Feminista Latinoamericana Teología de la Liberación: En balance y el futuro


Publicado: 10 de enero 2014 09:42 AM PST

por Olga Consuelo Vélez Caro (traducción Inglés por Rebel Girl)
VOCES
Volumen XXXV, N º 2013/4, octubre-diciembre de 2013, pp 131-139

Introducción

Con motivo de la celebración del cuadragésimo aniversario de la publicación del libro de Gustavo Gutiérrez, Teología de la liberación 1,surge la pregunta acerca de una teología feminista latinoamericana en esta perspectiva liberadora y los desafíos presentes actualmente.

Como punto de partida, vale la pena señalar que la urgencia de la realidad socio-política y económica que marcó teología de la liberación mantenida de la realidad de las mujeres «invisibles» hasta una década más tarde. «La experiencia de Dios en los pobres y los oprimidos» – el punto de partida de la teología de la liberación – no tuvo en cuenta la cuestión de género y, por otra parte, se consideró que esta cuestión podría distraer de la tarea teológica fundamental – «los pobres . » Sin embargo, a partir de dos frentes diferentes – por un lado, el impacto de los movimientos de mujeres a nivel mundial 2 y, por el otro, la incursión de las mujeres en la teología de la liberación reflexión 3 – formas para la inclusión de las mujeres fueron abriendo, incluso llegando a expresar una teología como «teología feminista latinoamericana». Ahora vamos a hacer frente a este viaje y sus desafíos pendientes.

1. El viaje teología feminista latinoamericana 4

La teología feminista latinoamericana ha crecido a través de diversas reuniones celebradas en el continente. Podemos colocar la primera en México en el Congreso de Tepeyac en 1979, la participación de mujeres de diferentes países y de diferentes afiliaciones religiosas. La reflexión teológica se centró en los esfuerzos de las mujeres para ser actores / sujetos. En 1984, promovido por la Comisión de Mujeres de EATWOT (Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo), se celebró otra reunión en Bogotá para planear una variedad de reuniones locales y continentales que impulsarían el trabajo teológico de las mujeres. En 1985, en Petrópolis (Brasil), se celebró la primera reunión sobre el tema «La mujer en las religiones cristianas.» Aquí se concluyó que el punto de partida de la reflexión teológica que realiza la mujer fue la experiencia de la opresión de la mujer y su experiencia de fe. Se aumentó la conciencia de que la maternidad no es el único aspecto en el que se valoren las mujeres, ya que también son «mediadores del Espíritu.» El mundo patriarcal que limita a las mujeres a la esfera privada, exaltando las cualidades atribuidas a las mujeres, tales como la sensibilidad, la imaginación y la intuición, mientras que los hombres están destinados al dominio público donde aparecen como racionales, seres objetivas forja el futuro, fue denunciado.

En 1986, se llevó a cabo el «Primer Encuentro Latinoamericano de Mujeres Los teólogos», convocada por EATWOT, en Argentina, donde, además de otros temas como la espiritualidad, la Cristología, Dios, María, etc., La opresión de género que hasta entonces tenía no se ha considerado en la teología de la liberación, comenzó a ser hablado. Se dio cuenta de que la opresión socio-política no era suficiente para pensar en la igualdad de género. Así que fue necesario introducir la perspectiva de género.

En el mismo año, el «Segundo Encuentro sobre Producción Teológico de las mujeres en las iglesias cristianas», organizado por el programa «Mujeres y Teología» del ISER («Instituto para el Estudio de la Religión») se llevó a cabo. Hasta entonces, se hablaba de la teología o de la teología de las mujeres que realizan las mujeres, porque no había desconfianza mutua entre las feministas y los teólogos. El primero de la sierra en la institución eclesial una de las causas de la opresión de las mujeres y los teólogos, siguiendo el espíritu liberador, se centró más en el desarrollo socio-económico, a partir de las mujeres doblemente oprimidos-a causa de su estatus socioeconómico y de género. En ese sentido, el trabajo teológico fue hecho, viendo en el Dios liberador del Dios que se compadece de los oprimidos y los oprimidos, recuperando el papel de las mujeres líderes en la Biblia y que han contribuido a la liberación de las personas y también la de los que pasó desapercibido o fueron asesinados, siendo víctimas inocentes del sistema patriarcal.

