Más lujo y más hambre: JOSÉ MARÍA CASTILLO


01.11.13 | 21:44. Archivado en Moral

Es cosa bien sabida. En España, ahora mismo y precisamete con motivo de la crisis, nuestros gobernantes han organizado las cosas de manera que cada día aumenta el número de personas que rebuscan lo que pueden en los contenedores de basura, para ver si dan con algo que les haga soportable el hambre que arrastran y les arrastra desde hace meses, quizás años. Mientras que, al mismo tiempo, si vergüenza da decir lo que estoy diciendo, esta vergüenza hace que salten chispas en el alma de quienes se sienten orgullosos de sí mismos porque se pueden permitir lujos y caprichos que poca gente en Europa se puede permitir en estos tiempos.

Los políticos no mienten cuando nos dicen que a España llega cada día más dinero. Lo que no nos dicen es que ese dinero le llega a poca gente, a contadas familias, que nos manejan a los demás. No echo mano de ejemplos y casos concretos, que producen rabia. Ahí los tiene cualquiera que busque en la red.

Lo que interesa, en este momento, es tomar conciencia de las consecuencias que todo esto traerá consigo. No hablo de las consecuencias que este aterrador giro económico ha provocado, y está provocando. Pienso, sobre todo, en lo que esto va a provocar. Lo más evidente – que ya se nota – es que la clase media, si no desaparece totalmente, se va a quedar tan debilitada y tan escasa, que, dentro de poco, ya no será el motor de la economía de este país.

¿Qué quiero decir con esto? Que el 80 % de la población quedaremos a merced de lo que quieran hacer con nosotros el 20 % de los más ricos. Porque ellos sí serán el factor determinante que decidirá cómo va a funcionar la política, la economía, la justicia, la educación, la cultura y hasta la religión.

En los años 80 y 90 del siglo pasado, he tenido que trabajar temporadas largas en países deAmérica Latina. Naciones enteras sin una clase media consistente. Es decir, naciones enteras en las que el Estado de Derecho era imposible. Y en las que, por tanto, la igualdad de derechos de todos los ciudadanos no se podía ni pensar.

Así las cosas, la violencia era inevitable. La violencia en todas sus formas y todas sus manifestaciones. Guerras, golpes de estado, dictaduras, usos y abusos de los pocos ricos sobre los muchos pobres, inseguridad en casi todo. Porque todo estaba así planeado. Como – según me temo con fundamento – se viene planeando, en este país nuestro, desde hace tiempo. Y los que lo han planeado, lo están consiguiendo. No estamos básicamente bajo los efectos de la crisis. Lo más preocupante, en este momento, es el proyecto de país injusto y desigual que, de forma implacable, se está realizando.

Yo no soy economista. Ni experto en ciencias sociales o políticas. Cualquiera ve que estoy manejando datos conocidos por cualquier persona medianamente cultivada. Entonces, ¿por qué me pongo a escribir sobre este complicado asunto? Muy sencillo. Porque, al hablar de estas cosas, estoy expresando lo que es el centro de mis convicciones y mis creencias. O sea, lo que es el centro de mi religión.

Yo leo y releo el Evangelio. Y lo que en él encuentro, en cada página de ese gran relato, es que el centro de las preocupaciones de Jesús no fue la religión del templo, sino el sufrimiento de la gente de la calle. Justamente, lo que no se cansa de repetir el papa Francisco. Este papa extraño que, de pronto, se ha hecho presente en la escena mundial. Para recordarnos a todos – empezando por el clero – que, por muy importante que sea la asignatura de religión en la enseñanza, es mucho más apremiante remediar el hambre y atender a la salud de niños, ancianos y enfermos.

