MONS. GERARDO VALENCIA CANO: VALORACIÓN Y EMPODERAMIENTO A LAS MUJERES EN LA IGLESIA.


 

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP

Siendo el primer Prefecto Apostólico de Mitú-Vaupés, entre 1949-1953; cuando no se había llevado a cabo el Concilio Vaticano II (1962-1965), ni existía la Lumen gentium, ni se conocía su capítulo IV sobre los Laicos; a Gerardo, lo movía el Espíritu de la Sabiduría, la Ruahj, por ello fue un hombre que se adelantó a la época!  Desde aquel  entonces nos deja ver clara la necesidad de empoderar a los laicos en la Iglesia, y así lo dejó consignado en sus escritos:

El escribe: “Cuando en 1949 volando sobre el rio Isana, en el Vaupés, encontré misioneras seglares protestantes  trabajando con éxito y ejemplar celo en medio de los indios, tomé la resolución de organizar un movimiento de Misioneras Seglares, apóstoles del año dos mil y de un mundo al que no lo convierten milagros, sino el testimonio de una fe viva por quien evangeliza. Es necesario que los seglares católicos se convenzan de que la vanguardia en nuestra Iglesia son ellos. Por eso el afán de laicos misioneros que, optando por el trabajo con los pobres, saben que la base de toda actividad misional es la unión vital con Cristo y que la evangelización es de acuerdo con las necesidades de la época”. (1)

Él, ante la llamada de la Esencia Divina del Espíritu, no se queda quieto y tampoco se queda callado: “Tengo que gritar, ay! de mi si no lo hago” (2) Sin pensarlo mucho, rápidamente empieza a dar a conocer su inquietud, en varias ciudades del país; Manizales, Bogotá, Medellín. (3)

El conocer el testimonio de Sofía Muller,(4) misionera seglar protestante, trabajando en el Vaupés en medio de los indígenas, era un desafío, que era preciso dar a conocer y motivar a otras jóvenes que quisieran arriesgarse a anunciar el Evangelio, allí donde nadie se atrevía a ir y menos una mujer sola, ante los peligros de la selva.

En Bogotá, los primeros meses de 1950, en el Colegio Alvernia, Gerardo inicia el motivar, al despertar de vocaciones misioneras seglares. La primera en responder al llamado fue Teresa Guevara, natural de Fomeque-Cundinamarca:

“-A dónde va? le preguntó el Prefecto de Mitú.

-Al estudio de modistería, contestó Teresa.

-Aprenda su modistería para que haga muchas camisas para los indios.

Teresa se alegró de su llamada, pero agregó:

-Pero yo sé hacer muy pocas cosas. Y sintiéndose aceptada agregó que lo pensaría.

  • Y  se dio tres meses para pensarlo

  • Luego, sopesadas bien todas las cosas, se marchó al Vaupés.” (5)

El 10 de Junio de 1950 llegó Teresa al Vaupés, luego se sumarian Margarita Franco y María de Jesús Loaiza, todas tres, mujeres sencillas y humildes, dispuestas a entregar lo mejor de sí, a la labor de evangelización, al servicio de la Iglesia. Sin experiencia, sin nada de academia, pero con la mente y el corazón abierto, para aprenderlo todo de manera creativa, pues, nada había hecho, fueron ellas, las que acompañaron a Gerardo y demás misioneros, expuestas a los comentarios ridículos del machismo y su morbo. Así se dio inicio al movimiento de Misioneras seglares.

El Padre Gerardo Jaramillo, con toda la autoridad que le acredita, como compañero y hermano, en el sacerdocio de Gerardo; en sus notas, nos comparte su pensamiento y sus apreciaciones hacia los seglares:

