‘Voces cristianas de Sevilla’ invita a romper el clericalismo


                                                       La primavera del Papa Francisco

Agencias

La primavera de Francisco desde la base eclesial

«Los laicos deben ser activos con acción propia dentro y fuera de la Iglesia»

Redacción, 12 de febrero de 2015 a las 16:04

En Sevilla hay una larga y amplia tradición de asociaciones de fieles laicos, aunque todas sean muy conservadoras. Creémoslas también con un carácter renovador

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                         La primavera de Francisco

(Voces cristianas de Sevilla).- 1)-Las tareas que puede acometer el Papa Francisco son las tendentes a reformar una Institución, demasiado jerárquica y centrada en la Curia, el Papa, los Cardenales y los Obispos. Paralelamente está impulsando un esperanzador cambio pastoral, que prioriza los valores de Jesús frente a todo dogmatismo legalista y que admite la diversidad de visiones y culturas, dentro de la unidad en el Espíritu esencial del Evangelio.

2)-Al nivel de Diócesis y parroquias, los clérigos que los presiden las marcan y condicionan con sus ideas y personalidad.¿Que podemos hacer desde la base?

Tomar conciencia de que el Bautismo es el sacramento principal y fundamental sobre el que se basa la Iglesia. Por tanto la consagración de todos los cristianos (laicos y clérigos) procede del Bautismo y no del Orden sacerdotal, debiendo ser los laicos (más del 95% del Pueblo de Dios), los que configuren la Iglesia y orienten sus preocupaciones.

Partiendo de ahí deben de cambiar profundamente los criterios sobre cómo administrar el Bautismo. En algunos países se ha implantado como una alternativa al bautismo socio/cultural de niños, la presentación de estos a la comunidad en el templo, posponiendo el Bautismo sacramental -en el contexto de un ambiente familiar cristiano- hasta que puedan tener un mínimo conocimiento al menos de lo que hacen. La Confirmación deberá ser el refrendo consciente y adulto del Bautismo así como del compromiso con los valores de Jesús, y no un sucedáneo más o menos banal de esto.

3)- Los laicos deben ser activos con acción propia dentro y fuera de la Iglesia; pero para ello es necesario que estén dispuestos a asumirla y que estén preparados para ello.

Dentro de la Iglesia deben buscar cauces y desarrollar iniciativas para canalizar sus potencialidades como laicos. Para ello puede ser muy útil aprovechar la existencia de parroquias y diócesis afines a este desarrollo.

En la vida social pública los fieles laicos deben de estar presentes como cristianos, dando testimonio de los valores evangélicos por ser profundamente humanos: Meterse en las dinámicas sociales con los valores de Jesús. Porque Jesús nos revela que los valores humanos son divinos, y hasta los 30 años (casi equivalentes a una edad actual de 50 o más), vivió como un judío corriente antes de eclosionar en su misión pública que nos trasmiten los Evangelios.

4)-Los laicos tienen que romper con el eclesiocentrismo, para dedicarse a hacer presentes en todas partes los valores de Jesús y sus Bienaventuranzas.

Hacerlos presentes como testimonio y experiencia a transmitir, porque nos han sido válidos en nuestra vida y le han dado fundamento y sentido a la misma. Estos valores así presentados sí infunden respeto, porque son experiencias humanas profundas que pueden compartirse y transmitirse.

Estamos más cerca de Dios en cuanto estamos más cerca del hombre y la Palabra de Dios se encarna en la vida de Jesús: es decir en valores humanos revelados como divinos. Y puesto que lo que nos identifica y cambia son las experiencias, debemos preguntarnos como seguidores suyos ¿Cómo se reflejan esos valores en mi vida? ¿ Nos han transformado haciéndonos más humanos? ¿Que hacemos para vivirlos y difundirlos?

5)- La Iglesia en su conjunto y en su imagen se ha clericalizado y en ella encontramos mucha acomodación y mucho ateísmo práctico, que distorsionan su imagen y su mensaje. Cambiar esto también es tarea nuestra.

Tenemos que volver a convertir el Evangelio en Buena Nueva para los demás y eso nos va a obligar a vivir con valores que hoy se consideran contraculturales y ajenos a los ahora vigentes en nuestra sociedad.

6)- Problemática de los grupos no vinculados a parroquias o diócesis, por discrepancias teológicas, pastorales, sociales o prácticas con ellas. ¿Cómo preservar su vinculación con la Iglesia universal?

