Escándalo por un doble rapto sacude al Vaticano


Ed. Impresa PROBLEMAS | El superior de la Orden de los Camilos fue arrestado por ordenar el secuestro de dos sacerdotes que iban a votar contra su reelección al frente de ese cuerpo

Por Agencias – Agencia – 9/11/2013

Sacerdotes y cardenales asisten a una misa en el Vaticano. -   Ap Agencia

Sacerdotes y cardenales asisten a una misa en el Vaticano. – Ap Agencia

Ciudad del Vaticano |

 

Un nuevo escándalo mayúsculo estalló ayer y envuelve a una de las órdenes más antiguas y prestigiosas de la Iglesia y a su superior general que ha sido encarcelado junto con otras cinco personas, entre ellas otro sacerdote y dos oficiales de la Guardia de Finanzas, la institución militarizada italiana que se ocupa de los delitos financieros en daño del Estado.

 

 

El papa Francisco criticó duramente la corrupción y exhortó a trabajar dignamente.

 

 

La Misericordiosa Orden de San Camilo de Salles, presente en 38 países, gestiona en el mundo 200 hospitales, clínicas, casas de cura y tiene un patrimonio de cientos de millones de dólares.

 

 

Lo que ha explotado es una lucha por el poder interno entre grupos de corrupción, que protagonizó el padre Renato Salvatore, de 58 años, jefe de una institución religiosa que cuenta con 1.200 religiosos, de los cuales 655 son sacerdotes, reseñó el diario Clarín.

 

 

Envuelto en maniobras de extensa y profunda corrupción, Salvatore no dudó en hacer secuestrar durante unas horas con engaños a dos sacerdotes de la orden que le iban a votar en contra el 13 de mayo, en el cónclave en el que por un par de sufragios el superior de los Ministros de los Enfermos logró controlar la supremacía.

 

 

Este hecho inaudito, que recuerda las maquinaciones “non sanctas” en la Iglesia medieval, potencia el escándalo. Por si hacía falta, el caso refuerza la acción de limpieza radical que emprendió el papa Francisco.

 

 

El papa argentino fue informado y debe haber quedado turbado por un escándalo de grandes dimensiones de cuyas intrigas apenas se conoce. El foco infeccioso se extiende de los institutos financieros vaticanos a una de las más antiguas y prestigiosas órdenes de la Iglesia.

 

 

La Guardia de Finanzas, la Dirección Antimafia y otras estructuras de seguridad habían comenzado a investigar lo que ocurría en la Misericordiosa Orden, que en Italia maneja numerosos hospitales, algunos de su propiedad, y cuenta con enormes recursos.

 

 

Los “financieros” descubrieron que el monje negro detrás del superior padre Salvatore era nada menos que un viejo conocido: el mediador de negocios Paolo Oliverio, hombre de 1.000 “negocios” que siempre salió airoso de las acusaciones por negocios turbios de alto vuelo.

 

 

Oliverio ha sido también encarcelado.

 

El Papa arremete contra la “diosa de la corrupción”

El papa Francisco arremetió ayer en su homilía en Santa Marta contra “la diosa de la corrupción” y dijo que la dignidad viene del trabajo digno, del trabajo honesto, del trabajo de cada día y no de ese camino más fácil que al final te quita todo.

En su misa diaria que oficia en la residencia de Santa Marta donde se aloja en el Vaticano, el pontífice dijo: “Tal vez hoy haremos bien en orar por muchos niños y jóvenes que reciben de sus padres el pan sucio: estos también tienen hambre, tienen hambre de dignidad”.

Dirigiéndose a los fieles comparó la corrupción con la dependencia a los estupefacientes.

“Comenzamos tal vez con un pequeño sobre, pero esto es como las drogas, ¡eh! Por lo tanto, el hábito a los sobornos se convierte en una adicción”, dijo.

Al referirse a los “devotos” de la corrupción administrativa, el pontífice recordó la figura evangélica del “hombre rico” que “tenía muchos graneros, muchos silos llenos y no sabía qué hacer” con tanto dinero, subrayó “el Señor dijo: Esta noche morirás”.

 

 

http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/internacional/20131109/escandalo-por-un-doble-rapto-sacude-al-vaticano_234590_508665.html

La espalda de los católicos


 Por Osvaldo Bayer

Desde Bonn

Algo increíble. El diario alemán General Anzeiger, uno de los medios fundamentales de la zona católica alemana, Renania, tituló ayer su tapa: “Los católicos muestran la espalda a su Iglesia”. Es una voz de alerta para todos los católicos. Dice el diario: “En muchas partes de Alemania cada vez más católicos le dan la espalda a la Iglesia”. La razón de esto –entre otras cosas– es el caso del obispo de Limburgo, Franz-Peter Tebartz von Elst. En la ciudad de Colonia, por ejemplo, renunciaron en la última semana a pertenecer a la Iglesia Católica 571 feligreses, cantidad doble de la semana anterior. Más dramática aun es la situación en Bonn, una ciudad con menos habitantes, donde se borraron 312 personas.

Como se sabe, en Alemania, cada ciudadano declara a qué religión pertenece y así se le descuenta el dos por ciento de su sueldo o de sus ganancias, que van directamente a la entidad religiosa. En otros distritos, sólo en el mes de octubre se han borrado el mismo número del total de los años 2011 y 2012. Otras de las razones dadas por los que se van es el abuso de los niños que cometen los sacerdotes católicos, obligados al llamado voto de castidad.

