MUJERES EN LA IGLESIA: LAS MARGINADAS


 

Mª Josefa Anell

Desde el Vaticano se afirma que la mujer es la madre del pecado, que por algo Cristo nació hombre. Hasta hace muy poco no tenía ni alma. Mientras en la sociedad la mujer escala puestos hacia una identidad propia, la Iglesia católica sigue sin reconocer derechos elementales. En franca rebelión, el Col·lectiu de Dones en L’Església (Colectivo de Mujeres en la Iglesia), pide cuentas a la jerarquía y reclama soluciones.

Textos: Ramy Ramos / Fotos: M.A. Oliva

Publicaron una carta abierta a los obispos catalanes, en la que buscaban una respuesta clara ante la violencia de género. El Colectivo tiene ya 15 años y está formado por católicas de diferentes opciones de vida y profesión, con un objetivo común: cambiar los esquemas sexistas de la Iglesia católica. Mª Josefa Anell, la presidenta, cree que, desde el Génesis hasta el sacerdocio actual, no hay tema que no merezca una revisión.

-¿Cuál es el origen de este Colectivo?
-Cuando nos encontramos, todas estábamos trabajando en diferentes lugares dentro de la Iglesia: en parroquias, haciendo catequesis, en movimientos de juventud… Nuestro trabajo era y es muy bienvenido, pero a la hora de las opiniones nadie nos hacía caso. Las mujeres no cuentan en la Iglesia, nadie ha pensado en ellas. Ellos han hecho las leyes y nos han vendido que no tenemos arte ni parte en este tema. Pero para el trabajo sí contamos: en Cataluña, por ejemplo, el 82% del trabajo de la Iglesia como tal lo hacen las mujeres, con el beneficio de que es voluntariado. Los pocos hombres que hay son sacerdotes o profesores, y ésos cobran.
Con todas estas cosas te planteas: ¿cómo se ha interpretado el Evangelio? ¿Qué hay de cierto y qué no? Toda una serie de preguntas ante las que vamos buscando, porque encima te lo han vendido como palabra de Dios, y la palabra de Dios es intocable. Pero ¿es palabra de Dios o de hombre? Y todo esto tiene una repercusión en la sociedad. Con el tema de la violencia, por ejemplo, se dice que el marido es la cabeza de la mujer como Cristo es la cabeza de la Iglesia. Es una comparación a niveles distintos, pero da un poder al cabeza de familia que no es lo que tendría que ser.

-Precisamente han enviado una carta abierta a los obispos en la que se pide una respuesta a la violencia contra la mujer.
-No es la primera vez que nos dirigimos a los obispos, hemos enviado varias cartas abiertas, lo interesante es que se hagan públicas. Nosotras queremos que haya «buen rollo», pero ellos están en una situación en la que se pueden decir pocas cosas. No se les puede mover. Nos hacemos cargo de que es difícil hacer caso a unas mujeres que están fuera de la línea, y nosotros no queremos esto porque nos consideramos Iglesia.
En cuanto a la violencia, yo he estado en Pekín y en Nueva York (en las Conferencias sobre la Mujer) y vi que éste es el problema más importante de las mujeres del mundo. En este tema todas las religiones han dado prioridad al varón. Parece aquello de «la maté porque era mía». Pues si es suya tiene razón en hacer lo que quiera, pero resulta que no lo es. Una persona tiene sus derechos individuales y reconocidos, y hay que respetarlos.

-¿En qué colabora la Iglesia para que exista esa subordinación?
-En algunas bodas se leen aún textos bíblicos que exigen a la mujer sumisión y obediencia al marido. Hay una propuesta que está muy bien, de obispos irlandeses de revisar esos textos, para ver si lo que ponen tiene sentido todavía. Yo creo que aquí habría que ir a los orígenes, mirar la traducción, ver exactamente cuándo se escribió y por qué. Porque cuando lees esto ves clarísimamente que las mujeres no tenemos nada que decir. Si no tenemos derecho a nada, estamos fuera de contexto. Algunas mujeres americanas piensan que lo mejor es borrarnos de esta institución y montar otra Iglesia, porque ésta no es para nosotras.

«El mensaje que tendría que dar la Iglesia es un mensaje de alegría, de libertad, de júbilo. Y en cambio nos da un mensaje de miedo, de culpa, de no poder hacer nada»

-¿El mito de Eva, la manzana y la serpiente tiene que ver con la situación de la mujer?
-Está presente en el imaginario común. Aún se piensa que el mundo se creó en siete días, aunque la ciencia ha explicado mil veces que ha habido una evolución, que aún estamos evolucionando.
También ha quedado lo de la manzana y la serpiente. Es una necesidad humana explicar de dónde viene y a dónde va, y se sabe que el Génesis son poemas, porque la gente primitiva no tenía ni idea de ciencia y necesitaba una explicación. Un señor que era un poco poeta dijo: «vamos a poner que un día se hizo la luz, otro día el mar, la tierra, el hombre, y al final de todo la mujer». Y pensaron ¿cómo en un mundo hecho por Dios hay mal? Pues debió de haber una desobediencia. ¿Y cuál es el animal más antipático?… Es un cuento, una historia, pero la historia ha calado y se la ha cargado la mujer, porque al patriarcado le iba bien que la mujer cargara con las culpas.

