¿La prensa colombiana “redescubre” la paz?


¿Cuáles son los obstáculos para la paz en Colombia? Cuando los negociadores del gobierno y de la guerrilla se plantearon esa pregunta, concluyeron, entre otros puntos, que los medios de comunicación de este país habían satanizado la misma palabra “paz”.

Entonces, Enrique Santos, exdueño del principal diario, El Tiempo, hermano mayor del presidente Juan Manuel Santos y quien jugó un papel crucial en los acercamientos, comentó: “Eso se arregla en dos semanas”.

El hecho fue relatado por una fuente cercana a la guerrilla izquierdista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y habría ocurrido durante las conversaciones exploratorias que se iniciaron hace un año y medio, se formalizaron en febrero y fueron divulgadas por el presidente Santos el 27 de agosto.

“Esa afirmación, de ser cierta, es una confesión de parte”, dijo el periodista Arturo Guerrero, “en el sentido de cómo se maneja de manera manipuladora la información”.

Cambiar la mentalidad de los propios informadores “no es tan fácil”, aunque “la genuflexión constante ante el poder caracteriza mucho a nuestra prensa”, consideró Javier Darío Restrepo, veterano reportero a cargo del Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por el premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.

Durante el gobierno del derechista Álvaro Uribe (2002-2010) hubo “obsecuencia total”, indicó; “no se podía poner en tela de juicio que él era el Mesías, el hombre que iba a cambiar este país”.

Bajo el mandato de Uribe, los medios, basados casi exclusivamente en fuentes militares, celebraban como logros bombardeos a las guerrillas y bajas insurgentes. Quien hablaba de paz se exponía a mofas y acusaciones de complicidad con las FARC, alzadas en armas en 1964.

Mediante una reforma a la Constitución, Uribe consiguió ser reelegido, pero su tercer intento de postularse fue frenado por la Corte Constitucional. “Poco a poco, la prensa lo fue dejando atrás y ya hace críticas cada vez más abiertas contra él. ¿Por qué? Porque ha cambiado el signo del poder, ahora es Juan Manuel (Santos)”, dijo Restrepo.

Después del 27 de agosto, de un día para otro se multiplicaron títulos que venden las bondades de la paz. De pronto vuelve a ser más rentable que la guerra, y se publican estudios que así lo demuestran.

“Santos es realista”, dice en una portada un jefe guerrillero negociador que hasta hace poco era calificado de “narcoterrorista”. “La paz está por encima de todo”, aventura en primera plana el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Javier Zapata Ortiz. “El Papa da su aliento al proceso de paz con las FARC”, dice la portada al día siguiente.

Restrepo advirtió que “hay una especie de culto al que está en el poder. Eso es de los aspectos más preocupantes que hay en nuestra prensa, porque no le permite ser eficaz en su análisis y en su denuncia de los abusos del poder”.

En 1999, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) definió en una resolución y plan de acción que “una cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida”.

“El papel informativo y educativo de los medios de difusión contribuye a promover una cultura de paz”, señala el artículo 7 de ese documento.

Por eso no basta con titulares optimistas.

Para que una cultura de paz centrada en el respeto a la vida se abra paso en Colombia, hay que “trabajar para cambiar esa mentalidad del periodista”, indicó Restrepo en conversación con IPS.

“Cambiar tiene que ver con formación, y con estímulos”, que deben traducirse en premios y elogios, porque “al periodista le encanta que le destaquen su trabajo”, agregó Restrepo, quien imagina “una especie de campaña permanente” que sirva al público “para aprender a distinguir qué es lo que está muy bien y qué es lo que debe mejorar”.

“Pero, sobre todo, cambiar tiene que ver con que el periodista aprenda a mirar su trabajo con ojo crítico”, subrayó.

Restrepo estimó “muy complicado” ponerle fechas al apaciguamiento del odio propagado en la última década, “porque es cambiar una actitud. Ese tendrá que ser un trabajo largo y en él tiene que intervenir mucho la prensa”.

No es cuestión de dejar de informar sobre “las barbaridades que están haciendo” las guerrillas, pues no se trata de “hacer la paz con los ojos cerrados”, advirtió.

Lo que se necesita es contextualizar, mostrar “cómo han resuelto el problema distintos países que han tenido situaciones parecidas, pagando ese precio que se paga por la paz”.

A su juicio, eso no se ve en ciertos periódicos “porque están cediendo al instinto primario: ‘sí, son unos embusteros. Y cómo vamos a hacer la paz con unos embusteros’. Uno no hace la paz con los amigos”, comentó.

Un país en guerra hace décadas está reiterando sus errores. El de la prensa “es, justamente, la insistencia en manejar recuerdos tóxicos”, indicó Restrepo.