El editorialista de ese diario señala en la misma edición, en un artículo titulado “Cifras dramáticas”: “No hay ninguna duda, el movimiento de abandono de los fieles a su Iglesia Católica se puede calificar de dramático. El motivo para muchos fieles ha sido, en último término, el escándalo del obispo católico Tebartz von Elst, para dar este paso de alejarse de la Iglesia ya pensado hacía mucho. A primera vista, parece extraño que la Iglesia evangélica está sufriendo el mismo problema. Pero como dijo un representante evangelista ‘se debe también a la reacción ante el abuso de niños por los sacerdotes católicos en sus escuelas, y que pagamos nosotros también, los evangelistas, calificados también como culpables, sin tener la misma culpa’. Una especie de ‘responsabilidad colectiva’.” Otras fuentes señalan que el motivo principal de la reacción de los que se van es que el Papa argentino, en vez de tomar una medida necesaria, es decir, dejar cesante al obispo Tebartz, por su negociado de 31 millones de euros para realizar mejoras en su residencia obispal, le dio un período de reflexión y descanso en un convento de Alemania. En el diario Frankfurter Rundschau salió un artículo donde se le expresa al Papa: “Cómo es posible que usted, que predica la humildad y la modestia, puede obrar así condenando por la dilapidación del dinero a su obispo sólo a un ‘descanso’ en un convento? ¿Por qué, en vez de enviarlo de vacaciones, no se lo envió a Africa, a algún lugar desolado y abandonado de Dios para llevarles pan a los hambrientos? Vuestra actitud, señor, me ha hecho perder esa primera impresión sobre usted, como hombre y como Papa”.

Es que los hechos se han enturbiado más después de las declaraciones del rector de la escuela papal de sacerdotes Anima de Roma, Franz Xaver Brandmayr, quien después de la conversación del Papa con el obispo acusado, señaló: “Fue una conversación donde hubo comprensión y empeño por las dos partes de llegar a una solución y clarificación de los hechos. Y el obispo Tebartz von Elst está dispuesto a volver a su obispado”.

El problema se ha vuelto muy difícil tanto para el Papa como para toda la Iglesia. La discusión ha comenzado y se va a llegar, sin ninguna duda, a discutir los principios en que se basa la Iglesia, principalmente en cuanto a lo de la castidad de los sacerdotes, un principio completamente irracional, que atañe al odio o al desprecio del cuerpo de la mujer, y de lo más bello que posee el ser humano, que es el Amor. Con mayúscula.

Mientras tanto, siguen las renuncias de miembros de las órdenes católicas. Según el mismo Vaticano, por año, abandonan sus órdenes tres mil miembros. Lo mismo ocurre con las monjas, que en diez años se redujeron de 792.100 a 713 mil. Cifras que hablan claro.

Lo positivo de todo esto es que ya ha comenzado la discusión interna en una de las religiones más extendidas del mundo, la católica. Pero, claro, no es el principal problema. La humanidad tiene otros dramas que debe, irreversiblemente, discutir y solucionar. Uno es la prostitución, es decir, el abuso del cuerpo de la mujer. Y otro es el trabajo infantil, que incluye “el hambre de nuestros niños”. Un tema tan urgente y tan disimulado por los poderes que dominan el mundo. Justo aquí, en Alemania, ha comenzado la discusión: prohibir o no prohibir la prostitución. Comienzo con el proyecto presentado por un sinnúmero de notables que piden la abolición para siempre de la prostitución. Es un tema difícil. Ha comenzado el debate. Muchos intelectuales sostienen que la mujer debe ser dueña de su propio cuerpo. Lo que sí hay que prohibir y perseguir es a las organizaciones o individuos que esclavizan a la mujer obteniendo ganancias ellos del producto del negocio del sexo. Una discusión que viene de siglos y que tiene que ver con la vigilancia policial, que también durante siglos ha simulado vigilar pero es parte del negocio.

La sociedad debe aconsejar y proteger a la mujer. Convencer de que la prostitución es una profesión poco digna. Porque se pone en juego nada menos que el cuerpo femenino que la naturaleza ha llevado a cabo para el amor, la belleza y la maternidad. ¿Pero es posible eso en un mundo de violencias? Basta leer esta información: “Todos los años 7.300.000 niñas menores de 18 años dan a luz a un hijo. Dos millones de ellas son menores de 14 años. Esto lo señala un informe del Fondo Poblacional de las Naciones Unidas (Unepa). Esto trae problemas físicos y sociales. Sí, setenta mil niñas mueren en el mundo todos los años por complicaciones al dar a luz o por embarazos complicados. Casi todos esos embarazos provienen de abusos sexuales. Llevados a cabo por el hombre. Claro, es demasiado ilusorio pensar que permitiendo la prostitución iría a disminuir la violación de niñas adolescentes. Pero es un argumento de los que promueven la prostitución libre, sin intermediarios, para dar salida a las necesidades masculinas. Sin permitir la esclavitud de mujeres por organizaciones delictivas que promueven la prostitución por medio de la violencia, provocando así la esclavitud verdadera de esas mujeres esclavizadas con ese oficio. Un tema a discutir. Lo que sí es indiscutible es castigar a toda institución que promueve la prostitución esclavizando a las mujeres.

Y como punto final de esta nota, una vergüenza más del ser llamado humano: el trabajo infantil. Por ejemplo, en la India, trabajan en la industria de la piedra nada más ni nada menos que 150 mil niños. En Bolivia, en la actualidad, hay un millón de niños trabajando. En Brasil, cuatro millones de niños que son obligados a trabajar. La lista es interminable. El sistema que domina al mundo no ha sido capaz ni siquiera de ver con ojos humanos a los niños. El hombre permite que el niño sea explotado para obtener más ganancias. Verdades que llenan de tristeza. Ni las religiones, ni las organizaciones internacionales, ni el ser humano en general ha sido capaz de procurar una infancia feliz para todos los niños del mundo. Dejamos la plana aquí. Para guardar, por lo menos, un poco de esperanza. Porque algo se mueve.

