¡HABLEN, POR FAVOR, SEÑORES OBISPOS!


ISSN: 1579-6345

ecleSALia 3 de noviembre

de 2014

PREMIO ALANDAR 2011″

 

 

JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, joanzapatero@gmail.com

SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

 

ECLESALIA, 03/11/14.- Está tan reciente, que si se tratase de una obra manual podría deshacerse todavía en las manos. Me estoy refiriendo a la corrupción política que estos días (finales de octubre) está acaparando todo tipo de medios. Como ciudadano me siento igualmente de indignado que lo están yo diría que todas las personas que formamos este país. Pero también lo estoy, o quizás de manera especial, no lo sé muy bien, como persona que intenta seguir a Jesús (soy muy amante de esta expresión); pero si alguien quiere que sea más explícito, no tengo ningún inconveniente en decir que lo estoy como católico que lo soy o que por lo menos me siento.

Es precisamente desde esta segunda perspectiva que me gustaría decir alguna cosa, porque encuentro a faltar ciertas actitudes que hacen subir todavía más mi indignación. Veo que la Iglesia, me refiero muy especialmente a la jerarquía, a quien le falta tiempo para salir al paso a la hora de dar normativas a sus fieles, manifiesta una celeridad inusitada, a la vez que levanta la voz todo lo que puede en según qué circunstancias y en lo relacionado a según qué temas y, en cambio, calla o “hace mutis por el foro” en según qué otros. Pienso que no hace falta decir en cuáles, pero, ya puestos, podríamos hablar entre otros del aborto, de los homosexuales, de los divorciados vueltos a casar a quien, por cierto, se les niega la comunión, etc.

Algunos representantes de dicha jerarquía ponen el grito en el cielo llegando a pronunciar exabruptos cuando creen que algunas de estas cuestiones son transgredidas por parte de los gobernantes de turno. Baste recordar todo lo que llegó a decir el obispo de Alcalá de Henares, Monseñor Reig Pla, cuando el gobierno de Rajoy echó para atrás el proyecto de ley relativa al aborto, favorable a los principios de la Iglesia, que había presentado el anterior ministro de justicia, Sr. Gallardón. Parece ser que lo que estaba en juego era la vida o lo que es lo mismo el Quinto Mandamiento de la Ley de Dios, lo cual no dejaba el más mínimo resquicio a la hora de infringir la condena en toda su dureza.

¿Dónde está el Séptimo Mandamiento? ¿Que acaso es de condición inferior al Quinto o al Sexto en cuanto a las relaciones humanas se refiere con todas las facetas a través de las cuales puede manifestarse, como por ejemplo el matrimonio fracasado y vuelto a rehacer o las uniones homosexuales, entre otros? ¿Por qué a estos se les dice que no pueden participar de pleno en la Eucaristía concretamente y, en cambio, reina el silencio más absoluto respecto a otras personas que roban y estafan, tanto sean descubiertas o no?

Señores representantes de la Iglesia simplemente les pediría dos cosas: en primer lugar hablar, pues el silencio a sabiendas es totalmente cómplice. En segundo lugar decir las cosas tal y como son, sin emplear embudos ni rodeos; nadie les pide que digan nombres, en caso que los supieran, porque pienso que no están acreditados para ello. Sino sencillamente decir que robar es un pecado tan fuerte y tan grave como cualquier otro que pueda hacer daño al prójimo.

No se escuden diciendo que ya lo hace Cáritas con toda la crudeza que es capaz de hacer desde sus palabras y desde sus hechos. Por cierto, aprovecho para decir que vayan desde aquí hacia ella todas mis gracias. Pero sean ustedes quienes den la cara y recuerden a quienes olvidan o postergan el Séptimo Mandamiento que ya desde tiempos bien antiguos, el pueblo de Israel en concreto, robar a los pobres constituía una de las ofensas más duras contra Yahavé y, por tanto, era uno de aquellos pecados que clamaban al cielo con todo lo que esta expresión encerraba en sí misma.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

eclesalia.net

COLOMBIA: “Míreme bien la cara hp; míremela porque no se le va a olvidar nunca”.


La periodista Jineth Bedoya quien fue secuestrada y violada por alias El Panadero y dos paramilitares más. Llega a La Habana con su desgarrador testimonio sobre la violencia sexual contra las mujeres en la guerra. Esto fue lo que le ocurrió.

Por: | noviembre 02, 2014
“Míreme bien la cara hp; míremela porque no se le va a olvidar nunca”.  