“Hay una memoria tóxica, que envenena. Y es deber de uno, como periodista, no estimular los venenos”, sino difundirlos de tal forma que “el sentimiento se vuelva razonamiento”.

La realidad “está compuesta de muchos elementos que, entendidos por los lectores, hacen que estos reaccionen inteligentemente y no de una manera puramente sensitiva”, concluyó.

El hecho es que, desde agosto, el panorama se alteró.

La revelación de que el gobierno adelantaba diálogos exploratorios con las FARC y que un nuevo ciclo de conversaciones se iniciará en octubre en Oslo y continuará en La Habana, tomó por sorpresa a medios, comentaristas y expertos.

Sin embargo, desde hace un año comenzaron en el parlamento reformas legales que hoy adquieren sentido y apuntan a perdonar los crímenes cometidos por todos los bandos.

Las reformas abarcan la ampliación del fuero militar, aún en debate legislativo; un “marco legal para la paz” que beneficia a políticos y empresarios que impulsaron a las milicias paramilitares de ultraderecha; y un intento de reforma judicial que fue desbaratado por una campaña civil impulsada por periodistas y ciudadanía urbana a través de Twitter.

Guerrero, columnista del diario El Colombiano y formador de periodistas para la cobertura responsable del conflicto, no cree que “en este mundo de Internet” la opinión pública sea tan manipulable como indica la frase atribuida a Enrique Santos.

“El reinado absoluto de los medios tradicionales ha caído estruendosamente, porque las redes sociales, los blogs e Internet en general han conformado un sexto continente en el que estos medios no tienen injerencia”, señaló.

“Ese sexto continente es arrollador…, y mucha gente está pasándose a ver esa fuente de información”, indicó, en contraste con “la gran masa” que no sigue la información “por interés propio” y solo se entera de los hechos de vez en cuando. “Esos sí son más susceptibles de ser manipulados”, dijo Guerrero.

Es determinante que “el analfabetismo funcional es todavía muy grande en el país, sobre todo en sectores rurales”. Y ese segmento de población tiene además “una preparación política bastante rudimentaria”, estimó.

En las grandes ciudades, en cambio, predomina “el voto consciente, y esos sectores que tienen acceso a Internet, que están más educados, marcan un poco el horizonte hacia donde marcha el país”, concluyó

http://periodismohumano.com/en-conflicto/la-prensa-colombiana-redescubre-la-paz.html

No habrá paz justa en Colombia sin las mujeres exiliadas


Colombianas refugiadas y exiliadas en España reclaman su derecho a participar en las negociaciones de paz de La Habana en un encuentro internacional celebrado en Oviedo.
La politóloga María Emma Wills, única mujer integrante en la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas de los diálogos de paz y ponente en el Encuentro, recogió esta demanda y advierte de la importancia de la participación de las víctimas en el proceso de La Habana: “Dando la palabra a las víctimas se está impugnado ese discurso heroico que los armados han instalado (…) La guerra es un campo de sufrimientos, de vergüenzas, y por eso es tan importante dar voz a las víctimas”.

Colombia pasó de un presidente, Álvaro Uribe, que negaba la existencia misma de una guerra -que dura ya más de medio siglo- a otro, Juan Manuel Santos que no dudó en calificar la situación de posconflicto apenas empezaron las negociaciones de paz con las FARC -hace ya un año y medio- y mientras los combates entre el Ejército y la guerrilla se suceden. Mientras, su ciudadanía sigue sufriendo las consecuencias de una guerra que se ha cobrado la vida de más de 220.000 personas según cifras oficiales, el desplazamiento forzado de seis millones de personas y el exilio de decenas de miles de colombianos. La cifra exacta se desconoce porque cuando el Estado es uno de los actores armados, los exiliados temen registrarse como refugiados -y dar información sobre su persona, lugar de residencia, familiares- en los consulados y embajadas de sus países. Cuando el país en cuestión sufre unos altos índices de desigualdad, los refugiados –víctimas también del empobrecimiento ocasionado por la guerra–, terminan siendo identificados como migrantes económicos. Y cuando las políticas de cierre de fronteras de los países de acogida, les obligan además a entrar de manera clandestina a unas personas que sólo buscan un lugar seguro donde sobrevivir, además de estar exponiéndoles a todo tipo de abusos, les están invisibilizando y negándoles su identidad misma.

Pero cuando además, ese país, Colombia, se encuentra sumido en un proceso de paz con una de las partes del conflicto, y omite la participación de las mujeres exiliadas en las negociaciones, no sólo está incumpliendo la resolución 1325 de las Naciones Unidas -que insta a que las mujeres participen en igualdad de condiciones en los procesos de paz, y que intervengan como actoras en la prevención y solución de los conflictos, la consolidación de la paz y el mantenimiento de la misma–. También se está silenciado sus voces como fuentes fundamentales para la reconstrucción de la memoria histórica, el esclarecimiento de la verdad, la garantía de la justicia y el derecho a la reparación. Todos ellos pilares del proceso de justicia transicional que Colombia tendrá que emprender y del que no pueden quedar excluidas las mujeres defensoras de derechos humanos, sindicalistas, lideresas populares… que pagaron con el exilio su defensa de la justicia y la dignidad.

