Aumento de católicos y protestantes genera preocupación en China


El gobierno comunista teme que el aumento de cristianos se traduzca en una incursión de los fieles en política.

por Loreto Concha – 03/02/2015 – 17:01
Fieles asisten a misa en iglesia católica principal de China © Reuters
Fieles asisten a misa en iglesia católica principal de China

Beijing se muestra preocupada por el aumento de fieles católicos y protestantes en el país, suponiendo que la influencia cristiana se mezcle con la política, lo que podría generar cambios importantes  en la sociedad china, a pesar de compartir el grueso de los valores profesados en dichas religiones.

El gobierno de Xi Kinping, se ha caracterizado en hacer hincapié en la cultura tradicional china y los valores socialistas, viendo a estas religiones extranjeras de manera suspicaz, tal como destaca un artículo publicado por eldiario español El País.

La posibilidad de que un gran número de ciudadanos se conviertan al catolicismo, tiene preocupado al régimen, que tiene en cuenta el importante papel que desarrolló la iglesia para la caída del comunismo en Europa del Este.

Según el mismo medio,  la mayoría de los católicos chino no se involucran en la política. Sin embargo, existen ciertos líderes como el fundador del movimiento anticorrupción y pro transparencia Nuevo Ciudadano, Xu Zhiyong  o el abogado de derechos humanos Gao Zhisheng, ambos son católicos y han provocado la alerta en Beijing.

SIN CIFRAS CLARAS

De acuerdo a El País, las cifras oficiales hablan de 23 millones entre católicos y protestantes, cifra que se contrapone a las estimaciones del Pew Forum on Religion and Public Life calcula que en 2010 había 67 millones de cristianos en la China continental, de los que 58 millones eran protestantes y 9 católicos.

«Yang Fenggang, director del Centro sobre Religión y Sociedad China de Purdue University, calcula que en la actualidad el número de cristianos ronda los 100 millones, en un país de 1.360 millones de habitantes. Según sus estimaciones, para 2030 serán 247 millones, lo que convertirá a China en el país de mayor población cristiana por encima de países como Brasil o EE UU», dice el rotativo español.

PREOCUPACIÓN CRECIENTE

En mayo del 2014, expertos señalaron que China en el 2030  sería el país con mayor cantidad de cristianos, principalmente protestantes, en el mundo. Esta estimación provocó que el gobierno de Xi Jinping destruyera varias iglesias para detener el aumento de fieles en su país, publicó la agencia France Presse.

El profesor de la Universidad de Purdue en Indiana, EE.UU., Yang Fenggang explicó: «Las autoridades han expresado su preocupación por el rápido crecimientos del cristianismo y han tratado de imponer restricciones para ralentizarlo, además de las medidas tomadas para que los  católicos sean obedientes con sus autoridades», publicó El País.

En una publicación del diario, Global Times, el Partido Comunista chino anunció que reforzaría los controles para impedir a nuevos miembros que tengan creencias religiosas distintas a las tradicionales, Los miembros que hayan participado en ritos católicos, tendrán que «rectificar» sus opiniones.

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http://www.latercera.com/noticia/mundo/2015/02/678-615386-9-aumento-de-catolicos-y-protestantes-genera-preocupacion-en-china.shtml

Pastores luteranos objetan que directivos de su Iglesia tengan cargos en Gobierno


POR NATASHA CAMBRONERO / natasha.cambronero@nacion.com – Actualizado el 3 de febrero de 2015 a: 04:46 p.m.

Siete de los nueve clérigos se distancian del Poder Ejecutivo

Siete de los nueve pastores de la Iglesia Luterana Costarricense (ILCO) se oponen a que directivos de esa organización religiosa sigan en sus cargos, luego de que el gobierno de Luis Guillermo Solís los nombró en puestos públicos.

Ellos expresaron su rechazo este martes en una carta enviada a la juntadirectiva de la ILCO, en la cual piden convocar a una Asamblea General Ordinaria para discutir esa situación.

Aunque en la misiva no se mencionan nombres, el pastor Abel Moya declaró a La Nación que impugnan los nombramientos de Xinia Chacón Rodríguez, como secretaria de Consejo de Gobierno, y de su esposo, Juan Carlos Zúñiga Rojas, como directivo en el Banco Popular. Ambos forman parte de la junta de administración de la ILCO, como vocal y tesorero, respectivamente.

Moya también critica la participación del obispo luterano, Melvin Jiménez, como ministro de la Presidencia, pues en su criterio él es un «es obispo en receso» de la congregación, dado que su cargo es vitalicio.

En la carta pública, los pastores luteranos decidieron «impugnar que personas que ocupan cargos públicos relacionados con el Gobierno actual de la República ocupen cargos en la junta directiva de la Iglesia».

Moya agregó que las actuaciones del Gobierno están incidiendo directamente en la visión que se tiene de la congregación, ya que se les liga constantemente y en ocasiones se interpreta que la oposición del Poder Ejecutivo es la misma de los luteranos.

«En esta coyuntura actual, en la que el obispo también ocupa un cargo público y no está en la Iglesia, nos preocupa mucho nuestra credibilidad ante el pueblo, porque son personas que toman decisiones tanto en la Iglesia, como en el Gobierno. Es una situación incómoda, muy difícil y la mayoría de pastores estamos muy molestos, porque nadie ha hablado con nosotros», dijo Moya.

El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, respondió este martes que a esas personas no se les nombró por su creencia religiosa o por su participación en la Iglesia Luterana. Por el contrario, dijo que en las designaciones se tomó en cuenta que cumplieran con los principios de idoneidad para ocupar el cargo.

«En el Gobierno hay personas nombradas de todas las denominaciones, mayoritariamente católicos pero no solo ellos, y cuando uno nombra, no pregunta religión, sino cuál idoneidad posee… No existen redes de poder, una red de tres es muy chiquitica, en todo caso no hay relaciones de subordinación indebida, son personas que están desempeñando sus cargos de forma competente y sin que haya acusaciones contra ellas de ningún tipo. Me parece que tendríamos más bien que tener alejado de esta discusión el tema de la discriminación religiosa», afirmó Solís en conferencia de prensa, después de la sesión de Consejo de Gobierno.

La noche del domingo, Jiménez también negó que el nombramiento de Juan Carlos Zúñiga en el Banco Popular se diera por su afiliación religiosa.

«El señor Zúñiga, como todas las personas que han sido nombradas en puestos de la administración pública por el Poder Ejecutivo en la administración Solís Rivera, fue designado en su cargo por su idoneidad, trayectoria y capacidad profesional», expresó ese día el ministro de la Presidencia en un comunicado de prensa.

Melvin Jiménez no descarta que, al dejar el Gobierno, vuelva a funciones obispales  como las que asumió en abril del 2008. “Soy un servidor de Dios”, expresó  ayer.   | PABLO MONTIEL
Melvin Jiménez no descarta que, al dejar el Gobierno, vuelva a funciones obispales como las que asumió en abril del 2008. | PABLO MONTIELampliar

Molestia con ministro

Otro de los firmantes de la carta, el pastor Daniel Calero, aseguró que algunas declaraciones de Melvin Jiménez les han ocasionado problemas con algunos feligreses.

Una de esas disyuntivas, según Calero, ocurrió a principios de año cuando el ministro de la Presidencia dijo que las uniones gais no era una prioridad de Zapote.

«Damos lástima, hemos perdido la capacidad de reaccionar porque ya hay un doble mensaje, la congregación y sus pastores dicen una cosa y el ministro de la Presidencia considera que ha dejado de ser una prioridad, nos sentimos tratados como tontos», expresó Calero.

