La música enciende el cerebro de enfermos con Alzheimer


La música <em> enciende</em>  el cerebro de enfermos con Alzheimer
Enfermos de Alzheimer cobran vida cuando escuchan sus músicas favoritas. La ONG ‘Memoria y Música” trabaja para ello.

28 DE ABRIL DE 2012, NUEVA YORK

 Gracias a las redes sociales, un documental sobre el poder de la música en los enfermos de Alzheimer tuvo más de 60 mil espectadores antes de su estreno en Nueva York. El video ‘Aive Inside’ (Vivo por dentro), realizado por Michael Rossato-Bennett, fue presentado oficialmente miércoles 18 de abril en el Museo Rubin, con entradas agotadas desde la víspera.

Alguien colgó  en Youtube el tráiler del video  –que aún no estaba terminado de editar-, generando un impacto inesperado para los realizadores del documental, que refleja los resultados del programa ‘Música y Memoria”, dirigido por Dan Cohen.

«Hay un millón y medio de personas en los asilos de ancianos en este país», dijo el realizador Michael Rossato-Bennett en una entrevista en televisión.»Cuando vi lo que pasó con Henry quedé impactado. Si ves a un ser humano despertar así, algo te toca muy profundo dentro de ti», aseguró. Henry es uno de los siete pacientes estudiados en el documental ‘Alive Inside’, una mirada tierna al potencial de la música para ayudar a los hogares de ancianos.

 EL DOCUMENTAL
 Rossato-Bennett se hizo cargo del proyecto documental para promover ‘Música y Memoria’, una organización sin fines de lucro que reúne iPods con música personalizada para pacientes con demencia , luego de que la entidad lo contratara para rediseñar su página web. No imaginaba que el proyecto terminaría atrapándolo, al punto de trabajar en él noche y día.

La pantalla refleja cómo Henry Dryer se sienta, desplomado sobre la bandeja atada a su silla de ruedas. Él no habla, y rara vez se mueve, hasta que un trabajador del hogar de ancianos le pone los auriculares.

A continuación, Henry comienza a mover los pies, moviendo los brazos flexionados hacia adelante y hacia atrás, y canta en voz alta en perfecta sincronía con sus canciones favoritas.

«Siento una banda de amor, sueños», dijo Dryer, de 92 anos, que tiene demencia. «Me da la sensación de amor, de romance!».

Dryer llegó a un hogar de ancianos hace 10 años, sufriendo convulsiones.Su hija, Cheryl afirma que él siempre ha amado la música. «Siempre estaba conectado a la música, siempre le encantó cantar y bailar», expresa.»Él nos llevaba caminando por la calle a mi hermano y a mí, y se paraba y cantaba en la lluvia. Nos hacía saltar y girar alrededor de los postes”, recuerda.

Los temas favoritos de Dryer son: Cab Calloway y Bing Crosby. Especialmente, «Estaré en casa para Navidad», que canta con una voz conmovedora.

 MÚSICA PERSONALIZADA
 La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia, que afecta a 5,4 millones de estadounidenses.Rápidamente roba los recuerdos y otras funciones cerebrales a los pacientes, obligando a la mayoría a vivir sus últimos años en hogares de ancianos.

«Cuando yo termine en un asilo de ancianos, quiero tener mi música conmigo», expresa Dan Cohen, director ejecutivo de la organización.»No hay muchas actividades en los asilos de ancianos que sean personalmente significativas. Pues, aquí hay fácil, que tiene un impacto significativo…».

 Cohen afirma que las listas de temas personalizadas, elegidos por sus seres queridos, hacen que los pacientes se iluminen . «Están más alerta, más atentos, más cooperativos, más comprometidos», explica.»Incluso aunque no puedan hablar y hayan dejado reconocer a sus seres queridos, al oír música cobran vida».

 EL PODER DE LA MÚSICA
 El Dr. Oliver Sacks, neurólogo entrevistado en la película, dijo que la música puede tener un poderoso efecto en personas con demencia.

«En primer lugar, vemos a Henry inerte, tal vez deprimido, sin responder y casi sin vida. Entonces se le da un iPod que contiene su música favorita… Y en seguida se enciende», dijo Sacks, cuyo relato de la musicoterapia en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson inspiró el libro y la película «Despertares».

Geri Hall, una especialista en enfermería clínica en el Instituto de la Banner Alzheimer Institute, en Phoenix, Arizona, dijo que la música activa una parte del cerebro que permanece viva a pesar de la demencia.»Hay algo sobre la música que atraviesa derecho hasta el fondo de la enfermedad», dijo, y agregó que la música conocida en el pasado puede ayudar a las personas con demencia a sentirse como en casa.»Les tranquiliza, aumenta la socialización, y disminuye la necesidad de medicamentos que controlan el estado de ánimo.»

 UN IPOD PARA CADA ANCIANO
Sin embargo, un iPod para todos los residentes de un hogar de ancianos no es tarea fácil.»Eso es un montón de dinero cuando se está hablando de 200 personas en un centro de cuidado a largo plazo», dijo Geri Hall.

“Música y Memoria’ acepta iPods nuevos y usados, y los distribuye a los hogares de ancianos.Se espera que «Alive Inside» inspire a más gente a pensar en la música como un sencillo punto de partida para mejorar el cuidado de los pacientes con demencia.

“Realizar este documental ha sido una odisea alucinante. Ningún proyecto en el que he trabajado me ha cambiado tanto como esta historia. Es mi esperanza que esta película despierte los corazones de la gente y ayude a que sea posible llevar la música a los asilos de ancianos, a personas que ni siquiera saben lo mucho que necesitan el regalo de la música”, ha declarado el director Michael Bennet-Rossato.

© Protestante Digital 2012

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De todas las cosas que producen fastidio en la Iglesia católica, una en particular llama la atención: el machismo.


Nicolás Rodriguez

Monjas rebeldes

Por: Nicolás Rodriguez
Hoy por hoy se habla más de lo apetitosos que les resultan los niños a los curas que de su permanente agresividad hacia las que llaman “hermanas” (nótese que a cualquier aprendiz de monaguillo pronto se le dirá “padre”, no hermano). Y sin embargo, la pedofilia probablemente es tan antigua en la iglesia como la misoginia. Aun hoy, por ejemplo, la misa le está reservada al reverendísimo hombre. En sociedad, la mujer vota. Sin embargo, no tiene la palabra.

El tema volvió a sonar desde que el Vaticano, que no conoce pudor, regañó públicamente a un grupo grande de monjas gringas que se pasan por la faja sus preceptos. Se les ha visto con homosexuales y apoyando el uso del condón, lo que ya es suficiente gracia. Pero además, se sabe que las revoltosas monjas, que también han sido acusadas de «feminismo radical», tienen su propia agenda en materia de justicia social. Algo que por supuesto Roma no está dispuesta a tolerar, pues está en juego la base misma de su poderío patriarcal.

Que las monjas les acoliten esto y lo otro a los anormales, que es como insiste impunemente la curia en ver a los homosexuales, vaya y venga. Pero que se manejen a sí mismas y pretendan impactar en los demás, que tengan ideas, que discutan ideas, que tumben ideas, que se organicen, opinen y se movilicen, en fin, que hagan política, eso sí que no puede ocurrir. Qué insolencia, qué herejía y por sobre todo (pues ya de poco sirve gritar ¡pecado!), qué peligro.

Total que el Papa Benedicto XVI, quien sobre la posibilidad del sacerdosio femenino ya dijo que «la iglesia no ha recibido del Señor ninguna autoridad sobre esto”, les mandó lo mejor que tenía en el botiquín de incendios: puso al Cardenal William Levada, viejo amigo, fiel cancerbero, consagrado censurador de libros y ahora feliz dirigente de la inverosímil Congregación para la Doctrina de la Fe (de los mismos de la antigua Inquisición, que además llamaban “Sagrada”), a que les siguiera de cerca los hábitos.

El escándalo promete, pues si ya nadie quiere que la iglesia lleve de la mano hacia el cambio y son pocos, también, los que le jalan a las últimas andanzas del buen tipo que debió ser Camilo Torres, muchos sí le gastaríamos un avemaría a ver cómo las monjas revolucionan la iglesia.

nicolasidarraga@gmail.com

Fuente: http://www.elespectador.com

«Después de la reprensión del Vaticano a las monjas…


 es tiempo de oír la voz de María en el catolicismo» de Lisa Miller / Washington Post


«Imagínese la furia de los hombres de Galilea cuando una joven, soltera apareció en su embarazo pueblo Deben de haber hablado de castigos lapidación -.. Una sanción legítima, tolerada por el Deuteronomio – habría sido apropiado, aunque el más compasivo entre ellos podría haber sugerido algo más suave: el ostracismo o el destierro. 
Si a la chica se le había permitido hablar por sí misma, que probablemente no era, podría haber tratado de explicar los evangelios dan testimonio de que algo sobrenatural ocurrió mientras ella estaba fuera de la casa, ella. tuvo un encuentro con un ángel En ese caso, ¿quién habría creído historiadores ponen sucesivamente otras teorías:.?. una violación, un amante de estas explicaciones han asegurado su culpabilidad.
En el Evangelio de Lucas, la chica con el nombre más común de la época – María – pasa los primeros meses de su embarazo fuera de la ciudad con un primo. El Evangelio de Mateo sugiere que la condición de María hizo «una vergüenza pública.» José está de acuerdo en casarse con ella de todos modos.
Cuando veo que un departamento del Vaticano, en Roma, ha reprendido a un grupo de monjas estadounidenses para el «feminismo radical» y de hablar fuera de turno y ha pedido en un hombre – un superior – para arreglar las cosas, pienso en María . Cuando veo a los obispos estadounidenses que quieren hacer que las normas sobre la sexualidad y la anticoncepción para la gente común, pienso en una mujer Mary.A está en el centro mismo de la historia cristiana, sin embargo, que la historia ha sido contada y controlada durante milenios por los hombres …. » Bridget Mary Reflexión: 
La oración de María, el Magnificat, refleja la actividad liberadora de Dios que siempre está actuando en nombre de los pobres y los oprimidos en el mundo su canto de alabanza en el capítulo 1 de Lucas es una crítica del dominador,. modelo patriarcal utilizado por los líderes políticos y religiosos para dominar y oprimir al pueblo de Dios. Ahora bien, en esta última acción deplorable por el Vaticano, la toma de posesión de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas, vemos los «padres saben mejor» enfoque en la acción. dinero inteligente está en el triunfo de las monjas en la jerarquía! 
 Yo creo que María, primera discípula y madre amorosa, está apoyando a las religiosas y a todas las mujeres, incluidas las mujeres sacerdotes, en nuestro camino para vivir la justicia y la igualdad en la iglesia y el mundo. Ella enseñó a su hijo así. Durante siglos, la iglesia practica la devoción a María, como el primer sacerdote-Fue la primera que podría decir «esto es mi cuerpo, esta es mi sangre!» En nuestra lucha por los derechos humanos para todos , especialmente los pobres y marginados, María es nuestro modelo, guía y líder de alegría-Nuestra comunidad católica inclusiva, en Sarasota, Florida, lleva su nombre:.. la Madre María de Jesús de la Comunidad Católica