Por supuesto, yo sé que Caritas, parroquias, conventos y otras instituciones similares derrochan caridad y generosidad con incontables personas necesitadas. Esto es justo y necesario reconocerlo. Tan justo y necesario como tener presente que la estabilidad constitucional de un país no se puede cimentar sobre la caridad, sino sobre la justicia. Yo supongo que nuestros políticos se dan cuenta de esto. Pero si es que ni de esto se enteran (o no les interesa), que no nos hablen más de los presuntos crecimientos económicos, que sólo cuadran con sus cuentas y proyectos. No queremos el modelo de sociedad que ellos quieren. Queremos una España más igualitaria, más justa y más honrada. O digamos, por las claras, que ni nos importa España. Ni nos interesa su religión.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2013/11/02/mas-lujo-y-mas-hambre-iglesia-religion-papa-dios-jesus-sistema-pp.shtml

Vídeo: Todas las cosas bellas empezaron cantando


De momento está abierta la puerta “de servicio”, esperemos que no tarde mucho en abrirse la puerta “principal” :-)

Está la puerta abierta
la vida está esperando
con su eterno presente
con lluvia o bajo el sol.

Está la puerta abierta
juntemos nuestros sueños
para vencer al miedo
que nos empobreció.

La vida es encontrarnos
para eso nacemos
porque el punto más alto
es llegar al amor
y no hay amor de uno
sólo hay amor de todos
y por ese motivo
estamos hoy aquí.

Está la puerta abierta
la vida esta esperando
con su eterno presente
con lluvia o bajo el sol.

Está la puerta abierta
juntemos nuestros sueños
para vencer al miedo
que nos empobreció.

Iremos de uno en uno
después de pueblo en pueblo
hasta rodear al mundo
con la misma canción.

Todas las cosas bellas
comenzaron cantando
no olvides que tu madre
cantando te acunó.

 

 

http://mujeresacerdotesenlaiglesia.wordpress.com/

“SI NO SE PUEDE CAMBIAR UNA LEY INJUSTA, AL FINAL HAY QUE ROMPERLA.”


Escrito por: Priscila.

Vuelvo a ver el documental “Pink smoke over the Vatican” con la finalidad de “sacarle todo su jugo”: argumentos a favor, en contra, vivencias de mujeres concretas, movimientos…

La primera línea argumental que me impresionó fue la que presenta Patricia Fresen. Su biografía es la siguiente:http://romancatholicwomenpriests.org/ordained.htm

Patricia Fresen, doctora en Teología, originaria de Sudáfrica, estudió teología 7 años en Roma en la Universidad de Santo Tomás y en la Gregoria, obteniendo la Licenciatura en Teología. A su regreso a Sudáfrica en 1988 fue invitada a unirse a la facultad del Seminario Nacional en Pretoria, donde enseñó Teología Sacramental, Espiritualidad y Homilética. Completó sus estudios doctorales y tesis y obtuvo el Doctorado en Teología en mayo de 1996 en la Universidad de Sudáfrica; poco después aceptó una cátedra en la Facultad de la Universidad Católica de Johanesburgo. Debido a su ordenación sacerdotal en 2003, Patricia se vio forzada a abandonar la Orden Dominicana en Sudáfrica, a la que ella pertenecía desde hacía 45 años, y a dejar su cátedra en la Universidad Católica. Como consecuencia, abandonó su patria y fijó su residencia en Alemania, donde vive y sirve a la misión y objetivos de la RCWP (Roman Catholic Women Priests).

Fue ordenada obispo en 2005, Patricia ha presidido como obispo numerosas ordenaciones en Europa, Canadá y USA. Como Coordinadora del Programa Internacional de Formación del RCWP, su ministerio principal es supervisar y desarrollar en Programa de Formación, que prepara a las candidatas a la ordenación al sacerdocio. Actualmente coordina el programa de Formación en Canadá y Europa occidental.

Patricia es una respetada y conocida conferenciante y guía de retiros en USA, Canadá, Europa, Sudáfrica y Australia.

En el documental hace las siguientes declaraciones (en dos momentos).

Momento 1: descubre y siente la injusticia.

  • “Podía enseñar a esos hombres cómo predicar, pero no se me permitía abrir la boca en nuestra capilla. Eso fue muy difícil de aceptar.
  • Era lo suficientemente buena para enseñarles cómo hacerlo, pero jamás se me permitió predicar en la iglesia durante una misa.
  • Luego estudié derecho canónico y me di cuenta de que esto era como las leyes del apartheid.
  • El Canon 1024 dice: “sólo el varón bautizado puede ser ordenado”. Esto me impactó.
  • Pensé: eso es lo mismo que decir “sólo los blancos pueden vivir en las ciudades, sólo los niños blancos pueden ir a las escuelas de blancos”.
  • Es lo mismo e igualmente malo. Y la injusticia de todo eso empezó a invadirme.
  • Viví para ver el fin del apartheid en Sudáfrica, ahora vivo para ver la ordenación de las mujeres en la Iglesia católica romana.