Ésta es la situación que viven muchas de las mujeres exiliadas y refugiadas del conflicto colombiano en el Estado español. Por ello, este fin de semana la ONG Milenta Muyeres y laAsociación de Mujeres de Guatemala han celebrado el Encuentro Internacional Colombianas: construyendo la paz desde el exilio. Durante dos días, una decena de defensoras de derechos humanos colombianas se han reunido para reclamar su participación en las negociaciones de paz, una demanda que pudieron hacerle llegar en persona a la responsable de la conferencia inaugural, la reconocida politóloga María Emma Wills, coordinadora pedagógica del Centro Nacional de Memoria Histórica y única mujer integrante de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas de los diálogos de la Habana.

Wills fue una de los doce intelectuales encargadas de elaborar el primer informe del Centro Nacional de Memoria Histórica en 2005, en medio de un país bañado de sangre por las masacres cometidas principalmente por los paramilitares cuyos comandantes fueron recibidos como héroes con un cerrado aplauso en el Senado cuando se emprendía el mal llamado proceso de desmovilización de los paramilitares. Todo ello a la vez que empezaban a ser imputados decenas de políticos por vínculos con el paramilitarismo -en los siguientes tres años 133 congresistas, senadores, alcaldes, concejales serían señalados judicialmente como ‘parapolíticos’– y bajo la zozobra del autoritarismo del presidente Álvaro Uribe, que tachaba públicamente a las ONG, activistas y periodistas críticos de “traficantes de derechos humanos”. Una forma poco sutil de estigmatización en un país en el que cualquier disidencia era interpretada como apoyo a las guerrillas, lo que suponía convertirse en objetivo militar para el paramilitarismo y, como se descubrió años después, agencias del propio Estado como la encargada del espionaje, el DAS.

“Pese a lo ilegítimo del marco en el que surgimos, 12 intelectuales aceptamos porque teníamos una oportunidad de empezar a hacer memoria histórica en un país en guerra, algo insólito, porque normalmente suele hacerse una vez que se ha alcanzado un acuerdo de paz. Pensamos que la memoria histórica era una plataforma para dar voz a las víctimas y poner patas arriba un proceso de justicia transicional en el que sólo tenían voz los perpretadores”, aclara Wills. “Desde un principio dispusimos que haríamos una memoria histórica desde la voz de las mujeres, porque muchos colombianos aún piensan que la guerra es una disputa territorial, pero olvidan que también es un campo de batalla simbólico. Si no entendemos que las representaciones de lo femenino son subordinadas a lo masculino, no podremos hacer una memoria histórica que no sea también un campo de discriminaciones. Hasta los años 50, la historia era muy acartonada, de eventos y héroes, relatada por fuera de la Historia social, y en la que las mujeres aparecían como “la hija de, la mujer de, la madre de…”. La representación de la mujer en la Historia es fundamental para lograr derechos. Queríamos romper el silencio sobre las mujeres en las narrativas históricas, sobre las violencias que se ejercen contra ellas y mostrar que el mundo de lo privado tiene cantidad de puentes hacia el mundo público”.

La investigación se basó en cuatro masacres del paramilitarismo en las que además de asesinar a cientos de personas, se castigó de manera específica a las mujeres con violencia y esclavitud sexual, tortura, desplazamiento… “Los actores armados no sólo despojan, masacran, torturan, desaparecen, secuestran… sino que producen discursos, hablan a las víctimas. Lo primero que hace el agresor es expropiarle de su capacidad de autonombrarse: la comunidad ya no es el pueblo sino que son guerrilleros, si eras declarado vicioso, te convertías en no humano, los llaman “desechables”. Usan eufemismos para hablar de seres humanos, convertirlos así en objetivos militares, y dejar así de tener sentimiento de culpa. El lenguaje es previo a la práctica (…) y producenuna serie de masculinidades despóticas (…)”. Wills pone como ejemplo víctimas que cuando se les preguntaba qué significaba para ellas justicia, pedían que los victimarios reconocieran ante su comunidad que ellas no eran “terroristas”,“viciosas”… “Ese discurso deja huellas en las víctimas que, a veces, son tan dolorosas como las propias agresiones”.

En frente, escuchan y asienten las otras ponentes, mujeres que sufrieron estas estigmatizaciones, pero también las agresiones de la guerra que abarcan desde el propio cuerpo -violencia física, sexual y verbal-, del territorio -desplazamiento y posterior exilio-, a las pérdida y violencias contra las personas de su entorno. Una de ellas es Betty Puerto, psicóloga social y defensora de derechos humanos exiliada en la actualidad en Barcelona. “Las cifras oficiales estiman, desde 1985 hasta la actualidad, cerca de 7 millones de víctimas. Nunca se han contado las 6 millones que estamos desplazadas en el exilio y la migración. No se nombran las víctimas que estamos trashumantes por el mundo. Cuando se te pone de frente el peligro, cuando se te amenaza, cuando no te quedan espacios dónde estar, cuando se amenaza a tus hijos, el miedo se te instala aunque antes ayudaras a otras víctimas a vencer el miedo”. El exilio no consiguió aplacar el compromiso social de Puerto. Ya en España ha fundado junto a otras lideresas el Foro Internacional de Víctimas del conflicto armado colombiano, el Colectivo Mujeres Pa’lante y Mujeres refugiadas, exiliadas y migradas en España. “Hacemos sensibilización en los Parlamentos, en los medios de comunicación, en el 15M… Acompañamos a las víctimas que están aquí y a las que están en Colombia desde España. Éste es un conflicto armado que tiene que ver con la desigualad, que no se resolvió con el diálogo sino con el exterminio de los que propusimos un contrato social diferente. El paramilitarismo no nació de la nada, sino como una política de Estado.

Se estima que unos 6 millones de colombianos y colombianas han tenido que abandonar su país a lo largo de los casi 60 años de guerra. 8 de cada 10 de los que han tenido que salir de su país han tenido que hacerlo de manera indocumentada. Las interpretaciones más reducionistas del estatuto del refugiado lo han limitado a las personas que pueden demostrar severas amenazas para su vida de permanecer en el país. Y, ni aún así, la mayoría de los países cumplen con la legalidad internacional y les conceden su derecho al asilo. “Se está sometiendo el derecho al refugio al estar amenazado, se ha desvirtuado el derecho a la protección internacional, y las fronteras se han convertido en espacio de no-derecho”.

Pese a que frente a otras miles de refugiadas que además de su vida anterior, perdieron su identidad al no poder o saber cómo seguir participando en movimientos sociales, Puerto resume un sentimiento doloroso y olvidado demasiado a menudo. “Ya no somos ni de allá ni de acá”.

María Emma Wills continúa con su conferencia, ahora explicando cómo el paramilitarismo quería establecer códigos sociales a su imagen y semejanza: “El paramilitar también irrumpió en las practicas sociales, las rutinas cotidianas, dominando los espacios, cambiando el significado de las ceremonias. En Montes de María, por ejemplo, localidad conocida por sus grandes boxeadores, ponían a boxear a miembros de la comunidad LGBT para humillarles, para imponer su marca en esta práctica. En otras regiones, conocidas por sus reinados de belleza, el comandante Hernán Giraldo, apodado El taladro, escogía a las chicas ganadoras para mantener relaciones con ellas”. Giraldo tiene 35 hijos reconocidos resultado de esas violaciones, la mayoría a menores de 14 años.

María Eugenia Cruz, activista de la organización Mujer, sigue mis pasos, también fue violada cuando era menor de edad. Ahora, junto a otras mujeres y organizaciones, ha sacado la violencia sexual del ámbito privado en el que permanece en muchos casos, a la palestra pública. Según un estudio de Intermón Oxfam realizado en 407 municipios, en los años de mayor ferocidad paramilitar, entre 2001 y 2009, casi medio millón de mujeres sufrieron violencia sexual. Cruz arroja otro dato aterrador: anualmente se realizan 20.142 exámenes médicos por abusos sexuales. Y advierte, rompiendo una vez más con la teoría del ‘posconflicto’, que en el departamento de Nariño paramilitares están pagando por violar a niñas vírgenes. Comonumerosas organizaciones sociales han denunciado, las familias tienen poco margen de maniobra. Negarse puede pagarse con la vida.

“Las niñas y las adolescentes son las que más obstáculos enfrentan para acceder a la justicia: la Fiscalía no recibe la denuncia si no va acompañada de la madre o de un defensor de familia. Las mujeres que han denunciado antes han sido culpabilizadas, a muchas las han hecho sentir vergüenza, les han recomendado que se callen. Algunas, cuando han denunciado, han vuelto a ser amenazadas”.

María Emma Wills comparte la función de esta memoria histórica reconstruida desde las mujeres y lo popular: “Dando la palabra a las víctimas están impugnado ese discurso heroico que los armados han instalado para que sus integrantes puedan apoyarse en ellos. Cuando dicen “masacró niños, mujeres, usted desapareció a tantas personas…” están rompiendo con ese discurso de la guerra como campo de heroísmos. La guerra es un campo de sufrimientos, de vergüenzas, y por eso es tan importante la voz de las víctimas en el proceso de negociación. Y queremos hacer esta memoria desde las mujeres porque ellas han sido sujetos políticos y creativos, que en medio de las condiciones más adversas se han levantado en contra de los armados. A través de la memoria colectiva somos capaces de resignificar el pasado”.