Fuente: http://bridgetmarys.blogspot.com/

Escuchemos adentro nuestro, el llamado de la libertad


Emilie Smith, presbitera y teóloga anglicana
abr282012

Las palabras sabias de mi amigo, Miguel Álvarez, de México, residen siempre en mis pensamientos. Se refería a los zapatistas en Chiapas, y a los visitantes de fuera. Parafraseo: Las gentes vienen por una semana, piensan que pueden escribir un libro sobre el lugar, se quedan un mes, y entienden que solamente podrían escribir un artículo. Cuando se quedan un rato más largo, empiezan a entender lo profundo y complejo de la situación, y piensen mejor no escribir nada.

Entonces ¿qué podría decir yo sobre Haití, que visité por 24 horas, o de la República Dominicana, donde fuí graciosamente atendida por cinco días? Les voy a referir unos analistas mejores:

http://otramerica.com/especiales/haiti-seismo-colonial/el-buen-negocio-de-reconstruir-haiti/1225

Lo que ofrezco acá son mis impresiones, mis reflexiones sobre un tiempo breve de profunda bendición y de grandes aprendizajes para esta presbítera y teóloga, su humilde servidora. . .

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El avión rebota entre las nubes, y bajamos, pasando agua, aterrizando en agua. Está lloviendo a cántaros. Por supuesto, no llevo chumpa para la lluvia, pero no importa. No estoy hecha de azúcar. Y allá está Julín, esperando, calmado, siempre paciente, y también Soledad. Corremos al carro, Julín con una bolsa de plástico amarrada en la cabeza, Soledad me cubre con su paraguas temblón.

Aquí estoy, como copresidenta de SICSAL, Servicios Internacionales Cristianos en Solidaridad con América Latina – Oscar Romero. Pronto será el 32 aniversario del martirio de nuestro querido San Romero y estamos juntándonos para celebrar al testigo del Dios de la Vida, en este lugar y en todo lugar.

Nunca antes he estado en la República Dominicana, ni en la Isla de la Española, ni el Caribe. Pero sé que en el litoral noroeste de la isla, hoy Haití, es donde Cristóbal Colón primero pisó tierra, después de pasar la mar azul y no caer de la orilla del mundo. Y luego uno de sus barquitos se hundió, la Santa María, entonces se tuvieron que quedar algunos de los europeos y fundaron La Navidad, la primera colonia (que por cierto fue de poca duración.)

Vinieron buscando riquezas y poder, vinieron trayendo espada y palabra, la Biblia — y acá la profanaron. Usaron nuestra Santa Historia como un instrumento de tortura, no como un misterio sagrado, revelado por el Cordero dócil, el Dios que sufre, el que vino a deshacer el primer pecado – el asesinato de Abel, por su hermano Caín – pero quien fue asesinado él mismo por estos mismos idiotas llenísimos de codicia y miedo. Trajeron al dios del hombre blanco, y con sus propias manos, con su acero, y sus enfermedades, construyeron el infierno. Violaron la tierra, quitándole el oro. Y los que aquí vivían, murieron.

Así empezó la historia tortuosa de este hemisferio, la destrucción de los habitantes originales que vivían en estas islas, y en los continentes que quedaban más allá. En 1492, había en ‘La Española’ un estimado de 250,000 pobladores taínos cuya lengua era el arawak. En 1517 sólo quedaban 14,000. Entonces los europeos secuestraron africanos y los trajeron como esclavos. En 1572, había 1000 españoles en La Española, y unos 12,000 afro-descendientes. El trato era tan malo que los africanos se morían a muy temprana edad, y así seguía siempre, el negocio de vender humanos.

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Entramos por un camino al lado del océano invisible, pasando por la lluvia atronadora, y llegamos a la ciudad. Agacho mi cabeza por vergüenza cuando pasamos las pintas, “¡Fuera minera Barrick!” Me hace recordar que aquí – de nuevo – somos nosotros, los canadienses, los que nos portamos igual que los primeros invasores, saqueamos los bienes y dejamos a cambio el desastre. Aquí estamos, cargados de codicia y destrucción, ahora envueltos en la mentira sucia del ‘desarrollo’. Ellos saben, y nosotros sabemos, todo es cosa del oro; los nativos les valen un pepino.

Julín es tan gentil, se preocupa, a pesar de que llevo ya dos almuerzos en dos aviones y que vamos a cenar en dos horas, insiste en darme de comer aún más. Entonces nos sentamos al lado del mar de agua, bajo de un techo de palma, y me cuenta como en esta misma ruta fue asesinado por fin en 1961 el Generalísimo Rafael Trujillo, en una emboscada. El General mandó por 30 años, y unas 50,000 gentes de la isla perdieron sus vidas, incluyendo entre 20,000 y 30,000 haitianos de la frontera en la Masacre del Perejil en 1937. El Corte. Ay, Dios.

Nos acomodamos en el hospedaje manejado por el Padre Darío y los hermanos de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús (tres de cuyos misioneros fueron mártires en el Quiché: P. Juan Alonso, P. José María Gran y P. Faustino Villanueva). Y luego salimos a visitar al Padre Edwin, un presbítero anglicano haitiano que fue en la administración previa en Haití, el ministro encargado de los haitianos de la diáspora. Pasamos una larga tarde ecuménica, mientras los dos sacerdotes, católico y anglicano, compartieron sus historias de más de treinta años de lucha por la vida y por justicia en la Isla. Después hablamos de la iglesia en general, y luego la conversación torna a la política, la política haitiana-dominicana, y me voy aturdiendo… veo que estoy nadando fuera de mis aguas.

Al día siguiente vamos conociendo Santo Domingo, por la mañana, y en la tarde se juntan los amigos. Su Gracia, Telésforo Isaac, Obispo Emérito de la Iglesia Anglicana Dominicana, y P. Darío, y yo, hilamos algo de la escritura, la tradición, y la vida cotidiana, y hablamos de los pueblos de Cristo crucificados, de los testigos sagrados, y de la violencia profana. Luego nos juntamos jubilosos a dar alabanzas, y después a comer plátanos y más.

Aquí están Vicky, mi amiga querida, y su esposo Chano, y toda una banda viene de Barahona en el lado sur-oeste, y el esposo de Soledad canta hasta hacer relumbrar las paredes. Al fin nos vamos por la carretera, entrando en la noche húmeda, cambiando los olores de la ciudad por la fragancia oscura de la tierra, y nos dirigimos a la rica costa del azúcar donde los haitianos cañeros viven como esclavos doscientos años después de su liberación. Llegamos por fin a Santa Cruz de Barahona. Allá por el valle seca de Neiba, pasando el lago salado de Enriquillo, y más allá espera Haití.

El día siguiente, y el siguiente, me meto de lleno en la vida de este pueblo, vamos de arriba a abajo visitando los proyectos que Vicky y Chano y el P. Julin, y un sinfín de otros, han iniciado. Más que todo, visitamos a las haitianas y haitianos que viven en bateyes, asentamientos de cortadores de café y caña. Aquí somos testigos del trabajo inmenso del des-aprendizaje de la violencia que realizan los y las promotoras de prevención de violencia familiar, y todas las cosas maravillosas que hacen en Casa Caribe con haitianos y dominicanos pobres. Están aprendiendo hacer candelas, y bisutería, plomería, y trabajo de electricidad. Matas de gandul crecen en todo el patio (guardo unas semillas para el jardín en la Casa de la Paz, en Quiché) y me cuentan que este edificio fue hospital después del terremoto. Vicky es una trabajadora contagiosa de milagros, una trabajadora de la viña, y la cosecha es verdaderamente maravillosa. Recientemente 23 mujeres y 3 hombres terminaron su curso de seis meses, y unos corren a traer su diploma para enseñármelo, Lideres y Lideresas en Prevención de Violencia. Qué día más bello.

Y por fin me tiro de cabeza al agua, que es más cristalina que un río de montaña, de color turquesa y azul, y quiero quedarme por siempre flotando en este agua dulce y salada, y nunca salir, más que para tomar agua de coco y comer más plátanos fritos. . . pero al fin, salgo a la fuerza. Vamos paseando, conociendo la iglesia chiquitita y hermosa del Padre Julín, y de veras me quedo, me quedo, les digo a Vicky y Chano. Vamos a misa al día siguiente, y ¡qué importa si estamos en cuaresma! la alegría sigue, y hacemos mucha bulla, y hay ritmo mientras alabamos.

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Respiro profundo dos veces, una y otra, y en las últimas horas de la mañana vamos hecho pistola en la carretera que pasa por el valle, la terrible legendaria falla, la misma que partió y se abrió al infierno el 12 de enero de 2010.

Julín, un tipo pacífico y silencioso, habla mientras vamos, tejiendo nuestro camino entre chuchos y cabras flacas, parando entre el polvo a comprar papayas y mangos para más tarde. Julín sabe todo. Ha sido sacerdote aquí por la frontera, en varios sitios, por más de treinta años. Me cuenta que conoce los caminos enredados, a pie y en bestia. Habla perfectamente el Kreyòl y el francés. Un sinfín de haitianos han buscado y encontrado posada en su iglesia o en la casa parroquial, cuando huían de las dictaduras duvalieras, o después de los golpes de estado en contra del único buen presidente en la historia de Haití, Jean-Bertrand Aristide, amigo del pobre, teólogo de la liberación en práctica y en la vida.

Julín se ha topado con la furia tanto de obispos duros como de matones sinuosos, en su lucha por atender las necesidades de los trabajadores por la justicia, en ambos lados de la frontera. En un momento fue metido preso del lado haitiano, y escapó con apenas un hálito de vida. . . ah, con su playera celeste y su modo tan tranquilo ¿quién se hubiera imaginado?

En la frontera lo conocen, los hombres oficiales y los no oficiales, y todos lo aprecian, “Pére, Pére, Pére Julín. Pasamos en menos una hora, y tomamos el camino a Port-au-Prince. La misma isla, otro planeta.

Haití. ¿Qué podría decir? En menos de un minuto la tierra colapsó y 300,000 murieron. Julín estaba aquí. Amontonaban a los muertos a lado y lado de las calles, dice, bajando su voz, esperando sin esperanza, al gobierno, a que algo pasara, hasta que se hizo evidente: nadie vendría, y enterraron a sus muertos en los desagües, o donde fuera. Han pasado más de dos años, y yo, por lo menos, no vi ni una sola estructura en reconstrucción (con excepción de un hotel de lujo), y hay más de medio millón de personas viviendo en carpas temporales. Se ve cuadra tras cuadra de escombros, derrumbes, inmundicia, basura, y por todos lados, en cada espacio, gente, gente, y más gente. Vendiendo, comprando, haciendo la vida, porque no hay más qué hacer.

Fueron prometidos miles de millones de dólares. Pero no apareció todo lo prometido, y mucho que sí llegó fue chupado por las empresas de construcción extranjeras con claro afán de lucro, y por obesas ONGs. El capitalismo del desastre. Hay quienes se enriquecieron. Un centavo de cada dólar que vino a estas tierras, terminó en manos de haitianos. Lo demás sólo vino a dar la vuelta, y para afuera otra vez. Aquí está la desigualdad pelada, a plena luz, nada oculto. ¿Será que así es la vida? ¿Será que así lo quiere Dios? ¿Por qué, por qué? ¿Por qué tanta muerte y sufrimiento?

SICSAL—Haití nos espera, Edrix, Pére Frantz, Sonia. ¡Qué alegría! Vienen de nueve organizaciones y comunidades e iglesias, incluyendo Abel, un líder tradicional vudú. Yo, completamente abrumada, recibo una invitación para hablar, y ¿qué puedo decir a estos amigos?

Platicamos, y compartimos el pan, y luego los haitianos cantan Tan Grande Eres, y el canto perfecto se levanta al Cielo, la armonía refinada, y las voces llenas y fuertes. De repente me veo, con mi pésimo francés, cantando con gran voz también, sin himnario. Me veo, testificando a los testigos de la resurrección. Ni barato ni fácil, aquí hay un milagro, tan profundo y cierto que cuesta hablar de él.

Poco a poco despierta en mí esta historia.

Aquí estamos siendo testigos de una lucha, feroz y del espíritu, por la vida a pesar de la presencia de la muerte que lo empapa todo. Acá, en la tierra de la muerte y del sufrimiento eterno, también está a plena vista la dignidad y el camino largo a la plenitud de la vida. Aquí estamos ya en el paraíso, el Reino ya ha brotado entre nosotros.

Después de una tarde de revelación, pasamos de nuevo por la ciudad en ruinas. Visitamos el sitio donde antes estaba la casa del Pére Frantz. Nos enseña la única habitación que sobrevive, pequeña, como una cueva, y las camas amontonadas. Aquí vive aún, y comparte el espacio con otras 16 personas. “Probablemente podría ir a otro lado,” dice Pére Frantz. “Pero no puedo dejarlos.” Y nos cuenta la historia de cómo la casa se hundió y colapsó, y luego me cuenta, ingenioso, casi con alegría, de las otras siete veces que escapó de la muerte. . . más cuentos de aquellos mismos matones, los que destruirían toda vida, los que han destruido a tantos, pero aquí y allá los sobrevivientes siguen adelante, maravillándose y gozando en su ser. De alguna manera, habiendo escapado de las garras de la muerte más de alguna vez, no tienen el más mínimo miedo.

Luego subimos, arriba, arriba, arriba en las montañas altísimas, donde hay frio, y todo es verde y bello. Edrix maneja, y escuchamos sus relatos y a veces su silencio, el milagro de su sobrevivencia en el terremoto, y su sueño de tener un huerto con tomates acá en los cerros. Y al fin bajamos a la ciudad a encontrarnos con el Padre Julín en un comedor oscuro a la orilla de la carretera, donde comemos estofado de cabra con cinco grados de chile, y champagne haitiano (7-up con cerveza), y nos agarra un aguacero, casi nos arrastra una inundación de la calle, y el agua lengüetea por la puerta del carro y entra a mojarnos los pies. Incongruentemente, pasa una mujer hasta la cintura en el agua, guareciéndose con un frágil paraguas.

Al fin, a la mañana siguiente salimos de Port-au-Prince. Entonces, pregunto a Julín y a Vicky mientras maniobramos por la ciudad, pasando las mansiones que le cagan encima a las casas de cartón y plástico en camino a la RD, dónde chingados está Dios en todo esto.

Me cuentan una historia, que en realidad no había entendido, pero que me enciende el corazón aún más con amor por el pueblo haitiano… es la historia del Bon Dieu, el Buen Dios del Amor y la Esperanza. Este Dios de la Resistencia clásico y eterno, quien vio a su pueblo esclavizado, quien vio el sufrimiento de su pueblo, y los llamó a la libertad. En el pueblo haitiano vive el germen mismo de la resistencia, nacido en los días de la doble lucha contra la esclavitud y por el fin del dominio imperialista francés.

En agosto de 1791, en Bois Caimán, el esclavo autodidacta fugado Dutty Boukman, nacido en Jamaica, condujo una ceremonia religiosa, junto con Cecile Fatiman, en la que hicieron el llamado a la libertad que lanzó la revolución haitiana. Usaron por primera vez en público el idioma Kreyòl, que tenía codificado internamente los términos para la resistencia. Para 1804 nacía la República de Haití, el primer país del hemisferio en liberarse del yugo europeo, y el único país que emergió de una rebelión de esclavos.

El Bon Dieu, como el Dios del pueblo de Israel, vio el sufrimiento de Su pueblo, y no se quedó en la indiferencia. El Dios de la Vida no manda ni glorifica ni celebra el abuso sistemático de parte alguna de su Creación para la ganancia de unos pocos cuantos. Bon Dieu ha estado al lado de los haitianos en todos sus tiempos de prueba: los siglos de la esclavitud, el horror de la ocupación gringa (1915—1934), las dos dictaduras de los Duvalier (1957-1986), que chuparon hasta secar toditas las riquezas del país, y las siguientes intervenciones gringos para sacar a Aristide (1991, 2004), y el horroroso terremoto de 2010, con todo su acompañante filantro-capitalismo.

El Bon Dieu sigue viendo con favor a los olvidados en su sufrimiento, empujados al margen por el pecado escandaloso de la codicia y el desprecio total por la vida. Entonces, los haitianos, en su poder del aguante, en su plena lucha por existir, a pesar de estas catástrofes hechas por humanos, están (junto con mi muy sufrido y querido pueblo de Guatemala) entre los más amados y apreciados por Dios. Acá, donde los viles oligarcas y los ricos insaciables del norte, con los poderes gemelos espantosos de los militares y los narcotraficantes, han hecho correr tantas veces la sangre de vida de los pobres, el Dios de la Resurrección ha florecido, una y otra vez.

Así me cuentan Vicky y Julín, quienes aman de verdad a sus vecinos hasta el fin. Y así lo creo también. Estamos trabados otra vez en la frontera. Es día de mercado. El lugar está lleno, rebosante del poder de la vida.

Buen Dios que has creado la tierra y el sol que nos da la luz, que agitas los océanos, que haces rugir al trueno, escúchanos Buen Dios, oculto tras las nubes. Tú que todo lo ves, y sabes lo que hacen los blancos. Su Dios les ordena el crimen, aunque nosotros queremos y pedimos el bien. Por eso nuestro Buen Dios ordena ahora la venganza. El nos conducirá, El nos asistirá. Destrozará la imagen del Dios blanco que nos ha hecho sufrir. Escuchemos adentro nuestro, el llamado de la libertad.

Koute vwa la libète kap chante lan kè nou.

La Oración de Dutty Boukman, lanzando la Revolución Haitiana

Fuente: http://www.redescristianas.net

Los obispos dicen ahora que nunca han condenado a los homosexuales


Juan G. Bedoya
abr282012

El País

Achacan a intereses políticos “la campaña ficticia” contra el prelado que los llamó degenerados
“La Iglesia católica nunca condena a personas, y mucho menos a un grupo de personas. La Iglesia no juzga las conciencias, lo único que hace es canonizar a sus santos, miles y miles”. Lo ha dicho esta mañana el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio Martínez Camino, al cierre de la asamblea plenaria de los prelados españoles.

No se le había preguntado por los miles de herejes, científicos o brujos quemados en el pasado en la hoguera, o sometidos a largos procesos por la brutal Inquisición, ni por persecuciones a otras creencias religiosas, ni siquiera por los numerosos teólogos católicos execrados o excomulgados incluso ahora. Se le pedía opinión sobre el sermón del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig, que el pasado Viernes Santo calificó a los homosexuales de personas viciosas, degeneradas e incluso prostituidas. También dijo que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar.

