Obispo se disfraza de indigente para dar lección


  • Associated Press

Los integrantes de una congregación mormona en Estados Unidos encontraron a una persona que pensaban era un indigente al llegar a su iglesia. Pero lo que no sabían era que ese hombre era un obispo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

 

Al menos cinco personas le pidieron a David Musselman que se fuera de la propiedad eclesiástica ubicada en Taylorsville, un suburbio de Salt Lake City, algunos le dieron dinero y la mayoría fue indiferente.

El obispo dijo que se disfrazó de indigente para enseñar a su congregación una lección sobre la compasión. Para hacer su apariencia más convincente, contactó a una artista del maquillaje de Salt Lake City para que transformara su rostro en uno diferente que ni siquiera su familia lo reconociera.

“Lo que quería demostrar principalmente era que no necesitamos juzgar tan rápido”, dijo Musselman a KUTV-TV (http://bit.ly/1gkeZMw ).

Hubo varias reacciones por su apariencia en la iglesia.

“Muchos en realidad desviaron su camino para desdeñarme a propósito y ni hablar de que hicieran contacto visual”, dijo a Deseret News (http://bit.ly/1aYkBtP). “Me hubiera gustado acercarme y decirles ‘feliz Día de Acción de Gracias’. A muchos de ellos no les hubiera pedido comida o dinero, y su incapacidad para siquiera saludar fue muy sorprendente”.

La reacción que sorprendió más a Musselman fue la de los niños.

“Estaba impresionado por los niños. Podía ver en sus ojos que querían hacer más”, comentó.

El obispo, que sólo le dijo a su segundo consejero que se disfrazaría de indigente, caminó hacia el púlpito durante el servicio religioso y reveló su identidad, quitándose peluca, barba y anteojos.

Jaimi Larsen, que estaba en la congregación, se sorprendió. “Comencé a sentir vergüenza porque no saludé a este hombre… Estaba sucio, paralítico, viejo. Estaba murmurando para sí mismo”, dijo.

Pero la intención no era avergonzar a los fieles, dijo el obispo, sino recordarles ser amables con todas las personas en los caminos de la vida, no sólo en los días festivos.

“Ser como Cristo, sólo hacerles saber que sé que están ahí”, agregó.

 

 

http://noticias.terra.com.co/internacional/eeuu/obispo-se-disfraza-de-indigente-para-dar-leccion,a475433116492410VgnCLD2000000ec6eb0aRCRD.html

Cuando las mujeres eran sacerdotes


 10 JUL 2002

Durante los últimos meses han aparecido numerosos documentos y declaraciones de teólogos y teólogas, grupos de sacerdotes y religiosos, movimientos cristianos y organizaciones cívico-sociales, e incluso de obispos y cardenales de la Iglesia católica, pidiendo el acceso de las mujeres al sacerdocio. Todos ellos consideran la exclusión femenina del ministerio sacerdotal como una discriminación de género que es contraria a la actitud inclusiva de Jesús de Nazaret y del cristianismo primitivo, va en dirección opuesta a los movimientos de emancipación de la mujer y a las tendencias igualitarias en la sociedad, la política, la vida doméstica y la actividad laboral.

El alto magisterio eclesiástico responde negativamente a esa reivindicación, apoyándose en dos argumentos: uno teológico-bíblico y otro histórico, que pueden resumirse así: Cristo no llamó a ninguna mujer a formar parte del grupo de los apóstoles, y la tradición de la Iglesia ha sido fiel a esta exclusión, no ordenando sacerdotes a las mujeres a lo largo de los veinte siglos de historia del catolicismo. Esta práctica se interpreta como voluntad explícita de Cristo de conferir sólo a los varones, dentro de la comunidad cristiana, el triple poder sacerdotal de enseñar, santificar y gobernar. Sólo ellos, por su semejanza de sexo con Cristo, pueden representarlo y hacerlo presente en la eucaristía.