Tanto Moya como Calero este año fueron separados de sus cargos. La Junta Directiva de la ILCO decidió despedir al primero, mientras que al segundo no se le renovó el contrato.

Además de Melvin Jiménez, Xinia Chacón y Juan Carlos Zúñiga, el Gobierno también nombró al exdirector pastoral luterano, Carlos Bonilla, como asesor del ministro de Obras Públicas y Transportes, Carlos Segnini.

Sobre el caso de Melvin Jiménez, la Sala IV validó desde el 12 de noviembre del 2012 su nombramiento, al concluir que solo los sacerdotes de la Iglesia Católica tienen impedimento para ocupar un cargo de ministro.

http://www.nacion.com/nacional/Pastores-luteranos-participacion-Iglesia-Gobierno_0_1467453366.html

COLOMBIA: Iglesia propone rebajas generalizadas de penas para mejorar situación en cárceles


NACIONAL
10:05 am
Iglesia propone rebajas generalizadas de penas para mejorar situación en cárceles

Situación de hacinamiento en las cárceles del país / Foto referencial de AFP
 Por: RCN La Radio

 Monseñor Luís Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal, propuso «medidas de emergencia» para mejorar la situación de Derechos Humanos de las personas que permanecen privadas de la libertad.

RCN La Radio conoció el discurso inaugural de la Asamblea del Episcopado Colombiano en su versión número 96, en el que Monseñor Castro se refiere a las tareas que debe cumplir la Iglesia frente a la paz.

Sobre la justicia, Monseñor Castro manifestó su preocupación por los derechos humanos de las personas que actualmente están privadas de la libertad, razón por la que lanzó una propuesta que puede generar polémica.

El jerarca de la Iglesia propuso rebajas de penas generalizadas como medida que permita mejorar la situación de los reclusos.

«La Iglesia le pide a la institucionalidad respuestas estructurales en una imperiosa reforma a la justicia; medidas de emergencia para los privados de la libertad, de entre las que no descartamos una reducción generalizada de las penas u otras disposiciones por el estilo«, señala el discurso.

Monseñor aseguró que son una afrenta a la dignidad humana, la ausencia de cualquier posibilidad de resocialización, el hacinamiento en que viven los reclusos y el trato que les da la justicia.

Además, dijo que el miedo a la impunidad es la razón por la que un porcentaje de colombianos se mantiene escéptico frente al proceso de paz entre el Gobierno y las Farc. Monseñor señaló que no se puede promover ni la impunidad jurídica ni la impunidad moral.

Asimismo, sugiere la necesidad de discutir los alcances de una eventual justicia transicional para guerrilleros y militares.

«En los actuales momentos de Colombia, vale la pena que profundicemos más en los desafíos de la justicia transicional y de ser promotores de la justicia restaurativa”, añadió.

El presidente de la Conferencia Episcopal invitó a los obispos del país a promover el perdón.

Por otro lado, monseñor Luís Agusto Castro reveló que la Iglesia tomó la determinación de crear su propia comisión histórica ante la imposibilidad de que un historiador del clero hiciera parte de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, instalada en La Habana.

«Decidimos hacer nuestra propia comisión histórica coordinada por Monseñor Oscar Urbina porque si no escribimos nuestra historia nosotros mismos, los demás la escribirán a su manera y, nada de raro, faltando a la verdad«, añadió.

Finalmente, Monseñor Luís Augusto Castro señaló que la reconciliación es un desafío para la Iglesia, razón por la que propuso promover «comunidades reconciliadas y reconciliadoras y hacer lo que esté a nuestro alcance para favorecer o llevar a cabo programas de reinserción«.

Texto copiado de http://www.rcnradio.com – Conozca el original en http://www.rcnradio.com/noticias/iglesia-propone-rebajas-generalizadas-de-penas-para-mejorar-situacion-en-carceles-190385#ixzz3QjjbSYMi

Más de un centenar de sacerdotes anglicanos se han pasado a la Iglesia católica


La ordenación episcopal de una mujer anglicana, una muestra de la crisis de la Comunión Anglicana

Salvador Aragonés

La ordenación episcopal de una mujer anglicana ha puesto de nuevo en el candelero la crisis de la Comunión Anglicana, que ha empujado a la Iglesia católica a acoger a los anglicanos que, aun manteniendo los ritos propios, quieren pertenecer en la Iglesia católica. A tal fin el Papa Benedicto XVI creó en 2009 los llamados “ordinariatos personales” (Constitución Apostólica Angliconarum coetibus) que acogen a sacerdotes y fieles procedentes del anglicanismo y que no quieren continuar en esta comunión a causa de lo que creen son desviaciones fundamentales de la doctrina, como la de ordenar mujeres al sacerdocio.

 

Hasta ahora se han creado tres ordinariatos, equivalentes a obispados, que tienen la especificidad de que los sacerdotes (un centenar en total) que proceden de la comunión anglicana mantienen sus ritos propios y por eso se diferencian de los católicos latinos.Además dependen directamente de la congregación para la Doctrina de la Fe y no de la congregación de los Obispos. A los ordinariatos se han unido también parroquias y clero Luterano, también disconformes con la decisión de incluir a las mujeres en el sacerdocio.

 

Los sacerdotes anglicanos casados pueden ordenarse sacerdotes católicos y lógicamente siguen casados. Esta nueva ordenación de los sacerdotes es imprescindible porque la Iglesia anglicana no conserva la tradición apostólica y por lo tanto el ministerio de los obispos anglicanos no es reconocido por la Iglesia católica como tales, a pesar de que en la época del cisma, en el reinado de Enrique VIII, eran todos obispos católicos.

 

Los sacerdotes casados, sin embargo, no pueden ser obispos, pues el ministerio episcopal se reserva a los sacerdotes que han vivido en el celibato. Lo mismo ocurre en las iglesias ortodoxas y en las iglesias greco-católicas donde es posible ordenar a hombres que hayan contraído matrimonio. El celibato es una disciplina eclesiástica y no forma parte del contenido de la fe, por lo que aunque extrañe a los católicos latinos, hay sacerdotes –ahora también los que proceden del anglicanismo—que están casados. Pero cuidado, no se casaron una vez fueron sacerdotes, sino al revés, cuando se habían casado. Matiz muy importante.

 

El primer ordinariato es el de Nuestra Señora de Walsingham, que abarca los territorios de Inglaterra y Gales, y es el más numeroso con 81 sacerdotes. Fue erigido en enero del año 2011 y a su frente está el obispo Keith Newton. El segundo, llamado La Silla de San Pedro, fue erigido un año más tarde (2012) y abarca los territorios de Estados Unidos y Canadá. El tercero, Nuestra Señora de la Cruz Meridional, se encuentra en Australia y las misiones de los archipiélagos circundantes.

 

En la Iglesia católica y en las iglesias ortodoxas la ordenación sacerdotal está reservada a los varones por motivos que tienen su origen en la Revelación y en la Tradición, por lo que san Juan Pablo II, en 1994, y ante la polémica desatada con la ordenación de las primera mujeres anglicanas, estableció que el principio de que la ordenación sacerdotal se reservaba a los varones formaba parte del depósito de la fe. No por motivos sociológicos, históricos o disciplinares,  sino porque así lo quiso Jesucristo, cabeza y Esposo de la Iglesia y se ha mantenido en toda la tradición católica. Jesucristo podría haber hecho otra cosa y no lo hizo. Esto no significa una discriminación para la mujer, pues el ministerio sacerdotal es esencialmente un servicio, y, además, la criatura más excelsa que ha creado Dios ha sido la Virgen María, una mujer, pero no estuvo en el Cenáculo entre los doce elegidos, ni la Virgen ni las santas mujeres que seguían a Jesús. Así lo dice también el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (n. 104), quien añade que la potestad sacerdotal se encuentra “en el ámbito de la función, no de la dignidad ni de la santidad”, pues “la gran dignidad viene del bautismo”.

