El Futuro de la Humanidad depende de nuestro potencial interno


David Parcerisa nos hace una reflexión sobre que clase de futuro estamos los seres humanos perfilando con nuestros miedos y dudas, cuando en realidad de lo que se trata es de tomar consciencia, más allá de los procesos mentales, de cuán ilimitado en nuestro poder interno para transformar la realidad.

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Eres un esclavo del sistema


Eres un esclavo del sistema

La Gazzetta del Apocalipsis

 

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¿Noticias de verdad sobre monseñor Romero?


Carlos Ayala Ramírez, director de Radio YSUCA
26/08/2014

Distintos medios de comunicación dieron a conocer las declaraciones del papa Francisco sobre su deseo de una beatificación expedita de monseñor Óscar Arnulfo Romero, pues se han cumplido todos los requisitos procesales. La noticia constata lo difícil que es ahora ignorar al obispo mártir; su testimonio y aporte son reconocidos en la Iglesia y en la sociedad global. Si hacemos memoria, debemos recordar que incluso en los momentos en que se tenían los vientos en contra, tanto dentro como fuera de la Iglesia, su legado no logró ser silenciado ni enterrado. No obstante, todavía quedan corrientes que, aunque ya no pueden desconocer que Romero fue un pastor que luchó por alcanzar la paz y la justicia en El Salvador, persisten en sus intentos por manipular su trayectoria. Es el caso de algunos medios informativos que hacen pasar la opinión propia como noticia, mezclando el hecho con una interpretación ideológica del mismo. El resultado: manipulación o distorsión de la realidad a través del ejercicio periodístico. Eso es lo que ha ocurrido, por ejemplo, en la cobertura de La Prensa Gráfica —cuyo lema es “Noticias de verdad”— a ese acontecimiento eclesial.

La nota del matutino comienza destacando lo que dijo Francisco sobre la beatificación de monseñor Romero. Luego, pone un ligero contexto en el que afirma que “Romero denunciaba la represión de los militares salvadoreños al inicio de la guerra interna de 1980-1992, y fue asesinado en 1980”. Y de inmediato, pasa al comentario: “Romero fue uno de los principales proponentes del movimiento de la teología de la liberación, que la Congregación de la Doctrina de la Fe del Vaticano en los años 80 buscó acallar por temor a los elementos de marxismo que contenía”. Lo publicado en la noticia de La Prensa Gráfica es falso en varios sentidos, y dada la importancia y naturaleza del tema, consideramos oportuno aclarar algunos puntos.

En primer lugar, monseñor Romero no es un “proponente” de la teología de la liberación, si por ella entendemos el movimiento teológico latinoamericano que empezó a sistematizarse a principios de la década de los setenta. Todo lo contrario: Romero fue un crítico de esta. Son conocidos sus escritos de inicios de esa década, publicados en el semanario católico Orientación, donde plantea claramente un rechazo y distanciamiento frente a lo que él denominaba “ciertas teologías a la moda, que se alejan del depósito de la fe”. Recordemos que monseñor no fue elegido Arzobispo porque fuera liberal o avanzado, sino por su tendencia tradicionalista y conservadora. Cierto es también que su fe cristiana profunda, su inserción en el mundo de los pobres, su capacidad de indignación ante la injusticia y su alto espíritu de compasión ante el sufrimiento humano lo llevaron a comprender que la Iglesia y la teología que surgían en América Latina no eran rechazadas por los poderosos porque fueran marxistas, sino porque habían optado por los pobres, la justicia y la liberación. Hablar de monseñor Romero como uno de los impulsores de la teología de la liberación es, por ende, desconocer el origen histórico de esta teología, es asumir el prejuicio ideológico como un hecho; en definitiva, es distorsionar la realidad.

