OBISPADO DE CADIZ: ¡Final feliz! No habrá desalojo de las familias sin casa del Hogar Betania


El Obispado de Cádiz anula el desalojo y se amplia el plazo de alquiler para seguir trabajando «en favor de los más necesitados»

Una de las mujeres con hijos alojadas en una habitación del Hogar Betania. Viva Campo de Gibraltar/VCG

‘Rectificar es de sabios’ y llegar a acuerdos, de inteligentes. Eso es lo que parece que ha imperado hoy, además de la cordura, en la reunión entre responsables del ‘Nuevo Hogar Betania’ de la Línea de la Concepción y el Obispado de Cádiz y Ceuta para solventar el grave problema de un posible desalojo de varias mujeres, en exclusión social y con hijos pequeños de la casa de acogida, cuyo inmueble es propiedad del Obispado de Cádiz.

Amenaza de desalojo
Como informó ELPLURAL.COM,  sobre la casa de acogida de La Línea de la Concepción a mujeres con hijos pero sin vivienda, y en algunos casos ya desalojadas anteriormente de sus antiguos hogares, pendía una espada de Damocles amenazante como era el proceso iniciado de desalojo por su propietaria, el Obispado de Cádiz. El alquiler, de renta baja, cumplía y no se pensaba renovar el arriendo. Esto, por vía judicial, significaba el desalojo de la casa que ya había recibido unburofax informando de la grave situación. De hecho los trámites ya estaban en marcha y era cuestión de días.

Comunicado conjunto dando por solucionado el problema
Pero la solución ha llegado y ambas partes, Obispado y  la asociación benéfica, han emitido un comunicado conjunto en el que explican que han mantenido esta mañana “una reunión cordial en la que se han tratado diversas maneras de ayudar al Nuevo Hogar Betania”. La solución se ha encontrado “de modo que esta asociación podrá continuar con su reconocida labor en favor de los más necesitados y, al mismo tiempo, se podrán cumplir los acuerdos suscritos con el Obispado de Cádiz”.

Fórmulas de colaboración
La clave está en la disposición del Obispado de Cádiz a ampliar el plazo de arrendamiento del local situado en la avenida Menéndez Pelayo así como ayudar, dentro de sus posibilidades, a través de Cáritas, en el acondicionamiento del local cedido por el Ayuntamiento (Antigua Residencia de Mayores UATE).

Servicio a los pobres
En el comunicado se “lamenta profundamente la deriva negativa” que han tomado los acontecimientos previos así como se muestra “la total colaboración de nuestras instituciones que tantos vínculos tienen en su servicio a los pobres y en la relación cordial de sus trabajadores”.

http://www.elplural.com/2015/06/05/final-feliz-no-habra-desalojo-de-las-familias-sin-casa-del-hogar-betania/

Entrevista a Ma José Arana. Teologa rscj


Maria José Arana rscj Teologa

Maria José Arana rscj Teologa

por Ma José Torres

Tomamos la Palabra, Revista de Mujeres y Theología de Madrid, Febrero 2002, 8-13.

María Jose Arana religiosa ¿el Sagrado Corazón y doctora en Teología, miembro del FEM, Foro de Estudios ¿e la Mujer, coautora con Mari Salas del libro: » Mujeres sacerdotes, ¿por que no ?» ha sido una de las mujeres que nos representaron en el Congreso de Dublín … María José lleva años investigando sobre la causa de la discriminación de las mujeres en las iglesias y al mismo tiempo apoyando iniciativas que abran espacio en ellas a la plena participación y al reconocimiento de su dignidad, desde Deus to donde imparte clases en la facultad de teología nos contesta a esta entrevista:

Hace años en tu tesis doctoral «La clausura de las mujeres» escribías: «La Iglesia debe transparentar en sus mismas estructuras la justicia y la salvación que anuncia. Las mujeres entendemos que nuestra situación en la Iglesia no expresa esta realidad y creemos que es necesaria una reflexión más honda y una conversión mas sincera. Queremos que la Iglesia sea un signo vivo de justicia para el mundo y una esperanza para las mujeres »
¿Crees que han cambiado algo las cosas para nosotras las mujeres tanto en las estructuras eclesiales como en el movimiento de mujeres en estos años?. ¿En que han consistido esos cambios?.

