Pero lo difícil es convertir a los musulmanes


Diario Vaticano / 

En las primeras dos semanas del sínodo sobre la evangelización, siete obispos rompieron el silencio respecto a un argumento tabú: el de las conversiones del Islam al cristianismo. A continuación presentamos lo que han dicho

 

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350347?sp=y

Del discurso al diálogo


Por: Mauricio García Villegas

El jueves pasado, en Oslo, se dio inicio a la negociación entre el Gobierno y las Farc. El primero en hablar fue el vocero del Gobierno, Humberto de la Calle.

 

Sus palabras fueron amables y ponderadas: reconoció los injusticias que agobian a la sociedad colombiana, agradeció a las Farc por haber cumplido con lo pactado hasta el momento y explicó los pasos de la negociación.

Acto seguido habló Iván Márquez, vocero de las Farc. A diferencia de su contraparte, Márquez la emprendió contra el Gobierno, la burguesía, el capitalismo, las multinacionales y los Estados Unidos, entre otros. No sólo eso, expuso una agenda ilimitada de negociación (como en el Caguán), descartó la intervención de la justicia transicional para los miembros de la guerrilla y se puso en la posición de sacerdote justiciero cuando dijo que “hoy venimos a desenmascarar a ese asesino metafísico que es el mercado”.

El discurso de Iván Márquez es, en principio, desalentador. Cuando dos enemigos aceptan hablar para superar sus diferencias, lo primero que tienen que hacer es manifestar su intención de lograr ese objetivo. Cuando, como ocurrió en este caso, una de las partes dice: está bien, yo dialogo, pero no se le olvide que usted es un criminal, un explotador, etc., etc., esa declaración es, por decir lo menos, una manera poco constructiva de empezar a negociar.

Además es contraproducente. Lo pongo en estos términos: si el señor A quiere dialogar con el señor B para llegar a un acuerdo y sabe que el señor B se encuentra rodeado de personas que lo presionan para que no negocie, lo peor que el señor A puede hacer es empezar el diálogo diciendo cosas que les dan argumentos a quienes presionan al señor B para que abandone el diálogo. Eso fue lo que hizo Márquez: darles argumentos a los enemigos de la paz, agazapados en la extrema derecha (“atacar a alguien por las ideas que no tiene, es dárselas”, decía Pierre Royer-Collard). Resultado: quienes intentan hacer hoy la paz desde el Gobierno tienen menos argumentos para disuadir a esos enemigos de la paz. Eso no es lo peor; si esto fracasa, es probable que el uribismo vuelva recargado.

A pesar de este comienzo desafortunado, conservo la esperanza de que, en La Habana, los diálogos tendrán un mejor rumbo. Pienso que el discurso de Márquez no refleja la actitud que las Farc adoptarán en la mesa de negociación. Supongo que ese tono bravucón se explica por su intención de aprovechar el escenario mediático de Oslo. (No hay que olvidar que los líderes de las Farc, después de tantos años de no tener un micrófono de amplia difusión en la mano, padecen de una especie de síndrome de abstinencia política).

Así pues, me parece que no hay razón para perder el optimismo (moderado e impaciente, es cierto) que teníamos hasta la semana pasada. Tengo la esperanza de que en La Habana, en la calma tropical del Caribe y sin la presión de las cámaras, cada una de las partes oirá con cuidado lo que la otra tiene que decir. Si ello se logra, es posible que cada una termine juzgando mejor a la otra: que el Gobierno entienda que el país rural (el de las Farc) es mucho más complejo de lo que parece y que no hay que reducir a la guerrilla a una banda de forajidos, como muchas veces se dice, y que las Farc, por su parte, entiendan que el Estado, el mercado, los Estados Unidos, el pueblo y la burguesía son mucho más complejos y ambivalentes de lo que ellos creen y que, por eso mismo, las Farc no son ese ejército del pueblo que ellos se imaginan.

Ya veremos lo que pasa cuando se acaben los discursos y empiecen a conversar.

Nota: tomado de El Espectador 19-10-12

 

Remitido por: kairoscolombia@kaired.org.co.

Sacerdotes rechazan «publicaciones tendenciosas» sobre renuncia de Obispo en Colombia


Sacerdotes rechazan "publicaciones tendenciosas" sobre renuncia de Obispo en Colombia

BOGOTÁ, 18 Oct. 12 / 03:22 pm (ACI/EWTN Noticias).- Los sacerdotes de la diócesis colombiana de Duitama-Sogamoso rechazaron las «publicaciones tendenciosas de algunos medios de comunicación» sobre las razones de la renuncia del Obispo Carlos Prada Sanmiguel, y agradecieron al Prelado su servicio pastoral durante 18 años en esa localidad.

Diversos medios de comunicación señalaron que la renuncia del Obispo, aceptada por el Papa Benedicto XVI el 15 de octubre, se debió a un juicio que un sacerdote con hijos le interpuso por difamación y calumnia.

En su comunicado enviado a ACI Prensa el 17 de octubre, el clero de Duitama-Sogamoso expresa su rechazo a «las publicaciones tendenciosas de algunos medios de comunicación, en los cuales, de manera irrespetuosa se han referido a este momento que vive nuestra diócesis. Este tipo de publicaciones, que no va de acuerdo a la verdad, ofende, no solamente al Señor Obispo sino al Clero y a toda la comunidad católica».