En segundo lugar, se pretende asociar a monseñor Romero con la teología de la liberación, asumiendo que esta tiene un principio ajeno o contrario a la fe, y que ha sido “acallada” por la ortodoxia católica. También aquí hay desinformación y mentira. El mismo texto de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1984, al que hace referencia la noticia, reconoce la legitimidad de esta teología al señalar que ha surgido de “una preocupación privilegiada, generadora de compromiso por la justicia, proyectada sobre los pobres y las víctimas de la opresión”. Y subraya que la llamada de atención —no “acallar”, como refiere La Prensa Gráfica— “de ninguna manera debe interpretarse como una desautorización de todos aquellos que quieren responder generosamente y con auténtico espíritu evangélico a la ‘opción preferencial por los pobres’. De ninguna manera podrá servir de pretexto para quienes se atrincheran en una actitud de neutralidad y de indiferencia ante los trágicos y urgentes problemas de la miseria y de la injusticia”.

El documento explica, además, que la “aspiración a la liberación toca un tema fundamental del Antiguo y Nuevo Testamento”, y que el concepto “teología de la liberación” es plenamente válido: “Designa una reflexión teológica centrada sobre el tema bíblico de la liberación y de la libertad, y sobre la urgencia de sus incidencias prácticas”. Que en el texto se reconociera la importancia de la liberación para la fe cristiana —por mucho tiempo olvidada en la teología oficial— fue, en gran medida, gracias a la teología de la liberación. Por tanto, se equivocan quienes pretenden cuestionar la labor pastoral de monseñor Romero asociándolo a una teología presuntamente “acallada”. Y no solo se equivocan, sino que mienten, porque hubo un reconocimiento oficial de la necesidad y urgencia de una teología de la liberación para la fe y la práctica cristiana.

En tercer lugar, hay que recordarle a los medios mal informados o sesgados que el término “liberación” es central en la revelación y en la proclamación evangélica. Junto con la “salvación”, es uno de los términos fundamentales para expresar la acción divina y, en el Nuevo Testamento, para caracterizar la acción y mensaje de Jesús de Nazaret. En el Éxodo, se manifiestan de manera admirable las características esenciales del Dios de Israel: actúa por amor compasivo hacia los que llama su pueblo; conoce bien los sufrimientos de los suyos, oye sus clamores y no permanece indiferente, porque el sufrimiento y el clamor de los desvalidos conmueve su corazón, y, en consecuencia, reacciona liberando a su pueblo. La liberación, pues, no es un tema teológico entre muchos, menos una moda, sino algo central de la revelación (del modo de ser de Dios) que ha sido efectivamente recuperado por la teología que surgió en América Latina. Para el teólogo Jon Sobrino, “lo específico de la teología de la liberación consiste en un modo concreto de ejercitar la inteligencia, guiado por el principio liberación”. Es decir, no es solo un tema, sino un principio (fundamento) que pone en marcha un proceso intelectual y que ofrece siempre un sentido y una luz determinada. A tal grado es esto así, que se llega a afirmar que la teología es liberadora o no es teología.

De monseñor Romero se sabe que fue un conocedor de la teología del Vaticano II y que su pensamiento se concretó cada vez más en las intuiciones fundamentales de Medellín y de Puebla: la liberación integral y la opción preferencial por los pobres. De ahí que se estima que su teología puede considerarse de la liberación, es decir, una teología cristiana, basada en la revelación de Dios, en la tradición y en el magisterio de la Iglesia. Fue también una teología latinoamericana, porque recogió y respondió —desde una perspectiva bíblico-pastoral— a los sufrimientos y esperanzas de los pueblos del subcontinente. Creyó en un Dios-Amor, que desciende para defender y liberar a los oprimidos. Es esta la raíz de su pensamiento teológico, de su ministerio, de su vida, de su martirio y de su pronta beatificación. Sin duda, esto es lo que tiene presente el papa Francisco al pedir un proceso expedito. Muchos de estos aspectos deberían estar presentes en los medios informativos para que, al hablar de este tema, sus publicaciones sean auténticas noticias de verdad.