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-233172-2013-11-09.html

“Ahora empiezan a subir”, Homilía para el 32o Domingo en tiempo ordinario 11/10/13-Rev. Dra. Judy Lee, ARCWP


 

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Celebración de la Resurrección La fe en la Comunidad del Buen Pastor 
La mujer sonriente en el centro es Linda Maybin. Ella ha compartido su historia de convertir su vida en torno. “Doy las gracias a mis hijos y la familia, incluyendo a mi familia de la iglesia para la ducha del amor en mí que me ayudó a cambiar mi vida”.  
El amor es lo que nos ayuda a levantarnos de nuevo.
 Las lecturas de este domingo nos introducen en el corazón de nuestra fe y de los lugares secretos de nuestro corazón donde se guardan esperanzas y dudas y el amor. Tienen que ver con la muerte y la vida, y aumentando de nuevo. Tienen que ver con tanto consuelo y esperanza y que se trata de vivir nuestra fe, caminando por el paseo sin importar cuáles son los retos.
2 Macabeos 7:1-2, 9-14 registros de las muertes horribles de siete hermanos apasionados y valientes y su madre que estaban dispuestos a morir antes que romper su pacto con Dios por medio de la ley. El libro de Segundo de Macabeos, escrito alrededor de 110 aC, es una serie de hechos y, en ocasiones, comentarios y leyendas que hacen hincapié en las esperanzas y los sufrimientos de los creyentes perseguidos bajo el reinado de los sirios. Judios se esforzó para mantenerse en la Ley como su tabla de salvación, mientras que soportar la embestida de las demandas de la aculturación a las creencias paganas. Los hermanos son firmes en la esperanza de la resurrección y la vida eterna.
La resurrección es mencionada en la Biblia por primera vez aquí.(También es mencionado en Daniel y los libros sapienciales). A diferencia de pensamiento griego que sitúa lo espiritual por sobre lo material y físico, los Judios no separar los conceptos de cuerpo y alma. Lectura del domingo pasado en el libro de la Sabiduría (11:22-26) nos dice que todo lo que Dios hizo a Dios amó y vivió y se mantuvo con vida. Dios vive en nosotros en cuerpo y alma, por lo tanto, la creencia en la otra vida, la vida eterna y la resurrección corporal. No todos los Judios creían en la resurrección. En tiempos de Jesús, los fariseos hicieron y los saduceos no lo hicieron.
A medida que nuestro Evangelio de este domingo (Lucas 20:27-38) muestra a Jesús celebró con firmeza, y luego cumplido, la creencia en la resurrección. Los saduceos trataron de atrapar a Jesús dándole un enigma que para ellos significaba la resurrección es ridículo-por la situación de una mujer que se casó con siete hermanos, de acuerdo con la Ley, quien sería su marido en el cielo? Jesús hábilmente les mostró que el cielo no es una repetición de la vida en la tierra, sino una obra de teatro y uno nuevo, donde no hay necesidad de casarse como la vida es eterna.Tanto hombres como mujeres son hijos de Dios y los hijos de la resurrección y la vida eterna. Hace hincapié en que incluso de acuerdo con Moisés, Dios es el Dios de los vivos, “Todos están vivos para Dios” (versículo 38).
La carta de Pablo a los Tesalonicenses se escribió para animar y consolar a esta iglesia nueva y perseguida compuesto por algunos Judios y muchos gentiles. Se insta a vivir el Evangelio y trabajar para difundir las buenas nuevas y no se sientan a cavilar sobre el fin de los tiempos y la esperanza de la venida de Cristo. Él les asegura que Dios es fiel y fortalecerlos.
Tenemos que saber que cuando los tiempos son difíciles, por razones que sea, Dios no nos fortalezca. Cuando los tiempos son difíciles también hay una esperanza de que algún día las cosas serán mejor algún día y en algún lugar. Y sin embargo, en nuestro corazón anhelamos que sea mejor ahora y no “pastel en el cielo y adiós adiós”. Las esperanzas que escucho son: algún día habrá paz en la tierra y la paz aquí, así que conducir por disparos y la gente loca con grandes armas detener toda esta matanza, algún día voy a conseguir un buen trabajo, algún día voy a ser pobre no más, algún día a tener mi propia casa, algún día puedo pagar mis cuentas, algún día pueda pagar la atención de la salud para mí y para mis hijos y que algún día mis hijos a tener todas las oportunidades que yo no tengo, y sobre todo ahora, “por favor Dios, don ‘ t dejó cortar cupones de alimentos “. El día tiene que ser ahora y nuestro trabajo es hacer que esto suceda.La vida que Dios promete tiene que empezar ahora, para todos los hijos de Dios.
Para otros, la tortura que no es debido a la persecución religiosa sin embargo que existe claramente en nuestra aldea global, la tortura está sufriendo una adicción o una enfermedad terrible a nosotros mismos o con los que amamos entrañablemente. Oramos para que esto terminará algún día. Y oramos para que algún día es ahora que la curación se encuentra que el tratamiento ayuda a que el sufrimiento se detendrá. A veces oramos por la muerte para dar vida y, a veces oramos por vida para ser restaurado y conquistó la muerte. Y cuando la muerte nos separa de nuestros seres queridos que necesitamos desesperadamente saber que todavía están vivos para Dios y que aún viven, están con nosotros. Jesús nos asegura de esta: “Dios es el Dios de los vivos … todos viven para Dios.” Al morir nos unimos a nuestro Dios amoroso en el Eterno Ahora.
Sin embargo, hay muchas maneras en que podemos estar muerto aún cuando nuestros cuerpos son técnicamente vivo. Podemos vivir en la depresión tan profunda que puede ser que también esté muerto. Podemos vivir con tanto miedo del mundo exterior, de otras personas, de peligro y daño, e incluso de nuestro propio potencial que nos quedamos fijos y no se mueven de una pulgada. Podemos renunciar y no tratar de subir un peldaño más en la escalera cuando hemos recibido mensajes que pertenecemos en la parte inferior. Tenemos que subir. Pienso en el poema  Todavía I Rise   por Maya Angelou. (Extraído aquí.
“Usted me puede escribir a la historia
Con sus amargas mentiras retorcidas.
Es posible que me arrastrarme en la tierra
Pero aún así, como el polvo,
Voy a subir ….
Dejando atrás noches de espanto y miedo
Me levanto
En un nuevo día asombrosamente claro es
Me levanto
Con los talentos que mis ancestros dieron,
Me levanto
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto
Me levanto
Me levanto “.
Nuestro levantamiento es ahora tan importante como el aumento de “algún día”. ¿Qué nos detiene? Podemos llegar a ser tan ensimismado que el otro apenas existe o existe para nuestros propios fines. Podemos vivir en la privación sensorial aislada del mundo natural y en cautiverio por las máquinas y los juegos que parecen ser la vida para nosotros, pero es un mundo artificial completa. Podemos hacer que nuestros mundos tan pequeños que las personas que no son como nosotros en aspecto o creencias son exiliados. Podemos vivir sólo para nosotros, mientras que nuestros vecinos necesitan de nuestro amor y ayuda. Podemos pensar que estamos vivos y viviendo el Evangelio, cuando sólo estamos complaciendo a nosotros mismos. Podemos abrir o cerrar la puerta al amor. Podemos estar tan sola que construimos un muro que mantiene a la gente y la soledad, que es por lo menos familiar, pulg Podemos predicar con el ejemplo y no saber cómo caminar la caminata. Podemos saber perfectamente bien, pero no ejerce la energía para realmente ir andando.Hay muchas maneras de estar vivo y muchas maneras de estar muerto.Esto se aplica a las naciones y las culturas e iglesias y comunidades religiosas, así como a los individuos. Tenemos que apretar a nosotros mismos y si morimos tenemos que subir de nuevo.
Cuando me enfrenté a una cirugía mayor para una rara crecimiento lento del cáncer de estómago en febrero pasado, me quedé frente a la muerte. Yo estaba asustado. No pude controlar mi temblor. Acostarse en la mesa de operaciones, le dije a Dios, estoy en tus brazos. Y yo descansé porque yo era. Yo estaba muy agradecido a levantarse de la cama por enfermedad y volver a vivir. Me sentí abrumado por el amor de aquellos a mi alrededor y supe profundamente el amor de Dios. Hay cosas que son el “nuevo normal” para mí, pero me dan la bienvenida la vida con un nuevo entusiasmo y un nuevo propósito de compartir las buenas noticias. Y esta es la noticia: el amor de Dios en Cristo nos levanta, el amor de Dios es para siempre. Dios nos ama como nunca hemos sido amados antes, y eso es siempre para. Estamos vivos para Dios ahora y para siempre. Nuestros difuntos seres queridos están vivos con Dios en el eterno ahora. Cuando morimos, vamos a vivir de nuevo, vamos a subir de nuevo. Jesús el Cristo nos mostró cómo amar y cómo vivir, cómo morir y cómo levantarse. Vamos a sacudir la muerte y resucitar-NOW!
 