Jineth Bedoya ha recorrido el mundo denunciando la violencia sexual contra las mujeres, una de las más dolorosas e irreparables pero silenciada en el conflicto colombiano. La periodista  escribió este testimonio para la revista SoHo sobre el drama que significa para una mujer ser violada. Ella fue secuestrada y violada por tres paramilitares: alias El Panadero, quien sembró el terror en Barrancabermeja, alias JJ y alias Huevo de pizca, el cuñado de Carlos Castaño. “En contra del pronóstico de los psicólogos, hoy no quiero volver a hacer esa etapa del duelo”, dijo en ese momento. Aunque la desgarra revivir aquel momento de horror aceptó viajar a  La Habana el último grupo de víctimas. Esto fue lo que narró de su puño y letra:

 

“En medio de esa búsqueda me encontraba con dramas terribles de mujeres desplazadas, compañeras sentimentales de paramilitares y guerrilleros, o simples visitantes del penal que eran abusadas sexualmente. El tema, para mí, era simplemente un delito más que se cometía dentro del conflicto armado o producto de la descomposición del país y tengo que confesar que ni siquiera me detenía a examinarlo, porque a pesar de que lo registraba superficialmente en los artículos, estaba muy lejano de mi cotidianidad.

 

Pero mis ‘hazañas’ periodísticas me cobraron el haber tocado a quien no debía. Esa mañana de mayo llegué a la puerta de la cárcel La Modelo de Bogotá en busca de una entrevista con un paramilitar y terminé drogada, amordazada y en la parte trasera de una camioneta rumbo al infierno.

 

Al principio no entendía nada de lo que ocurría. Pensaba que por orden de Carlos Castaño, jefe de las Auc, me iban a preguntar por qué estaba publicando tantas notas en su contra, o por qué había dejado al descubierto la red de tráfico de armas que tenían en complicidad con algunas personas de la Policía dentro del penal.

 

Especulaba, en un torbellino de pensamientos e ideas sobre lo que ocurría, mientras me ahogaba en mi propio vómito: estaba mareada y cuando supliqué que me dejaran vomitar, me pusieron una cinta adhesiva en la boca. Luego, cuando intenté quitarme la venda que tenía en los ojos, la respuesta fue una patada en la cara.

 

Hasta ese momento creí que se trataba solo de una golpiza como advertencia y que pronto se acabaría y podría respirar. Pero la camioneta se detuvo en un campo abierto donde había muchos hombres, pasaron algunos minutos y de nuevo el sujeto que me había apuntado con una pistola en la puerta de la cárcel, el que me había dado un punta pie en el rostro y me había arrancado mechones de cabello mientras me zarandeaba la cabeza, había vuelto. Por enésima vez puso su pistola sobre mi sien, la cargó y luego de golpearme me obligó a abrir los ojos lo más grande que pudiera: “míreme bien la cara hijueputa; míremela porque no se le va a olvidar nunca”. Esa fue su sentencia y luego vino la ejecución.

 

Sentí un frío helado por todo el cuerpo y el miedo se me sembró en el pecho. Intenté de todas las maneras posibles evitar que me quitara el pantalón y la ropa interior. Traté de reunir todas las fuerzas posibles para que no me tocara ni se acercara a mi cuerpo, pero sus otros compinches llegaron para acabarme de hundir en la humillación. Tenía apenas 26 años y la vida deshecha por tres mal nacidos.

 

http://www.las2orillas.co/mireme-bien-la-cara-hp-miremela-porque-se-le-va-olvidar-nunca/

Violencia por acoso escolar en Colombia llega al 40 por ciento


01 de Noviembre, 2014

 

En Colombia hay más de nueve millones de estudiantes, 40 por ciento han sufrido algún tipo de acoso escolar, ya sea físico, verbal sicológico o sexual, según estadísticas del ministerio de Educación.

Bogotá.- El gobierno de Colombiano está comprometido en reducir la violencia escolar y en particular el bullying homofóbico, un fenómeno que cada día aumenta en América Latina, mediante fuertes políticas públicas en la materia.

En Colombia hay más de nueve millones de estudiantes, 40 por ciento han sufrido algún tipo de acoso escolar, ya sea físico, verbal sicológico o sexual, según estadísticas del ministerio de Educación.

La violencia escolar y la no tolerancia a la diversidad, son factores que en Colombia llevan a la deserción de los estudiantes de las aulas de clase, la cual es del 4.6 por ciento, explicó en entrevista con Notimex, el subdirector de Fomento de Competencias, del ministerio de Educación, Javier Jiménez.

Jiménez fue el representante de Colombia en el encuentro “Violencia Homofóbica y Transfóbica en las Instituciones Educativas de América Latina y el Caribe”, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en esta capital.

La reunión regional, que contó con delegados de 12 países, tuvo como objetivo generar una discusión e intercambio de conocimientos y experiencias frente al fenómeno de la violencia y discriminación sexual a las comunidades LGTB

“Estamos enfrentando un fenómeno que implican poca aceptación de la sociedad a las expresiones de Homofobia y Transfóbica en los establecimientos educativos, lo que ha implicado un alto acompañamiento de lo que significa el concepto de familia en los contextos escolares”, sostuvo el funcionario.