 

Todo está explicado en la Carta Apostólica “Ordenatio sacerdotalis” (1994) de san Juan Pablo II. En ella se dice con claridad que el Papa no tiene capacidad para autorizar la ordenación de mujeres, pues al ser custodio de la fe no puede cambiar ni la revelación ni la tradición. En este documento deja zanjado para siempre el tema del sacramento del Orden que lo reciben solo los varones.

 

San Juan Pablo II completa la doctrina de Pablo VI quien en 1977, en su documento Inter Insigniores, establece ya esa doctrina. Posterior a la publicación de Ordinatio Sacerdotalis se planteó una “duda” sobre si la cuestión de la ordenación sacerdotal reservada solo a los varones formaba parte del “depósito de la fe”. La respuesta (octubre de 1995) fue:“Sí”. “Esta doctrina –dice la respuesta– exige un asentimiento definitivo, puesto que, basada en la Palabra de Dios escrita y constantemente conservada y aplicada en la Tradición de la Iglesia desde el principio, ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal (cf. Lumen gentium, 25,2)”.

 

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=32565&id_seccion=63

Nuevo Obispo de Burnley en días consecutivos antes de la cita


El nuevo obispo de Bunley el reverendo Philip Norte

                El nuevo obispo de Bunley el reverendo Philip Norte

El nuevo obispo de Burnley ha sido atrapado en una fila tan sólo unos días antes de que se nombró oficialmente a la función.

Los activistas están enojados de que el servicio de consagración para el reverendo Philip North  ministro de York el lunes se ha modificado para dar cabida a sus puntos de vista como un tradicional anglo-católico que votó en contra de la ordenación de mujeres sacerdotes u obispos.

La defensa de la decisión, que fue hecha por el arzobispo de York el Dr John Sentamu, el reverendo North dijo: «Mientras También aprecio arreglos del arzobispo para mi consagración es difícil para algunos, no debe de ninguna manera socavar mi pasión absoluta para servir como obispo de todos y para cuidar, amar y apoyar a todas las iglesias de la diócesis de Blackburn, independientemente de su tradición teológica. »

Fue apoyado por el Dr. Sentamu quien dijo que deseaba dejar claro que los nuevos arreglos se hicieron con su sugerencia.

Él dijo: «Me reuní con el reverendo North para discutir con él cómo se manejarían dada su consagración, sus convicciones teológicas sobre la consagración de mujeres al episcopado.

«El Rev. North no es el tipo de sacerdote que insisten en un determinado conjunto de disposiciones para su consagración y cualquier sugerencia en sentido contrario se equivocan. »

Se hizo historia esta semana cuando el Dr. Sentamu consagró la primera mujer obispo de la iglesia, la reverenda Libby Lane, en un servicio en la catedral de York con la presencia del Arzobispo de Canterbury, el Reverendísimo Justin Welby, y muchas mujeres obispos de las iglesias de todo el mundo. Pero la ceremonia fue interrumpida por un vicario que protestó y gritó «no está en la Biblia » cuando la reverendo Lane fue presentada a la congregación.

La parte de la ceremonia que se ha cambiado para dar cabida a las opiniones del nuevo obispo es el simbólico la»imposición de manos » para que lo bendijera. Por lo general, todos los obispos y arzobispos presentes en la consagración colocan sus manos sobre el candidato y rezan por ellos.

En cambio, sólo dos obispos, que ellos mismos nunca han ordenado sacerdote mujer, impondrán sus manos sobre el Rev North.

La Polémica denominada «teología de la corrupción », esto sugiere que los obispos que impone las manos sobre las mujeres a ordenan ellos son de alguna manera» contaminados. »

Pero el doctor Sentamu negó que los acuerdos habían sido influenciados por la teología de la «mancha » señalando que había presidido la consagración de varios obispos tradicionalistas en el pasado sin objeciones, a pesar de haber ordenado a muchas mujeres durante los años.

Asimismo, añadió que la posibilidad de un régimen especial para los clérigos tradicionales fue presentada hace dos años por el mismo y el arzobispo de Canterbury durante el debate sobre mujeres obispos.

Esta no es la primera vez que el Rev. del North, que se instalará a su nuevo papel en otra ceremonia en la catedral de Blackburn en el Día de San Valentín, se ha enfrentado a la controversia. Se vio obligado a retirarse de una cita como obispo cuando los feligreses se opusieron a sus puntos de vista y un vicario Blackburn realizó una protesta en silencio sobre su instalación. La Rev. Anne Morris, que sirve a la misma diócesis como la. Rev North en St Oswald en Knuzden, reemplazó  su sermón con 10 minutos de silencio.

 

http://www.burnleyexpress.net/news/local/new-bishop-of-burnley-in-row-days-before-appointment-1-7081286

Teresa Park: la necesidad de ‘Mujeres sacerdotes para encontrar un nuevo camino para el bien de la iglesia .


POR TERESA PARK
ESPECIAL PARA LA ESTRELLA
31.01.2015 14:20
31.01.2015 15:02

Estos días hemos dependido de la opinión de expertos para casi todo. Pero yo no soy reacia a expresar mis propias opiniones sobre ciertas cosas, porque crecí en Corea con el proverbio: «Incluso si su boca está torcida, usted debe hablar lo que está en tu corazón.»
Recientemente, la obispo católico Bridget María Meehan ha ordenado dos mujeres sacerdotes: una residente de Kansas City, Georgia Walker, de 67 años, que había sido miembro de las Hermanas de San José desde hace algunos años, pero nunca tomó sus votos perpetuos, y Rita Lucey, de 80 años, una bisabuela de Orlando, Fla., que nunca ha vivido en un convento. Ambas mujeres fueron excomulgadas siguiendo las ordenaciones, pero aún así se llaman las sacerdotes católicas romanas.
En un seminario católico, los candidatos con títulos universitarios en sus campos van a través de un programa de seis años, incluyendo dos años de pre-teología y cuatro años de estudio en la divinidad, la filosofía y mucho más. ¿Qué podían predicar las dos mujeres sacerdotes recién ordenadas?
El mundo nunca había oído hablar de mujeres católicas sacerdotes hasta el 29 de junio de 2002, cuando un grupo de siete mujeres de Alemania, Austria y los EE.UU. fueron ordenados en un barco flotante llamado «Passau» en el río Danubio en Austria por un obispo «independiente» llamado Rómulo Antonio Braschi, un sacerdote argentino que fue excomulgado hace décadas por su pensamiento independiente. El Vaticano declaró inválida la ordenación y también fueron excomulgadas las siete mujeres.
La decisión del Vaticano no mellar los espíritus de las mujeres. De hecho, ellos energizado. En julio de 2005, otro grupo de mujeres fueron ordenados como sacerdotes de diferentes obispos «independientes», en esta ocasión, en la desembocadura del Canal de San Lorenzo, que fluye desde el lago Ontario al Océano Atlántico. Un sitio web tiene la siguiente:
«Ese momento histórico en 2002 dio a luz al Movimiento de Ordenación del Danubio, que ahora se llama el Programa Womenpriests RC, la generación de una respuesta por parte de las mujeres de todo el mundo que aspiran a una» católica verdaderamente romana «(como lo ven ellos) la ordenación. Luego, en agosto de 2003 en una ceremonia secreta en España, los obispos recién consagradas Mayr-Lumetzberger y Forster ordenados Hermana Dominicana Patricia Fresen de Sudáfrica. Esto generó la protesta pública de Roma, y en respuesta a la presión del Vaticano, al final  Sudáfricana la Dra. Fresen fue derrocado después de su ordenación «.
Al año siguiente, en 2006, Bridget María Meehan fue ordenada sacerdote por Fresen, y poco tiempo después, un obispo. Desde entonces, Meehan ha estado ocupado haciendo el «sacerdocio de las mujeres» en todo el país. Hoy en día la Asociación de Mujeres Sacerdotes católicos romanos jacta de que tiene más de 200 sacerdotes femeninos en todo el mundo y cerca de 150 en los EE.UU. solamente.
Meehan, quien tiene títulos en teología y también escribió libros, afirma que en el siglo anterior, las mujeres sirvieron como diáconos y sacerdotes de la Iglesia Católica Romana, y que algunas de pared decoración de mosaicos en algunos templos antiguos representan escenas de un obispo ordenante a una mujer como sacerdote. Pero ¿cómo podemos creer que tales teorías cuando no podemos ir de nuevo a siglos atrás o viajar a los lugares que está hablando?
Aunque nunca he tomado una clase de teología en mi vida, yo nací en una familia católica y he estado yendo a la iglesia mayor parte de mi vida, así que sé esto: La liturgia católica se forma después de la Última Cena de Jesús con su 12 discípulos durante los cuales él dijo: «Haced esto en memoria de mí!» No hay nada confuso sobre el papel de un sacerdote en la misa, en la que el celebrante personifica a Jesús a través de palabras y gestos de la forma en que los discípulos habían sido testigos de hace dos milenios.
¿Puede una mujer jugar Hamlet, el príncipe en juego más amado de Shakespeare, sin perder la integridad y el simbolismo que el dramaturgo pretende?
Hombres y mujeres se hacen de manera diferente para los propósitos, sin embargo, están en armonía dentro del plan divino. Espero que la denominada Asociación de Mujeres Sacerdotes católicos romanos no deje de luchar contra las autoridades vaticanas y encontrar su propio camino como una cofradía de católicos/as por el bien de la paz dentro de la iglesia.
Teresa Park: Músico jubilada y columnista freelance  ha escrito tres novelas sobre la historia moderna de Corea.