De ese pasado y de resignificaciones habla Irma Calderón, quien tuvo la suerte de ser acogida por el programa para refugiados del Principado de Asturias cuando su vida corría peligro por su liderazgo social. Tras los seis meses de duración de la acogida, volvió,  y cuatro meses después tuvo que volver a huir tras recibir de nuevo amenazas. “A los desplazados nos han quitado nuestro nombre de campesinos. Nos han convertido en un paquete de cifras que usa el gobierno para dejar todo atrás, el tejido social y familiar. Con ese nombre nos dejan en nada”.

La familia de Calderón ya había sufrido el desplazamiento en los años 50. Por eso, cuando a los 22 años y con tres hijos empezó a preocuparse por la injusticia social y a formarse “porque sin formación es muy difícil confrontar”, su madre le pidió que “no me metiera en nada”. Se metió, se convirtió en líder de su comunidad campesina y le costó el exilio. Pero como ella dice, “somos campesinos y quien tiene para comer, tiene para pensar”. Por eso está en este encuentro, reclamando garantías al Estado colombiano para retornar a su tierra sin peligro para su vida y participando de esta reconstrucción de la memoria histórica de las exiliadas.

Wills habla del retorno de los desplazados y de cómo “el diseño institucional que surgió de esos diálogos primero con paramilitares y después con las víctimas fue perverso porque fragmentó la reparación: económica, penal, devolución de tierras…(…) Si uno ve los procesos, no se logró avanzar mucho”. De hecho, “de  72.000 familias que se registraron para recuperar sus tierras, 26.000 están en trámites. De éstas, sólo 7.000 han logrado reunir los requisitos requeridos para que les entreguen sus tierras, de las cuales, sólo 1920 están en proceso de poder volver a ellas”, explica Libia Franco, miembro del Movimiento de Crímenes de Estado, refugiada en Madrid.

Franco es artista y una de las promotoras del Festival de Poesía Med Mad que se celebrará del 13 al 18 de julio en Madrid, siguiendo la trayectoria del festival que se celebra en Medellín. “Es fundamental que se sepa qué país soñaban las personas y los movimientos sociales que fueron aniquilados porque eso es lo que han querido borrar. Que la sociedad sepa por qué han asesinado a mi familia. Si no, no sería una memoria histórica real”. Franco explica cómo desde el arte se intenta hacer memoria y cómo el paramilitarismo sigue masacrando: “En la Comuna 13 de Medellín, habitada principalmente por desplazados, había un grupo de raperos que cantaban sobre el conflicto. Sesenta y cinco de ellos han tenido que salir de allí y 10 ya han sido asesinados”.

Alba Teresa, una socióloga con tres másteres que derrocha energía, llegó en 2003 a España con el programa de acogida para defensores de Amnistía Internacional. Aquí, ha fundado la ONG Grupo de Acción y Desarrollo Solidario, así como el Foro Internacional de Víctimas junto a otras exiliadas. “Venimos del futuro porque ya conocemos las estrategias para acabar con la disidencia y la crítica que busca la justicia social. Sabemos cómo se acaba con la sanidad pública, las consecuencias del Tratado de Libre Comercio que va a firmar la Unión Europea con Estados Unidos…”. Pese a que ahora Alba Teresa goce del reconocimiento de sus vecinos gracias a su activismo contra los desahucios en Albacete, recuerda que cuando se llega “aquí  toda nuestra preparación previa no vale nada, aquí no somos nadie, tenemos que empezar a reconstituirnos, retejer los afectos. Hemos optado por resistir aunque tengamos aprietos económicos”.

Una de sus grandes aliadas a lo largo de estos años ha sido Leonora Castaño, fundadora y expresidenta de la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia (ANMUCIC), así como cofundadora del Foro Internacional de Víctimas. Castaño lanza la cuestión central de este encuentro: la necesidad de que se haga justicia y que las mujeres del exilio salgan del anonimato para participar en las negociaciones de paz.

María Emma Wills se lleva la demanda de estas mujeres para participar en las conversaciones de La Habana, un espacio que define como “absolutamente patriarcal. La mesa de mujeres fue compuesta a posteriori y en la representación del gobierno hay una sola mujer plenipotenciaria”.

El trabajo no se limita a las jornadas, se extiende durante las comidas, los paseos, la vuelta al hotel. Mujeres supervivientes, mujeres incansables, mujeres que lo perdieron todo por defender los derechos humanos en su país y que han optado por seguir defendiéndolos en España, de la mano de personas de otras nacionalidades, porque, como ironizaba Alba Teresa, vienen del futuro para advertirnos de las amenazas a las que nos enfrentamos. Y como citaba Betty Puerto para cerrar su conferencia cuentan con su memoria,  “Una memoria que es como agua que corre y deja huella, a la vez que limpia y alimenta la tierra para que broten nuevas vidas”.

http://periodismohumano.com/en-conflicto/no-habra-paz-justa-en-colombia-sin-las-mujeres-exiliadas.html

Siempre es posible corregirse y volver a empezar: Leonardo Boff


30-Mayo-2015

BoffNo toda crisis, ni todo caos son necesariamente malos.  La crisis acrisola, funciona como un crisol que purifica el oro de las gangas y lo libera para un nuevo uso. El caos no es solo caótico; también puede ser generativo. Es caótico porque destruye cierto orden que no atiende las demandas de un pueblo; es generativo porque a partir de un nuevo reajuste de los factores, inaugura un nuevo orden que hace mejor la vida del pueblo. Dicen algunos cosmólogos que la vida surgió del caos. Este organizó internamente los elementos de alta complejidad y de esta complejidad hizo surgir la vida en la Tierra y más tarde nuestra vida consciente (Prigogine, Swimme, Morin y otros).

La actual crisis política y el caos social obedecen a la lógica descrita arriba. Ofrecen una oportunidad de refundación del orden social a partir del caos social y de los elementos depurados de la crisis. Como en Brasil hacemos todo a medias y no concluimos casi ningún proyecto (independencia, abolición de la esclavitud, la república, la democracia representativa, la nueva democracia post dictadura militar, la amnistía) existe el riesgo de que perdamos nuevamente la oportunidad de hacer algo realmente profundo y cabal, o continuaremos con la ilusión acostumbrada de que poniendo esparadrapos curamos la herida que gangrena la vida social desde hace tanto tiempo.

Antes de cualquier iniciativa nueva, el PT, que hegemonizó el proceso nuevo en la política brasilera, debe hacer lo que hasta ahora no ha hecho: una autocrítica pública y humilde de los errores cometidos, de no haber sabido usar el poder realmente como instrumento de cambios y no de ventajas corporativas y de haber perdido la conexión orgánica con los movimientos sociales. Necesita hacer su mea-culpa porque algunos con poder traicionaron a millones de afiliados  al haber manchado y rasgado su principal bandera: la moralidad pública y la transparencia en todo lo que hicieran. Aquel pequeño puñado de corruptos y de ladrones del dinero público dentro de Petrobras que traicionaron a más de un millón de afiliados al PT y avergonzaron a la nación, deberán ser borrados de la memoria.

Cito a frei Betto que estuvo dentro del poder central y que ideó Hambre Cero. Al darse cuenta de los desvíos, dejó el gobierno comentando: «El PT en 12 años no promovió ninguna reforma de la estructura, ni agraria, ni tributaria, ni política. ¿Había alternativa para el PT? Sí, si no hubiese arrojado su garantía de gobernabilidad en los brazos del mercado y del Congreso; si hubiese promovido la reforma agraria, para hacer a Brasil menos dependiente de la exportación de materias primas,  y favorecido más el mercado interno; si osase hacer la reforma tributaria recomendada por Piketty, priorizando la producción y no la especulación; si hubiese, en fin, asegurado la gobernabilidad prioritariamente mediante el apoyo de los movimientos sociales, como hizo Evo Morales en Bolivia… Si el gobierno no vuelve a beber en su fuente de origen  –los movimientos sociales y las propuestas originales del PT– las fuerzas conservadoras volverán a ocupar Planalto».

Y ahora concluyo yo: hemos echado a perder  la revolución pacífica y popular hecha a partir de 2003 cuando ocurrió no un cambio de poder sino el cambio de la base social que sustenta  el Estado: el pueblo organizado, antes al margen y ahora puesto en el centro. El PT puede soportar el rechazo de los poderosos. Lo que no puede es defraudar al pueblo y a los humildes que tanta confianza y esperanza pusieron en él. Y muchos, como frei Betto y yo, que nunca nos inscribimos en el PT (preferimos el todo y no la parte que es el partido), pero siempre apoyamos su causa, por verla justa y afín a las propuestas sociales de la Iglesia de la Liberación, sentimos abatimiento y decepción. No tenía por qué ser así. Y lo fue por  inmoralidad, por falta de amor al pueblo y por la ausencia de conexión orgánica con los movimientos sociales.

No por eso desistiremos. En el espectro político actual no vislumbramos ningún proyecto que huya de la sumisión al capitalismo neoliberal, que haga a la sociedad menos malvada y que presente líderes confiables que mejoren la vida del pueblo. La vida nos enseña y las Escrituras cristianas no se cansan de repetir: quien cayó siempre puede levantarse; quien pecó siempre puede redimirse después de una clara conversión al primer amor. Hasta se dice que quien estaba muerto puede ser resucitado, como Lázaro y el joven de Naín.

El PT tiene que volver a comenzar desde allá abajo, humilde y abierto a aprender de los errores y de la sabiduría del pueblo trabajador. Son válidos todavía los ideales primeros: inclusión social de millones de marginados, desarrollo social con distribución de la renta y redistribución de la riqueza nacional, cuidado de la naturaleza con sus bienes y servicios amenazados y la siempre ansiada justicia social. Pero todo esto no podrá sostenerse si no viene acompañado de una reforma política, tributaria y fuerte inversión en la agroecología, dada la imposibilidad actual de hacer la reforma agraria.

Para que eso ocurra, necesitamos creer en lo justo de esta causa; fortalecerse frente a la batalla que será entablada contra el PT por aquellos que viven batiendo ollas llenas,  que nunca quieren cambios por miedo a perder beneficios; pero sin usar jamás las armas que ellos usan –mentiras y distorsiones– sino las que ellos no pueden usar: la verdad, la transparencia, la humildad de reconocer los errores y la voluntad de mejorar día a día, de querer un Brasil soberano y un pueblo feliz porque es lo justo, no más destinado a penar en las periferias existenciales sino a brillar. Sigue siendo válido lo que Don Quijote sentenciaba: «no hay que aceptar las derrotas sin dar antes todas las batallas».

Leonardo Boff es teólogo, ecólogo y escritor, vea La Gran Transformación, Madrid, Nueva Utopía  2014.

Traducción de MJ Gavito Milano

http://www.atrio.org/2015/05/siempre-es-posible-corregirse-y-volver-a-empezar/#more-11761

El arzobispo de Canterbury, en China


Justin Welby también pasó por su cruz

Pekín sigue ofreciendo gestos de apertura

Francisco ya ha mostrado su deseo de visitar el país comunista

Redacción, 28 de mayo de 2015 a las 16:41

“La libertad de creencia y los derechos e intereses legítimas de los círculos religiosos son protegidos por la ley”, aseguró Yu, presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino

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Welby, en Sierra Leona

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El mundo y China.

El Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, cabeza de la Iglesia Anglicana, se encuentra de visita oficial en China, donde hoy fue recibido por el “número cuatro” de la jerarquía comunista, el presidente del Poder Consultivo Yu Zhengsheng, informó la agencia oficial Xinhua.

Welby, de 59 años, fue invitado a China por su Administración Estatal de Asuntos Religiosos y asociaciones cristianas, un viaje con el quePekín busca mostrar una actitud abierta hacia distintos credos, pese a su rechazo por ahora a aceptar visitas del Papa o a frecuentes acusaciones de persecución a católicos y protestantes.

“La libertad de creencia y los derechos e intereses legítimas de los círculos religiosos son protegidos por la ley”, aseguró Yu, presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, en su encuentro con el religioso británico, casado y padre de seis hijos.

El líder comunista añadió que Pekín “continuará apoyando intercambios y cooperación entre la cristiandad china y otras iglesias del mundo“, en declaraciones reproducidas por Xinhua.

Tanto el actual Papa Francisco como sus antecesores, Benedicto XVI y Juan Pablo II, expresaron con frecuencia su deseo de visitar China, un país con alrededor de 12 millones de católicos, aunque Pekín por ahora no ha accedido por la falta de lazos diplomáticos entre el régimen comunista y el Vaticano, cortados desde 1951.

Welby, por contra, es ya el cuarto Arzobispo de Canterbury que visita China.

El viaje del arzobispo se produce en un momento de tensiones entre comunidades protestantes y autoridades en zonas del este de China, a causa de una campaña contra “excesos arquitectónicos” que en la práctica se ha traducido en la demolición de varias iglesias de estos credos y la retirada masiva de cruces en zonas públicas.

Paralelamente a esta campaña, una de las ciudades con mayor número de creyentes cristianos, Wenzhou (también en el este del país) anunció la semana pasada que expulsaría del Partido Comunista local a aquellos miembros que tuvieran creencias religiosas.

China es oficialmente atea, aunque existen grandes comunidades musulmanas, católicas, protestantes y budistas que en ocasiones sufren persecución o protagonizan tensiones con autoridades locales.

(RD/Agencias)

http://www.periodistadigital.com/religion/otras-confesiones/2015/05/28/el-arzobispo-de-canterbury-en-china-religion-iglesia-anglicanos-pekin-welby.shtml

SOBRE MATRIMONIO MISMO SEXO, LOS CATOLICOS ESTÁN LIDERANDO EL CAMINO 27 DE MAYO 2015 NUEVA YORK TIMES. POR FRANK BRUNI


“Tome un vistazo a esto lista de países: Bélgica, Canadá, España,Argentina, Portugal, Brasil, Francia, Uruguay, Luxemburgo y Irlanda.Nombre dos cosas que ellos tienen en común.

 

Ellos no comparten un continente, obviamente. O un idioma. Pero en todos ellos, la Iglesia Católica Romana tiene más  adherentes, al menos nominalmente, que cualquier otro denominación religiosa lo hace. Y todo de ellos pertenecen a la vanguardia de 20 naciones que han decidido para hacer el matrimonio del mismo-sexo legal.

De hecho, los países con una mayoría católico o pluralidad hacen de hasta la mitad de aquellos en los que dos hombres o dos las mujeres ahora pueden wed o van a pronto será capaz de.

Irlanda,, Obviamente,, es la adición más frescos a la lista. También, en algunos aspectos, el más notable uno. Es el primer país para aprobar el matrimonio del mismo-el sexo por un referéndum popular. El margen de no era siquiera cerca. Alrededor del 62 por ciento de los votantes abrazó igualdad en el matrimonio.


Los votantes irlandeses rechazaron, no obstante, oposición formal de la iglesia para el matrimonio del mismo-el sexo. Esta acto de desafío fue descrito, con precisión, como una ilustración de agarre el aflojamiento líderes de la iglesia ‘sobre la país. ”

Pero en cayendo fuera de línea con la Vaticano, La gente irlandesa son en realidad cayendo en línea con sus contrapartes católicas en otros países occidentales, incluyendo el Estados Unidos…

Los católicos en la Estados Unidos parecería ser más, no menos, progresiva acerca derechos de los homosexuales que los estadounidenses en general lo son. En una encuesta en en especial ambiciosa llevado a cabo más el curso de 2.014 mil por el Instituto de Investigación Religión Pública, alrededor del 60 ciento de los estadounidenses que se llamaba a a sí mismos Católica dijo que ellos aprobaron del matrimonio del mismo-sexo, en comparación con alrededor del 30 por ciento que no lo hizo. La propagación entre todos los los encuestados fue del 54 a 38, y el grupo que se puso de pie claramente en el camino de la el matrimonio del mismo-el sexo no era los católicos. Era los protestantes evangélicos … “

Publicado por Bridget María Meehan por lo 22:01

http://bridgetmarys.blogspot.com/2015/05/on-same-sex-marriage-catholics-are.html

Miles de campesinos mexicanos marchan para pedir acciones al Gobierno central


Publicado: 28 may 2015 05:24 GMT

Más de 80.000 campesinos han llegado a la capital mexicana para denunciar agresiones políticas en diferentes estados y presentar varias exigencias al Gobierno del país.

Los participantes y simpatizantes del Movimiento Antorchista Nacional piden a las autoridades el cumplimiento de sus peticiones relativas a la seguridad y el bienestar.

SEPA MÁS: “México: Campesinos se manifiestan para que se resuelvan sus peticiones

Después de mantener un plantón de dos meses afuera de la Secretaría de Gobernación sin recibir soluciones exigen que se concrete el programa Escuela de Tiempo Completo para los estudiantes de Michoacán, que se cumpla con la entrega de terrenos a 500 familias del estado de Guanajuato que fueron desalojadas y la detención de los autores intelectuales del secuestro y asesinato del líder social Manuel Serrano.

Miles de campesinos mexicanos marchan para pedir acciones al gobierno central RT

“Antorcha es una organización que tiene en sus filas 1.200.000 mexicanos… Nosotros denunciamos que hay absoluta indiferencia, que hay absoluta falta de operación políticarespecto a nuestros asuntos”, señala el líder nacional de Antorcha Campesina, Homero Aguirre.

LEA TAMBIÉN: “Sería el acabose”: Miles de campesinos protestan contra la privatización de aguas en México

Actualmente la marcha histórica se dirige a la Residencia Presidencial de Los Pinos, donde quieren pedir al presidente Peña Nieto que dé instrucciones y que intervenga para que los funcionarios de la Secretaría de Gobernación cumplan con su papel de atender esta demanda ciudadana que lleva más de un año esperando solución.

http://actualidad.rt.com/actualidad/175982-mexico-campesinos-marcha-acciones-gobierno?utm_source=Email-Message&utm_medium=Email&utm_campaign=Email_weekly

La despenalización del aborto en casos de violación sexual: Argumentos para su realización


La despenalización del aborto en casos de violación sexual: Argumentos para su realización

Información adicional

En la actualidad, cinco países en América Latina han eliminado de sus códigos penales el delito de aborto por violación sexual. Además, han ampliado su interpretación de esta causal de aborto no punible al atender la necesidad de responder de manera más integral y acorde con estándares de derechos humanos a las necesidades de las niñas, adolescentes y mujeres.

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