En su opinión este fenómeno de violencia escolar se empieza a generar en los núcleos familiares por allí “habita el silencio funcional y no se dialoga con los niños, lo que se revierte en la escuela”.

Señaló que los estudiantes abandonan la escuela “porque se sienten acosados, maltratados, o porque sus expresiones, sexuales, no han tenido aceptación y han sido expulsados del establecimiento educativo o han llegado a sentirse amenazados o inseguros en la escuela”.

Las autoridades del sector educativo avanzan en programas para que los estudiantes “se sientan aceptados, dentro de un contexto seguro y puedan recibir atención necesaria en caso que se presente un conflicto escolar”.

Es en este contexto que en Colombia surge la Catedra por la Paz, que fue aprobada en septiembre pasado por el Congreso para que entre en ejecución en todos los establecimientos educativos, en el primer semestre del 2015.

“La Catedra por la Paz la tenemos que articular como una alternativa en la formación para la ciudadanía, que es un programa bandera del ministerio de Educación”, subrayó Jiménez.

La Unesco en el encuentro regional convoco a una movilización regional y mundial contra la violencia d las comunidades LGTB (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales), un fenómeno que está afectando a los diferentes sistemas educativos a nivel global.

El organismo internacional pidió a los gobiernos y la sociedad civil que desarrollen acciones conjuntas contra este flagelo, que en muchas regiones es silencioso.

La iniciativa para sensibilizar a las autoridades y sociedad civil en los diferentes países, la viene desarrollando la Unesco desde hace tres años, pero el objetivo con estos encuentros regionales, es potenciar las acciones contra este tipo de violencia.

Por violencia Homofóbica se entiende aquella que se ejerce contra la homosexualidad en hombres y mujeres, mientras que la Transfóbica hace referencia a la discriminación hacia las personas transexuales.

Notimex

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Mucha letra, poco compromiso


ELESPECTADOR.COM

Política | Vie, 10/31/2014 – 21:40

Por: Redacción Política

El aumento de asesinatos de mujeres por violencia intrafamiliar y delitos sexuales ha sido del 40% entre 2011 y 2013, según datos de Medicina Legal.

 Cifras de esa misma entidad demuestran que el año pasado, 39.020 mujeres fueron víctimas de violencia de pareja y 17.512 víctimas de delitos sexuales, en su mayoría niñas y adolescentes entre los 10 y 14 años, seguidas de las niñas entre los 5 y 9 años. Además, el informe ‘Que dejen de cazar a las niñas y a los niños’ de la campaña ‘Violaciones y otras violencias, saquen mi cuerpo de la guerra’, revela que por lo menos 27 niños y adolescentes fueron agredidos sexualmente a diario en el país entre los años 2008 y 2012.
Fueron algunas de las dramáticas estadísticas dadas a conocer durante una audiencia pública realizada en el Congreso para abordar el tema de la violencia de género en el marco del conflicto armado —convocada por los representantes a la Cámara Ángela Robledo (Partido Alianza Verde) y Alirio Uribe (Polo Democrático) y los senadores Viviane Morales (Partido Liberal) e Iván Cepeda (Polo Democrático)—, a la que asistieron unas 300 mujeres de todos los territorios azotados por la violencia, así como organizaciones de mujeres que lideran procesos de justicia y reparación, como la Casa de Mujer, Sisma Mujer, Iniciativas de Mujeres por la Paz, Mujer sigue mis Pasos y el colectivo José Alvear.
La principal conclusión: que hace falta un mayor compromiso y acciones más contundentes de justicia por parte del Gobierno para las mujeres víctimas de violencia sexual en el contexto de la guerra. “Sin duda, la guerra ha exacerbado la violencia contra las mujeres y ha reducido sus cuerpos a trofeos, a botines de los guerreros. Por eso, desde el Congreso dimos la pelea durante más de dos años para tramitar la Ley 1719 del 18 de junio de 2014, que posibilita mayores herramientas de acceso de las mujeres a la justicia. Tenemos las leyes de Justicia y Paz y de Víctimas. Sin embargo, no vemos avances contundentes, la impunidad está alrededor del 98% de los casos y las líderes siguen amenazadas y desplazadas”, dijo Ángela Robledo.
Por su parte, para el senador Iván Cepeda es urgente que casos de la Ley de Justicia y Paz, en la que los victimarios que están en las cárceles pueden quedar libres, se reconozcan como lo que son: “crímenes de lesa humanidad”. Una postura que, con ejemplo propio, comparte el representante Alirio Uribe: “Casos masivos de violaciones a comunidades de mujeres enteras, como los de Bahía Portete (La Guajira), de Montes de María (sur de Bolívar), de La Libertad (Sucre) y El Tigre (Putumayo), no pueden quedar en el olvido y la impunidad y deben ser declarados cuanto antes como crímenes de lesa humanidad”.
Dirección web fuente:

http://www.elespectador.com/noticias/politica/mucha-letra-poco-compromiso-articulo-525338

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