 
Rev. Dra. Judy Lee, ARCWP Co-Pastor El Buen Pastor Inclusive Catholic Community FM, FL
 
 
 

La presencia de las mujeres en la Iglesia: Consuelo Vélez


 

Entre las muchas cosas “distintas” que ha dicho el Papa Francisco, están sus referencias a la mujer. Dijo que le duele que muchas veces el papel de la mujer en la iglesia sea de “servidumbre” y no de “servicio” y ha afirmado la necesidad de hacer una “teología de la mujer” para que ésta pueda ocupar puestos más significativos dentro de la Iglesia ya que “la Virgen María era más importante que los apóstoles, los obispos, diáconos y sacerdotes y la mujer más importante que los obispos y los curas” (Entrevista concedida en el avión de regreso a Roma después de la JMJ-Río).También ha resaltado el papel de la mujer como madre y la dimensión femenina de la iglesia pero ha dicho que el papel de la mujer no ser reduce a su maternidad aunque tampoco ha de renunciar a ella en pro de conseguir otros roles en la sociedad.

Es bueno que el Papa hable de esto porque confirma que cuando las mujeres nos referimos a la realidad de la mujer en la iglesia tenemos razón y,además, nos da más libertad para hablar de ello frente a algunas voces eclesiásticas que se “irritan” o les parece innecesario abordar estos asuntos.

¿Cómo hacer posible que el papel de la mujer en la iglesia sea el que le corresponde? Por lo pronto sería muy importante que las producciones teológicas de las mujeres fueran más conocidas, estudiadas y valoradas. No es que no haya teología de la mujer. Hay mucha y muy buena. Posiblemente no hay una teología de la mujer aceptada por el Vaticano que promueva cambios más de fondo y eso debió querer decir el Papa cuando afirmó la necesidad de hacer una teología de la mujer. De hecho, siendo Arzobispo de Buenos Aires, avaló en 2008, la realización del Primer Congreso de Teólogas latinoamericanas y alemanas y, sin duda, conoce muchos otros eventos y publicaciones en esta misma línea.