Señalan además que «esta es una oportunidad para invitar a periodistas, directores de medios y comunidad en general al respeto a la dignidad humana, a la Iglesia Católica, al Ministerio Episcopal y a la autoridad que él representa».

«No podemos olvidar que cualquier publicación debe basarse en las normas éticas mínimas de objetividad, veracidad y respeto», añaden.

Los sacerdotes piden luego a los fieles «respaldo y mucha oración, con el fin de unirnos solidariamente al momento de dolor que nuestro Obispo vive por el fallecimiento de su señora madre Manuela Sanmiguel de Prada, y para pedir a Dios una sabia decisión de la Iglesia, que siempre se guía por motivos pastorales y espirituales, se designe al Pastor que Dios quiera y que nuestra comunidad necesita».

Los sacerdotes agradecieron la labor de Mons. Prada Sanmiguel durante 18 años en la diócesis, en la que entre otras obras, creó un seminario, un instituto de laicos, 15 parroquias y ordenó a 65 sacerdotes y 14 diáconos permanentes.

En comunicación hoy con ACI Prensa, el P. Paulo Andrés Palencia de la Oficina de Prensa de la diócesis de Duitama Sogamoso explicó el 16 de octubre que el Obispo presentó su renuncia anticipada «por motivos de salud y por motivos de orden familiar».

El Padre Palencia negó que la demanda interpuesta por el sacerdote Edward Pérez, padre de varios hijos, contra el Obispo haya sido la causa de la renuncia.

 

 

http://www.aciprensa.com/noticias/sacerdotes-rechazan-publicaciones-tendenciosas-sobre-renuncia-de-obispo-en-colombia-11486/#.UILZcMXQevc

“El Pacto de las catacumbas: Una Iglesia servidora y pobre”


Jon Sobrino, teólogo
oct142012

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

“Juan XXIII deseaba que el Concilio reconociese que la Iglesia es “una Iglesia de los pobres”. El cardenal Lercaro tuvo un emotivo y lúcido discurso sobre ello al final de la primera sesión en 1962, y Monseñor Himmer pidió con toda claridad: “hay que reservar a los pobres el primer puesto en la Iglesia”. Pero ya en octubre de 1963 el obispo Gerlier se quejaba de la poca importancia que se estaba dando a los pobres en el esquema sobre la Iglesia.

También los obispos latinoamericanos más lúcidos captaron pronto que a la inmensa mayoría del Concilio el tema les era muy lejano, aunque siempre se mantuvo un grupo que querían seguir la inspiración de Juan XXIII, entre ellos un buen número de latinoamericanos. Se reunieron confidencialmente y con regularidad en Domus Mariae, para tratar el tema “la pobreza de la Iglesia”.

El 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, cerca de 40 padres conciliares celebraron una eucaristía en las catacumbas de santa Domitila. Pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “el pacto de las catacumbas”.

El “pacto” es un desafío a los “hermanos en el episcopado” a llevar una “vida de pobreza” y a ser una Iglesia “servidora y pobre” como lo quería Juan XXIII. Los signatarios -entre ellos muchos latinoamericanos y brasileños, a los que después se unieron otros- se comprometían a vivir en pobreza, a rechazar todos los símbolos o privilegios de poder y a colocar a los pobres en el centro de su ministerio pastoral. El texto tendría un fuerte influjo en la teología de la liberación que despuntaría pocos años después.

Uno de los propulsores del pacto fue Dom Helder Cámara. Este año celebramos el centenario de su nacimiento, el 7 de febrero de 1909 en Fortaleza, Ceará, en el Nordeste de Brasil. Como homenaje a su persona y exigencia a nosotros, publicamos a continuación el texto.

Texto original: “El pacto de las catacumbas: una Iglesia servidora y pobre”

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando, sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue:

1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Cfr. Mt 5, 3; 6, 33s; 8-20.

2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (ricas vestimentas, colores llamativos) y en símbolos de metales preciosos (esos signos deben ser, ciertamente, evangélicos). Cfr. Mc 6, 9; Mt 10, 9s; Hech 3, 6. Ni oro ni plata.

3. No poseeremos bienes muebles ni inmuebles, ni tendremos cuentas en el banco, etc., a nombre propio; y, si es necesario poseer algo, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales o caritativas. Cfr. Mt 6, 19-21; Lc 12, 33s.

4. En cuanto sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, para ser menos administradores y más pastores y apóstoles. Cfr. Mt 10, 8; Hech 6, 1-7.

5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos que expresen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos que nos llamen con el nombre evangélico de Padre. Cfr. Mt 20, 25-28; 23, 6-11; Jn 13, 12-15.

6. En nuestro comportamiento y relaciones sociales evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios, primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos (por ejemplo en banquetes ofrecidos o aceptados, en servicios religiosos). Cfr. Lc 13, 12-14; 1 Cor 9, 14-19.

7. Igualmente evitaremos propiciar o adular la vanidad de quien quiera que sea, al recompensar o solicitar ayudas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a que consideren sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social. Cfr. Mt 6, 2-4; Lc 15, 9-13; 2 Cor 12, 4.

8. Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y de los grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis.
Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida y el trabajo. Cfr. Lc 4, 18s; Mc 6, 4; Mt 11, 4s; Hech 18, 3s; 20, 33-35; 1 Cor 4, 12 y 9, 1-27.

9. Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus mutuas relaciones, procuraremos transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes. Cfr. Mt 25, 31-46; Lc 13, 12-14 y 33s.

10. Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así, para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Cfr. Hech 2, 44s; 4, 32-35; 5, 4; 2 Cor 8 y 9; 1 Tim 5, 16.

11. Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos:
* a compartir, según nuestras posibilidades, en los proyectos urgentes de los episcopados de las naciones pobres;

* a pedir juntos, al nivel de organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio, como lo hizo el papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de su miseria.

12. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio. Así,
* nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
* buscaremos colaboradores para poder ser más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;

* procuraremos hacernos lo más humanamente posible presentes, ser acogedores;
* nos mostraremos abiertos a todos, sea cual fuere su religión. Cfr. Mc 8, 34s; Hech 6, 1-7; 1 Tim 3, 8-10.

13. Cuando regresemos a nuestras diócesis daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles

La Iglesia de Monseñor Romero

Leído hoy el pacto, llama la atención que, en lo fundamental, trata un solo tema: la pobreza. Pero por ser ése el quicio alrededor del cual giraba todo -no, por ejemplo, la administración de los sacramentos-, el pacto de las catacumbas produjo frutos importantes en Medellín y, poco a poco, en otras Iglesias. Históricamente, llevó a la lucha por la justicia y la liberación. Eclesialmente, a la opción por los pobres. Teologalmente, al Dios de los pobres. Todo eso llegó a El Salvador, y Monseñor Romero lo puso a producir y lo bendijo, junto a la novedad salvadoreña de los mártires.

Monseñor conoció en Puebla a aquellos obispos del pacto y de Medellín y regresó muy contento. “Me acuerdo de una de las primeras noches de la reunión de Puebla, cuando conocí a Monseñor Helder Cámara y a Monseñor Proaño y al Cardenal Arns del Brasil. Cuando supieron que yo era el arzobispo de San Salvador me decían: ‘Usted tiene mucho que contarnos. Sepa que lo sabemos y que ese pueblo es admirable, y que sigan siendo fieles al Evangelio como han sido hasta ahora’”. Es evidente la admiración que sentían por Monseñor, y la que Monseñor sentía por ellos.

En la actualidad también hay “pactos”

Pedro Casaldáliga es su portavoz más elocuente.

En su circular del 2009 escribe: “Pacto”.

Dom Hélder Câmara era uno de los principales animadores del grupo profético. Hoy, nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar.

Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una gran mayoría de la Humanidad. Y seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC…). Nos comprometemos a vivir una “ecológica profunda e integral”, propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de “alta intensidad”.

Como Iglesia queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. “Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?”. Con todo respeto por la opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible, es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima de una fe adulta.

Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de la Buena Nueva: una Buena Nueva de vida, de libertad, de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad.

Seguiremos haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: “No será así entre vosotros” (Mt 21, 26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado. La Curia habrá de ser profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será profecía de anuncio, de denuncia, de consolación”. Fuente: Piensa Chile.

“¿Por dónde cree que debe caminar la Iglesia del futuro?”

Según el Obispo-Profeta Pedro Casaldáliga:

Insistiendo, como providencialmente hizo, por lo menos de un modo puntual, el Vaticano II, en que la Iglesia es: “no el Pueblo de Dios, sino Pueblo de Dios”, con otros muchos Pueblos de Dios que hay por ahí; toda la humanidad es Pueblo de Dios. Todos los pueblos son pueblos elegidos. Dios no hace preferencias. Entonces, que la Iglesia piense a partir de eso. En ese Pueblo de Dios hay carismas, hay ministerios, hay servicios, hay urgencias…, que se estimulen, que bendigan…; cada hombre y cada mujer tiene su vocación específica y sus complementarias.

En segundo lugar, el ecumenismo y el macroecumenismo. Incluso en América Latina no se puede hablar ahora de continente católico; porque sí, es católico, pero no sólo católico. El ecumenismo, si es sólo ecumenismo es excesivamente cerrado; por ejemplo, ¿cuánto hay de cristianismo en Asia? Una insignificante minoría, y hay una gran millonada de gente.

La Iglesia debe ser profecía y provocación, debe continuar y estimular cada vez más la actitud profética. Entendiéndose profecía como: anuncio, denuncia, consolación, compromiso práctico. También cada vez más la Iglesia debe ser pobre y gratuita. En Medellín los obispos hicieron el propósito de ser la Iglesia pobre, en nuestros títulos, en nuestro modo de vestir…, explicitaba incluso. Sin embargo, los títulos continúan, las mitras continúan, los vestidos continúan, y los eminentísimos o excelentísimos…

Si la Iglesia entendiese y acogiese a toda la humanidad como Pueblo de Dios, como hermandad universal, el compromiso de la Iglesia con la sociedad sería normal. El ser fermento en la masa, sería lo lógico, lo normal, porque la Iglesia no se consideraría sociedad aparte, sino un fermento evangélico en la sociedad, dentro de la sociedad. Y no se tendrían que hacer tantos equilibrios…, que si la acción social y la política es propia del laico… Es propia de todos, cada uno en su categoría y en sus funciones. Ahora bien, lo que no hagamos por gusto y por respuesta pronta a las señales del tiempo, se nos impondrá por la base de la historia, pero mucho más rápidamente y a veces más dolorosamente”. (Entrevista a la HOAC- Hermandad Obrera de Acción Católica, de España, 2010).

