Papa califica la masacre en Armenia como el primer genocidio del siglo XX


El Papa Francisco habló del tema hoy en una misa por el aniversario número 100 del inicio del conflicto.

El Papa Francisco y el patriarca de la Iglesia Apostólica de Armenia Karekin II. Foto: Reuters

Ciudad del Vaticano Reuters dom abr 12 2015 12:16

El Papa Francisco calificó hoy la masacre de hasta 1,5 millones de armenios como «el primer genocidio del siglo XX», en una misa por el aniversario número 100 del inicio del conflicto, provocando una fuerte reacción de Turquía.

Turquía acepta que muchos cristianos armenios murieron en enfrentamientos con soldados otomanos a partir de 1915, cuando Armenia era parte del imperio gobernado desde Estambul, pero niega que cientos de miles de personas fueran asesinadas, lo que equivaldría a un genocidio.

Esta es la primera vez que un Papa pronuncia públicamente la palabra «genocidio» para calificar la masacre, repitiendo un término utilizado por algunos países europeos y de América del Sur, pero evitado por Estados Unidos y otra naciones para mantener buenas relaciones con un aliado importante.

Francisco, que ha hecho caso omiso a muchos aspectos del protocolo al convertirse en Papa hace dos años, utilizó el término durante una audiencia en el Vaticano con una delegación de Armenia en 2013, lo que provocó una fuerte protesta por parte de Ankara.

Al inicio de la misa en la Basílica de San Pedro, el pontífice nacido en Argentina dijo que la «masacre sin sentido» ocurrida hace 100 años fue «el primer genocidio del siglo XX», que fue seguido por «el nazismo y el estalinismo».

«Es necesario, y de hecho un deber rememorarlo, para honrar su memoria, porque cuando la memoria se desvanece, significa que el mal permite que las heridas se agraven. Ocultar o negar el mal es como permitir que una herida siga sangrando sin vendarla», dijo Francisco.

La reacción por los dichos del Papa fue rápida, ya que un alto funcionario turco dijo a Reuters que el país convocó al embajador del Vaticano en Ankara.

Turquía, que todavía no ha hecho una declaración oficial por los comentarios de Francisco, convocó al embajador para protestar por la descripción de los hechos como un «genocidio», dijo el funcionario, que pidió no ser identificado.

El Papa dijo en su homilía que se sigue cometiendo un genocidio contra los cristianos «a causa de su fe en Cristo o su origen étnico» e instó a la reconciliación entre Turquía y Armenia.

«Que Dios quiera que el pueblo de Armenia y Turquía retomen el camino de la reconciliación», dijo el Papa en una carta dirigida al pueblo armenio.

ABRIL 12/15 IGLESIA CATÓLICA INCLUSIVA «SAN ROMERO DE AMÉRICA»


Segundo Domingo de Pascua

Queridos amigos,

En las mañanas de los sábados en la Iglesia  de St José suele reunirse con la casa en comunidad por un tiempo para conectarse unos con otros. Comemos algo para desayunar y hablar de cómo van las cosas. Es importante en la comunidad para pasar el tiempo juntos de esa manera, simplemente compartir nuestra vida, el cuidado acerca de lo que está pasando
juntos. La mayoría de las veces lo hacemos y al aire, y compartir los mejores y
peores momentos de la semana anterior.

Esta semana había sólo tres de nosotros allí. Tuvimos algunos huevos y tostadas, y me hice un poco de té, y hablamos. Como fuimos alrededor de esta semana, encontramos que para cada uno de nosotros, el punto más alto en la semana había sido algo creativo. Los chicos han estado disfrutando de hacer música, y he estado trabajando en un edredón en mi tiempo libre. Para cada uno de nosotros, estos esfuerzos creativos eran restaurativa, dadora de vida. (Les pregunté si estaba bien escribir sobre sus puntos altos en el boletín – Eso es importante porque uno de los cosas que hace que el trabajo a tiempo comunidad es la confidencialidad, el sentido de que se puede decir cualquier cosa que está en su mente y que no va a ninguna parte).