Estos argumentos vienen repitiéndose sin apenas cambios desde hace siglos y son expuestos en tres documentos de idéntico contenido, a los que apelan los obispos cada vez que los movimientos cristianos críticos se empeñan en reclamar el sacerdocio para las mujeres: la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe Inter insigniores (15 de octubre de 1976) y dos cartas apostólicas de Juan Pablo II: Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988) y Ordinatio sacerdotalis. Sobre la ordenación sacerdotal reservada sólo a los hombres (22 de mayo de 1984). La más contundente de todas las declaraciones al respecto es esta última, que zanja la cuestión y cierra todas las puertas a cualquier cambio en el futuro: ‘Declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia’.

Es verdad que la historia no es pródiga en narrar casos de mujeres sacerdotes. Esto no debe extrañar, ya que ha sido escrita por varones, en su mayoría clérigos, y su tendencia ha sido a ocultar el protagonismo de las mujeres en la historia del cristianismo. ‘Si las mujeres hubieran escrito los libros, estoy segura de que lo habrían hecho de otra manera, porque ellas saben que se les acusa en falso’. Esto escribía Cristina de Pisan, autora de La ciudad de las damas (1404). Sin embargo, importantes investigaciones históricas desmienten tan contundentes afirmaciones del magisterio, hasta invalidarlas y convertirlas en pura retórica al servicio de una institución patriarcal. Entre los estudios más relevantes al respecto cabe citar Mujeres en el altar, de Lavinia Byrne, religiosa expulsada de su congregación por publicar este libro; Cuando las mujeres eran sacerdotes, de Karen Jo Torjesen, catedrática de Estudios sobre la Mujer y la Religión en Claremont Graduate School, y los trabajos del historiador Giorgio Otranto, director del Instituto de Estudios Clásicos y Cristianos de la Universidad de Bari. En ellos se demuestra, mediante inscripciones en tumbas y mosaicos, cartas pontificias y otros textos, que las mujeres ejercieron el sacerdocio católico durante los 13 primeros siglos de la historia de la Iglesia. Veamos algunas de estas pruebas que quitan todo valor a los argumentos del magisterio eclesiástico.

Debajo del arco de una basílica romana aparece un fresco con cuatro mujeres. Dos de ellas son las santas Práxedes y Prudencia, a quienes está dedicada la iglesia. Otra es María, madre de Jesús de Nazaret. Sobre la cabeza de la cuarta hay una inscripción que dice: Theodora Episcopa (= Obispa). La ‘a’ de Theodora está raspada en el mosaico, no así la ‘a’ de Episcopa.

En el siglo pasado se descubrieron inscripciones que hablan a favor del ejercicio del sacerdocio de las mujeres en el cristianismo primitivo. En una tumba de Tropea (Calabria meridional, Italia) aparece la siguiente dedicatoria a ‘Leta Presbytera’, que data de mediados del siglo V: ‘Consagrada a su buena fama, Leta Presbytera vivió cuarenta años, ocho meses y nueve días, y su esposo le erigió este sepulcro. La precedió en paz la víspera de los Idus de Marzo’. Otras inscripciones de los siglos VI y VII atestiguan igualmente la existencia de mujeres sacerdotes en Salone (Dalmacia) (presbytera, sacerdota), Hipona, diócesis africana de la que fue obispo san Agustín cerca de cuarenta años (presbiterissa), en las cercanías de Poitires (Francia) (presbyteria),en Tracia (presbytera, en griego), etcétera.

En un tratado sobre la virtud de la virginidad, del siglo IV, atribuido a san Atanasio, se afirma que las mujeres consagradas pueden celebrar juntas la fracción del pan sin la presencia de un sacerdote varón: ‘La santas vírgenes pueden bendecir el pan tres veces con la señal de la cruz, pronunciar la acción de gracias y orar, pues el reino de los cielos no es ni masculino ni femenino. Todas las mujeres que fueron recibidas por el Señor alcanzaron la categoría de varones’ (De virginitate, PG 28, col. 263).

