Bonhoeffer no participó en intento de asesinar a Hitler (III)


Carlos Martínez García

Bonhoeffer no participó en intento de asesinar a Hitler (III)

Dietrich Bonhoeffer.

 Thiessen Nation demuestra fehacientemente la consistencia en el pacifismo de Bonhoeffer a partir de su estancia en Nueva York (1930-1931) y hasta el día de su ejecución, el 9 de abril de 1945.

16 DE AGOSTO DE 2014

Incluso quienes sostienen que Dietrich Bonhoeffer estuvo involucrado en alguno de los intentos de asesinar a Hitler no dudan de su pacifismo anterior a su pretendido compromiso con el magnicidio. Desde esta óptica fue la ominosa realidad del nazismo la que habría llevado a Bonhoffer a darse cuenta de que tal realidad demandaba una salida tan contundente como el asesinato del dictador.

Para Bonhoeffer era claro que los nazis representaban un gran peligro no solamente para la sociedad alemana sino también para el orden mundial. De ahí su interés porque los cristianos supiesen leer correctamente los signos de los tiempos, antes que dejarse cautivar por las pretensiones supremacistas que con fervor religioso predicaba Adolfo Hitler. En un sermón del 14 de octubre de 1934, Dietrich advirtió: “sea que queramos verlo o no, sea que pensemos es correcto o no lo es, las iglesias están atrapadas en una lucha por su fe como no la hemos tenido en cientos de años. Esta es una lucha, estemos o no de acuerdo, acerca de nuestra confesión de Jesucristo como único Señor y Redentor del mundo”. Estas palabras adquieren toda su dimensión ante las reivindicaciones mesiánicas de Hitler.

Bonhoeffer junto con otros líderes de la Iglesia Confesante Alemana estuvieron activos en la construcción de alternativas que confrontasen la rendición al totalitarismo hitleriano por parte de los llamados Cristianos Alemanes. Una de esas alternativas fue la capacitación ministerial clandestina de lo que se conoció como el Seminario de Finkenwalde. De la experiencia en el proyecto, particularmente en el periodo primavera de 1935 al otoño de 1937, Bonhoeffer dejó constancia de lo que significó para el en el libro  Vida en comunidad.

El 16 de marzo fue ordenada por el régimen nazi la conscripción militar obligatoria. En el movimiento de la Iglesia Confesante hubo quienes no vieron en ello peligro alguno, porque, argumentaban, era una oportunidad de servir a la nación alemana sin, necesariamente, verse involucrado en acciones beligerantes. Entonces, de acuerdo con el acucioso biógrafo Eberhard Bethge, “el número de objetores de conciencia en la Iglesia evangélica Alemana en aquel tiempo podrían haberse contado con los dedos de una mano”. Los estudiantes en Finkenwalde debieron quedar en shock cuando supieron que entre esos pocos objetores se encontraba su profesor Dietrich Bonhoeffer, subraya Thiessen Nation, autor del libro que he venido reseñando.

Desde años atrás Bonhoeffer estaba muy interesado en el movimiento encabezado por Gandhi. Fue en 1934 cuando estuvo a punto de conocer directamente en la India la gesta pacificadora, “estaba motivado por el deseo de atestiguar la encarnación hecha por Gandhi del Sermón del Monte”, escribió Bethge. El viaje no se realizó porque Bonhoeffer aceptó quedarse en Alemania por petición de líderes de lo que vendría a ser la Iglesia Confesante, quienes consideraban importante la estancia del teólogo en momentos definitorios para los opositores a Hitler.

El obispo Theodor Heckel, director de la oficina de relaciones externas de la Iglesia Evangélica Alemana, hizo llegar un comunicado en el que advertía a las autoridades eclesiásticas sobre que Bonhoeffer podría “ser acusado [por el régimen nazi] de pacifista y enemigo del Estado”, por lo cual consideraba necesario para el organismo desvincularse del personaje. En agosto de 1936 fue notificado a Bonhoeffer que le estaba prohibido enseñar en la Universidad de Berlín. En septiembre de 1937 el Seminario de Finkenwalde fue cerrado por la Gestapo. En septiembre de 1938 contribuyó para sacar exitosamente de Alemania a su hermana y su esposo que era judío. Dos años más tarde, también en septiembre, le fue prohibido hablar en público, y en marzo del año siguiente supo que también le quedaba prohibido publicar sus escritos.

Mark Thiessen Nation sostiene que hubo autores anteriores a Larry Rasmussen que dejaron entrever que Bonhoeffer fue condenado a muerte por los nazis debido a su participación en planes para asesinar a Hitler, es Rasmussen el autor del libro en inglés que más ha influido para presentar el tránsito de Bonhoeffer del pacifismo al tiranicidio.

El libro de Rasmussen se titula  Dietrich Bonhoeffer: Reality and Resistance,  y la primera edición es de 1972. La reedición más reciente, del 2005, reproduce sin cambios la de 1972.Rasmussen sostiene que Bonhoeffer dejó atrás el pacifismo y entre 1940 y 1943 se involucró en complots para tratar de acabar con el nazismo mediante el asesinato de su líder. El antes teólogo partidario de la vía no violenta habría cambiado su perspectiva durante el lapso que colaboró en la agencia militar de inteligencia alemana (la Abwehr, defensa), donde estuvo desde finales de octubre de 1940 hasta que fue arrestado el 5 de abril de 1943.

A diferencia de quienes han sobrestimado las actividades de Bonhoeffer en la Abwehr, Thiessen Nation sostiene con evidencias que la participación de aquél fue menor y de escasa responsabilidad. Es cierto que en la Abwehr se incrustaron algunos interesados en conspirar contra Hitler y entre ellos varios dispuestos a participar en un atentado que terminase con la vida del tirano. De este hecho hay quienes han trazado una línea directa de vinculación entre Bonhoeffer y los decididos perpetrar el tiranicidio.

De los aproximadamente 13 mil empleados de la Abwehr, unos cincuenta estuvieron involucrados en operaciones para intentar acabar con la vida de Hitler. Thiessen Nation llama la atención a un dato interesante y que ha sido poco aquilatado por los que involucran a Bonhoeffer en los atentados: la oficina central de la Abwehr estaba en Berlín, donde laboraban los principales conspiradores, y el teólogo lo hacía en la oficina de Munich, distante 300 millas de Berlín. Tal factor hacía sumamente difícil encuentros frecuentes con quienes estaban haciendo cuidadosos planes para liquidar a Hitler, encuentros que debían ser cara a cara y en secrecía evitando ser descubiertos por la eficaz inteligencia nazi.