“-Tenía en muy alto concepto al seglar: Sabía que la grandeza del hombre le viene de que es creación de Dios, de que fue hecho a su imagen y semejanza y luego, después del pecado de origen, redimido por Cristo, por el bautismo, alcanza su máxima grandeza, de hijo de Dios, de heredero de la gloria, de incorporado al cuerpo místico de Cristo, de copartícipe de su realeza y de su sacerdocio. Ahí está la grandeza del laico y en todo ello radica su capacidad para participar en la construcción del Reino. Más que en la confirmación, más que en la eucaristía, más que en la unción que le da el ministerio sacerdotal, más que en la grandeza que le da la imposición de manos que lo consagra diácono, sacerdote u obispo, y más que cualquier nombramiento posterior como el de arzobispo o cardenal o Papa, es el bautismo el que lo hace grande y lo hace llamado a propagar el Evangelio de Cristo. Con una ventaja, por lo demás, y es que mientras que tantas unciones, imposiciones de manos, hábitos religiosos y nombramientos a altos cargos segregan del pueblo a los agraciados o llamados, a los seglares se les hace grandes y dignos con todo lo que hemos enumerado, sin sacarlos de su ambiente, sin segregarlos de sus comunidades, sin quitarles su carácter de laicos, sin desencarnarlos de su pueblo.

-Y confiaba en la capacidad de entrega de la mujer, especialmente de la mujer joven. Para Monseñor Valencia la mujer es igual al hombre, tan criatura de Dios como el hombre, tan redimida del pecado de origen como el hombre, tan elevada a la dignidad de hija de Dios como el hombre, tan partícipe de la realeza de Cristo como el hombre y tan partícipe del sacerdocio único de Cristo como el hombre. Por tanto es tan llamada al apostolado y predicación del Evangelio como el hombre. Por eso y por la moción del espíritu santo este hombre de Dios, quiere un Movimiento, una Unión de mujeres seglares que se entreguen a la obra del apostolado como otras tantas Muller, en una entrega total y sin ser segregadas del pueblo”.(6)

El 22 de Diciembre de 1950, estando ya Teresa y Margarita en el Vaupés, llega la tercera misionera seglar; María de Jesús, para formar con las dos que ya la habían precedido, el primer equipo en el puesto indígena de Santa Cruz de Waracapurí. (7)

Esta trinidad de mujeres seguras de sí misma, llenas de coraje, fueron pioneras creando misiones a lo largo y ancho del Vaupés, que comprendía en ese entonces, el Guainía y el Guaviare. De Teresa Guevara se conoce que ella, fundó y dejó sus huellas de evangelización en los pueblos de: El Rosario de Arara, Santa Cruz de Waracapurí, San Javier de Waracú y San Gerardo de Wayapisá.(8) Enseñando la modistería, evangelizando con su testimonio de vida, mediante la Catequesis, a colonos e indígenas.

Estando en plenas vísperas de la fiesta de la Virgen Carmen, el 15 de Julio de 1952, sucedió el trágico accidente, en la que perdieron la vida la misionera seglar Margarita Franco y el misionero javeriano P. Alfonso Villegas, tragados por el rio Vaupés, en la cachivera Tatú. Golpe duro para Gerardo y el equipo de misioneras seglares que recién estaban despegando. No faltaron los comentarios mal intencionados y morbosos ante este doloroso acontecimiento.

Siendo Nuncio Apostólico de Colombia, Monseñor Antonio Samoré, -quien más tarde fuera Cardenal, en la jerarquía de la iglesia-, visitó la prefectura del Vaupés en el mes de Septiembre de 1952. Esta visita es decisiva tanto de apoyo para Gerardo en su labor misionera, como para el futuro del movimiento de Misioneras Seglares, en un momento muy importante para todos/as, ya que recién había sucedido el accidente que había privado de la vida tanto a Margarita, como al P. Villegas.

En esta visita el Nuncio Apostólico, ha podido palpar la labor misionera de Gerardo, visitando varios puestos de misión y continúa diciéndonos el P. Gerardo Jaramillo, comentando acerca de la visita del Nuncio:

“cada día se siente más admirado del trabajo que se adelanta en esta inmensa extensión de selva colombiana y cada vez se siente más admirado de la virtud y celo apostólico del Prefecto. De esa visita y del conocimiento de Valencia, nace en el Nuncio la idea de que este hombre, no debe permanecer en la selva, sino que debe ser promovido al episcopado, en un territorio donde pueda desplegar con mucha mayor eficacia todo su celo apostólico. Por entonces ya se estaba cocinando la idea del Vicariato Apostólico de Buenaventura y en el Nuncio la idea de que el Obispo Vicario  de ese territorio fuera el Prefecto de Mitú” (9).