En una carta del papa Gelasio I (492-496) dirigida a los obispos del sur de Italia el año 494 les dice que se ha enterado, para gran pesar suyo, de que los asuntos de la Iglesia han llegado a un estado tan bajo que se anima a las mujeres a oficiar en los sagrados altares y a participar en todas las actividades del sexo masculino al que ellas no pertenecen. Los propios obispos de esa región italiana habían concedido el sacramento del orden a mujeres, y éstas ejercían las funciones sacerdotales con normalidad.

Un sacerdote llamado Ambrosio pregunta a Atón, obispo de Vercelli, que vivió entre los siglos IX y X y era buen conocedor de las disposiciones conciliares antiguas, qué sentido había que dar a los términos presbytera y diaconisa, que aparecían en los cánones antiguos. Atón le responde que las mujeres también recibían los ministerios ad adjumentum virorum, y cita la carta de san Pablo a los Romanos, donde puede leerse: ‘Os recomiendo a Febe, nuestra hermana y diaconisa en la Iglesia de Cencreas’. Fue el concilio de Laodicea, celebrado durante la segunda mitad del siglo IV, sigue diciendo en su contestación el obispo Aton, el que prohibió la ordenación sacerdotal de las mujeres. Por lo que se refiere al término presbytera, reconoce que en la Iglesia antigua también podía designar a la esposa del presbítero, pero él prefiere el significado de sacerdotisa ordenada que ejercía funciones de dirección, de enseñanza y de culto en la comunidad cristiana.

En contra de conceder la palabra a las mujeres se manifestaba el papa Honorio III (1216-1227) en una carta a los obispos de Burgos y Valencia, en la que les pedía que prohibieran hablar a las abadesas desde el púlpito, práctica habitual entonces. Éstas son sus palabras: ‘Las mujeres no deben hablar porque sus labios llevan el estigma de Eva, cuyas palabras han sellado el destino del hombre’.

Estos y otros muchos testimonios que podría aportar son rechazados por el magisterio papal y episcopal y por la teología de él dependiente, alegando que carecen de rigor científico. Pero ¿quién es la teología y quiénes son el papa, los cardenales y los obispos para juzgar sobre el valor de las investigaciones históricas? La verdadera razón de su rechazo son los planteamientos patriarcales en que están instalados. El reconocimiento de la autenticidad de esos testimonios les llevaría a revisar sus concepciones androcéntricas y a abandonar sus prácticas misóginas. Y a eso no parecen estar dispuestos. Prefieren ejercer el poder autoritariamente y en solitario encerrados en la torre de su ‘patriarquía’, a ejercerlo democráticamente y compartirlo con las mujeres creyentes, que hoy son mayoría en la Iglesia católica y, sin embargo, carecen de presencia en sus órganos directivos y se ven condenadas a la invisibilidad y al silencio.

Juan José Tamayo-Acosta es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de la Religión en la Universidad Carlos III de Madrid.

 

http://elpais.com/diario/2002/07/10/opinion/1026252008_850215.html

LO ULTIMO DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LA MUJER


Maureen Fiedler  |  noviembre 27, 2013NCR Hoy
Me gusta mucho el Papa Francisco de todas maneras. Parece agradable, amable, verdaderamente humano, un hombre que experimenta la vida con alegría. Me encanta su estilo de vida más simple, su énfasis en los pobres del mundo y su predicación de la justicia social y la paz como pilares del mensaje del Evangelio.

Pero cuando se trata de mujeres , me dan ganas de llorar. Él simplemente no parece entenderlo.Él trata de ser agradable, para que sean complementarios y comprensión. Pero en casi cada frase, parece pensar de la mujer como una especie diferente de humano.