En mayo de 1939 Bonhoeffer fue llamado a las filas militares, él viajó entonces en junio a Nueva York para evadir la conscripción. Pudo quedarse allí, pero decidió regresar a su país pocas semanas después porque si no, como escribió en carta a Reinhold Niebuhr, “no tendría derecho a participar en la reconstrucción de la vida cristiana en Alemania después de la guerra si no compartí las dificultades de la época con mi pueblo”.

A su regreso a Alemania buscó ser capellán militar, pero su solicitud fue negada en febrero de 1940. Su siguiente movimiento para evadir el servicio militar, en el que necesariamente tendría que “matar a los enemigos de Alemania en el nombre de Hitler”, escribe Thiessen Nation, fue ingresar a la Abwehr.

Hubo 42 intentos separados entre sí por asesinar a Hitler. Según el recuento de historiadores como Roger Moorehouse ( Killling Hitler: The Plots, the Assasins, and the Dictator Who Created Dead,  Bantam Books, New York, 2005). Varios de esos intentos sólo quedaron en acciones iniciales que debieron ser desarticuladas por sus instigadores ante el peligro de ser descubiertos por los nazis. Cinco de los intentos de magnicidio conducirían a posibles conexiones de Bonhoeffer con los conspiradores.

De los cinco complots, uno tuvo lugar en 1938 y otro en 1939. El primero fue orquestado por militares en desacuerdo con el rumbo que estaba tomando el gobierno encabezado por Hitler. El segundo planificado para el 11 de noviembre de 1939, con la participación de militares de alto rango, buscaba detener el belicismo hitleriano que dos meses atrás había invadido Polonia. Ambos atentados debieron ser cancelados por sus autores, al no tener condiciones favorables para realizarlos. Hasta ahora ninguno de los que presentan a Bonhoeffer como partícipe en algún atentado contra Hitler lo han vinculado con los intentos de 1938 y 1939, y no lo han hecho porque no hay evidencias.

Dos atentados más fueron los del 13 y 21 de marzo de 1943. El del día 13, llamado “Operación Flash”, consistía en colocar una bomba en el avión que transportaría a Hitler. La bomba fue colocada en la aeronave, pero no detonó y tampoco los operadores del intento fueron descubiertos. El 21 de marzo Adolfo Hitler daría un discurso en la celebración del Día de los Héroes en Berlín, tras el cual visitaría una exhibición de armas incautadas a los soviéticos. El encargado de darle el tour a Hitler fue Rudolf-Christoph von Gersdorff, alto oficial de inteligencia y al mismo tiempo comprometido con la resistencia anti nazi. Hitler apenas estuvo dos minutos en el tour (estaba diseñado para durar 30 minutos), y von Gersdorff no tuvo tiempo para detonar la bomba que llevaba entre sus ropas. De estos dos intentos se sabría tiempo después, y como en su momento no fueron descubiertos los gestores de los mismos no tuvieron represalias inmediatas. Como en los dos anteriores atentados, los de 1938 y 1939, en estos de 1943 tampoco existe evidencia alguna de que Bonhoeffer haya sido parte en su preparación y menos en la implementación de los mismos.

El más conocido de los atentados contra Hitler, y el más cercano a tener el éxito buscado por quienes lo llevaron a cabo, fue el perpetrado por Claus von Stauffenberg, el 20 de julio de 1944. Stauffenberg había estado en África bajo el mando de Erwin Rommel, donde el 7 de abril de 1943 a consecuencia de heridas en batalla perdió un ojo, la mano derecha y dos dedos de la mano izquierda. Por su valentía, Stauffenberg fue reconocido por el mismo Hitler, y tuvo acceso a las reuniones del dictador con su círculo cercano conformado por militares.

El 20 de julio de 1944, Stauffenberg participó en una de las reuniones antes aludidas. Sin ser percibido por los demás asistentes puso una bomba en el lugar, momentos después salió del salón de juntas y escuchó la detonación del artefacto. Stauffenberg pensó que había liquidado al tirano, pero éste sólo sufrió heridas leves. El fallido atentado ha sido recreado para el cine en el filme  Operación Valquiria,  con Tom Cruise en el papel de Claus von Stauffenberg.

Para cuando Operación Valquiria tuvo lugar, Dietrich Bonhoeffer tenía un año y tres meses de estar encarcelado. Por lo tanto es más que evidente su ausencia en el atentado. Bonhoeffer, nos dice Mark Thiessen Nation, fue llevado a la cárcel por los nazis debido a su decidida participación en Operación 7, la cual consistió en sacar clandestinamente de Alemania primero a siete judíos y después a 14 para salvarles la vida.

Thiessen Nation demuestra fehacientemente la consistencia en el pacifismo de Bonhoeffer a partir de su estancia en Nueva York (1930-1931) y hasta el día de su ejecución, el 9 de abril de 1945. El libro de Mark Thiessen fue publicado en octubre del 2013, a diez meses de haber salido a la luz su afirmación de que el involucramiento de Bonhoffer en atentado alguno contra la vida de Hitler es un mito no ha sido desmentida. Y me parece que difícilmente lo será porque Bonhoeffer fue un constructor de paz y eso le costó la vida.

Sus verdugos en Flossenbürg condujeron a Dietrich Bonhoeffer a la horca (hicieron que caminara desnudo hacia ella). Sus últimas palabras fueron una confesión de esperanza, una certeza para quien confiesa al Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz: “Este es el final, pero para mí el principio de la vida”. Amén

Autores: Carlos Martínez García
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HOMENAJE A GERARDO VALENCIA CANO: EN SU CUMPLEAÑOS; AGOSTO 26  


Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*

 

Cómo no recordar a Gerardo en su cumpleaños, y cómo no dar gracias a la Esencia Divina de la Vida, por el regalo de la vida de Gerardo, en medio de su familia, con sus amistades, por su ministerio; en el Seminario de Yarumal, en el Vaupés, en Buenaventura y sus ríos, en el CELAM, y con las misioneras USEMI?

 

Se le recuerda como hermano, amigo, pastor, religioso, músico-compositor, místico, hombre comprometido, hombre de fe!