Eso lo escribí en el año 90. En el año 1994, el Papa escribió la ‘Ordenati Sacerdotalis» con la que no sólo mantiene la negativa de ordenar mujeres, sino que prohibe la discusión pública sobre el tema.

Desde entonces no ha dejado de reafirmarse en esa postura y en el año 1988 firmó la carta Apostólica «Ad Tuendam Fidem» con puntualizaciones del Derecho Canónico y posteriormente la Nota Aclaratoria del Cardenal Ratzinger en la que la cuestión del sacerdocio femenino no está ausente (n. 11) e incluso después de decir que aunque por el momento ‘El Sumo Pontífice aun sin querer llegar a una definición dogmática ha querido reafirmar que dicha doctrina debe considerarse como definitiva e incluso que nada impide que -como en el caso de la infalibilidad- el futuro la conciencia de la iglesia pueda progresar hasta llegar a definir esta doctrina como revelada por Dios…» Indudablemente estos documentos impiden una continuidad en la reflexión sobre el asunto. Por el contrarío tristemente este tema se ha ido convirtiendo en una especie de tabú.

Para mi no es menos significativo el hecho de que a pesar las peticiones se impida una y otra vez el acceso de las mujeres al Diaconado aduciendo las mismas razones que para negarles el presbiterado. La cosa me parece especialmente difícil de aceptar porque aunque las mujeres ostentaron el titulo de presbíteras – en nuestro libro sobre el sacerdocio recogemos una amplia documentación en este sentido- sin embargo es un hecho menos conocido que el de la existencia de Diaconisas, autenticas mujeres ordenadas y con claro estatus clerical.

Además las mujeres hoy en día y mas aun en tierras consideradas de misión están realizando claramente las funciones de un diácono y en muchos casos aun mayores, sencillamente porque faltan sacerdotes o nadie hace lo que en ellas con toda generosidad realizan. ¿Por qué entonces no reconocer oficialmente lo que ya están haciendo? . ¿Por qué mantener en la Iglesia esa doble contabilidad ?

Doy mucha importancia a la cuestión de la ordenación por muchos motivos. El primero, porque el asunto del presbiterado femenino no es en absoluto una cuestión marginal, ni accidental o/y aislada en el confinamiento de las mujeres a la invisibilidad eclesial. Porque así como dice K. Rahner «estas dos potestades juntas – la de Orden y la de Jurisdicción (que terminó por estar totalmente ligada al Orden) son la base de la visibilidad y de la unidad visible de la Iglesia» ( K. RAHNER . La incorporación a la Iglesia según la Encíclica de Pió XII «Mistici Corporis». Escritos de Teología. Madrid,. II p. 15.). Así es evidente que las mujeres, al estar alejadas constantemente de ambas potestades dada su «incapacidad» para recibir el sacramento del «Orden» sufren las consecuencias inevitables para el acceso a los estamentos conducidos a dicha potestad y en consecuencia tampoco pueden acceder a los pertenecientes a la potestad de jurisdicción y así son mantenidas en la invisibilidad y convertidas en imperceptibles i feligresas de muy segundo orden, repitiendo y prolongando así una larga historia de dependencia y sumisión.

La cosa es muy importante y tiene unas dimensiones eclesiológicas y de poder y autoridad de la iglesia de largo alcance,

Además considero que para la cuestión pastoral las mujeres son irremplazables.

Por supuesto la presencia de la mujeres modificaría de forma muy importante la visión de la Iglesia sobre si misma, sobre el mundo, el ser humano en todas sus dimensiones e incluso sobre Dios. Modificaría su actuación eclesial y por supuesto, hasta sus mismas estructuras.