Su último documento, Evangelii Gaudium , no es la excepción. Él habla de la mujer “la sensibilidad, la intuición y otros distintivos conjuntos de habilidades que ellas, más que los hombres, tienden a poseer. ” Menciona “la especial preocupación que las mujeres muestran a los demás, que encuentra una especial, aunque no exclusiva, de la expresión en la maternidad.” En otra sentencia, habla sobre el “genio femenino”. Las mujeres pueden ser socializados en muchas de estas funciones y cualidades, pero que no tienen un rincón en ellos. He conocido a un montón de hombres que son sensibles, intuitivos y muestran una especial preocupación por los demás.Francisco mismo demuestra muchas de esas cualidades.

Pero hay muchas cualidades mujeres y los hombres comparten también que él no menciona: la inteligencia, habilidades de organización, habilidades de liderazgo , habilidad política, destreza física. Estos atributos son tanto de las mujeres como lo son los de los hombres.

Pero las palabras de Francisco se leen como si él piensa que las mujeres son de alguna manera una especie diferente. Son las criaturas con cualidades “blandas”, no las cualidades estereotipada atribuidas a varones.

El verdadero problema es que estos sentimientos, junto con alguna extraña teología, parecen ser la base de su rechazo de cualquier discusión sobre la ordenación de mujeres. Sobre este punto, dice, “La reserva del sacerdocio a los varones, como signo de Cristo Esposo que da a sí mismo en la Eucaristía, no es una cuestión abierta a la discusión.”

Esto parece ser una nueva forma de decir que debido a que Jesús era un hombre, el sacerdote debe ser hombre. Ese argumento ha sido respondida tantas veces, parece redundante decirlo. Sin embargo, “la imagen de Jesús” no es una cuestión de género. Para hacer que la masculinidad de Jesús un elemento de control en él proyección de imagen es confundir a la masculinidad de Jesús, que es incidental, con su humanidad, que es fundamental para su papel redentor. Y las imágenes conyugal es sólo eso: las imágenes. Por otra parte, decir que sólo los machos de la imagen puede la masculinidad sacraliza Jesús.

El Papa Francisco tiene un punto digno de mención en una cosa: El sacerdocio es para el servicio, no por el poder. Con demasiada frecuencia, estos se enredan y confunden.

Pero eso no borra su visión anticuada de la mujer, ni reformar su teología del sacerdocio. Hasta que eso ocurra, muchas de sus otras metas valiosas – sobre todo atraer a los jóvenes a la iglesia – se mantendrá fuera de su alcance.

 

 

http://ncronline.org/blogs/ncr-today/latest-pope-francis-women

El significado de la ordenación y cómo las mujeres fueron gradualmente excluidas


marzo 9, 20130

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Publicado en National Catholic Reporter (NCR). Traducido por Priscila.

Artículo original: http://ncronline.org/news/women-religious/meaning-ordination-and-how-women-were-gradually-excluded

 

Nota delEditor: Tras el editorial “Corregir una injusticia: ordenar a las mujeres” (NCR, Dic 7-20), numerosos lectores solicitaron mayorinformación sobre algunas de las cuestiones que se derivaban de dicho editorial. Éste es el segundo de una serie de artículos que buscan cubrir dichas cuestiones. El primer artículo (NCR, enero 4-17) reflejó la historia de las mujeres en puestos dirigentes en el desarrollo de la iglesia primitiva hasta el s.V.(traducción al español en este mismo blog). Este artículo comienza en dicho s.V.

Las dos cuestiones más relevantes a tratar acerca del desarrollo de los puestos dirigentes en la iglesia en el período del s.V al XIII son las siguientes. En primer lugar, la definición de “ordenación” cambió radicalmente durante el s.XII. En segundo lugar, las mujeres fueron consideradas candidatas a la ordenación hasta el s.XIII. Dicho esto, es importante comprender qué significó la ordenación entre los siglos V-XII. Sólo entonces se puede entender qué significó ordenar a las mujeres en ese período.