 

Imposible olvidar, las enseñanzas, y los desafíos que con su palabra y testimonio nos movieron el piso, a quienes estuvimos cerca de él compartiendo la vida.

 

Para llegar hacia Gerardo no había que hacer fila, ni pedir cita, lo mismo atendía, en el atrio, en el bus, en la calle, en la sacristía, en el comedor, que en la oficina. No tenía chofer, ni guardaespaldas. El mismo manejaba la camioneta del Vicariato, ayudaba llevando las remesas de las misioneras al embarque del rio Calima, sin que por ello perdiera su dignidad episcopal. Era inquieto, de andar de ligero, de prisa, con las antenas puestas, siempre atento al acontecer de la realidad no solo de la isla Cascajal=Buenaventura, sino del mundo entero.

 

De él, escuchábamos las noticias de Tanzania, (Africa), Estados Unidos, América Latina, Inglaterra, Israel, como si estuviera hablando  del Barrio Calimita, Pueblo Nuevo, La Independencia, o La Marea. No teníamos T.V. no había internet ni computadores, solo un radio, que apenas si entraba la señal si es que energía había, cuando la planta servía. Con él, vivíamos informadas. Escucharle era una delicia, era un gran comunicador.

 

Hombre sencillo, de mirada profunda, vestir austero, gozón de las cosas simples y sencillas; “a mí, dame, mazamorra, y el dulce de brevas con arequipe”. Nada exigente en la comida, lo que se le servía eso comí.

 

Aplicó y vivió en intensidad lo que se comprometió a cumplir cuando se adhirió al Pacto de las Catacumbas, en la catacumba de Santa Domitila-Roma, Nov 16 1965 en unión de 40 obispos, liderados por Dom Helder Cámara, con quien le unía una gran amistad, al igual que con Mons. Leonidas  Proaño, Samuel Ruiz y Pedro Casaldaliga y otros más.

 

El mencionado “pacto” es una invitación a los “hermanos en el episcopado” a “vivir en pobreza” y ser una Iglesia “servidora y pobre” como lo quería Juan XXIII y lo ha venido manifestando el Papa Francisco.  Proponen los firmantes despojarse de símbolos o privilegios de poder trabajando con los pobres y por lo pobres, haciéndoles centro fundamental de la Iglesia para el Reino de Dios.

 

¿Tendrá lo anterior algo que ver con lo que dice Francisco de  “oler a ovejas”?

Yendo más lejos, Gerardo y los demás obispos conciliares que firmaron dicho documento, acaso con este hecho, no estaban firmando un documento en que implícitamente estaban diciendo: no al clericalismo?

 

He aquí el documento al que Gerardo se adhiere y nos invita a cumplir:

 

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando, sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue:

  1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Mt 5, 3; 6, 33s; 8-20.
  2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (ricas vestimentas, colores llamativos) y en símbolos de metales preciosos (esos signos deben ser, ciertamente, evangélicos). Mc 6, 9; Mt 10, 9s; Hech 3, 6. Ni oro ni plata.
  3. No poseeremos bienes muebles ni inmuebles, ni tendremos cuentas en el banco, etc, a nombre propio; y, si es necesario poseer algo, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales o caritativas. Mt 6, 19-21; Lc 12, 33s.
  4. En cuanto sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, para ser menos administradores y más pastores y apóstoles. Mt 10, 8; Hech 6, 1-7.
  5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos que expresen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos que nos llamen con el nombre evangélico de Padre. Mt 20, 25-28; 23, 6-11; Jn 13, 12-15.
  6. En nuestro comportamiento y relaciones sociales evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios, primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos (por ejemplo en banquetes ofrecidos o aceptados, en servicios religiosos). Lc 13, 12-14; 1 Cor 9, 14-19.
  7. Igualmente evitaremos propiciar o adular la vanidad de quien quiera que sea, al recompensar o solicitar ayudas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a que consideren sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social. Mt 6, 2-4; Lc 15, 9-13; 2 Cor 12, 4.
  8. Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y de los grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis.
    Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida y el trabajo. Lc 4, 18s; Mc 6, 4; Mt 11, 4s; Hech 18, 3s; 20, 33-35; 1 Cor 4, 12 y 9, 1-27.
  9. Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus mutuas relaciones, procuraremos transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes. Mt 25, 31-46; Lc 13, 12-14 y 33s.
  10. Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así, para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Cfr. Hech 2, 44s; 4, 32-35; 5, 4; 2 Cor 8 y 9; 1 Tim 5, 16.
  11. Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos:

* a compartir, según nuestras posibilidades, en los proyectos urgentes de los episcopados de las naciones pobres;
* a pedir juntos, al nivel de organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio, como lo hizo el papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de su miseria.

  1. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio. Así,
    * nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
    * buscaremos colaboradores para poder ser más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;

* procuraremos hacernos lo más humanamente posible presentes, ser acogedores;
* nos mostraremos abiertos a todos, sea cual fuere su religión. Mc 8, 34s; Hech 6, 1-7; 1 Tim 3, 8-10.

  1. Cuando regresemos a nuestras diócesis daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles (1)

 

Además de todo lo que fue la vida de Gerardo, como líder espiritual y pastoral pide al clero del Vicariato, vivir como viven los pobres con un salario mínimo, empezando por él mismo. En Enero de 1972 el salario mínimo era de $1.500.oo, (pesos col) hoy, 42 años más tarde, ese salario mínimo esta en $616.000.oo (pesos col).  El Decreto #44 expedido Enero 14 de 1972,(2) lo dejó firmado en su escritorio en la mañana, para hacerlo llegar, a sus sacerdotes hermanos, a quienes ya se los había anunciado. En la tarde estaba en Medellín, para dirigirse a Yarumal a una reunión con sus hermanos javerianos, le faltaban pocos días para entregar su vida en Los Farallones de Ciudad Bolivar, en el fatal accidente del 21 de Enero del mismo año.