Experiencia personal de lucha contra la injusticia del apartheid y cómo esta vivencia la aplica a la situación de la mujer en la Iglesia:

  • Nueva directora del convento de St Agnes. Era la directora de una Escuela en Welkom (Sudáfrica). Decidimos abrir nuestra escuela a estudiantes de cualquier raza, aunque fuera claramente contra la ley. Sabía que habría un problema y cruzaba los dedos. Lo siguiente que supe es que llegaron seis enormes policías y me dijeron: “está quebrantando la ley. Usted tiene niños negros en esta escuela. ¿Es verdad?” Dije: “sí, es verdad.” “Pero es una ley injusta la que estamos quebrantando”. “Eso no tiene nada que ver con nosotros. Debemos pedirle que venga con nosotros”. Me llevaron a comisaría. Casi me muero de miedo. Me escoltaron a una celda con 16 mujeres. Pero como a medianoche me sacaron. Yo casi desmayándome de miedo. Eventualmente llegamos al frente, donde había tres hombres con trajes de negocios. Eran abogados de derechos humanos, que habían sido enviados por gente conectada con el Congreso Nacional Africano y el arzobispo Hurley y nos dijeron: “serán liberados”. Y salí. No podía creerlo. Al día siguiente, volví a la escuela, toda la escuela se volvió loca. Dijimos: no nos daremos por vencidos. Doblegaremos este sistema y no daremos un paso atrás. No vamos a retroceder.” Lo aprendimos de Nelson Mandela y muchos otros:

SI NO SE PUEDE CAMBIAR UNA LEY INJUSTA, AL FINAL HAY QUE ROMPERLA.

En Sudáfrica desapareció el sistema y eso es lo que intentamos hacer ahora.

FUENTE: http://mujeresacerdotesenlaiglesia.wordpress.com/

El Papa abierto a reforma del derecho canónico ante disminución de religiosos


Imagen referencial. Foto: Iglesia en Valladolid (CC BY-SA 2.0)
Imagen referencial. Foto: Iglesia en Valladolid (CC BY-SA 2.0)

ROMA, 04 Nov. 13 / 08:15 pm (ACI/EWTN Noticias).- Ante la gran cantidad de religiosos que solicitan la dispensa de sus votos al Vaticano, las autoridades eclesiásticas han informado que el Papa Francisco está abierto a la posibilidad de reformar el Código de Derecho Canónico.

Así lo indicó el Secretario para la Congregación de los Institutos de VidaConsagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el Arzobispo José Rodríguez Carballo, en una reciente conferencia en la Pontificia Universidad Antonianum en Roma. El Prelado explicó que en los últimos años su dicasterio ha dispensado a unas 12 mil personas de la vida religiosa.

El Arzobispo se refirió a las razones de esta crisis vocacional y lamentó que “el Código de Derecho Canónico no nos permita que los noviciados sean más largos para que se dé un mejor discernimiento”. Actualmente el tiempo mínimo es de un año y el máximo es de dos.

En declaraciones a ACI Prensa, Mons. Rodríguez comentó que “incluso podríamos necesitar más tiempo para el discernimiento”.

En la conferencia que pronunció, el Prelado afirmó que “espero un cambio en el Código de Derecho Canónico” para poder manejar mejor los caminos vocacionales. En ese momento del discurso, el Cardenal brasileño Joao Bráz de Aviz, Prefecto de la Congregación, interrumpió al Arzobispo y dijo: “·esto es lo que el Papa nos ha dicho”, lo que fue confirmado en ese momento por Mons. Rodríguez.

El Arzobispo informó además que entre 2008 y 2012 su Congregación ha dispensado a 11805 personas con un promedio anual de 2361. Además, la Congregación para el Clero ha dispensado a 1188 sacerdotes y a 130 diáconos.