Ante el inminente traslado de Gerardo, a Buenaventura-Valle, como Obispo del Vicariato, su experiencia como pastor y la potencializarían del movimiento de Misioneras, se planteaba una revisión y cambios, para una mejor formación y entrenamiento a las personas vocacionadas.

Estando en esas latentes expectativas, en Medellín, desean hacer parte del movimiento de Misioneras, Sofía Toro Isaza y María Eugenia Posada G. Ante su traslado, estas dos nuevas solicitantes se proyectarían para iniciar su trabajo con él, en la Isla del Cascajal=Buenaventura.

Gerardo, es consagrado como Vicario Apostólico de Buenaventura el 24 de Mayo de 1953. Ya en el Puerto, le recibe el ministerio pastoral, al Padre José Ramón Bejarano, primer sacerdote afro de Colombia  y el primer párroco de Buenaventura.(10)

Sofía y María Eugenia, arriban al Puerto del Pacifico en Julio de 1953, donde estuvieron por 10 días. Con la idea de regresar en Diciembre del mismo año. Para iniciar sus actividades apostólicas durante un mes. Esta experiencia, María Eugenia no la pudo realizar completa, ya que a pesar de estar acompañadas por el P. Emilio Carvajal, su padre le mandó regresar. Ante la fuerte oposición de su familia, se le prohibió asistir a las reuniones preparatorias aislándola del grupo. (11)

Gerardo, como hombre precavido y preocupado del futuro del Movimiento de las Misioneras Seglares, no duda en compartir su inquietud, al Fundador del Instituto de Misiones de Yarumal, instituto al que él pertenece, así lo deja consignado el Padre Gerardo Jaramillo:

“Hasta la fecha, Monseñor Builes, el Fundador del Instituto de Misiones de Yarumal, para quien Monseñor Valencia  profesara  profundo respeto y veneración, se ha opuesto rotundamente, y esto con las razones que sobre todo para su tiempo no carecen de validez. El primer hombre cayó por la tentación de la mujer, siempre la mujer ha sido una tentación para los hombres, la mujer es el principal peligro para la virtud de los sacerdotes, y en relación con los Misioneros de Yarumal, las Misioneras Seglares van a ser, por lo menos, un peligro. Pero el 19 de enero de 1954, el Gran Obispo de Santa Rosa escribe en su diario: “Hoy tuve una visita casi sorpresiva: Vino de Buenaventura Monseñor Valencia a tratarme el asunto de las Misioneras Seglares. Cuando ya conocí todos los detalles y la virtud de Monseñor Valencia, le dije: ore mucho, haga preparar con la mayor perfección  en algún oficio, ciencia o ministerio especial a cada una de esas señoritas; que sean santas, pues de otro modo serían un peligro para los Javieres.

Adhiéralas a manera de confederadas, a la asociación de constituciones similar belga, o mejor a uno francés, haga una especie de constituciones con voto de obediencia y castidad, temporales  (al principio, y ensaya). Podría, en efecto, esta obra, ser de Dios,  y yo no me opondré más al querer divino. Por lo demás, si no es de Dios no pelechará. Si es de Dios y por mi resolución se mata la obra al nacer, podría yo impedir la gloria de Dios antes que ponerla  por todos los caminos. Porque debo anotar las palabras de Monseñor: “Excelencia, si no le gusta la empresa, mañana la disuelvo”. Me confirmó en el pensamiento de que puede ser  de Dios la empresa, vistas las disposiciones, de Monseñor Valencia”.  (Diario  de Monseñor Builes, enero 19 de 1954. Tomado de unas notas del Padre Francisco Arango mxy).(12)

Ante las recomendaciones y sugerencias de Monseñor Miguel Angel Builes. Gerardo decide seguir indagando sobre otras experiencias parecidas o similares, es así como viaja a Europa, a principios de 1954,  a fin de conocer algunos movimientos de misioneros laicos, que tenían presencia en Asia, Africa y América, como GRAAL-en Holanda, la AFIC (Auxiliares Femeninas Internacionales Católicas), Ad Lucem de Francia, y conseguir algunas becas, que fueran aprovechadas para conocer más a fondo, si éstas coincidían con el perfil propuesto para el movimiento de las Misioneras Seglares. De las anteriores instituciones nombradas, no se pudo encontrar referencia alguna, lo que nos deja la impresión de que al día de hoy ya no existen, o han cambiado de nombres.