 

 GRACIAS ESENCIA DIVINA POR LA VIDA DE GERARDO. Y A TI GERARDO GRACIAS POR TU TESTIMONIO Y COMPROMISO EN EL PROYECTO DE JESUS DE NAZARETH

 

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

*Presbitera Católica Romana

CANARIAS: La Iglesia y la libertad del profesor de Religión


CRÓNICAS JUAN CRUZ RUIZ
17/ago/14 24:59

En una de sus más vibrantes descripciones de lo que empezaba a ser el franquismo, antes de que acabara la guerra civil, Dionisio Ridruejo explica en sus “Casi unas memorias” algunos de los factores que lo fueron desencantando hasta que un día, muy pronto después de la guerra y de su participación en la División Azul, dejó el Régimen y todo lo que éste significaba. En esa parte que subrayo explica Ridruejo que “la Iglesia tiranizaba la política cultural con criterios calomardianos y proyectaba una autoridad ejecutiva inaceptable sobre la sociedad laica”.

Eso pasaba entonces, y eso ha seguido sucediendo. En medio ya se conocen las más extravertidas intromisiones recientes de la jerarquía, capaz de salir a la calle para oponerse a tres leyes que fueron resultado de la voluntad civil de los representantes de la soberanía nacional, el divorcio, el aborto y la ley de igualdad sexual, que consagra como legal el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esa persecución contra los homosexuales no es sólo de la Iglesia, aunque ésta la haya comandado, en contra últimamente hasta de su propio Papa. Lo cierto es que esa actitud ha contaminado a parte de la población, que no sólo se opone a que sus semejantes sean como quieren ser sino que además en muchas ocasiones unen la burla a su intransigencia. En la propia guerra civil ya sabemos qué pasó después de la burla, por ejemplo en el caso de Lorca.

Pero en tiempos de paz esa persecución de los derechos que contra muchas voluntades reaccionarias han obtenido los homosexuales, lesbianas y transexuales ha continuado de las más diversas formas. Ahora tenemos un caso en Canarias, y ha ocurrido en Lanzarote. Un exsacerdote, Luis Alberto Gutiérrez, que se declaró homosexual y se casó con su pareja, ha sido expulsado por el Obispado de Canarias (así se llama el Obispado de Las Palmas) de su puesto de profesor de Religión en la citada isla. Por lo que leo, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias lo había ratificado en su puesto, pero el profesor ha recibido del Episcopado la notificación de que ya no tiene el empleo, “por motivos de doctrina y moral y al amparo del Derecho Canónico”.

Es extraordinario que alguien sepa la materia y no pueda ejercerla como docente en función de un nuevo estado civil, el de hombre casado con otro hombre. La ciencia no varía de un día para otro, y sobre todo no se le priva a nadie de la facultad de saber, y mucho menos de la de saber enseñar, porque sea heterosexual u homosexual, o porque sea hombre o mujer, o porque haya sido sacerdote y ya no lo sea. La decisión del Episcopado, que se inscribe en aquella prevención que declaraba Ridruejo tan temprano, continúa por otros medios y es preciso que la sociedad laica a la que corresponde la vigilancia del respeto de las leyes actúe en consecuencia.

Después de la decisión eclesiástica, el profesor de Religión ha dicho que asume su “falta de idoneidad” según los criterios de la Iglesia católica que lo emplea; pero es la Consejería de Educación la que elabora las listas de los profesores idóneos. La obsoleta presencia legal del Concordato le permite al Episcopado intervenir en este tipo de contrataciones docentes. Esto que es casi tan viejo como aquel texto de Ridruejo no se corresponde con la deseada aconfesionalidad que consagra la Constitución.

La sociedad debe ser laica y respetuosa con las instituciones religiosas; y a ella deben corresponder éstas con el mismo respeto hacia lo que deciden los ciudadanos sobre sí y para otros. Es lo que debe pedirse para el profesor de Religión, respeto por lo que es y por lo que sabe hacer, independientemente de su estado civil, su credo o su manera de ser como persona libre que es.

 

http://eldia.es/criterios/2014-08-17/23-Iglesia-libertad-profesor-Religion.htm

La gente dice que son el demonio. Juan Antonio Monroy  


La gente dice que son el demonio

 Albino Suárez, Oviedo, 2013, 140 páginas.

17 DE AGOSTO DE 2014

Decir en Estados Unidos de un hombre que ha triunfado en los negocios o en cualquier otra actividad, política, social, artística, que es un self-made o self-educated man, se considera como un honor para el aludido. En ese país, el autodidacta merece más respeto que el universitario.

Albino Suárez es un poeta autodidacta. El mismo lo proclama en alta voz. Su escuela han sido las minas de carbón de Asturias; allí ha trabajado a lo largo de años. En su tierra asturiana, donde nació en abril de 1933, se le llama cariñosamente “el poeta de las minas”.

Este poeta de las minas ha escrito y publicado unos 70 libros, casi todos ellos en verso. Algunos están dedicados a recordar el duro trabajo de los hombres que a diario exponen sus vidas bajando hasta las entrañas de la tierra. En LOS POETAS Y LA MINA (356 páginas) retrata las vidas y los trabajos de poetas que han volcado su inspiración en este difícil campo del subsuelo. Más trágico, más dramático es LOS QUE NO VOLVIERON (254 páginas). Aquí Suárez presenta otra larga relación de mineros muertos en el territorio de Laviana. Bajaron a tierra, pero no subieron. Entraron por la negra boca de la mina, pero no volvieron.

LA GENTE DICE QUE SON EL DEMONIO es un libro diferente, de ribetes anticlericales. En portada del mismo el autor estampa esta advertencia: “Sepa por qué este libro no lo bendecirá la Iglesia”.

Sabido queda una vez que la lectura alcanza la última página. Se justificará el contenido en el hecho de que su autor confiesa su marginalidad de la Iglesia católica. Ha sido constante su preocupación por ver a España desligada del alto precio que el país paga a la Iglesia católica en España y al Vaticano. Al respecto, Albino Suárez preferiría que la Iglesia viviese a sus expensas y no a expensas del Estado, ya con Concordatos leoninos o privilegios desmedidos.

En primera página del libro se reproduce el dibujo de un supuesto Cristo crucificado y, al pie de la imagen, estos versos:

Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
Creo en Ti desde que he
Visto el engaño de tú clero.
Ya conoces al primero.
Fue el sacerdote Caifás.
Y, a la par que él,
Los demás, que son
Tantos, como ves,
Que de manos y de pies,
No te desclavan jamás.

Tú que los ves los conoces,
Son de Caifás herederos,
Cuyos rezos son más hueros,
Que soñando son las voces.
No te fíes. Son precoces
En fingir, y fingen tanto en dolerse,
Que hacen canto
De tu tormento en la cruz,
Siempre apagando la luz
Para no verte el espanto
Que va en tu rostro, Jesús.