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VATICANO: RECONOCE VARIAS BEATIFICACIONES.


El Papa Francisco

Actualización inmediata ⋅ 3 de febrero de 2015
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Papa Francisco aprobó beatificación de 3 sacerdotes asesinados en el Perú

El papa Francisco aprobó los decretos para la beatificación del sacerdote italiano Alessandro Dordi y de los polacos Zbigniew Strzalkowski y Michel ..

COLOMBIA: El rastro perdido de los desaparecidos


Se estima que más de 50.000 colombianos están desaparecidos. Los esfuerzos recientes del Estado por esclarecer estos crímenes han dado resultados, pero aun la inmensa mayoría de familias que enfrenta este drama sigue buscando a los suyos y esperando respuestas.

Texto y fotos por: Elizabeth Pérez Pérez, para Reporteros de Colombia

 

La historia de miles de familias colombianas está partida en dos por un día que todas recuerdan con exactitud. Desde ese día, las preguntas rondan a diario. Quieren saber qué pasó con sus familiares desaparecidos. ¿Quién se los llevó? ¿Para dónde? ¿Por qué? ¿Están vivos o muertos? ¿Hasta cuándo la espera para saber la verdad de lo que les sucedió?

En un conteo que asciende día a día, el Estado reconoce que 52.546 colombianos están desaparecidos al 2 de febrero del 2012, según el Registro Nacional de Desaparecidos (RND). A otros 2.575 los encontraron muertos. En lo que va corrido de este año, ingresaron 387 al RND, es decir, 11,7 desaparecidos por día. Del total, algo más del 32% son clasificados en el RND como presuntas víctimas del delito de desaparición forzada.

Entre los desaparecidos hay campesinos, líderes sociales, estudiantes, defensores de derechos humanos, negros, blancos, mestizos, indígenas, religiosos, hombres en su mayoría pero también mujeres, que habitaban en toda la geografía colombiana, desde la punta de La Guajira pasando por los litorales atlántico y pacífico, por las zonas cordilleranas andinas, hasta los llanos orientales.

El más antiguo de los desaparecidos data de 1919 y el primer registro de desaparición forzada es de 1942, según Diana Ramírez, coordinadora del Grupo de NN y Desaparecidos del Instituto de Medicina Legal.

Pese a esta dolorosa realidad, las respuestas escasean y con ello la posibilidad de que los familiares conozcan la verdad y sean reparados y  que los responsables, sin perjuicio de que sean agentes estatales o no, sean judicializados y sancionados.

Gloria Gómez, coordinadora de la Asociación de Familiares Detenidos–Desaparecidos (Asfaddes), pionera de este tipo de organizaciones de la sociedad civil en Colombia, afirma que en ninguno de los casos que acompaña Asfaddes se ha aplicado justicia, algunos ocurridos hace 30 años.

A la impunidad frente al crimen de desaparición forzada se suman las amenazas, desplazamientos y zozobras, que sufren los familiares que se atreven a denunciar, y el miedo. “El miedo está porque no ha pasado el conflicto, que sigue siendo una política de Estado. El horror se está viviendo, no es pasado, es presente”, dice Gloria Gómez.

La persistencia  del conflicto armado que vive el país fue admitida en la Ley de Víctimas que impulsó el gobierno del presidente Santos.

El hombre que perdió cuatro hijos

Antioquia es el departamento con el mayor número de personas desaparecidas: 8.271 según el RND. En Granada, Antioquia, el caso de don Ramón Sepúlveda Vásquez refleja de manera dramática el drama de muchos otros hogares. Cuatro de sus hijos están desaparecidos: tres hombres, uno de ellos discapacitado, y una mujer. El resto de la familia ha tenido que migrar varias veces por las continuas amenazas.

“Hay que vivir callado. Así era y así es ahora”, dice cauteloso Ramón Sepúlveda. Sabe que hablar sobre la desaparición de sus cuatro hijos lo obligará a desplazarse de nuevo.

En el antejardín, una pequeña maceta con dos matas de cebolla junca sobresale al subir la empinada falda que conduce a la vivienda de don Ramón. Otras cinco o seis materas con flores de diferentes colores muestran el anhelo de vivir en el campo, del que fue desplazado el 28 de diciembre del 2003. Recuerda don Ramón que la vereda La María del corregimiento de Santa Ana, municipio de Granada, al oriente de Antioquia, donde vivía, “quedó vacía. Solo se quedaron como cinco viejitos».

«Tengo desaparecidos a Juan de Dios, Alex Adrián, Julio César y Claudia del Socorro”. Y aunque don Ramón está seguro que los cuatro fueron asesinados, once años después aun espera por lo menos encontrar los restos. La búsqueda que emprendió el 8 de agosto del 2001, día en que desapareció Juan de Dios Sepúlveda Carmona, víctima al parecer de paramilitares.

Veinte días después, el sábado primero de septiembre de 2001, hombres del Ejército llegaron hasta la casa materna en la que vivía Alex Adrián, un joven de 22 años, parapléjico. Pese a las súplicas de la madre y la hermana se lo llevaron. “La sillita de ruedas la desbarataron”, cuenta don Ramón, y no resiste, sus ojos se nublan de llanto.

Volvió a saber de él cuando un grupo del Ejército allanó su finca. Uno de los soldados le dijo: “Ah, con que usted es el papá de Alex Adrián. Yo fui el que mató a ese H.P., porque era un guerrillero”. Agrega don Ramón: “Y me amenazó con una pistola. Me dijo que se lo habían llevado para el monte y que allá lo habían ‘pelao’ (matado)”.