En diciembre de 1986, otra reunión fue convocada por EATWOT en Oaxtepec, México, bajo el título de «Primer Encuentro Intercontinental teología desde la perspectiva de las mujeres». Esta reunión reflexionó sobre la situación de las mujeres en las iglesias y en sus implicaciones teológicas de la espiritualidad, la Biblia, la cristología, la eclesiología y el método teológico. Lo más significativo fue la introducción del término «feminista», reconociendo que a pesar de las connotaciones negativas que la palabra podría tener a causa de estar relacionados con el feminismo del primer mundo (que tenía intereses diferentes) y la sospecha que despertó dentro de las iglesias, se expresó la ruptura que hemos querido establecer con el orden existente y proponemos una nueva forma de ser y de vivir la realidad.

Se celebraron otras reuniones en 1988 («Tercer Encuentro de Mujeres y Teología»), de 1990 («Cuarto Encuentro Nacional de Teología desde la perspectiva de las mujeres»), y 1992 («Quinto Encuentro Nacional de Teología desde la perspectiva de las mujeres»). También en 1992, algunas teólogas del Centro Ecuménico Diego de Medellín, en Santiago de Chile, que ya había organizado la «Teología de la Mujer» del programa, crearon la revisión Conspirando [«Conspirar»] con el objetivo de convocar a una red de mujeres en América Latina. En 1993, se llevó a cabo el «Segundo Encuentro de Mujeres Latinoamericanas teólogos». En 1994, una reunión de «Mujeres Profesores de Teología» tomó lugar en el que el teólogo argentino Beatriz Melano Couch fue honrado por ser la primera mujer profesora de teología en América Latina. En el mismo año, EATWOT convocó teólogas de América del Sur y del Norte en Costa Rica para abordar el tema «Espiritualidad para la Vida: Mujeres teólogos contra la violencia hacia las mujeres.»

En 1999, se celebró una reunión convocada por EATWOT en Bogotá, sobre el tema «Nuevas relaciones humanas para un nuevo orden mundial». En 2007, el «Primer Congreso de latinoamericanos y alemanes Teólogas» tuvo lugar en Buenos Aires, bajo el título «Biografías, Instituciones y Ciudadanía: Teología y sociedad desde la perspectiva de la mujer.» La conferencia reunió a más de 300 mujeres teólogas del continente, reconociendo el trabajo teológico de los pioneros. En 2008, el «Segundo Simposio Teológico sobre Intercultural teología feminista» se llevó a cabo, en la que el tema de los «Cuerpos rotos-Santos Vidas: La Sexualidad y la dignidad humana de las mujeres» se abordó 5 En 2009, en Bogotá, otra reunión se llevó a cabo. sobre la violencia sexual, en particular en el contexto colombiano. Finalmente en 2012, el Congreso Continental de Teología de São Leopoldo (Brasil) permitió la presencia de muchas mujeres del continente y allí se señaló que todavía estamos mucho camino desde una mayor visibilidad de la contribución de las mujeres teólogas en el camino teológico latinoamericano . Por lo tanto, sigue siendo urgente para unir fuerzas y construir una verdadera red latinoamericana para ayudar, promover y difundir la reflexión teológica hecha por las mujeres de tantas esferas diferentes.

Sin duda, muchas otras reuniones, los grupos y las redes están en su lugar en América Latina y están promoviendo el trabajo de las mujeres en el campo de la teología. No siempre es posible conocer todos los esfuerzos, y mucho menos coordinarlos. Sin embargo, parece que se trata de un fenómeno «irreversible», porque lo que está en juego es la dignidad y el reconocimiento social y eclesial de todas las mujeres en el continente.