 

http://www.uca.edu.sv/noticias/texto-3127

LA EUCARISTIA: PRESENCIA REAL DE CRISTO EN NUESTRAS VIDAS. Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


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Domingo, 14 de septiembre de 2014

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¿Cómo puede suceder esto? ¿Será posible, celebrar la Eucaristía, sin pan y sin vino?  ¿Cuál es el efecto del rito y los símbolos en una celebración? ¿Acaso no perderá la liturgia su sentido?  ¿Quién o quienes pueden dar sentido a la Liturgia Eucarística?

Un rito, con símbolos, estáticos, sin motivación, sin explicar, es una liturgia sin vida, y  lleva a que los fieles se duerman.

La Eucaristía, tiene el encanto de lo divino, del saber compartir, con todos los hermanos/as. Es través del rito y los símbolos, hacer presente lo invisible de la Esencia Divina, entre nosotros/as. Esto es posible, si hay una participación activa La Eucaristía además de ser agradecimiento, es un compromiso, en el que todas/os estamos invitados a realizar de manera concreta. La entrega y el compromiso no es solo de quien preside, nos atañe a todas/os.

Todo parte del conocer y vivenciar  nuestro Bautismo. Allí se inicia, el proceso de nuestro crecimiento en la fe y compromiso con la Iglesia Pueblo de Dios.

Es el momento del Ofertorio. ¿Qué vamos a ofrecer? Quien preside, presenta el cáliz y la patena, sin pan y sin vino. “Todos somos responsables de las injusticias, pobreza y violencia que se vive en el mundo. Si hemos venido a celebrar la Eucaristía, qué vamos a ofrecer, a la Esencia Divina, que le vamos a presentar?” El cáliz y la patena, se fue pasando de mano en mano, en silencio…hubo lágrimas.Cada uno de los participantes, fue sintiendo el desafío de su compromiso: “Ofrezco mis debilidades”, “mis temores”, “mis cobardías”, “mi silencio cómplice”, “mi falta de compromiso”, para que la Esencia Divina de la Vida; “me sane”, “me liberé”, “me de coraje”. “La ausencia de pan y vino, nos habla de pobreza, hambre, injusticias, corrupción, egoísmo,  marginación, falta de amor, paz y generosidad.”  Alguien dijo: “es hora a celebrar verdaderamente la Eucaristía y hacerla realidad, es hora de renovar nuestro compromiso bautismal y entregarnos en cuerpo y alma”. Somos cada uno de nosotros/as quienes nos debemos presentar al Cielo, sin intermediarios, que nos estropeen la relación con el Divino.No podemos  desconocer  la Iglesia Pueblo de Dios como comunidad cristiana adulta, como lo expresa  Vaticano II:

“En la Iglesia hay una admirable variedad, pero es uno solo el Pueblo de Dios, sin desigualdades de los fieles en Cristo y en la Iglesia…” L.G 32.

La parábola del Buen Samaritano así nos lo reafirma: no se necesitan sacerdotes, ni intermediarios, espacios sagrados ni instituciones; hombres y mujeres que encontremos en nuestro camino, ellas/os son el templo de Dios. (Lucas 10:30-37).  La Esencia Divina, esta presente en nosotros/as.”Hemos sido creados a su imagen y semejanza”.

A medida que se van escuchando estas intervenciones, sientes la presencia Divina y los pelos se nos ponen de punta. Es hora de hacer los cambios, y no esperar que los van a hacer por nosotros/as. Presentimos que al terminar la celebración, no vamos a salir iguales, en el fondo de nuestros interior, la Esencia Divina no ha estado sacudiendo.

La  Comunidad es invitada a participar en la Consagración extendiendo sus manos sobre el Pan y el Vino, diciendo las palabras de la consagración con la persona que preside la liturgia eucarística.