De Claudia del Socorro supo que desapareció en Urabá en el 2003, adonde se había ido a vivir en julio de 1998. Y de Julio César se dice que el 17 de marzo del 2005, al parecer hombres del Ejército se lo llevaron junto con un amigo. “Los sacaron de una casa en la vereda Las Palmas (Granada, Antioquia)”.

“Quisiera saber siquiera dónde están los restos, recogerlos, enterrarlos, pero mientras estén desaparecidos no puedo vivir tranquilo porque eso lo atormenta a uno”, dice don Ramón.

Denunció ante la Fiscalía la desaparición de Alex Adrián y Julio César. De los otros dos aún no se decide. Los cuatro casos están documentados en Asfaddes.

Desaparición confesada en Justicia y Paz

Otra dramática historia es la de la familia Barrera Santa. Luego de ser desplazados como efecto de lamasacre de Barrancabermeja del 16 de mayo de 1998, se refugiaron en Antioquia. pero hasta Medellín llegaron los «desaparecedores» a amedrentarlos. Ahora son desplazados intra-urbanos.

Los Barrera Santa insisten en conocer la verdad y que el Estado asuma la responsabilidad por la matanza de 32 habitantes de la Comuna 7 de Barrancabermeja perpetrada por paramilitares de las Autodefensas Unidas de Santander y Sur del Cesar, Ausac. Siete fueron asesinados ese día y a los otros 25 se los llevaron, entre ellos a Óscar Leonel Barrera Santa.

Doce años después de averiguar por ellos, de buscarlos, de resistir persecuciones, el 23 de enero del 2010 pudieron sepultar a Óscar. Sus restos los recuperó la Fiscalía dentro de los procesos de Justicia y Paz, junto con otros cuatro de los 25 jóvenes desaparecidos. Los cinco fueron sepultados en el cementerio Jardines del Silencio de Barrancabermeja.

Sin embargo, por poco el entierro se convierte en una segunda tragedia para la familia Barrera Santa. Ese día, cuatro hombres entraron a la casa de una de las hermanas de Óscar. Don Édgar Barrera Romero, padre del joven desaparecido y asesinado, dice estar seguro de que lo buscaban a él. De Barrancabemeja tuvieron que salir bajo protección de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, Credhos.

El temor de don Édgar no es infundado. El 11 de julio de 2000, paramilitares asesinaron en el casco urbano de Barrancabermeja a Elizabeth Cañas Cano, una de las testigos clave dentro del proceso judicial que se adelanta por esta masacre. Segun reporta la revista Noche y Niebla “según su testimonio ante la justicia colombiana y ante el Tribunal Internacional de Opinión, organizado por ONGs e iglesias canadienses y europeas para juzgar simbólicamente esa masacre, Elizabeth identificó a un miembro de la Fuerza Pública que habría participado en la masacre”.

Elizabeth, la mujer asesinada, era la mamá de Giovanny Herrera Cano y hermana de José Milton Cañas Cano, dos de los desaparecidos el día de la masacre. Pertenecía a Asfaddes en Barrancabermeja y había sido fundadora de la Asociación de Familiares de Desaparecidos del Magdalena Medio.

Para la familia Barrera Santa no es suficiente lo que ha confesado el  paramilitar desmovilizado Mario Jaimes Mejía, alias «Panadero», quien contó que los 25 jóvenes desaparecidos fueron asesinados por la orden que, en medio de una borrachera, dio el jefe paramilitar Camilo Morantes, comandante de las Ausac. En noviembre de 2011 la Fiscalía 51 de Justicia y Paz le imputó cargos al «Panadero» por esta masacre, al igual que a Hermes Anaya Gutiérrez, alias «Chicalá» o «Junior», y Alexander Gutiérrez, alias «Picúa».

La familia Barrera Santa insiste en que no solo los paramilitares deben responder por este crimen de lesa humanidad sino también el Estado, por la presunta participación de miembros de la Fuerza Pública según las versiones de alias «Panadero» y de alias «Julián Bolívar».

El Estado ya fue condenado simbólicamente por el Tribunal Internacional de Opinión (TIO), y en 2003, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió la demanda contra Colombia por la masacre de Barrancabermeja.

Desafíos para la justicia

El reto de la justicia colombiana es no solo encontrar las más de 50.000 personas desaparecidas registradas en el RND, sino establecer con claridad qué pasó con cada una de ellas. Como presuntas víctimas del delito de desaparición forzada están clasificados 17.667 colombianos.

“Será la Fiscalía General de la Nación la que tendrá que determinar a través de sus investigaciones las causas de la desaparición, si es forzada o si fue por otros asuntos”, dice José Daniel Álvarez, quien hace parte de las directivas de Familiares Colombia.

Para seguirle el rastro a los desaparecidos, y por supuesto a quienes ordenaron, ejecutaron o colaboraron de manera expresa en ello, la Fiscalía creó en noviembre del 2010 la Unidad Especializada contra los delitos de Desplazamiento y Desaparición Forzada, que asumió la investigación de 16.750 procesos, según Marcela Márquez Rodríguez, jefe de esa unidad. Sin embargo, dijo, estos casos no necesariamente son los mismos reportados por el RND. Además, los procesos en que están implicados miembros de la Fuerza Pública, continúan bajo la coordinación de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía.

Los esfuerzos hechos por el Estado para avanzar en las investigaciones son admitidas por diversas organizaciones de Derechos Humanos. En el proceso de Justicia y Paz empezó a develarse parte de la verdad sobre las desapariciones en Colombia. Según datos de la Unidad de Fiscalías para la Justicia y la Paz, al 31 de diciembre del 2011, los paramilitares desmovilizados han confesado 3.145 desapariciones forzadas. De los 4.412 cadáveres encontrados en 3.574 fosas exhumadas a esa fecha, se han entregado 1.665 a sus familiares, y otros 132 están pendientes de entrega. Otras 41.974 familias siguen a la espera de una respuesta.

Resultado del convenio celebrado con el Ministerio del Interior y de Justicia y la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Instituto de Medicina Legal, por su parte, ha logrado identificar 10.014 cadáveres que aparecían como NN y reportados como desaparecidos. Al 2 de febrero de este año, solo ha sido posible la entrega de 73 cuerpos a sus familiares, la última, a 21 familias en Pasto.

A pesar de los esfuerzos, estas cifras son aun muy inferiores a las expectativas de las familias colombianas que siguen en la búsqueda de sus parientes desaparecidos.

Para Asfaddes, la búsqueda se dirige a encontrarlos vivos. “Ellos salieron caminando, riendo, viviendo, sintiendo, y ahora todo se volvió búsqueda de huesos”, dice Gloria Gómez.

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Reporteros de Colombia es una iniciativa de Medios para la Paz, la Universidad Javeriana y el CINEP/Programa por la Paz. Agrupa periodistas de varias regiones del país comprometidos con el cubrimiento responsable del conflicto armado y los esfuerzos de construcción de paz en Colombia.

 

http://lasillavacia.com/historia-invitado/32057/reporteros-de-colombia/el-rastro-perdido-de-los-desaparecidos

Amin Maalouf: Identidades asesinas


Los asesinatos de París de este mes de enero, nos han traído a la memoria las reflexiones de Amin Maalouf en su libro Identidades asesinas(Alianza Editorial, 1999) de la que ofrecemos una pequeña selección en este artículo. Una obra de denuncia de las distorsiones de la realidad que pueden llevar a los seres humanos a matarse entre sí y que, desgraciadamente, conserva hoy toda su vigencia. Maalouf continúa su reflexión en otra obra muy recomendable: El desajuste del mundo (Alianza Editorial, 2010)

 

Identidades asesinas 

Mi identidad es lo que hace que yo no sea idéntico a ninguna otra persona.