Durante el primer milenio del Cristianismo, la ordenación significó la elección y dedicación de una persona para realizar una determinada función en la comunidad cristiana. No sólo obispos, sacerdotes, diáconos y subdiáconos, sino también guardas, lectores, exorcistas, acólitos, canónigos, abades, abadesas, reyes, reinas y emperatrices eran considerados igualmente ordenados. Es perfectamente comprensible: una ordo (orden) era un grupo en la iglesia (o en la sociedad) que tenía un particular trabajo o vocación. De hecho, cualquier trabajo o vocación era denominado una “orden”, y el proceso por el cual uno era elegido y designado para tal vocación era una “ordenación”.

Citando al Cardenal Yves Congar, teólogo dominico francés, que murió a los 91 años en 1995, “la ordenación incluía al mismo tiempo elección como punto de partida y consagración como final. Pero en lugar de significar, como sucedió desde comienzos del s.XII, la ceremonia en la cual un individuo recibe un poder que jamás puede perder, las palabras ordinareordinariordinatio significaban el hecho de ser designado y consagrado a ocupar un cierto lugar, mejor una determinada función, ordo, en la comunidad y para su servicio”. La ordenación no daba a la persona, por ejemplo, el irrevocable poder de consagrar el pan y el vino, o de dirigir la liturgia, sino que una comunidad en particular encargaba a una persona ocupar un puesto dirigente en esa comunidad (y sólo en esa comunidad) y él/ella dirigía la liturgia debido al puesto dirigente que ocupaba en la comunidad. Por tanto, se esperaba que cualquier líder de la comunidad dirigiera la liturgia.

Tal y como la cita de Congar indica, sólo en los s.XII y XIII teólogos y canonistas concibieron, después de largos debates, otra definición de ordenación. De acuerdo a esta definición – y es la definición con la que estamos más familiarizados hoy- la ordenación garantiza al receptor no una posición en una comunidad, sino un poder que esta persona puede ejercer en cualquier comunidad. El poder central que la ordenación garantiza es el poder de consagrar el pan y el vino en el altar, y así, con el tiempo, la ordenación fue considerada sólo para aquellas órdenes que servían en el altar, esto es, las órdenes del sacerdocio, diaconado y subdiaconado. Todo el resto de órdenes previas dejaron de ser consideradas órdenes.

Como parte de esta redefinición, las mujeres fueron excluidas de todas las órdenes incluidas el sacerdocio, el diaconado y subdiaconado. De hecho, se comenzó a enseñar y a creer, como todavía así se hace, que las mujeres nunca realizaron estas funciones ahora reducidas a las tres órdenes. Bajo la antigua definición de orden, sin embargo, las mujeres ocuparon diferentes puestos litúrgicos y administrativos ahora sólo reservados a sacerdotes, diáconos y obispos. La evidencia desde los siglos IV al XI indica que algunas mujeres dirigieron liturgias con la aprobación de al menos algunos obispos. El mejor ejemplo superviviente de esto es un memorial en piedra datado entre los siglos IV-VI encontrado cerca de Poitiers, Francia; conmemora a “Martia la sacerdote [presbytera] haciendo el ofertorio junto a Olibrio y Nepos”. Los investigadores que han estudiado el memorial están de acuerdo en que la inscripción se refiere a Martia como ministro, quien celebra la Eucaristía junto a dos hombres, Olibrio y Nepos. Que esta práctica continuó es testimoniado en la carta del Papa Gelasio I del 494 que aconseja a los obispos que confirmaban a las mujeres a servir en el altar. El Concilio de París del 829 deja extremadamente claro que eran los obispos los que permitían a las mujeres ejercer el ministerio en el altar. Las mujeres ciertamente distribuían la Comunión en los siglos X, XI y quizás XII. Textos de estos servicios existen en dos manuscritos del período.
Todo esto cambió completamente en un período de cien años entre finales del s.XI y comienzos del s.XIII. Debido a diferentes razones culturales, las mujeres fueron gradualmente excluidas de la ordenación. Primero, muchos puestos en la iglesia dejaron de ser considerados “ordenados”, los más importantes: abades y abadesas. Mujeres poderosas en sus órdenes religiosas pasaron de ser ordenadas a la laicidad. Segundo, los legisladores canónicos y después los teólogos, comenzaron a debatir si la mujer podría alguna vez ser ordenada al sacerdocio o diaconado. Algunos canonistas argumentaron que, por ejemplo, las mujeres habían sido en algún momento ordenadas al diaconado, pero ahora ya no lo eran. A finales del s.XII, los argumentos que se fueron sucediendo decían que las mujeres “realmente” nunca habían sido ordenadas, a pesar de las referencias de lo contrario en el derecho canónico. Finalmente, hacia comienzos del s.XIII, los canonistas y teólogos argumentaron que las mujeres nunca habían sido y nunca podrían ser ordenadas debido a que eran física, mental y espiritualmente inferiores al hombre. Un teólogo franciscano, Duns Scoto (1266-1308) adoptó una perspectiva distinta: las mujeres son iguales a los hombres en todo, pero como Jesús nunca ordenó a mujeres, la iglesia no puede hacerlo. Ésta es, por supuesto, la posición actual del Magisterio.