2. Logros y desafíos pendientes

La sección anterior nos ha permitido recuperar la «memoria» de la jornada teológica de las mujeres en el continente. Es increíble ver la evolución que está tomando forma con el tiempo y alegrando para ver la conciencia más nítida y más comprometida de ese viaje. La teología feminista latinoamericana fue definida por María Pilar Aquino en 2000 como «una reflexión crítica sobre la experiencia que las mujeres y los hombres tenemos de Dios en nuestras prácticas que tratan de transformar todas las instituciones y sistemas que producen el empobrecimiento y la violencia contra las mujeres y los hombres con el fin para avanzar hacia nuevas relaciones sociales que se rigen por la justicia y la integridad de la vida, en un entorno cultural libre de la dominación patriarcal. «6 En los trece años que han pasado, esta formulación sigue siendo válida a pesar de que ha adquirido más diversos campos, incorporando nuevos contextos, responder a los nuevos desafíos.

Desde esta perspectiva, hablar de la teología feminista latinoamericana es hablar de «teologías», porque en todo el continente los enfoques y planteamientos que se están consolidando entre las teólogas son distintos y amplia. En primer lugar, hay que señalar las divisiones contextuales que se han hecho, de hecho, tanto en las perspectivas negras e indígenas. En el primer caso, el objetivo es «articular críticamente la revelación de Dios en la vida cotidiana de las mujeres negras y la historia de los negros, vista como historia de la salvación-liberación». 7 Con respecto a la teología feminista indígena, hay que señalar que si por un lado, que ha tenido la ventaja de conectar la realidad de las mujeres con la Madre Tierra y la posibilidad de enriquecer la experiencia de la divinidad con la identidad de las culturas antiguas, por el que ha tenido más dificultades para la incorporación de los argumentos de género en esta tarea teológica porque la cosmovisión indígena resiste mucho más dejarse penetrar por los cambios de la categoría de género conlleva.

De este viaje teológica feminista latinoamericano, la cuestión que se plantea para nosotros se trata de los logros teológicos alcanzados y los retos pendientes. ¿Qué frutos podemos deducir de esta tarea? ¿Cuáles son las contribuciones que se pueden destacar e incorporados al quehacer teológico universal? Sin la pretensión de nombrar a todos los logros, podemos señalar algunos principios fundamentales que han venido de las teologías feministas y algunos logros bíblicos y sistemáticos que se están alcanzando.

Entre los principios básicos que podemos señalar es la afirmación fundamental de la igualdad entre hombres y mujeres, el imperativo ético para denunciar cualquier situación de subordinación y violencia que sufren las mujeres, la necesidad de reconstruir la historia de las mujeres, tanto en los textos bíblicos y en la historia de nuestro pueblo, la apropiación de categorías críticas feministas del género como una opción epistemológica en el quehacer teológico, la incorporación de los estudios interdisciplinarios e interculturales para articular el razonamiento emocional, la estética y la sabiduría de la imaginación popular. Estudios postcoloniales Recientemente están empezando a incorporar, y así sucesivamente.

Volviendo a hacer referencia al contenido cubierto por las teólogas feministas latinoamericanas que debemos tener en cuenta el «Mujeres Haciendo teologías» [«Las mujeres haciendo teología»] serie, una iniciativa de «Teologanda», un programa de estudios, investigaciones y publicaciones en la Argentina que, desde 2003 y bajo los auspicios de las instituciones académicas y las iglesias locales y con el apoyo de Intercambio Cultural Latinoamericano Alemán [«Intercambio Cultural América-alemán»], ha llevado a cabo tres libros de los cuales los dos primeros ofrecen un «diccionario básico» y una «antología de textos «en la producción de libros y artículos de autores de las mujeres pioneras en América Latina, el Caribe y Estados Unidos. Se está consumiendo aquí para nombrar a los autores y editores de perfil, que suman 217. Pero es importante ser capaz de contar con estos esfuerzos que, aunque no pueden cubrir todas las obras teológicas de todas las mujeres teólogas del continente, no dan testimonio de un viaje fructífero, un camino abierto, a una mano de obra teológica que tiene su propia identidad y es irreversible.