Cuando todas/os estamos participando, se activa la presencia de Dios, en cada uno de nosotras/os. Su Presencia fluye de manera extraordinaria en cada uno/a inundándonos de energía, coraje, amor y ternura, haciéndonos sentir que todos somos importantes, y todos/as nos necesitamos los unos/as de los otros/as, por eso delante de Dios y de la Comunidad, nos damos el abrazo de Reconciliación y de Paz. Somos hermanos/as, somos una sola familia! Sentimos que se eleva, la autoestima de los presentes. Sienten que ellos/as también tienen algo que decir, algo que compartir, algo que aportar, no son desconocidos/as, son familia reunida convocados/as por la Palabra de Dios, (Mateo 18:20):  “Allí donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, Yo estoy en medio de ellos”.

Cautivando la atención de los presentes, haciéndoles una motivación a participar activamente, rompiendo la timidez y mutismo, en que nos han sumergido, el clericalismo, nos atrevemos a celebrar la Eucaristía, ofreciendo el pan y el vino, símbolos de vida, de alegría, de abundancia, de salud, de energía. Cristo esta presente y nos invita: “hagan esto en memoria mía”: 1 Corintios 11:24.

Mujeres y hombres, con sentido religioso,en todos los tiempo, han buscado su relación con el Dios Creador, en todos los pueblos (indígenas y afros) los  hemos encontrado en sus ritos y símbolos, evocando su Presencia.

Es fascinante descubrir, el poder influyente del rito, sus símbolos y sus beneficios en la Comunidad. El símbolo es capaz de hacernos transcender, al Infinito. Es la unión entre el Cielo y la Tierra, es el acceso a la Esencia Divina. No pueden ser acartonados, o estáticos, exigen flexibilidad y movimiento. Son la presencia de Dios, hecha luz, a través de nuestra fe.

“Que la Iglesia sea el lugar de la misericordia y de la esperanza de Dios, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado, animado a vivir la vida buena del evangelio. Y para que el otro se sienta acogido, amado, perdonado, alentado, la Iglesia debe estar con las puertas abiertas, para que todos puedan entrar. Y nosotros tenemos que salir de aquellas puertas y anunciar el evangelio.”  

Papa Francisco

*Presbitera Católica Romana 

¿Qué están comiendo las mujeres católicas? Jamie Manson


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Hace dos años, cuando el cardenal Gerhard Müller criticó la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas para la promoción de temas feministas radicales, el jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe ofreció un crudo recordatorio de que el feminismo no tiene lugar en la iglesia católica romana.En su más reciente entrevista en L’Osservatore Romano (el periódico “semi-oficial” del Vaticano),Müller indica, además, que cualquier sugerencia de misoginia por parte de la jerarquía es un reclamo mejor contestado con un chiste.

Lamentablemente, es una lección de comedia Müller probablemente aprendió de su jefe, el Papa.

Ya en julio, cuando el periodista le preguntó Franca Giansoldati Papa Francis si tropos del pontífice sobre la “iglesia como una mujer” y “la iglesia como una palabra femenina” eran misóginos, él respondió con una broma acerca de las mujeres como la costilla de Adán. El Papa entonces se encendió un rollo de clases, haciendo otra Zinger sobre sacerdotes que vienen bajo la autoridad de amas de casa de sexo femenino.

Ahora Müller está tomando su turno como el bufón de la corte. En su entrevista el lunes (que aparece, por cierto, en una sección de retirada especial sobre “Mujeres de la Iglesia”, enL’Osservatore Romano ), cuando se le preguntó acerca de curso “reforma” de la Congregación para la Doctrina de la LCWR, el cardenal insiste, “No somos misóginos . ”

“No queremos a engullir a una mujer un día”, a continuación, bromea. (“Una no mangiare vogliamo donna al giorno , “para aquellos que esperan algo se perdió en la traducción.)