Es así como Gerardo, pide a Sofía, Elena Barrientos y Cecilia Convers, de viajar, conocer e informarse sobre dichas instituciones. Sofía nos comparte que las que más podrían parecerse al movimiento que se estaba formando, eran: AFIC en Bruselas y la AMS (Asociación Misionera Seglar) en España.

El movimiento de Misioneras Seglares, se empieza a mover. Se organizan excursiones al Pacifico, aprovechando las vacaciones. En Buenaventura, germinan y maduran dos misioneras afro: Doris Granja, Diva Maria Ibarra, y Lesvia Martínez, con las dos primeras conviví, conocí y aprendí de su cultura afro. Van apareciendo varias solicitudes de peticiones de algunos obispos, pidiendo misioneras para atender diferentes sitios: Casanare, Valledupar (Sierra Nevada), Changuinola (Panamá), Barquisimeto (Venezuela), Chiapas (México).

¿Cuál es el carácter legal oficial, para que el movimiento pueda cumplir sus funciones propuestas?  Hasta ese momento, documentos, estampillas, y papel sellado, no se ha hecho gala de ellos.

A estas jóvenes misioneras, el único papel legal que las potenciaba, era y es el Bautismo! Es la vivencia bautismal, que gesta la Esencia Divina del Espíritu en cada ser bautizado; el coraje, la fortaleza, y aquellas ansias locas del “Tengo Sed” lanzado desde la Cruz, del compartir la alegría, la dignidad, de ser hijos/as en la unidad  del UNO creados a su  imagen y semejanza, que nos ama y protege y arropa!

La sociedad y la jerarquía eclesiástica de este mundo, piden papeles, el movimiento de Misioneras Seglares nada de eso tenían. Era el llamado del Espíritu, que se hacía manifestar y sentir de diferentes maneras. El Espíritu de la Esencia Divina, no está atado, ni es propiedad privada: “Sopla donde quiere” (Juan 3:8). Varias jóvenes le escucharon y atrevidamente, se adentran a dominar mares, ríos y montañas, en busca de indígenas, afros, campesinos pobres, marginados y desprotegidos.

Es solo hasta 1968 que el inspirador del movimiento de las Misioneras Seglares redacta  lacónicamente el siguiente decreto canónico:

 

“La certificación a la letra dice: “El Vicario Apostólico de Buenaventura, certifica: Que la Unión Femenina Misional, UFEMI, con personería jurídica nacional, es aceptada canónicamente en cada una de las diócesis, donde trabajan sus miembros por contrato con cada Ordinario. Dado en Buenaventura, a los catorce días del mes de marzo de mil novecientos sesenta y ocho.” Firmado, Gerardo Valencia Cano, Vicario Apostólico de Buenaventura. (13)

Gerardo, de manera profética,  en comunicación del  el 3 de Agosto de 1954 da  a conocer el papel del misionero/a seglar a sus co-hermanos obispos, he aquí algunos apartes de su pensamiento al respecto:

“Valencia define su Movimiento Misionero:

  1. En las siguientes palabras de Pio XII: “Jamás en la historia de la humanidad los acontecimientos han exigido, de parte de la mujer, tanta iniciativa y audacia, tanto sentido de responsabilidad, tanta fuerza moral, tanto espíritu de sacrificio en una palabra, tanto heroísmo.
  2. No hay obra más grande en la vida que contribuir a la salvación de nuestros hermanos no católicos.
  3. En la lucha que el catolicismo sostiene hoy contra el mal es casi un delito de traición no ser apóstol. ” (14)

 

En varios de sus escritos y circulares, Gerardo ha dejado plasmado el perfil del laico en la Iglesia, no títulos, no hábitos, no congregación religiosa. Estado seglar sin clericalismo, con sentido de Iglesia, al servicio de la Iglesia sin segregaciones racistas, culturales, regionalistas o religiosas, su ecumenismo era activo y efectivo, no solo de documentos y reuniones, el era de mentalidad abierta y acogedora.