A lo largo de este viaje, es importante destacar la hermenéutica bíblica de América Latina, que es una de las tareas más desarrollados de la teología feminista. Mujeres en la Biblia y en el papel que han desempeñado en la historia de salvación comenzó a ser recuperado. A continuación, los diferentes textos bíblicos fueron interpretados de la esfera de la mujer, la recuperación de las imágenes femeninas de Dios y la acción salvadora de Dios para las mujeres y los hombres. Esta obra bíblica se ha caracterizado por liberarse de una manera androcéntrica y patriarcal de expresar a Dios, revalorizando rasgos asignados a las mujeres como presente en el mismo Dios y por lo tanto en el género humano – masculinos y femeninos (la maternidad, el desinterés, la ternura), aceptar el cuerpo y lo cotidiano como categorías hermenéuticas, fiestas de trabajo, la alegría, el disfrute de la corporeidad y la sexualidad (Cantar de los Cantares) como parte integral del desarrollo teológico.

Además de este trabajo hermenéutico, el trabajo sistemático se está convirtiendo cada vez más ricos y tocar todos los tratados clásicos de la teología. Temas de la cristología, la antropología teológica, la eclesiología, el misterio de Dios, pneumatología, mariología, etc se están abordando, aportando los resultados de estas reflexiones al patrimonio teológico universal. Sin embargo, el camino por recorrer es todavía enorme y amplia. Y por lo tanto, los desafíos son enormes porque la teología feminista latinoamericana todavía tiene que ganar más espacio para ser reconocidos en la propia comunidad teológica, en las universidades y en la Iglesia.

La teología feminista latinoamericana, al igual que todas las teologías del continente, está destinado a continuar su desarrollo y responder a los retos y los «signos de los tiempos» que el presente trae. En este sentido, podemos hacer algunas observaciones y comentarios, siempre con la afirmación previa de que son opiniones personales formuladas a partir de la vista que uno tiene delante.

Con respecto a la comunidad teológica, por citar un ejemplo reciente, se señaló en el Congreso Continental de Teología, a la que ya nos hemos referido, que se celebró en octubre de 2012, en São Leopoldo, Brasil, que no logró hacer que la reflexión teológica de las mujeres suficientemente visible. Algunos argumentarán que había una presencia femenina en los principales discursos, paneles y talleres. Y eso es cierto. Pero no fue suficiente, ya que se reconoció que no se hicieron todos los esfuerzos necesarios para que más de las mujeres primeros teólogos podrían asistir y ocupar espacios más equitativas con los hombres a lo largo de todo el congreso. Este problema se repite en muchos eventos teológicos, porque teniendo en cuenta el principio ético de no sólo expresa la igualdad entre hombres y mujeres, sino su aplicación, sigue siendo «molestos». Se argumenta que no hay suficientes mujeres teólogas (bien es cierto, en cierto sentido), que no se puede invitar a ellos sólo porque son mujeres (también razonables), pero parece que el deseo de dar testimonio de una comunidad teológica inclusiva que se parece a parecerse más a lo que Jesús quería y por lo tanto está dispuesto a buscar todos los medios para superar los obstáculos reales que se pueden encontrar con el ideal de una comunidad teológica inclusiva, no es lo suficientemente fuerte. Ni que decir tiene, se requiere una buena dosis de actitud «kenótica» por parte de los hombres para tomar un asiento trasero, a sabiendas de que el objetivo de esta acción está llevando a la práctica la igualdad que se proclama en sus discursos y escritos.

En relación con el ámbito universitario, la presencia de mujeres es pequeño todavía y discurso teológico feminista sigue ausente. Además de la Universidad Iberoamericana en México, que ha establecido la «Cátedra de Teología Feminista», no existen programas académicos que han requerido de cursos sobre el tema. 8 Sí, hay asignaturas optativas y cursos de extensión en esta área. En cualquier caso, son pocos y no llegan a un público significativo. Del mismo modo, muchos hombres y mujeres teólogas no para hacer una elección consciente para incorporar referencias bibliográficas a las mujeres. Ellos pueden argumentar que la literatura todavía no se ha extendido y, posiblemente, no tiene la calidad de los «clásicos» sobre temas teológicos. Puede haber algo de verdad en esto, pero eso no es suficiente. No es la producción y, aunque no siempre responde a los métodos y epistemologías tradicionales, cuenta con el suficiente rigor metodológico y comunica contenidos que son esenciales para un viaje teológico que quiere a la altura de la época.

