismo.

“Entre los débiles y pequeños, el triunfo es reservado a la mujer” (285).

BIBLIOGRAFÍA:

Autobiografía Laura Montoya Upequi: 2ª. Edición 1991. Imp. Carvajal S.A.- Colombia.

Biblia de América: Ed. Verbo Divino. Salamanca-España 2011

http://es.wikipedia.org/wiki/Feminismo).

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