Así definido, el término «identidad» denota un concepto relativamente preciso, que no debería presentarse a confusión. ¿Realmente hace falta una larga argumentación para establecer que no puede haber dos personas idénticas?

La identidad de una persona está constituida por infinidad de elementos que evidentemente no se limitan a los que figuran en los registros oficiales. La gran mayoría de la gente, desde luego, pertenece a una gran tradición religiosa; a una nación, y en ocasiones a dos; a un grupo étnico o lingüístico; a una familia más o menos extensa;

a una profesión; a una institución; a un determinado ámbito social Y la lista no acaba ahí, sino que prácticamente podría no tener fin: podemos sentirnos pertenecientes, con más o menos fuerza, a una provincia, a un pueblo, a un barrio, a un clan, a un equipo deportivo o profesional, a una pandilla de amigos, a un sindicato, a una empresa, a un partido, a una asociación, a una parroquia, a una comunidad de personas que tienen las mismas pasiones, las mismas preferencias sexuales o las mismas minusvalías físicas, o que se enfrentan a los mismos problemas ambientales. No todas esas pertenencias tienen, claro está, la misma importancia, o al menos no la tienen simultáneamente. Pero ninguna de ellas carece por completo de valor. Son los elementos constitutivos de la personalidad, casi diríamos que los «genes del alma», siempre que precisemos que en su mayoría no son innatos.
Aunque cada uno de esos elementos está presente en gran número de individuos, nunca se da la misma combinación en dos personas distintas, y es justamente ahí donde reside la riqueza de cada uno, su valor personal, lo que hace que todo ser humano sea singular y potencialmente insustituible.

Igual que otros hacen examen de conciencia, yo a veces me veo haciendo lo que podríamos llamar «examen de identidad». No trato con ello —ya se habrá adivinado-de encontrar en mí una pertenencia «esencial» en la que pudiera reconocerme, así que adopto la actitud contraria: rebusco en mi memoria para que aflore el mayor número posible de componentes de mi identidad, los agrupo y hago la lista, sin renegar de ninguno de ellos.

Gracias a cada una de mis pertenencias, tomadas por separado, estoy unido por un cierto parentesco a muchos de mis semejantes; gracias a esos mismos criterios, pero tomados todos juntos, tengo mi identidad propia, que no se confunde con ninguna otra.

Es exactamente eso lo que caracteriza la identidad de cada cual, compleja, única, irremplazable, imposible de confundirse con ninguna otra. Lo que me hace insistir en este punto es ese hábito mental, tan extendido hoy y a mi juicio sumamente pernicioso, según el cual para que una persona exprese su identidad le basta con decir «soy árabe», «soy francés», «soy negro», «soy serbio», «soy musulmán» o «soy judío»; a quien, como yo acabo de hacer, enumera sus múltiples pertenencias se lo acusa al instante de querer «disolver» su identidad en un batiburrillo informe en el que todos los colores quedarían difuminados. Sin embargo, lo que trato de decir es lo contrario. No que todos los hombres sean parecidos, sino que cada uno es distinto a los demás.

Las personas no son intercambiables, y es frecuente observar, en el seno de la misma familia ruandesa, irlandesa, libanesa, argelina o bosnia, y entre dos hermanos que han vivido en el mismo entorno, unas diferencias en apariencia mínimas que sin embargo les harán reaccionar, en materia de política, de religión o en su vida cotidiana, de dos maneras totalmente opuestas, y que incluso pueden determinar que uno de ellos mate y otro prefiera el diálogo y la reconciliación.
A pocos se les ocurriría discutir explícitamente todo lo que acabo de decir. Pero nos comportamos como si no fuera así. Por comodidad, englobamos bajo el mismo término a las gentes más distintas, y por comodidad también les atribuimos crímenes, acciones colectivas, opiniones colectivas: «los serbios han hecho una matanza…», «los ingleses han saqueado…», «los árabes se niegan…». Sin mayores problemas formulamos juicios como que tal o cual pueblo es «trabajador», «hábil» o «vago», «desconfiado» o «hipócrita», «orgulloso» o «terco», y a veces terminan convirtiéndose en convicciones profundas.
Sé que no es realista esperar que todos nuestros contemporáneos modifiquen de la noche a la mañana sus expresiones habituales. Pero me parece importante que todos cobremos conciencia de que esas frases no son inocentes, y de que contribuyen a perpetuar unos prejuicios que han demostrado, a lo largo de toda la historia, su capacidad de perversión y muerte.
Pues es nuestra mirada la que muchas veces encierra a los demás en sus pertenencias más limitadas, y es también nuestra mirada la que puede liberarlos.

La identidad no se nos da de una vez por todas, sino que se va construyendo y transformando a lo largo de toda nuestra existencia.

Lo que determina que una persona pertenezca a un grupo es esencialmente la influencia de los demás; la influencia de los seres cercanos –familiares, compatriotas, correligionarios–, que quieren apropiarse de ella, y la influencia de los contrarios, que tratan de excluirla. Todo ser humano ha de optar personalmente entre unos caminos por los que se lo empuja a ir y otros que le están vedados o sembrados de trampas; no es él desde el principio, no se limita a “tomar conciencia” de lo que es, sino que se hace lo que es; no se limita a “tomar conciencia” de su identidad, sino que la va adquiriendo paso a paso.
El aprendizaje se inicia muy pronto, ya en la primera infancia. Voluntariamente o no, los suyos lo modelan, lo conforman, le inculcan creencias de la familia, ritos, actitudes, convenciones, y la lengua materna, claro está, y además temores, aspiraciones, prejuicios, rencores, junto a sentimientos tanto de pertenencia como de no pertenencia.
Y enseguida también, en casa, en el colegio o en la calle de al lado, se producen las primeras heridas en el amor propio. Los demás le hacen sentir, con sus palabras o sus miradas, que es pobre, o cojo, o bajo, o «patilargo», o moreno de tez, o demasiado rubio, o circunciso o no circunciso, o huérfano; son las innumerables diferencias, mínimas o mayores, que tratan los contornos de cada personalidad, que forjan los comportamientos, las opiniones, los temores y las ambiciones, que a menudo resultan eminentemente edificantes pero que a veces producen heridas que no se curan nunca.
Son esas heridas las que determinan, en cada fase de la vida, la actitud de los seres humanos con respecto a sus pertenencias y a la jerarquía de éstas. Cuando alguien ha sufrido vejaciones por su religión, cuando ha sido víctima de humillaciones y burlas por el color de su piel o por su acento, o por vestir harapos, no lo olvida nunca.

 

Hasta ahora he venido insistiendo continuamente en que la identidad está formada por múltiples pertenencias; pero es imprescindible insistir otro tanto en el hecho de que es única, y que la vivimos como un todo.

La identidad de una persona no es una yuxtaposición de pertenencias autónomas, no es un mosaico: es un dibujo sobre una piel tirante; basta con tocar una sola de esas pertenencias para que vibre la persona entera.