Por otra parte es difícil de conciliar a veces palabras del mismo Magisterio en contextos y momentos distintos. Por ejemplo, en el Documento «Vita consacrata» del Sínodo sobre la Vida Consagrada (1996) afirma : «Ciertamente no es posible desconocer lo fundado de muchas de las reivindicaciones que se refieren a la posición de la mujer en los diversos ámbitos sociales y eclesiales » (n. 57)

Parece que la conclusión lógica de estas afirmaciones sería no sólo la de permitir continuar e incluso alentar la discusión abierta sobre cualquier cuestión que a ellas afecte, sino de verdad reconocer la voz que les pertenece, escucharlas atentamente, aceptando honestamente las consecuencias.

No, las cosas no solo no han cambiado en sentido positivo, sino que más bien a estos niveles van en sentido regresivo.

Tu interés por el diálogo interreligioso te ha llevado a diferentes investigaciones, presencias en redes y foros muy plurales. ¿Cuál crees que es la novedad de la participación de las mujeres en las diferentes religiones?. ¿Por donde tendríamos que seguir avanzando entre nosotras desde la clave de la solidaridad de género también en el interior de las iglesias?

No cabe duda que todas las religiones tienen tanto elementos de opresión como de liberación y esto en lo que se refiere a las mujeres es clarísimo. Lo que pasa y como bien sabemos es que los elementos de opresión han sido bien palpables y las mujeres los han y están sufriendo, muchas veces sin gran conciencia de los elementos liberadores, también presentes en todas ellas. Este, en mayor o menor grado, es un hecho común a todas las religiones y culturas.

Pero algo está ocurriendo. Es verdad que en la sociedad civil se está operando un cambio que va por delante, pero en las mujeres de las distintas confesiones cristianas y de las distintas religiones del mundo se está operando un cambio importantísimo, un despertar, es verdad que a diferentes ritmos, según culturas y ámbitos, pero no es casual el que ellas hayan comenzado a escudriñar los Libros Sagrados «a leerlos por si mismas» y tratar de encontrar en ellos las raíces liberadoras.

Las mujeres protestantes empezaron hace ya muchos y cuentan con pastoras ordenadas prácticamente en todas las iglesias. El judaismo reconoce mujeres rabinas en las vertientes más liberales, aunque las más ortodoxas ven la situación a enorme distancia. Algunas musulmanas (siempre minoritarias) se atreven a decir «El mismo Corán contiene los arquetipos de las relaciones jerárquicas y de desigualdad» (Fátima Mernissi), tratando de concienciar y poner remedio, ya hay algunas bien significativas como Benazhir Bhutto que se vio obligada a abandonar su cargo de Primera Ministra del Pakistán porque se empeñó en decir que wla inferioridad de las mujeres atenta contra el Islam», porque nel Islam prohibe la injusticia» y «como mujer musulmana sintió la responsabilidad de contrarrestar la propaganda del puñado de personas que afirman que el Islam confiere a las mujeres un estatuto de segunda clase». Pero ya decimos que a ella le costó el cargo y a muchas, como bien sabemos les ha costado la vida.

Entre las mujeres asiáticas han nacido movimientos muy clarividentes e interesantes en la India, Japón, Filipinas, etc, desde diferentes religiones y espiritualidades.

En fin hay un despertar y en muchos casos un empeño en comunicarse, apoyarse, solidarizarse y esto es muy importante. i i i Consecuencias déla globalización y las comunicaciones!!!. Es necesario que vayamos recogiendo todas estas experiencias y las demos a conocer. Son necesarios no sólo para la cuestión de las mujeres directamente, sino también para avanzar en el dialogo interreligioso desde las bases.

Desde tu punto de vista ¿Qué ha supuesto el Congreso de Dublín? Y cuales han sido los aspectos más relevantes del Congreso?