 

http://www.redescristianas.net/2012/10/14/el-pacto-de-las-catacumbas-una-iglesia-servidora-y-pobrejon-sobrino-teologo/

Juan José Tamayo, teólogo: «La marginación de la mujer es el mayor escándalo y la gran blasfemia del Cristianismo»


R. Pérez Barredo
oct192012

 

Diario de Burgos

Si, como escribiera León Felipe, la palabra es un ladrillo, con las de Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) podría levantarse la más alta torre. Una torre de titulares, de palabras como puñetazos. Alma libre, proscrito para la jerarquía de la Iglesia, este hombre lúcido y valiente habló ayer en Burgos, invitado por Iglesia Viva, sobre la utopía de una Iglesia laical.

Acaban de vetarle en Barcelona por una charla como ésta. ¿Tanto miedo tiene la jerarquía a quienes se salen del guion oficial?
Está muy bien utilizada esa palabra: miedo. En este momento, la jerarquía tiene miedo a lo nuevo, a lo creativo, a aquello que supone aportar respuestas nuevas a los problemas nuevos. La jerarquía se encuentra siempre más cómoda en general -la mayoría- mirando al pasado que ubicada en el presente; con añoranza a lo que sucedió, a la tradición, más que respondiendo a los desafíos de la sociedad. Por
eso que cuando determinados teólogos o personalidades del mundo religioso cristiano proponen alternativas, se asustan y recurren al báculo no para pastorear a las ovejas sino para golpearlas.

Ese empecinamiento, ese anclamiento en el pasado, ese pensamiento único ¿no hace daño a la Iglesia?
Claro. Si algo ha caracterizado a la Iglesia en estos 2.000 años de historia ha sido la diversidad: organizativa, teológica, litúrgica, de respuestas a los problemas morales… Una pluralidad de modelos a todos los niveles. Por eso sorprende la uniformidad y el pensamiento único que se quiere imponer hoy.

¿Sería más necesario hoy que nunca un nuevo Vaticano II?
No. Sería una mirada retro. El Vaticano II fue una excelente iniciativa de Juan XXIII, que se dio cuenta de que la Iglesia estaba anclada en el pasado y vivía, desde el punto de vista cultural, en el paradigma de la Edad Media. Se dio cuenta de que era necesario adaptar la Iglesia a la nueva sociedad, al nuevo tiempo histórico, a los cambios culturales.El Concilio Vaticano II respondió de manera muy acertada a los problemas que entonces tenía planteados el mundo. Y hoy hay que responder de
otra manera, más creativa. No hay que volver la mirada al Vaticano II salvo para recuperar lo mejor de aquella herencia, una herencia que hay que activar y mejorar.

¿Qué podría plantearse?
Quizás un Concilio, pero no al modo clásico, y desde luego no en el Vaticano. Creo que todo lo que tiene que ver con el Vaticano refleja centralismo, autoritarismo, verticalidad, falta de respeto al pluralismo… Hoy se necesitaría un Concilio pero no al modo clásico, que es aristocrático, en el que solamente participarían los mitrados, los jerarcas. Y yo creo que es necesario ahora mismo una asamblea universal de todo el Pueblo de Dios, de toda la comunidad cristiana. Y el lugar de
celebración no podría ser el Vaticano, que no refleja la universalidad de la Iglesia.

Si tiene que haber un nuevo Concilio tendría que celebrarse en el Tercer Mundo, donde el cristianismo demuestra más vitalidad y más compromiso con los pobres.

¿Cómo es posible que se haya vivido una involución; que, lejos de avanzar con los tiempos, la Iglesia haya retrocedido y se haya hecho más conservadora? ¿O habría que decir neoconservadora?
Creo que la expresión neo refleja muy bien la situación actual de la Iglesia. Todas las tendencias que llevan delante el término nuevo suelen ser peores que la marca original. Es correcto decir neoconservadurismo porque la Iglesia en este momento está haciendo una restauración del pasado; la elaboración de un pensamiento tradicional que no se corresponde con este momento histórico. Por tanto, es un elemento más negativo todavía de lo que ha sido el conservadurismo, al que añade unos
planteamientos integristas con una cierta tendencia fanática.

Hay quienes no entienden que la jerarquía se haya alejado tanto del verbo de Jesús, de estar al lado de los preteridos de la tierra. La Teología de la Liberación es eso y, sin embargo, ha sido perseguida de manera inquisitorial.

De nuevo volvemos a la palabra que usted utilizó al principio. Y es miedo. Cuando se condena la Teología de la Liberación no se condena una desviación doctrinal o una herejía. ¿Qué subyace a esas condenas?

El miedo a los pobres, al alejamiento de los pobres.Los que condenan, los inquisidores (que siguen existiendo) están ubicados en situaciones de poder, en ámbitos de privilegios, en un lugar social poderoso. Cuando ven que un sector de la Iglesia cambia de ubicación social están denunciando esa instalación en el orden establecido que tiene la jerarquía en su mayoría. Ahí está la gran traición al
Evangelio de Jesús.