En LA GENTE DICE QUE SON EL DEMONIO Suárez penetra en un tema escabroso, el de la Iglesia católica que en España suele actuar tridentinamente por la fuerza que tiene y el poder que detenta. El autor confecciona aquí un tema partiendo de noticias que aparecen a diario en medios de información. Se cubre bien la espalda al documentar escrupulosamente con fechas, fuentes y jerarquía cada uno de los cincuenta casos que expone en el libro.

Cuatro obispos: uno, el escocés Roderick Wright confiesa en septiembre de 1996 que tiene un hijo de 15 años concebido de una mujer divorciada. Un segundo obispo; al irlandés Eamonn Casey se le identifica en 1992 otro hijo suyo y de la divorciada norteamericana Annie Murphy. Tres: los periódicos argentinos LA NACIÓN y CLARÍN desvelaron en agosto de 2005 el caso del obispo Juan Carlos Maccarone, acusado de mantener relaciones sexuales con Alfredo Serrano, quien entregó a las autoridades un video calificado de “impúdico”.

Un cuarto obispo, Fernando Lugo, quien renunció a la mitra para entrar en política, llegando a ser presidente de Uruguay, hubo de enfrentarse entre 2008 y 2012 a las reclamaciones de cinco mujeres con quienes había tenido hijos siendo todavía obispo.

Cuando en enero de 2008 falleció el sacerdote mejicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, salieron a la luz los numerosos escándalos de abusos sexuales cometidos durante muchos años. Ya en 1945 fue condenado eclesiásticamente por el entonces obispo de Cuernavaca debido a las denuncias recibidas de víctimas sexuales. Los escándalos eran públicos y notorios, sin embargo no fue formalmente denunciado hasta 1997. Dice Suárez que Maciel “fue llamado a rendir cuentas al Altísimo el 30 de enero de 2008. ¿Cree Albino Suárez en el Altísimo?

LA GENTE DICE QUE SON EL DEMONIO, así piensan millones de católicos de sus propios curas –no es un libro bonito. Su autor lo justifica en el hecho de que no debe silenciarse ninguna acción corrupta.

Precisamente el pasado 5 de febrero un duro informe dado a conocer por Naciones Unidas exigía al Papa que ponga a los curas pederastas ante la Ley, “porque los abusos se siguen cometiendo de forma sistemática”.

Un día después de que Naciones divulgara por el mundo este informe, los Legionarios de Cristo, fundados por Marcial Maciel, hicieron público un comunicado en el que pedían perdón por los “gravísimos e inmorales abusos de su fundador hacia seminaristas menores de edad, por los actos inmorales con hombres y mujeres adultos, y el consumo desmesurado de medicamentos adictivos”.

A todo esto –decía el diario EL PAÍS (7-2-2014)- el Papa calla. Este mismo ejemplar de EL PAÍS, en otra página, informaba: “detenido un párroco (en Santa Coloma de Gramanet, Barcelona) por abusar de tres hermanos”.

Aunque entiendo la intención y los motivos que han llevado a Albino Suárez a publicar este libro, lo prefiero escribiendo versos o relatando cuentos y leyendas de su Asturias natal, tal como lo hace en un precioso libro que titula A COGER EL TRÉBOLE. Otro poeta asturiano, Alfonso Camín, guía y maestro de Suárez, según confesión propia, cantaba de forma parecida al amor, al desamor, a la alegría, pero también a la injusticia humana, como hace Suárez en otras obras suyas.

Dejándome llevar por la admiración que siempre le he profesado y por la amistad mantenida a lo largo de años, me atrevo a decir que Albino Suárez debería figurar en primera línea de cuantos han escrito versos en España en los últimos sesenta años. Este poeta refleja en su obra los claroscuros de la realidad diaria y su creciente compromiso humanista, siempre entre dos instancias creadoras: la protesta ante los elementos negativos del mundo contemporáneo y la irrenunciable expresión de júbilo ante el mundo natural.

Autores: Juan Antonio Monroy
©Protestante Digital 2014

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Lectura Obligatoria: Soledad y Desolación, por Marcela Lagarde


Publicado en 12 junio, 2012

                                                                                       La soledad es la emancipación necesaria.

Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía, porque desde muy pequeñas y toda la vida se nos ha formado en el sentimiento de orfandad; porque se nos ha hecho profundamente dependientes de los demás y se nos ha hecho sentir que la soledad es negativa, alrededor de la cual hay toda clase de mitos.

Esta construcción se refuerza con expresiones como las siguientes ¿te vas a quedar solita?, ¿ Por qué tan solitas muchachas?- hasta cuando vamos muchas mujeres juntas-.  La construcción de la relación entre los géneros tiene muchas implicaciones y una de ellas es que las mujeres no estamos hechas para estar solas de los hombres, sino que el sosiego de las mujeres depende de la presencia de los hombres, aún cuando sea como recuerdo.

Esa capacidad construida en las mujeres de crearnos fetiches, guardando recuerdos materiales de los hombres para no sentirnos solas, es parte de lo que tiene que desmontarse. Una clave para hacer este proceso es diferenciar entre soledad y desolación. Estar desoladas es el resultado de sentir una pérdida irreparable. Y en el caso de muchas mujeres, la desolación sobreviene cada vez que nos quedamos solas, cuando alguien no llegó, o cuando llegó más tarde. Podemos sentir la desolación a cada instante.

Otro componente de la desolación y que es parte de la cultura de género de las mujeres es la educación fantástica par la esperanza. A la desolación la acompaña la esperanza: la esperanza de encontrar a alguien que nos quite el sentimiento de desolación. La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas. La soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.

Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación en las mujeres y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona. Para construir la autonomía necesitamos soledad y requerimos eliminar en la práctica concreta, los múltiples mecanismos que tenemos las mujeres para no estar solas. Demanda mucha disciplina no salir corriendo a ver a la amiga en el momento que nos quedamos solas.

La necesidad de contacto personal en estado de dependencia vital es una necesidad de apego. En el caso de las mujeres, para establecer una conexión de fusión con los otros, necesitamos entrar en contacto real, material, simbólico, visual, auditivo o de cualquier otro tipo.  La autonomía pasa por cortar esos cordones umbilicales y para lograrlo se requiere desarrollar la disciplina de no levantar el teléfono cuando se tiene angustia, miedo o una gran alegría porque no se sabe qué hacer con esos sentimientos, porque nos han enseñado que vivir la alegría es contársela a alguien, antes que gozarla. Para las mujeres, el placer existe sólo cuando es compartido porque el yo no legitima la experiencia; porque el yo no existe.