Pero ¿en qué consiste esta teología de la mujer que ya se está realizando? Hay que destacar el trabajo bíblicoque ha rescatado la presencia de las mujeres en la Biblia y su protagonismo en la constitución de las primeras comunidades cristianas.Pero también hay un trabajo en los otros campos de la teología como la antropología teológica, cristología, eclesiología, sacramentos, etc. En estos temas se rescata el rostro femenino de Dios -tan olvidado tantas veces- y su mensaje salvador para varones y mujeres de manera concreta y de acuerdo a su realidad específica. No es lo mismo hablar, por ejemplo, de donación y sacrificio a las mujeres que a los varones. En una sociedad patriarcal como la que todavía subsiste ese discurso ha llevado a algunas mujeres a esa “servidumbre” que critica el Papa Francisco, negando su dignidad y padeciendo el drama, entre otros, de la violencia intrafamiliar. La teología de la mujer trabaja por recuperar la dignidad de la mujer tantas veces negada por la sociedad machista y de alguna manera sustentada por una “distorsionada” visión religiosa, y fundamenta que eso no es voluntad de Dios, sino que por el contrario, su plan de salvación propone una “comunidad de iguales” donde las diferencias genéricas no sean causa de subordinación de ninguno de los géneros frente al otro.

Aunque todo esto parece obvio, en las prácticas eclesiales todavía no es una realidad. Basta ver a los ministros de la comunión distribuyendo la Eucaristía. Allí se nota que los fieles prefieren recibir la Eucaristía primero de los sacerdotes, después del laico varón y, muchas veces, la fila de la mujer queda vacía. Reproducen así, el estilo clerical que impide una iglesia comunión. Y aunque a las iglesias van muchas más mujeres que varones y ellas lideran grupos apostólicos y catequesis, muchas veces su palabra e iniciativa no es reconocida por los ministros ordenados y no se promueven verdaderos consejos parroquiales donde el sacerdote reconozca la voz del laico –y por supuesto de las mujeres- en el caminar de la comunidad eclesial.

Siempre se ha dicho que los cambios vienen de las bases. Pero en este caso parece que las bases de la iglesia son muy pasivas y es la voluntad de un líder –el Papa- la que está despertando conciencias y haciendo ver que las cosas pueden ser distintas. De todas maneras, los cambios vendrán del trabajo conjunto y por eso hemos de ser responsables frente a estos desafíos y preguntarnos con sinceridad: ¿Cuál es la participación efectiva de las mujeres –en los puestos de decisión- en nuestras comunidades locales? ¿qué tanta credibilidad se les otorga? ¿se enseña en los seminarios y facultades de teología, la producción teológica de las mujeres? ¿Se tiene la suficiente humildad para reconocer la distancia entre el deber ser y la realidad de las mujeres en la iglesia? ¿revisaremos nuestra praxis y corregiremos los errores?

Esta es una tarea que tenemos pendiente en esta iglesia que amamos y que necesita renovarse según el querer de Dios, en este caso concreto, buscando hacer efectivo que en Cristo Jesús “ya no hay diferencia entre judío y griego, esclavo y libre, varón y mujer” (Gál 3, 28).

http://amerindiaenlared.org/biblioteca/4694/la-presencia-de-las-mujeres-en-la-iglesia

ENTREVISTA ANTANAS MOCKUS, EN CARACOL ULTIMA EDICIÓN


Entrevista Antanas Caracol Ultima edición.
 
http://www.noticiascaracol.com/nacion/video-308767-quiero-morirme-despues-de-la-paz-un-regalo-le-pido-a-la-vida-mockusj

 
Respuesta a carta de Claudia López que adjunto, para quienes no la conocen la lean.
 
El 7/11/2013, a las 8:00, Claudia López <cnlopez88@gmail.com> escribió:

se me ocurrió esta idea….qué opinan?

 

Noviembre 7 de 2013

 

Queridos Antonio, Enrique, John y Antanas,

 

Les escribo convencida de que compartimos una visión común sobre Colombia, su presente y futuro; también sobre nuestra capacidad para construirla entre todos.

 

Se que compartimos el convencimiento de que no hay nada más importante para nuestros ciudadanos, el país y nuestro futuro que terminar la guerra y dedicarnos a construir la paz. Quiero invitarlos a que traduzcamos ese convencimiento en una acción política audaz y concreta.  Les propongo que unan sus esfuerzos y nombres en una lista única al Senado y lideren la conformación de listas a la Cámara de Representantes en todo el país, que reúnan la mayor diversidad posible de expresiones regionales y ciudadanas en un solo propósito: proteger y construir la paz de los colombianos.

 

Se que cualquiera de ustedes sería un magnífico presidente de Colombia. Su oportunidad personal para la Presidencia puede ser hoy o mañana, pero nuestra oportunidad ciudadana para alcanzar la paz es hoy, solo hoy.

 

La paz y las reformas que reclamamos los ciudadanos los necesitan a ustedes en el Congreso. No habrá paz sin transformaciones profundas y sin recuperar la credibilidad de nuestras instituciones. Reformas transformadoras a la salud, a la justica, al desarrollo agrícola inclusivo, a la educación, para solo mencionar algunas apremiantes, sólo serán posibles si logramos sustituir esos sectores de la clase política clientelista, que gobierna para sí misma, de espaldas a la ciudadanía. Para mencionar un ejemplo obvio, si los patriarcas del rentismo y el clientelismo conservador siguen manejando la institucionalidad agrícola no habrá paz, ni desarrollo campesino, ni equidad; no importa qué se firme o se acuerde.

 

No volvamos a cometer el mismo error del proceso constituyente de 1991. No volvamos a dejar el desarrollo de las reformas para la paz y apertura democrática en manos de sus peores enemigos. No dejemos el Congreso, la política y la paz a merced de los señores de la guerra y la corrupción para qu obstruyan las reformas democráticas, o las amañen, articulito por articulito, a su conveniencia.  O nos unimos como ciudadanos para hacer y defender las reformas o los señores de la guerra harán, otra vez,  la contrarreforma.

