Un hombre condenado a la cárcel por almacenar agua de lluvia en su casa


Un hombre condenado a la cárcel por almacenar agua de lluvia en su casa

¿A quién pertenece el agua de lluvia? En EE.UU. al Gobierno. Un hombre del estado de Oregón condenado a 30 días de cárcel por almacenar lluvia en su casa.

¿A quién pertenece la lluvia? Al parecer en Estados Unidos al Gobierno. No hace muchas generaciones almacenar el agua de lluvia era una necesidad para poder sobrevivir, sin embargo con el paso de los años las leyes que hacen ilegal almacenar el agua de la lluvia cada vez son más frecuentas en distintos países.

Un hombre en Oregón fue sentenciado a 30 días de prisión por recoger este agua en su propiedad. Gary Harrington de Eagle Point (Oregon), tenía tres bidones en su casa, uno de los cuales llevaba 37 años en su propiedad, para almacenar el agua, por lo que enfrentó a nueve cargos por «tres reservas ilgales» en su casa.

Según la ley de Oregon, el agua es de propiedad pública, por esto, quien quiera almacenar el agua delluvia deberá recibir una autorización de los administradores del agua del Estado.

El caso por el que fue condenado Harrington a 30 días de cárcel y 1.500 dólares de multa se remonta a 2002 y aunque en 2003 el Estado le concedió el permiso, que más tarde fue retirado.

ABC  / Ecoportal

PAPAYAS, LANGOSTINOS, DROGAS Y BASURA. UNA TORRE DE BABEL COLOMBIANA


Corabastos es mucho más que el segundo mercado de alimentos más grande de América Latina. Con sus puertas abiertas 362 días al año, el centro que abastece al 20% de la población de Colombia es también uno de los principales focos criminales de Bogotá por el que pasaron los paramilitares, las FARC y las redes de narcotráfico, y un ejemplo de la desigualdad crónica que se vive en el país: cada día, 120 toneladas de comida apenas magullada van a parar a la basura, de la que se alimentan decenas de mendigos. 

Por Nicolás Martínez

Son las dos y media de la madrugada y por los pasillos que forman las grandes bodegas de esta plaza se ven las primeras personas que empiezan su día laboral. Mientras el resto de la población bogotana duerme, la actividad no para en la Central de Abastos de Bogotá, conocida como Corabastos. Cada minuto entra una bicicleta, una moto, un carro, una camioneta, un camión. El desfile de gente no cesa a ninguna hora, que llega a la capital de Colombia para comercializar cerca de 12 toneladas de alimentos que circulan todos los días en la segunda plaza de mercado más grande en América Latina después de la Central de Abastos (CEDA) de la Ciudad de México.

El viento que sopla es frío e incisivo, ese que penetra hasta los huesos, propio de las madrugadas de la sabana de Bogotá, ubicada a 2.600 metros sobre el nivel del mar. A medida que el reloj avanza, el flujo de gente se incrementa. La actividad y el ruido empiezan a tomar las 57 bodegas que componen el centro de acopio, que almacena frutas, verduras, hortalizas, granos y procesados que llegan de todos los rincones del país y de algunas regiones del mundo. Pero también es un mercado de pescados, mariscos, y una variedad de tiendas de desechables, productos químicos, ferreterías y panaderías. Son 4.200 metros cuadrados construidos en el sudoeste de una ciudad que ya supera los ocho millones de habitantes.

Una de las personas que llega a esta hora de la madrugada es Mariela Oliveros. Tiene 40 años, llegó hace 20 a Corabastos, y a punta de vender de café, chocolate, buñuelos y arepas ha sacado adelante un hogar de cuatro hijos junto con su esposo, un cargador de bultos que todas las mañanas se trepa a la espalda varios kilos de alimentos. Se levanta todos los días a las 2 de la mañana a preparar el tinto (así se le dice al café pequeño en Colombia) o las aromáticas con las que muchos tratan de paliar el frío bogotano. En un día de trabajo puede vender entre 400 y 600 bebidas. Trabaja hasta las 9 ó 10 de la mañana y a las siete de la noche ya está entre las cobijas. Así es la rutina de quienes trabajan en Corabastos, que difiere de los horarios de oficina tradicionales.

Como Mariela, otras 3.000 personas empiezan su jornada laboral a las tres de la mañana para ofrecer un desayuno, una empanada o un refrigerio mañanero. Y es que la plaza más grande de Bogotá es quizá también uno de los mayores centros de empleo de la capital. De ella viven 6.500 comerciantes, además de los 20 mil empleos directos que genera, entre los que se encuentran productores, agricultores, transportadores, comercializadores, operadores logísticos y el usuario final. Diana Téllez, secretaria general de Corabastos, explica que entre los usuarios de esta gran plaza se encuentran el consumidor elemental, es decir, el comprador común, el tendero, las grandes superficies o súper mercados, y lo que ellos denominan horecas: hoteles, restaurantes y cafeterías de gran tamaño como las de clubes o colegios.

Pero de la plaza también “comen” otras 50 mil personas que de forma indirecta agarran cualquier peso que se desprende de la actividad de Corabastos: allí se cuentan los carreteros, coteros o braseros, (como se les conoce a quienes cargan los bultos de los camiones a las bodegas o viceversa), desgranadores, empacadores, y un largo etcétera de oficios que surgen en el interior de las despensas. Se calcula que en total cerca de 135 mil usuarios entran a diario por las puertas de esta pequeña ciudad, y que al final del día generan 25 mil millones de pesos, un poco más de 12 millones de dólares.

Aquí todo se mide por toneladas y se valora en millones de pesos. Las transacciones se mueven en medio de bultos y cajas de comida, en su mayoría con dinero en efectivo. Por eso, para mantener el orden y evitar el caos vehicular, cada carga tiene su horario de entrada a la plaza. Las frutas tienen la prioridad: los camiones entran a las 11 de la noche y descargan a las 2 de la mañana; enseguida ingresan las arvejas y las zanahorias para bajar la carga una hora después. A la media noche entran las papas, les siguen los tomates, luego las cebollas. Los camiones se parquean en un sitio conocido como “El Martillo” y esperan la hora de descargue. Así, minuto a minuto, entran durante todo el día 15 mil vehículos de todo tipo.

Y así funciona Corabastos 362 de los 365 días del año, salvo Navidad, Fin de Año y el Viernes Santo, cuando este gran fortín alimentario cierra sus puertas por completo.

Mercado de excesos

A las cinco de la mañana el bullicio y la algarabía ya han copado todos los rincones del mercado. Los coteros se abren paso entre la multitud, a punta de silbidos, mientras llevan sobre su humanidad bultos de yuca, plátanos o naranjas. Señores de edad, adolescentes, señoras y hasta niños se ven pasar con varios kilos sobre su lomo. Vuelan cajas y bolsas que los empacadores lanzan desde las despensas a los baúles de los camiones.

Una hora después, las calles de esta ciudadela están atiborradas de puestos de venta de coliflor, apio, cebolla, lechuga, brócoli. También se ofertan a grito herido cajas de mandarinas, ciruelas, fresas, uvas, papayas, mangos u otras frutas más exóticas como la feijoa, el maracuyá, la pitalla, el choncaduro, el zapote, los mamoncillos. Es un cuadro de colores pero también de olores. Por un pasillo huele a la tierra que se desprende de la papa o la yuca. En otro, el ajo o la cebolla inundan las cuadras con su aroma. Hay una sección de plantas aromáticas y una red de fríos que conserva en neveras gigantes miles de kilos de atunes, truchas, mojarras, camarones, langostinos.