No cabe duda de que simplemente el hecho de celebrarse un Congreso mundial para la Ordenación de las mujeres es todo un logro que vale la pena por si mismo. Soñábamos y trabajábamos por ello y ha sido …

Supone un encuentro entre las personas que estábamos interesadas en ello. Supone un empujón para las mismas /os asistentes posibilidades de intercambio de materiales, planes para trabajar más juntos /as en el futuro, algunos de los cuales ya estamos llevando a cabo como traducciones, intercambios en Internet más efectivos, etc. Se afianzan las redes tan importantes. A la vez ayuda a la concienciación y pienso que es un trabajo que dará sus frutos.

Las conferencias, diálogos y las vivencias litúrgicas y oracionales han tenido también su importancia, nos han ayudado a vivir nuestra fe y oír y expresar nuestras convicciones, etc.

No cabe duda que las dificultades provenientes de Roma han sido muy hemos de agradecer a la abadesa de Joan Chittister no sólo la posibilidad de poder escuchar a ésta, sino su valiente postura y respuesta a las presiones del Vaticano que expuesta de forma muy clarividente ha ayudado por una parte a que las amenazas no se convirtieran en realidad, ya que a raíz de su carta a Roma y a la que difundio en Internet las «tornas» cambiaron! sino comunitaria, orante de todo un proceso ayudar en situaciones semejantes tanto a las comunidades a vivir en sinceridad Dios. Para mí esto ha sido enormemente significativo.

¿Cuáles crees que son las causas profundas por las que el sacerdocio se nos sigue negando a las mujeres?. ¿Qué temores e intereses hay detrás de esta negación? ¿Que aspectos novedosos crees que aportaríamos las mujeres a la Iglesia desde el ministerio ordenado?

Creo que en la primera pregunta os he contestado también a esta.

María José sabemos que eres una mujer que sueña pero que aspira a que sus sueños tengan pies y manos, cabeza y corazón.¿Cómo sueñas la Iglesia y que propuestas concretas ser te ocurren para seguir avanzando en ese sueño y hacerlo cada vez mas real?

Me resulta muy difícil contestaros con brevedad a esta cuestión. Para mí la Iglesia es importantísima y por eso desearía cambios significativos. Pienso que no se ha profundizado bastante en las incipientes líneas eclesiológicas del Vaticano II que redescubre la Iglesia como Comunión y Pueblo de Dios.

Una Iglesia de comunión, signo y sacramento universal, escatológica, presupone unas relaciones igualitarias, fluidas, libres, circulares y cálidas, basadas en la cooperación, la corresponsabilidad y que acepta la diferencia como fuente de vida y energía frente a las relaciones verticales, más jurídicas, más basadas en el poder, en «escalonamiento» y la sumisión que ofrecía la eclesiología que en teoría, suponemos anterior al Vaticano II.

Una Iglesia Pueblo de Dios presupone una estructura más carismática, pneumatológica, se sitúa de forma mucho más cercana a «las alegrías y sufrimientos del mundo», más atenta a los signos de los tiempos, más sensible a la pluralidad humana y a la diversidad eclesiaL.Una iglesia Pueblo de Dios entiende y dinamiza en la práctica aquello de que «todos son uno en Cristo» (Gálatas 3,28) en corresponsabilidad y relación .Esta relación se basa mucho más en el servicio y excluye lo que absolutiza el dominio y el poder, siendo no «dominadores de nuestra fe sino colaboradores en nuestro gozo» (II Cor. 1,24).

Una eclesiología así sin duda mucho más cercana a la comunidad de ¡guales que Jesús quiso, presupone también unos valores, unas actitudes, un clima más cálido que tiene que ver profundamente con el ánima, con lo femenino, las dos dimensiones presentes en los hombres y en las mujeres, pero ambos necesitamos despertar de forma nueva .

Una ética realista, seria y universal, está reclamando un cambio básico, una conversión total en las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y de concordia en la justicia. Una eclesiología de comunión las necesita con urgencia como signo más claro de la presencia de Dios: las necesita porque su aportación ayudaría a cambiar el mismo rostro eclesial. La cuestión de la mujer no es un tema más a tratar dentro del Iglesia, es una situación que debe cambiar para bien de todos y todas .

Las mujeres no pedimos ningún favor ni limosna, exigimos el restablecimiento de unas relaciones igualitarias y fraternas, queridas por Dios, a las que toda la Creación tiene derecho y ofrecemos la mano a la reconciliación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la humanidad. Porque el Cielo nuevo y la Tierra nueva escatológicos pasan por el anticipo de unas relaciones nuevas que pensamos que la Iglesia debe no solo anunciarlas sino transparentar y de alguna forma anticiparlas en sus propias estructuras. Evidentemente para ello, la solidaridad entre las mujeres es algo muy fundamental.

Una eclesiología de comunión las necesita con urgencia como signo más claro de la presencia de Dios: las necesita porque su aportación ayudaría a cambiar el mismo rostro eclesial. La cuestión de la mujer no es un tema más a tratar dentro del Iglesia, es una situación que debe cambiar para bien de todos v todas.

Las mujeres continuamos teniendo muchas dificultades para acceder a los estudios de teología, dificultades que a menudo aunque sutiles se convierten en muros para que nuestra palabra y pensamiento continúe reducida en el ámbito de lo privado. En este momento ¿Qué diagnóstico haces de la teología hecha por mujeres en nuestro país y cuales son los principales desafíos que las teólogas han de enfrentar?

Creo que España, aunque más tarde que Estados Unidos y otros países del Centro-Norte de Europa, sin embargo se ha «enganchado» muy bien al «carro w de la Teología Feminista. Estoy convencida de que se está haciendo una Teología feminista competente seria y bien orientada.

No voy a citar a nadie porque en estos casos puede ser triste dejar gente y olvidarte de obras y aportaciones importantes, pero como bien sabéis, se está trabajando y publicando mucho.

Muchas veces se trabaja en grupos, como en el caso de Mujeres y Teología, con los muchos grupos de base que trabajan en las diferentes provincias, junto a ellos están también haciendo aportaciones muy valiosas la Asociación de teólogas de España (ATE), el Foro de Estudios sobre la mujer (FEM), el Colectiu de las Donas en l’Esglesia de Cataluña, etc. Es importante el interés por contactar con mujeres de otros países y confesiones cristianas.

La teología que se está elaborando sabe armonizar la calidad y la cercanía, es muy asequible y esto es muy importante y pedagógico en un momento en el que la concientización es una finalidad muy fundamental.. También valoro mucho la pluralidad de enfoque, ámbitos de estudio, etc.

Creo que un reto importante es el de sin dejar los temas y asuntos más directamente conexionados con las mujeres (en los cuales todavía hay mucha tarea por delante),abordar más otras materias como loa Cristología, Teodicea en general, la Eclesiología, los problemas de nuestro tiempo, Moral, Espiritualidad…. pero desde nuestra experiencia y sensibilidad, desde nuestro dolor y visión. Se hace algo, pero habrá que hacer aún mucho más. Y sobre todo nuestro gran reto es el de continuar a pesar de las dificultades y saber que juntas podemos.

 

http://www.womenpriests.org/sp/spanish/arana.asp

[ENTREVISTA ESPECIAL] Las contradicciones en el reconocimiento de Don Romero dentro y fuera de la Iglesia


Marcela Belchior
Adital

En medio del contexto de beatificación de Don Óscar Romero el pasado 23 de mayo en la Arquidiócesis de San Salvador, líderes sociales y religiosos divergen en cuanto al reconocimiento de la lucha del salvadoreño durante el período de guerra civil que atravesó el país de 1980 a 1992. Mientras unos destacan su figura como la de un importante líder político, otros lo consideran un maestro religioso. En ambos casos, la Teología de la Liberación puede ser vista como permeando el pensamiento y las acciones de Romero.

