¿Hasta cuándo van a aguantar las mujeres esta forma de ser Iglesia?


07.03.15 | 14:53.

Celebrar el Día Internacional de la Mujer tiene que llevarnos a reflexionar sobre su papel en la Iglesia Católica y las actitudes que en referencia a ella tenemos los que formamos parte de esta Iglesia. En este mes de marzo la Intención misionera que el Papa Franciscopropone es “Para que se reconozca cada vez más la contribución propia de la mujer a la vida de la Iglesia”.

Así mismo, en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa Franciscorecordaba que: “La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones. Por ejemplo, la especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo particular, aunque no exclusivo, en la maternidad. Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Porque «el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral» y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”.

Delante de estas palabras, y a partir de la experiencia misionera en la que vivo desde hace más de ocho años, quiero compartir diferentes situaciones que forman parte del día a día de la misión y que, desde mi punto de vista, ayudan a que el trabajo evangelizador dé más frutos.

El papel de las mujeres en la vida de las comunidades que he acompañado durante los últimos años es tan decisivo, que me atrevo a decir que sin su presencia muchas de estas comunidades ya habrían dejado de existir. Son las mujeres quienes cuidan de cada detalle para que el trabajo evangelizador continúe a través de la coordinación y animación de la comunidad, la celebración semanal de Palabra, la catequesis, las visitas a la gente, los círculos bíblicos…

No se trata de hacer propuestas novedosas (que tal vez deberían ser hechas), simplemente de dar a conocer realidades que se están dando y que la Iglesia conoce y aprueba, aunque sabemos que éste es un proceso lento y que generalmente depende de circunstancias que no siempre son controlables. Una de estas circunstancias, que condicionan que las mujeres puedan continuar realizando su trabajo evangelizador, son lasactitudes clericales que están presentes en muchos lugares e, infelizmente, en muchos ministros ordenados.

No tienen razón de ser ciertas actitudes, fruto de patologías no siempre abordadas, de algunos de los que en su día recibieron el sacramento del orden en sus diferentes grados.Llegar en un lugar y querer colocar en un segundo plano a aquellas que durante mucho tiempo han sido referencia en la vida de las comunidades y claro instrumento de Dios en la vivencia de la fe de las personas, son actitudes que deben ser reflexionadas como Iglesia. No es de recibo que aquellos que ministerialmente todavía “usan pañales y biberón” quieran colocarse como única referencia de Dios en la vida de la comunidad, a la que ni siquiera conocen.

El papel de los laicos, especialmente de las mujeres, que son la inmensa mayoría en la Iglesia Católica, es determinante para que la misión evangelizadora pueda dar más frutos, como de hecho sucede en muchos territorios de misión. Querer colocarlas en un segundo plano, pensando que lo que hacen es de menor importancia, además de anti-evangélico es una prueba más de que se ponen intereses personales, que buscar auto-satisfacer el propio ego, por encima de aquello que nos debe mover como discípulos que somos, que cada vez más gente pueda conocer la propuesta de Jesucristo y, a partir de ahí, decidirse a caminar con Él.

La intención del Papa es más que válida y urgente, porque de hecho no se reconoce y no se valora lo que tantas mujeres hacen cada día dentro de la Iglesia y por eso me pregunto, ¿hasta cuándo van a aguantar las mujeres esta forma de ser Iglesia?

 

http://blogs.periodistadigital.com/luis-miguel-modino.php/2015/03/07/ihasta-cuando-van-a-aguantar-las-mujeres

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Graciela Moranchel
    Mar 09, 2015 @ 08:44:41

    En realidad las mujeres adultas y jóvenes no toleran más esta forma de estructura que tiene la institución actual. Por eso abandonan la Iglesia y comienzan a vivir su relación con Dios de un modo más libre y más profundo en otros caminos espirituales, no ligados al oficialismo eclesial, sino bien lejos de él. Esa es la realidad, aunque no se la quiera ver.

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