Usted ha denunciado el papel humillante de la mujer en el seno de la Iglesia. ¿Cómo podría invertirse esa situación?
Es el mayor escándalo que está dando al mundo la Iglesia católica. Veinte siglos después del nacimiento del Cristianismo, dos siglos y medio después del feminismo como teoría de la igualdad y movimiento social de lucha por la emancipación de las mujeres, me parece escandaloso que la Iglesia no solamente no se haya movido en dirección a la igualdad, sino que está dando pasos cada vez más rápidos hacia la desigualdad.Las mujeres son en la Iglesia la mayoría, y curiosamente una mayoría
silenciosa y silenciada. Son las que se llevan la peor parte. No son considerados sujetos morales, ni religiosos, ni visibles, ni sacramentales, ni eclesiales, ni teológicos. Son marginadas en todos los sentidos.

La marginación de la mujer es la gran blasfemia del Cristianismo. Pero curiosamente se da un fenómeno muy peculiar.Pese a todo lo dicho, las mujeres son las más fieles seguidoras de las orientaciones jerárquicas. La teología feminista es una de las grandes esperanzas del futuro de la Iglesia. Sin embargo, la jerarquía reacciona y acaba por ahuyentar a las mujeres, igual que ha hecho con los jóvenes y los intelectuales.De seguir así, el catolicismo se convertirá en una zona desértica.

¿Pasa el futuro del Cristianismo por frenar ese éxodo y recuperar a la gente, por una Iglesia laical, que es la utopía que usted propugna?
Claro. Sin laicos no hay Iglesia. La Iglesia clerical es una de las grandes traiciones contra el Evangelio de Jesús. El principio no fue la Iglesia, sino el movimiento igualitario de Jesús, movimiento de hombres y mujeres. La regeneración de la Iglesia debe hacerse a través de esa utopía de Iglesia laical, porque su base es el pueblo.

 

http://www.redescristianas.net/2012/10/19/juan-jose-tamayo-teologo-la-marginacion-de-la-mujer-es-el-mayor-escandalo-y-la-gran-blasfemia-del-cristianismor-perez-barredo/

La crisis, desastre humano


20/10/2012, Fuente citada

Opinión

Declaración de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII

La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, sensible a los dramas humanos que está generando la crisis, queremos expresar nuestra solidaridad con los sectores más vulnerables de la sociedad que sufren en carne propia las consecuencias de una crisis de la que no son responsables y compartir las siguientes reflexiones.

1.Después de cuatro años hablando y lamentándonos de la crisis económica, creemos que hay un factor fundamental de este patético problema, que, a nuestro juicio, no se ha valorado aún debidamente en su justa dimensión y en sus consecuencias, y sin el cual la crisis no tendrá remedio. Dicho factor consiste en que la crisis ha sido provocada, no sólo por la economía, sino, como componente muy decisivo, por la corrupción. Los desastres que está causando han sido motivados por el dinero y el capital, pero también, y quizá en mayor medida, por la falta de ética y la desvergüenza de quienes han tenido la mayor responsabilidad en este desastre.

2. Con razón se ha dicho que las creencias sociales se diferencian de las ciencias exactas en que las convicciones afectan a la realidad. Nuestra realidad social y humana está tan deteriorada porque ha nacido de convicciones perversas. Sobre todo, la convicción de que lo que importa en la vida es el lucro y la ganancia, el disfrute y el derroche, sin reparar en los medios ilícitos con los que eso se ha conseguido por personas y grupos influyentes, concretamente en el tejido social de nuestro país.

3. La consecuencia inevitable de este estado de cosas ha sido el triunfo de poderes y de pautas de conducta que nos está llevando hacia un modelo de sociedad desigual en el que un reducido número de ciudadanos goza de unos ingresos económicos y de unos derechos de los que carece el resto de la población. Pensamos que en esto se concentra el problema más grave que se nos plantea ahora. Un problema del que muchos de los ciudadanos no acaban de tomar conciencia, ya que un sector importante de la población confía en que España, y los países que estamos pagando las peores consecuencias de la crisis, se recuperarán de este desastre y volverán recuperar el estado del bienestar del que han disfrutado durante las últimas décadas.

Así las cosas, creemos urgente que la ciudadanía tome conciencia de que estamos ante el final de un ciclo cultural, político y económico. Los poderes públicos están poniendo las bases de otro modelo de sociedad, que las personas mayores recuerdan con espanto: el viejo modelo en el que un grupo de familias poderosas gozaban de privilegios económicos, educativos, sanitarios y legales, que no estaban al alcance de la gran mayoría de los españoles y de las españolas.

4. Al afirmar esto, creemos que lo más grave y peligroso, que se nos viene encima, además del hecho doloroso de que el desempleo crezca y se prolongue durante años, es que  nos están quitando nuestros derechos fundamentales, al tiempo que la cultura, la educación y la sanidad se están convirtiendo en poco tiempo en privilegios de los pocos afortunados que pretenden dominarnos a los demás.

5. No es ajena a esta situación la pésima gestión de muchos políticos y la corrupción de algunos de ellos, que está produciendo daños graves a la democracia y generando descrédito de la misma en mucha gente.