“Con estos datos, en cinco años –remarcó– 13123 personas han dejado la vida religiosa”.

 

 

http://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-abierto-a-reforma-del-derecho-canonico-ante-disminucion-de-religiosos-33420/#.UnhRxvmEMqM

MUJERES SACERDOTES CONTRA LA LEY ¿POR QUÉ?


Imagen

Libro: “Bischöfin römisch-katholisch”. Christine Mayr-Lumetzberger. Editorial Ueberreuter.

Traducción libre de Priscila.

Los años que siguieron al Concilio Vaticano II (1962-1965) estuvieron impregnados de apertura y reforma en la Iglesia Católica. Novedades, como los mayores derechos para los laicos en la Iglesia, se esperaban y se lograron parcialmente, como mediante el establecimiento de los consejos parroquiales. Las reformas en la liturgia alegraron a los sacerdotes y al pueblo. La lengua materna en la liturgia, el pueblo en el altar, la activa participación de la comunidad, revivieron los servicios religiosos e incrementaron la alegría en la religión. La supresión del celibato obligatorio y la igualdad de derechos de las mujeres en los ministerios eclesiales eran, como mínimo, esperables, mientras no sucediera nada distinto en el horizonte.

Sin embargo, con el pontificado del Papa Juan Pablo II, cambió el clima eclesial (…)

Austria

El escándalo del Cardenal Gröer en el año 1995 y los primeros debates abiertos sobre los abusos sexuales en la Iglesia, “levantaron la liebre”. Con el movimiento “Peticiones del Pueblo de la Iglesia” (“Kirchenvolks-Begehren”, “Petition of the People of the Church”), iniciado por Thomas Plankensteiner y sus compañeros, se abrió una puerta, ¡de nuevo se movía algo! También el clima interno eclesial cambió. Las personas parecían más conscientes y no querían dejar las cosas pasar, ésa era mi impresión.

En el primer sínodo europeo de mujeres en Gmunden, Austria, en el año 1996, sentí, en las abiertas y francas conversaciones con numerosas mujeres acerca de su llamada al sacerdocio, un nuevo aliento vital. Esta experiencia fue mi punto de partida en mi compromiso concreto por la ordenación de la mujer en la iglesia católica romana. Para aquel entonces había realizado una buena revisión de los fundamentos teóricos, que por un buen puñado de teólogos y teólogas, muy en particular por la minoría feminista, se habían elaborado al respecto. Tengo un gran respeto por esa tarea, pero personalmente no me siento inclinada hacia el trabajo teórico. Fue mi impresión que el trabajo de fundamentación había alcanzado un punto en el que sólo podía seguirle un paso práctico. Entonces me decidí a dejar de participar en el debate teórico, y a dedicarme al mundo de los hechos, dando un paso práctico.

El camino y la meta

Como no existía ninguna posibilidad legal de que una, como mujer, pudiera prepararse para el ministerio sacerdotal, empecé a tratar de desarrollar conceptualmente un programa de formación. No era sólo una cuestión de humildad, sino sobre todo, un mandato de la razón, el que participara en este proceso un gran número de personas de gran inteligencia y buena voluntad. En particular, las constructivas propuestas que me hicieron amigos sacerdotes, que veían que se accionaba un resorte que permitía ahora llenar un gran vacío. El resultado del proceso que duró tres años fue el programa de formación “seminario para mujeres en la iglesia católica-romana”. En 1999 este programa fue aprobado en la asamblea plenaria de la Plataforma “Somos Iglesia – Austria”, organizada en el movimiento “Peticiones del Pueblo de la Iglesia” (“Kirchenvolks-Begehren”, “Petition of the People of the Church”),por unanimidad.

En el año 2002 finalmente algunas de las mujeres participantes en el programa decidieron, junto a mí, aspirar a la consagración sacerdotal. Ésta era nuestra situación de partida: la meta estaba clara, pero nadie sabía el camino, ningún obispo nos apoyaría. Sin embargo, yo estaba segura de una cosa: si Dios quería sacerdotisas, entonces se preocuparía por ello. Nosotros sólo debíamos dejar el camino libre.” Así empezamos con la planificación y la organización de nuestra ordenación sacerdotal.