Al referirse al sentir laico, a fin de hacerse entender y el concepto como tal fuera asimilado, preguntaba a las Misioneras Seglares:

-“Apóstoles y seglares! ¿No suena esto a contradicción?

-¿Podrá existir un apóstol en cuerpo y alma que no se haya consagrado totalmente  al amor de Jesús?

-¿O podrá nuestro humilde Movimiento, resistir las embestidas de la relajación sin que sus miembros sean totalmente apóstoles?

-¿Será posible ser totalmente apóstoles, permaneciendo totalmente seglares?

Sin embargo cuando miro en vosotras, con cualquier amago de congregación (religiosa), os digo: no es eso. Lo mismo que os diría si os viese mundanas.”

Valencia trae en esta circular un ejemplo muy diciente. Si una reina de belleza se casa…

-“¿Renuncia al mundo?

-Renuncia a su rango?

-Podrá olvidarse tanto de sí misma, que el esposo le permita ser, culpablemente, un tris menos bella? O menos amable? O menos atractiva?

Para mí la posición de una USEMI es idéntica…pero sin salirse un “pite” del mundo, porque sois la luz y la sal del mundo. …

Cuando una señorita se ha desposado con el andariego de Jesús, como apóstol seglar, ha de comprender que sus hijos, se conciben no en el silencio del claustro, ni bajo la toca sino en las bodas de Caná, en las playas del Tiberíades, en el pozo de Sicar, en el banquete de Simón el leproso, en los caminos, en los trigales, en las calles o en las sinagogas. Y siendo así, el esposo les perdonará el ser, culpablemente menos atrayentes?

Y no se diga que el atractivo de una UFEMI ha de ser únicamente la virtud interior. Eso es para las monjas. Y allá está la diferencia con vosotras. Me diréis entonces que yo cultivo en vosotras la vanidad que la Iglesia condena. Ya os he puesto de ejemplo, el caso de Judith, que el Espíritu Santo aplaude.” (L.C. Pags.41-43). (15)

Era una delicia escuchar los relatos misionales, de las hazañas y logros de estas valientes mujeres pioneras, mensajeras del Evangelio, quienes unidas a Gerardo fueron abriendo camino hacia el empoderamiento del laico en la Iglesia.

Unas se desempeñaron como catequistas, preparaban materiales delicadamente para la evangelización analizando y reflexionando la Palabra mediante la metodología de la lectura popular de la Biblia, otras eran enfermeras, otras alfabetizadoras, otras como maestras. La mayoría de las veces solas con las Comunidades, en equipos de 3 ó 4, corriendo infinidad de riesgos, no por parte de los indígenas o afros, sino por la naturaleza, otros poniendo en peligro sus vidas en defensa de estos hermanos atropellados, por las multinacionales que explotaron el caucho en los Llanos Orientales,

Se veía muy necesario articular los trabajos de la evangelización con los principios de la antropología, que nos lleva a conocer, respetar y proteger la cultura y la identidad de nuestros hermanos, notoria preocupación de Gerardo, en la que le vimos apoyando el interés de Beatriz Toro (misionera seglar) de ir estudiar Antropología en México. La creación  del Museo Ethnia, ubicado por mucho tiempo cerca al Parque Nacional, calle 34, esquina carrera séptima, segundo piso, siendo él, su Presidente y Luz Lotero Villa, (misionera seglar) la secretaria del museo.

Son las/os Misioneras/os Seglares, sin más consagración que la unción del Bautismo, las que con autorización, les vemos no solo acercarse al altar para arreglarlo para la Eucaristía, sino abrir el sagrario, ofrecer la Comunión y darla a los fieles después de haber una liturgia propia para tal ocasión. Al haberse cambiado en nombre de UFEMI a USEMI, se empieza a contar con la presencia de varones en el movimiento, participa del movimiento como miembro consagrado Leon Montoya. Se reconocen y aceptan personas muy apreciadas como simpatizantes quienes colaboraron en el movimiento dando lo mejor de su profesiones, esta Noel Olaya, Manuel Zabala y Agustín Restrepo.

Son las/os Misioneras/os Seglares, sin más consagración que la unción del Bautismo, las que con autorización, las vemos no solo acercarse al altar a arreglarlo para la Eucaristía, sino abrir el sagrario, ofrecer la Comunión y darla a los fieles después de haber una liturgia propia para tal ocasión.