“Un presidente dijo en una ocasión que para conocer a Colombia bastaba con ir a Corabastos”, comenta Diana Téllez.

Y tiene razón. Aquí llegan piñas (ananá) del Valle del Cauca, duraznos y ciruelas del altiplano cundiboyacense, banano del Urabá antioqueño y cocos de Buenaventura.

Téllez también señala que Corabastos provee los alimentos para 10 millones de personas, casi el 20% de la población colombiana. Asimismo, cuenta que en caso de una situación de conmoción interior o de guerra, esta plaza es la única con capacidad de suministrar alimentos para Bogotá durante 15 días. Aunque en la ciudad funcionan otras 38 plazas principales de mercado, Téllez asegura que “no hay alimento en el plato de los capitalinos que no haya pisado los predios de Corabastos”.

Muchos de los que vienen por estos lados lo hacen para surtir el mercado de la esquina o la tienda del barrio de la que muchos hogares se avituallan para subsistir. Otros simplemente por ser vecinos llegan para comprar a precios más favorables lo que podrían pagar en un almacén de cadena. Mientras en una tienda de barrio un plátano puede costar 700 pesos, con ese dinero acá pueden llevarse cinco o seis.

Además de ser una gran despensa, esta plaza también es la encargada de regir y orientar la política agraria en Colombia. Los precios de lo que compra el ciudadano del común varían de la cantidad o la oferta de alimentos que entren por las puertas de la plaza. Desde 2006 tiene un rol estratégico en el Plan Maestro de Abastecimiento y Seguridad Alimentaria de Bogotá.

En el decreto 315 de 2006 se lee que la central mayorista de Corabastos “cumple un papel fundamental en el abastecimiento de alimentos, donde su conocimiento, experiencia y ubicación se constituyen en una potencialidad para la construcción del nuevo Sistema de Abastecimiento de Alimentos, adecuándose a los retos del comercio moderno”.

Corabastos es sin duda es una plaza de mercado, pero también un lugar de excesos. Téllez se enorgullece cuando dice que una de las características de la plaza, así como de Colombia, es la abundancia y la variedad de alimentos. “Colombia es un país en subienda”, sentencia, y agrega que por pertenecer al trópico y no tener estaciones, el país no tiene escasez en la producción.  Puede que tenga razón y que en Bogotá sean pocas las personas que viven con hambre. De hecho, en Bogotá, el 58,8% de los alimentos van directo a la basura, de acuerdo con el Estudio de caracterización de residuos sólidos que realizó la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) entre 2010 y 2012. Pero en el resto del país, y sobre todo en el país rural, de donde proviene la mayoría de los alimentos, la desnutrición crónica en niños menores de 5 años es del 17 por ciento.

Las palabras de la secretaria general de Corabastos también suenan paradójicas justo en un momento en que la Defensoría del Pueblo ha presentado un informe del departamento de La Guajira, al norte de Colombia, en donde se registran 17.000 casos de niños desnutridos. Otras cifras del Departamento Nacional de Estadísticas, DANE, muestran que entre 2008 y 2013, 278 menores murieron en ese departamento por falta de comida. Se asemeja bastante a la situación de conmoción de la que habla la señora Téllez.

Por si fuera poco, la Costa Caribe vive un periodo de sequía, no llueve desde hace meses en el norte de Colombia, y la inminente llegada del fenómeno de El Niño para octubre dibuja un panorama desértico para millones de colombianos.

“La desnutrición no debería existir en un país con el nivel de ingreso de Colombia”, me dice Sara Eloísa del Castillo, profesora del Departamento de Nutrición Humana y Coordinadora del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional de Colombia.

Pero lo que refleja este escenario no es más que una vergonzosa situación que ha vivido el país desde hace décadas y que lo ubican, según un estudio de realizado por ONU Hábitat, como el tercer país más desigual de América Latina.  A pesar de que en los departamentos de la Costa, especialmente en La Guajira, las regalías por la explotación de recursos minerales es bastante, el dinero proveniente de ellas no se ha usado para satisfacer las necesidades más básicas de su población.

“El Estado ha permitido que la riqueza sea usufructuada por pocos mientras los más pobres padecen hambre y sed”, sostiene la profesora Del Castillo.

Pero siguiendo con la analogía de Corabastos como el espejo del país, así como en Colombia la desigualdad es una constante, entre la abundancia que se mueve en la Central de Abastos también se asoma la escasez. Decenas de mendigos deambulan por las bodegas y escarban entre los botes de basura un bocado de comida que para otros no son más que desperdicios. De esas 12 mil toneladas diarias de alimentos que entran a la plaza, 120 terminan como residuos orgánicos, entre estos, frutas o verduras que por tener alguna magulladura o estar demasiado maduros se tiran al piso sin pudor. Ésta, sin embargo, no es una situación única de Colombia. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dice que en el mundo se desperdicia el 33% de la comida que se produce, lo que equivale a 1.300 millones de toneladas al año. Y al igual que en Colombia, hoy en el mundo son millones las personas que mueren de inanición.

Mercado de desechos

A pesar de las ventajas que esta plaza brinda en términos de abastecimiento, el flujo constante de gente y la abundancia de productos ha tenido un impacto en los vecinos del sector. Algunos se quejan del ruido, otros de la inseguridad y unos por la huella que deja en el ambiente.

Aunque Corabastos tiene una política de responsabilidad social y ambiental para minimizar los residuos,  la cantidad de desechos que produce a veces desborda la capacidad de los recolectores que limpian periódicamente el lugar. La basura producida en Corabastos se lleva a unos botaderos ubicados fuera de la ciudad, en los municipios de Mosquera, Fusa y Madrid, en Cundinamarca. Pero en Bogotá, el relleno sanitario más grande se llama Doña Juana y recibe cada día 6.500 toneladas de basura.

En 1997, este gran basurero se derrumbó y cerca de un millón de toneladas de desechos fueron a parar al río Tunjuelito, lo que ocasionó una emergencia ambiental de inmensas proporciones. Sólo hasta hace dos años, el Distrito tuvo que pagar una indemnización de 227 mil millones de pesos (113 millones de dólares) a 2.000 personas por fallas en la operación del relleno. Es claro que Doña Juana y los vecinos del sector no aguantan una bolsa de basura más. Aun así, hace un mes la Corporación Autónoma Regional aprobó la ampliación del relleno, lo que le permite tener actividad por otros siete años. Pero pronto Bogotá tendrá que buscar un lugar para arrojar los desechos que produce, que representa el 19% de residuos en todo el país.

Por este motivo, la secretaria de Corabastos saca pecho cuando me dice:

“Somos la única empresa que realiza una labor de compostaje de los residuos y no llevamos un solo kilo de basura a Doña Juana”.

El personal encargado de la vigilancia supervisa la actividad de cada bodega y sanciona a aquellos que no hacen un manejo adecuado de los residuos. Pero hace unos años el control era mínimo y por eso Corabastos el año pasado también tuvo que pagar una indemnización por los daños causados al humedal La Vaca, uno de los 13 con los que cuenta la ciudad.