Poco ha cambiado, pues, en la teología de la ordenación desde el s.XIII, cuando la estuctura eclesiástica que hoy conocemos fue establecida por primera vez. La enseñanza oficial sobre la ordenación de las mujeres se data unos cien años después.
PARA LEER MÁS

The Hidden History of Women’s Ordination by Gary Macy (Oxford University Press, 2008)

Women Deacons: Past, Present and Future by Gary Macy, William Ditewig and Phyllis Zagano (Paulist Press, 2011)

Holy Saturday by Phyllis Zagano (Herder and Herder, 2000)

Previous: Early women leaders: from heads of house churches to presbyters

Next: What is the magisterium?

[Gary Macy is the John Nobili, SJ, Professor of Theology and chair of the Religious Studies Department of Santa Clara University, Santa Clara, Calif.]

 

http://mujeresacerdotesenlaiglesia.wordpress.com/2013/03/09/el-significado-de-la-ordenacion-y-como-las-mujeres-fueron-gradualmente-excluidas/

Controversial arribo de embajador homosexual a República Dominicana


28 de noviembre, 2013 19:34 – Internacional 0

Algunos miembros de la Iglesia Católica dominicana calificaron el hecho como “una falta de respeto” y “una burla de los Estados Unidos”. 

El nuevo representante de Estados Unidos en República Dominicana, James Brewster,  llegó al país acompañado por su esposo, lo cual incendió las alarmas en el sector más conservador del país donde de inmediato manisfestaron su descontento .

Brewster es un empresario y activista por los derechos homosexuales y además ejerció un importante papel en la recolección de fondos en la última campaña electoral del presidente Obama.

“El sr. Brwester viene aquí como embajador, no como activista para la comunidad gay” indicó el Jefe de finanzas de la embajada de Estados Unidos, Daniel Foote.

Aún así, el rechazo al embajador se mantiene y la máxima autoridad dominicana señaló que EE UU quiere implementar el matrimonio gay en el país. De todos modos, la comunidad homosexual del país caribeño aseguró el apoyo al político.

 

 

http://cnnchile.com/noticia/2013/11/28/controversial-arribo-de-embajador-homosexual-a-republica-dominicana-

40.000 mujeres asesinadas en Brasil


Los feminicidios en Brasil alcanzan cifras comparables con una guerra civil. En los últimos 10 años fueron asesinadas en este país 40.000 mujeres “simplemente por ser mujeres”, denuncian activistas que abanderan la lucha contra la violencia de género.

28.11.2013 ·  · Fabíola Ortiz (Río de Janeiro)

Una madre de una joven asesinada en Pernambuco, cuando estaba embarazada, reivindica en una protesta el derecho de las brasileñas a vivir libres de violencia. (Emanuela Castro/IPS)

Cada año, entre el 25 de este mes y el 10 de diciembre, la comunidad internacional y las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres impulsan 16 Días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres.