“Todas las personas merecen un respeto incondicional, sean buenas o malas, piensen como yo o no piensen como yo. Los homosexuales son personas dignas de todo respeto, como todas”, sentenció el portavoz de la Conferencia Episcopal pero sin querer entrar en la polémica. Solo explicó que a Reig le ha visto esta semana “fenomenal”. “Es un hombre animoso y de buen carácter. Pero no se ha hablado en la asamblea [de obispos] de la polémica ficticia que se ha producido por intereses políticos”.

Apurado por un periodista sobre si el homosexual es un enfermo, Martínez Camino, jesuita y obispo auxiliar del cardenal Antonio María Rouco en Madrid, dijo: “Si es enfermo o no, esa no es una competencia de la Iglesia el decirlo”. Pero aventuró que hay muy variadas y contradictoras opiniones médicas al respecto, pese a que ya es notorio que la Organización Mundial de la Salud y otros organismos oficiales han dictaminado lo contrario, cerrando ese debate de manera definitiva. El portavoz aprovechó, sin embargo, para quejarse de que se intente aplastar “el derecho fundamental de expresión de los obispos”, no solo el derecho de Reig, añadió, sino de “otros muchos otros, incluso el de los presidentes de la Conferencia Episcopal ahora y en el pasado”.

Muy quejoso, también, por el poder de determinados medios de comunicación para dejarles en mal lugar –“y luego dicen que la Iglesia católica tiene poder”, ironizó-, Martínez Camino avisó que no se van a arrugar. “La Iglesia católica va a ejercer su derecho, sin dejarse presionar por polémicas injustas, que no merecen ser tratadas con seriedad”.

Más tarde, al comentar que los obispos han concluido esta semana la elaboración de un “muy importante y muy necesario documento titulado La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar”, el portavoz episcopal reiteró la doctrina de su confesión sobre la homosexualidad. En realidad, lo que dijo iba referido al sexo global. Dijo: “Es un documento que pone luz sobre un asunto tan vital como es el amor, concretamente el amor conyugal y su trascendencia social”.

Añadió que “tener relaciones fuera del matrimonio es sexo desordenado y un pecado”. ¿Van al infierno quienes lo hacen, sean adúlteros u homosexuales? Respuesta del obispo portavoz: “Solo Dios lo sabe”. Remachó, sin embargo: “Las relaciones homosexuales son objetivamente desordenadas; esa es la doctrina católica y está expresada en el catecismo, por lo que es un escándalo farisaico que alguien se sorprenda al oír decírselo a un obispo”.

El documento sobre el amor humano se hará público en unas pocas semanas, una vez incorporadas las enmiendas introducidas esta semana por algunos prelados. Es la tercera ocasión en que el tema llega a una asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal.

Los obispos no han hablado tampoco del caso de los niños robados en clínicas de organizaciones católicas, con una religiosa, sor María, ya en el punto de mira de la justicia. Martínez Camino eludió la respuesta arremetiendo contra lo que dijo son “ataques a la congregación de las Hijas de la Caridad”, a la que pertenece la religiosa. “Es una institución benemérita.

Son las que están en los comedores sociales, las que están en los centros de acogida de niños abandonados, en muchísimos lugares sin horarios de trabajo y sin sueldos. Todo esto lo conoce la sociedad y aprecia a las Hijas de la Caridad. Han recibido el premio Príncipe de Asturias. Es poco noble pretender extender una sombra de sospecha sobre las Hijas de la Caridad, como se está haciendo. Y lo tenemos que denunciar. En esta congregación puede haber y hay pecadores o delincuentes. Si los hay en algún lugar, sea cual fuere, la Iglesia no va a oponer resistencia a que se aclaren, en justicia, las cosas. Pero conviene poner esta premisa”.

“Te mostraré lo que está por acontecer”


José Comblin, teólogo
abr282012

 

Los libros proféticos del Antiguo y del Nuevo Testamento contienen extensas descripciones de los tiempos futuros anunciados por los profetas. Las evocaciones del libro del Apocalipsis de San Juan, son las más famosas. Todas ellas encantaron a nuestros antepasados. Sin embargo, con el advenimiento de la edad racionalista, perdieron gran parte de su antiguo prestigio. Muchos lectores consideran esas páginas superfluas y desprovistas de contenido útil.

¿Qué podemos saber el mundo futuro? ¿Lo que nos interesa, no son, acaso, nuestros deberes de la hora presente? Muchos consideran que las descripciones proféticas no pasan de ser pura literatura.

Otros encuentran sospechosa la consideración del mundo futuro. No solamente esas descripciones evocan un mundo que aún no existe: ellas proyectan a las personas a un mundo en que todas las frustraciones encuentran una compensación. Por poco dirían que los profetas y otros autores de libros apocalípticos eran alienados.

Sin duda, todos los conocimientos que podemos tener respecto al mundo futuro usan conceptos, imágenes y figuras sacadas de nuestra experiencia presente. Se trata necesariamente de una proyección en el futuro de conceptos sacados del mundo presente. Se trata también de salir de este mundo real, objeto de nuestra experiencia, para imaginar un mundo que aún no es real, ni puede ser objeto de nuestra experiencia. Para el sentido empirista del hombre occidental de hoy, las especulaciones proféticas sobre el mundo futuro son pura pérdida de tiempo.

Con todo, la propia filosofía occidental no demoró en percibir los límites de una sabiduría puramente empírica. Reservar el valor de la realidad de los objetos inmediatamente presentes, a los objetos de la percepción sensibles, es una visión muy corta de la realidad. Para quien vive puramente en el presente, en el instante inmediato, en los objetos que pasan y en la sensación producida momentáneamente por el paso del objeto, todo lo que hace el valor del hombre, desaparece. El presente saca su valor del pasado.

Una experiencia presente tiene valor gracias a la totalidad de experiencias del pasado que reviven en ella. Una experiencia que fuera puro contacto episódico sin historia, sin referencia al pasado, carecería totalmente de significado de significado, como los incidentes en la vida del animal. Aún así, los animales más desarrollados ya tienen alguna memoria del pasado, sin la cual no les sería posible gustar de las cosas, ni detestarlas. Por un lado, la memoria es lo que da sentido al presente. Por otro lado, es la previsión del futuro o el sueño.

Todos los pueblos antiguos dieron gran valor a los sueños. Ellos tenían razón, pues los sueños desempeñan un papel importantísimo en el desarrollo de la humanidad. Sin los sueños no habría ninguna evolución, ninguna transformación. Sin duda que hay sueños que son sólo efectos de perturbaciones fisiológicas y otros que reflejan perturbaciones psicológicas. Pero los sueños de que hablamos aquí son sobre todo los sueños que la persona tiene cuando está despierta. Sin sueños la realidad presente no tendría significado: en cualquier experiencia debe haber una cierta aureola que proviene de la promesa que contiene; hay un futuro que se deja adivinar.

Sin embargo, el futuro aún no existe y por lo tanto no puede ser conocido. Puede ser sólo soñado. Los sueños son el modo de existir del futuro. De entre todos los sueños, la gran mayoría nunca llegará a transformarse en realidades. Tal vez ningún sueño pueda jamás hacerse realidad, y pasar de la región de lo posible a la región de lo real. Con todo, los sueños tienen valor, porque por su función de estímulo, fueron los motores que llevaron al advenimiento de lo real.

Todas las realidades humanas fueron vividas durante siglos en forma de sueños antes de poder entrar en la realidad. En su tiempo de sueños, estaban mezclados con muchos pormenores imposibles. ¿Quién puede, de antemano, saber cuál es la frontera que separa lo posible de lo imposible? La realidad madura durante siglos antes de estallar y aparecer en el mundo. Alimentó la vida de los hombres durante generaciones antes de existir. El sueño es tan esencial al hombre como la realidad, pues es la matriz de la realidad.

Aplicado a la realidad social, el sueño se llama utopía. La filosofía contemporánea rehabilitó la utopía. Como tal ésta nunca llega a hacerse realidad. Pero las realidades sociales son vividas en forma de utopías antes de entrar en la realidad. De las utopías no se puede decir de antemano lo que es realizable y lo que no lo es. Hay un desperdicio enorme de imaginación. De mil sueños, uno es realmente fecundo.

Sin embargo, sin los mil sueños, el único fecundo no habría tenido posibilidad de aparecer. La energía y el tiempo que se gasta en la proyección de la fantasía en el futuro no son perdidos. La experiencia muestra que los hombres están tan apegados a sus límites que son necesarios torrentes de imaginación para estimular el movimiento. Hay un temor tan grande y tan profundo a las innovaciones que cortar o esterilizar la imaginación sería suprimir el progreso.

En el mundo bíblico y cristiano la utopía se vuelve profecía. La profecía es la forma en que asume en el cristianismo la función de soñar. Naturalmente que la profecía no es puramente el ejercicio de una función natural. Hay en ella una iniciativa divina, una interferencia de la palabra de Dios, la expresión de una promesa. Sin embargo, Dios trabaja con los elementos proporcionados por la creación. En la historia bíblica, Dios no crea de nuevo: recrea, esto es, transforma, usa, para fines sobrenaturales, realidades naturales.

La profecía no nace sin una relación con los sueños naturales. Podemos suponer que de acuerdo con las leyes de la providencia divina, Dios sabe usar y ordenar hacia sus fines propios la imaginación creadora de algunas personas naturalmente dotadas. Dentro de los oráculos proféticos, hay una intención de revelación dentro de una efervescencia de fantasía humana. Dios da un nuevo alcance totalmente inaudito a la fantasía creadora. Pues, si la imaginación estimula la actividad y la transformación en el orden natural podemos pensar que la profecía cumple un papel semejante en el orden sobrenatural.

Las profecías no valen sólo por el contenido racional teológico que se podría extraer de ellas. Valen como estímulos de la imaginación cristiana. Suscitan en la Iglesia una función de fantasía fecunda, en la cual germina poco a poco la espera del reino de Dios, en que Dios hace madurar su Reino futuro.