Por otra parte, la gente suele tender a reconocerse en la pertenencia que es más atacada; a veces, cuando no se sienten con fuerzas para defenderla, la disimulan, y entonces se queda en el fondo de la persona, agazapada en la sombra, esperando el momento de la revancha; pero, asumida u oculta, proclamada con discreción o con estrépito, es con ella con la que se identifican. Esa pertenencia —a una raza, a una religión, a una lengua, a una clase…— invade entonces la identidad entera. Los que la comparten se sienten solidarios, se agrupan, se movilizan, se dan ánimos entre sí, arremeten contra «los de enfrente». Para ellos, «afirmar su identidad» pasa a ser inevitablemente un acto de valor, un acto liberador…

En el seno de cada comunidad herida aparecen evidentemente cabecillas. Airados o calculadores, manejan expresiones extremas que son un bálsamo para las heridas. Dicen que no hay que mendigar el respeto de los demás, un respeto que se les debe, sino que hay que imponérselo. Prometen victoria o venganza, inflaman los ánimos y a veces recurren a métodos extremos con los que quizás pudieron soñar en secreto algunos de sus afligidos hermanos. A partir de ese momento, con el escenario ya dispuesto puede empezar la guerra. Pase lo que pase, «los otros» se lo habrán merecido, y «nosotros» recordaremos con precisión «todo lo que hemos tenido que soportar» desde el comienzo de los tiempos. Todos los crímenes, todos los abusos, todas las humillaciones, todos los miedos, los nombres, las fechas, las cifras.

 

Después de cada matanza étnica nos preguntamos, con razón, cómo es posible que seres humanos lleguen a cometer tales atrocidades. Algunas de esas conductas sin freno nos parecen incomprensibles, indescifrable su lógica. Hablamos entonces de locura asesina, de locura sanguinaria, ancestral, hereditaria. En cierto sentido es locura, efectivamente. Es locura cuando un hombre, por lo demás sano, de espíritu se transforma de la noche a la mañana en alguien que mata. Pero cuando son miles o millones los que matan, cuando el fenómeno se repite en un país tras otro, en el seno de culturas diferentes, tanto entre los seguidores de todas las religiones como entre los que no profesan fe alguna, decir «locura» no basta. Lo que por comodidad llamamos «locura asesina» es una propensión de nuestros semejantes a transformarse en asesinos cuando sienten que su «tribu» está amenazada.
El sentimiento de miedo o de inseguridad no siempre obedece a consideraciones racionales, pues hay veces en que se exagera o adquiere incluso un carácter paranoico; pero a partir del momento en que una población tiene miedo, lo que hemos de tener en cuenta es más la realidad del miedo que la realidad de la amenaza.

No creo que la pertenencia a tal o cual etnia, religión, nación u otra cosa predisponga a matar. Basta con repasar los hechos sucedidos en los últimos años para constatar que toda comunidad humana, a poco que su existencia se sienta humillada o amenazada, tiende a producir personas que matarán, que cometerán las peores atrocidades convencidas de que están en su derecho, de que así se ganan el Cielo y la admiración de los suyos. Hay un Mr. Hyde en cada uno de nosotros; lo importante es impedir que se den las condiciones que ese monstruo necesita para salir a la superficie.

 

La que recorre como una filigrana todo este libro podría formularse así: si los hombres de todos los países, de todas las condiciones, de todas las creencias se transforman con tanta facilidad en asesinos, si es igualmente tan fácil que los fanáticos de toda laya se impongan como defensores de la identidad, es porque la concepción «tribal» de la identidad que sigue dominando en el mundo entero favorece esa desviación; es una concepción heredada de los conflictos del pasado, que muchos rechazaríamos sólo con pensarlo un poco más pero que seguimos suscribiendo por costumbre, por falta de imaginación o por resignación, contribuyendo así, sin quererlo, a que se produzcan las tragedias que el día de mañana nos harán sentirnos sinceramente conmovidos.

Desde el comienzo de este libro vengo hablando de identidades asesinas, expresión que no me parece excesiva por cuanto que la concepción que denuncio, la que reduce la identidad a la pertenencia a una sola cosa, instala a los hombres en una actitud parcial, sectaria, intolerante, dominadora, a veces suicida, y los transforma a menudo en gentes que matan o en partidarios de los que lo hacen. Su visión del mundo está por ello sesgada, distorsionada. Los que pertenecen a la misma comunidad son «los nuestros»; queremos ser solidarios con su destino, pero también podemos ser tiránicos con ellos: si los consideramos «timoratos», los denunciamos, los aterrorizamos, los castigamos por «traidores» y «renegados». En cuanto a los otros, a los que están del otro lado de la línea, jamás intentamos ponernos en su lugar, nos cuidamos mucho de preguntarnos por la posibilidad de que, en tal o cual cuestión, no estén completamente equivocados, procuramos que no nos ablanden sus lamentos, sus sufrimientos, las injusticias de que han sido víctimas. Sólo cuenta el punto de vista de «los nuestros», que suele ser el de los más aguerridos de la comunidad, los más demagogos, los más airados.

A la inversa, desde el momento en que concebimos nuestra identidad como integrada por múltiples pertenencias, unas ligadas a una historia étnica y otras no, unas ligadas a una tradición religiosa y otras no, desde el momento en que vemos en nosotros mismos, en nuestros orígenes y en nuestra trayectoria, diversos elementos confluentes, diversas aportaciones, diversos mestizajes, diversas influencias sutiles y contradictorias, se establece una relación distinta con los demás, y también con los de nuestra propia «tribu». Ya no se trata simplemente de «nosotros» y de «ellos», como dos ejércitos en orden de batalla que se preparan para el siguiente enfrentamiento, para la siguiente revancha. Ahora, en «nuestro» lado hay personas con las que en definitiva tengo muy pocas cosas en común, y en el lado de «ellos» hay otras de las que puedo sentirme muy cerca.

 

Que la concepción «tribal» de la identidad siga prevaleciendo hoy en todo el mundo, y no sólo entre los fanáticos, es por desgracia la pura verdad. Pero hay muchas concepciones que han estado vigentes durante muchos siglos y que hoy ya no son aceptables, como por ejemplo la supremacía «natural» del hombre con respecto a la mujer, la jerarquía entre las razas o incluso, en fechas más recientes, el apartheid y otros sistemas de segregación. Antaño también se consideraba la tortura como práctica «normal» en la administración de justicia, y la esclavitud fue durante mucho tiempo una realidad cotidiana que grandes personalidades del pasado se guardaron mucho de poner en entredicho.
Después fueron imponiéndose poco a poco ideas nuevas: que todo ser humano tenía unos derechos que había que definir y respetar; que las mujeres debían tener los mismos derechos que los hombres; que también la naturaleza merecía ser preservada; que hay unos intereses que son comunes a todos los seres humanos, en ámbitos cada vez más numerosos —el medio ambiente, la paz, los intercambios internacionales, la lucha contra los grandes azotes de la humanidad—; que se podía e incluso se debía intervenir en los asuntos internos de los países cuando no se respetaban en ellos los derechos humanos fundamentales.
Así pues, las ideas que han estado vigentes a lo largo de toda la Historia no tienen por qué seguir estándolo en las próximas décadas. Cuando aparecen realidades nuevas, hemos de reconsiderar nuestras actitudes, nuestros hábitos; a veces, cuando esas realidades se presentan con gran rapidez, nuestra mentalidad se queda rezagada, y resulta así que tratamos de extinguir los incendios rociándolos con productos inflamables.
En la época de la mundialización, con ese proceso acelerado, vertiginoso, de amalgama, de mezcla, que nos envuelve a todos, es necesario —¡y urgente!— elaborar una nueva concepción de la identidad. No podemos limitarnos a obligar a miles de millones de personas desconcertadas a elegir entre afirmar a ultranza su identidad y perderla por completo, entre el integrismo y la desintegración. Sin embargo, eso es lo que se deriva de la concepción que sigue dominando en este ámbito. Si a nuestros contemporáneos no se los incita a que asuman sus múltiples pertenencias, si no pueden conciliar su necesidad de tener una identidad con una actitud abierta, con franqueza y sin complejos, ante las demás culturas, si se sienten obligados a elegir entre negarse a sí mismos y negar a los otros, estaremos formando legiones de locos sanguinarios, legiones de seres extraviados.