La Secretaría Distrital de Ambiente declaró responsable a la empresa por “incorporar sustancias líquidas y sólidas que atentan contra la flora y la fauna; verter a una fuente hídrica sin contar con el permiso de vertimientos; y atentar contra el recurso hídrico”. Pero a pesar del daño, la multa fue por 137 millones de pesos, cerca de 70 mil dólares, una suma que, pese a ser irrisoria para una empresa que mueve miles de millones a diario, hasta el día de hoy no la han cancelado.

Por otro lado, ir al humedal La Vaca es ser testigo de la fuerza renovadora de la naturaleza. El agua corre, hay garzas que vuelan alrededor, y se ven decenas de especies de fauna y de flora. Pero en la década de los 90 el panorama era desolador. De las 25 hectáreas que componen el humedal, no había una sola que no estuviera llena de desechos u ocupada por urbanizaciones ilegales que algunos comerciantes vendieron, sin ley y sin orden, a los desplazados que llegaban a la ciudad.

Doris Villalobos fue una de ellas. Azotada por la guerra esmeraldera en Pauna, en el departamento de Boyacá, dejó su tierra y llegó a la capital en 1991 junto con su esposo y sus hijos. Compraron un lote vecino a Corabastos, que un sagaz vendedor les entregó sin escrituras a ella y otras 25 mil familias que estaban en su condición. Doris muestra unas fotografías de la época y es difícil imaginar que en ese mismo terreno, donde hoy existe un gran espejo de agua, en ese momento era el domicilio de cientos de casas construidas con lata o madera de mala calidad. Como se trataba de una urbanización ilegal, los habitantes del sector no tenían luz ni servicio de alcantarillado, ni mucho menos una cultura de recolección de basuras. Además, en esos años Corabastos tenía 280 vertimientos de los que fluían restos de alimentos, aguas lluvias, orines y heces fecales de los trabajadores de la plaza.

En 1994 el Distrito se dio a la tarea de recuperar los humedales que estaban a punto de desaparecer, entre ellos, La Vaca. Reubicaron a las familias que estaban allí y empezó el proceso de recuperación. Doris se sumó a esta tarea, no sólo exigiendo unas condiciones mínimas en la reubicación sino también por un interés personal de ver nuevamente el humedal.

“Nos mostraron lo que habíamos destruido, y yo, que soy una mujer del campo, sentí una conexión con la tierra y me propuse ayudar en la recuperación”, me cuenta esta señora de unos 50 y pico de años, madre y abuela, y hoy directora de la Fundación Grupo Banco de Semillas, encargada, en gran parte, en devolverle la vida a esta reserva natural.

La misión no era fácil. Tomó varios años asignarle un nuevo lugar a las personas. Doris acompañó todo el proceso y se convirtió en una líder. Logró que la alcaldía les buscara empleo a las personas de la zona, lideró jornadas de recolección de agua, realizó labores de socialización con la comunidad, y luchó porque los nuevos barrios contaran con los servicios públicos básicos. En enero de 2008, cuando ya no había nadie en los predios, entró la maquinaria y se removieron 86 mil toneladas de escombros. Con un grupo de mujeres, Gladis se encargó de tomar muestras del lodo para empezar el proceso de resiembra. “Usted sí que es desocupada, ¿qué van a hacer con esa mierda?”, recuerda Doris que le decían los vecinos del sector cuando la veían en medio del lodazal.

Pero con esas muestras y la ayuda de una bióloga de la Alcaldía, crearon un pequeño vivero en el que pronto germinaron las especies de plantas que desde años habían vivido en ese lugar. En 2008, como por arte de magia, el agua empezó a brotar. Aunque de las 25 hectáreas sólo fue posible recuperar nueve, hoy La Vaca representa un pulmón de oxígeno que ayuda a mitigar las emisiones de gases que produce el enorme mercado de alimentos.  Hoy Doris les dice a sus vecinos: “Vea lo que logramos con esa mierda que recogimos”.

Mercado del crimen

Las cantidades ingentes de mercancía que se mueven en Corabastos no sólo representan un riesgo para la naturaleza. La magnitud de la plaza y el comercio constante han hecho que la plaza también sea un escenario ideal para que grupos delincuenciales y las actividades ilegales se camuflen entre bultos y camiones de comida. A principios de este año la Policía Nacional realizó un operativo con 300 uniformados en el que encontraron fusiles, pistolas, revólveres, cuchillos, munición, piezas de contrabando y partes de automóviles. También se dice que es una de las “ollas” de la ciudad, como se le conoce popularmente a los expendios de drogas, y hay indicios de que allí opera una red de prostitución infantil. Un estudio financiado por la Secretaría de Gobierno de Bogotá, presentado en 2012, también denunció que Corabastos era uno de los puntos de mercado criminal más grande de la ciudad.

No hay una sola noche en la que no ocurra un asalto o haya una bronca con heridos. Desde 1973, año en que Corabastos abrió sus puertas, este punto de la ciudad ha sido un imán para el hampa, y su historia es también la historia de Colombia. A estos predios llegó la guerra entre paramilitares y guerrilla que ha azotado al país durante 50 años. Prueba de lo anterior es una investigación adelantada por el politólogo Ariel Ávila para la Fundación Arco Iris, en la que identificó cuatro hegemonías criminales que han pasado por Corabastos. En los años 80 fue la disputa entre las mafias de esmeralderos de Boyacá y algunas organizaciones de narcotraficantes. En los 90 fueron las FARC quienes utilizaron la Central de Abastos como centro de operaciones para el transporte de armas. Luego vinieron los paramilitares, entre 1997 y 2005, que se asentaron entre las bodegas con la llegada de los Bloques Capital, República y Centauros. Y la última etapa fue la de Daniel “El Loco” Barrera, un narcotraficante capturado el 18 de septiembre de 2012 en Venezuela.

“La importancia de Corabastos para estos grupos criminales no se explica sólo por los niveles de extorsión, sino por el transporte de mercancías”, dijo Ávila en su momento.

A pesar de que hoy funciona una estación de policía con 40 efectivos, dos Centros de Atención Inmediata, una unidad del Gaula de la Policía, una sala de denuncias y una sede de la Policía Fiscal y Aduanera, el crimen y la inseguridad han logrado colarse por las nueve puertas que tiene esta plataforma. Diana Téllez responsabiliza de este fenómeno a la falta de control del personal que ingresa a Corabastos. Aunque es una empresa privada, las puertas están abiertas para todo público. La que más riesgo representa es la número seis, que colinda con El Amparo y María Paz, unos barrios pobres, en su mayoría invadidos por desplazados de otras regiones del país, que ante la falta de oportunidades y el abandono estatal encuentran en la plaza un jugoso botín.

Téllez también se queja por la mala reputación que se le ha dado a la plaza por pertenecer a localidad de Kennedy. Bogotá está divida en 20 localidades, y éstas, a su vez, están separadas en Unidades de Planeamiento Zonal o UPZ.  Así, está la UPZ Corabastos que acoge a un puñado de barrios, entre ellos, los mencionados anteriormente. “Siempre que ocurre un robo o un asesinato se nombra a la UPZ-Corabastos pero eso incluye a los barrios vecinos. Cargamos con un estigma”, dice Diana. Por eso cuenta que actualmente hay un proceso con la Alcaldía de Bogotá para que se le cambie el nombre a la UPZ y así Corabastos recupere la buena reputación.