Otros aspectos deben continuar el trabajo para fortalecer aún más esta labor teológica feminista. Entre ellos, podemos destacar la importancia de la recuperación de la vida cotidiana, lo lúdico, la fiesta, así como una visión positiva del cuerpo, la sexualidad y el placer, porque son cuestiones que han influido tradicionalmente el punto de vista de subordinación de las mujeres y han impedido su desarrollo pleno e integral. También hay una necesidad de articular las teologías feministas indígenas, negros y ecofeministas más para hacer el trabajo teológico más claramente visible e influyente en un entorno más universal. Otro aspecto importante es el de profundizar aún más la reconstrucción feminista de los conceptos centrales y los temas de la teología sistemática, como Dios, Jesucristo, la Iglesia, la espiritualidad, los sacramentos, la gracia, el pecado, la vida, etc., Y sistematizar experiencias y rituales que celebran la liturgia feministas la resistencia y victorias de nuestras comunidades de una realidad libre de sexismo y la violencia sexual.

Por otra parte, la sistematización teológica feminista hoy debe contribuir a la construcción de nuevo la relación entre los sexos. La nueva forma de ser y de vivir el ser femenino, necesariamente implica una reconstrucción y adaptación del ser masculino. El género como categoría de análisis implica una visión integral de ambos sexos y de su búsqueda conjunta de posibles maneras de construir una sociedad justa donde la diferencia funcional no permite ningún tipo de discriminación fundamental en cualquiera de ellos.

También en tiempos de la recuperación de la espiritualidad, una espiritualidad que promueve esta nueva mirada a las relaciones de género y permite nuevas integraciones de todas las dimensiones del ser humano en las liturgias y rituales es urgente. La espiritualidad debe recuperar la riqueza de las muchas formas de expresión humana, así como su carácter apofántica y mística que contempla y se sumerge en el misterio divino que siempre es «mayor».

No ajeno a todo esto es seguir buscando métodos teológicos para asegurar la profundidad y relevancia de las teologías feministas de América Latina, capaz de integrar otras racionalidades y sentimientos, es decir, una visión más holística e integral que asegura la comunión con Dios, con los demás, con uno mismo y con toda la creación.

3. Conclusión

La teología feminista latinoamericana es una palabra profética para la humanidad, ya que su mensaje tiene como objetivo la construcción de una nueva sociedad en la que la inclusión de las mujeres da vuelta la cara original de la creación divina, donde Dios «y luego creó al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios Él lo creó, varón y hembra los creó «(Gn 1,27). La teología feminista se comunica la buena noticia de la igualdad fundamental de todos los seres humanos. Una declaración de que no es «teórica», «universal» o «a la moda», pero considera que los temas específicos – mujeres – en sus condiciones particulares de sexo, raza y condición social. Si a principios de esta teología se proclamó la necesidad de mirar la realidad humana desde la perspectiva de las mujeres, ahora se requiere una redefinición de su ser y de la misión, como la de los hombres, y su labor va mucho más allá de esa etapa inicial. Toda la teología está llamada a reconstruirse a sí mismo y dejarse enriquecer con nuevas categorías de análisis que esta teología ha incorporado y que permitirá una nueva visión, más completo de la revelación divina y su actual sistematización teológica.

En realidad todo el trabajo teológico es un «programa de acción». La teología feminista latinoamericana implica una postura existencial, una transformación de las mentalidades y estructuras, a partir de la realidad de las mujeres, iluminándolo desde la fe y volver a ella para transformarla. Su desarrollo y consolidación contribuye decisivamente a regresar al lugar negaba a las mujeres durante siglos y favorece su mayor desarrollo integral, mientras que la incorporación de los hombres en esa misma categoría. Compromete a ambos géneros a la construcción de un mundo que hace que el Reino de Dios más claramente presente, no sólo como una exigencia ética, sino como un imperativo de la fe en Dios el creador de la especie humana – hombres y mujeres – quienes confió la curso de la historia. Sólo una raza humana que reconoce la dignidad fundamental de todos los seres humanos, se puede llevar a cabo el plan de salvación de Dios para llevar todo a su plenitud, cristificante toda la realidad en él. Es importante señalar que esta integridad que se busca debe mantener la validez de lo que es socioeconómica, la integración cultural, emocional, personal, y la religiosa. Esto se afirma explícitamente, porque hoy en día en el trabajo teológico latinoamericano, con el fin de atender a otras dimensiones importantes, se corre el riesgo de olvidar el punto de partida de este horizonte teológico – la urgente necesidad de garantizar unas condiciones de vida dignas para todos y real y efectiva la cobertura de sus necesidades humanas.