Ese mismo día había algo en el correo para mí. Mark Van Steenwyk de
Obrero Menonita en Minneapolis escribió un libro llamado «Un lobo en la
Puerta «, un recuento de la historia de San Francisco para los niños, y las copias ofertadas a cualquier Trabajadores Católicos que trabajado con familias o niños. Escribí y pidió una copia para nuestra biblioteca migrante. (Usted puede aprender más sobre él en http://www.awolfatthegate.com/ ). El libro está bellamente ilustrado, y como lo miré, pensé en lo importante que es hacer que la belleza en nuestras vidas — ya sea por la música, o arte, la escritura, la jardinería, la cocina – o una miríada de otras maneras. Algunas personas tienen el don de hacer espacios hermoso, como mi amigo Pat con su talento para decorar el altar, o Hazel en St José que hace que el piso de arriba un lugar cálido y acogedor para estar.

Estoy mencionando esto porque aquellos de nosotros que pasamos la vida tratando de hacer del mundo un lugar mejor, a veces se olvidan de las formas sencillas de hacer. Es muy importante tratar de hacer un mundo más justo y pacífico, de hablar, de hacer tantas cosas que yo sé la gente que lee este boletín
están haciendo. — Pero todas esas reuniones se pueden llevar a cabo uno — y uno puede trabajar durante años para el cambio, sólo para ser decepcionados (sólo hay que preguntar los que guardan tratando y tratando de conseguir un proyecto de ley de los derechos integrales de los trabajadores agrícolas aprobada en Nueva York! – Y obtener defraudado, año tras año). Necesitamos recuperar nuestra espíritus – con las amistades y la comunidad, con jardines, con lo que sea restaura nuestras almas.

Otra cosa que he encontrado últimamente restaurativa era nuestra hermosa misa en 24 de marzo para recordar el 35 aniversario del asesinato de Monseñor Romero. Cerca de 25 personas vinieron a misa, y tuvimos una cena de olla de la suerte después. Muchas gracias a todos los que estaban allí.

Pascua era otro de esos días – un grupo más pequeño, pero tan bueno estar juntos, cantar y orar y amar. Espero que pueda unirse a nosotros, uno de ellos Domingo mañanas!

Amor a todos,
Chava* RCWP

Iglesia Católica Inclusiva «San Romero de América»
Una comunidad inclusiva de la Liberación, Justicia y Alegría
Adorar en la Tradición Católica
Misa: domingos, 11 am
Casa de San José de la Hospitalidad, 402 South Ave, Rochester NY 14620
Una comunidad de miembros de la Federación de los Ministerios Cristianos

FRANCIA: Las iglesias parisinas caen en un peligroso estado de abandono


JUAN PEDRO QUIÑONERO / PARÍS
Día 12/04/2015 – 18.30h

La Alcaldía de la ciudad promete un «plan de urgencia» para restaurar una treintena de edificios descuidados durante años

Las iglesias parisinas caen en un peligroso estado de abandono

J.P. QUIÑONERO
La iglesia de Saint-Merri en la capital francesa.

Marcel Proust propuso que el Estado financiase la celebración de misas cantadas en los grandes templos de París y Francia, estimando que la misa cantada era una síntesis absoluta de la cultura y el gran arte de nuestra civilización. Recordaba a Bach… en vano.

Un siglo más tarde, una treintena de las grandes iglesias parisinas se encuentran en peligroso estado de abandono.

En vísperas del Domingo de Ramos, un trozo de la cruz de la iglesia de Saint-Louis-en-l’Ile, en el corazón histórico de París,se desprendió «inesperadamente», cayendo con estruendo a un metro de distancia del sacerdote que oficiaba la misa.

Una semana antes, fue necesario cerrar con urgencia la iglesia de Saint-Roch, para proceder con extrema urgencia a la protección de las ventanas de la iglesia, cuyos vidrios habían comenzado a a desprenderse.