Téllez tiene razón. Kennedy es de las localidades que más homicidios registra en Bogotá. Pero también es cierto que el peligro en el interior de la plaza es evidente. Cuando le pregunto a alguna persona sobre la situación de seguridad, nadie da detalles, nadie dice nombres, nada. Sólo hablan de casos aislados, de muertos sin nombre y sin razón. Hay un miedo general que reina en los trabajadores de la plaza. “En la bodega 22 bajaron (mataron) a una persona la semana pasada”, dice Alejandra, una de las 300 guardias de seguridad privada que vigilan los pasillos de la plaza, quien me pide que le cambie el nombre.  “Aquí cada uno hace su ley”, me comenta, y por eso no cree en las instituciones. “Cada vez que hay un 916 (el código que usa con sus colegas para hablar de un ladrón) llega la policía, lo agarran y al momento lo sueltan”.

“Si usted se asoma por la puerta seis, ya le tienen vendida la maleta y los zapatos”, me advierte un comerciante, quien tampoco revela su nombre.

Está sentado junto a otros dos colegas y comparte con ellos una apariencia generalizada en el resto de comercializadores: pantalón de paño, chaqueta de cuero, anillos de oro, una cadena que relumbra en el pecho y una barriga prominente que amenaza con romper los botones de la camisa. Para él, el gran problema fue el traslado que se hizo de los habitantes del sector del Cartucho, un expendio de drogas y un hogar de gente de la calle que fue desalojada del centro de la ciudad y a la que ubicaron a unos pasos de la puerta seis.

“En estos pasillos –narra el comerciante– en donde la gente anda con mínimo 500 mil pesos en los bolsillos, siempre hay un hijueputa que busca el momento para meter la mano y salir corriendo”.

Es una pena que un sitio que alimenta a tanta población padezca de estos males. Pues pese a todos los problemas, pensar en Bogotá sin Corabastos es casi una quimera. Una ciudad con la magnitud y la población que contiene no podría vivir sin un centro de acopio de estas proporciones. Por eso la administración de la plaza es consciente de la necesidad de controlar el impacto que esta tiene en sus habitantes si realmente quiere seguir funcionando.

Pero también es el reflejo de un país que necesita un cambio urgente. Hoy, que se debate el futuro de la paz de Colombia en Cuba, hay una esperanza de que mejore no sólo la seguridad, sino la equidad, la economía y el bienestar de los colombianos. Y eso, sin duda, ayudará a que la vida en las ciudades, y en esta plaza, alcance mejores niveles de calidad de vida. Pues como dice el comerciante, sin ser presidente ni tener una gran formación, “Corabastos no es más que una Colombia chiquita”.

* Nicolás Martínez es comunicador social y periodista de la Universidad de Antioquia y politólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente cursa la Maestría en Políticas Públicas en el Instituto Internacional de Ciencias Sociales de Erasmus University en La Haya.

http://blognuso.com/2014/09/01/papayas-langostinos-drogas-y-basura-una-torre-de-babel-colombiana/

COLOMBIA: La derrota de los campesinos de la finca La California


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CHILE: Monseñor Ysern: «Juan Barros debe renunciar porque es innegable que existe división entre los fieles»


El polémico obispo de Osorno, Juan Barros

El prelado invita a los fieles a pedir al Papa un Visitador Apostólico para la diócesis de Osorno

«Estoy convencido de la rectitud de Francisco, y, al mismo tiempo, soy de los que piensan que se equivocó»

Redacción, 20 de abril de 2015 a las 19:15

(Miguel Millar, Radio Universidad Austral, en RyL).- Es uno de los obispos más respetados de todo Chile. El valenciano Juan Luis Ysern, obispo emérito de Ancud, señala en esta entrevista posibles soluciones al escándalo del nombramiento de Juan Barros como titular de la diócesis de Osorno. En su opinión, Barros «debe renunciar porque lo cierto e innegable es que existe división entre los fieles«, y solicita a los fieles que no caigan en la tentación de protestas violentas, y traten de solicitar al Papa «que designe un visitador» y, llegado el caso, «sea él quien le pida que presente la renuncia».

 

P: Ya ha pasado más de medio mes desde la conflictiva toma de posesión de Mons. Barros como obispo de Osorno y el panorama sigue complicado. Son muchos los que esperaban que el Papa Francisco solucionara el problema y ahora están desconcertados ya que el Papa expresó desde el comienzo su firme decisión de actuar contra los abusos sexuales por parte de sacerdotes y eliminar en la Iglesia todo encubrimiento de tales abusos, pero por los hechos parece que esto no es tan cierto ya que Mons. Barros es considerado en la opinión pública como encubridor del P. Karadima y de esto fue informado el Papa y no le ha retirado el nombramiento. ¿Cómo se entiende eso?

R: Lo que yo pienso es otra cosa. Considero que retirar el nombramiento de Mons. Barros, después de haber sido aceptado por él y haberse hecho público, tendría el sentido de castigo, pero para esto se requiere un previo proceso judicial o administrativo en el que el imputado haya tenido posibilidad real de defensa. No actuar así es un atropello a los derechos humanos entre los cuales está el derecho de toda persona a la presunción de inocencia mientras no se pruebe lo contrario.

P: Pero en el caso de Mons. Barros parece que hay otra causa de fuerza mayor por la que se tendría que haber retirado el nombramiento, ya que al no retirarse se viene a pensar que el Papa tiene doble forma de proceder, por una parte expresa su firme propósito de eliminar en la Iglesia el encubrimiento de los abuso sexuales a menores por parte de sacerdotes y, por otra parte, en el momento de actuar, su comportamiento es distinto. ¿No hay contrasentido?
R: Yo estoy plenamente convencido de que el Papa considera el compromiso de eliminar el encubrimiento no como una opción libre, sino como una obligación de la que no puede tener dispensa. Igualmente, tampoco cabe dispensa en el respeto a los derechos humanos. Siendo esto así me parece que la actitud del Papa es del todo coherente con el derecho y con su conciencia. De ningún modo admite atropellar el respeto a la dignidad de la persona, pase lo que pase.

P: Pero lo que en estos momentos se constata es que los fieles de Osorno están profundamente divididos por el hecho de tener a Mons. Barros como obispo. Esto produce desconcierto porque no se ven los caminos para seguir adelante; ¿ha de seguir cada parte su camino, en forma independiente de la otra por caminos divergentes o hay caminos de solución?
R: Es verdad que se ha producido desconcierto porque, por una parte aparece el Papa impulsando la consulta a todos, como se ha visto con el tema de la familia, y por otra parte los que se han expresado en Osorno en lo referente al nuevo Obispo, sienten que no han sido escuchados. Parecería que no hay caminos de solución. Por el contrario, yo estoy convencido de la total vigencia de los caminos del diálogo y esto es lo que interesa en estos momentos.

P: ¿Cuáles son los caminos que usted ve posibles?
R: El tema que crea división es el referente a la persona de Mons. Barros como obispo de Osorno. Pero eso no autoriza a nadie para faltarle al respeto, ni mucho menos a atropellar derechos humanos. Por tanto los caminos a seguir han de ser caminos de respeto buscando el bien, actuando sobre la base de la verdad. Para ello veo posibles dos caminos: 1°, el diálogo con el obispo para que él presente la renuncia al cargo y 2°, la preparación de un informe detallado para solicitar al Papa que designe un visitador, o una comisión, que estudie la realidad, de modo que vea si hay motivo suficiente para que sea el Papa quien le pida la renuncia.