Se podría pensar que el mayor peligro de la utopía fuese su inverosimilitud y que las mejores utopías fuesen las que más se aproximan a la realidad. No es verdad. Lo que se pide a las utopías no es el modelo de la realidad, ni siquiera un plan para la acción. Está muy claro que cualquier plan basado en una utopía estaría condenado a fracasar. Por eso mismo la utopía más verosímil es la más peligrosa, porque puede llevar a la tentación de aplicarla. La más inverosímil puede ser la mejor porque no corre ese peligro. Lo que se pide a la utopía es una función de fermentación previa, de la cual no se puede saber lo que va a salir un día.

El mayor peligro de la utopía consiste en asemejarse demasiado al pasado. Los sueños que no proponen otro futuro que el regreso al pasado, a un estado más primitivo de la humanidad, son los más peligrosos. Corresponden a un cierto infantilismo del que es difícil al hombre deshacerse. Sueños de reforma social que, en realidad, son solo recuerdos de la familia tribal, del comunismo tribal primitivo, de una edad pre-técnica e indiferenciada, romanticismo de la naturaleza, de la comunidad pequeña, de las relaciones de vecindad, del contacto directo, de los ritmos biológicos y cósmicos.

¡Cuántos sueños de esos son sólo fuga ante la dificultad de aceptar la sociedad técnica y compleja de hoy, fuga ante los problemas creados por la sociedad de millones! Crean espanto ante la tecnología o la tecnocracia, ante la civilización urbana, ante los medios de comunicación de masas, ante las fuerzas de agresividad, de anarquía, de simpatías y de aglomeración que mueven a las fuerzas de hoy. Tienen miedo de las expresiones colectivas del sexo, de las tensiones sociales, de las ambiciones colectivas, de las imágenes y de las emociones colectivas.

Imaginan un mundo sereno y tranquilo hecho de una resurrección de la antigua sociedad rural idealizada de modo infantil. En el plano eclesiástico, imaginan el futuro según el modelo de los primeros siglos, o según la imagen de la vieja cristiandad rural de la Edad Media. Imaginan en el futuro la imagen de un mundo medieval que nunca sobrepasó los cincuenta millones de habitantes, como si los modelos medievales fuesen aún válidos en un mundo de cinco billones de habitantes (de aquí a veinte años): cien veces la población de la cristiandad medieval.

Las utopías que vuelven al pasado son las más peligrosas, porque paralizan la acción en vez de promoverla. Tienden a bloquear la evolución en lugar de favorecerla. Hasta cierto punto, la atracción del pasado es inevitable. Se nota incluso en las profecías bíblicas. En todas las profecías oímos ecos de una aspiración de un regreso al paraíso terrestre, o regreso al Éxodo y a los tiempos del maná en el desierto, o el regreso a los tiempos gloriosos de David o de Salomón.

Así también las utopías sociales evocan el socialismo primitivo, la solidaridad tribal, la igualdad primitiva, la libertad de la selva. Todo eso es infantilismo. Las profecías no valen por ese llamado al pasado. Valen a pesar de ese llamado. Valen porque consiguen superar esas voces que llaman hacia el pasado, y, a pesar de todo, anuncian alguna novedad, algo que aún no apareció, aún no fue ni vivido, ni conocido.

Ahora bien, las profecías anuncian realmente una novedad. Así, despertarán sueños, y nos alimentarán durante siglos. Jesús no las desmintió, las confirmó. Dejaremos de lado todo el aparejo de vuelta al pasado por el cual los profetas se muestran dependientes de las flaquezas del hombre de siempre. Hay un resto: ese resto es fecundo. Así dicen, por ejemplo, Jeremías:

“Días han de venir – oráculo del Señor – en que firmaré nueva alianza con las casas de Israel y de Judá. Pero, será diversa de la que acordé con sus padres en el día en que los tomé de la mano para sacarlos de Egipto… Esta es la alianza que, entonces, haré con la casa de Israel – oráculo del Señor: le escribiré mi ley en su interior, se la grabare en su corazón. Seré su Dios e Israel será mi pueblo. Entonces, nadie tendrá el encargo de instruir a su prójimo o hermano, diciendo: “aprende a conocer al Señor”, porque todos me conocerán, grandes y pequeños…” (Jer.31,31-34).

Se sugiere aquí la idea de una sociedad en que se supera la división entre los que saben y los que no saben, en que el conocimiento es fuente de división, de dominación paternalista o de explotación de los ignorantes. Tal idea no puede sino ser fermento, que, en los subterráneos de la conciencia colectiva o individual, fructifica y crece hasta estallar.

La historia comprueba la fecundidad de las utopías y de las profecías. No es sin razón que los teólogos, los historiadores y los sociólogos atribuyen el origen remoto de todas las grandes revoluciones del mundo occidental a la fermentación de las utopías bíblicas. Las imágenes de la humanidad del Nuevo Mundo de Cristo, de la libertad, de la igualdad, y de la fraternidad allí anunciadas, fueron imágenes que preocuparon y estimularon la imaginación cristiana durante veinte siglos. Todos los occidentales están contaminados. Pues la influencia de las ideas cristianas se extiende mucho más allá de los límites de la participación en las actividades eclesiales.

Ciertamente, las revoluciones están lejos de representar las ideas de la esperanza cristiana o las profecías cristianas en estado puro. Por el contrario, los temas cristianos encontraron su camino a través de todas las corrupciones que afectan inevitablemente las actividades y las luchas políticas, sociales o económicas. Del mismo modo se impone la presencia de algo más que la contaminación del pecado. Cada una de las grandes revoluciones del mundo cristiano trajo elementos nuevos y una figura nueva e irreversible de la sociedad.

Es verdad que cada revolución permanece incompleta y trae desilusiones a los que esperaban todo de ellas. Pero es por falta de verdadera perspectiva humana que los hombres depositan en una revolución determinada y forzosamente limitada la totalidad de sus esperanzas. Ilusión común, como bien lo sabemos por experiencia. Los movimientos revolucionarios requieren de una suma enorme de energías, monopolizan la inteligencia y la voluntad de sus protagonistas y procuran mantener la tensión necesaria por la ilusión de una fecundidad ilimitada. Cada revolución estima y proclama que ella establecerá la humanidad nueva a que todos los cristianos aspiran.

En ese espíritu, los revolucionarios son frecuentemente fanáticos y absolutistas. Tienen una fe absoluta en su revolución y aseguran que van a cambiar radicalmente al hombre. En realidad, después de una fase de exaltación, la desilusión es inevitable. Se constata que las modificaciones no alcanzan el radicalismo que se deseaba. Muchas veces, el fanatismo y el radicalismo llevaron a actitudes impacientes de opresión de los adversarios y de dominación sectarias. Son las escorias, infelizmente inevitables, el precio del pecado.

Con todo, sería errado colocar las revoluciones fuera de la amplia evolución de la esperanza cristiana. Indiscutiblemente, ellas pertenecen a la inmensa fermentación provocada por las utopías cristianas. Están dentro del cristianismo y no fuera. Pero constituyen sólo pasos y etapas en la penetración del mensaje bíblico en el mundo. Son impuras y mezcladas con todas las flaquezas humanas, pero, sin ellas, el evangelio cristiano permanecería desencarnado, revoloteando sobre el mundo sin entrar en él.

Las profecías van más allá de las revoluciones, que son sólo episodios en un drama de reconquista del hombre. Los caminos de Dios no se dejan canalizar por un simple movimiento revolucionario. Y el poder político corrompe por definición todo lo que pasa por él. Al final, Dios quiso salvar a los hombres usando medios humanos y dejándolos en su propia historia. El evangelio fermenta en medio de esa historia. No consiste en buscar refugio fuera de las contradicciones y de las impurezas de este mundo.

No podemos fingir que ya estaríamos en el último día de la historia esperando pasivamente la Parusía de Cristo. Las esperanzas han de ser vividas en todas las etapas intermedias antes de proyectarse en el acto final de la historia. Necesitamos hacer que las profecías y las utopías cristianas actúen en medio de la sociedad humana y produzcan sus efectos.

La esperanza cristiana se vive en medio de las revoluciones fracasadas que preparan otras revoluciones fracasadas. Es muy fácil dejarse entusiasmar por una revolución como sí fuese la salvación final. La verdadera esperanza se construye sobre las ruinas de las ilusiones pérdidas, de los esfuerzos diluidos, de los sueños traicionados. Resignarse y refugiarse en la contemplación de la inmutabilidad de las estrellas no pasa de ser cobardía o falta de vitalidad. Es preciso soñar siempre y recomenzar indefinidamente la misma proyección hacia un futuro vislumbrado utópicamente.

Primera utopía: el pueblo unánime, la humanidad reunida en una sola comunión. Es la visión de la ciudad armoniosa en que se funden las diversidades humanas: “Ven y te mostraré la novia, la esposa del Cordero. Y me llevó el espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén”. (Apoc.21,10). Todo en esta ciudad es orden, armonía. Se realiza en ella lo que la profecía de Isaías describía abundantemente: la reunión de las naciones, todas unidas en la misma sabiduría, en la misma ley. “Las naciones caminarán a su luz, y los reyes de la tierra le llevarán su gloria”. (Apoc.21,24).

En este mundo los pueblos se identifican por su oposición mutua. Las ciudades son rivales. La diversidad de lenguas, de pueblos, de culturas, hace imposible la comunión y la unidad. Todos hablan, todos tienen buena fe y encuentran que defienden sus legítimos derechos. Todos tienen miedo, unos de los otros. Todos desconfían, unos de otros. Cada uno entiende de modo equivocado a su vecino y lo acusa de entender mal lo que pretende decir. Estamos en un mundo de continuos mal entendidos. La Biblia , sin embargo, ofrece esa utopía de armonía y de encuentro de todos en una sola palabra.