¿Es este el progreso de las mujeres en la iglesia que hemos estado esperando? Con Francisco y su perro guardián doctrinal yukking arriba sobre la misoginia, se hace más difícil imaginar que cualquier tratamiento sustantivo de las cuestiones relacionadas con las mujeres está en el horizonte.

Claro, el Papa ha mencionado en las entrevistas la necesidad de una teología más profunda de la mujer o un papel más incisivo de la mujer en la iglesia. Pero los 18 meses de su pontificado, estos siguen siendo poco más que fragmentos de sonido. (Incluso John L. Allen Jr., a principios de esta semana, llamado el papel de la mujer en la iglesiacomo el N º 1 cuestión sobre la que se debe presionar al Papa.)

Müller sucede en la entrevista para repetir la comprensión del Papa del papel de la mujer en la iglesia. La “presencia de las mujeres en la iglesia debe ser entendido en su contexto”, dice, y no como una “imitación del modelo masculino.” (Frase de Müller, por supuesto, evoca una de del Papa otras bromas sobre el feminismo como ” chauvinismo con faldas . “)

Si Sid Caesar es correcto que “la comedia tiene que estar basada en la verdad,” entonces lo que se desenmascarado en estas bromas es que los miembros de la jerarquía no sólo no logran comprender la experiencia de las mujeres, que ni siquiera saben cómo hablar de las mujeres. ENTENDER DE LAS MUJERES experiencia, que ni siquiera saben cómo hablar de las mujeres.

Peor aún, revela la scotosis en las mentes de dos de los hombres más poderosos de la Iglesia Católica Romana. Scotosis es una censura de la mente contra la sabiduría no deseado, o un punto ciego autoimpuesto. A menudo, scotosis sucede en las comunidades donde colocar límites a la inteligencia de alguna manera beneficia el grupo y sus sesgos.

En sus chistes sobre el feminismo y la misoginia, el Papa y Müller muestran una profunda necesidad de desviar cualquier sabiduría que ha venido de sufrimiento de las mujeres a manos de patriarcado. No es de extrañar que las mujeres Müller religiosa ha censurado están entre los que mejor han articulado sabiduría teológica feminista?

En vez de exhortar a los católicos a no leer el último libro de la Misericordia Sor Margaret Farley, Müller debería haber leído la definición de sexismo, escrito en la Nueva Enciclopedia Católica , como una “creencia de que las personas son superiores o inferiores a los otros sobre la base de su sexo . Incluye actitudes, sistemas de valores y patrones sociales que expresan o apoyan esta creencia “.

Y en lugar de la voladura de la LCWR para dar St. Joseph, padre, Elizabeth Johnson un premio, Müller hubiera querido tener en cuenta la idea de Johnson, declaró en Quien es , que la teología feminista ve claramente que el pecado del sexismo “tiene efectos en las mujeres tanto debilitante social y psicológicamente, y se interconecta con otras formas de opresión para dar forma a un mundo violento y deshumanizado. ” VE CLARAMENTE que el pecado del sexismo “tiene efectos sobre las mujeres debilitante tanto social como psicológicamente, y se interconecta con otras formas de opresión para dar forma a un violento y mundo deshumanizado “.

Debido a que la verdad del asunto es que las mujeres son, en efecto siendo “engullido” por la pobreza, la falta de educación, atención de salud inadecuada, la esclavitud y la trata sexual. Ellos y sus hijos llevan una carga desproporcionada de la hambre, la violencia y la discriminación que rompa este mundo todos los días.

Y todas estas injusticias tienen su origen en la idea misógina que las mujeres no son de igual valor, la capacidad y la dignidad de los hombres, una idea que la jerarquía, con su insistencia ciega en los roles de género condenada de antemano, perpetúa.

Las mujeres están siendo comidos vivos, y es sólo una comprensión feminista de las mujeres igualdad genuinas y hombres que salvarlos de las garras de la muerte.