P: ¿Qué base tiene el primer camino?
R: La base está en un canon cuyo contenido conocen bien todos los obispos, es el canon 401 del Código de Derecho Canónico. Ese canon tiene dos párrafos; en el primero se «ruega» al obispo que al cumplir los 75 años de edad presente la renuncia, cosa que cumplimos fielmente los obispos, y en el segundo párrafo de ese mismo canon «se ruega encarecidamente», que el obispo presente la renuncia si por enfermedad «u otra causa grave quedase disminuida su capacidad» para el desempeño de su oficio. Esto se pide con mucha más fuerza que cuando se trata de haber cumplido los 75 años. Por lo tanto se trata de un diálogo con el obispo para hacerle ver que, dado el rechazo que existe hacia su persona por parte de un considerable número de fieles y también por parte de considerables sectores de la sociedad, queda muy disminuida su capacidad para realizar su oficio.

 

 

P: ¿Quiénes son los que pueden participar en este camino?
R: Es evidente que el obispo es el participante clave, puesto que se pretende hacerle ver que existe realmente un rechazo hacia él que le impide el adecuado desempeño de su labor. Puede ser un camino largo porque, según él ha manifestado repetidas veces, es inocente de la acusación de encubridor que se le hace y, por tanto, lo que le corresponde a él es cumplir la misión que se le ha encomendado. Pero en este momento no se trata de resolver si es o no es culpable de lo que se le acusa, el problema es la gran división producida en la comunidad por el hecho de ser él el obispo de Osorno.

P: ¿Y quiénes son los otros para hacer el diálogo con el obispo?
R: Los otros participantes son quienes piensan que, incluso aunque él sea inocente de la acusación que se le ha hecho, debe renunciar porque lo cierto e innegable es que existe división entre los fieles. Esto es algo actual y es públicamente notorio y escandaloso. Es evidente que entre el grupo de los participantes están los que ya se expresaron para evitar que el nuevo obispo tomara posesión, pero no se puede actuar como se hizo en ese momento. Esa forma de actuar no sólo no se puede aceptar sino que produce el efecto contrario. Yo mismo, que considero bueno que todos se expresen y se haga diálogo, cuando vi lo que sucedió durante la Misa reaccioné molesto porque me parecía una profanación que me hacía sentir que los manifestantes no eran fieles de la comunidad eclesial. Alguien, que hizo mejor juicio me llamó la atención por esta forma de reaccionar mía. La situación era muy compleja y no se puede resolver con una reacción simplista, además con ese tipo de reacciones se podría llegar a creer que hay base para descartar a algunas personas sin escucharlas. Esto sería muy peligroso. De este modo experimenté que fácilmente se puede tener una percepción distorsionada de la realidad.

 

 

P: Usted habla de dos partes, una es el obispo y la otra es la que está formada por «los otros» pero, según se ha planteado algunos admiten la posibilidad de «infiltrados». Ahora pregunto: ¿Qué corresponde hacer si es que hay infiltrados, han de ser escuchados o no?
R: Pienso que no es tan fácil decir que los que gritaban «¡Fuera!» y llevaban globos negros, eran «infiltrados» porque también puede ser la expresión del grito desesperado de personas que experimentan que se han expresado de muchas formas y no han sido escuchadas; si ahora a estas personas se las califica de «infiltrados» y bajo ese título son rechazadas para el diálogo, sin escucharlas, se provoca la desesperación. Pero, además de todo lo dicho, se ha de tener presente que también los «infiltrados» están expresando algo y es necesario escucharlos. Aun suponiendo que lo que quieren es hacer daño a la Iglesia, nos tenemos que preguntar sobre las razones por las que quieren hacernos daño. Hay cosas que no estamos haciendo bien y necesitamos corregirnos. Es más cómodo descartar a los que nos acusan, pero eso no resuelve nada. De este modo se viene a cumplir aquello que dice el proverbio chino «cuando el dedo señala la luna el imbécil mira el dedo».

P: ¿Tienen algo que decir los políticos, o las personas de otras Diócesis?
R: Los cristianos no dejamos de ser ciudadanos y en la convivencia ciudadana, nos relacionamos todos, moros y cristianos, y todos tenemos la responsabilidad de expresar lo que consideremos que es bueno para construir una convivencia cada vez más humana y fraterna. Ciertamente no puedo meterme en casa ajena para cosas de su vida interna, ese campo es privado, pero esa casa también se relaciona con las otras y esa relación entra en el campo de la convivencia ciudadana en la que los políticos tienen una responsabilidad especial, aunque la búsqueda del bien común es responsabilidad de todos. Pero, los de casa, es decir, los miembros de la Iglesia de Osorno, son los que deben esforzarse, por arreglar su situación, pero el deber de corresponsabilidad va más allá de la Diócesis y será mayor para unos que para otros según la relación que corresponda a cada uno.

P: ¿Cuál es la forma de proceder, a través de manifestaciones públicas o de otra forma?
R: Eso lo tienen que ver los que sientan el deber de expresarse. Cuando son varias las personas, ya sean pocas o muchas, siempre se requiere organización. Si se trata de gran número, la organización que se den tendrá que ser más compleja, pero en todo caso, las personas o comisiones que queden con algún encargo, han de actuar con profunda responsabilidad. En los casos de manifestaciones públicas, el cuidado que se ha de tener es enorme ya que, como sabemos, con toda facilidad la manifestación puede escaparse de las manos de los organizadores. Personalmente considero mejor el sistema que se suele utilizar en la preparación de los sínodos. Es la organización de grupos de oración y reflexión sobre la base de algunas preguntas cuyas respuestas de los grupos se confrontan con las de los otros grupos hasta llegar a un documento único que sirve de base para el seguimiento del proceso que en este caso sería el diálogo respetuoso con el Obispo. Pero puede ser cualquier otro sistema que ellos decidan con tal que sirva para mantener la seriedad del diálogo respetuoso con el Obispo. Siempre he pensado que por escrito, teniendo cuidado, es más fácil guardar el respeto debido.

P: El 31 de marzo recién pasado, la Oficina de prensa del Vaticano emitió una declaración expresando que antes del nombramiento de Mons. Barros como Obispo de Osorno, comillas, «la Congregación para los Obispos estudió detalladamente la candidatura del prelado y no encontró razones objetivas que interfirieran con la misma», cierro comillas. ¿Modifica esto en algo lo que usted está diciendo?
R: Absolutamente nada, incluso me atrevería a decir que da más fuerza a lo que venimos planteando. No entiendo el término de «candidatura» que utiliza la Oficina de prensa. Eso podría ser entendido como que para cubrir las sedes episcopales vacantes alguien se podría presentar como candidato pretendiendo el lugar, eso no es ni parecido al sistema que se utiliza. De todos modos es fácil suponer que la Congregación para los Obispos estudió los antecedentes que se hayan presentado. Yo creo que nadie duda de eso, el problema está en los antecedentes que no se han presentado. Pero eso ya pertenece al pasado, el tema del diálogo actual con el obispo según estamos planteando es el referente al presente, esto es, la grave división producida por el nombramiento de Mons. Barros. Este hecho es posterior al nombramiento, por lo tanto no ha podido ser estudiado por la Congregación de los Obispos en su estudio para proponer al Papa el nombramiento.