Todavía no

Como fecha deseada para nuestra ordenación como sacerdotisas tenía puesta la mirada en el 13 de mayo de 2001, en el día de la madre de ese año. Durante meses, mantuve ese día libre en mi agenda. No sabía cómo se realizaría la ordenación, pero tenía la sensación de que ese día estaba especialmente destinado a ello. Sin embargo, no fue así: las demás mujeres no pusieron ningún empeño e incluso no tenían disponibilidad para ese fin de semana. Eclesialmente tampoco aparecía ningún obispo a la vista, que pudiera oficiar la ordenación. Poco antes de ese día que para mí era mágico, telefoneó nuestro hijo Richard y nos avisó de su llegada junto a su grupo de amigos motoristas. El grupo quiso que sus motos fueran bendecidas. Así que compré unas plaquitas de San Cristóbal, preparé una barbacoa y me alegré de que los jóvenes quisieran pasar con nosotros el día de la madre. Algunos de sus amigos sin embargo, tenían otros compromisos el día de la madre, así que dejamos la bendición de las motos para otra ocasión. A los que vinieron, además de ofrecerles café, les eché un sermón maternal sobre la seguridad vial, el tráfico, y les despedí con un “no conduzcáis muy deprisa”. Esa fue la última visita de nuestro hijo. Tres días después, murió, de un accidente de moto. Sin duda, ese día no habría sido un buen día para la ordenación.

El punto de inflexión: ordenación diaconal

Así sucede en la vida a veces con nuestras expectativas. Después de un tiempo de tristeza y también de parálisis, y gracias al apoyo de amigos y amigas, y sobre todo también de las mujeres que habían hecho el camino conmigo, de nuevo pusimos el ojo en la meta. Surgió la idea de realizar la ordenación en un barco en el Danubio. No sólo a causa de la bella imagen de un barco en movimiento, sino también por razones prácticas. Un barco tiene la infraestructura que uno necesita para un grupo grande de personas, también para almacenaje, algo que íbamos a necesitar. Personalmente asumí el riesgo financiero cuando reservé el barco, y siempre sin obispo a la vista.

En nuestro grupo de mujeres surgieron diversas posturas que cuestionaban si era realmente imprescindible la presencia de un obispo para poder ejercer el ministerio sacerdotal. Los primeros cristianos nos dejaron el modelo de iglesia doméstica, en el cual la consagración, tal y como hoy la conocemos, no existía. La encomendación de las funciones de acuerdo a los Hechos de los Apóstoles se realizaba mediante la imposición de las manos y la oración. Una ordenación comunitaria, esto es, una encomendación de una función por el deseo de toda una comunidad, se correspondería con nuestra actual visión democrática. Además, se podría ahorrar un buen enfado por parte de la iglesia oficial.

Sin embargo nos decidimos finalmente por la ordenación por parte de un obispo, tal y como está establecido por el Pontífice romano. Con ello queríamos integrarnos plenamente en la Tradición de nuestra iglesia. La Sucesión Apostólica, aún cuando históricamente pueda no llegar verdaderamente hasta los mismos apóstoles, pertenece a la tradición de nuestra iglesia y no teníamos intención de rechazarla. Queríamos cumplir totalmente con el Magisterio católico. Sólo en un punto deseábamos una modificación: en el Código de Derecho Canónico, dice el canon 1024: “las órdenes sagradas sólo serán válidamente recibidas por un varón bautizado”. Que sólo los hombres puedan ser ordenados, no es ningún dogma de fe, sino una ley eclesial y, por ello, modificable.

Debió ser verdaderamente ayuda divina: el obispo Romulo Braschi, un argentino de origen italiano, entró en contacto con nosotras y nos dijo, tras un intenso examen, que nos ordenaría. Se puso fecha para la ordenación diaconal: domingo de ramos de 2002. Poco tiempo antes de esa fecha nos llegó una llamada de otro obispo más, que se manifestó entonces también dispuesto.

El domingo de ramos de 2002, en el salón de nuestra casa, fuimos ordenadas diáconos por dos obispos. Algunos de nuestros amigos estuvieron allí. Un notario estuvo presente y dejó constancia protocolaria de todos los detalles. Para mí fue esta primera ordenación el verdadero punto de inflexión.

