Obama, cinco años de crímenes con el Nobel de la Paz en las manos


Hace cinco años el presidente de EE.UU., Barack Obama, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Desde entonces EE.UU. ha bombardeado siete países, ha armado al Estado Islámico y ha provocado conflictos militares en varios países. Sigue leyendo

 

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SIGNOS INQUIETANTES EN LA ECONOMÍA QUE DEBES TENER EN CUENTA


Originalmente publicado en EL ROBOT PESCADOR:

economic turmoil

Últimamente oímos hablar mucho acerca de los peligros que rodean a la caída del precio del petróleo.

Pero es no sólo el precio del petróleo el que se está derrumbando.

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Carta abierta al Papa Francisco de una víctima de abusos ignorada


Javier Paz Ledesma escribe al Papa tras ser ignorado en sus denuncias de abusos del cura Isidro López Santos desde los diez hasta los 20 años

SHANGAY LILY Madrid 10/12/2014 00:01

Javier Paz Ledesma, tras denunciar canónicamente al cura Isidro López Santos por abusar de él desde los diez hasta los 20 años, tras dirigirse repetidas veces al Vaticano con esta misma denuncia, tras exponer su caso en este medio, y tras, desesperado ante el silencio de la Iglesia, finalmente demandar penalmente a su abusador -demanda que se archivó pero que provocó, por su difusión, que el reticente obispo de Salamanca finalmente “apartase” al cura en un retiro dorado sin consecuencias-, ha decidido escribirle una carta al Papa Francisco para recordarle que a él, al contrario que a la víctima de Granada, ni le ha llamado, ni se ha interesado por su caso.

Indignado por el silencio de la Iglesia, Javier se dirige al pontífice para recordarle su silencio:

Su Santidad, Papa Francisco.

Mi nombre es Javier Paz Ledesma. A principios del año 2011, puse una denuncia por la vía canónica contra el sacerdote Isidro Lopez Santos. Lo hice en el Obispado de Salamanca, ante el actual obispo Carlos López. La causa de la denuncia eran los abusos sexuales sufridos desde los 10 años hasta los casi 20 cumplidos a manos de ese sacerdote.

La denuncia dio vueltas y vueltas, sin ser atendida y sin prestar atención al dolor de la víctima denunciante -en este caso el que escribe- o a las muchas otras que sufrían en silencio. Algo de lo que tenía constancia el Obispo y que también se sabía en la Santa Sede, pues a ella fue enviada mi denuncia.

A pesar de que no fue una vez la que yo escribí a Roma, a la Santa Congregación para la Doctrina de la Fe, sino varias. A pesar de que además de mí, otra persona se dirigió a esta misma congregación en el mismo sentido y con los mismos objetivos: un delito de abusos por parte del sacerdote Isidro López Santos. A pesar de que en esa otra denuncia también se criticaba la falta de resolución del obispo de Salamanca, Carlos López, recibimos el silencio por toda respuesta desde Roma o Salamanca.

En vistas de la inacción del Obispado, de sus silencios y demoras cómplices, el 30 de abril de este 2014 decidí poner denuncia por la vía penal para poder así hacer público mi caso y sacarlo de la oscuridad a la que lo había relegado la Iglesia Católica.

Son ya tres años largos los que dura el proceso. Tres años en los que no se ha hecho nada. Fue sólo al sacar el caso a la luz con mi denuncia penal y unas declaraciones en un medio de comunicación cuando aparece una sentencia rápida por parte de la Iglesia. Una sentencia escandalosa y casi secreta que da un retiro dorado a un abusador de menores sin aplicar una sola condena.

Por mi lado, yo todavía estoy esperando que alguien se acerque a mí, que me pidan perdón por los daños, que reparen los años de dolor y sufrimiento.

Pero ahora resulta que usted, Papa Francisco, pretende convertirse en adalid de esta causa -y muchas otras, según leo-, y de repente se moviliza para salvar almas en pena, supuestamente ejecutando justicia a diestro y siniestro, sin reparar en medios. Aunque la mayoría de víctimas no veamos ningún resultado real más allá de grandilocuentes brindis al sol.