 

 

P: Pero sea como fuere el hecho de la presentación de Mons. Barros que hicieron al Papa para el nombramiento de obispo de Osorno, lo cierto es que el Papa lo nombró y según el parecer sincero de muchas personas, sin ningún ánimo de hacer daño, piensan que el Papa se equivocó y cometió un error. ¿Puede decirse esto?
R: Ciertamente, no sabemos, por lo menos yo no lo sé, cómo fue la presentación que le hicieron al Papa, pero yo estoy plenamente convencido de la rectitud del Papa, en fidelidad a su conciencia, al tomar la decisión del nombramiento y, al mismo tiempo, soy de los que piensan que se equivocó. No hay ningún problema en decir esto. En las primeras palabras que nos dijo el Papa, después de ser elegido Papa, señaló que él era un hombre como los demás, «soy pecador» nos dijo y nos pidió que rezáramos por él y que le diéramos la bendición. El Papa es un ser humano como los demás y todos tenemos conciencia de haber cometido errores incluso en decisiones de gran importancia para la vida. En el Tribunal, que es donde yo realizo mi labor de cada día, continuamente estoy oyendo, incluso a personas muy buenas y muy inteligentes que son profesionalmente brillantes, que me dicen: «nunca puedo entender cómo me equivoqué tanto cuando decidí casarme con quien me casé». Es muy real el antiguo dicho latino «errare humanum est».Errar es humano. El Señor ha establecido la Iglesia con personas humanas, no con ángeles venidos del cielo.

P: Si se llegase a ver que el nombramiento del obispo de Osorno, según el parecer de personas inteligentes y buenas, fue un error del Papa, ¿se podría hablar de doble discurso por parte del Papa?
R: De ninguna manera. El error viene de una equivocación ya sea por información deficiente, ya por alguna otra razón de tipo psicológico, pero de ninguna manera significa doblez, ni mala intención. Yo siento y mantengo plena convicción en la rectitud del Papa Francisco.

P: Usted habló de dos caminos, uno para establecer el diálogo con el Obispo y otro para el diálogo con el Papa ¿En qué consistiría el segundo camino?
R: Vendría a ser, en cierto modo, como el primero pero con una considerable diferencia, ya que el primer camino se orientaba hacia el diálogo con el obispo, pero este segundo camino se orienta hacia el diálogo con el Papa.

P: ¿Sobre qué bases tendría fundamento este camino?
R: La fundamentación básica está en lo expresado por el mismo Mons. Barros ya que él ha manifestado que lo que quiere es cumplir bien la misión que el Papa le ha encomendado. Esto hace ver que Mons. Barros tiene actitud muy buena y está dispuesto a seguir lo que el Papa le diga. Por lo tanto este segundo camino se orienta hacia el diálogo con el Papa para solicitarle que, considerando la situación producida, pida a Mons. Barros que presente su renuncia a la Diócesis, esto no tendría sentido de castigo. No habría atropello a los derechos humanos. La razón para pedirle la renuncia sería la división creada en la Diócesis ya que eso es una «causa grave» por la que queda «disminuida su capacidad» para el desempeño del oficio. Eso es motivo según lo que vimos en el canon 401, § 2.

P: ¿Pero cómo se concretaría eso?
R: Lo que parece adecuado sería la preparación de un informe sin distorsiones donde aparezca el parecer o pareceres de los sacerdotes, diáconos, religiosas y fieles y solicitar al Papa la designación de un visitador o una comisión para que, con los criterios que señale el Papa lleguen a Osorno con el fin de estudiar la realidad del modo más adecuado y evangélico para entregarle finalmente el informe al Papa y pueda él hacer su discernimiento.

P: Pero los que públicamente se han manifestado como víctimas de los abusos del P. Karadima y señalan a Mons. Barros como encubridor, concretamente James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo ¿tienen algo que decir en este momento?
R: Hay que reconocer que ellos han sido muy valientes y han prestado un servicio muy grande para el conocimiento de la verdad en lo referente a la monstruosidad del misterioso fenómeno Karadima y al recurrir a los tribunales han hecho lo que corresponde. El tribunal de la Iglesia les ha dado la razón. Ellos han hecho un buen servicio a la Iglesia y su valentía al actuar siendo conscientes del sufrimiento que eso les proporcionaría a ellos mismos es un ejemplo.

P: Sin duda es muy importante lo que hicieron con relación a Karadima, pero ahora lo que interesa es la situación con relación a Mons. Barros en Osorno.
R: Según hemos dicho, hay dos aspectos que son distintos, uno es el relacionado a la acusación de encubridor de Karadima y el otro el referente a la división existente entre los fieles de la comunidad eclesial de Osorno. En cuanto a la acusación de encubridor, el lugar al que se ha de recurrir es el de los tribunales y en ese campo los que pueden actuar son las víctimas. Pero en lo referente a la división creada en la Iglesia de Osorno quienes han de actuar para el diálogo con el Obispo son los miembros de la Iglesia de Osorno. Este tema es distinto. Unos creerán a las víctimas y otros creerán al Obispo y esto es una realidad existente en la actualidad.

P: Entonces el camino a seguir es el de pedir a las Víctimas que recurran a los tribunales, ¿es esto lo que quiere decir usted?
R: Pienso que el problema es más complejo, porque me imagino que se trata de hechos que ya están prescritos y no se va a sacar nada por ese camino. En consecuencia se tendrá que mantener la presunción de inocencia. Pero la realidad seguirá siendo la división ya que unos creerán en la inocencia y otros no, me parece esto una realidad que no es nada fácil de obviar. Esta es la realidad actual y frente a ella los que han de actuar son los miembros de la comunidad de Osorno según lo ya dicho anteriormente.

P: En resumen, el problema existente viene a ser algo que es muy difícil ya que el camino de los tribunales parece que no es posible, por otra parte el camino del diálogo de la comunidad con el Obispo no vemos que se den las condiciones para escuchar una parte a la otra y en cuanto al camino del diálogo de la comunidad con el Papa surge la pregunta si acaso la comunidad puede plantear al Papa algo que él no sepa ya. Ante esto parecería necesario buscar algún otro camino ¿Hay alguna posibilidad de ello? ¿No será parte del servicio de la autoridad escuchar y rectificar?
R: Ante esto pienso como tú en el sentido de estar en presencia de un problema difícil. Precisamente por eso he dicho en alguna oportunidad que la comunidad de Osorno puede hacernos un bien enorme a todos si sabe mantenerse firme con constancia en actitud evangélica. Esto es fundamental y veo que es necesario que la comunidad sea claramente la protagonista en los diálogos pero veo también que hay un espacio grande para la solidaridad con la comunidad desde los demás lugares, principalmente dentro de la Iglesia. Pienso que esto puede dar lugar a varios otros caminos. Pero es muy importante que la comunidad en actitud responsable y respetuosa mantenga su camino sin perder la esperanza. En el camino todos aprenderemos mucho, estoy seguro y de momento lo que tengo claro es que por todas partes nos mantenemos unidos a la Iglesia de Osorno en nuestra oración.