El permiso para esta sencillo y hermoso momento, lo empezaron a dar varios obispos, en las zonas donde estaban trabajando las misioneras como monseñor Samuel Ruiz en Chiapas-México, Monseñor Legarra en Panamá, Monseñor Arturo Salazar en Casanare, Monseñor Vicente Roig-Villalba de Valledupar, este último con una anécdota digna de contar. Cuando el Cardenal Anibal Muñoz Duque, decidió exigir a los obispos, que retiraran a las Misioneras Seglares de los sitios de misión, Monseñor Roig-Villalba, las llamó y las puso al tanto de la situación, pero inmediatamente les dijo: “es absurdo que yo como español, les vaya a sacar a Uds. de su propio territorio, quédense, pero que no lo sepa él, yo conozco el trabajo que Uds. hacen” (conversatorio con Leila Rosa Betancurt).

Es “….muy gratificante para las misioneras fue que el Vicario Apostólico el muy apreciado Monseñor  Arturo Salazar, les dio el permiso a las misioneras para que distribuyeran la sagrada comunión a los fieles y la llevaran a los enfermos.  Apunta Libia Restrepo, que ella era llamada por el Obispo “Mi Párroca”. (16)

Así como compartimos el apoyo de estos obispos, Gerardo y el grupo de Misioneras Seglares, tuvieron tropiezos graves con los Nuncios Apostólicos de  Paolo Bertoli y Angelo Palmas, ambos se opusieron. Monseñor Bertoli opinaba que:

“…el ambiente en Colombia no estabas para iniciar la institución dentro de los parámetros  del ahora Vicario de Buenaventura. Era una simple opinión de un personaje ajeno a la realidad colombiana, pero fue de mucho peso, tanto que a Valencia se le hizo que era grave y fue El entonces Arzobispo de Pamplona el encargado de traer la mala noticia al grupo de Medellín” Con esta media se vieron obligadas a desmontar el sitio de acogida, pensado como referencia de encuentro para la Misioneras, que estaban organizando en la Plazuela de San Ignacio de Medellin (17)

A pesar de las dificultades, comentarios destructivos y las oposiciones por parte de algunos, Gerardo, no se amedranto y siguió dando fortaleza al movimiento de Misioneras Seglares, el Espíritu de la Sabiduría, estaba en él, y tanto el Concilio Vaticano II como la Historia le han dado la razón, acerca del valor, la necesidad y potencialidad de los seglares en la Iglesia.  Ante la aparición de la corriente seglar en la Iglesia, cundió el pánico, varios movimientos de los conocidos a nivel internacional, se vieron obligados a convertirse en institutos seculares, o congregaciones religiosas, bajo la dirección y potestad oficial de la jerarquía, cuidándose de no perder “el poder”.

Gerardo, visionaba la situación a futuro y por ello, siempre manifestó su deseo claro y conciso de lo que quería:

“….una unión de señoritas misioneras, seglares, sin juramentos de obediencia, sin votos, sin hábitos, es decir una unión de Señoritas  que en fuerza de su Bautismo, en donde radica  la dignidad altísima de los cristianos, se dedicara a la evangelización especialmente de los pobres y marginados. Pero aparte de esto, que es muy claro y contundente, quería una Unión  o  Movimiento de señoritas, que con un alto grado de espiritualidad, se entregaran totalmente en la opción por los pobres, y que se organizaran por ellas mismas. Por eso en repetidas ocasiones les dijo: “Ya ustedes son mayores, por lo tanto ya deben gobernarse por ustedes mismas, sin esperar directrices de fuera, ni superiores clérigos o religiosos”.

Desde Buenaventura les decía: “Me parece que ustedes están maduras para gobernarse sin mi intervención. Gracias a Dios.” (Carta de agosto de 1966).(18)

Rindo homenaje de gratitud a Gerardo, a mis compañeras mensajeras del Evangelio, que hoy gozan de la resurrección absorbidos por la Luz de Esencia Divina del Amor y de la Vida: Margarita Franco, Ligia Bernal, Mariela Gallón, Amparo Galeano, Beatriz Toro, María Eugenia Posada G, Matilde Gallo, Doris Granja, Diva Ibarra, Teresa Guevara, Luz Lotero, Olga Bustamante, Amparo Arango, ustedes nos abrieron un camino que hoy sigue abierto cada vez más dentro de la Iglesia al servicio del Reino de Dios! Su proselitismo, no fue tanto de palabras, estatutos, dogmas, reglas, fue su compromiso y testimonio, que hoy recordamos.