“Ví una gran multitud que nadie podía contar, de tanta nación, y tribu, y pueblo, y lengua: manteníase en pie delante del trono y delante del Cordero, con vestiduras blancas y palmas en la mano, y gritaba en alta voz diciendo: “La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!… esos son los que vienen de la gran tribulación; lavaron las vestiduras y las blanquearon en la sangre del Cordero…” (Apoc. 7,9-10,14).

A su vez, San Pablo vivió de las mismas imágenes de reconciliación universal en Cristo”.

“El es el principio,
El Primogénito de entre los muertos,
(para que le quepa la primacía en todas las cosas),
Pues plugo a Dios que habitase en él
La plenitud de toda perfección,
Y por medio de El reconciliar consigo todo lo que hay
Tanto en los cielos como en la tierra,
Haciendo la paz por la sangre de su cruz”
(Col. 1,18-20)
Pues El es nuestra paz.
El, que de los dos hizo un solo pueblo,
Derribando la pared de enemistad que los separaba…
Para reconciliarlos, a los dos, con Dios,
En un sólo cuerpo, por medio de la cruz,
Matando en ella la enemistad.
Vino l a anunciar la paz,
Paz a los de lejos, y paz a los de cerca:
Es por El que uno y otro tenemos acceso al Padre,
En un mismo espíritu” (Ef. 2,14-18).

La fecundidad de esas visiones utópicas no se limita sólo al tipo de eficacia que es común a todas las utopías. Entre los cristianos, el propio Espíritu Santo se encarga de estimular el dinamismo cristiano. El Espíritu da vitalidad a los visones proféticos del futuro, confiriéndoles esa efervescencia y ese efecto de fermentación que hace que las utopías entren en la historia real. Por el don del Espíritu, las profecías alimentan al pueblo cristiano y fermentan en él, preparándolo para las transformaciones que encaminan hacia el Reino de Dios. De esa forma, las profecías cumplen realmente, en el orden espiritual, la función que las utopías cumplen en el orden de la sociedad civil.

Así san Pablo habla el lenguaje de la utopía cuando dice: “Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre, ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál.3.28). Pues es evidente que aún hay mucha diferencia. Aún hoy hay mucha diferencia en el trato que en la Iglesia y en el mundo se da al empleador y al empleado, al hombre y a la mujer, al hombre culto y al analfabeto. La visión de San Pablo anunció un futuro remoto.

Con toda esa visión ya se torna factor activo de evolución. El don del Espíritu inquieta a los cristianos y provoca tentativas repetidas de superar las tensiones y las contradicciones de raza, sexo y cultura. La utopía de San Pablo fermenta. Las comunidades cristianas no pueden acomodarse pasivamente a las divisiones anteriores. Cualquier aceptación de las formas de dominación de las mujeres por los hombres de una raza por otra o de los ignorantes por los letrados aparece como un escándalo. La utopía alimenta la esperanza de una superación, y la esperanza sacude las estructuras anticuadas.

Otra utopía, otro objeto de la esperanza y de la profecía cristiana es la manifestación de Dios en un mundo transparente. En la situación en que estamos, se puede decir, hasta cierto punto, que las creaturas dan el testimonio de Dios. Pero ese testimonio permanece incierto, confuso, oscuro. Se puede decir también que el mundo oculta a Dios. Lo revela y lo oculta, de tal modo que algunos logran descubrirlo mientras otros no lo consiguen. En todo caso, el mundo no revela a Dios de modo inmediato.

No basta mirar hacia el mundo para ver la señal de Dios. Solamente lo percibe quien pasa por una conversión interior, una preparación del mirar, y se dispone para reconocer las marcas divinas. El mundo no es transparente: no deja pasar la presencia de Dios. No permite el contacto directo. De ahí el dualismo entre la religión y la vida profana, entre lo sagrado y lo profano, entre el camino de Dios y el simple caminar de la vida. Entre Dios y los objetos inmediatos, esto es, aquella porción de la creación a la cual tenemos acceso inmediato, siempre hay una cierta competencia.

Lo creado tiende a absorber al hombre hasta tal punto que no deja entrada para Dios. Y la religión tiende a dominar hasta tal punto la vida humana, que no deja terreno disponible para la vida profana. Todos deseamos la superación de esa antinomia que nos parece detestable e inaceptable. Sin embargo, ella existe. Basta recorrer la historia de las civilizaciones.

Los siglos modernos, que coincidieron con el pasado colonial, fueron tiempos de civilizaciones esencialmente religiosas. El siglo XVII conoció el auge de los valores religiosos en la cultura de los pueblos occidentales. A la inversa, actualmente estamos llegando a un clímax de la civilización profana y técnica donde los valores materiales requieren toda la atención de los pueblos. ¿Cómo llegar a un punto de equilibrio? Esa aspiración formula una utopía. Fue el anuncio de los profetas, y sobretodo de las profecías del Nuevo Testamento.

Jesús se lo dice a la Samaritana : “Vienen la hora en que no adoraréis al Padre, ni en este monte ni en Jerusalén… La hora vendrá, y ya llegó, en que los verdaderos adoradores han de adorar al Padre en Espíritu y verdad, pues el Padre quiere de esos adoradores” (Jn 4,21.23).

El Apocalipsis muestra en una visión prospectiva ese mundo transparente de Dios, y ese Dios presente en las realidades materiales. “He aquí la morada de Dios con los hombres: habitará con ellos, y serán su pueblo, y él será el “Dios con ellos”. (Apoc.21,3). “No vi en ella templo alguno, porque el Señor Dios todopoderoso es su templo, así como el Cordero. Y la ciudad no necesita del sol ni de luna que la ilumine, porque la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero” (Apoc. 21,22). “Sus siervos lo adorarán, verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes” (Apoc. 22,3-4).

Esa transparencia del mundo es utopía, pero no deja de actuar desde ya en el proceso de transformación que el cristianismo imprime en el mundo y en la religión. Se plantea a los cristianos el desafío de llevar la religión hasta la vida profana, hasta identificarse con ella, y de llevar la vida profana a una conversión a la verdad que la hace culto a Dios. No es inútil soñar con una vida en que los simples gestos humanos serían revelación de Dios, en que Dios no necesitaría usar otros signos que el propio caminar de la creatura. El sueño es fecundo. El Espíritu permite insertar algo del sueño en la realidad.

San Pablo habla de modo utópico al escribir a los Gálatas a propósito de la libertad: “ antes que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la vigilancia de una ley, esperando la revelación de la fe… Pero después que vino la fe, ya no estábamos bajo el pedagogo porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gál 3, 23-25). “Es para que seamos hombres libres que Cristo nos libertó” (Gál 5,1). “Vosotros, hermanos, fuisteis llamados a la libertad” (Gál 5,13).

En realidad nosotros también debemos confesar que aún estamos “esperando la revelación de la fe”. Aún no llegamos a la libertad. Estamos en un mundo de leyes y de coacción, de códigos, de vigilancia, de presión social y moral. La ley de Moisés desapareció para nosotros. Pero fue substituida por tantos códigos escritos u orales, externos o internos. Con todo, la aspiración a la libertad gracias a una revelación directa de Dios no es vana. El Espíritu nos permite caminar en esa dirección, aunque nos parezca que el trabajo esté siempre en inicio. La profecía mueve la vida.

Finalmente, las profecías anuncian la utopía de la vida. ¿Qué es vida?. Nuestra experiencia es la de una amenaza permanente. Experimentamos la vida en el miedo de perderla, en el sentimiento de su precariedad, en la preocupación de defenderla de los peligros que proceden más de la competencia de los otros que de los accidentes materiales.

Los profetas anuncian una vida verdadera. “Entonces, el ángel me mostró un río de aguas de vida, resplandecientes como un cristal, saliendo del trono de Dios y del Cordero. En medio de la plaza y a las dos orillas, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes un fruto, sirviendo las hojas del árbol para curar a las naciones”. (Apoc. 22,1-2).

Aquí también el mensaje cristiano afirma que la vida nos fue dada por Jesucristo, y esa afirmación permanece altamente utópica, por el Espíritu Santo algo de vida verdadera penetró. No es la exención de la muerte, de la esperanza, de la lucha y de la defensa permanente para sobrevivir. Sin embargo, el Espíritu, al infundir la caridad, introdujo un primer elemento de vida.

Algo de amor podrá, por lo menos, crear una preocupación e iniciar un movimiento de desarme necesario para que todos puedan vivir. La utopía de la vida se revela eficaz: anima y estimula la historia por un movimiento sin fin hacia la vida. ¿Cómo sería posible la caridad, si predominase el sentimiento de que todo es vano, y que nada tiene significado, si no hubiese esperanza? La esperanza abre la puerta de la caridad, porque abre a la vida, dejando de temer a la muerte, aunque sea por un momento.

La esperanza actúa desde los orígenes de la humanidad. Fue reactivada por las promesas hechas a los patriarcas y a los profetas. Pero la esperanza nacida en Jesucristo es, como dice la epístola a los Hebreos, la “mayor esperanza” (7,19). En ella los llamados y los presentimientos de la humanidad encuentran su documento de prueba.

“Dentro de mí una voz decía:
Continúa buscando la presencia de Dios” (Sal.26,9)
“¡Ah! Si no tuviese la certeza absoluta
De poder experimentar un día la bondad del Señor
En la tierra de los vivos” (Sal. 26,13)

En cuanto a nosotros, nuestra esperanza está firme. Pues ella se apoya en las promesas de Dios que nos fueron confiadas para que las transmitiésemos a los hombres de todas las generaciones. Y las promesas de Dios no pueden engañar: “Queriendo Dios mostrar más seguramente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su resolución, interpuso un juramento.

Por este acto doblemente irrevocable, por el cual Dios se prohibió a sí mismo desdecirse, podemos encontrar la más poderosa animación, nosotros que pusimos nuestro refugio en alcanzar la esperanza propuesta. Esperanza ésta, que aseguramos cual ancla firme y sólida de nuestra alma, y que penetra, hasta más allá del velo, en el santuario donde Jesús entró por nosotros como precursor y pontífice eterno”. (Heb.6,17-20).