Ha llegado la hora de que la jerarquía a dejar de hacer chistes sobre engullendo las mujeres y para empezar a hablar de pavo sobre las formas en que los pecados estructurales de la iglesia exacerban el sufrimiento de las mujeres a nivel mundial.

[Jamie L. Manson es NCR editor de libros. Recibió su Maestría en Divinidad de Yale Divinity School, donde estudió teología católica y la ética sexual. Sus NCR columnas han ganado numerosos premios, más recientemente el segundo premio por el comentario del Año de Religión Newswriters (ARN). Su dirección de correo electrónico es jmanson@ncronline.org .]

 

http://ncronline.org/blogs/grace-margins/whats-eating-catholic-women

Una Iglesia de los Pobres


Por PAUL VALLELYSEPT. 4, 2014
LONDRES –

El Papa Francisco acaparó los titulares recientemente, cuando anunció que Roma había levantado el bloque sobre la santidad de monseñor Óscar Romero de San Salvador, quien fue muerto a tiros mientras decía misa en 1980, pero se le dio mucha menos atención a otra de las acciones del Papa, uno que pone de relieve un cambio significativo en el Vaticano bajo el primer Papa latinoamericano en la historia de la Iglesia Católica Romana.

Monseñor Romero fue asesinado después de hablar a favor de los pobres durante una época en que los escuadrones de la muerte derechistas acechados El Salvador bajo un gobierno respaldado por Estados Unidos, dirigido por los militares en los años 1970 y 80. Durante tres décadas Roma le bloqueó el paso a la santidad por temor a que daría socorro a los defensores de la teología de la liberación, el movimiento revolucionario que insiste en que la Iglesia católica debe trabajar para traer económica y social -, así como espiritual – la liberación de los pobres.

Bajo el Papa Francisco ese obstáculo ha sido removido. El Papa ahora dice que es importante que la beatificación del arzobispo Romero – el precursor de convertirse en un santo – “. Puede hacer rápidamente” conservadores católicos han tratado de minimizar el significado político de la postura del Papa al afirmar que el arzobispo, aunque un defensor de los pobres , nunca se ha metido de lleno en la teología de la liberación.

Sin embargo, otra jugada de Papa Francisco socava tal revisionismo. Este mes también levantó una prohibición de decir misa impuesto hace casi 30 años al Rev. Miguel d’Escoto Brockmann, que había sido suspendido como sacerdote para servir como ministro de Relaciones Exteriores de revolucionario el gobierno sandinista de Nicaragua en la misma época. No hay ninguna ambigüedad acerca de la posición en la teología de la liberación del Padre d’Escoto, que una vez llamó al presidente Ronald Reagan un “carnicero” y un “fuera de la ley internacional.” Más tarde, como presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Padre d’Escoto condenó estadounidense “actos de agresión” en Irak y Afganistán.

Pero hay más en la acción del Papa de la bondad de un hombre de 81 años de edad. En un cambio notable, teología de la liberación está siendo traído desde el frío. Durante la Guerra Fría, la idea de que la Iglesia católica debe dar “una opción preferencial por los pobres” fue visto por muchos en Roma como apenas disimulado marxismo. El Papa Juan Pablo II, que había sido criado bajo el totalitarismo bloque soviético, estaba decidido a acabar con él. En una visita a Nicaragua, que famosamente agitó un dedo a compañero sacerdote y ministro del gabinete del Padre d’Escoto, Ernesto Cardenal. El Vaticano también silenció exponentes clave de la teología de la liberación, y su fundador, el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, fue puesto bajo investigación por el tutor del Vaticano de la ortodoxia doctrinal, la Congregación para la Doctrina de la Fe, o CDF

