La Iglesia de Inglaterra ha hecho historia al nombrar a su primera mujer obispo. El rostro de Libby Lane, de 47 años, casada y con dos hijos, ha dado la vuelta al mundo. Pero hay otra cara de la moneda. La de Keith Newton. El monseñor, de 62 años, representa a los cientos de anglicanos que se han pasado al catolicismo al no aceptar el papel que la Comunión Anglicana ha otorgado a las féminas en los últimos años. Este exobispo anglicano, casado y con tres hijos, es el responsable del primer Ordinariato constituido después de que Papa Benedicto XVI permitiera a los decepcionados la conversión a la Iglesia de Roma.

Newton recibe a El Confidencial en la que desde 2011 se ha convertido en su nueva oficina y también su nueva casa. El Ordinariato de Nuestra Señora de Walsingham, el primero del Reino Unido y de todo el mundo, se encuentra en pleno Soho, curiosamente, el principal barrio gay de Londres. El edificio era antiguamente la embajada de Portugal y cuenta con su propia iglesia. Los templos católicos estuvieron durante décadas prohibidos en el país, pero la construcción de éste en concreto se permitió al pertenecer a una sede diplomática.

El monseñor Keith Newton representa a los cientos de anglicanos que se han pasado al catolicismo al no aceptar el papel que la Comunión Anglicana ha otorgado a las mujeres en los últimos añosEl sacerdote se muestra de lo más cordial, a pesar de que es consciente de que su postura levanta todo tipo de críticas, tanto en la sociedad como en algunos medios de comunicación, donde calificativos como “retrógrado” son bastante habituales. Así que el hecho de que haya accedido a la entrevista se agradece.“La mayoría cree que la ordenación de las mujeres es la causa de nuestra conversión. Y eso no es completamente cierto. Efectivamente es una de las razones, pero no la única. En la Iglesia Anglicana, por ejemplo, no hay una enseñaza sobre la doctrina y moralidad”, explica.

“Ser obispo no es más importantes que ser madre”

“La opinión generalizada es que se trata de un tema de igualdad. Hay doctoras, juezas, primeras ministro… así que ¿por qué no puede haber obispas?… pero en la Iglesia, aunque los hombres y mujeres son iguales, se complementan. Hay multitud de funciones que las mujeres pueden desempañar. Además, ser obispo no es más importante que ser madre. Cuando digo que no pueden ser obispos ni sacerdotes, no quiero decir que piense que sean inferiores, todo lo contrario”, añade.

Le pregunto entonces por la modernización que quiere llevar a cabo el Papa Francisco y el supuesto intento -ya descartado- de nombrar a una mujer cardenal. “Me parece bien. ¡No tengo nada en contra con las mujeres en cargos de autoridad! ¡No tengo nada en contra de las mujeres en general! Es lo que la gente no entiende y por lo que nos critican. Una cosa son las funciones de asesor y otra las órdenes sagradas, que son tres, obispos, sacerdotes y diáconos, y estos sólo pueden ser hombres”, responde.

“¿Quién lo dice?”, le espeto durante una conversación que, sin llegar a ser tensa, es intensa. Newton saca la Biblia y explica que los doce apóstoles elegidos fueron hombres y aunque reconoce la importante labor de María Magdalena -a coalición de un apunte de esta redactora en lo que parece unremember del Código Da Vinci– su postura está muy clara.

Libby Lane, 47 años, casada y con dos hijas, primera mujer obispo de la Iglesia de Inglaterra (Reuters).Libby Lane, 47 años, casada y con dos hijas, primera mujer obispo de la Iglesia de Inglaterra (Reuters).Un “obstáculo” para la unión de anglicanos y católicos

Lo más importante para él es que la ordenación de mujeres es un “obstáculo” para alcanzar la unión entre anglicanos y católicos. Y éste es el punto clave de todo el discurso. Si la Iglesia de Roma reconociera la ordenación femenina, todo sería distinto. “La postura de Juan Pablo II, reiterada por Francisco, deja claro que la Iglesia no tiene la autoridad para cambiar la práctica de la Iglesia Universal. Sin embargo, si lo hiciera, sin duda, no tendría ningún problema en aceptarlo porque habría sido una decisión de la Iglesia universal y no una pequeña parte que se separó de ella en el siglo XVI”, recalca.  