 

La Paz antes que la Presidencia. Tengo muchas críticas al Presidente Santos, pero el camino más estable y seguro para la paz es que sea él mismo quien cierre la negociación e inicie la implementación de los acuerdos. Nuestro aporte es ayudar a construir unas nuevas mayorías que garanticen que la paz no será el silenciamiento de los fusiles para seguir en el infeliz mundo de la inequidad y corrupción actual, sino una transformación política profunda en favor de las mayorías ciudadanas.

 

Esas nuevas mayorías, toda la ciudadanía y la paz necesitan no sólo nuestro compromiso genérico, sino sobre todo nuestra capacidad de actuar colectiva y audazmente, aquí y ahora.

 Claudia Lopez

PROPUESTA PARA VIVIR EL ADVIENTO.


Con alegría y esperanza compartimos de nuevo desde CEDEPCA nuestra propuesta “Para vivir el Adviento”.
Nuestras oraciones y deseos son para que en este nuevo Adviento reciban muchas bendiciones y  que con sus reflexiones y acciones preparen el camino para la llegada de Jesús.

Que encontrarán en los siguientes link:

1.- Adviento CEDEPCA 2013:
http://www.cedepca.org/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=127&Itemid=42

Albert Camus (1913-1960): Incrédulo apasionado Juan José Tamayo


 

Nació en Argelia el 7 de mviembre 1913. Murió a los cuarenta y siete años en un accidente de tráfico camino de París tres años después de haber recibido el Premio Nobel de Literatura. El mejor testamento que nos dejó fue su obra literaria, y el mejor legado, su obra filosófica. Estoy hablando de Albert Camus, cuya vida y pensamiento se caracterizan por la lucidez crítica, la rebeldía frente al sistema, el cuestionamiento de las convenciones sociales y la increencia apasionada. Todos sus libros son un ejercicio permanente de rebeldía, y muy especialmente El mito de Sísifo y El hombre rebelde, dos cimas del pensamiento rebelde de nuestro tiempo.

 

 

El ser humano rebelde

 

«¿Qué es un hombre rebelde?», se pregunta Albert Camus en El hombre rebelde (Alianza, Madrid, 1982), para responder: «Una persona que dice “no”. Pero si niega, no renuncia. Es, también, un hombre que dice “sí”, desde su primer movimiento. Un esclavo, que ha recibido órdenes toda su vida, de pronto juzga inaceptable un nuevo mandato.» ¿Cuál es el contenido de ese «no»? Que «las cosas han durado demasiado», «hasta ahora sí, desde ahora no», «vais demasiado lejos», y también, «hay un límite que no franquearéis». En una palabra, «ese “no” afirma la existencia de una frontera. El movimiento de rebelión —sigue diciendo Camus— se apoya en el rechazo categórico de una intrusión juzgada intolerable y en la impresión del rebelde de que “tiene derecho”. La rebelión va acompañada de la sensación de tener uno mismo, de alguna manera y en alguna parte, razón.» Y, efectivamente, la tiene. El esclavo en rebeldía dice a un tiempo sí y no. Antes marchaba bajo el látigo del amo; ahora da media vuelta, cambia de actitud y le planta cara. Opone lo que es preferible a lo que no lo es.

Camus reformula la duda metódica cartesiana, la primera y única evidencia y el «pienso, luego existo» de Descartes de esta guisa: «Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta. La primera y única evidencia que me es dada así, dentro de la experiencia del absurdo, es la rebeldía», que nace del espectáculo de la sinrazón, ante una condición injusta e incomprensible. «Yo me rebelo, luego existimos.»

La rebeldía no es un movimiento egoísta; nace de la conciencia de la propia opresión y de la opresión del otro. Es, por ende, un acto de solidaridad nacido de la necesidad de luchar contra las cadenas de la esclavitud. Por eso, el verdadero acto de rebelión exige la identificación con la persona o el colectivo oprimido y el tomar partido por ellos. La rebelión es, según esto, un acto de afirmación de la común dignidad del género humano. Es «desbordamiento del ser», ya que nace de «la pasión del ser humano por el ser humano». «El motivo de la misma es el amor a la humanidad», asevera Camus. Tres son las características de la rebeldía: a) es un acto de rechazo radical, categórico; b) es una reclamación —generalmente enérgica y a veces violenta— de un derecho, no la petición de un favor o la consecución de un privilegio, y c) no se trata de una opinión; se es consciente de tener razón.

La rebeldía no es posible en el mundo de lo sagrado, ya que ahí no hay espacio para las dudas, las preguntas; todas son respuestas definitivas, seguridades incólumes. En ese espacio solo tiene cabida la acción de gracias. La rebeldía solo puede darse en el ámbito de lo profano, abierto a la integración, el cuestionamiento y la perplejidad.

 

 

Rebelión ética, rebelión metafísica y revolución

 

La rebeldía lleva derechamente a la revolución. Pero, ¿tiene algún límite la acción revolucionaria? Es el problema que se plantea en Los justos, donde chocan dos concepciones de la revolución dentro de la Organización: la organicista de Stephen y la humanista de Kaliayev. El primero cree que la revolución no tiene límites. La consecución de una sociedad liberada del despotismo exige todo tipo de sacrificios. Por muy duro que resulte, hay que matar a los niños si así lo requiere la Organización. Kaliayev, por el contrario, cree que el asesinato de los inocentes es el límite que nunca puede ni debe traspasarse. Una revolución sin límites desemboca en un nuevo despotismo.

Albert Camus es uno de los más coherentes intérpretes de Nieztsche y de Dostoievski y uno de los más auténticos representantes del ateísmo moral, que no puede aceptar la existencia de Dios precisamente por su responsabilidad en el sufrimiento de los inocentes. Su ateísmo no se mueve en el terreno especulativo, sino que se torna rebelión ética desde la solidaridad con las víctimas. Hasta tal punto relativiza la importancia de las pruebas filosóficas de la existencia de Dios que confiesa, no sin sentido del humor al tiempo que de manera realista, que nunca «vio morir a nadie por el argumento ontológico» de Anselmo de Canterbury. Y lleva razón.