Es por todo esto que necesitamos hacer un conjunto de cambios prácticos en la vida cotidiana. Construimos autonomía cuando dejamos de mantener vínculos de fusión con los otros; cuando la soledad es ese espacio donde pueden pasarnos cosas tan interesantes que nos ponen a pensar. Pensar en soledad es una actividad intelectual distinta que pensar frente a otros.

Uno de los procesos más interesantes del pensamiento es hacer conexiones; conectar lo fragmentario y esto no es posible hacerlo si no es en soledad. Otra cosa que se hace en soledad y que funda la modernidad, es dudar. Cuando pensamos frente a los otros el pensamiento está comprometido con la defensa de nuestras ideas, cuando lo hacemos en soledad, podemos dudar. Si no dudamos no podemos ser autónomas porque lo que tenemos es pensamiento dogmático.

Para ser autónomas necesitamos desarrollar pensamiento crítico, abierto, flexible, en movimiento, que no aspira a construir verdades y esto significa hacer una revolución intelectual en las mujeres.  No hay autonomía sin revolucionar la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Si nos quedamos solas únicamente para pensar en los otros, haremos lo que sabemos hacer muy bien: evocar, rememorar, entrar en estados de nostalgia.

El gran cineasta soviético Andrei Tarkovski, en su película “Nostalgia” habla del dolor de lo perdido, de lo pasado, aquello que ya no se tiene. Las mujeres somos expertas en nostalgia y como parte de la cultura romántica se vuelve un atributo del género de las mujeres. El recordar es una experiencia de la vida, el problema es cuando en soledad usamos ese espacio para traer a los otros a nuestro presente, a nuestro centro, nostálgicamente. Se trata entonces de hacer de la soledad un espacio de desarrollo del pensamiento propio, de la afectividad, del erotismo y sexualidad propias.

En la subjetividad de las mujeres, la omnipotencia, la impotencia y el miedo actúan como diques que impiden desarrollar la autonomía, subjetiva y prácticamente. La autonomía requiere convertir la soledad en un estado placentero, de goce, de creatividad, con posiblidad de pensamiento, de duda, de meditación, de reflexión. Se trata de hacer de la soledad un espacio donde es posible romper el diálogo subjetivo interior con los otros y en el que realizamos fantasías de autonomía, de protagonismo pero de una gran dependencia y donde se dice todo lo que no se hace en la realidad, porque es un diálogo discursivo.

Necesitamos romper ese diálogo interior porque se vuelve sustitutivo de la acción ; porque es una fuga donde no hay realización vicaria de la persona porque lo que hace en la fantasía no lo hace en la práctica, y la persona queda contenta pensando que ya resolvió todo, pero no tiene los recursos reales, ni los desarrolla para salir de la vida subjetiva intrapsíquica al mundo de las relaciones sociales, que es donde se vive la autonomía.  Tenemos que deshacer el monólogo interior.

Tenemos que dejar de funcionar con fantasías del tipo: “le digo, me dice, le hago”. Se trata más bien de pensar “aquí estoy, qué pienso, qué quiero, hacia dónde, cómo, cuándo y por qué” que son preguntas vitales de la existencia. La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía. Sin soledad no sólo nos quedaremos en la precocidad sino que no desarrollamos las habilidades del yo. La soledad puede ser vivida como metodología, como proceso de vida.

Tener momentos temporales de soledad en la vida cotidiana, momentos de aislamiento en relación con otras personas es fundamental. y se requiere disciplina para aislarse sistemáticamente en un proceso de búsqueda del estado de soledad.  Mirada como un estado del ser – la soledad ontológica – la soledad es un hecho presente en nuestra vida desde que nacemos. En el hecho de nacer hay un proceso de autonomía que al mismo tiempo, de inmediato se constituye en un proceso de dependencia.

Es posible comprender entonces, que la construcción de género en la mujeres anula algo que al nacer es parte del proceso de vivir. Al crecer en dependencia, por ese proceso de orfandad que se construye en las mujeres, se nos crea una necesidad irremediable de apego a los otros. El trato social en la vida cotidiana de las mujeres está construido para impedir la soledad. El trato que ideológicamente se da a la soledad y la construcción de género anulan la experiencia positiva de la soledad como parte de la experiencia humana de las mujeres.

Convertirnos en sujetas significa asumir que de veras estamos solas: Solas en la vida, solas en la existencia. Y asumir esto significa dejar de exigir a los demás que sean nuestros acompañantes en la existencia; dejar de conminar a los demás para que estén y vivan con nosotras.

Una demanda típicamente femenina es que nos “acompañen” pero es un pedido de acompañamiento de alguien que es débil, infantil, carenciada, incapaz de asumir su soledad. En la construcción de la autonomía se trata de reconocer que estamos solas y de construir la separación y distancia entre el yo y los otros.

 

http://vrdelafuente.wordpress.com/2012/06/12/marcela-lagarde/

Celebrando 40 años de las mujeres sacerdotes episcopales


Sábado 16 de agosto 2014 12:01a.m.
Por Elizabeth Eisenstadt-Evans – The Philadelphia Inquirer
En un sábado de julio en el hito del norte de Filadelfia de la Iglesia Episcopal del Advocate , los fieles se reunieron en un servicio de júbilo para conmemorar el 40 aniversario de la ordenación de mujeres como sacerdotes. No es demasiado descabellado imaginar que los muertos fueron empujones suavemente los vivos.

Algunos de los agentes en dicho acto de desafío eclesiástica contra una iglesia en la tradición amorosa se ​​han ido, aunque muchos de los que siguen vivos participaron en el día de la charla, la comunión y la adoración que celebra la ordenación de 11 mujeres.

En ese día, hace 40 años, el difunto Rev. Paul Washington, defensor legendario derechos civiles y rector del Advocate, fue recibido con aplausos cuando introdujo el servicio por el famoso diciendo:

“Ahora es el momento! ¿Qué es una madre a hacer cuando el médico dice:” Su bebé nacerá el 10 de agosto “, cuando el 29 de julio se ha llegado a las últimas etapas del parto y el saco de agua se ha roto?”

