La compra de niños y niñas a través del alquiler de los úteros de sus madres no es nueva pero la floreciente industria que está naciendo a su alrededor sí. Gracias a la práctica de personajes famosos (y ricos) como Miguel Bosé, Ricky Martin y tantos otros, y al trabajo de los potentes lobbys que pretenden volcar la opinión pública a favor de esta forma de explotación de las mujeres más pobres. Lobbys que venden en forma de reportajes, artículos científicos o informes las bondades de comprar seres humanos bajo la tierna imagen de un bebé para mayor beneficio de agencias, intermediarios, abogados, médicos y clínicas, voraces por aumentar sus cuentas de resultados.
Un procedimiento prohibido en numerosos países del mundo y que en incluso se considera delito, España entre ellos. Lo permiten Estados Unidos y países con enormes bolsas de pobreza, como India. En la mayoría de los países europeos se recomienda no comerciar con los embarazos ni con los niños y niñas y a estos principios responden sus leyes. De hecho, la legislación española es tremendamente garantista con las adopciones precisamente para proteger a los menores, para evitar cualquier tipo de compra-venta.
Sin embargo, el negocio va viento en popa gracias a la puerta de atrás que en España supone el Registro Civil. Ante el problema que suponían los niños y las niñas traídos de otros países por un procedimiento prohibido en España pero que sus “padres” y “madres” habían obviado, se ha flexibilizado la inscripción que estaba paralizada desde que en febrero el Tribunal Supremo dictara una sentencia por la que los bebés nacidos por vientre de alquiler en el extranjero no podían ser inscritos como españoles puesto que esa “técnica” no era legal en España. Es decir, a pesar de toda la legislación, en España, de hecho, se pueden comprar bebés por la puerta de atrás.
Vientre de alquiler y pobreza son realidades que caminan juntas. Como muestra, el último ejemplo, Grecia, donde desde el mes de julio está legalizado.
Por si queda alguna duda de que tras el intento de normalización de los vientres de alquiler se esconde un lucrativo negocio, basta con ojear algunas de las web que impunemente ofrecen sus servicios en España como Subrogalia o Vientres de Alquiler España (VAE). En la primera se puede leer: “Para nosotros, la maternidad subrogada es la consecución de un sueño. Un sueño en el que se ponen muchas esperanzas, el corazón y mucho dinero…”. En VAE aparece en su página de inicio una pestaña con: “Precios. Es un esfuerzo para obtener un bello resultado” y, a continuación: Coste del vientre de alquiler en EEUU, de 70.000 a 12.000€; coste en Rusia y Ucrania, de 40.000 a 60.000€; en México 43.000€.
No deja dudas, un lucrativo negocio que se vende con el envoltorio de los sueños y la idealización de la paternidad y la maternidad y que esconde a las mujeres que tienen que recurrir a vender sus cuerpos para sobrevivir. Casi parece que te están hablando del esfuerzo económico que cualquier familia debe hacer para dar una buena educación a su hijo porque lo que le pase a las mujeres pobres que gestan para otros no importa. De hecho, se habla de vientres como si fueran algo independiente, como si no habláramos de las personas que los albergan, como si las mujeres fueran incubadoras y la gestación no tuviese ninguna relación con su cuerpo, su vida, sus sentimientos.
Son mujeres que no existen y por ello, en las empresas que facilitan la compra-venta de sus cuerpos se habla con total impunidad de la forma de saltarse las leyes españolas. Así, en Subrogalia (solo es un ejemplo, hay montones de empresas similares) se afirma: “De Estados Unidos los niños vienen con sentencia judicial, que precisa a día de hoy, el procedimiento exequatur -procedimiento en virtud del cual el juez competente concede la homologación de una sentencia extranjera, lo que supondrá que ésta desplegará todos sus efectos jurídicos- para su reconocimiento por el registro civil, lo que no representa mayor problema”. En todas las web se comparan los precios por países y se habla de las ventajas de alquilar un útero pobre. Así, en unos de los vídeos de promoción, una mujer explica sin inmutarse que antes de recurrir a la empresa que publicitan pensaron en la adopción pero “lleva mucho tiempo, mucho trámite, mucho papeleo y además, por nuestra edad, solo podríamos adoptar niños mayores. Con el vientre de alquiler todo es más rápido y tuvimos un recién nacido”. Y no miente. Es una maternidad/paternidad a la carta siempre que tengas dinero y te hayan o te hayas convencido de que comprar un embarazo y su fruto no vulnera ningún principio ético. Es la lógica neoliberal en la que todo se compra y se vende, incluidos los seres humanos.
Con el galopante empobrecimiento mundial que estamos sufriendo, abrir ese enorme nicho de negocio supone retroceder un par de siglos, volver a la época en la que los pobres -ni que decir tiene las pobres-, vendían lo único que tenían, su sangre, sus riñones, su pelo… cualquier parte de su cuerpo por la que le dieran algo para sobrevivir. Sabemos de la rapiña de los mercados y de su falta de límites, no hace falta que se lo pongamos más fácil con nuestra falta de principios.

 

http://nuriavarela.com/vientres-de-alquiler-la-compra-moderna-de-mujeres-y-ninos/