Ordenación sacerdotal, agridulce

 El 29 de junio de 2002, fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo, tuvo lugar la ordenación sacerdotal en un barco en el Danubio. En torno a este acontecimiento, que también tuvo una fuerte repercusión en los medios de comunicación, surgieron tantos problemas de organización, nos sentimos tan desbordadas, como en una ordenación oficial en una catedral. Los invitados tuvieron que ser acomodados, obispos, sacerdotes, hermanos y hermanas de otras confesiones tuvieron que ponerse de acuerdo y ser integrados en la liturgia, los periodistas nos acorralaban y solicitaban entrevistas (y no todos eran amistosos). Algunos datos debían permanecer en riguroso secreto, y esto en un grupo relativamente grande de personas.

El obispo Braschi cumplió estrictamente con el ritual pontificio, hasta tal punto que se dirigía a nosotras, mujeres, durante la ceremonia de ordenación con el término “hermanos”, ya que el “hermanas” no estaba previsto. El texto que habíamos preparado con tanto afecto, fue a la papelera de reciclaje, e incluso en lugar del Padre nuestro cantado por el coro, sonó el peruano “El Cóndor pasa”. Todo ello desde luego no estaba previsto por nosotras.

Muchas personas no entendieron por qué aceptamos la ordenación tal y como fue. Nosotras sin embargo acogimos la ordenación tal y como la dan los obispos: como un regalo. Además teníamos nosotras como candidatas a la ordenación pocas posibilidades, realmente ninguna capacidad para influir, para decir en voz alta: ¿la aceptamos tal y como es o no hay ordenación?

Ordenación episcopal

Poco tiempo después de nuestra ordenación como sacerdotisas, contactó con nosotras otro obispo y nos ofreció poner en nuestras manos, en manos femeninas, la plena capacidad de ordenar. Después de pensarlo largos meses y de un largo proceso de decisión, fuimos consagradas obispos Gisela Forster y yo. Así fue como se puso en nuestras manos el ministerio pastoral, al que nunca habíamos aspirado, con objeto de cumplir con nuestro principio fundamental: “si Dios quiere sacerdotisas, las tendrá. Nosotras sólo debemos dejar el camino libre”.

 

 

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Vaticano: sin sentido, ordenación de mujeres cardenales


4 Noviembre, 2013 – 19:31
Credito:

Notimex

Ciudad del Vaticano.- Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, consideró como “sin sentido” y “no realista” el rumor según el cual, el Papa Francisco estaría considerando elevar a algunas mujeres al rango de cardenal.

“Esto no tiene sentido. Es simplemente no realista la posibilidad que el Papa Francisco nombre mujeres cardenales en el Consistorio de febrero“, declaró a la prensa el sacerdote jesuita.

“Teológica y teoréticamente es posible. Ser cardenal es uno de esos roles en la Iglesia para los cuales no debes ser ordenado, pero de eso a sugerir que el Papa va a nombrar mujeres cardenales para el próximo Consistorio, es irreal“, insistió.

Lombardi salió al paso de varias publicaciones de prensa en Europa que dieron por hecho la supuesta decisión del máximo líder católico de incluir a representantes del sexo femenino en el Colegio Cardenalicio.

Según un anuncio la semana pasada, el Papa Francisco presidirá su primer Consistorio Público para la designación de cardenales el próximo 22 de febrero, fiesta de la Cátedra de San Pedro.

El pasado fin de semana la prensa de Irlanda calificó como la “candidata ideal” a recibir el birrete colorado a Linda Hogan, una teóloga de 49 años, casada y profesora del Trinity College de Dublín.

Su nombre habría surgido de una encuesta realizada a través de internet, lanzada por un sacerdote. Pero la “candidatura” responde a un debate que se abrió en el viejo continente hace ya algunas semanas.

Primero, un editorial del diario español El País sugirió que el Papa estaba “pensando” en la posibilidad de crear mujeres cardenales, y luego la idea fue retomada y apoyada por Lucetta Scaraffia, colaboradora del diario vaticano L’Osservatore Romano.