Infiltrados también el Rev. Robert DeWitt, entonces el jubilado obispo episcopal de la Diócesis de Pennsylvania, cuya labor en favor de la reconciliación racial (incluyendo el tema de las reparaciones) había enajenado algunos de sus feligreses. En presentarse en la iglesia esa mañana, DeWitt desafió deseo del Obispo Lyman Ogilvy que él (y otros dos obispos jubilados) no participó en un servicio no admitido por la denominación.

Tres de los clérigos mujeres (uno era de 70 años en el momento de su ordenación) también se han ido.

Pero aquellos que participaron o asistieron al servicio reciente, recordamos el drama del día vívidamente – una historia con personajes memorables y cuellos blancos en lugar de guantes blancos.

“Fue muy controvertido”, recordó Barbara Harris, una de las mujeres ordenadas ese día. “La iglesia estaba llena, fue un día sofocante, y había la amenaza de la violencia contra las ordenandas.”

A continuación, un líder laico en el Advocate, que llevó la cruz en el servicio y pasó a convertirse en la primera mujer obispo de la Iglesia Episcopal.

Actualmente partida la Diócesis de Pennsylvania, Clifton Daniel III, entonces un joven sacerdote, había viajado a Pensilvania ese día para apoyar a una compañera de clase de seminario, Nancy Hatch Wittig. Él había sido cuestionada por uno de sus profesores de seminario a considerar ser parte de la ceremonia que ordenó Wittig, y él estaba.

“Esto no fue (sólo) un servicio de domingo en el centro de la de julio” Daniel dijo recientemente. “Esta fue una climatizada, momento dramático y la vida sería muy diferente después de ella.”

Eso fue cierto en el caso del Rev. George Rutler, quien asistió al servicio, y que, junto con varios otros, habló en contra de la ordenación.

“Por lo que recuerdo, los varios oradores formularon sus observaciones con calma y con poca floritura retórica”, dijo recientemente Rutler en un e-mail. “Sin embargo, hubo silbidos y los intentos de callar a los oradores.”

Y añadió: “En general, fue muy edificante y claramente una indicación de que la Iglesia Episcopal, una vez majestuosa y racional había sido sustituido por algo mucho menos de lo que había sido.”

Varios años más tarde, Rutler, el rector de la Iglesia del Buen Pastor de Rosemont, se convertiría en un sacerdote católico.

Dos años después de la ceremonia, los obispos, el clero y los laicos votaron a favor no sólo de regularizar esas ordenaciones, sino también de permitir a las mujeres en el proceso de ordenación sacerdotal. Ahora, más de un tercio del clero episcopal son mujeres, de acuerdo con cifras de 2012 recopilados por el Church Pension Group.

La mayoría de los que no aprobaba, como Rutler, han dejado para otras denominaciones – o de los reinos celestiales.

El Rev. Don Graff, ahora un sacerdote jubilado que apoyó la ordenación de las mujeres, pero no aprueba las acciones de los obispos jubilados que realizaron la ceremonia en 1974, dice que no puede imaginar tal evento ocurre hoy.

“Fue una época diferente”, dijo Wittig, pero añadió que las acciones tomada el 29 de julio de 1974, por las 11 mujeres y los obispos habían “abierto una ventana (en la iglesia) a través del cual el aire fresco podría fluir.”

– Ver más en: http://readingeagle.com/life/article/celebrating-40-years-of-episcopal-women-priests#sthash.3sw3DJGJ.dpuf

 

http://readingeagle.com/life/article/celebrating-40-years-of-episcopal-women-priests

SOR LUCIA CARAM o.p.: CARTA ABIERTA AL PAPA FRANCISCO


08.15.14 | 11:59.

Francisco, piedra de comunión, Amigo de los Pobres,
Profeta del Evangelio


Estimado Francisco: Hoy quiero abrirte mi corazón como compatriota, como seguidora de Jesús y como mujer enamorada de la humanidad, dispuesta a construir, junto a otros hermanos y hermanas el Reino querido por Jesús, proclamado en las bienaventuranzas y vivido hasta el extremo de dar la vida para que todos la tengan en abundancia.

Cuando el Espíritu sopló y el humo blanco anunciaba que ya había “sucesor de Pedro”, tuvimos un impulso de esperanza y una gran expectación, incluso los más escépticos, aquellos que sufríamos “por los lobos” que asechaban a Benedicto, tal como se decía unas semanas antes en las páginas de l’Observatore Romano: “Un pastor en medio de lobos”, y que llevábamos años sintiéndonos incómodos en una Iglesia demasiado institucional, lejos de la vida de la gente, una Iglesia llena de aduaneros de la fe –como te gusta llamar- que no tienen otro deporte más propicio en el que ocuparse, que dedicarse a hacer la vida imposible a sus hermanos en la fe. En esas filas hay laicos, religiosos y también algunas púrpuras.

Tengo casi 48 años; llevo 30 años viviendo con pasión y compromiso la causa de Jesús. Yo me creí sus palabras y su vida, y el Evangelio pasó a ser, hace ya tiempo mi norma de referencia y mi vida. Puedo decir que desde que nací he vivido en Comunidad. Primero con siete hermanos con los que de verdad vivíamos sanamente una Iglesia doméstica. Luego en la vida religiosa luchando por hacer comunidad y soñando con el sueño de Jesús, el amigo de los pobres, el profeta del Reino, el cantor del perdón y la misericordia. Me dediqué al mundo de la enseñanza, al mundo de los más pobres. Luego urgida por una llamada interior, entendí que debía retirarme y orar. Estuve varios años, en lo hondo del surco, aguardando la hora de Dios, dedicada al estudio y a la oración en el monasterio; auscultando en el corazón de la Palabra del Dios, e intentando dilucidar cuál era su proyecto para la humanidad.

Pasé muchas crisis. Nunca entendí que para amar, dar la vida, servir, debíamos frenar los impulsos vitales del Espíritu que nos hacen ser generosos y lanzados, en nombre de obediencias, que no pocas veces son temores y miedo a desestabilizar, deseo de contemporizar, formas mediocres de no asumir la revolución del Evangelio en la que los pobres ocupan un lugar central y definitivo.

El pan que faltaba a muchos, me despertó. Cayeron muchos muros y prejuicios. El apoyo incondicional de mis hermanas de comunidad, que con su oración, humanidad y sentido real de la acogida y la fraternidad, me ayudan a ver y a dar respuesta, ha sido y son claves en esta hora de definición y compromiso.

