La Iglesia en EE.UU es más fuerte que en Europa, aunque también corre peligro


La separación entre Iglesia y Estado, clave la hora de afrontar los retos actuales

 09 jul 2013 
Autor: Russell Shaw
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CC Bill Herndon

En el turno de preguntas después de una ponencia que realicé de presentación de mi nuevo libro, American Church, una mujer me hizo una pregunta muy importante: “Si la Iglesia en Estados Unidos está enfrentando los problemas que usted dice, ¿Por qué está mucho mejor aquí que en Europa?”

Gran pregunta. Mi respuesta –que también daba en el libro- os la doy a continuación:

“Tiene mucho que ver con el principio de Primera Enmienda sobre la separación entre Iglesia y Estado. Sí, lo sé –‘separación’ es un término muy usado por el club de los laicistas cuando quieren expulsar a la religión de la vida pública. Pero en su conjunto ha sido una gran bendición para la Iglesia y la religión en América.

“Por un lado, la separación entre iglesia y estado ha mantenido aparte al gobierno de los temas religiosos, mientras que obliga a los clérigos a no implicarse de manera inapropiada en política. En combinación con la sabia decisión del card. Gibbons a aceptar el emergente movimiento obrero en el s.XIX, la Iglesia se ahorró este tipo de anticlericalismo virulento que se encontró en países como Francia, España e incluso en la ‘católica’ Irlanda en una época no muy lejana”.

Casi siempre, debería haber añadido, el clericalismo provoca el anticlericalismo. El hecho de que hayamos escapado del peor tipo de clericalismo en América significa que también nos hemos ahorrado el peor tipo de anticlericalismo.
Pero a pesar de esto, la situación de la Iglesia católica en América hoy en día está en peligro creciente. “American Church” explica porqué. En resumen la explicación es la siguiente:

Hace casi 40 años, con motivo de la decisión del Tribunal Supremo de legalizar el aborto así como en respuesta a otros sucesos sociales y políticos, publiqué un artículo con el título: “La alienación de los católicos americanos”.

La reflexión que yo hacía era que la cultura laica americana se dirigía a una dirección radicalmente opuesta a la de los valores y creencias católicos (de ahí la sensación creciente de alienación de esta cultura experimentada por católicos como yo).

De lo que yo no era consciente era que millones de hermanos católicos habían participado durante años en esta cultura hostil-aceptando y adoptando su visión del mundo, su sistema de valores, sus patrones de comportamiento- incluso cuando estos se enfrentaban a su fe católica.

Esto se hizo patente de forma muy dolorosa en la cuestión de la moral sexual, que se aplica también al matrimonio y a la familia, muchas cuestiones de justicia social, la pena capital, el aborto y todo el estilo de vida del consumista burgués. Cada vez más, los católicos estábamos cerca de no poder ser distinguidos de otros americanos en cuestiones como estas.

Buscando una explicación de lo que estaba pasando, me detuve ante el proceso de lo que los sociólogos llaman la asimilación cultural –que los católicos habíamos experimentado desde el siglo XIX y creciendo de forma muy rápida, especialmente desde la II Guerra Mundial.
Es muy compleja y fascinante la situación, no muy bien entendida por los mismos católicos, en la que la Iglesia se encuentra ahora. El subtítulo de mi libro lo resume: “El notable ascenso, caída meteórica y el incierto futuro del catolicismo en América”.

Hay una solución pero no es fácil. Requiere la reconstrucción de una fuerte subcultura católica comprometida con el mantenimiento de la identidad religiosa de los católicos, formándolos para la tarea de evangelizar América. ¿Se puede hacer? Quizás ¿Se intenta hacerlo? Todavía no se ha visto.

Recuerda dar gracias por la separación entre iglesia-estado. Las cosas serían mucho peor sin esto.

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Silver Price
    Jul 11, 2013 @ 05:03:43

    No, Jaime. No es imposible. Es cuestión de tiempo. Hay miles de colombianos que pertenecen a otras religiones, hay ateos y agnósticos y hay otros que simplemente no le creen los cuentos a la iglesia católica. En Europa parecía hace unas décadas que siempre serían católicos y hoy solo el 10% de todo el continente (de 730 millones de personas) se considera practicante. Allá sí hay una separación de iglesia y Estado. Como debe ser.

    Responder

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