-Ahora dicen los científicos que la mujer estuvo en la Tierra antes que el hombre, que Eva fue antes que Adán.
-No creo que debamos meternos en eso. Eso es un tema, y otro es la trascendencia que tiene para ti lo que quieren decir los escritos. Con la historia de la creación están explicando que no entienden cómo ha sido, pero que alguien lo ha manejado. Lo único que puedes sacar de la historia de la manzana es que hubo un momento en el que el hombre y la mujer adquirieron la libertad de escoger, y ahí empezó el bien y el mal. Nunca se ha explicado así porque la libertad es lo más penalizado.

-¿Cómo sería el Evangelio leído con ojos de mujer?
-Ahora hay teólogas que releen los textos, como dicen ellas, «desde la sospecha». Son sobre todo teólogas protestantes. El protestantismo ha favorecido la lectura y la interpretación de los textos, mientras el catolicismo siempre ha sido muy restrictivo en este tema. Los textos siempre los han elaborado los hombres, y ahora lo empezamos a hacer nosotras y resulta que vamos por otros caminos, encontramos otras cosas a las que no se les había dado importancia, cosas que se están reinterpretando de otra manera. Estamos disfrutando mucho con ello.

-¿Como recibe la iglesia sus opiniones?
-No sabemos. Supongo que no les hace demasiada gracia cualquiera que ponga en entredicho ciertas cosas, y nosotros de momento nos estamos metiendo con todo."La violencia de género es el problema más importante de las mujeres del mundo, y en este tema todas las religiones han dado prioridad al varón "

-¿Cuál es el giro más importante que la Iglesia debería dar respecto a la mujer?
-La sociedad ya está dando ese giro, está yendo por el camino de la paridad. Es de justicia que las personas, hombres y mujeres, tengamos los mismos derechos y los mismos deberes. Que se reconozca, por ejemplo, nuestra libertad de poder acceder a un cargo, cuando en los periódicos ves que todo son señores que se reparten el pastel y quedan unas migajas para las señoras, porque algo hay que darles.
Es un camino difícil y largo, pero la Iglesia tiene que dar algún paso, no puede simplemente decir: «¡oh! todas las mujeres son maravillosas, pero su cuerpo les impide hacer ciertas cosas». ¿Por qué, si es un cuerpo hecho por Dios, tan sagrado como el del hombre? Por ejemplo, en nuestro grupo no queremos ser sacerdotes, y por eso no luchamos por el sacerdocio, pero es un hándicap enorme, que te digan que no puedes hacerlo porque Cristo era un hombre es de risa. ¿Es que la misión de Jesús en la Tierra era salvar sólo a los hombres? Si vino a salvar a la humanidad somos hombres y mujeres, todos tenemos que tener un rol reconocido. Decir que esto se abre sería un paso previo: el que tenga vocación que la ejerza, y el que no la tenga que no ejerza. El sacerdocio tiene que cambiar, porque ya se ve que no hay vocaciones ni gente para hacerlo.

-¿Se puede llamar machistas a los representantes de la Iglesia?
-Sí, evidentemente, pero más que machista, que parece un poco peyorativo, es el patriarcado llevado a sus últimas consecuencias. La religión cristiana se expandió en un momento en el que el patriarcado era el sistema de funcionamiento, el patriarca era el rey, el jefe de la tribu, el padre de familia, el papa de Roma. Pero ahora las naciones más avanzadas se rigen por sistemas democráticos, y si en estos momentos creernos que es mejor una democracia que un sistema monárquico o patriarcal, ¿por qué la iglesia no hace el esfuerzo de adaptarse y democratiza sus instituciones?

-¿Está estancada?
-No es que lo diga yo, es que lo dice todo el mundo. El mensaje que tendría que dar la Iglesia es un mensaje de alegría, de libertad, de júbilo. Y en cambio nos da un mensaje de miedo, de culpa, de no poder hacer nada. Veamos las cosas más en positivo, bastante difícil es ya todo. Veamos que, aunque te equivoques, puedes encontrar una reconciliación, que dios te ama aunque hagas las cosas mal. Eso a la gente le hace una falta enorme, en vez de que la estén machacando.

-¿Cuáles serían los mayores logros a conseguir en este siglo?
-En cuanto a la sociedad, yo creo que está mejor encaminada que la individualidad de las mujeres. Muchas no se han descubierto a sí mismas, no se autovaloran ni se respetan. Uno de nuestros objetivos como grupo es concienciar a las mujeres, hacerlas despertar y darles argumentos y motivos para descubrirse y valorarse. Hay gente que está recorriendo camino, pero hay que interiorizar todo esto. En la Iglesia, evidentemente, hay que empezar. ∆

http://www.revistafusion.com/2001/noviembre/repor98-2.htm

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: