MISIONERA USEMI Unión Seglar de Misioneros: Leila Rosa Betancur, testimonio de ayuda a los colombianos más olvidados


20-02-2003

Leila Rosa Betancur es una misionera laica que dirige y coordina programas de salud para la población colombiana, dentro de los proyectos dirigidos por la organización católica Manos Unidas. Ha creado grupos de mujeres a las que ha instruido para promover sus derechos. Además, ha trabajado con los indígenas transmitiéndoles conocimientos de salud. Nació en 1944 en Medellín (Colombia) y, más tarde en Bogotá, estudió auxiliar de enfermería, profesión que ha ejercido durante toda su vida. Estos días, Leila Rosa Betancur ha estado en España, junto con su compañera Claudia Patricia Patiño, para explicar su labor solidaria, coincidiendo con el inicio de la campaña anual de Manos Unidas, cuyo lema de este año es El desarrollo, camino para la paz.

-Lo que nos llega de la realidad colombiana, sobre todo en Europa, parece que siempre es muy negativo: asesinatos, terrorismo, narcotráfico, el último atentado terrorista… Pero seguro que la realidad del país presenta otros muchos elementos interesantes, positivos y negativos.

-La realidad colombiana suele llegar fuera del país en fragmentos muy descontextualizados y, por tanto, aparece muchas veces deformada. La guerra tiene una historia larga en Colombia y, si se ha llegado a este momento de degeneración, es porque la misma dinámica de la guerra es muy perversa. Para sentarse a dialogar, casi se exige que el enemigo demuestre una capacidad destructiva muy grande. Cuando la guerrilla de las FARC quiso convertirse en fuerza política, se le asesinaron selectivamente 5.000 dirigentes. Ellos se quisieron convertir en potencia militar y, cuando lo consiguieron y empezaron a mostrarse destructivos creando unas condiciones de muerte y violencia, entonces el Gobierno se sentó a negociar. Por tanto, no aceptaron a las FARC cuando quisieron ser fuerza política pero, cuando son potencia de muerte, la cosa cambia radicalmente. Estos atentados terroristas que ocurren en Colombia, que son terribles, forman parte de esa dinámica de perversidad e inmoralidad que tiene la guerra en sí misma.

-¿En qué zona de Colombia trabaja usted?

-En la diócesis de Quibdó, en el departamento del Chacó, una zona que tiene acceso a los dos océanos, el Atlántico y el Pacífico. Me enfrento a una realidad muy dura porque, aunque se trata de una región rodeada de riquezas enormes, carece absolutamente de servicios públicos. No hay ni agua potable, ni energía eléctrica, ni teléfono, ni industrias, ni bancos, ni colegios de secundaria, ni puestos de salud… La única presencia del Estado son escuelas de primaria mal atendidas y mal dotadas, porque los maestros no quieren irse a esas zonas de difícil acceso y de mucho peligro por el orden público. La diócesis está realizando un trabajo muy evangélico, de mucho compromiso con la justicia porque, en medio de toda la guerra que se está librando en lo que muchos llaman “la esquina de América” refiriéndose a Colombia, refuerza la resistencia del campesino, el gran perjudicado por la actual situación.

-¿Qué es exactamente lo que perjudica a los campesinos?

-Están planeados en el departamento grandes proyectos económicos, que son los que están llevando la muerte a los campesinos. Se quiere desplazar al campesino y dejar el territorio libre para una serie de empresas. Y la diócesis ofrece apoyos en salud, en reparación de las viviendas destruidas por la guerra, en herramientas, en mercados… Con eso desbarata los planes de desalojo. Todo el trabajo, unido a unas valientes denuncias que hace la propia Iglesia local, nos sitúa entre los amenazados. En todo el contexto de apoyo a las familias campesinas para que resistan, se encuentran los proyectos de solidaridad que Manos Unidas ha llevado hasta Colombia. Cuando se dota a las comunidades campesinas de recursos para elevar su nivel de vida, para que sus condiciones de vida sean más dignas, el campesino siente que tiene que perder mucho si abandona eso. Y nuestro río y nuestras comunidades ostentan, gracias a Dios, ese título de ser el área del país de la que menos campesinos se han ido. Precisamente cuando les preguntamos por qué, nos dicen que fuera de su tierra tienen mucho que perder, y por eso Manos Unidas ha enviado unos recursos a esa zona.

-Usted es misionera laica, una figura que va a más en la vida de la Iglesia. ¿Cómo está organizado su trabajo dentro del proyecto de Manos Unidas?

-Somos un grupo organizado, con unos estatutos, y trabajamos con la Iglesia a tiempo completo, es decir en condiciones de dedicación exclusiva. Ahora estamos en la diócesis de Quibdó, cuyo titular es monseñor Fidel León Marín, y nos encargamos de realizar tareas pastorales y evangelizadoras en la zona del río Arquea y en Quibdó, donde estamos con desplazados en una parroquia recién creada para atender a 7 barrios nuevos que constituyen una nueva realidad de población precisamente como consecuencia del fenómeno del desplazamiento.

-En los templos españoles, Manos Unidas celebró el 9 de febrero la colecta anual para su campaña, que este año tiene como lema El desarrollo, camino para la paz. Usted ha estado unos días ahora en España precisamente para dar a conocer el proyecto en el que trabaja, que además es precisamente el que Manos Unidas ha elegido para destinar la colecta de la diócesis de Barcelona. ¿Qué es lo que más le han preguntado a usted estos días?

-Sobre todo por esa guerra tan larga que sufrimos los colombianos y que parece que no tenga solución. Las veces que hemos querido solucionar el conflicto y encontrar un camino distinto a la guerra, nos hemos visto abocados a que algún acontecimiento, de esos que son como intencionados, rompa el proceso. Por ejemplo, han sido asesinados 7 candidatos a la presidencia. Lamentablemente, el pueblo colombiano no ha podido elegir nunca a una persona que represente una garantía seria de transformación y de que desaparezca esa estructura de injusticia. El caldo de cultivo de nuestra violencia se ha generado en el pasado, porque la tenencia de la tierra ha sido totalmente injusta. Cuando se quiso poner en marcha una reforma agraria, se hizo al revés; las mejores tierras de los campesinos pasaron a ser propiedad de los terratenientes, mientras que se entregaron las peores y las más áridas a los propios campesinos. Cuando tuvimos una persona que parecía que iba a representar los intereses de los trabajadores, Jorge Lieser Gaitán, fue asesinado. Y en ese momento, se desencadenó ya con más violencia toda la guerra, que lleva 54 años.

-¿A alguien le conviene que esta guerra no se acabe?

-Esos intereses internacionales de las multinacionales, que son ya las verdaderas dueñas de nuestros países, son los que provocan que la guerra en Colombia sea larga. Es muy triste decirlo pero, de esta manera, nos debilitan y las negociaciones son más fáciles para satisfacer precisamente esos intereses empresariales.

-Hace justo un año, parecía que Colombia veía el final del túnel. Se habló del 7 de abril de 2002 como fecha para un alto el fuego total. ¿Por qué se rompió aquel esperanzador diálogo con Andrés Pastrana como presidente?

-Por falta de una verdadera voluntad, en las dos partes, de hacer la paz. A Pastrana le faltó mucha claridad en su plan de paz. Los colombianos no pudimos conocer nunca cuál era realmente el proyecto pacificador del presidente. Evidentemente, en las FARC, tampoco había una honestidad porque, si se trataba un punto, ese punto quedaba siempre ligado a otros, y nunca se veía una intención seria de convenir algo o llegar a un acuerdo.

-Además de la voluntad, ¿qué necesita Colombia para alcanzar la paz?

-Se necesita un apoyo internacional de vigilancia, para que las partes cumplan el acuerdo al que lleguen, y también que se prevean sanciones cuando se viole. Pero todo esto debe llevarse a cabo sin la injerencia que ahora tenemos, por ejemplo, con el llamado Plan Colombia promovido por Estados Unidos, por cierto, antes del 11 de septiembre de 2001. Por tanto, la guerra colombiana no ha necesitado de aquellos terribles atentados para ver aumentada su capacidad destructiva. El Plan Colombia se planteó como un apoyo estadounidense para erradicar el narcotráfico. Pero todos sabíamos que, detrás de eso, iba claramente la intención de apoyar militarmente al Gobierno para luchar contra la guerrilla. Hoy esto ya está desenmascarado y el dinero de aquella iniciativa pasa directamente al ejército.

-Pero el clima violento no se produce sólo entre el ejército y las FARC. Es un conflicto mucho más complicado, ¿no?

-Sí. Tenemos muchos ejércitos: dos guerrilleros, el regular, un proyecto de ejército de civiles que plantea ahora el presidente Álvaro Uribe… Por ejemplo, quiere establecer por ley que los ciudadanos podamos llevar armas. Pero la solución no es armar más al país, porque muchísimos colombianos creemos que la guerra no es la solución y que la paz no la vamos a conseguir sino a través de la justicia. Si repasamos el caldo de cultivo, todo se resume en un solo dato: 30 millones de personas que viven en la pobreza sobre 44 millones de colombianos. Además, 10 millones viven en la miseria, la administración reconoce un 20 por ciento de desempleo (creemos que es mucho mayor), no hay acceso a la sanidad, ni a la educación, ni a la vivienda digna… Entonces, ¿cómo queremos tener paz?

-Pero ciertamente Colombia es mucho más que la guerra: es cultura, tradiciones, sentido del humor…

-Cuando salgo del país, siempre agradezco mucho que me digan esto. Fuera de Colombia, cuando alguien oye hablar de esta nación, siempre se queda con la imagen exclusiva de la sangre y la violencia. Pero quien conoce Colombia aprende a amarla. Y está claro que, a pesar de todo, hay muchos motivos para ello.

 

http://www.e-cristians.com/noticias/3597-leila-rosa-betancur-testimonio-de-ayuda-a-los-colombianos-mas-olvidados/

El papa considera que el abandono de los ancianos es “una eutanasia disimulada”


 

A pesar de las dificultades vinculadas a la edad, los ancianos pueden ser “árboles que siguen dando sus frutos”, consideró Bergoglio

Por elnuevodiario.com.ni | Globo

El papa considera que el abandono de los ancianos es
El papa Francisco. AFP / END

El papa Francisco tachó este domingo el abandono de las personas mayores como “una eutanasia disimulada”, durante una jornada de homenaje a los ancianos a la que acudió Benedicto XVI.

El papa emérito, de 87 años, que no había aparecido en público desde las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II en abril, llegó sonriente ayudándose de un bastón, y fue calurosamente recibido por su sucesor.

En una soleada plaza de San Pedro en la que se habían reunido miles de ancianos –algunos muy mayores–, Benedicto XVI y Franciso se sentaron un poco separados para escuchar los testimonios de los asistentes sobre sus angustias y sus dificultades, pero también sobre las alegrías que da la tercera edad.

El papa emérito no participó, sin embargo, en la misa celebrada por un centenar de curas de avanzada edad.

Francisco dijo que estaba feliz de ver a Benedicto XVI en el Vaticano: “Es como tener a un sabio abuelo en casa”.

A pesar de las dificultades vinculadas a la edad, los ancianos pueden ser “árboles que siguen dando sus frutos”, consideró Bergoglio.

Para ello, expresó su deseo de que quienes no tienen familia sean acogidos en residencias de ancianos que “no sean prisiones”, sino “pulmones de humanidad en una ciudad, un barrio, una parroquia”.

“Un pueblo que no trata bien a sus ancianos es un pueblo sin futuro (…), porque pierde la memoria”, consideró el papa.

“¡Cuántas veces dejamos a las personas mayores en un abandono que no es ni más ni menos que una eutanasia disimulada! Es el efecto de la cultura del desecho que tanto mal hace a nuestro mundo”, insistió.

“Descartamos a los niños, descartamos a los jóvenes porque no tienen trabajo, y descartamos a los ancianos con la excusa de mantener un sistema económico ‘equilibrado’, en cuyo centro no colocamos a la persona humana, sino al dinero”, añadió.

Francisco se ha reunido en varias ocasiones con familias y con jóvenes, pero esta era la primera vez que lo hacía con los ancianos, y aprovechó la ocasión para destacar su importancia en la sociedad, cuando queda una semana para un sínodo que reunirá a los obispos para tratar la cuestión de la familia.

 

http://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/331033-papa-considera-que-abandono-de-ancianos-eutanasia-disimulada

CARTA AL PAPA DE LA RED LATINOAMERICANA DE CATÓLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR


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Los “No” del Papa Francisco: Víctor Codina sj


 

La constante sonrisa del Papa, sus gestos de ternura con niños y enfermos, sus homilías sobre la misericordia, sus escritos sobre la alegría del evangelio…podrían ofrecernos una falsa imagen del obispo de Roma, si estos aspectos tan positivos no se complementan  con algunas  de sus denuncias proféticas, con sus  numerosos “No”.

También el mensaje y vida de Jesús de Nazaret quedarían incompletos o incluso falsificados si  las bienaventuranzas y su predilección por los pobres y pequeños no se completasen con sus críticas  a escribas y fariseos, con sus “ay de los ricos”, con la expulsión de los mercaderes del templo que fue el detonante de su pasión y muerte en cruz: “No se puede servir a Dios y al dinero”

Francisco denuncia  proféticamente los aspectos de nuestra sociedad contrarios al evangelio del Reino: No a una economía de la exclusión y la inequidad, no a una economía que mata, una economía sin rostro humano, no a un sistema social y económico injusto que cristaliza en estructuras sociales injustas, no a una globalización de la indiferencia, no a la idolatría del dinero, no a un dinero que gobierna en lugar de servir, no a una inequidad que engendra violencia, que nadie se escude en Dios para justificar la violencia, no a la insensibilidad social que nos anestesia ante el sufrimiento ajeno, no al armamentismo y a la industria de la guerra, no a la trata de personas, no a cualquier forma de muerte provocada…En el fondo Francisco  actualiza el mandamiento de no matar y  defender el valor de la vida humana, desde el comienzo hasta el final. Francisco actualiza la pregunta de Yahvé a Caín: “¿Dónde está tu hermano?”

Pero junto a esta denuncia profética de nuestra sociedad, Francisco critica también actitudes de los cristianos y de la Iglesia contrarias al evangelio: No a la mundanidad espiritual, no a la acedia ( o apatía) pastoral, no al pesimismo estéril, no a los profetas de calamidades, no a los desencantados con cara de vinagre, no a los cristianos tristes con cara de funeral o de cuaresma sin Pascua, no a la guerra entre nosotros, no nos dejemos robar la comunidad, ni el evangelio, ni el ideal del amor fraterno, ni la fuerza misionera; no a los que creen que nada puede cambiar, no a una Iglesia encerrada en sí misma y autorreferencial, no a una obsesión moralista que olvida el anuncio gozoso del evangelio, no a los pastores que se creen príncipes de la Iglesia y están siempre en los aeropuertos, no al clericalismo, no a los que desean volver al pasado anterior al concilio, no a la falsa alegría, no a los que convierten los sacramentos en aduanas y la confesión en una sala de tormento , no coartar la fuerza misionera de la religiosidad popular que es fruto del Espíritu, no convertirnos en expertos de diagnósticos apocalípticos, no reducir el evangelio a una relación personal con Dios y a una caridad a la carta, no a una religión reducida al ámbito privado y a preparar almas para el cielo, no es suficiente no caer en errores doctrinales si somos pasivos o cómplices de la injusticia y de los gobierno que las mantienen…

Detrás de estos “No” de Francisco se dibuja una imagen realmente evangélica de la Iglesia y el deseo de un mundo mejor, más justo e igualitario, más  cercano al Reino de Dios. La alegría de Francisco no es una alegría mundana ni  fruto de un temperamento optimista, sino  que es la alegría que brota del evangelio de Jesús muerto y resucitado y de la fuerza vivificadora de su Espíritu: “No nos dejemos robar la esperanza”.

 

http://amerindiaenlared.org/noticia/413/los-no-del-papa-francisco/

Lo que me gustaría que la gente supiera acerca de la depresión


  • Un hombre pasa junto a un mural que representa el difunto actor Robin Williams en Belgrado, Serbia, el 13 de agosto de Williams, que había buscado tratamiento para la depresión, se suicidó dos días antes. (Reuters / Marko Djurica)
 |  Soul Seeing
“Soul Seeing” editor Mike Leach me pidió que escribiera sobre lo que me gustaría que la gente sabía acerca de la depresión a la luz de suicidio Robin Williams. Esto es lo que deseo para.

Desearía que la gente sepa que el alma de alguien que muere de suicidio es tan perfecto como el momento en que Dios lo creó, que la depresión es una sombra involuntario que esconde su verdadera identidad.

Me gustaría que la gente ofreciera a aquellos que luchan con la depresión la misma compasión que ofrecen a los amigos con artritis reumatoide, el lupus, el cáncer de mama u otra enfermedad socialmente aceptable, que iban a cuestionar esas discriminaciones y juicios reservados para los trastornos que caen bajo el paraguas de ” enfermedad mental “.

Desearía que la gente sepa que una persona deprimida es capaz de fingir reír durante dos horas a través de una cena sólo para volver a casa y Google “maneras más fáciles de conseguir el cáncer”;que las personas más deprimidas merecen premios de la Academia para la actuación sobresaliente; y que puede ser prácticamente imposible de recoger en la desesperación y la tristeza de una persona que quiere tan mal para morir, porque lo más probable es que ella es la que haciendo bromas en una multitud.

Desearía que la gente sepa que lo peor de la depresión es la pura soledad, la incapacidad para expresar la angustia que se libra en el interior, y que la cultura de cara sonriente en el que vivimos se agrava esa soledad porque las personas deprimidas tienen tanto miedo de decir la verdad.

Desearía que la gente sepa que la cosa más difícil que algunas personas van a hacer nunca en esta vida es para seguir con vida, que el hecho de seguir con vida viene fácil para algunos, no significa llegar a una muerte natural es menos de un triunfo para los que tener que trabajar muy duro para mantener la respiración.

Desearía que la gente sepa que tomar la vida de uno puede sentirse como el estornudo de una persona con depresión severa, que puede ser una mera reacción al mensaje abrumador del cuerpo, que después de luchar un estornudo durante años y años, algunas personas simplemente no pueden no estornudar más , que no deben ser condenados o demonizados por los estornudos.

Desearía que la gente sepa que la mejor cosa que puedes hacer por una persona que sufre de depresión es creer ella.

Desearía que la gente sepa que se podía estar agradecido y deprimido al mismo tiempo, que la gratitud puede coexistir con un trastorno del humor.

Desearía que la gente sepa que la depresión es complejo, que es una condición fisiológica con componentes psicológicos y espirituales, y por lo tanto no se puede obligar a cualquier caja limpia y ordenada, que la sanidad tiene que venir de una gran cantidad de tipos de fuentes, y que de cada persona recuperación es diferente.

Desearía que la gente sepa que los cerebros deprimidos parecían diferentes en los rayos X de alta resolución; que cuando los expertos escanearon los cerebros de las personas deprimidas, descubrieron que los lóbulos frontales del cerebro muestran niveles de actividad más bajos que los de los pacientes no deprimidos; que hay averías en los patrones normales de procesamiento de las emociones; que la depresión puede estar asociada con la pérdida de volumen en las partes del cerebro y puede inhibir el nacimiento de nuevas células cerebrales, es por ello reconocido psiquiatra Peter Kramer cree que es la “enfermedad más devastadora conocida por la humanidad.”

Desearía que la gente sepa que millones de personas no responden a los medicamentos, y que si bien las tecnologías de estimulación cerebral ofrecen esperanza para la depresión resistente al tratamiento, estas personas están tratando con un tipo diferente de bestia por completo y nunca deben ser culpados por su enfermedad crónica.

Ojalá la gente supiera cuán esencial dieta era a tratar la depresión, pero que se puede eliminar el gluten, productos lácteos, la cafeína, el alcohol y el azúcar de su dieta – que puede existir en batidos verdes – y todavía estar deprimido; que el aceite de pescado, la vitamina B12, y un buen probiótico podría muy bien mejorar su estado de ánimo, pero no son elementos mágicos.

Desearía que la gente sepa que las endorfinas de ejercicio son tan cerca como un depresivo se llega a una anestesia para el dolor, pero que es posible nadar 5.000 metros al día o correr 7 millas al día y aún así ser suicida, que una triste nadador puede llenar hasta sus gafas con lágrimas.

Desearía que la gente sepa que la depresión no es algo que se puede curar mediante la participación en una serie de meditación de 21 días con Eckhart Tolle o un año de clases de yoga, y que a pesar de los esfuerzos de atención plena sin duda puede ayudar, es posible tener, la muerte crónica consistente pensamientos, incluso después de años de desarrollo de una práctica de meditación.

Desearía que la gente sepa que a veces la depresión se desencadena por algo ya veces no lo es, que se necesita a veces una pequeña cosa para tirar a una persona fuera de la oscuridad, ya veces todo es incapaz de hacerlo, que a veces lo único que puedes hacer es esperar a que síntomas que desaparecen.

Desearía que la gente sepa que la depresión viene y va, y en su flujo y reflujo se encuentran focos de paz que puedan sostener a una persona para el viaje.

Desearía que la gente sepa, más que cualquier otra cosa, que hay esperanza.

Más allá de todos los imaginables acción, hay esperanza.

Para llegar más allá del yo sin miedo a otras personas que entienden.

Al compartir la conocida historia, pero único, de la enfermedad de uno con alguien que conoce.

En la búsqueda de propósito y significado.

En girando suavemente uno de dolor de amor y servicio.

[Teresa Borchard es el autor de Beyond Blue: Depresión y Ansiedad Sobrevivir y blogs en ​​everydayhealth.com ., donde esta columna apareció por primera vez en una forma diferente]

Esta historia apareció en el septiembre 26 a octubre 9 2014 edición impresa bajo el título: Lo que me gustaría que la gente sabía acerca de la depresión .

 CRISIS RELIGIOSA: JOSE ANTONIO PAGOLA


 

 

La parábola de los “viñadores homicidas” es un relato en el que Jesús va descubriendo con acentos alegóricos la historia de Dios con su pueblo elegido. Es una historia triste. Dios lo había cuidado desde el comienzo con todo cariño. Era su “viña preferida”. Esperaba hacer de ellos un pueblo ejemplar por su justicia y su fidelidad. Serían una “gran luz” para todos los pueblos.

Sin embargo aquel pueblo fue rechazando y matando uno tras otro a los profetas que Dios les iba enviando para recoger los frutos de una vida más justa. Por último, en un gesto increíble de amor, les envío a su propio Hijo. Pero los dirigentes de aquel pueblo terminaron con él. ¿Qué puede hacer Dios con un pueblo que defrauda de manera tan ciega y obstinada sus expectativas?

Los dirigentes religiosos que están escuchando atentamente el relato responden espontáneamente en los mismos términos de la parábola: el señor de la viña no puede hacer otra cosa que dar muerte a aquellos labradores y poner su viña en manos de otros. Jesús saca rápidamente una conclusión que no esperan: “Por eso yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca frutos”.

Comentaristas y predicadores han interpretado con frecuencia la parábola de Jesús como la reafirmación de la Iglesia cristiana como “el nuevo Israel” después del pueblo judío que, después de la destrucción de Jerusalén el año setenta, se ha dispersado por todo el mundo.

Sin embargo, la parábola está hablando también de nosotros. Una lectura honesta del texto nos obliga a hacernos graves preguntas: ¿Estamos produciendo en nuestros tiempos “los frutos” que Dios espera de su pueblo: justicia para los excluidos, solidaridad, compasión hacia el que sufre, perdón…?

Dios no tiene por qué bendecir un cristianismo estéril del que no recibe los frutos que espera. No tiene por qué identificarse con nuestra mediocridad, nuestras incoherencias, desviaciones y poca fidelidad. Si no respondemos a sus expectativas, Dios seguirá abriendo caminos nuevos a su proyecto de salvación con otras gentes que produzcan frutos de justicia.

Nosotros hablamos de “crisis religiosa”, “descristianización”, “abandono de la práctica religiosa”… ¿No estará Dios preparando el camino que haga posible el nacimiento de una Iglesia más fiel al proyecto del reino de Dios? ¿No es necesaria esta crisis para que nazca una Iglesia menos poderosa pero más evangélica, menos numerosa pero más entregada a hacer un mundo más humano? ¿No vendrán nuevas generaciones más fieles a Dios?

 

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Denuncia de un prelado anglicano “Uno de cada diez obispos son gays”


Alan Wilson, obispo anglicano

No nombra a ninguno de sus colegas en el episcopado

José Manuel Vidal, 28 de septiembre de 2014 a las 20:17

Son sacerdotes destacados que han logrado navegar las complejidades de una institución homofóbica suficientemente bien como para ser sus representantes emblemático.

El reverendo Alan Wilson, obispo de Buckingham, publica esta semana un libro para hablar de la homosexualidad en la Iglesia británica. En el no solo denuncia públicamente la “hipocresía” de esta institución con respecto al colectivo LGTB, sino que afirma que uno de cada 10 de sus compañeros obispos podría ser gay en secreto y no quiere hablar públicamente.

En el libro señala lo que él ve como “el caso teológico para una importante reevaluación de la postura de la Iglesia sobre la sexualidad”, según publica la versión digital de Telegraph.

Wilson también rechaza una orden reciente que prohíbe al clero anglicano casar a una pareja del mismo sexo y se escuda en que la idea de que sea la Biblia quien lo prohíbe es una ida de la tradicionalistas, ya que los fundamentos de la Iglesia “se basan en los dictados culturales de nuestros abuelos más que en las enseñanzas de Jesús”.

El libro, titulado ‘More Perfect Union?’ (¿La unión más perfecta?), promete crear una gran polémica y destapar las relaciones homosexuales secretas que hay entre obispos. Sin nombrar a ninguno de sus colegas, añade: “En 2014 se decía que había una docena de obispos gays. Por definición, estos hombres son sacerdotes destacados que han logrado navegar las complejidades de una institución homofóbica suficientemente bien como para ser sus representantes emblemáticos“.

 

http://www.periodistadigital.com/religion/otras-confesiones/2014/09/28/uno-de-cada-diez-obispos-son-gays-iglesia-religion-dios-jesus-papa-anglicanos.shtml

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