PADRE ALBERTO: Una carta al Papa que ha impactado al mundo


Llevo días recibiendo invitaciones por parte de múltiples medios de comunicación a nivel nacional e internacional sobre el tema de las 26 mujeres italianas que le han escrito al Papa Francisco pidiendo que el celibato obligatorio para todos los sacerdotes del rito latino de la Iglesia Romana sea opcional; o sea, que los curas se puedan casar. Como es físicamente imposible contestarles a todos individualmente, he decidido dedicarle esta columna al tema, ya que esta carta al Papa ha generado tanto interés.

Estas mujeres se definen diciendo que “cada una de nosotras está viviendo, ha vivido o quisiera vivir una relación de amor con un sacerdote del que está enamorada”. Y aunque para algunos la carta puede ser interpretada como algo irrespetuoso o inapropiado, yo la encuentro valiente y directa, ya que hasta ahora este tema se ha tratado como un tabú, un escándalo o algo que es mejor seguir escondiendo y tapando. Pero creo que, como todos sabemos, no se puede tapar el sol con un dedo. Los sacerdotes somos seres humanos y como el resto de la humanidad, tenemos una tendencia natural a las cosas naturales, buenas y creadas por Dios; incluso cuando hemos sido dotados con una vocación sobrenatural que se llama el sacerdocio. El celibato no tiene nada que ver con ser buen o mal sacerdote. No cabe duda que existen sacerdotes célibes que son excelentes en su servicio y ministerio, pero también he tenido el placer de conocer a cientos de sacerdotes, pastores y rabinos que sirven a Dios con la misma dedicación y excelencia siendo hombres casados y con familia.

Me da tristeza pensar que a pesar de que existan mil millones de católicos romanos en el mundo, solo 26 mujeres tengan la valentía de pedirle públicamente a Su Santidad que modifique la imposición del celibato. Lo cierto es que este grupo pequeño de mujeres representan a miles y miles de otras que nunca han escrito una carta y que viven en situaciones muy similares; y que incluso son madres biológicas de hijos de sacerdotes. Esta realidad se vive muchísimo en los antiguos países católicos como Filipinas, Irlanda, España, Francia –donde muchos obispos pagan la matrícula de los colegios católicos para los hijos de estas familias– y también ocurre en los lugares donde la reevangelización ha sido más reciente como en el África y en toda América Latina.

Si analizamos el celibato históricamente y con honestidad, sabemos que comenzó sin motivación espiritual alguna. El propósito verdadero del celibato era evitar que las esposas y los hijos de los sacerdotes tuvieran derecho a heredar propiedades de la iglesia, algo que hoy día sería completamente imposible y una práctica legalmente obsoleta. Quizás el mejor argumento en contra de imponer el celibato es que los primeros sacerdotes elegidos y llamados por el mismo Jesús en el primer siglo –los apóstoles– eran en su gran mayoría hombres casados; al igual que miles y miles de sacerdotes durante los primeros diez siglos del cristianismo. Ser sacerdote casado es la forma más tradicional de ser sacerdote.

Espero que el Papa Francisco conteste a esa carta, pero con acciones concretas.

El Padre Alberto Cutié es sacerdote Episcopal/Anglicano en la Diócesis del Sureste de la Florida y Rector de la Iglesia de la Resurrección en Biscayne Park – Miami.

 

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: