Mujeres Sacerdotes: Superar el shock visual


febrero 8, 2013

La primera vez que vi a una mujer sacerdote católico romano en el altar de una iglesia, ataviada con las vestiduras tradicionales, realizando la Eucaristía y todos los demás rituales, me impresionó cuán profundamente me había afectado emocionalmente. Simplemente, jamás se me había ocurrido que una mujer pudiera presidir en una iglesia.(…) He fotografiado a sacerdotes y obispos del movimiento de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas para alterar mi propia profundamente-asentada percepción de los sacerdotes como varones. He intentado capturar su devoción y convicción y rendir homenaje a sus esfuerzos para reformar la Iglesia.

Fotos:

http://www.nytimes.com/slideshow/2012/09/30/opinion/sunday/20120930_Priests.html

Traducción libre al español de Priscilla (blog)

Fotos y artículo original Por JUDITH LEVITT

Publicado el 29 de septiembre de 2012. NY Times.

Artículo en:

http://www.nytimes.com/2012/09/30/opinion/sunday/women-as-priests.html?_r=0

Los reformadores dentro de la Iglesia Católica Romana abogan por la ordenación sacerdotal de las mujeres. El Vaticano, sin embargo, rechaza considerar esta posibilidad, y utiliza su poder para silenciar a aquéllos que se pronuncian sobre ello. El clero católico en Europa, Australia y Estados Unidos, que se ha pronunciado públicamente a favor de la ordenación femenina, ha sido despedido o amenazado con su expulsión de sus puestosen la iglesia.

Para aquéllos que desobedezcan la prohibición, las consecuencias son rápidas y severas. En 2008, el Vaticano decretó que cualquier mujer que buscara la ordenación, o el obispo que confiriera las sagradas órdenes a una mujer, serían inmediatamente sancionados con la excomunión. En 2010 dio un paso más, categorizando esta tentativa como “delicta graviora” (grave crimen contra la Iglesia), la misma categoría que para los sacerdotes que han abusado sexualmente de niños.

A pesar de la posición oficial de la Iglesia, el clero y los laicos han estado luchando por la ordenación de las mujeres desde comienzos de la década de 1970, con la esperanza de extender las reformas del Vaticano II. De acuerdo a una encuesta de The New York Times y CBS, el 59% de los católicos americanos se muestran a favor de la ordenación de las mujeres.

En los últimos 10 años el Vaticano ha tenido que lidiar con un particularmente indomable grupo de mujeres que parecen no sentirse afectadas por la excomunión u otras sanciones ofrecidas por la iglesia. El movimiento empezó cuando siete mujeres fueron ordenadas por tres obispos católicos-romanos a bordo de un barco en el río Danubio en 2002. Estas mujeres reclaman la validez de sus ordenaciones debido a que son conformes a la doctrina de la “sucesión apostólica”. El grupo que nació en aquella ocasión se denomina “Roman Catholic Womenpriests” (Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas). Actualmente hay más de 100 mujeres ordenadas y 11 obispos.

He crecido como católica, pero actualmente no soy practicante. La primera vez que vi a una mujer sacerdote católico romano en el altar de una iglesia, ataviada con las vestiduras tradicionales, realizando la Eucaristía y todos los demás rituales con los que he crecido, me impresionó cuán profundamente me había afectado emocionalmente. Simplemente, jamás se me había ocurrido que una mujer pudiera presidir en una iglesia.

El argumento de la Iglesia Católica Romana en contra de la ordenación de mujeres es simple y descansa en la lógica de la tradición: “es lo que siempre hemos hecho”. El Papa Juan Pablo II emitió una carta apostólica en 1994 diciendo que la iglesia no tiene autoridad para ordenar mujeres porque, entre otras razones, Cristo eligió sólo a hombres entre sus apóstoles. El Papa Benedicto XVI está de acuerdo con su predecesor e insiste en que la iglesia no necesita ofrecer mayor justificación para su oposición al sacerdocio de la mujer, llamando a una “obediencia radical”.

Sin embargo, teólogos, historiadores y sacerdotes de nuestros tiempos, desafían la base histórica de la afirmación Vaticana. La investigación reciente sugiere que María Magdalena, entre otras, habría sido apóstol y que las mujeres ocuparon puestos dirigentes que moldearon profundamente a la iglesia primitiva.

El reciente descubrimiento de Karem L.King de un fragmento de papiro haciendo referencia a la esposa de Jesús, y a una discípula femenina, añade peso al argumento de que la oposición vaticana a la ordenación femeninca está teológica e históricamente flaqueando. El Vaticano, sin embargo, argumenta que el documento fue manipulado.

He fotografiado a sacerdotes y obispos del movimiento de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas para alterar mi propia profundamente-asentada percepción de los sacerdotes como varones. He intentado capturar su devoción y convicción y rendir homenaje a sus esfuerzos para reformar la Iglesia.

Judith Levitt is a photojournalist based in Brooklyn.

https://mujeresacerdotesenlaiglesia.wordpress.com/2013/02/08/mujeres-sacerdotes-superar-el-shock-visual/

MUJERES SACERDOTES CONTRA LA LEY ¿POR QUÉ?


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Libro: “Bischöfin römisch-katholisch”. Christine Mayr-Lumetzberger. Editorial Ueberreuter.

Traducción libre de Priscila.

Los años que siguieron al Concilio Vaticano II (1962-1965) estuvieron impregnados de apertura y reforma en la Iglesia Católica. Novedades, como los mayores derechos para los laicos en la Iglesia, se esperaban y se lograron parcialmente, como mediante el establecimiento de los consejos parroquiales. Las reformas en la liturgia alegraron a los sacerdotes y al pueblo. La lengua materna en la liturgia, el pueblo en el altar, la activa participación de la comunidad, revivieron los servicios religiosos e incrementaron la alegría en la religión. La supresión del celibato obligatorio y la igualdad de derechos de las mujeres en los ministerios eclesiales eran, como mínimo, esperables, mientras no sucediera nada distinto en el horizonte.

Sin embargo, con el pontificado del Papa Juan Pablo II, cambió el clima eclesial (…)

Austria

El escándalo del Cardenal Gröer en el año 1995 y los primeros debates abiertos sobre los abusos sexuales en la Iglesia, “levantaron la liebre”. Con el movimiento “Peticiones del Pueblo de la Iglesia” (“Kirchenvolks-Begehren”, “Petition of the People of the Church”), iniciado por Thomas Plankensteiner y sus compañeros, se abrió una puerta, ¡de nuevo se movía algo! También el clima interno eclesial cambió. Las personas parecían más conscientes y no querían dejar las cosas pasar, ésa era mi impresión.

En el primer sínodo europeo de mujeres en Gmunden, Austria, en el año 1996, sentí, en las abiertas y francas conversaciones con numerosas mujeres acerca de su llamada al sacerdocio, un nuevo aliento vital. Esta experiencia fue mi punto de partida en mi compromiso concreto por la ordenación de la mujer en la iglesia católica romana. Para aquel entonces había realizado una buena revisión de los fundamentos teóricos, que por un buen puñado de teólogos y teólogas, muy en particular por la minoría feminista, se habían elaborado al respecto. Tengo un gran respeto por esa tarea, pero personalmente no me siento inclinada hacia el trabajo teórico. Fue mi impresión que el trabajo de fundamentación había alcanzado un punto en el que sólo podía seguirle un paso práctico. Entonces me decidí a dejar de participar en el debate teórico, y a dedicarme al mundo de los hechos, dando un paso práctico.

El camino y la meta

Como no existía ninguna posibilidad legal de que una, como mujer, pudiera prepararse para el ministerio sacerdotal, empecé a tratar de desarrollar conceptualmente un programa de formación. No era sólo una cuestión de humildad, sino sobre todo, un mandato de la razón, el que participara en este proceso un gran número de personas de gran inteligencia y buena voluntad. En particular, las constructivas propuestas que me hicieron amigos sacerdotes, que veían que se accionaba un resorte que permitía ahora llenar un gran vacío. El resultado del proceso que duró tres años fue el programa de formación “seminario para mujeres en la iglesia católica-romana”. En 1999 este programa fue aprobado en la asamblea plenaria de la Plataforma “Somos Iglesia – Austria”, organizada en el movimiento “Peticiones del Pueblo de la Iglesia” (“Kirchenvolks-Begehren”, “Petition of the People of the Church”),por unanimidad.

En el año 2002 finalmente algunas de las mujeres participantes en el programa decidieron, junto a mí, aspirar a la consagración sacerdotal. Ésta era nuestra situación de partida: la meta estaba clara, pero nadie sabía el camino, ningún obispo nos apoyaría. Sin embargo, yo estaba segura de una cosa: si Dios quería sacerdotisas, entonces se preocuparía por ello. Nosotros sólo debíamos dejar el camino libre.” Así empezamos con la planificación y la organización de nuestra ordenación sacerdotal.

Todavía no

Como fecha deseada para nuestra ordenación como sacerdotisas tenía puesta la mirada en el 13 de mayo de 2001, en el día de la madre de ese año. Durante meses, mantuve ese día libre en mi agenda. No sabía cómo se realizaría la ordenación, pero tenía la sensación de que ese día estaba especialmente destinado a ello. Sin embargo, no fue así: las demás mujeres no pusieron ningún empeño e incluso no tenían disponibilidad para ese fin de semana. Eclesialmente tampoco aparecía ningún obispo a la vista, que pudiera oficiar la ordenación. Poco antes de ese día que para mí era mágico, telefoneó nuestro hijo Richard y nos avisó de su llegada junto a su grupo de amigos motoristas. El grupo quiso que sus motos fueran bendecidas. Así que compré unas plaquitas de San Cristóbal, preparé una barbacoa y me alegré de que los jóvenes quisieran pasar con nosotros el día de la madre. Algunos de sus amigos sin embargo, tenían otros compromisos el día de la madre, así que dejamos la bendición de las motos para otra ocasión. A los que vinieron, además de ofrecerles café, les eché un sermón maternal sobre la seguridad vial, el tráfico, y les despedí con un “no conduzcáis muy deprisa”. Esa fue la última visita de nuestro hijo. Tres días después, murió, de un accidente de moto. Sin duda, ese día no habría sido un buen día para la ordenación.

El punto de inflexión: ordenación diaconal

Así sucede en la vida a veces con nuestras expectativas. Después de un tiempo de tristeza y también de parálisis, y gracias al apoyo de amigos y amigas, y sobre todo también de las mujeres que habían hecho el camino conmigo, de nuevo pusimos el ojo en la meta. Surgió la idea de realizar la ordenación en un barco en el Danubio. No sólo a causa de la bella imagen de un barco en movimiento, sino también por razones prácticas. Un barco tiene la infraestructura que uno necesita para un grupo grande de personas, también para almacenaje, algo que íbamos a necesitar. Personalmente asumí el riesgo financiero cuando reservé el barco, y siempre sin obispo a la vista.

En nuestro grupo de mujeres surgieron diversas posturas que cuestionaban si era realmente imprescindible la presencia de un obispo para poder ejercer el ministerio sacerdotal. Los primeros cristianos nos dejaron el modelo de iglesia doméstica, en el cual la consagración, tal y como hoy la conocemos, no existía. La encomendación de las funciones de acuerdo a los Hechos de los Apóstoles se realizaba mediante la imposición de las manos y la oración. Una ordenación comunitaria, esto es, una encomendación de una función por el deseo de toda una comunidad, se correspondería con nuestra actual visión democrática. Además, se podría ahorrar un buen enfado por parte de la iglesia oficial.

Sin embargo nos decidimos finalmente por la ordenación por parte de un obispo, tal y como está establecido por el Pontífice romano. Con ello queríamos integrarnos plenamente en la Tradición de nuestra iglesia. La Sucesión Apostólica, aún cuando históricamente pueda no llegar verdaderamente hasta los mismos apóstoles, pertenece a la tradición de nuestra iglesia y no teníamos intención de rechazarla. Queríamos cumplir totalmente con el Magisterio católico. Sólo en un punto deseábamos una modificación: en el Código de Derecho Canónico, dice el canon 1024: “las órdenes sagradas sólo serán válidamente recibidas por un varón bautizado”. Que sólo los hombres puedan ser ordenados, no es ningún dogma de fe, sino una ley eclesial y, por ello, modificable.

Debió ser verdaderamente ayuda divina: el obispo Romulo Braschi, un argentino de origen italiano, entró en contacto con nosotras y nos dijo, tras un intenso examen, que nos ordenaría. Se puso fecha para la ordenación diaconal: domingo de ramos de 2002. Poco tiempo antes de esa fecha nos llegó una llamada de otro obispo más, que se manifestó entonces también dispuesto.

El domingo de ramos de 2002, en el salón de nuestra casa, fuimos ordenadas diáconos por dos obispos. Algunos de nuestros amigos estuvieron allí. Un notario estuvo presente y dejó constancia protocolaria de todos los detalles. Para mí fue esta primera ordenación el verdadero punto de inflexión.

Ordenación sacerdotal, agridulce

 El 29 de junio de 2002, fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo, tuvo lugar la ordenación sacerdotal en un barco en el Danubio. En torno a este acontecimiento, que también tuvo una fuerte repercusión en los medios de comunicación, surgieron tantos problemas de organización, nos sentimos tan desbordadas, como en una ordenación oficial en una catedral. Los invitados tuvieron que ser acomodados, obispos, sacerdotes, hermanos y hermanas de otras confesiones tuvieron que ponerse de acuerdo y ser integrados en la liturgia, los periodistas nos acorralaban y solicitaban entrevistas (y no todos eran amistosos). Algunos datos debían permanecer en riguroso secreto, y esto en un grupo relativamente grande de personas.

El obispo Braschi cumplió estrictamente con el ritual pontificio, hasta tal punto que se dirigía a nosotras, mujeres, durante la ceremonia de ordenación con el término “hermanos”, ya que el “hermanas” no estaba previsto. El texto que habíamos preparado con tanto afecto, fue a la papelera de reciclaje, e incluso en lugar del Padre nuestro cantado por el coro, sonó el peruano “El Cóndor pasa”. Todo ello desde luego no estaba previsto por nosotras.

Muchas personas no entendieron por qué aceptamos la ordenación tal y como fue. Nosotras sin embargo acogimos la ordenación tal y como la dan los obispos: como un regalo. Además teníamos nosotras como candidatas a la ordenación pocas posibilidades, realmente ninguna capacidad para influir, para decir en voz alta: ¿la aceptamos tal y como es o no hay ordenación?

Ordenación episcopal

Poco tiempo después de nuestra ordenación como sacerdotisas, contactó con nosotras otro obispo y nos ofreció poner en nuestras manos, en manos femeninas, la plena capacidad de ordenar. Después de pensarlo largos meses y de un largo proceso de decisión, fuimos consagradas obispos Gisela Forster y yo. Así fue como se puso en nuestras manos el ministerio pastoral, al que nunca habíamos aspirado, con objeto de cumplir con nuestro principio fundamental: “si Dios quiere sacerdotisas, las tendrá. Nosotras sólo debemos dejar el camino libre”.

https://mujeresacerdotesenlaiglesia.wordpress.com/2013/10/29/mujeres-sacerdotes-contra-la-ley-por-que/

Teresa Forcades quiere presentarse a las elecciones catalanas del 27-S


Terea Forcades

Plantea un permiso al monasterio de un año, ampliable a dos.

Sería cabeza de lista de una candidatura de confluencia, a partir de Procés Constituent

Redacción, 18 de mayo de 2015 a las 08:46

La falta de un candidato para nuestra propuesta de candidatura unitaria ha sido una de las debilidades que hemos tenido desde el inicio y que ahora podemos corregi

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Teresa Forcades.

La monja benedictina Teresa Forcades, impulsora de Procés Constituent, está decidida a presentarse a las elecciones del 27-S como cabeza de lista de una candidatura de confluencia. En una carta dirigida a las asambleas de Procés Constituent a la que ha tenido acceso Vilaweb, Forcades propone “aprobar la necesidad de una candidatura de confluencia y postularme como candidata“.

La impulsora de Procés Constituent explica que no se había planteado presentarse hasta ahora porque creía que para hacerlo debía dejar de ser monja, pero ahora, asegura, se ha abierto la posibilidad de pedir un permiso al monasterio por un año ampliable a dos y poder presentarse.

Hace dos años Forcades y Arcadi Oliverespresentaron esta plataforma que pretendía aglutinar la ICV y la CUP, a los que ahora se sumaría Podemos, en las elecciones a la Generalitat de Catalunya, pero no han tenido éxito. Forcades asegura que “la falta de un candidato para nuestra propuesta de candidatura unitaria ha sido una de las debilidades que hemos tenido desde el inicio y que ahora podemos corregir”.

Hasta ahora, Procés Constituent ha estado apoyando candidaturas muy diversas de cara a las municipales, con socios como ICV, la CUP o Podemos según el municipio. Aunque algunos ven un acercamiento de Procés Constituent a Podem, una corriente se ha organizado haciendo hincapié en el carácter independentista para ir a las elecciones con la CUP.

La elección de la dirección de Podem de Albano Dante, una figura cercana a varias posiciones políticas, para sus primarias parecía un acercamiento a los sectores más favorables a las confluencias. Sin embargo, las relaciones entre Podemos y la CUP hasta ahora no han sido nada amigables. Los independentistas barajan varios nombres para encabezar su candidatura y hasta ahora el más sonado es el del periodista Antonio Baños. Habrá que ver si la figura de la monja tiene capacidad para superar las diferencias entre las formaciones y ponerlas de acuerdo. Hasta ahora no lo ha conseguido.


(RD/Catalunya Plural)

http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2015/05/18/teresa-quiere-presentarse-a-las-elecciones-catalanas-del-27-s-religion-iglesia-monja-benedictina-proces-constituent.shtml

“Con monseñor Romero por fin se hizo justicia”


Será beatificado este sábado en San Salvador

María Julia García, directora general del hospital Divina Providencia, habló con El Espectador desde la capilla donde el jesuita fue asesinado por un francotirador en 1980.

Por: Diana Carolina Durán Núñez /San Salvador

“Con monseñor Romero por fin se hizo justicia”Monseñor Óscar Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia. /Diana Durán
En la capilla Divina Providencia, que pertenece al hospital del mismo nombre, se escuchó la última homilía que dio monseñor Óscar Romero el 24 de marzo de 1980. A unos metros está ubicada la que fue su última morada en San Salvador, hoy un museo que coloquialmente se conoce como “la casita Romero”. Mientras en San Salvador se agitan cada vez más los ánimos y el país se prepara para la anhelada beatificación de uno de sus hombres más significativos, la hermana carmelita María Julia García habló con este diario para recordar por qué Romero fue y sigue siendo tan importante, no sólo para el país centroamericano, sino para toda América Latina.
¿Con qué palabras resume lo que va a pasar esta semana?
Es algo que esperábamos desde hace mucho tiempo. El pueblo siempre reconoció a monseñor Romero como un santo. Esto ratifica lo que el pueblo pensaba.
¿Qué pensó al saber que el Vaticano por fin había destrabado su beatificación?
Que por fin se hacía justicia. Este caso generó mucha polémica porque de monseñor se dijo que fue un sublevador del pueblo, un guerrillero más, cosas que no eran verdad. Creemos que con esto se hace justicia y se conoce la verdad.
No era un guerrillero, no era un sublevador: ¿qué era?
Era un hombre sencillo, humilde y defensor de los desprotegidos, como los enfermos de cáncer que están aquí en el hospital. En ellos él veía las grandes desigualdades que sufre tanta gente en El Salvador. Él fue quien pidió venir a vivir aquí, a este lugar, cuando los arzobispos vivían en mansiones. Pidió un baño, un inodoro y una cama, y eso fue lo que le proporcionaron las hermanas carmelitas. Parecía mentira que un arzobispo viniera a vivir en estas condiciones.
¿Qué significa el padre Rutilio Grande en esta historia?
Fue un amigo muy cercano de monseñor y su asesinato lo sacudió. Muchos dicen que con esa muerte vino su conversión, pero yo creo que no. Quizá lo movió a actuar, pero no lo volvió una persona distinta. Monseñor estaba en una posición de denunciar el crimen y de poder rechazar la violencia, y lo hizo. Como decimos en El Salvador: le movió el tapete la muerte de su gran amigo.
¿Usted qué hacía y dónde estaba en la época en que monseñor vino a vivir al lado del hospital Divina Providencia?
Yo era recién profesa. Monseñor me dio mis primeros votos cuando era novicia. Yo vivía en un lugar cercano a esta casa. Era estudiante de enfermería. Ese día, cuando salimos del estudio, sin saber que lo habían matado, se respiraba en el ambiente una tristeza, un dolor, una… no te sabría explicar lo que se sentía. Luego, cuando llegamos a casa, ya nos dieron la noticia de que a monseñor lo habían asesinado. Y fue más duro estar en el funeral.
¿Qué recuerda del funeral?
Una sensación que nunca vamos a olvidar los que estuvimos ahí. La cantidad de gente, la angustia, una masa de gente que corría, personas que pasaban por encima de otros, y la impotencia. Había muchos sacerdotes, religiosos, seminaristas, religiosas. Era un Domingo de Ramos. Fue muy triste tener que enterrar a alguien que nos había enseñado tanto. Fue un momento que no tengo palabras para explicar.
Cuando habla de la gente que corría, ¿se refiere a las bombas que pusieron en el funeral?
Eran bombas de propaganda las que iban estallando. Todo el mundo estaba tenso, nervioso. Con la muerte de monseñor se desató la guerra civil que él tanto estuvo sosteniendo para que no pasara.
¿El Salvador ganó algo con su muerte?
Claro que sí. Quienes lo mandaron a matar pensaron que lo iban a callar y no ha sido así. El Salvador ha ganado a alguien que ha hecho prevalecer el bien sobre el mal. Ahora el mundo entero ha puesto sus ojos en El Salvador por la beatificación. No es lo que sus asesinos hubieran querido.
¿Qué papel ha tenido la Iglesia católica en El Salvador?
La Iglesia jugó un papel muy importante hasta que asesinaron a monseñor, pero después de su muerte no ha habido ese acompañamiento. Es mi iglesia, la amo, pero en El Salvador nos ha dejado solos.
¿Qué futuro le ve a su país?
Una pregunta difícil de contestar porque ahorita hay una gran división. Nos entretenemos con quién ganó un partido, quién ganó más votos. Pero el pueblo sufre, tiene dolor. Nosotros aquí atendemos enfermos con cáncer y vemos la pobreza de estas personas, el sufrimiento por su enfermedad, y nadie hace nada. No hay quien luche por ellos. La salud está muy mal.
¿Usted cree que el legado de monseñor es palpable? ¿Cómo?
Claro que sí. Solamente con leer las homilías, su diario… Lo que él nos decía se aplicaba a la vida real, a lo que estamos haciendo ahora, pero no lo hemos tomado en serio. Esperamos a que otros lo hagan. Nadie toma la batuta. Somos un pueblo que se siente sin pastor, un pastor que vele por sus ovejas.
dduran@elespectador.com
http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/monsenor-romero-fin-se-hizo-justicia-articulo-561424

ARGENTINA: El sobrino sacerdote de Bergoglio denuncia amenazas telefónicas


                                      Walter Sívori, el sobrino del Papa

“Te voy a decapitar, si no es a vos, será a tu tío”

La policía argentina investiga las llamadas, que han llegado hasta el Vaticano

Redacción, 19 de mayo de 2015 a las 17:29

Ahora la Justicia investiga una denuncia formal en la que el sacerdote pide “custodia policial” para que “lo mantengan a resguardo”

Te voy a decapitar, si no es a vos, será a tu tío“. El párroco de la platense ciudad de Villa Elisa y sobrino del papa Francisco,Walter Sívori, denunció haber recibido en las últimas horas llamados telefónicos de parte de un hombre.

Por tal motivo, la Justicia Platense inició la investigación por la denuncia formal en la que el sacerdote solicitó una custodia policialque lo mantenga a resguardo.

Varios son los párrocos que a menudo advierten de este tipo de situaciones, pero en este caso la advertencia de muerte llegó hasta el Vaticano ya que la víctima de los amenazantes llamados telefónicos, es sobrino del Papa Francisco.

El nombre de la madre de Jorge Mario Bergoglio es Regina María Sívori, de allí el parentesco.

El padre Walter, titular de la Parroquia Nuestra Señora de los Milagros, denunció las amenazas una vez que éstas comenzaron a tornarse más peligrosas y cuandoinvolucraron al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

Según informa un diario platense, desde hace dos semanas que al cura de Villa Elisa lo llaman en distintos horarios del día para amenazarlo.

Ahora la Justicia investiga una denuncia formal en la que el sacerdote pide “custodia policial” para que “lo mantengan a resguardo”.

