Dureza poco ‘franciscana’ de Müller contra las monjas


Hace unos días el cardenal Müller, prefecto de la CDF (antes Santo Oficio), dirigía un mensaje muy duro a las mayores responsables de las monjas de EEUU, a las que acusaba no solo de desobediencia sino de graves desviaciones en la fe. La cuestión viene de antiguo: ver, de hace más de un año,Las religiosas de EEUU a un punto de ruptura con el Vaticano . Parecía que con la llegada de Francisco iba a reestablecerse el diálogo. No ha sido así y en la principal revista del catolicismo renovador estadounidense, National Catholic Reporter–NCR, hemos leído esta editorial con la que nos identificamos plenamente.

ATRIO


Dolorosa desconexión  entre las palabras de Francisco y las prácticas de su curia en el caso de la LCWR

NCR Editorial Staff |  Mayo. 23, 2014
En su discurso a los peregrinos en la Plaza de San Pedro del 11 de mayo, el papa Francisco se apartó del  texto preparado y les dijo que llamasen a las puertas de sus pastores, añadiendo que esto haría mejores a los obispos y sacerdotes. “Encordiad a vuestros pastores, molestad a vuestros pastores, a todos nosotros, pastores, de modo que os demos el alimento de la gracia, de la doctrina y de la orientación”.
Al día siguiente por la mañana, en la Misa en Casa Santa Marta, Francisco predicó sobre Hechos 11:1-18, donde Pedro dice a la iglesia reunida en Jerusalén que los gentiles también han llegado a creer en Jesús. Francisco dijo que Pedro había abierto las puertas de la iglesia para todos. “¿Quiénes somos nosotros para cerrar puertas?” preguntó. “En la iglesia primitiva, e incluso hoy en día, existía el ministerio del ostiario. Y ¿qué hacían los ostiarios? Abrir la puerta, recibir a la gente, permitir que pasara. Pero nunca fue el ministerio de la puerta cerrada, nunca.
Papa Francisco, hoy estamos aquí para molestarte, para llamar a tu puerta hasta que la abras.
Estamos llamando en nombre de los católicos bien creyentes de Estados Unidos, que se encuentran entre los millones de personas de todo el mundo a quienes has inspirado y alentado en su misión de renovar la iglesia. Y hoy estamos llamando específicamente en nombre de nuestras religiosas lastimadas y tergiversadas, cuyas visiones sobre el ministerio encomiendan al Leadership Conference of Women Religious. La LCWR es la cabeza pensante del cuerpo de las religiosas católicas.
Francisco, no estamos solos. Los católicos a lo largo de nuestra nación estamos llamando a tu puerta en nombre de estas mujeres creyentes, centradas en Cristo. Son mujeres altamente formadas, cuyas asambleas tienen lugar en un espíritu de oración y contemplación, y sentimos que ellas continúen siendo difamadas por las declaraciones que hace la Congregación para la Doctrina de la Fe.
El trabajo de la LCWR no debería ser impedido o disminuido. Necesita ser alentado y celebrado. Nos encontramos con una dolorosa desconexión entre el modo como están siendo tratadas y la Iglesia del encuentro que tú predicas. Estamos llamando y esperando tu respuesta.
Nos preguntamos: ¿Cuál es la causa de esta grave desconexión? La respuesta,  la conclusión a la que hemos llegado, es el miedo. Miedo de permitir a las mujeres el sentarse a la mesa. Miedo, tal vez, a la posible imagen de una Iglesia inclusiva. ¿Procede esto de un miedo al cambio? ¿Se genera este temor por no pasar tiempo colaborando con las mujeres? Nuestra experiencia nos dice que escuchar sus ideas, sus perspectivas, sus intuiciones se traduciría en construir una Iglesia más fuerte y saludable. Mantenerlas fuera nos disminuye a todos.
Francisco, nada de lo que nos has enseñado desde el primer día de tu pontificado indica que seas un obispo impulsado por el miedo. Por el contrario, pareces tranquilo y en paz contigo mismo. Tu humilde confianza dice que la pones en el Espíritu. Son señales saludables de que  el Espíritu está vivo dentro de ti. Confía en ese Espíritu,  esa confianza te servirá bien. Te conducirá a abrir las puertas de las que hablas a todos los fieles, entre ellos, no, comenzando por la dirección de la LCWR.
La LCWR no pretende ser perfecta. Pero los “errores” que pueden haber cometido no proceden de una falta de fidelidad. Cualquier error procedería de una dedicación a la fidelidad que tú articulas en tu visión de la Iglesia: una visión profética que abre espacio para el cambio y no tiene miedo, cuando se mueve hacia adelante, asumiendo riesgos en nombre de los necesitados del mundo.
Francisco, la LCWR surgió del Concilio Vaticano II, un concilio que guardas en tu corazón. Salió de la visión de san Juan XXIII. El Consejo propugnó renovación, colegialidad, justicia y servicio, principios con los que han actuado desde el Concilio las congregaciones religiosas de mujeres estadounidenses. Estas mujeres no deben ser temidas. Por el contrario, necesitan ser aceptadas
.
Francisco, algo está torcido. El ácido ataque del cardenal Gerhard Müller a la LCWR no está justificado. Esta no es sólo la opinión de esta publicación. Es la opinión de los fieles católicos a lo largo de nuestra nación, incluyendo a los teólogos que están profundamente involucrados en asuntos eclesiales.
El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se  pregunta en voz alta si la LCWR enfoca nuevas ideas y le quita con ello de la capacidad  de “sentir con la iglesia”. Francisco, lo cierto es lo contrario. Porque siente con la Iglesia es por lo que la LCWR está explorando estas nuevas ideas. El  fallo en explorar lo que es nuevo paralizará a la misión de la iglesia en los años venideros. Guste o no, el cambio es la norma de la sociedad contemporánea. La expresión de enseñanzas invariables requiere nuevos acuerdos y articulaciones.
Además, la naturaleza inflexible de los comentarios de Müller está fuera de sintonía con -y lejos de- el espíritu de la Iglesia que estás  reimaginando y tratando de construir.
Francisco, escucha la llamada de tu pueblo. Abre las puertas a la LCWR y rompe el impasse con la Congregación doctrinal. Abre las puertas para que pase todo el pueblo de Dios. Permanecemos en la confianza de  que responderás guiado por tu instinto evangélico de piedad, amor e inclusión.
Cómo se resuelva este callejón sin salida  -o el fallo de no resolverlo- en las próximas semanas y meses moldeará indudablemente de modo más claro y más agudo tu pontificado.
[Traducción para Atrio de Carlos F. Barberá]
ATRIO

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Roque Candia
    May 30, 2014 @ 09:58:42

    300 años duró la Iglesia servidora de Jesús, al ir detrás de los romanos no pudimos volver a la humildad de Jesús. No podemos luchar contra los poderosos. No estamos en condiciones de exigir a gente meritoria distinta, diferente.

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