En una veintena de iglesias de París, catalogadas como monumentos históricos, en su mayoría, ha sido necesario recurrir a las mallas metálicas de acero, para proteger las más venerables fachadas y evitar que los desprendimientos de piedras y esculturas en piedra provoquen una catástrofe entre feligreses y turistas.

Tras el desprendimiento de la cruz de la iglesia de Saint-Louis-en-l’Ile, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, nacida en la provincia de Cádiz, ha anunciado un «plan de urgencia»: una inversión de 80 millones de euros, en los próximos cinco años, con el fin de proceder a «reformas de urgencia».

La alcaldía de París es propietaria de los 96 edificios religiosos (85 iglesias cristianas, 9 templos protestantes y 2 sinagogas) construidos antes de la Ley que consumó la separación entre la Iglesia y el Estado, en 1905. Hace más de diez años que la alcaldía de París prometió la inversión de más de cien millones de euros, con el fin de restaurar y renovar unos edificios tan venerables como abandonados. Piadoso proyecto enterrado en la tumba de las promesas incumplidas.

La iglesia de Saint-Germain-des-Prés, que data del siglo XII, tuvo que recurrir a los donativos de modistos italianos para acometer obras de urgencia. El pino de Navidad de la catedral de Notre-Dame fue pagado por Putin. Las 40.000 obras de arte de las iglesias parisinas no siempre figuran entre las prioridades de conservación del ministerio de la Cultura. Hace años que las legendarias pinturas de Delacroix de la iglesia de Saint-Sulpice (donde fueron bautizados Baudelaire y el marqués de Sade) necesitan una restauración siempre aplazada. Las reformas y renovación de la iglesia de la Madeleine llevan años esperando.

Anne Hidalgo presenta como un «triunfo personal» la promesa de invertir 80 millones de euros en la renovación y restauración de las iglesias de París, durante los próximos cinco años. Veremos.

http://www.abc.es/internacional/20150412/abci-iglesias-paris-estado-abandono-201504121812.html

Los lefebvrianos argentinos regresan a la Iglesia católica


Curas lefebvrianos en el Vaticano

La Secretaría de Culto de la Nación les incluye por mediación del cardenal Poli

Al menos un sector de los seguidores de Lefebvre aceptan el Concilio Vaticano II

Valores Religiosos, 12 de abril de 2015 a las 18:14

(Valores Religiosos).- En la Argentina, los miembros de la comunidad ultraconservadora fundada por el obispo francés Marcel Lefebvre -excomulgado por el Papa Juan Pablo II en 1988 junto a otros cuatro obispos-volvieron formalmente a la Iglesia católica.

Así se desprende de una resolución de lasecretaría de Culto de la Nación -publicada en el Boletín Oficial al terminar esta semana- en la que reconoce a la Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María o Fraternidad San Pío X (los lefebvristas) como persona jurídica y -la clave- la incorpora al Registro de Instituto de Vida Consagrada, que componen las congregaciones y órdenes católicas. Para esa incorporación debió mediar un pedido de la autoridad eclesiástica que, en este caso, fue hecho por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli.

La incorporación en el país de los lefebvristas a la Iglesia católica se produce mientras el Vaticano mantiene dificultosas tratativas con esa comunidad a nivel mundial para su vuelta a Roma. Las conversaciones se iniciaron en 2000 por voluntad de Juan Pablo II. En 2009Benedicto XVI dispuso levantar la excomunión de los cuatro obispos -Lefebvre murió en 1991-, que era una de las demandas de la comunidad ultraconservadora.

La decisión de Joseph Ratzinger -no exenta de polémica- le trajo un gran dolor de cabeza al Papa alemán porque casi inmediatamente se conocieron declaraciones de uno de los obispos beneficiados, residente en la Argentina, Richard Williamson, que negaba el Holocausto. Entonces, el gobierno encabezado por Cristina Kirchner decidió expulsarlo del país.

Como Williamson insistió, al menos parcialmente, con sus opiniones y se puso al frente del grupo más radicalizado de los lefebvristas, fue expulsado de la Fraternidad San Pío X en 2012. A su vez, Benedicto XVI lo suspendió «ad divinis» y en una carta a todos los obispos admitió haberse equivocado, al no informarse sobre los antecedentes negacionistas de Williamson.

La vuelta de los lefebvristas a la Iglesia en la Argentina -que se descuenta que contó con el visto bueno del Papa Francisco- es vista en las cercanías del pontífice como un logro porque implica que al menos un sector de los seguidores de Lefebvre aceptan el Concilio Vaticano II. Pero seguramente no les caerá bien a sectores progresistas. Al fin de cuentas, ése era el deseo de los inmediatos antecesores de Francisco.

En Brasil, hace tiempo que una parte de los lefebvristas volvió a la comunión con Roma, al pasar a ser una Prefectura Apostólica, que depende directamente del Papa.

 

http://www.periodistadigital.com/religion/america/2015/04/12/los-lefebvrianos-argentinos-regresan-a-la-iglesia-catolica-religion-iglesia-vaticano-lefebvre.shtml

 

Bonhoeffer y los evangélicos


Bonhoeffer fue –y para notarlo basta con asomarse a su obra- alguien influenciado en un momento u otro por todas las grandes tradiciones del protestantismo.

LOCI COMMUNES AUTOR Manfred Svensson 11 DE ABRIL DE 2015 23:30 h

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Dietrich Bonhoeffer, en 1933.