USTEDES SON RAZA ELEGIDA, SACERDOCIO REAL, NACIÓN SANTA Y PUEBLO ADQUIRIDO PARA QUE PROCLAMEN LAS MARAVILLAS DEL QUE LOS LLAMÓ DE LAS TINIEBLAS A SU MARAVILLOSA LUZ (1 P 2, 9).


NOTAS:

1)  Yarce, Astrid. Pastoral misionera en América Latina a partir del Concilio Vaticano II. Tesis de grado.En: Apuntes para una historia de Usemi. Escritos inéditos del P. Gerardo Jaramillo González.

2)  Canción El Testigo, de autor desconocido.

      3)  Apuntes para una historia de Usemi. Op. Cit.

4)  Sofia Muller (1910-1995) : hija de inmigrantes alemanes en EE.UU. su padre católico, fue seminarista. Era una artista que cambio su profesión, haciéndose misionera de la Misión Nuevas Tribus, realizando su ministerio en medio de muchas dificultades, perseguida porque en esa época, Colombia rechazaba a los misioneros protestantes y no les daba visa para entrar al país, ella entró como artista. Los indígenas la tenía como la “Diosa blanca” hermana del dios Yapericoli, quien había superado la prueba de envenenamiento a que había sido sometida. Se ganó el apoyo y solidaridad de los indígenas, mediante la alfabetización, el conocimiento de sus lenguas, llevándoles el mensaje del Evangelio haciendo uso de la antropología y sus conocimientos lingüísticos. http://es.scribd.com/doc/130083786/su-voz-retumba-en-la-selva-sofia-muller

5)Apuntes para una historia de Usemi. Op. Cit.

6) Apuntes para una historia de Usemi. Op. Cit.

7) Apuntes para una historia de Usemi. Op.Cit.

8) Apuntes para una historia de Usemi.Op.Cit.

9) Apuntes para una historia de Usemi.Op.Cit.

10)https://evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com/2011/07/25/padre-jose-ramon-bejarano-el-primer-sacerdote-afro-de-colombia/

11)  Apuntes para una historia de Usemi.Op.Cit.

12) Apuntes para una historia de Usemi. Op.Cit.

13) Apuntes para una historia de Usemi. Op.Cit.

14) Apuntes para una historia de Usemi. Op.Cit

15) Apuntes para una historia de Usemi. Op.Cit.

16)Apuntes para una historia de Usemi. Op.Cit.

17) Apuntes paa una historia de Usemi. Op. Cit

18) Apuntes para una historia de Usemi. Op. Cit.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Dolly Valencia
    Dic 02, 2014 @ 18:28:04

    Tio que orgullosa me siento de ti eres un Santo siempre te recordare

    Responder

  2. José Manuel Figueredo
    Feb 25, 2015 @ 12:53:20

    Señorita Olga Lucía, soy un Venezolano que siendo muy joven (18 años en 1969) fuí tocado por Dios al darme la oportunidad de conocer a un extraordinario ser humano llamado Amparo Galeano con la cual compartí vivencias, trabajo, tristezas, alegrías etc., en el año 1970 Ella se fué a su Medellin Natal y luego a la sierra nevada a realizar su trabajo como misionera. Durante nueve años mantuvimos una hermosa relacion epistolar que me enriqueció como ser humano, hasta que en el año 78-79 creo me enteré de su muerte. Hoy a casi 40 años de ese hecho y releyendo sus cartas las lagrimas afloran, tuve la suerte de leer su cronica y si tengo la dicha de que usted lea este comentario le agradecería me contactara por el correo: figueredocolmenares@gmail.com. Mil gracias por cacer mención de Amparito en su cronica con la cual espero reunirme en la gracia de Dios cuando llegue la hora de mi siembra, un abrazo fraterno

    José Manuel Figueredo
    Barquisimeto venezuela

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