Las dos semanas de lucha fueron una iniciativa del Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres, que en 1991 pidió dedicar a este problema el intervalo entre el Día Mundial de la Lucha contra la Violencia hacia la Mujer y el Día Mundial de los Derechos Humanos.

Este año, en Brasil las jornadas adquieren mayor relevancia porque el 3 y 4 de diciembre se realizará en la sureña ciudad de Porto Alegre un encuentro para elaborar el Informe Alternativo de la Sociedad Civil para presentar ante el Comité de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), que se reunirá en febrero en Ginebra.

El llamado “informe sombra” está destinado a apoyar el análisis del Comité de la Cedaw sobre las acciones del gobierno brasileño para enfrentar la trata y mejorar la salud de las mujeres.

“Estos días de activismo dan mayor visibilidad a las agendas de los derechos de género. La violencia contra las mujeres salió de debajo de la mesa, y la sociedad asume que es una realidad y no una invención”, dijo la coordinadora en Brasil del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), Ingrid Leão.

Un estudio realizado por el Instituto Avante Brasil arrojó como resultado que entre 2001 y 2010 fueron asesinadas 40.000 mujeres. Solo en 2010 hubo un feminicidio cada una hora, 57 minutos y 43 segundos, lo que se tradujo en que ese año se cometieran 4,5 homicidios por cada 100.000 mujeres.

Para este año, la proyección en Brasil es de 4.717 feminicidios.

Se la conoce como la Ley Maria da Penha, en reconocimiento a esta farmacéutica maltratada por su marido, quien en 1983 intentó asesinarla dos veces, la primera con disparos que le causaron una paraplejia irreversible.

Con apoyo de Cladem, Penha interpuso una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que funciona en el marco de la Organización de Estados Americanos. Fue el primer caso de violencia de género tratado por esta instancia y concluyó en 2001 con el Estado brasileño responsabilizado de negligencia.

Además de la Cedaw, adoptada en 1979 por los miembros de la Organización de las Naciones Unidas, el país también suscribió en 1994 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como la Convención de Belém do Pará, aprobada en esa ciudad amazónica brasileña.

“¿Cómo podemos convivir todavía con ese nivel de violencia contra las mujeres, pese a casi 40 años de denuncias?”, se preguntó la especialista Télia Negrão, de la Red Nacional Feminista de Salud, Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos.

A su juico, no es posible establecer un perfil de las mujeres maltratadas, porque el problema involucra a  todas las clases sociales, razas y edades. “Todas las mujeres, solo por su condición de género, son vulnerables y son objeto de violencia”, explicó.

Pero Negrão, también coordinadora del Colectivo Femenino Plural, destacó que el grado de vulnerabilidad aumenta cuando se suma la desigualdad social, la pobreza, la baja escolaridad, las menores oportunidades laborales, los bajos ingresos y la residencia  en zonas con elevada violencia.

“Esas mujeres tienen pocos instrumentos sociales a los que recurrir. Sin algún grado de autonomía, a la mujer le es más difícil salir de su situación de violencia”, admitió.

En agosto de 2013, la presidenta Dilma Rousseff sancionó una ley que penaliza la violencia sexual. La norma obliga a todos los centros de salud a atender a las víctimas y brindarles tratamiento contra las enfermedades de transmisión sexual y el virus de inmunodeficiencia humana.

También debe proveerse a las víctimas de la píldora anticonceptiva de emergencia y, en casos de embarazo, las víctimas tienen derecho a que se les realice un aborto.

“La ciudadanía es la realización de los derechos humanos. Logramos mucho, pero todavía es poco”, argumentó Negrão, quien desde 1985 participa en el monitoreo del cumplimiento brasileño de las convenciones internacionales.

En el informe sombra para la Cedaw, “incluiremos hechos concretos (de discriminación) que el Estado brasileño no va a incorporar, porque a ningún gobierno le interesa exponerse en el plano internacional”, comentó Negrão.

En su reunión de 2012, el Comité de la Cedaw hizo hincapié en dos puntos: la trata  de mujeres, para la que demandó medidas concretas, y la necesidad de una legislación unificada en cuanto a la salud de las mujeres.