Porque yo todavía estoy esperando una llamada de alguien, una explicación por la demora en mi caso que afecta a bastantes más personas, y no sólo de la parroquia en la que yo sufrí los abusos. Yo, como todas esas víctimas de los abusos de la Iglesia y su ocultación culpando a las víctimas, sigo esperando una justicia real. Algo que no quede a merced de un castigo eclesial, sin reparación a las víctimas y reducido a un gesto vacuo.

Sigo esperando que usted me llame y se interese por mi estado, que castigue a los negligentes y cómplices que durante años permitieron que algo sabido fuera a mayores.

Y sigo esperando que su justicia no esté por encima de la de los hombres y mi abusador cumpla condena como cualquier otro pederasta.

Pues si así no se hace, creo que este teatro de expiación y de arremeter contra ciertos casos no es más que un bonito decorado dentro de una campaña de márketing que, al igual que las de los políticos, solo pretende fidelizar a los ya adeptos y lavar una imagen mancillada por el paso de los años y de las complicidades.

Para resumir: el Obispado de Salamanca ocultó y fue cómplice con su silencio y connivencia durante años, al tener constancia de las actuaciones de Isidro Lopez, al no apartarlo cautelarmente a raíz de mi denuncia del trato con menores, y habiendo el acusado -ahora ya culpable por la sentencia emitida- reconocido los hechos.

En este caso, Su Santidad no se movilizó, todo quedó en la sombra, a pesar de las repetidas llamadas de auxilio. Algo que a mí y a muchas otras víctimas de abusos nos hace preguntarnos: ¿Tendrá valor para limpiar la casa de arriba abajo, o se quedará en detalles, espectáculos magníficos y puntuales para hacer campaña pero sin meterse de verdad en harina?

De no ser así, le invito a ponerse en contacto conmigo. Yo le ayudaré, junto a muchas otras personas, a limpiar en la ciudad de Salamanca.

Atentamente, una víctima de los abusos sexuales y del silencio de la Iglesia.

 

http://www.publico.es/actualidad/560777/carta-abierta-al-papa-francisco-de-una-victima-de-abusos-ignorada

 

DULCE NAVIDAD


GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net

BILBAO (VIZCAYA).

 

ECLESALIA, 11/12/14.- Es una tradición que al acercarse las fechas navideñas, las empresas se vuelquen en campañas de publicidad omnipresentes para llevarse la mayor parte de la paga extra; y qué mejor argumento que centrarse en los mensajes entrañables navideños si tenemos en cuenta cómo se incrementa la agresividad comercial, año tras año -y mira que es difícil- manteniendo la Navidad como un telón de fondo para recordarnos las fechas consumistas más importantes del año.

El escenario es más crudo de lo que parece: iluminación festiva ahora recortada por la crisis, mensajes ininterrumpidos que nos prometen ambiente festivo y felicidad de cartón piedra si compramos cosas y servicios para regocijarnos la inmediatez. Ante un  escenario tan consumista, es difícil sustraerse al estar bombardeados por tierra, mar y aire. Pero resulta cada vez más visible la otra realidad del patio de butacas: personas cercanas con muchas cruces y dolores, sin que tengamos que irnos a los nichos de exclusión social a los que Cáritas nos reclama la atención urgente.

La cercanía de las fechas navideñas agrava la soledad existencial que suelen producir muchas personas, aunque no estén con problemas económicos. Crece la brecha entre la superficialidad festiva y la realidad que viven tantas familias: estrechez económica, desamor, desesperanza, soledad y tristeza; mucha tristeza existencial. Como los años no perdonan y las enfermedades tampoco, empeñarse en mostrarnos una Arcadia feliz donde solo se ofrece la eterna lozanía y la alegría del consumismo, resulta ser el perfecto abono para la frustración y el regocijo de los colegiados en psicología y psiquiatría.

Existe otra manera menos simple y frustrante de entender la vida. No se vende tan bien ni es noticia destacada, pero no es un placebo ya que tiene consecuencias positivas reales: se puede resumir llamándola solidaridad con quien la necesita de lo que tenemos de sobra. No suena a fiesta pero es la dulce Navidad. El papa Francisco ha enmarcado este mensaje con la audacia que le caracteriza ante las comunidades indígenas, hace escasas semanas. Proponía tierra, techo y trabajo para todos (las tres tes). No ha sido muy noticiable, no sea que pudiera estropear entre nosotros unas buenas tardes de compras.

No hace falta ser cristiano para vivir la Navidad en clave más humana. En lugar de ser un tiempo materialista de compras y buenos deseos que en la mayoría de los casos no pasan de ser una mera formalidad, podemos probar a convertirla en el calor que vuelve al corazón de las personas, a la generosidad de compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante. Como todavía faltan algunas fechas, tenemos tiempo para entrenarnos un poco. A lo mejor merece la pena y las compras navideñas reducidas en favor de una mayor solidaridad, incluso nos saben a gloria.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

eclesalia.net

Murió el apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín


09.12.14 | 19:02.

El tuit del gobernador del Estado de Jalisco lamentó la muerte del doctor, el líder de una iglesia hecha en México y extendida por el mundo, que rivaliza con la Iglesia católica y fincada en el occidente del país. Samuel Joaquín Flores dirigió la “Luz del Mundo” durante cincuenta años y su imagen fue promovida como las de esos empresarios exitosos, de sonrisa fingida y bien planeada para la foto. Dominó los espectaculares que reciben a los visitantes al salir del aeropuerto de Guadalajara para advertir al visitante quién es el que manda en materia religiosa,sucesor de los apóstoles de Jesucristo y de su padre Aarón Joaquín, mundanamente Eusebio Joaquín González, quien en 1926 comenzó la predicación.

Murió, se dice, víctima del cáncer. Acusado de diversos delitos, el apóstol no dudó en decir que era la principal competencia de la Iglesia católica. Desde luego, después de medio siglo, lo que se fincó fue el culto extremo a la personalidad, el imperio religioso y multinacional bajo las sospechas de clientelismo político, de acuerdo a los partidos en el poder, además de las imputadas al finado de quien se componen loas e himnos exaltando su divinidad y supuesta procedencia como ángel del Apocalipsis.

En diciembre de 2005, la revista Proceso publicó una entrevista que contestó la iglesia de la Luz del Mundo. Ahí, el apóstol defendió la libertad de sus fieles y se deslindó de cuestiones políticas al afirmar: “Soy un hombre religioso y no intervengo, ni siquiera con declaraciones, en asunto de política; pero qué bueno que me pregunta sobre si hubo alguna vez una -¿cómo lo llama usted?- consigna. No, jamás he utilizado la fe de los creyentes de la Iglesia para los fines de nadie. Los hermanos, en cualquier lugar del mundo, son conscientes, saben que uno de los derechos fundamentales del ser humano es precisamente (quizás es el mayor de todos) el de la libertad de elegir quién o quienes nos van a gobernar”.

Desde los 27 años, a la muerte de su padre, asumió el control de esa organización. El orden absoluto, de lavado de cerebro y de las voluntades de sus fieles al antojo y discreción. Una serie de testimonios, publicados en el diario El Universal, dieron cuenta de las patologías, la opresión y hegemonía del Varón de Dios, supremo líder de la Hermosa Provincia, “una realidad aparte—incluyendo un ministerio de justicia. Adentro, negocios, servicios, viviendas, intimidades, conciencias y corazones pertenecen al sesentón hermano Samuel Joaquín. Y, ay de aquel descreído, porque, en principio, funciona un sistema de altavoces que puede ser letal: habitualmente lo utilizan para los avisos, pero, llegado el caso, sirve para denunciar a los “rebeldes”, a los “usados de Satanás”, que son quienes, por los más diversos motivos, dejaron de creer en el “Siervo del Señor”, Samuel Joaquín, quien entonces los proscribe e incita a su feligresía contra ellos. (El Universal, miércoles 21 de mayo de 1997).

El apóstol y director internacional dejó este mundo a los 77 años abriendo la sucesión que no se presume sea una disputa encarnizada si tenemos en cuenta estas características absolutistas y de la modificación de las creencias conforme se consolidó el clan en el poder. Ahora es ejecutar la idea de la dinastía del niño que, según sus adeptos, habría nacido muerto para resucitar y ser ángel portador del anillo de su padre, Eusebio, y transmitirlo al nieto, Naason Joaquín, el nuevo apóstol que regirá sesenta mil almas en una colonia de Guadalajara y más de cinco millones repartidos en el mundo, creyentes de una de las multinacionales religiosas de mayor éxito.

 

http://blogs.periodistadigital.com/sursumcorda.php/2014/12/09/murio-el-apostol-de-jesucristo-samuel-jo

Familiares de ´miguelianas´ retenidas denuncian abusos sexuales en la orden


Señalan que Miguel Rosendo les decía a sus “siervas” que “por su semen les llegaba el cuerpo de Cristo”

Juan Calvo Moaña 10.12.2014 | 14:24

Los representantes de 8 familias con miembros dentro de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel han denunciado esta mañana en Moaña los abusos sexuales inflingidos por su líder, Miguel Rosendo, a sus miembros.

Los comparecientes denunciaron abiertamente los abusos producidos dentro de la orden. Una de las mujeres que perteneció al grupo religioso describió cómo Miguel Rosendo mantenía relaciones con ellas y les decía que “por su semen les llegaba el cuerpo de Cristo”. Además, refirió que “camuflaba como trabajos y limpiezas espirituales los tocamientos y abusos”. Les llegaba a decir que “era algo espiritual” y que “habían sido escogidas por Dios”. Por su parte, a los hombres les hacían dormir en la habitación con los religiosos.

Los familiares denuncian que Rosendo mantuvo relaciones con varias personas de la asociación y que las presentaba como “rituales de sanación”. También revelaron que el jefe de la orden ordenaba a sus miembros a tomarse una pastilla de la que no indicaba su composición ni efectos. Los comparecientes relataron algún episodio en el que el líder de la orden usó la fuerza contra algún miembro, tirando del pelo a una colaboradora y arrastrándola por el suelo, lo que le provocó heridas sangrantes en la espalda.

Los cuatro matrimonios de Vigo, Moaña y Redondela más otras dos personas de Redondela y Moaña quieren dar a conocer a la opinión pública unos hechos que consideran muy graves. Piden a la Iglesia, que de la misma manera que está teniendo mano firme con los casos de pederastia, apliquen el mismo criterio con los abusos registrados en esta orden. Solicitan que rechace a la orden y que ningún sacerdote la ampare, para así convencer a sus todavía integrantes de que no son monjas.

Critican que la orden continúa con su actividad en una casa en San Lorenzo del Escorial, en Madrid, y que Miguel Rosendo vive en Collado Villalba. Aseguran que mujeres que han manifestado su deseo de abandonar el grupo religioso son retenidas físicamente por otros miembros, que alertan a Rosendo para que acuda a convencerlas. Este testimonio fue aportado por dos jóvenes que lograron escapar recientemente, una de Ponteareas y una mexicana.

A sus denuncias añaden que Miguel Rosendo “ha dirigido y dirige un entramado de estafa y tráfico de influencias amparado en una supuesta acción social y amparándose en la Iglesia Católica.

Por último, señalan que Miguel Rosendo fue denunciado y llamado a declarar por el juzgado de instrucción número 1 de Tui, pero que desconocen su acudió a declarar.

 

http://www.farodevigo.es/portada-o-morrazo/2014/12/10/familiares-miguelianas-retenidas-denuncian-abusos/1147516.html

Con la teología que tenemos no es posible aceptar los Derechos Humanos José M. Castillo, teólogo


dic102014

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Fuente: Teología sin censura
Cuando el mundo entero recuerda el día en que se firmó la Declaración universal de los Derechos Humanos (10.XII.1948), resulta inevitable hacerse esta pregunta: ¿por qué el Estado de la Ciudad del Vaticano no ha firmado todavía los Pactos Internacionales sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales, Civiles y Políticos, aprobados por Naciones Unidas (16.XII.1966)? Es decir, ¿por qué el poder central de la Iglesia no ha aceptado, después de más de 50 años de su promulgación, la puesta en práctica de los Derechos Humanos, que son tan decisivos para la vida y la seguridad de cada uno de nosotros?

Sabemos que la Iglesia, a partir de Juan XXIII, predica insistentemente la importancia de los Derechos Humanos. Pero el hecho es que esa misma Iglesia, en su gobierno interno y en sus relaciones públicas con los Estados, no pone en práctica los Derechos Humanos. Basta leer detenidamente el vigente Código de Derecho Canónico para darse cuenta de que, por mucho que el clero predique a favor de los Derechos Humanos, la pura verdad es que la Iglesia no los acepta, sino que su mentalidad, sus normas de gobierno y la cultura que genera la práctica de la Religión Cristiana es una cultura que se opone y está en contradicción con lo que representan los Derechos Humanos en la sociedad. Por ejemplo, la igualdad de derechos de hombres y mujeres.

Ahora bien, es evidente que mientras las cosas sigan así, la Iglesia tiene (y tendrá) una presencia marginal y una influencia cada día más limitada en el mundo actual y en la sociedad futura. ¿Qué credibilidad puede tener y con qué autoridad le va a decir la Iglesia a la gente que cumpla con sus deberes más básicos, si ella misma es la primera que no tolera comprometerse a cumplir legalmente y públicamente tales deberes?

Lo digo ya y en pocas palabras. El Vaticano no ha firmado todavía los Derechos Humanos, ni se ha comprometido pública y oficialmente a ponerlos en práctica, por la sencilla razón de que la teología que enseña la Iglesia no le permite poner en práctica los Derechos Humanos. Lo cual quiere decir que, mientras no se modifique la teología que tenemos en la Iglesia, no será posible que la Iglesia ponga en práctica los Derechos Humanos.

Este estado de cosas es tanto más indignante cuanto que, si este asunto se piensa detenidamente y con cierta profundidad, enseguida se da uno cuenta de que la teología, que impide aceptar y poner en práctica en la Iglesia los Derechos Humanos, se podría modificar sin necesidad de tocar ni un solo punto que sea contrario a la Fe divina y católica de la Iglesia. Además, si la Fe “divina” nos impide ser plenamente “humanos”, con todas sus consecuencias, ¿qué Fe “divina” es ésa? ¿En virtud de qué presunta “divinidad” podemos aceptar unas creencias que no nos permiten vivir plenamente nuestra “humanidad”?
El fondo del problema está en que el ejercicio del poder se entiende y se pone en práctica en la Iglesia de manera que se presenta como divinamente revelado lo que en realidad no lo es. Por ejemplo, es evidente que la definición dogmática del concilio Vaticano I sobre la potestad plena y suprema del Romano Pontífice, sobre la disciplina y el régimen de la Iglesia universal (Constitución “Pastor Aeternus”, cap. III, canon. DH 3064), no da pie ni justifica la afirmación que llegó a hacer el papa san Pío X: “En la sola jerarquía residen el derecho y la autoridad necesaria para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad. En cuanto a la multitud, no tiene otro derecho que el de dejarse conducir y, dócilmente, el de seguir a sus pastores” (Encícl. “Vehementer Nos”, 11. Febr. 1906, 8-9).

En cualquier caso, lo más lógico es pensar y concluir que la definición del concilio Vaticano I no justifica que la Jerarquía de la Iglesia pueda ejercer su poder de forma que, en la realidad concreta de la vida (privada y pública), el poder religioso entre en conflicto con los Derechos Humanos de los ciudadanos. Nadie puede demostrar que la Jerarquía eclesiástica tenga semejante poder. Por eso, y sin duda alguna, resulta difícil de entender que los problemas que hoy más preocupan, a no pocos clérigos y laicos, sean los problemas que se refieren al tema de la familia, y no los problemas que se han derivado de una forma injustificable de ejercer el poder religioso por parte de los jerarcas de la Iglesia. Por eso, si en el pasado Sínodo de la familia, celebrado en Roma, cinco reconocidos cardenales se han llegado a poner nerviosos y preocupados por los temas que se estaban tratando en el Sínodo, ¿cómo se explica que no se pongan igualmente nerviosos y preocupados por la forma de ejercer el poder en la Iglesia? ¿No se dan cuenta estos hombres que, desde semejante mentalidad, lo único que consiguen es hundir más a la Iglesia?

La conclusión, que se deduce de todo lo dicho es clara, a saber: por muy importantes y urgentes que sean los problemas que se han planteado (o se deberían plantear) en el Sínodo sobre la familia, indeciblemente más importante y apremiante es que cuanto antes la Iglesia tenga la libertad y la audacia de afrontar el problema que se refiere a definir y delimitar si la “potestad divina” de la Iglesia puede llegar hasta el extremo de limitar o incluso anular determinados “derechos humanos” de los creyentes en Jesús el Señor.

 

http://www.redescristianas.net/2014/12/10/con-la-teologia-que-tenemos-no-es-posible-aceptar-los-derechos-humanosjose-m-castillo-teologo/

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