5. Valoramos positivamente las manifestaciones y actitudes solidarias de algunos obispos. Pero, al tomar conciencia de esta aterradora situación y de este proyecto opresor, que se nos oculta intencionadamente mediante mentiras incesantes, nos preocupa especialmente el silencio de un sector importante de la Iglesia jerárquica o la postura condescendiente con las injustas medidas gubernamentales ante un estado de cosas que entraña tanto dolor e inseguridad en los individuos y en las familias, y tanta desesperanza ante el futuro incierto y grave que se nos avecina. Creemos que los obispos, en España y en Europa, están cometiendo el mayor escándalo de los últimos tiempos. Las religiones, y concretamente la Iglesia católica en nuestro país, siguen teniendo un peso de autoridad moral importante, que puede ser decisivo en asuntos que afectan de forma tan directa a la conducta moral de los ciudadanos y a la felicidad o la infelicidad de quienes peor lo pasan en la vida.

Callarse o hacer declaraciones tibias en esta situación es el peor “pecado de omisión” que ahora mismo se puede cometer. Estamos ante un escándalo que clama al cielo. No se puede comprender cómo nuestros obispos protestan por las cuestiones que afectan a la moral sexual, tal como ellos la entienden y la proponen, o por la defensa de sus privilegios económicos y legales, al tiempo que se muestran insensibles ante el sufrimiento de tantas personas que se ven obligadas a cargar con el yugo más pesado que los empobrecidos tienen que soportar.  En esto se juega el ser o no ser de la Iglesia. Porque una Iglesia, cuya jerarquía guarda silencio o se expresa con una ambigüedad pretendidamente neutral ante una situación tan extremadamente grave, no puede ser la Iglesia que quiso Jesús de Nazaret. 

6. Ante esta actitud de la jerarquía católica, gran parte de opinión pública considera que la institución eclesiástica se ha integrado en el sistema económico-político que se nos ha impuesto es parte del sistema, lo justifica, lo legitima, lo defiende y lo protege. Por eso, nos preguntamos: ¿Cómo se puede predicar el Evangelio de Jesús de Nazaret en tales condiciones? La Iglesia necesita una renovación a fondo y una recuperación evangélica. Cuando, en estos días, recordamos la figura ejemplar del papa Juan XXIII y el cincuenta aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II, pedimos de forma apremiante:

–  A los obispos, que las actitudes solidarias y las denuncias radicales contra los poderosos de nuestro tiempo se constituyan en criterio rector de nuestras vidas: la opción por los empobrecidos, la austeridad, la solidaridad con los marginados, la mesa compartida con quienes carecen del sustento diario, la compasión con los que sufren, la justicia y el trabajo por la paz, y que renuncien a los privilegios que les otorgan los Acuerdos de 1979m ya que les impiden impide optar por los sectores marginados.

– A las organizaciones cristianas de base, movimientos apostólicos obreros y algunas instituciones eclesiales de las diferentes tradiciones cristianas, que sigan trabajando solidariamente, como lo vienen haciendo, en favor de las víctimas de la crisis. Dichos colectivos cuentan con nuestro apoyo y nuestra colaboración.

-A los gobernantes de la Nación, de las Comunidades Autónomas y de los Municipios, que en el ejercicio del gobierno den ejemplo de honradez, respeto, tolerancia y defiendan la dignidad de las personas y la igualdad de derechos que establece nuestra Constitución, como los fundamentos básicos sobre los que se asiente la recuperación de nuestra sociedad.

Madrid, 19 de octubre de 2016

 

http://www.lupaprotestante.com/lp/blog/la-crisis-desastre-humano/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-crisis-desastre-humano

El ecumenismo y el diálogo con otras religiones son decisivos, según el papa


 

lainformacion.com

sábado, 20/10/12 – 11:55

El papa Benedicto XVI subrayó hoy que «el ecumenismo y el diálogo con las otras religiones» son «dos aspectos decisivos» para la Iglesia actual, en el discurso que pronunció en la entrega del «Premio Ratzinger» al filósofo francés Remi Brague y al jesuita estadounidense Bran E. Daley.

Ciudad del Vaticano, 20 oct.- El papa Benedicto XVI subrayó hoy que «el ecumenismo y el diálogo con las otras religiones» son «dos aspectos decisivos» para la Iglesia actual, en el discurso que pronunció en la entrega del «Premio Ratzinger» al filósofo francés Remi Brague y al jesuita estadounidense Bran E. Daley.

El pontífice destacó que los dos premiados en esta segunda edición del galardón se encuentran comprometidos con estos dos aspectos.

Señaló que le gustaría volver a leer con ellos dos documentos conciliares: la Declaración «Nostra aetate», sobre las religiones no cristianas, y el decreto «Unitatis redintegratio», sobre el ecumenismo.

«Añadiría otro documento que se ha revelado de extraordinaria importancia: la declaración «Dignitatis humanae», sobre la libertad religiosa», manifestó Benedicto XVI.

Apuntó que «sería muy interesante» escuchar las reflexiones de ambos y sus experiencias en estos ámbitos, «en los que se juega una parte relevante del diálogo de la Iglesia con el mundo contemporáneo».

El papa remarcó, además, que «operar en la viña del Señor para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo puedan descubrir y redescubrir el verdadero arte de vivir ha sido una de las grandes pasiones del Concilio Vaticano II y es actual, más que nunca, en el compromiso de la nueva evangelización».

La ceremonia de entrega del «Premio Ratzinger», instituido por la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, se celebró en la Sala Clementina del Vaticano.

El premio consiste en un diploma y un cheque de 50.000 euros, y en la anterior edición fue concedido al teólogo español Olegario González de Cardedal, de 78 años.