Su rebelión metafísica consiste en la negación de la teleología del ser humano y de la creación. Es una rebelión contra Dios, a quien desafía y pide cuenta y razón de la injusticia imperante en su creación, como hiciera el legendario personaje bíblico Job. Yo creo que la rebelión metafísica de Camus procede de la tradición bíblica veterotestamentaria y de su concepción personal de Dios, más que de la tradición griega. El rebelde metafísico no pide cuentas a una divinidad cósmica, sino al Dios personal. Es el Dios personal del Antiguo Testamento, observa Camus, «quien moviliza la energía subversiva». Es Caín, más que Prometeo, quien desencadena la rebelión; son los descendientes de Caín, más que los seguidores de Prometeo, quienes activan la rebelión a lo largo y ancho de la historia.

 

 

Incrédulo apasionado

 

Así lo califica Charles Moeller apoyándose en un texto del propio Camus. Es la definición que mejor refleja su vida, su pensamiento y sus sentimientos, conforme a su propio testimonio de 1943 recogido en 1949 en Vie intelectuelle: «La incredulidad contemporánea no se apoya ya en la ciencia como a finales del siglo pasado. Niega al mismo tiempo la ciencia y la religión. No se trata ya del escepticismo de la razón frente al milagro: es una incredulidad apasionada

Pero su incredulidad no es fanática ni inactiva, sino de mano tendida hacia los cristianos, como la del ateo doctor Rieux de La peste hacia el jesuita Paneloux, siempre dispuesto a aliviar los sufrimientos humanos, independientemente del credo religioso que se profese, siempre presto a trabajar por la justicia y en defensa de los condenados de la tierra. Así lo expuso en la memorable conferencia de 1946 en Latour-Maubour, en la que pidió que «los cristianos hablen alto y claro sin hacer surgir la duda, tanto sobre el terror de las dictaduras como sobre la condenación de un obispo yugoslavo, sobre el trato de los negros en América como sobre las deportaciones en Rusia. Que los cristianos participen en bloque contra el silencio y no nos dejen solos en medio de los verdugos.»

Es una incredulidad, la de Camus, preocupada por la salvación de los seres humanos que sufren sin motivo ni fundamento y de los pobres que viven en el infierno de la miseria. Una incredulidad que no responde a cita alguna en el más allá, sino a la llamada de la solidaridad en la tierra. Por eso el intelectual argelino-francés, como asevera Charles Moeller interpretando acertadamente la conciencia solidaria de Camus, «siempre llegará tarde a las citas con Dios, porque siempre habrá demasiados carros atollados en el camino, a los que habrá que desatascar». Pero en las citas terrenas puede coincidir, como de hecho coincidió, con personas y colectivos creyentes empeñados en construir un mundo mejor.

Se trata, en fin, de una incredulidad que tiene en común con la fe cristiana la mística de la dicha y la creencia en el valor liberador de la muerte de los justos. Tal es el mensaje de Los justos: «No lloréis —dice Dora a sus compañeros de Organización, tras la ejecución de Kaliayev—. ¡No, no, no lloréis! Ya veis que es el día de la justificación. Algo se eleva en esta hora que es nuestro testimonio de rebeldes. Annek ya no es un asesino.»

 

 

Jesús de Nazaret, despojado de su divinidad

 

¿Y Jesús de Nazaret? A pesar de la increencia de Camus, el Nazareno no es una persona ajena a su vida y a su reflexión. Todo lo contrario: siente un profundo respeto por él, más allá de los dogmas con que el cristianismo le ha desfigurado. «Yo no creo en su resurrección —afirma Camus—, pero no ocultaré la emoción que siento ante Cristo y su enseñanza. Ante Él y ante su historia no experimento más que respeto y veneración.» Contrapone Jesús a los cristianos poco ejemplares y a los funcionarios de lo sagrado, que primero lo relegan al sótano, luego lo meten en el desván, lo colocan en la cruz y trepan por ella para que los vean desde lejos, aunque para ello tengan que patear a quien está clavado en la cruz. Golpean, juzgan con severidad e incluso matan en su nombre. Prescinden de la generosidad y ejercen la «caridad». No perdonan a nadie. Jesús, por el contrario, habla suavemente a la adúltera y le dice: «Yo tampoco te condeno.» Es verdad que hay gentes que aman desinteresadamente a Jesús, incluso entre los cristianos, matiza, «pero son contados».

Camus reconoce la importancia que tiene para la humanidad lo sucedido el Viernes Santo en el Gólgota, porque en las tinieblas que se cernieron aquella tarde, la divinidad, abandonando sus tradicionales privilegios, vivió en toda su radicalidad y hasta el final la duda espantosa, la desesperación y la angustia de la muerte. Para que Dios sea un ser humano, concluye el autor de El hombre rebelde, «es necesario que se desespere». Despojado de su divinidad por la crítica racionalista, Jesús se torna un ser humano que fracasa, asume la frustración y pierde toda dimensión redentora. Y este Jesús frustrado «no es sino un inocente más al que los representantes del Dios de Abraham ajusticiaron espectacularmente. El abismo que separa al amo de los esclavos se abre de nuevo y la rebelión sigue gritando ante el rostro oculto de un dios celoso.»

 

 

¿Es posible la dicha?