Subyace en algunos grupos un anticlericalismo que lleva a distanciarse de la Institución. En otros se refleja la obsolescencia, rigidez y arcaísmo de la estructura basada en las parroquias -antaño adecuada-, pero poco acorde con la movilidad e inquietudes de la sociedad actual.

Sin embargo hay que resaltar la importancia de mantener la vinculación personal y comunitaria con la Iglesia, bien a través de otros grupos eclesiales, de comunidades de religiosos o de movimientos. La rotura de esta vinculación redunda con el tiempo en la pérdida del carácter cristiano del grupo, después del compromiso con valores cristianos, y al final estos se diluyen y pierden en un compromiso social que también a la larga termina por desaparecer.

El equilibrio entre discrepancias y vinculación conduce a una difícil tensión dialéctica y conflictiva con la Institución, que de momento no tiene recetas para solucionarse y hay que asumir.

7)- ¿Cómo encauzar la tensión entre laicos que reclaman un mayor papel eclesial que consideran legítimo, y la Institución que les niega ese papel?

Hay que tener en cuenta en esta cuestión que hay muchos laicos «clericalizados» que aíslan a la Institución de la realidad social y la defienden de lo que consideran como un ataque a la monolítica «fe de siempre». En estas circunstancias es difícil que los laicos críticos puedan conseguir un mayor papel en las parroquias-salvo escasa excepciones -; debido tanto al control jerárquico que existe sobre el clero que las preside, como al predicamento del párroco en su feudo, cuando uno o ambos estamentos clericales son contrarios a toda apertura a los laicos críticos.

Teniendo en cuenta esta realidad que debemos respetar, es preciso crear nuevas formas de organización flexibles y creativas que permitan a los laicos los espacios que se les niegan en las parroquias. Porque los laicos están menos controlados por la Institución(no puede reducirlos al silencio o la obediencia ¿qué les puede prohibir?), y tienen mayor libertad para reclamar derechos, interpelar al clero, o acometer acciones vetadas a éste.

Aprovechemos estas posibilidades. En Sevilla hay una larga y amplia tradición de asociaciones de fieles laicos, aunque todas sean muy conservadoras. Creémoslas también con un carácter renovador. Y sobre todo no nos difuminemos, mantengamos el carácter cristiano entre nosotros y la vinculación con la Iglesia.

Necesitamos laicos que se arriesguen y responsabilicen más, con mayor formación y desarrollando más ministerios laicales, para desde ahí ir implantando nuevas estructuras de base en la Iglesia que sustituyan a las actuales que han quedado desfasadas.

8)-¿Estamos los laicos dispuestos a reclamar el papel que consideramos debemos tener?

Hay una situación en la que la jerarquía y la Institución en general, que es una parte de la Iglesia, se ha identificado con el todo y ha secuestrado su imagen. Olvidémonos de ella porque las grandes transformaciones vienen desde abajo aunque tarden. Podemos trabajar en ello con esperanza, convicción y constancia aun sin resultados inmediatos.

Si creemos que los valores de Jesús han sido fundamentales en nuestra vida, comprometámonos en transmitirlos con independencia de lo que haga la Institución. Tengamos presente que para conseguir una transformación comunitaria es precisa una transformación personal ¿Estamos dispuestos a ello?

http://www.periodistadigital.com/religion/diocesis/2015/02/12/la-primavera-de-francisco-desde-la-base-eclesial-iglesia-religion-dios-jesus-papa-obispo-sevilla-francisco.shtml

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. silviantonia
    Feb 14, 2015 @ 00:11:50

    Posiblemente mi punto favorito es el nro. 4-Los laicos tienen que romper con el eclesiocentrismo, para dedicarse a hacer presentes en todas partes los valores de Jesús y sus Bienaventuranzas. Creo que estamos viviendo en un momento nuevo de catacumbas, del cristianismo original, que fue de personas iluminadas por el ejemplo de ese hermano mayor, Jesús el insurrecto. Fue un hombre sin pelos en la lengua, humano y simpático, incluyente y con una gran valentía personal, que le llamaba, si puedo utilizar la expresión, al pan pan y al vino vino. No vino a fundar otra institución burocrática, e incluso en algún momento dijo que “No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz sino espada”. Mateo 10:34. Así que adelante con el trabajo maravilloso de nuestro Papa pastor, que si bien no podrá arreglar todo el pastel, nos está recordando el significado verdadero del cristianismo.

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