 

Se debería animar a todo ser humano a que asumiera su propia diversidad, a que entendiera su identidad como la suma de sus diversas pertenencias en vez de confundirla con una sola, erigida en pertenencia suprema y en instrumento de exclusión, a veces en instrumento de guerra.
También las sociedades deberían asumir las múltiples pertenencias que han forjado su identidad a lo largo de la Historia, y que aún siguen configurándola; deberían hacer un esfuerzo para mostrar, a través de símbolos visibles, que asumen su diversidad, de manera que cada ciudadano pueda identificarse con lo que ve a su alrededor, pueda reconocerse en la imagen del país en que vive y se sienta movido a implicarse en él en vez de quedarse, como tantas veces sucede, como un espectador inquieto y en ocasiones hostil.

Todos y cada uno de nosotros somos depositarios de dos herencias: una, «vertical», nos viene de nuestros antepasados, de las tradiciones de nuestro pueblo, de nuestra comunidad religiosa; la otra, «horizontal», es producto de nuestra época, de nuestros contemporáneos. Es esta segunda la que a mi juicio resulta más  determinante, y lo es cada día un poco más; sin embargo, esa realidad no se refleja en nuestra percepción de nosotros mismos. No es a la herencia «horizontal» a la que nos adscribimos, sino a la otra.

Permítame el lector que insista, pues es esencial por lo que afecta al concepto de identidad tal como se manifiesta en la actualidad: está, por un lado, lo que realmente somos, y lo que la mundialización cultural hace de nosotros, es decir, seres tejidos con hilos de todos los colores que comparten con la gran comunidad de sus contemporáneos lo esencial de sus referencias, de sus comportamientos, de sus creencias. Y después, por otro lado, está lo que pensamos que somos, lo que pretendemos ser, es decir, miembros de tal comunidad y no de tal otra, seguidores de una fe y no de otra. No se trata de negar la importancia de nuestra pertenencia a una religión, a una nación o a cualquier otra cosa. No se trata de negar la influencia, a menudo decisiva, de nuestra herencia «vertical». Se trata sobre todo, en este aspecto, de resaltar el hecho de que hay un abismo entre lo que somos y lo que creemos que somos.

(pgs. 20-50 y 124-125)

 

http://www.cetr.net/es/articles/sociedad_en_cambio/identidades_asesinas

Marià Corbí. La verdad sin forma del conocimiento silencioso


La verdad espiritual, que es la verdad desde el silencio, es como la luz, sólo se la ve en lo que ilumina; no tiene forma propia, adopta la forma de aquello donde se refleja. Todo refleja esa luz. Cuanto más profunda aparece esa verdad, más tenue y traslúcida se presenta. Cuanto más intensa es la luz de esa verdad, más sutil es y más inasible.

Ese resulta ser un extraño camino, para unos pobres animales vivientes. Cuanto más sutil es la verdad y menos forma propia tiene, más peso de certeza genera. Cuanto más evidente es la verdad, menos somete. Por ello, cuanto más se crece en el conocimiento de esa verdad, más libre se es. Así resulta que conocer y sentir la verdad es conocer y sentir la libertad. Cuanto más patente y desvelada es la verdad, más inasible e informulable es. Cuanto más inasible es, más sin forma es. Cuanto menos forma propia tiene, es más firme inconmovible. Cuanto más firme es, menos somete.

El testigo de la evidencia innegable de la luz, es capaz de reconocerla sin identificarla con ninguno de los objetos en que se refleja, con ello se libera de toda forma y de todo color. Así comprende que la luz no es esta forma o aquella, este color o aquel, porque se refleja en todas las formas y en todos los colores. Se aprende a reconocer la claridad, evidencia y sutilidad de la luz sin quedar sometido ni siquiera a la forma y el color en que se aprendió a reconocerla.

La luz es luz porque ilumina, porque es sutil, inasible, etérea y sin forma propia; así la verdad silenciosa ilumina porque es sutil, inasible, etérea y sin forma propia. La verdad, como la luz, lo ilumina todo y no se somete a nada, porque no tiene forma propia. Esa es su fuerza. Por esa fuerza lo hace todo evidente e indudablemente claro.

El camino que proponen las grandes tradiciones religiosas y los maestros, que es el camino que hemos llamado espiritual por su sutilidad, es aprender a comprender y sentir que andar hacia la verdad completa es andar hacia la inasibilidad suma, hacia el convencimiento inquebrantable y hacia la libertad sin límites.

Para recorrer ese desconcertante camino se requiere amor hasta la pasión, espíritu de indagación y valor, mucho valor.

La verdad silenciosa es reconciliación con todo, aceptación y libertad. Y el camino a esa verdad, que es una presencia sutil y constante en todo, es el camino a la reconciliación y aceptación de todo, hasta conducirlo todo a la unidad.

 

La verdad que condena, no es verdad.

La verdad sólo libera.

 

La verdad que somete, no es verdad.

La verdad sólo desata las cadenas.

 

La verdad que excluye, no es verdad.

La verdad sólo reúne.

 

La verdad que se pone por encima, no es verdad.

La verdad sólo sirve.

 

La verdad que desconoce la verdad de otros, no es verdad.

La verdad es sólo reconocimiento.

 

La verdad que no mira a los ojos a otras verdades, no es verdad.

La verdad es sólo acogimiento sin temor.

 

La verdad que engendra dureza, no es verdad.

La verdad es sólo amabilidad y ternura.

 

La verdad que desune, no es verdad.

La verdad sólo unifica.

 

La verdad que se liga a fórmulas, por escuetas que sean, no es verdad.

La verdad es sólo libre de formas.

 

Si la verdad se liga fórmulas, tiene que condenar, excluir, desunir; tiene que ponerse por encima, dar por falsas otras verdades. Esa no es la verdad que reside en formas pero que no se liga a ellas.

En las nuevas sociedades globales, la espiritualidad no puede pasar por creencias que se proclaman exclusivas poseedoras de la verdad y que, por ello, excluyen toda otra verdad. Todos los caminos del espíritu tienen que ser tenidos como tan válidos y respetables como el propio.

Cada tradición espiritual podrá utilizar sus expresiones, formulaciones, signos y rituales, con humildad, sin ponerlos por encima de los de las otras tradiciones.

Cada una de las tradiciones puede ser plenamente verdad sin que, por ello, tenga que creerse la verdad única y exclusiva. Sólo tendrá pretensiones de verdad única y exclusiva la que sea una verdad-formulación, una verdad-creencia.

Habrá que evitar, con el mismo empeño y amor con el que se sigue a la verdad, la agresión a otras tradiciones, no sólo física, sino mental o de corazón; habrá que huir de todo menosprecio, de todo intento de reconducirles a donde nosotros estamos, como se huye del error; habrá que huir de la pretensión de desprestigiar a las otras tradiciones, y con más razón habrá que huir de todo intento de callarlas o hacerlas desaparecer; con igual empeño habrá que apartar la tentación de ponerlas por debajo de la propia tradición; y será preciso, también, alejarse de la peor de las tentaciones: la tentación de ignorarlas. Ignorarlas es ofensa y desprecio.

(del libro: Marià Corbí. Hacia una espiritualidad laica. Herder, 2007. pgs. 319-322)

http://www.cetr.net/es/articles/la_sabiduria_en/la_verdad_sin_forma_del_conocimiento-2

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