LA TEOLOGIA DE LA LIBERACIÓN, GOZA DE BUENA SALUD


Guillermo Siles Paz, OMI

La teología de la liberación, que para algunos fue considerada teología diabólica, hoy está en un proceso de reflexión y aceptación, sobre todo en los ambientes cupulares de la Iglesia Católica porque el mismo papa Francisco hace mención a la transformación de una Iglesia que tiene compasión y conversión hacia los pobres. “Para la iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios le otorga su primera misericordia”. (EG.198)

El mismo, cardenal Gerhard Müller editó un libro junto a Gustavo Gutiérrez en Roma, titulado “Del lado de los pobres: Teología de la Liberación”. Y en Chile recientemente se presentó el libro “Teología de la liberación en prospectiva”, que habla de cómo la teología de la liberación goza de buena salud. Al parecer el ambiente es positivo. Es que se quiere superar algunas tensiones.

A la Teología de la Liberación muchos la condenaron sin conocerla, y hoy la miran como una novedad. La Teología de la Liberación es una propuesta de la reflexión teológica desde América Latina, hecha desde las favelas, desde las villas miserias, desde la exclusión.

Seguro que hubo algunos errores y algunas malas interpretaciones, pero decir que no es teología, es ningunear, menospreciar la reflexión teológica latinoamericana. La historia de la Salvación está presente hoy y siempre. Todos sabemos que la teología ha producido conocimiento, su reflexión es producto de la experiencia de Dios, en la vida del pueblo y de los pobres.

En América Latina hoy, pareciera que se ha paralizado la reflexión en sintonía del caminar histórico de la comunidad y de los pueblos. Pero no es así, hoy las conclusiones del Vaticano II tienen un nuevo sentido. Su relectura desde el contexto actual hace que la reflexión de miles de pastores reunidos hace más de 50 años sea portadora de transformar la nueva realidad, como que los signos de los tiempos están exigiendo que la reflexión teológica esté encarnada en la vivencia y realidad de todos los laicos y laicas de la Iglesia

Bolivia caminó en sintonía al vivir los cambios fundamentales que tanto Medellín y Puebla exigieron para una iglesia más comprometida. Si bien es cierto que no hubo mucho conflicto porque la iglesia en el país estaba al servicio de los clases más desposeídas y trabajaron para que ellos salgan de la pobreza, no podemos ignorar que nos encontrábamos en un ambiente de tensiones del norte y sur y en Bolivia en medio de la dictadura militar.

Entonces, la Teología de la Liberación fue cuestionada por la interpretación sociológica de los pobres y no bíblica; además por incorporar en la reflexión el análisis crítico, histórico y dialéctico. Esta situación fue considerada como la penetración del marxismo en la reflexión teológica, aunque eso no fue lo fundamental sino el sentido de confrontación.

Estos ideales de la búsqueda de lucha contra la pobreza, la desigualdad y la injusticia se mantienen vivos en varios espacios de la iglesia que busca la transformación; entonces, tal vez no sea necesario usar el nombre de la Teología de la Liberación para evitar confrontación porque tampoco es endemoniada la búsqueda de la equidad, justicia y libertad.

El autor es sacerdote.

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20141206/la-teologia-de-la-liberacion-goza-de-buena-salud_283383_624209.html

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