Una novela sobre Juan de la Cruz


Antonio Duato, 18-Junio-2013

antonioNo es una biografía, ni un ensayo, sino una novela, escrita por un buscador de espíritu.

Se habrá observado, en la columna de la derecha de ATRIO, la publicidad de un nuevo libro. No es simplemente un reclamo comercial. Tiene una historia.

Me vino el amigo Eduardo Alonso, escritor consagrado, antiguo compañero de instituto, con el libro ya terminado y pidiendo que desde este pequeño rincón editorial lo pusiéramos a disposición de los lectores.

 

A esta novela le ha dedicado quince años, años en los que ha sufrido y gozado de una manera especial, pues “penas son el traje del amador”. Pero, en sus soledades —por viudedad, casamiento de sus hijas y viudedad—, ha seguido volviendo continuamente a su novela, cuyo hilo conductor es esta pregunta que sigue haciéndose: ¿por qué tuvo Juan de Yepes que hundir tanto su cuerpo en la nada para que de él brotaran los versos tal vez más delicados y voluptuosos de la literatura española?

A mí me entusiasmó la novela y comprendí vivencialmente, de una manera totalmente nueva, cómo se había forjado la poesía y prosa de Juan de la Cruz en los duros avatares de su vida. Acepté como un honor el publicarla, aunque le dije que nuestra posibilidad de difusión era muy reducida para quien había escrito tantos libros en grandes editoriales y ganado tantos premios. Pero él, para esta novela, prefería una discreta oferta a personas que fueran buenos lectores y también buscadores de los secretos más profundos del espíritu humano, que fueran capaces de hacerse la pregunta hilo de la novela y enfrentarse sin prejuicios a figuras tan extrañas a nosotros como puede ser un faquir, un derviche o un monje descalzo del siglo XVI.

Y nos encomendó esta tarea a quienes llevamos la edición de Iglesia Viva y de ATRIO. Ya está la novela a disposición de quien quiera, en la página de ADG-N inaugurando el nuevo sello ATRIO LLIBRES.

Sólo puedo decir hoy, en esta primera presentación, que Eduardo exhibe en ella el genio y la técnica del gran novelista que es. El libro es bello y de brillante escritura. Invito a todos a tomarlo en las manos y a gozar de su lectura, que nos traslada con interés creciente al mundo del siglo XVI, donde se desenvuelve toda una trama que no deja de sorprendernos por más que creyéramos conocer la historia. En aquel mundo que se abre a un nuevo humanismo, con exploración no sólo de nuevas tierras sino de nuevas moradas del espíritu, con reformas, delaciones y contrarreformas, pasan cosas muy parecidas a las de hoy. Y por mucha distancia que se pueda sentir del modo como el frailecico buscaba su camino hacia la libertad, seguro que el lector encontrará resonancias profundas entre su propio itinerario y el de Juan de la Cruz.

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