Francisco, hoy tengo necesidad de decirte en voz alta y clara, que necesitamos que nos confirmes en la esperanza, y que nos exijas ser fieles a nuestra opción por Jesús pobre y servidor; orante y comprometido; un Jesús que nos dijo que dar la vida es tenerla para siempre y que por eso no nos es lícito vivir con tantas seguridades, acumulando, velando obsesivamente por nuestro futuro, ¿no es cierto que el Padre del cielo cuida de cada uno como lo hace con las aves del cielo y los lirios del campo?

Cada día celebramos el memorial de Jesús. El nos pidió que siempre que nos reuniéramos recordáramos lo que él había hecho. Hoy las eucaristías están vacías, no convocan, tal vez porque no hacemos lo que Él dijo: Aún no nos arrodillamos a lavar los pies y a servir a nuestros hermanos; aun tenemos demasiados prejuicios y ponemos demasiadas etiquetas. Parece que tenemos derecho a limitar el número de los invitados al banquete… Pretendemos hacer una Iglesia elitista, lejos del drama y la urgencia de definirnos y tomar partido, como tú lo hiciste por los marginados y olvidados de la sociedad. Aun queremos estar bien con el poder y nos creemos que podemos servir a dos señores.

Francisco, necesitamos volver a lo esencial; al pan que nos une y que se multiplica cuando nos reunimos en tu nombre y a impulsos del Espíritu compartimos lo que somos y tenemos, nos damos, como Jesús, en alimento: hasta el extremo.

“No tengo ni oro ni plata” dijeron Pedro y Juan a aquel paralítico que pedía a la puerta del templo, “pero te damos lo que tenemos, en nombre de Jesús, levántate y camina”. Nosotros, no podemos hacer que la gente se ponga en pie, que recupere su dignidad, que tenga oportunidades, seguramente porque contrariamente a Pedro y Juan, nosotros tenemos demasiado oro y plata, seguridades y excusas, que demoran la llegada plena del Reino.

Francisco, creo en la Iglesia de Jesús, en el aire fresco que nos regala el Espíritu a través de tu vida; necesitamos que tu reforma vaya adelante y que nos ayudes a despertarnos para entender que la auténtica revolución hunde sus raíces en el amor, en la oración y en la bondad; es la revolución de la ternura que conduce a sanar relaciones maltrechas, curar heridas y renovar las fuerzas.

Ayuda a nuestros Pastores, los hermanos obispos; que no se olviden no solo que tienen que oler a oveja, sino que antes de pastores, fueron ovejas; exígeles que sus casas no se llamen más “palacio episcopal o Palau”, que sean, como era la tuya, una casa de puertas y corazón abierto, donde no se haga acepción de personas y dónde todos, especialmente los pobres sean los que tengan preferencia en todo.

Anima la fe de los laicos para que vivan con protagonismo y con compromiso, con honestidad la implicación en la vida social y política, que es la que puede orientar la instauración de un nuevo sistema basado en criterios de justicia que tengan en cuenta la dignidad de la personas.

Alienta a los religiosos para que seamos generosos, para que vivamos sin retener, para que entendamos que la fidelidad es siempre nueva y que nuestros compromisos adquiridos con Dios, pueden ser siempre renovados para responder mejor y con más generosidad según lo que los signos de los tiempos nos reclamen. Que como decía Pablo VI, nuestro muros sean de cristal, para que la gente pueda ver que de verdad nos amamos, y que nuestra `profesión nos hace vivir expropiados, pero de verdad, para utilidad pública. Que seamos servidores generosos y no solterones agrupados.

Que tu palabra clara y exigente, como la del Evangelio de Jesús, nos haga comprender en esta hora, que la denuncia profética debe ir acompañada de la vida, pero que debe ser contundente y veraz; ayúdanos a no temer a denunciar las situaciones de opresión, injusticia, corrupción y estafa, que se han instalado en nuestro gobernantes; que seamos implacables en la condena de la guerra, la fabricación de armas, la explotación y cualquier forma de esclavitud.

Francisco, “mi vida son mis causas, y mis causas, valen más que mi vida”. Sé que tengo incontinencia verbal y que a veces mis palabras molestan a aquellos que se han instalado en el poder y no en el servicio, ya sean políticos como jerarcas o militantes de base. Sé que el fuego y la pasión que devoraban a Jesús, animan mi vida, pero entiendo que a veces me falla la serenidad para denunciar, porque ver y tocar tanto dolor cada día; tantos dramas, tantas vidas rotas, me hace entender pro qué un día Jesús, lleno de celo por la casa de su Padre, cogió un látigo y echó a los cambista que la habían convertido en una cueva de bandidos.

Francisco; el mundo se ha convertido en esa cueva, hay demasiadas guerras, matanzas, desgracias, ambiciones, luchas de poder; cada vez un abismo más grande e insultante entre ricos y pobres, y nosotros parece ser que no va con nosotros.

Hoy te pido, te suplico, en nombre del Dios de la Vida, que nos ayudes para que todos los que nos decimos seguidores de Jesús, lo seamos de verdad; que se acaben las guerras fratricidas entre los hermanos en la fe; que se termine aquello de revisarle la vida a los otros y hacer capillitas: ¡hay tanto por hacer!, y lamentablemente todavía son muchos los que se dedican a •sacar el cuero” a sus hermanos en lugar de canalizar sus fuerzas para vivir aquellos en lo que se nos examinará el último día: Tuve hambre, tuve sed, estaba desnudo, en la cárcel……

Gracias por tu fuerza, por tu claridad, por tu cercanía. Adelante con la reforma de la Iglesia, adelante con el papel de todos como hermanos en la comunidad; adelante con no tener miedo a pensar la realidad de tantos hermanos que hoy son excluidos de la comunión y del afecto de la Comunidad y cuya incorporación activa no puede retrasarse más: todos somos hermanos, todos tenemos un sitio el corazón de Dios, nuestro Padre que tiene unas dimensiones infinitas y entrañables.

Francisco, hermano, amigo, Padre y Pastor, no te canses de hacer el bien y de hacer que tu voz potente denuncie aquello que nos impide ser y vivir con dignidad.

SOR María Lucía Caram
Dominica Contemplativa
Manresa

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