 

¿Todo es sufrimiento en la historia humana? ¿No hay momentos de felicidad? ¿Es esta imposible? ¿Tiene que renunciar el ser humano a ella? La respuesta a estas preguntas a partir de la vida y de la obra de Camus no es fácil. Jacques Cormery, el héroe de la novela inacabada El primer hombre, no logra alcanzar la felicidad. Pero la novela tiene un momento feliz, el recuerdo de la niñez en el mar en calma: «El mar estaba tranquilo, tibio, el sol ahora ligero sobre las cabezas mojadas, y la gloria de la luz llenaba sus cuerpos jóvenes de una alegría que los hacía gritar sin interrupción. Reinaban sobre la vida y sobre el mar, y lo más fastuoso que puede dar el mundo lo recibían y gastaban sin medida, como señores seguros de sus riquezas irreemplazables.»

Camus no se contenta con el Sísifo que fracasa en su intento de subir la piedra hasta la cima de la montaña. Ve a ese hombre volver a bajar con paso lento hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Pero esta hora es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino y es más fuerte que su roca. El mito de Sísifo es, ciertamente, trágico, pero lo es porque su protagonista tiene conciencia. La clarividencia, que debía constituir su tormento, consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no se venza con el desprecio. Por lo tanto, sigue argumentando Camus, el descenso que se hace algunos días con dolor, puede hacerse también con alegría.

Sísifo está de nuevo al pie de la montaña y vuelve a encontrar siempre su carga. Pero hay una lección que enseña a los humanos: una fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. El universo, en adelante sin amo, no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre. Y Camus termina: «Hay que imaginarse a Sísifo feliz.»

Camus no es un pensador pesimista y derrotado, ni una persona fracasada y resentida. Es un ser humano en busca de la dicha, como él mismo confiesa: «Cuando me ocurre buscar lo que hay en mí de fundamental, es el gusto por la dicha lo que encuentro. Me gustan profundamente los seres humanos. No siento por la especie ningún desprecio. En el centro de mi obra hay un sol invencible. Me parece que todo esto no da por resultado un pensamiento muy triste.» Sin embargo, la dicha no está al alcance de la mano, ni se logra por el mero hecho de pensar en ella o de desearla. Lo saben muy bien los personajes de ficción de Camus, que se debaten entre la razón y la sinrazón de la existencia, entre el amor por la vida y su puesta en riesgo por la libertad del pueblo, entre el sentido que anhelan y el sinsentido que impera en su entorno.

Concluyo con el juicio de Olivier Todd sobre el autor de El mito de Sísifo: «Camus diagnosticó ciertos males de nuestra época, reflejó sus angustias, rechazó las tentaciones totalitarias y su propia inclinación al nihilismo. Habría podido caer en el cinismo. Pensador y moralista, estaba aislado en los ambientes franceses en los que triunfaba el marxismo bruto. Camus rechazó el fanatismo, no el militantismo. La idea de Dios en el que no podía creer le persiguió.»

 

Este perfil procede de Juan José Tamayo, Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica, Fragmenta, Barcelona, 2013, p. 143-151.

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15/09/2013
Juan José Tamayo publica ‘Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica’, una magna aportación a la historia de las ideas religiosas del último siglo
FRAGMENTA EDITORIAL | Plaça del Nord, 4, pral. 1.a | 08024 Barcelona | Tel: 93 217 20 31 | Contactar
 

Colección: Fragmentos
Volumen: 20
Núm. de páginas: 528
Primera edición: septiembre de 2013
ISBN: 978-84-92416-77-6
Encuadernación: rústica, 13 x 21 cm
Los intelectuales no se instalan cómodamente en la realidad tal como es. Se preguntan cómo debe ser y buscan su transformación. Desestabilizan el orden establecido, despiertan las conciencias adormecidas y revolucionan las mentes instaladas.

Este libro ofrece cincuenta perfiles de hombres y mujeres que responden a la idea del intelectual crítico: Ernst Bloch, María Zambrano, Karl Rahner, Hannah Arendt, Dietrich Bonhoeffer, Simone de Beauvoir, Simone Weil, José Luis L. Aranguren, Leonidas Proaño, José M.ª Díez-Alegría, Albert Camus, Edward Schillebeeckx, Enrique Miret Magdalena, Óscar Romero, José M.ª González Ruiz, Raimon Panikkar, José Saramago, Samuel Ruiz, Geza Vermes, Tissa Balasuriya, Ernesto Cardenal, José Gómez Caffarena, Giulio Girardi, Casiano Floristán, Carlo M. Martini, Hans Küng, Gustavo Gutiérrez, Pere Casaldàliga, Dorothee Sölle, Ignacio Ellacuría, Rosario Bofill, Federico Mayor Zaragoza, Julio Lois, Elisabeth Schüssler Fiorenza, Leonardo Boff, Jon Sobrino, Asghar Ali Engineer, Paul Knitter, Fátima Mernissi, Eugen Drewermann, Boaventura de Sousa Santos, Elisabeth A. Johnson, Francisco Fernández Buey, Ada María Isasi-Díaz, Nasr Hamid Abu Zayd, Mansur Escudero, Lavinia Byrne, Shirin Ebadi, Elsa Tamez y Amina Wadud.

El resultado de este recorrido es una biografía religiosa colectiva del siglo xx que se caracteriza por la propuesta de una teoría crítica de la sociedad y de la religión en clave liberadora.

   
El autor
Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) es doctor en teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid. Dirige la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría en la Universidad Carlos III de Madrid y es profesor invitado en numerosas universidades nacionales e internacionales. Es, asimismo, secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, miembro de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones y del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación. Colabora en algunas de las principales revistas latinoamericanas y europeas de teología, ciencias sociales y ciencias de las religiones, así como en el diario El País, El Periódico de Cataluña y El Correo. Figura clave de la teología de la liberación y de la teología de las religiones en Europa, ha publicado más de sesenta obras, muchas de ellas traducidas a varios idiomas. En Fragmenta ha publicado Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica (2013).
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