Por último, es importante señalar que la teología feminista latinoamericana no es trabajo de mujeres. Debe ser un esfuerzo común, aunando esfuerzos y continuamente pidiendo a la autenticidad humana y el evangelio de nuestro ser teólogos y personas de fe, porque lo que está en juego no es una realidad particular, una teología contextual o movimiento social, sino la humanidad llamada a ser la imagen y semejanza de Dios Trinidad.

Por otra parte, lo que queremos es volver a crear, dar un nuevo significado a, lanzar nuevas relaciones de género para lograr un nuevo orden mundial donde la dignidad humana sería inviolable, la comunión con la naturaleza un requisito ineludible, el respeto de las culturas del ámbito para lograr el máximo desarrollo y la experiencia religiosa de una vista profética capaz de abrir caminos de la fraternidad y de la hermandad que nos permiten responder a los que preguntan «¿Cuándo vendrá el reino de Dios venido?» con las mismas palabras que Jesús: «El reino de Dios no es algo que se puede observar. Ellos no dicen que es aquí o allí. Sabed que el reino está entre vosotros.» (Lucas 17:20-21). Un trabajo teológico feminista que promueve la identidad y el reconocimiento pleno de las mujeres a todos los niveles es un signo de este reino que no diferencia entre «Judio y griego, esclavo y libre, entre varón y mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gal 3:20).

Notas

1. Gutiérrez, Gustavo, Teología de la Liberación. Perspectivas [«Teología de la liberación»], Sígueme, Salamanca 1972.

2. En el sentido más amplio, por el «feminismo» se entiende el movimiento social que lucha por todos los derechos de las mujeres. Para un estudio más detallado de la teoría crítica feminista, ver Amorós, Cecilia, «El Punto de Vista de Como feminista Crítica» [«El punto de vista de la crítica feminista»] en Bernabé, Carmen, Cambio de paradigma, Género y eclesiología [«Change de paradigma, género y eclesiología «], Verbo Divino, Estella (Navarra) 1998.

3. «Desde sus inicios, la teología feminista hecho de las mujeres de América Latina, adoptado como un principio central de la vida de los pobres y los oprimidos, colocándose en consecuencia dentro del canon de la teología lberation. Reflexión teológica de las mujeres de América Latina concentra sus esfuerzos en las experiencias de transformación de grupos socio-eclesiales donde los temas sociales y personales interactúan y se complementan entre sí, como es el caso de las mujeres. » Tepedino, Ana María y Aquino, María Pilar (editores), Entre la indignación y la esperanza. Teología feminista latinoamericana [«Entre la indignación y la esperanza: la teología feminista latinoamericana»], EATWOT / EATWOT, Indo-American Press, Bogotá 1998, 14.

4. Básicamente estamos siguiendo las aportaciones de Tepedino, Ana María, Aquino, María Pilar (Eds.), Entre la indignación y la esperanza, 15-40.

5. Las colaboraciones de los teólogos presentes en esta reunión salieron en Aquino, María Pilar y Rosado-Nunes, María José, Teología Feminista Intercultural. Exploraciones latinas PARA UN justo Mundo [«Intercultural Teología Feminista: exploraciones de América Latina para un mundo justo»], Dabar, México 2008.

6. Aquino, María Pilar, «El Siglo de las Mujeres teología latinoamericana» [«El siglo de las mujeres … la teología latinoamericana»], en Christus, México, 720 (septiembre-octubre de 2000) 36.

7. Aquino, María Pilar, «El Siglo de las Mujeres teología latinoamericana», en Christus,México, 720 (septiembre-octubre de 2000) 43.

8. Esta declaración puede ser limitado por mi propia percepción de lo que sin duda no tiene toda la información necesaria.

Olga Consuelo Vélez Caro es el coordinador de la Comisión Teológica EATWOT de la Mujer y profesora de la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia.

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