Brague, nacido en 1947, es profesor emérito de filosofía medieval y árabe en la Universidad Pantheon-Sorbonne de París, profesor de filosofía de las religiones europeas por la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich (Alemania).

Desde 2002 imparte clases en Múnich y ha sido profesor invitado en Boston (EE. UU.), Milán (Italia) y Pamplona (España).

Ha publicado «El futuro de occidente» (1998), «La sabiduría del mundo» (2005), «¿Dios de los cristianos, el único Dios?» (2009) y «Las anclas del cielo» (2012).

El jesuita Brian E. Daley es catedrático de teología por la Universidad Notre Dame, de Indiana (EE. UU.). En 1964 ingresó en la Compañía de Jesús y fue ordenado sacerdote en 1970.

Ha impartido clases de teología histórica durante 18 años en la Escuela Weston de Teología de los jesuitas de Cambridge (Massachusetts, EE. UU.) y a partir de 1996 se trasladó a Notre Dame (París).

Es autor de «La esperanza de la Iglesia primitiva» (1991) y «Gregorio de Nazianzo (2006) y ha traducido a Hans Urs von Balthasar.

(Agencia EFE)

 

http://noticias.lainformacion.com/religion-y-credos/papa/el-ecumenismo-y-el-dialogo-con-otras-religiones-son-decisivos-segun-el-papa_SyLeZ7G29dmmw2lIsjXhZ6/

La iglesia debe pedir perdón. Por: Gabriel Calderón Molina


Octubre 20, 2012 a las 12:30 am

A propósito  de los  100 años del genocidio  de indígenas   por la  Casa Arana en la Amazonia,  de lo cual se han ocupado la prensa y algunos historiadores en estos días, considero importante resaltar, en primer lugar,  los aportes que a la investigación han hecho estudiosos caqueteños, entre quienes figuran Justo  Casas Aguilar, Gabriel Perdomo Castañeda y Félix Artunduaga Bermeo, los cuales con sus  escritos  han contribuido a que los tristes episodios de las caucherías no pasen al olvido por los colombianos.

En segundo lugar, considero importante  para la memoria  histórica de los huilenses señalar que antes que los hermanos Arana  llegaran  al Putumayo, lo  hicieron  los  hermanos, oriundos de Pitalito,  Gregorio, Alonso y Teófilo Calderón Tovar, tíos del gobernador del Huila, Leonte Muñoz Calderón.  Entre  1895  y 1896, huyendo  de la persecución política contra el liberalismo con motivo de la guerra civil de 1895,los hermanos  Calderón se  trasladaron a las riberas del río Putumayo, concretamente  a la cuenca del río Cara Paraná, cerca  de cuya  desembocadura  fundaron los pueblos de El Encanto y Puerto Calderón y se  dedicaron a la extracción del  caucho, actividad  que  los  llevó en 1905 a  asociarse  con Julio César  Arana a través de la Casa Calderón Arana y Cía.

Pero al poco tiempo los hermanos Calderón  fueron sacados del negocio del  caucho. Dos de ellos, Gregorio y  Teófilo, se quedaron en la zona  como comerciantes y Alonso  regresó a Pitalito en 1906. Si  bien se les  considera  pioneros de la explotación de  caucho en   esa  zona, fueron ajenos “al paraíso del  diablo”, que montó la  Casa Arana y que  sirvió  de  base a José Eustasio Rivera para su gran obra literaria La Vorágine.

En tercer lugar, la historia no absuelve a la Iglesia Católica, si no de la complicidad en los bárbaros métodos de explotación  y muerte de la Casa Arana, al menos  si  de su indiferencia que la llevó a ignorar en hasta 1910,  casi por  completo la  tragedia. Así lo denuncia el historiador Gabriel Perdomo Castañeda en su libro Capuchinos y Caqueteñidad, Sujetos y Territorio 1893-1951. La Iglesia conoció de cerca lo que hacían los  hermanos  Arana, pero por  desconocidos  intereses mantuvo  silencio. Al leer lo sucedido y el gesto de  perdón que el propio presidente Santos ha  pedido a los indígenas de la Chorrera, la Iglesia Católica debe  hacer lo mismo. Pedir perdón. Quienes  formamos parte de su cuerpo, así lo  vemos.

 

http://www.lanacion.com.co/2012/10/20/la-iglesia-debe-pedir-perdonpor-gabriel-calderon-molina/

Cristianos, judíos y musulmanes, contra el matrimonio homosexual en Francia


Francia -François Hollande

Cristianos, judíos y musulmanes, contra el matrimonio homosexual en Francia

François Hollande
Evangélicos, católicos, judíos y muculmanes ven la reforma de Hollande «un atentado peligroso contra la institución de la familia, capital en la historia de las civilizaciones»

20 DE OCTUBRE DE 2012, PARÍS (FRANCIA)

 El gobierno de Hollande trabaja en un proyecto de Ley que pudiera aprobar la adopción y el matrimonio homosexual la próxima primavera. Las jerarquías religiosas evangélica, y luego judía y musulmana que se han sumado a las críticas de la Conferencia de los obispos católicos de Francia contra el proyecto gubernamental de aprobar el matrimonio homosexual, estimando en el mismo tono severo y firme que se trata de “un atentado peligroso contra la institución de la familia, capital en la historia de las civilizaciones”.