Como bien estableció Lombardi, no existen obstáculos doctrinales al otorgamiento del título de cardenal. No es un requisito ser sacerdote u obispo para obtener el capelo.

Sobre esta condición existe el antecedente de Teodolfo Mertel, un jurista que recibió la púrpura en 1858 sin ser sacerdote. De hecho nunca lo fue.

Pero ese hijo de un panadero que trabajó en los Estados Pontificios y fue destacado jurista sí ingresó a la vida clerical, llegando a obtener la ordenación como diácono.

No obstante y aunque teológicamente no existen obstáculos al cardenalato de no ordenados, sí existen normas en vigor que obstaculizan esa alternativa.

La ley fundamental de la Iglesia católica, el Código del Derecho Canónico, establece en su apartado 351: “Para ser promovidos a Cardenales, el Romano Pontífice elige libremente entre aquellos varones que hayan recibido al menos el presbiterado“.

Ese artículo pide que los candidatos “destaquen notablemente por su doctrina, costumbres, piedad y prudencia en la gestión de asuntos; pero los que aún no son Obispos deben recibir la consagración episcopal”.

nlb

http://eleconomista.com.mx/internacional/2013/11/04/vaticano-sin-sentido-ordenacion-mujeres-cardenales

Descarta Vaticano nombramiento papal de mujeres cardenales


El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, consideró hoy ´sin sentido´ y ´no realista´ el rumor según el cual, el Papa Francisco estaría considerando elevar a algunas mujeres al rango de cardenal
4/Nov/13 19:05

Notimex – “Esto no tiene sentido. Es simplemente no realista la posibilidad que el Papa Francisco nombre mujeres cardenales en el Consistorio de febrero”, declaró a la prensa el sacerdote jesuita.

“Teológica y teoréticamente es posible. Ser cardenal es uno de esos roles en la Iglesia para los cuales no debes ser ordenado, pero de eso a sugerir que el Papa va a nombrar mujeres cardenales para el próximo Consistorio, es irreal”, insistió.

Lombardi salió al paso de varias publicaciones de prensa en Europa que dieron por hecho la supuesta decisión del máximo líder católico de incluir a representantes del sexo femenino en el Colegio Cardenalicio.

Según un anuncio la semana pasada, el Papa Francisco presidirá su primer Consistorio Público para la designación de cardenales el próximo 22 de febrero, fiesta de la Cátedra de San Pedro.

El pasado fin de semana la prensa de Irlanda calificó como la “candidata ideal” a recibir el birrete colorado a Linda Hogan, una teóloga de 49 años, casada y profesora del Trinity College de Dublín.

Su nombre habría surgido de una encuesta realizada a través de internet, lanzada por un sacerdote. Pero la “candidatura” responde a un debate que se abrió en el viejo continente hace ya algunas semanas.

Primero, un editorial del diario español El País sugirió que el Papa estaba “pensando” en la posibilidad de crear mujeres cardenales, y luego la idea fue retomada y apoyada por Lucetta Scaraffia, colaboradora del diario vaticano L”Osservatore Romano.

Como bien estableció Lombardi, no existen obstáculos doctrinales al otorgamiento del título de cardenal. No es un requisito ser sacerdote u obispo para obtener el capelo.

Sobre esta condición existe el antecedente de Teodolfo Mertel, un jurista que recibió la púrpura en 1858 sin ser sacerdote. De hecho nunca lo fue.

Pero ese hijo de un panadero que trabajó en los Estados Pontificios y fue destacado jurista sí ingresó a la vida clerical, llegando a obtener la ordenación como diácono.

No obstante y aunque teológicamente no existen obstáculos al cardenalato de no ordenados, sí existen normas en vigor que obstaculizan esa alternativa.

La ley fundamental de la Iglesia católica, el Código del Derecho Canónico, establece en su apartado 351: “Para ser promovidos a Cardenales, el Romano Pontífice elige libremente entre aquellos varones que hayan recibido al menos el presbiterado”.

Ese artículo pide que los candidatos “destaquen notablemente por su doctrina, costumbres, piedad y prudencia en la gestión de asuntos; pero los que aún no son Obispos deben recibir la consagración episcopal”.

http://www.info7.com.mx/a/noticia/439036

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