No es la primera vez que su iglesia enfrenta problemas, en 2011, atacantes provocaron serios daños al arbolado y al frente del templo católico ubicado en Arana y 3, a metros de la estación de trenes de esa localidad.

Además, pintaron con grafitis parte de la fachada.

En aquella ocasión, el sacerdote expresó que no se trataba del primer acto de vandalismo “ya hemos tenido que lamentar en varias ocasiones que gente alcoholizada nos tire botellas en el techo de la iglesia y que provoque daños”.

Ahora, el sacerdote recibe amenazas con frases como “Te voy a decapitar. Si no es a vos, será a tu tío”.

Sobre un llamado suyo al Vaticano para advertir de la amenaza que se extendió al Papa “tengo órdenes de arriba de que no se difunda nada”, dijo.

Su santidad, contó, “desestimó esas amenazas, porque está acostumbrado”.

(Rd/Agencias)

http://www.periodistadigital.com/religion/america/2015/05/19/te-voy-a-decapitar-si-no-es-a-vos-sera-a-tu-tio-religion-iglesia-vaticano-argentina-amenazas-walter-sivori-francisco.shtml

José María Castillo: “Atacar a Francisco, ¿para qué?”


Los ataques a Francisco

“Es la famosa tesis de un ‘Papa hereje’ (…) de los que quieren un Papa a su medida”

Algunos enunciados doctrinales sobre la familia, que tan nerviosos ponen a teólogos, obispos y cardenales

José María Castillo, 19 de mayo de 2015 a las 19:48

¿Es que Francisco ha incurrido en alguna herejía? ¿es que se ha desviado de la fe de la Iglesia? Hablo de “la fe de la Iglesia”, no de “la fe de quienes atacan a Francisco”

El abrazo entre Skorka, Abboud y Bergoglio/>

El abrazo entre Skorka, Abboud y Bergoglio

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Bergoglio, tras su elección

(José María Castillo, en “E anche il papa rema“).- Se dice en Roma, y en medio mundo, que el Papa Francisco está soportando un fuerte enfrentamiento, que, según fuentes autorizadas, tiene sus raíces y sus protagonistas en la misma ciudad, en el mismo Estado, donde el Papa vive y desde el que Francisco gobierna a la Iglesia universal.

Por supuesto, es comprensible que en la Iglesia universal haya personas o grupos que no están de acuerdo con la forma de ser y gobernar de este Papa. Como es también comprensible que haya quienes no están de acuerdo con algunas de las cosas que dice Francisco o que no le agrade a todo el mundo cómo este Papa dice algunas de las cosas que dice.

Este tipo de desacuerdos ha sido siempre frecuente en la Iglesia. Y no tendría por qué llamarnos la atención. Y menos aún debería preocuparnos el desacuerdo de quienes no se identifican con el modo de ser o de hablar del actual sucesor de Pedro en la Iglesia.

Lo que sucede, en este momento, es que no se trata de que hay personas o grupos que no están de acuerdo con el Papa. El problema está en que se trata de personas o grupos que atacan al Papa. No es lo mismo el “desacuerdo” que el “ataque”. El desacuerdo se basa en la “diferencia”, lo que es inevitable y, en muchos casos, enteramente lógico.

El ataque, sin embargo, no se limita a expresar la diferencia. Porque el que ataca a otro, lo que en realidad pretende es que el otro cambie. Y si no cambia, que se quite de enmedio, o sea, que se vaya a otra parte. Estamos, por tanto, ante una situación seria, muy seria.Yo me atrevería a decir que la Iglesia (no sólo el Papa) se enfrenta a un problema de raíces muy hondas. Y de imprevisibles consecuencias.

Así las cosas, la pregunta que a cualquiera se le ocurre es ésta: ¿Pero, qué ha hecho o qué ha dicho Francisco para que se le ataque como de hecho se le está atacando?Como es sabido, en la historia de la eclesiología se hizo famosa la tesis, propugnada por el cardenal Humberto y recogida por Graciano (D. XL. c. 6, col. 146), según la cual “el papa no ha de ser juzgado por nadie, a no ser que se encuentre que se ha desviado de la fe” (“a nemine iudicandus, nisi deprehendatur a fide devius”). Es la famosa tesis del “papa hereje”, que fue tema de ásperas discusiones durante siglos.

No es cuestión de analizar ahora este asunto, que ya no ocupa lugar alguno en los tratados sobre la Iglesia. Pero vale la pena recordar este asunto. Al menos para preguntar a quienes atacan al Papa actual: ¿es que Francisco ha incurrido en alguna herejía? ¿es que se ha desviado de la fe de la Iglesia?

Hablo de “la fe de la Iglesia”, no de “la fe de quienes atacan a Francisco”. Pero entonces, si es que no pueden demostrar que estamos ante un “papa hereje”, ¿qué es lo que en realidad pretenden quienes atacan a este Papa? ¿es que quieren un Papa “a su medida”? Que lo digan claramente. Y entonces sabremos a qué atenernos.

Para leer el artículo completo, pincha aquí:

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2015/05/19/atacar-a-francisco-para-que-religion-iglesia-vaticano-castillo-opinion-doctrina-cenacolo.shtml

 

El Espíritu de Dios es una cosa salvaje


¿Creo en el Espíritu Santo? Apuesta que hago. Ninguna otra cosa tiene sentido. O bien el Espíritu de Dios que nos ha creado está con nosotros todavía, ya sea la presencia de Cristo que es el Camino permanece en nosotros en espíritu, o el Dios de la Creación y el Redentor de las almas nunca han estado con nosotros en todo. El espíritu de Dios no nos abandona, no nos puede abandonar, si Dios es realmente Dios.

Si queremos entender la conciencia emergente como una manifestación del Espíritu de Dios vivo en la tierra, entonces no tiene una edad ve la revelación, la conciencia y la sabiduría de trabajo con más claridad que en éste. Los signos de la nueva conciencia de la relación humana con Dios están en todas partes, en todas las naciones, en todos los pueblos. El Espíritu Santo ha hablado a través de las parejas casadas y personal profesional sobre control de la natalidad, por ejemplo. El Espíritu Santo ha hablado a través de las mujeres-y otros teólogos eminentes, sociedades teológicas y estudiosos de las Escrituras masculinos así-sobre la ordenación de mujeres. El Espíritu Santo ha hablado a través de los laicos y obispos y varios otros ritos de la Iglesia por igual acerca de la ordenación de hombres casados. Pero nadie escucha. El Espíritu Santo en las personas de buena voluntad es una voz que clama en el desierto, rechazado, ignorado y vilipendiado. Un elemento de la Iglesia determina la voz del Espíritu y lo hace, al parecer, al negarse a escuchar a sus otras manifestaciones.

El Espíritu Santo no era un fantasma sin cuerpo, no un ser inmaterial. De lo contrario. El Espíritu encarnado la fuerza vital del universo, el poder de Dios, la energía que anima presente en todas las cosas y capturado por ninguno. Debido a que el Espíritu, Jesús no se había ido y Dios no estaba distante, y la fuerza de la vida que nos rodea soportó la prueba. El Espíritu fue el impulso inquieta a la vida en que nos lleva la vida a su final.

El Espíritu de Dios nos mueve a nuevos niveles de comprensión, a los nuevos tipos de testigo, a las nuevas dimensiones de la vida se necesitan en el aquí y ahora. La estática muere bajo el impulso del Espíritu de Dios creando. No vivimos en el pasado. No somos mendigos ciegos en un oscuro camino a tientas por caminos separados hacia Dios. Hay un imán en cada uno de nosotros, un regalo para Dios que repele el engaño y nos impulsa hacia el bien. Los regalos son mutuos, inglete para encajar uno dentro de otro para la fuerza y ​​garantía.

Somos, en otras palabras, de la manera más refrescante trillado, más obviamente increíble, todos juntos en esto, igualmente adulto, igualmente miembros de pleno derecho, igualmente responsables de la Iglesia. Tampoco ninguna una dimensión de la Iglesia, pues, tiene el monopolio de la visión, de la gracia, de la inspiración de Dios en este lugar en este momento. El Espíritu de Dios es una cosa salvaje, respirando donde va, se mueve a su antojo, instalándose en las mujeres y hombres por igual.

-desde Joan Chittister: Escritos Esenciales editado por Mary Lou Kownacki y María Hembrow-Snyder (Orbis)

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