  El gobierno de François Hollande se propone redactar  un proyecto de Ley que pudiera aprobar la adopción y el matrimonio homosexual,  la próxima primavera, tras el correspondiente debate parlamentario.
   EVANGÉLICOS
   El Consejo Nacional de Iglesias Evangélicas Francia (NUFF), que oficialmente representa el 70% de los 460.000 evangélicos de Francia han reafirmado su posición que ya anunciaron en 2011 en un comunicado,  que retoman junto con declaraciones de líderes evangélicos en “Nouvelles de France” al hilo de esta noticia: «A riesgo de ser incomprendidos o criticados duramente, vamos a decir aquí y en otros lugares, en nuestras iglesias y a nuestras autoridades, que  la heterosexualidad y la fidelidad marital son sólo la garantía de una sociedad estable y abierta a los demás, ya que corresponden a la voluntad de Dios el Creador ”.

Por su parte la minoritaria pero legalmente poderosa  Federación Protestante de Francia  ha dicho que «nunca estará en contra del matrimonio gay porque son esencialmente luteranos reformados en su teología, y que algunos de sus miembros son liberales” en este azspecto, aceptando las relaciones homosexuales como correctas.

 En opinión del NUFF en el tema del matrimonio «99% de los evangélicos están en la misma longitud de onda», ya que la fe evangélica tiene «muy claro el respeto la vida, el matrimonio (heterosexual) y la familia (tradicional)» y ve esto «incompatible con el humanismo y tolerancia de algunas entidades religiosas que siguen esta línea. «

 CATÓLICOS

   Por su parte la Conferencia de los obispos de Francia estimó muy pronto que, a su modo de ver, “sería problemático y peligroso modificar el Código civil en ese terreno, capital”.  Con prudencia, los obispos de Francia insisten en que: “No sería razonable tocar a la institución de la familia, con modificaciones que pudieran tener consecuencias peligrosas para la vida familiar y la filiación de los hijos”.
  A la vez, con firmeza los obispos de Francia reclaman un debate de fondo, para evitar que se cometa un “error desastroso para la institución de la familia, una de las piezas matrices del origen de nuestra civilización”.
   JUDÍOS Y MUSULMANES
   Tras el aldabonazo colectivo de los obispos, el gran rabino de Francia, Gilles Bernheim, la máxima autoridad religiosa del judaísmo francés, ha publicado un ensayo personal, de gran envergadura intelectual , saliendo al paso del proyecto gubernamental de legalización del matrimonio homosexual.
  A juicio de Gilles Bernheim,  el proyecto es una amenaza de histórica gravedad, ya que pudiera convertirse en una amenaza peligrosa contra la familia : “La familia es la institución que articula la alianza entre el hombre y la mujer a traves de las generaciones. La institución de la familia, la célula familiar, crea una filiación directa entre sus miembros: es un acto fundamental en la construcción moral de los individual y de su vida en sociedad”.
  En su ensayo, el gran rabino de Francia  defiende el derecho de los homosexuales a organizar su vida amorosa en forma de “parejas libres”, negándose a aceptar que tal tipo de uniones sean “homologables” a la institución de la familia.
   Dalil Boubakeur, rector de la Gran Mezquita de París, la máxima autoridad musulmana, en Francia, ha entrado en el debate en términos muy semejantes : “La legalización del matrimonio homosexual nos parece una amenaza para la familia. Para nosotros, los homosexuales que adoptaran esa vía se pondrían automáticamente fuera de nuestra comunidad”.

Editado por: Protestante Digital 2012

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Videos y Fotos del Congreso Continental de Teologia


Estamos actualizando las fotos y videos del Congreso Continental de Teología. Todos estos contenidos los podrán encontrar en la Galeria de amerindiaenlared.org

Esta semana hemos subido videos de alguna de las conferencias del Congreso, en este caso

– Conferencia Abierta: Otro mundo posible y contexto latinoamericano – Chico Witaker

– Conferencia: Las Iglesias en el Continente 50 años después del Vaticano II: cuestiones pendientes – Prof. Victor Codina

– Las interpelaciones de las Jornadas Teológicas Regionales – Prof. MS. José Sánchez – Socorro  Martínez

– Conferencia Teología y Nuevos Paradigmas – Prof. Dr. Andrés Torres Queiruga

– Obra y Vida de Comblin  – Pablo Richard – Carlos Susin – Mons. José María Piriz – Frei Betto

– Conferencia: La situación socio-cultural, económica y política del Continente en el contexto mundial – Pedro Ribeiro de Oliveria

 

La semana entrante subiremos las conferencias de

– La Teología Latino-Americana: Trayectoria y Perspectivas – Gustavo Gutiérrez

– El lugar y el papel de la Teología en los proceso de camino del continente en el contexto mundial. Leonardo Boff

– Mundialización, pluralismo religioso y teología cristiana. Dr. Peter Phan

– Teología latinoamericana y teología europea: interpelaciones mutuas, Dr. Andrés Torres Queiruga

– Nuevos desafíos y tareas para la Teología en América Latina y el Caribe hoy, a partir de las contribuciones del congreso. Joao Batista Libanio

-Teología y Espiritualidad liberadora – Marilú Rojas

– Extra pauperes nulla salus – Dr. Carlos Mendoza

 

Si no puede ver alguno de los videos correctamente desde la sección galería de nuestra web le invitamos a verlos en: http://www.youtube.com/user/Amerindiaenlared/

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