Mujeres indígenas en internado católico


 

La complejidad humana en sus múltiples manifestaciones constituye un aliciente a las cientistas sociales para comprender un campo que a su vez está siempre en cambio. Más aun, el desafío de interpretación de fenómenos de pueblos, grupos o individuos presenta un problema de entrada cuando observamos la variedad de estructuras que dan sentido a las experiencias de la vida en un pequeño y a la vez inmenso territorio como el guatemalteco.

Los principales desarrollos teoréticos que explican las dinámicas sociales en otras partes podrían en realidad constituir un problema si los propios marcos de comprensión no se ven sometidos a crítica. Las interconexiones entre fenómenos que vivimos y las teorías que interpretan y en la mayoría de veces que conducen a cursos de acción o proyectos de transformación no provienen de una necesaria e imperativa realidad transpersonal.

Surfeando entre las complejidades de la investigación social en Guatemala, la doctora Emma Chirix presentó su más reciente libro titulado “Cuerpos, poderes y políticas: Mujeres mayas en un internado católico”. Su libro en realidad constituye un parteaguas en los estudios feministas en el país. El reporte de su investigación intenta encontrar nuevas formas de acceso a las relaciones de poder que operan y se ejercen sobre mujeres indígenas pobres.

Esta última intersección de por sí complicada de articular la resuelve Emma apelando al concepto de “interseccionalidad”. Esto quiere decir reconocer que se parte de la subjetividad construida desde una experiencia que se entreteje por el género, la raza y la clase social. La reflexión procede de los testimonios de las exalumnas de un internado católico de lo que denominan un proyecto civilizatorio de opresión y dominio. Emma, hilvana su escritura partiendo de los relatos de sus excompañeras las cuales no solo adquirieron conciencia de su identidad como mujeres mayas provenientes de clases sociales pobres, sino de ser parte de un proyecto civilizatorio racista y sexista.

Las investigaciones de Emma abren un dominio que se discutía sin investigación. A la vez, posiciona temas que la academia y el movimiento social no discuten a profundidad. Por un lado, entresaca de manera muy rigurosa una faceta del proyecto neocolonial dirigido a las mujeres indígenas, pero también el papel de la Iglesia católica, así como la necesidad de fortalecer las acciones de grupos que claman por mayor equidad y justicia sobre la base del reconocimiento de espacios que generalmente se han mantenido fuera de los discursos tradicionales que generalizan sobre la base de experiencias unidimensionales.

Las investigaciones de Emma no constituyen una reiteración de las usuales victimizaciones sin sentido. Las propias indagaciones muestran las capacidades de transgresión, rebelión y resistencia de las mujeres indígenas que viven procesos de sometimiento. A su vez abren también a la crítica de las relaciones de poder en su propia cultura que se instituyen en la jerarquía social por razones de género. Creo que es la oportunidad para un debate más amplio sobre feminismo, religión, cultura y poder.

 

http://www.s21.com.gt/nueva-humanidad/2014/03/22/mujeres-indigenas-internado-catolico

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