Es la semana en que se conmemora la ejecución de Bonhoeffer y en un artículo reciente Will Graham se pregunta si acaso este teólogo alemán fue «evangélico». Y no es que su respuesta negativa sea incorrecta, aunque argumenta en un estilo que permitiría hasta demostrar que el cardenal Belarmino no fue católico. El problema no es la respuesta, sino la pregunta. Imagine usted al pobre Bonhoeffer intentando entender la discusión. ¿Evangelikal? Con seguridad nunca oyó esa palabra. ¿Evangelisch? Claro, respondería, originario de la iglesia de la unión prusiana, de una familia con trasfondo tanto liberal como pietista, influenciado por la obra de Karl Barth pero sin digerirla de modo completo, fuertemente impactado por sus hermanos bautistas en Harlem, pero también por su estrecha relación con el arzobispo de Canterbury. Fue –y para notarlo basta con asomarse a su obra- alguien influenciado en un momento u otro por todas las grandes tradiciones del protestantismo. En una cosa tiene razón Graham, y es que la obra de Metaxas a la que refiere vuelve tal vez a Bonhoeffer demasiado digerible para el evangélico promedio, con frecuencia ajeno a esas tradiciones. Aunque la sugerencia de que esto, a su vez, haya llevado a los evangélicos a beber de Bonhoeffer alguna rampante heterodoxia resulta algo insólita – los problemas evangélicos no suelen ir por el lado del exceso de lectura, y si algo de Bonhoeffer se lee son los escritos devocionales que Graham omite en su diatriba. Cabe además notar que lo de Metaxas, con todas las faltas que se le pueda encontrar, es también corrección de otras presentaciones unilaterales de Bonhoeffer: había sido presentado como precursor de toda clase de corrientes teológicas del último medio siglo y un correctivo a eso ciertamente era necesario; pero es de la naturaleza de los correctivos el riesgo de la unilateralidad. Pero como quiera que se opine sobre la unilateralidad (¿tan terrible?) de Metaxas, cabe notar que algunos de los puntos que de su obra se desprenden de hecho coinciden con resultados de investigadores más serios. La relación de Bonhoeffer respecto de Barth, por ejemplo, se ha ido revelando cada vez como menos servil, y en la comparación bien puede uno acabar inclinándose por Bonhoeffer: en los años 33 y 34, por lo pronto, la cuestión judía ocupó para Bonhoeffer una centralidad que para Barth aún ocupaba más bien el rechazo de la teología natural. Que la imagen recibida de Bonhoeffer merezca ser revisada, y eso de modos que puedan volverlo más cercano a lo mejor del mundo evangélico, no es pues ningún disparate. Desde luego, bien podría alguien objetar que un autor susceptible de lecturas tan variadas y cambiantes es tal vez finalmente algo incoherente. Existe, sin embargo, algo distinto de la incoherencia: el estar lentamente progresando, y morir antes de llegar a la definitiva madurez… Pero eso es compatible con tener una identidad medianamente clara. ¿La tenía Bonhoeffer? Si hoy tuviese que reescribir el libro que algunos años atrás escribí sobre el mismo, una de las cosas que resaltaría con mayor claridad es la creciente importancia dada por Bonhoeffer a los escritos confesionales luteranos. No perteneció al ala confesional más estricta del luteranismo, en la que se encontraba su primo Hermann Sasse, pero el aprecio por las confesiones de fe es en su obra de una singular constancia. Por supuesto que Bonhoeffer no fue vagamente “evangélico”: pero no porque fuera un militante cerrado de alguna escuela teológica contemporánea, sino porque era luterano. Y eso explica el tenor de su relación tensa con el mundo “evangélico”. Quien quiera formarse una impresión al respecto, tiene que leer los informes de Bonhoeffer tras sus dos estadías en Estados Unidos, en particular el segundo, titulado “Protestantismo sin Reforma”. Porque ahí uno lo encuentra enfrentando con crítica y aprecio el mundo evangélico, y la crítica que ahí se encuentra no es la de un “liberal”, sino precisamente la de un cristiano “confesional” (por flexible que fuese su confesionalismo): del “protestantismo sin Reforma” le preocupa que difícilmente entenderá lo que son “un sermón, una confesión, un dogma, una iglesia, la comunión”. Pero la suya no es la crítica arrogante del que desde una “iglesia histórica” mira hacia abajo al resto. Confrontado con el protestantismo norteamericano bien sabe que “nadie puede ser justo con estas iglesias mientras que las evalúe a partir de la teología de las mismas”. Y tal diálogo genuino entre las iglesias de la Reforma y el protestantismo sin Reforma le importaba en grado sumo: lo califica en este ensayo como “la tarea decisiva de hoy”. Si se quiere responder hoy de modo positivo a esa tarea, lo que se debe hacer es cambiar de pregunta. La pregunta no es “¿fue Bonhoeffer (o quien fuere) evangélico?” La pregunta es “¿está el mundo evangélico dispuesto a oír a quienes le hablan desde el resto de la tradición cristiana?” Pocos sugerirán que Bonhoeffer debe ser el único faro que oriente la labor teológica de los evangélicos; pero con su crítica cercanía sí puede ser un caso privilegiado para ver cómo se responde a dicha pregunta.
Leer más: http://protestantedigital.com/magacin/35863/bonhoeffer_y_los_evangelicos

El peso de ser madre: Ángeles González-Sinde*


*Escritora y guionista.

Se ha incrementado la presión para que las mujeres antepongan el cuidado de los hijos al trabajo

DOMINGO, 12 DE ABRIL DEL 2015

Se sentó en la mesa, agotada. Cargaba un inmenso bolso, saturado de objetos, pequeñas muletas y ayudas, como si en su jornada tuviera que ir equipada para cualquier eventualidad. Comíamos y me informaba de sus últimos proyectos. Todo cambia muy rápido, pero hay oportunidades interesantes, su equipo es muy creativo e innova. No se queja. ¿O sí? Se quejaba. Esa mañana, una empleada le había anunciado su embarazo. Otra baja maternal. Lo contaba con angustia. ¿Cómo había ocurrido? De mujer defensora de las mujeres se había convertido en empresaria que escruta las bajas. Empezaba a entender los prejuicios para contratar a mujeres en edad fértil. Constatarlo la desolaba. Decepcionada consigo misma, no podía ocultarse la verdad. Por ayudar (y ayudarnos a todas las demás), pedí detalles. Su relato me asombró: jóvenes profesionales brillantes, con buenos puestos para los que se han formado con vocación y esfuerzo, están renunciando a trabajar porque les resultan incompatibles hijos y tarea laboral.

Eché la vista atrás. He cumplido los 50 y tengo dos hijas. Quizá porque el oficio de escritora es el de un autónomo autoempleado, nunca dejé de trabajar, pero tampoco sentí presión para dejar de hacerlo. Nadie en mi entorno dirigió críticas a mi manera de ser madre y ser cineasta. Me las apañé con mis desordenados horarios y mi ausencia de rutinas. Ahora parece que la idea de maternidad es muy distinta. No es algo que adaptas a tu vida, sino a lo que te entregas. La diferencia mayor entre mi generación y la anterior era que nosotras decidimos el momento y la posibilidad de ser madre. Antes se procreaba sin alternativa, la planificación familiar era incipiente y la función de la mujer casada era, principalmente, parir y cuidar. No hacerlo suponía salirse demasiado peligrosamente de la norma. La diferencia entre mi generación y la siguiente es que las jóvenes madres vuelven a estar atadas a la cuna, pero además tienen un máster, varios idiomas y una carrera en espera. Es extraño.

Podría obedecer a dos razones: que la visión de la maternidad se ha transformado y ha vuelto con fuerza la mística de la femineidad, o que se ha empobrecido el valor y el apego al trabajo. No son pocas las que dan vueltas a este asunto. Por citar solo a algunas, Najat El Hachmi en esta sección ya ha hablado del dilema de la lactancia. La chilena Lina Meruane publicó un estupendo ensayito provocadoramente titulado Contra los hijos. Carolina del Olmo y la peruana Patricia de Souza recientemente debatían con mucha inteligencia sobre el tema. Todas coinciden en que se ha incrementado exponencialmente la presión para ser madres, pero de una manera determinada, más total y absorbente, para una generación de mujeres que por otro lado están más aisladas y cuentan con menos apoyo social y familiar.

Esta manera irreal, idealizada, de ser madre tiene una ventaja sensacional: aleja a las mujeres capacitadas del competitivo mercado laboral. Pero mi pregunta es: ¿quién ha metido a las jóvenes esas ideas en la cabeza? Todos, supongo. Las marcas comerciales que quieren vender productos para la infancia, un suculento pedazo del mercado menos sensible a la crisis. La inercia patriarcal que, deliberada o no, quiere expulsar a las mujeres de las capas sociales donde se toman las decisiones, donde se pueden hacer y cambiar cosas. Las propias mujeres que, como transmisoras de valores y educadoras, colaboramos en instalar y mantener esos estereotipos que nos oprimen y achican nuestro campo de acción. Atacado por muchas tensiones simultáneas y sin encontrar una nueva relación con el hombre, el concepto de femineidad ha acelerado su polarización: o bellas y jóvenes objetos sexuales o madrecitas entregadas. Y si las dos cosas al tiempo, mejor. Curiosamente, según aumenta el número de universitarias, de mujeres jueces, médicas, ingenieras, profesionales en general, según hemos ido entrando en los campos masculinos con naturalidad, es decir, con una naturaleza perfectamente adecuada para ello en contra de las creencias proverbiales sobre nuestra falta de capacitación biológica, nuestro cuerpo se ha vuelto mucho más importante que nuestro cerebro.

Más que nunca, el cuerpo femenino es un campo de batalla en una guerra con muchos frentes: familia, trabajo, sociedad, salud, imagen, emociones, ideas, economía. Debemos sobresalir en todos ellos, pero además extraer satisfacción y demostrar entusiasmo. En un país que ocupa los últimos puestos en el ranking mundial de fertilidad y natalidad, el cuidado de los hijos ha vuelto a ser, a la manera conservadora, un mito incuestionable.

«Somos profesionales modernas y madres tradicionales», concluyó mi amiga, y guardó silencio, pensativa. Pedí la cuenta. Ella rebuscó su monedero en esa inmensidad que arrastra. «¿No sería bonito ir sin bolso como los hombres?», me dijo de pronto. «Sí -le contesté-, sería muy bonito».

Fuente: http://www.elperiodico.com

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