Extracto del libro Meditaciones Evangélicas – La Mayor Esperanza- de José Comblin, capítulo VI “Te mostraré lo que está por acontecer”, págs. 65-75. Impreso en los talleres de la Vicaría de Pastoral del Obispado de Talca- Chile, en 1984.
Recopilado por Juan Ignacio Subercaseaux A. y Leyla Reyes Z. 21 de abril de 2012.Chile

Editor: Enrique A. Orellana F.

Indignado Con La religión oficial .
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Indignado Con El Dios autoritario .

JESÚS FUE AYER EN EL TEMPLO Y AHORA :

” Un indignado ”

Movimiento Teologìa para la Liberacion – Chile
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———–
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Fuente: http://www.redescristianas.net

Alarma en China. El antídoto para la escisión es «hecho en Roma»


Publicado en General, 26 de abril 2012

quino

Como era de esperar – véase el anterior mensaje – el comité que se reunió en los últimos días en el Vaticano para examinar los problemas de la Iglesia en China ha dedicado gran parte de su discusión sobre el peligro de cisma se cierne sobre esa parte de la jerarquía china obedece al las autoridades políticas y no a la silla de Pedro.

Esta es la parte del comunicado final, expedida el 26 de abril que afecta más directamente el peligro.

*

Desde 23 hasta 25 abril en curso se reunieron en el Vaticano, por quinta vez, el comité que el Papa Benedicto XVI ha puesto en marcha en 2007 para estudiar las principales cuestiones relativas a la vida de la Iglesia católica en China. […]

Los participantes discutieron el tema de la formación de los fieles laicos, en vista también del Año de la Fe, que fue proclamado por el Santo Padre desde 11 octubre 2012 hasta 24 noviembre 2013. […]

Durante la reunión, luego volvió los ojos a los pastores y, en particular, los obispos y sacerdotes que están encarcelados o sufren limitaciones injustas en el cumplimiento de su misión. Expresó su admiración por la firmeza de su fe y su unión con el Santo Padre. Ellos, sobre todo, necesita las oraciones de la Iglesia, para hacer frente a sus dificultades con la serenidad y la fidelidad a Cristo.

La Iglesia necesita de buenos obispos. Ellos son un regalo de Dios a su pueblo, para los que ejercen el oficio de enseñar, santificar y gobernar. También se les pide dar razones para vivir y esperanza a todas las personas. Ellos reciben de Cristo a través de la Iglesia, su trabajo y su autoridad, dedicada a la unión con el Romano Pontífice y los obispos de todo el mundo.

En cuanto a la situación específica de la Iglesia en China, se observó que la demanda sigue siendo de los organismos, llamado «Una Conferencia de la Asociación y A», para situarse por encima de los obispos y de guiar la vida de la comunidad eclesial. En este sentido, siguen siendo los signos o indicaciones que se ofrecen en la carta [de 2007 a los católicos chinos] del Papa Benedicto XVI (véase el número 7), y es importante que siga, porque el rostro de la Iglesia brille con claridad en el medio noble pueblo chino.

Esto se vio ensombrecido claramente por los clérigos que han recibido la ordenación episcopal ilícita y los obispos que han depositado acto ilegítimo de jurisdicción o sacramentales, usurpando un poder que la Iglesia no les ha dado. En los últimos días, algunos de ellos han participado en las consagraciones no autorizadas de los obispos de la Iglesia. El comportamiento de estos obispos, así como agravar su posición canónica, han perturbado la. Fieles y, a menudo obligaron a la conciencia de los sacerdotes y los fieles que han participado

Por otra parte, esa claridad se ha visto empañada por los obispos legítimos que tomaron parte en las ordenaciones episcopales ilícitas. Muchos de ellos han aclarado su posición y pidió disculpas, y el Santo Padre ha tenido a bien perdonado, mientras que otros, que también tomaron parte, no han hecho esta aclaración y por lo tanto, se anima a tomar una de las primeras iniciativas en esta dirección.

Los participantes en la sesión plenaria seguida con cuidado y en un espíritu de estos eventos de caridad y doloroso, aunque consciente de las dificultades particulares de esta situación recuerda, que la evangelización no se pueden sacrificar los elementos esenciales de la fe y la disciplina católicas. La obediencia a Cristo y al Sucesor de Pedro es un requisito previo para cualquier renovación real, y esto se aplica a todos los componentes del Pueblo de Dios, los laicos son claramente sensibles a la fidelidad de los pastores de su iglesia. […]

Finalmente, la Comisión recuerda que el 24 de mayo, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María, Ayuda de los cristianos y un día de oración por la Iglesia en China, es particularmente propicia para toda la Iglesia para invocar la energía y el consuelo, la misericordia y el coraje para la comunidad católica en China.

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El texto completo de la convocatoria se encuentra en el sitio web del Vaticano, en Italiano, Inglés y Chino:

> Sesión plenaria del Comité para la Iglesia católica en China

http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2012/04/

Alarma en China. El peligro de cisma


Publicado en General, 25 de abril 2012

quino

En el Vaticano, 25 de abril terminó la reunión de tres días de la comisión que Benedicto XVI ha puesto en marcha en 2007 para estudiar las cuestiones de la Iglesia católica en China.

Forman el comité, los jefes de los departamentos de la Curia Romana que son competentes en el campo, y representantes de obispos chinos y congregaciones religiosas.

Los temas abordados en estos términos fue comunicado por la oficina de prensa del Vaticano, en el comienzo de la reunión:

«En reuniones anteriores, fue el tema de la formación de los seminaristas, sacerdotes y personas consagradas. Este año, sin embargo, se tendrán en cuenta la formación de los fieles laicos a la luz de la situación de la comunidad católica en China y el Año de la Fe, que se celebra en toda la Iglesia desde octubre 11, 2012 a noviembre 24, 2013.Se prestará atención a los progresos realizados en programas de formación para sacerdotes, seminaristas y personas consagradas, y lo que queda por hacer para su preparación adecuada a las tareas de servicio, que son llamados a desempeñar dentro de la iglesia y para el bien de la la sociedad «.

El hecho es que, además de la declaración anterior por el titular de la Iglesia en China un peligro mucho más grave, que dos misioneros destacados, lleno de años, pero todavía muy activo, se han quejado en los últimos días.

Padre Piero Gheddo, de 83 años, director del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras de la historia, ha puesto la pluma al papel en una carta enviada 22 de abril para todos los obispos italianos, que comienza así:

«Queridos amigos obispos y padres en la fe, en esta ocasión me dirijo por esta razón: para pedir oraciones por la Iglesia en China, que está en peligro de división y caer en un ‘cisma’, una palabra que recuerda a otra época triste dramático en la historia milenios de la Iglesia de Cristo. »

Aún más explícito fue el padre Angelo Lazzarotto, 86, también del Instituto Pontificio para las Misiones Extranjeras, que a menudo reside en Hong Kong y ha sido durante treinta años como misionero en la China continental, cuyo último libro, recién publicado por dall’EMI titulado » ¿Qué futuro para la Iglesia en China? «, fue enviado a todos los obispos por el padre Gheddo junto con el anterior.

Padre Lazzarotto dio la revista mensual «Mundo y Misión» de abril de 2012 la entrevista de los cuales se muestran a continuación los pasos principales.

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D. – Padre Lazzarotto, me llamó la atención por la aparición, en su libro, considerado hasta ahora una palabra tabú, que significa «cisma», refiriéndose a otra cosa que el riesgo teórico de una separación de facto de la Iglesia china de Roma. Estamos realmente en este momento? La situación es tan mala?

R. – La hipótesis de un cisma en la Iglesia de China es un tema inusual y que se preocupa realmente. Pero, por desgracia, la situación creada en el año 2011 ha hecho que la pesadilla de resurgimiento. El año pasado, de hecho, las autoridades de la República de China han tratado de imponer por la fuerza un cierto número de obispos católicos – que también se encuentran en la unidad con la Santa Sede – para conferir la ordenación episcopal con dos sacerdotes – elegido por el Estado Asuntos Religiosos, de acuerdo con la Asociación Patriótica – que no contaron con la aprobación del Papa.La Santa Sede había hecho, dijo que estos candidatos no podía ser aceptada, porque no encaja. Estos ilegal y obligó a la ordenación episcopal, en los meses de junio y julio de 2011, respectivamente, en la diócesis de Leshan (Sichuan) y Shantou (Guangdong), la Santa Sede ha sentido la necesidad de responder con una declaración de excomunión para los dos pedidos. Incluso los obispos que participaron en las celebraciones en abierta desobediencia a la ley canónica, fue concebido como una advertencia, ya que explicar y justificar su comportamiento, lo que crea desconcierto y la división en sus comunidades. El peligro ahora es que las autoridades comunistas, la manipulación del grupo de la Asociación Patriótica Católica, incapaz de repetir este acto de romper la unidad de la Iglesia, y en el largo plazo esto podría crear una situación insostenible.

D. – Un tema espinoso, que tiene sus raíces en el pasado …

R. – El problema, de hecho, se remonta al 1 de octubre de 1949, que es la base de la nueva China. Ya en los años siguientes, el gobierno de Mao Zedong, de haber expulsado a los misioneros extranjeros y los obispos de China había logrado imponer la elección y ordenación de los obispos no han sido aprobados por la Santa Sede.Tanto es así que el Papa Juan XXIII, en el inicio de su pontificado, en la denuncia de la violencia de la que la Iglesia frágil, había expresado su preocupación de que en el largo plazo instaurasse una ruptura irreparable de la unidad eclesial. Sin embargo, en las décadas posteriores a la muerte de Mao (1976), aunque la política opresiva del gobierno continuó con la misma lógica, la mayoría de los obispos «ilegítimos» fue capaz de reconciliarse con el Papa. Mientras tanto, también fue juzgado en varias ocasiones, un diálogo entre Roma y Pekín para ayudar a resolver problemas y disputas. Hoy en día, en la nueva China está comprando un nuevo peso a nivel internacional, la minoría católica está viva. Por desgracia, las autoridades ahora quieren imponer una lágrima que aumenta el riesgo de fractura y hacerla irreparable.

D. – Cuál es la salida que ve, en momentos en que el diálogo es tan difícil? Un chanche podría ser la revisión de los estatutos de la Asociación Patriótica de los católicos chinos?

R. – No es fácil hoy en día para renovar el diálogo entre Roma y Pekín, debido a que sus posiciones están muy distantes. La base de la incomprensión es el trabajo de la Asociación Patriótica de los católicos chinos, la estructura impuesta por el gobierno desde la época de Mao para controlar la Iglesia, que el Papa Benedicto XVI, quien se dirigió a la importante carta a todos los obispos, sacerdotes y fieles de la China, el día de Pentecostés en el año 2007, ha sido declarada incompatible con la doctrina católica. En la práctica, a su juicio, de hecho, para situarse por encima de los propios obispos. Lo ideal sería que el gobierno decidió abolirla, pero en la actualidad no parece realista. Dado que, sin embargo, el gobierno también quería centrarse en repetir el método democrático y afirma que la Iglesia en China mantiene la fe católica, que avanzar en una hipótesis: que se concede a los obispos chinos a declarar más específicamente en los estatutos de la Conferencia Episcopal de sus unidades con el Papa y que los líderes «católicos» que presiden la Asociación Patriótica de revisar las leyes pertinentes para liberarlo de una cláusula contraria a la doctrina de la Iglesia. Una propuesta ciertamente no es fácil, pero que, finalmente, podría abrir la puerta a la comprensión de la construcción.

D. – Un reciente artículo en «Foreign Policy», pone de relieve la estima en que las altas esferas del gobierno chino tributato al cristianismo en general y la presencia protestante en particular, ¿cómo puede «pegar ético» en un país que conoce la corrupción rampante. ¿Cuál es la contribución real de los cristianos en la sociedad y también la manera de hacer creíble la contribución de los católicos al bien común del país de China?

R. – Es una de las contradicciones que existen en la China de hoy. En el mundo académico y vastos entornos culturales, incluso en el aparato estatal, hay una nueva apreciación de la doctrina cristiana y la práctica, más allá de los patrones de la ideología marxista. Es evidente, incluso de algunos estudios sociológicos, que viven en áreas donde las minorías cristianas en el crimen es menos pronunciada y hay un mayor sentido de comunidad. Desafortunadamente, sin embargo, en las estructuras del Partido Comunista de China sigue siendo fuerte peso de las facciones más ideológicamente comprometidos, que pueden crear tensiones y oportunidades para luchar. También decepcionado por la pérdida de consenso de la ideología marxista, resulta fácil de criar a los adeptos al cristianismo, y los católicos en particular, como elementos que amenazan la integridad y la autonomía del Estado.

D. – ¿Qué podemos esperar de la nueva dirección del Partido Comunista de China?Finalmente tendrá una nueva generación de líderes, formado en el extranjero, más abierto a otras religiones y menos sesgada ideológicamente?

R. – Sólo unos pocos meses en el Congreso de la dirección del Partido Comunista que va a cambiar las estructuras ideológicas y burocráticas en China, y hacia el equilibrio interno de nuevo. La generación que debe asumir la responsabilidad del país incluye a las personas que figuran como «príncipes», como dignos hijos de la vieja jerarquía de la revolución. Por lo general son técnicamente bien cualificado y muchos también han tenido la oportunidad de estudiar en Occidente, sabemos que los valores de nuestras «democracias», así como las limitaciones que los caracterizan. Sin embargo, es difícil saber si y cómo ser capaz de expresar el aprecio por el valor positivo que la religión y la Iglesia Católica en particular, puede proporcionar a la sociedad.

D. – El 24 de mayo se celebra en todo el día en el mundo católico de oración por la Iglesia en China. Usted siente que en los últimos años han tomado conciencia de la Iglesia universal, gracias a los llamamientos del Santo Padre, la urgencia de estar junto a nuestros hermanos chinos en la fe?

R. – Me temo que el Occidente no ha entendido suficientemente la importancia de China para el equilibrio del mundo futuro. Y esto significa, incluso católicos, un poco de interés en ayudar a nuestros hermanos en la fe que viven en este gran país, ya que puede convertirse en un fermento constructivo de una nueva sociedad. Benedicto XVI invita a todos a unirse a ellos en alguna ocasión, 24 de mayo, la fiesta de María Auxiliadora de los cristianos, sobre todo en el santuario venerado de Sheshan, cerca de Shanghai. En los planes de la providencia divina, la Iglesia en China puede llegar a ser un faro de luz y esperanza para la humanidad. Incluso con nuestra ayuda.

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La entrevista del padre Lazzarotto fue recogido por Gerolamo Fazzini, editor de «Mundo y Misión» y el periódico en línea que apoya la Web:

> MissioOnLine

Se estima que hoy en día en China son unos 50 millones de cristianos. De éstos, 15 millones son católicos. Padre Gheddo define esto como «un milagro del Espíritu Santo, porque en 1949 los católicos eran menos de 4 millones de dólares y fueron exterminados en gran parte o dispersados por la persecución. La Iglesia renace en China de la semilla de sus mártires. »

Las ordenaciones ilegítimas de obispos-como las tomadas recientemente en China – son por su naturaleza, una de las causas del cisma, como una ruptura formal de la comunión con la Sede de Pedro y la Iglesia Universal. El caso es emblemático de Lefebvre: el cisma con Roma – con su excomunión – se toma con las ordenaciones episcopales ilegítimas cuatro en 1988, no antes, aun cuando los desacuerdos doctrinales ya estaban presentes y serio.

El último pedido de un nuevo obispo tuvo lugar en China 25 de abril 2012. También, en parte, a la violación de las indicaciones de Roma. Los detalles de este servicio «Asia News»: > Ceremonia de «patriótica» para el nuevo obispo de Changsha

Con comentarios por el padre Bernardo Cervellera:

> El maoísmo nuevo que sofoca la Iglesia y China

Para aprender más sobre la Iglesia en China, véase los servicios de http://www.chiesa:

> Focus a CHINA

El asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas, «es un expediente abierto» y de ganar las elecciones, promoverá que se concluya y aclaren las investigaciones.


Se reúne AMLO con el cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles

Liliana Padilla

Guadalajara • El candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador se reunió en privado con el Cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles.

Esta mañana antes de encabezar un foro sobre combate a la corrupción, el abanderado presidencial se reunió con el prelado, quien fue nombrado en sustitución de Juan Sandoval.

Apenas ayer el abanderado presidencial llamó en su mitin en una colonia popular de Guadalajara a ser buen cristiano y dejar de lado el individualismo.

Ofreció diálogo a todas las iglesias y respeto a la libertad de culto.

Entrevistado al término del foro sobre combate a la corrupción, reveló que en su encuentro con el Cardenal, intercambiaron puntos de vista sobre diferentes temas y consideró que la Iglesia ha demostrado que no tomará partido en las elecciones.

«No lo dijo, pero es evidente que se trata un Cardenal que tiene mucha integridad, que yo respeto mucho».

El abanderado presidencial aseguró que el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas, «es un expediente abierto» y de ganar las elecciones, promoverá que se concluya y aclaren las investigaciones.

 

Milenio 
27 de abril de 2012


El padre Lombardi escribe sobre las palabras de la consagración del vino en la eucaristía



Escrito por Redactora
sábado, 28 de abril de 2012
La traducción “por muchos”, más fiel al texto bíblico, es preferible a “por todos”, que deseaba hacer más explícita la universalidad de la salvación traída por Cristo.

En su editorial semanal “Octava Dies” del Centro Televisivo Vaticano, nuestro Director General, el Padre Federico Lombardi nos revela otro aspecto de la continua enseñanza del Santo Padre.

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¿Qué hizo el Papa en Castel Gandolfo durante la semana después de Pascua? Tomó papel y pluma y escribió en su lengua una carta un poco especial, dirigida a los obispos alemanes, que pocos días después la publicaron. Se refiere a la traducción de las palabras de la consagración del cáliz de la sangre del Señor en el curso de la misa.

La traducción “por muchos”, más fiel al texto bíblico, es preferible a “por todos”, que deseaba hacer más explícita la universalidad de la salvación traída por Cristo.

Alguien pensará que el tema es sólo para refinados especialistas. En realidad, permite comprender qué cosa es importante para el Papa y con qué actitud espiritual lo afronta.

Para el Papa las palabras de la institución de la Eucaristía son absolutamente fundamentales, estamos en el corazón de la vida de la Iglesia. Con el “por muchos”, Jesús se identifica con el Siervo de Jahwé anunciado por el profeta Isaías; por tanto, repitiendo estas palabras expresamos mejor una doble fidelidad: nuestra fidelidad a la palabra de Jesús, y la fidelidad de Jesús a la palabra de la Escritura.

El hecho de que Jesús haya muerto por la salvación de todos está fuera de toda duda; por tanto, es tarea de una buena catequesis explicarlo a los fieles, y explicar, al mismo tiempo, el significado profundo de las palabras de la institución de la Eucaristía.

El Señor se ofrece “por vosotros y por muchos”: nos sentimos directamente implicados, y en la gratitud llegamos a ser responsables de la salvación prometida a todos. El Papa –que ya había tratado esto en su libro sobre Jesús– nos dona ahora un ejemplo profundo y fascinante de catequesis sobre algunas de las palabras más importantes de la fe cristiana.

Una lección de amor y de respeto vivida por la Palabra de Dios, de reflexión teológica y espiritual altísima y existencial, para vivir con más profundidad la Eucaristía.

El Papa termina diciendo que en el Año de la fe debemos comprometernos en esta dirección. Esperemos hacerlo verdaderamente.

(Traducción de María Fernanda Bernasconi – RV).

 

http://revistaecclesia.com/content/view/34592/1/

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