Washington comparte los temores del Papa polaco que la nueva teología podría abrir otra puerta a la infiltración comunista en América Latina. El C.I.A. creado una unidad especial que informó sobre cientos de sacerdotes y monjas radicales, muchos de los cuales se convirtieron en víctimas de las dictaduras militares de la región.
El Papa Benedicto XVI dio un enfoque más sofisticado que su predecesor. Como jefe de la CDF, antes de convertirse en Papa, que había emitido las críticas oficiales de teología de la liberación en 1984 y 1986 Estos respaldaron su defensa de los pobres, pero denunciaron “graves desviaciones ideológicas” por los radicales que abrazaron el determinismo económico marxista y la lucha de clases. Pero la mayoría de los teólogos de la liberación no estaban diciendo los pobres deben tomar las armas. Ellos estaban diciendo la Iglesia Católica debe ayudar a los pobres a liberarse de los sistemas económicos injustos a través de sindicatos, cooperativas y grupos de autoayuda.

Tras el fin de la Guerra Fría, el Papa Benedicto animó obispos de América Latina para encontrar nuevas formas de expresar de la iglesia “sesgo a los pobres.” Asistió a la reunión seminal en Aparecida, Brasil, en 2007, en la que refinan el mensaje de la teología de la liberación . El sacerdote los obispos eligieron a redactar el documento era Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, que seis años más tarde fue elegido Papa Francis, y anunció que quería “una Iglesia pobre, para los pobres.”

El Papa ha ido a través de su propia revolución en la teología de la liberación. Fue nombrado líder de los jesuitas en Argentina en 1973, en parte para acabar con el movimiento. Pero 15 años más tarde, después de someterse a lo que ha denominado una “gran crisis interior,” se convirtió en “el obispo de los barrios de tugurios” en Buenos Aires y revisó sus puntos de vista. En las décadas siguientes se rehabilitó figuras clave en la teología de la liberación en Argentina y apoyó el tipo de iniciativas ascendentes que el Vaticano, con su top-down modelo autoritario de gobierno, por lo que había temido.

Cuando Argentina experimentó el mayor default de la deuda en la historia de la banca en 2001 – que hundió la mitad de la población por debajo del umbral de la pobreza – Padre Bergoglio comenzó a condenar lo que llamó estructuras económicas “corruptos”. Atacó “capitalismo salvaje” para fragmentar la vida económica y social y dijo que la “injusta distribución de los bienes” crea “una situación de pecado social que clama al cielo.”

Este es el lenguaje de la teología de la liberación subsumido en la doctrina social católica. Papas anteriores habían hecho críticas similares del capitalismo, pero el lenguaje del Papa Francis ha sido más vehemente e indignado.

El año pasado, el Papa invitó Padre Gutiérrez, cuyo libro de 1971 “Teología de la liberación”, había sido durante años objeto de investigación por la CDF, a su encuentro en el Vaticano. L’Osservatore Romano, el periódico semioficial del Vaticano, marcó el evento al proclamar que la teología de la liberación ya no puede “permanecer en las sombras a la que ha descendido desde hace algunos años, al menos en Europa.” Por otra parte, el Padre Gutiérrez tiene recientemente co-autor de un nuevo libro con el Arzobispo Gerhard Müller, el actual jefe de la CDF, que fue nombrado para el cargo por Benedicto XVI. Arzobispo Müller describe ahora teología de la liberación como uno de los “más importantes corrientes de la teología católica del siglo 20.”

Las perspectivas de Occidente, que tienen por tanto tiempo dominó el pensamiento del Vaticano, se están aumentados por los de América Latina. Un nuevo momento histórico ha llegado. Papa Francis está tomando un riesgo. Los conservadores, que ya están murmurando acerca de otros cambios en esta nueva era franciscano, no son felices. Pero en momentos en que la brecha económica entre ricos y pobres es cada vez mayor, la rehabilitación del Papa de la teología de la liberación es oportuna y muy bienvenida.

Paul Vallely es un director de The Tablet, un semanario católico internacional, y el autor de “Papa Francisco: Desatando los Nudos”.

 

http://www.nytimes.com/2014/09/05/opinion/a-church-for-the-poor.html?_r=1

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