 

http://www.periodistadigital.com/religion/

 

NIGERIA: “Hacemos el duelo por las niñas y sus familias”


by Peggy Gish

Hoy hace un año del aniversario del secuestro de las 360 mujeres y niñas de su escuela de internos en Chibok, Borno State, Nigeria, 14  de Abril 2014,por el grupo militar llamado  Boko Haram. De las 360, 172 eran de EYN (Iglesia de Los Hermanos en Nigeria). Pronto, luego del secuestro, cincuenta de ellas escaparon, de las cuales veinte-nueve eran de EYN. Después, en diciembre del 2014, Boko Haram volvió a Chibok y secuestro algunas mujeres mas grandes y un hombre joven.

Estos secuestros no fueron aislados incidentes de violencia para la mayoría de los Cristianos del pueblo de Chibok. Tanto como Noviembre 2012 y luego Diciembre 2014, los de Boko Haram llevan a cabo ataques periódicos allí, incluso quemando los cuarteles general de la policía, hogares, congregaciones EYN y asesinando miembros de la iglesia.

Algunas de los veinte-nueve que han escapad del secuestro de Abril 2014, siguen viviendo en Chibok, y con la ayuda de Interfe Adamawa Iniciativa de Paz. Pudieron prepararse y tomar los examenes interrumpidos por el secuestro. Algunos han tenido sponsors para ir a U.S a la escuela. A pesar del llamado del horror de las personas acá y alrededor del mundo respecto de los secuestros y campaña de “Traigamos de Regreso a Nuestras Niñas”, la mayoría de ellas no se sabe donde están.

En los pasados días, pregunte a varios miembros de EYN lo que saben o entienden de la situación del secuestro de las niñas. Un líder de EYN me dijo “Sabemos de alguien que escapo que hubo muchas que se negaron a cooperar con Boko Haram y convertirse al islam, así que las asesinaron. Otras fueron dadas a soldados como esposas, o posiblemente  vendidas en el mercado del trafico humano. Ellas ahora están dispersas, llevadas a otras áreas de Nigeria o países vecinos, así que seria muy difícil encontrarlas.”

Un pastor que se ha escapado de su casa en la ciudad de Maiduguri después de varios años de ataques y persecución por Boko Haram, me mostro un DVD de un documental en la televisión de Nigeria “La Amenaza de  Boko Haram.” Esto muestra imagines que Boko Haram tomo de sus militantes cometiendo actos terroríficos de violencia, que yo asumo, el grupo militar libero para sembrar el miedo así las personas no se resisten, pero se escapan cuando saben que están viniendo. Algunas de las imagines muestran a soldados de  apedreando hasta la muerte a una de las niñas de la escuela de Chibock que negó convertirse al Islam.

“Por supuesto el secuestro de hace un año fue traumatizante para las familias de las niñas” , una joven miembro de EYN me dijo, cuando le pregunte sobre su perspectiva “Ha pasado tanto tiempo desde entonces, que hace casi imposible encontrarlas. Estoy segura de que las que están con vida han sido tan violadas y están tan traumatizadas o le han hecho lavado de  cerebro que ya no son las mismas de antes. Tendrían un tiempo muy difícil de volver con sus familias y vidas anteriores. Todos hacemos el duelo por ellas y sus familias”, agrego, con lagrimas que caían de sus ojos.

Una noticia reciente y esperanzadora de un líder de EYN, originalmente de Chibok fue que una mujer y su hijo secuestrado el año pasado se había escapado recientemente de un campamento en el bosque no muy lejos de Gwoza, cuarteles general anteriores de Boko Haram. Ella dice que hay otras jóvenes allí, siguen con vida y están juntas en el bosque.

Con todo el enojo e inseguridades que salen del evento trágico del año pasado, las personas acá continúan teniendo cuidado y orando por las niñas secuestradas y sus familias. Mientras continúan con sus vidas lo mas normalmente posible, resisten el terror que  Boko Haram intenta implantar con esas acciones de horror.

 

redECAP: el servicio noticiero de ECAP

Nuevas protestas en EEUU por el cierre de la ‘Escuela de Asesinos’


Adital

Este 22 al 25 de abril, el movimiento contra la Escuela de las Américas realizará en la ciudad de Washington DC, Estados Unidos, acciones para seguir demandando el cierre de la institución, así como el fin de la «erronea guerra contra las drogas» y de la política intervencionista del Gobierno de los EEUU en América Latina. La Escuela de las Américas fue fundada en 1946 en Panamá pero actualmente opera en los mismos EEUU bajo el nombre de WHINSEC.

reproducao

El movimiento, recordando a Eduardo Galeano, señala en el documental «Secreto a voces” que: «en septiembre del 1996 el Departamento de Defensa de EEUU formuló una confesión interesante que tuvo poca o ninguna repercusión pública. El poder militar norteamericano admitió que había cometido lo que llamó un error. El error consistía en haber entrenado militares latinoamericanos en las técnicas de la tortura, del secuestro, el asesinato, la desaparición forzada. En fin, un error, un errorcito. Un errorcito que ha costado miles y miles de vidas en América Latina».

Los Manuales de Entrenamiento que eran utilizados en la Escuela de las Américas aconsejaban «aplicar torturas, chantaje, extorsión y pago de recompensa por enemigos muertos». «No se torturaba sólo a los culpables de los presuntos delitos de subversión; se torturaba a cualquiera. Cualquiera que podía resultar potencialmente peligroso. Pero, ¿Cuál era el peligrocimetro que media la peligrosidad de los peligrosos? La mano que manejaba y maneja el peligrocimetro sabía muy bien que peligrosos son los que piensan, los que dudan, los que dicen no», ha destacado Eduardo Galeano.

Actualmente, siguen enviando militares o policías a recibir entrenamiento en EEUU: Colombia, Perú, Chile, Guatemala, Costa Rica, Panamá, México, Uruguay, Honduras, Republica Dominicana, Paraguay, El Salvador, entre otros. Los países de Argentina, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador ya retiraron sus tropas de la institución.

http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=84751

COLOMBIA:Santos, en deuda con los pensionados.


Luis Eduardo foreroPor: Luis Eduardo Forero Medina
Durante la campaña presidencial, el 6 de junio de 2014, el presidente Santos dijo a los pensionados: “Yo me comprometí, y quiero anunciarles a ustedes.., sé que un anhelo de todos los pensionados es que se reduzca la contribución a la salud, hay un proyecto de ley .., y yo voy a apoyarlo.”

El 7 de febrero de ese año se radicó el proyecto de ley 183/2014 C, de origen parlamentario, para rebajar la cotización mensual a salud de los pensionados del 12% al 4% del ingreso de la mesada. La fecha del desmonte de la cuota fijada por la ley 100 de 1993, sería desde el 1º de enero de 2015. Con esa promesa los pensionados votaron por Santos. Contrariando la promesa del presidente, y poniendo en duda el cumplimiento de compromisos futuros, Hacienda, Trabajo y Salud, el 1º de octubre de 2014 solicitaron al Congreso el archivo del proyecto. Así celebraban el Día del Adulto Mayor, desautorizaban al presidente, y desconocían un acta del 24 de diciembre de 2013 de la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales.Los pensionados, población que debe ser especialmente protegida, es el colectivo más discriminado; se triplicaron los aportes para salud; el incremento anual se efectúa con base en el IPC, inferior al salario mínimo; se suprimió la mesada 14 y sus pensiones se liquidan con el 65% o el 85% del salario.
En el país se censaron 4.626. 419, personas mayores de 60 años, y sólo cerca de 2 millones son jubilados, la gran mayoría devengando un salario mínimo. Más de 1 millón 200 mil pensiones las reconoce Colpensiones. Para el 2020 vivirán en Colombia 6.500.000 personas mayores. Los pensionados presentarán un pliego de peticiones que incluiría eliminación de copagos y cuotas moderadoras, afiliación subsidiada a cajas de compensación, acceso gratuito al servicio público de transporte y vivienda gratis a los pensionados que no la posean. Vargas Lleras anotó “No hay derecho y no puede ser que cualquier trabajador colombiano esté cotizando en materia de salud el 4% y los jubilados el 12%.”

http://www.radiosantafe.com/2015/04/19/santos-en-deuda-con-los-pensionados/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+radiosantafe+%28Radio+Santa+Fe+1070+a.m

Los nadies: Víctor Codina sj


 

El periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, recientemente fallecido, escribió el poema Los nadies, verdadera pieza antológica  de literatura crítica, accesible en la web, del que transcribimos un fragmento: .