En un balance divulgado a comienzos de octubre, la Secretaría de Políticas para las Mujeres de la Presidencia destacó que las denuncias de trata aumentaron en 1.547 por ciento durante el primer semestre del año, en comparación con el mismo periodo de 2012.

Entre enero y junio la línea 180 de atención a las víctimas recibió 263 denuncias, de las cuales 173 se refirieron a casos internacionales y el resto a locales. En 34 por ciento de ellos, había riesgo de muerte para la víctima.

“La velocidad de las medidas relacionadas con la trata son muy lentas y las respuestas también. No tenemos actualmente capacidad de medir la magnitud del problema”, denunció Negrão.

Estela Scandola, quien integra el Comité Nacional de Lucha contra la Trata de Personas como representante de la sociedad civil, dijo a IPS que el país no ha conseguido poner en práctica una política de Estado para enfrentar este delito.

“Contamos con una política del gobierno mediante un decreto. Necesitamos la presión externa. La trata de personas es en sí misma una denuncia sobre las fallas del proceso de desarrollo de un país”, afirmó.

A su juicio, la sociedad civil tiene el papel de “denunciar esas fracturas” del Estado brasileño en la instrumentación de políticas apropiadas contra el delito.

“La impresión es que hay lentitud para que las cosas pasen. La burocracia no tiene fin”, criticó al referirse a la demora en la implementación del Segundo Plan Nacional de Lucha contra la Trata de Personas y de la propia creación del Comité Nacional para atender el problema, estancada por falta de fondos.

Scandola adelantó que el informe que la sociedad civil presentará ante el Comité de la Cedaw señalará la ausencia de una política adecuada.

A su juicio, las autoridades tienen cómo anticiparse y prevenir la trata allá donde haya mayores posibilidades de que el delito se propague, como en las grandes obras de infraestructura que se desarrollan en el país y que atraen a grandes contingentes de trabajadores.

http://periodismohumano.com/mujer/40-000-mujeres-asesinadas-en-brasil.html

Bolivia lidera lucha contra desigualdad de género en Latinoamérica


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Actualizado:
28/11/2013 18:51 GMT
El Foro Mundial de las Mujeres Parlamentarias ha reconocido este jueves a Bolivia como el país latinoamericano que mejor lucha contra la desigualdad de género en la región.
El reconocimiento ha sido recibido por la presidenta del Senado de Bolivia, Lilly Gabriela Montaño, durante la reunión de la cumbre anual del Foro Mundial de las Mujeres Parlamentarias en Bruselas, capital austriaca.

Según los datos aportados por el Foro Económico Mundial (FEM), en los últimos siete años el país andino ha mejorado de forma constante en materia de reducción de la brecha de género, ya que esta diferencia se redujo un 73 % en 2013 frente al 63 % que lo hizo en 2006.

Además, los mayores avances que han logrado las mujeres bolivianas desde 2006 han sido en materia de salud, donde la brecha se ha reducido en un 97 por ciento; seguido de la educación (96 %), participación económica (63 %) y política (37 %), aunque a nivel global este último es el mejor posicionado, ocupando el puesto número 20.

“En Bolivia están cambiando muchas cosas de manera irreversible, y una de ellas es la participación de la mujer”, ha explicado Montaño tras recibir el premio.

Por otra parte, el miembro del partido Movimiento al Socialismo, al dedicar el galardón al presidente boliviano, ha destacado que Evo Morales es “el hombre que ha hecho posible esta realidad a las mujeres de todo el país”.

De acuerdo con el índice que elabora el Foro Económico Mundial, Bolivia se encuentra en el puesto número 30 de 135 países en materia de reducción de la brecha de género.

oma/rh/nal

– See more at: http://www.hispantv.es/detail/2013/11/28/250310/bolivia-lidera-lucha-contra-desigualdad-genero-latinoamerica#sthash.U8KVoxoY.dpuf

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