La ruptura a la que se refiere es la acometida por Enrique VIII cuando no logró del Papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón. Un motivo nada espiritual para crear una confesión que ahora cuenta con 85 millones de fieles en todo el mundo.

Una vez entendido que la unidad es lo más importante para monseñor Newton, le pregunto si los cambios que ponen en riesgo esa unidad tienen que ser necesariamente malos. “La Iglesia de Inglaterra está introduciendo una serie de innovaciones simplemente como reflejo de la sociedad, mientras que la Iglesia de Roma se muestra fiel a la doctrina de la Biblia, que es lo más importante. Y aunque la Iglesia debe estar al servicio de la sociedad, eso no significa que deba hacer lo que la sociedad quiera. Si tú cuidas de alguien, haces lo mejor para él, no lo que él quiera”, matiza.

‘La opinión generalizada es que se trata de un tema de igualdad. Hay doctoras, juezas… ¿por qué no puede haber obispas?… pero en la Iglesia, aunque hombres y mujeres son iguales, se complementan. Hay multitud de funciones que las mujeres pueden desempañar’El nombramiento de Lane como obispa ni le sorprendió ni fue algo que le pusiera “especialmente triste”. “Era algo esperado y sé que es una cuestión que muchos anglicanos no comparten. Pero algunos simplemente prefieren mirar para otro lado y actuar como si no hubiera pasado porque no están dispuestos a realizar sacrificios”, remarca.

Entre los sacrificios a los que alude están loscargos y la pagas a las que uno debe renunciar cuando se pasa al catolicismo. En su caso, por ejemplo, al estar casado, ya no puede ser obispo. El rango de monseñor le da prácticamente la misma autoridad -y también le permite el mismo hábito- pero no puede ordenar.

“¿No le parece injusto que por el hecho de estar casado ya no pueda ser obispo?”

Es lo que hay. Merece mucho más la pena ser católico

“Pero el celibato es al fin y al cabo un cambio impuesto por la Iglesia Anglicana. Y en este caso, usted lo aceptó. ¿Por qué la ordenación femenina debe ser un cambio malo?”.

“Porque mientras que el celibato es una disciplina (hecha por el hombre), la ordenación de sacerdotes es doctrina (lo que dice la Biblia)”.

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, habla con mujeres sacerdotes durante un evento en Londres (Reuters).El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, habla con mujeres sacerdotes durante un evento en Londres (Reuters).La cuestión económica

Por otra parte, está la cuestión económica. En 1994, el papa Juan Pablo II ya tuvo que derogar la fórmula del celibato para los 500 religiosos que se pasaron a la Iglesia de Roma cuando el Sínodo General Anglicano aprobó el sacerdocio de las mujeres. En aquel momento, se dieron compensaciones con valor de 27,4 millones de libras, pero ahora ya no hay ningún tipo de indemnizaciones.La ruptura a la que se refiere es la acometida por Enrique VIII cuando no logró del Papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón. Un motivo nada espiritual para crear una confesión que cuenta con 85 millones de fielesLa conversión de Newton no tuvo lugar hasta 2011 por lo que durante años tuvo que convivir con mujeres sacerdotes. “Cuando era sacerdote parroquial anglicano, en mi deanato, la mitad de los deanes eran mujeres. Era un deanato muy feliz, pero había cosas que ciertamente no hacía con ellas. No celebraba la Eucaristía, ni asistía cuando ellas estaban celebrando. Algunas de ellas eran muy buenas personas, solo creo que estaban equivocadas. Creo que el tema es la vocación real de las mujeres. No reconocí sus órdenes, pero las reconocí como hermanas cristianas, porque para todos la base es que somos todos bautizados: eso es lo más importante”, explica.

Cuando le pregunto qué piensan su mujer y su hija de todo esto, responde que para ellas la unidad con la Iglesia de Roma también es la prioridad. Ambas se han convertido también al catolicismo. En el caso de su hija mayor, de 33 años, la conversión se produjo antes de ser madre. En la primera misa de Newton como sacerdote católico, éste pudo bautizar a su nieto dejando una fotografía poco habitual.

Sería injusto decir que Newton ha interferido u obligado a nadie porque sus otros dos hijos varones, de 30 y 27 años, no son cristianos practicantes y es algo que él también respeta. Mientras hablamos de su familia, me enseña la iglesia del Ordinariato. “La conclusión es que, al final, la mujer es la que manda”, me dice. “¿En la Iglesia?”, pregunto. “En todos los sitios”, responde.

 

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