 

Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños

de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida,

jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones,

sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

 

Este  poema, típico de una época en algunos aspectos ya lejana, sigue siendo actual pues su contenido profundo sigue  inspirando hoy movimientos sociales, movimientos de indignados, movimientos indígenas, movimientos  feministas, de minorías sexuales, de ecologistas e impulsa  a los participantes del Foro social mundial a proclamar que otro mundo es posible.

 

Más aún, los nadies actualizan la tradición bíblica del Éxodo, de los profetas de Israel que denunciaban la injusticia, de las bienaventuranzas de Jesús de Nazaret, de sus parábolas del buen samaritano, de Lázaro y el rico comilón, y del juicio final en el que Jesús se identifica con los pobres y los constituye jueces de la humanidad.

 

Y aunque esta tradición bíblica muchas veces fue olvidada y se exhortaba a  los nadies a la resignación y se les consolaba con el cielo futuro… siempre se mantuvo en la Iglesia  una línea profética que llamaba a los pobres “vicarios de Cristo”  y que inspiró a numerosos movimientos religiosos, de mujeres y de hombres, que  desde Francisco de Asís a Charles de Foucauld fueron sensibles a los pobres. Los nadies están presentes en la opción de la Iglesia latinoamericana por los pobres y en las teologías liberadoras. Los nadies  subyacen en la formulación de Juan XXIII que deseaba que la Iglesia fuese ante todo Iglesia de los pobres, en el sueño del Papa Francisco de una Iglesia pobre y de los pobres y en su revolución de la misericordia y la ternura.

 

Los nadies hoy son no solo los oprimidos, sino los excluidos, los desechables, las masas sobrantes, son los emigrantes de Lampedusa, las víctimas del terrorismo yihadista, los niños  muertos en Siria por armas químicas. Los nadies son aquellos de los que Bartolomé de las Casas decía que Dios siempre tiene memoria de ellos, son los que conmueven el corazón misericordioso del Padre, los que el Espíritu, llamado padre de los pobres, alienta en sus luchas por la vida y por un mundo mejor.

 

El anciano obispo poeta del Brasil, Pedro Casaldáliga afirma que solo hay dos absolutos, Dios y el hambre, es decir, parafraseado el poema de Eduardo Gaelano,  Dios y los nadies.

 

http://amerindiaenlared.org/biblioteca/7077/los-nadies-

26 ABRIL/15 EL PASTOR CUIDA DE SU REBAÑO. MENSAJES PARA NIÑOS/AS


Mensajes para niños
Sermón de la semana
Cuarto Domingo de Pascua, Año B
26 de abril 2015
Sermón de la semana
Título: Cuidando de las ovejas

Tema: El pastor cuida de su rebaño (4to Domingo de Pascua)

Objeto: Un cayado de pastor

Escritura: «Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.» (Juan 10:14-15 NVI).

¿Sabes lo que es un pastor? Desde luego que sí. Un pastor es una persona que cuida de ovejas. ¿Quién puede decirme lo que es esto? (enseñe el cayado) Esto es un cayado. El cayado es muy práctico para el pastor en el cuidado de sus ovejas. Si la oveja trata de desviarse de su camino, el pastor puede alargarlo y alcanzar la oveja halándola delicadamente hacia el camino correcto. El pastor también usa el cayado para proteger la oveja de un lobo u otro animal salvaje que pueda hacerle daño. Es la responsabilidad del pastor el cuidar y proteger las ovejas.

¿Cuántos de ustedes conocen quién es (nombre al pastor de su iglesia)? Eso es. Nuestro pastor.¿Sabías que la palabra que usamos para el que dirige nuestra iglesia es la misma palabra que se usa para el que cuida de las ovejas? Así que si el pastor es el que cuida de las ovejas, entonces, ¿qué somos nosotros? Así es. ¡Somos las ovejas! Es el trabajo de nuestro pastor el cuidar de nosotros al igual que trabajo de un pastor es cuidar de sus ovejas.

Nuestro pastor no usa un cayado como éste. El cayado de nuestro pastor es la Biblia. Cuando nos desviamos y tomamos el camino equivocado, nuestro pastor usa las enseñanzas de la Palabra de Dios para llegar a nosotros y halarnos delicadamente hacia el camino correcto. Nuestro pastor también usa la Biblia para protegernos de nuestros enemigos. Cuando Satanás (el enemigo) nos ataca y trata de que hagamos cosas que nos pueden hacer daño, nuestro pastor usa la Biblia para enseñarlos sobre lo que Dios quiere que hagamos.

Nuestro pastor tiene un buen guía a seguir para conocer como cuidar de las ovejas. Ese guía es Jesús. Escucha lo que Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.»

La Biblia también dice «El Señor es mi Pastor,» pero Él también ha llamado a nuestro pastor a que le ayude a cuidar de sus ovejas. Estamos agradecidos a Jesús, «el Buen Pastor,» y estamos agradecido por nuestro pastor también.

Querido Padre, te estamos agradecidos por Jesús. Le conocemos y Él nos conoce. Dio su vida por nosotros. También te damos gracias por (nombre del pastor de su iglesia), al que tú has llamado para ser el pastor de nuestra iglesia. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Adapted from a sermon by Rev. Adrian Dieleman
Used by permission
Páginas para colorear y actividades

(Imprima la primera página y luego insértela en la impresora para imprimir el otro lado.  Doble el boletín por la mitad y tendrá un boletín de cuatro páginas para los niños.)

 

Enlaces a los sermones
 

Impresión amistosa:  «Cuidando de las ovejas»

 

Otro sermón basado en Juan 10:11-18: «El Buen Pastor»

 

Tenemos materiales para ayudarle con los niños

Tenemos un CD conteniendo estos materiales:

Tres años de sermones de Sermons4Kids
Páginas para colorear del Antiguo y Nuevo Testamento
Una serie de páginas para colorear de Graham Kennedy
Lecciones: La vida de Cristo de cada uno de los cuatro Evangelios
Canciones para la Escuela Bíblica de Niños
Catorce presentaciones de PowerPoint
Un año de lecciones del Antiguo Testamento (de Mission Arlington)

Para imprimir una forma para ordenarlo haga clic aquí. (Es gratis)

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
Derechos de autor Sermons4Kids, Inc.
Todos los derechos reservados.

COLOMBIA-CALI: TEOLOGIA LATINOAMERICANA: CAMIÑA NAVIA V.


Invitación Carmiña

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