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Don Óscar Romero fue beatificado el pasado 23 de mayo. Foto: Reproducción.

Esa división de visiones era todavía más fuerte en años anteriores, inclusive durante el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), cuando había un grupo de obispos que no estaban de acuerdo con la beatificación de Monseñor Romero. La divergencia se suavizó con el tiempo, especialmente a partir de la llegada de Francisco al Vaticano. Sin embargo, la interpretación sobre el legado de Romero no goza de consenso.

Aunque persistan las divergencias en torno de la figura de Monseñor Romero, en la celebración de la beatificación del sacerdote salvadoreño se notó la presencia de representantes de varias religiones e iglesias, de diversos países, además de líderes de los más diversos sectores políticos, empresarios y dueños de grandes medios de comunicación.

Para discutir la cuestión, Adital entrevistó a Francisco de Aquino Júnior, presbítero de la Diócesis de Limoeiro do Norte (Ceará), doctor en Teología por la Universidad de Münster (Alemania) y profesor de teología en la Facultad Católica de Fortaleza y en la Universidad Católica de Pernambuco. Esas contradicciones responden o corresponden a intereses sociales y eclesiales muy concretos, aunque muchas veces sutiles. «El propio Romero vivió en su piel esas contradicciones en la Iglesia y en la sociedad salvadoreñas”, destaca Aquino Júnior.

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Francisco de Aquino Júnior señala las contradicciones en torno de la figura de Monseñor Romero. Foto: Arquivo personal.

ADITAL – Podemos observar por lo menos dos dimensiones que involucran la beatificación de Monseñor Óscar Romero: la religiosa y la política. ¿Cómo explicar cada una de ellas en el reconocimiento del mártir por parte de la Iglesia?

Francisco de Aquino Júnior – La fe cristiana tiene que ver con todas las dimensiones de la vida humana: personal, social, política, económica, cultural, religiosa, etc. Por eso, un cristiano no puede ser indiferente a lo que ocurre en el mundo. La concentración de bienes, la injusticia, la violencia, por ejemplo, son también problemas de fe porque son una negación de la voluntad de Dios en este mundo; son pecados mortales ante los cuales un cristiano no puede resignarse, sino que tiene que combatirlos, aunque pague por eso con la propia vida como hizo Romero.

Él no fue asesinado por casualidad ni sólo porque estaba presidiendo una celebración eucarística. Fue asesinado porque, como Jesús, vivió eucarísticamente, se puso del lado de los pobres, defendiendo sus vidas frente a los poderes económicos y políticos de El Salvador, y apoyando sus luchas y organizaciones. Su martirio tiene indiscutiblemente una dimensión política. Fue asesinado porque vivió evangélica y proféticamente la dimensión política de la fe.

ADITAL – ¿Es posible separar esos dos aspectos en la praxis de Romero en El Salvador?

FAJ – En realidad, como decía Romero, «la fe cristiana y la acción de la Iglesia siempre tuvieron repercusión sociopolítica. Por acción o por omisión, por la connivencia con un grupo social o con otro, los cristianos siempre influyeron en la configuración sociopolítica del mundo en que viven”, aunque no siempre de acuerdo con el Evangelio.

Pero, «cuando la Iglesia se inserta en el mundo sociopolítico para cooperar en el surgimiento de vida para los pobres, no se está distanciando de su misión ni haciendo algo subsidiario o supletorio, sino que está dando testimonio de su fe en Dios, está siendo instrumento del Espíritu, Señor y dador de vida”. Y si eso vale de alguna forma para toda la Iglesia y para todos los tiempos, vale de un modo muy particular para la situación concreta de El Salvador, marcada por una situación extrema de injusticia y violencia.

ADITAL – ¿Cómo ha interpretado el Papa Francisco la contribución de Romero?

FAJ – La visión que el Papa Francisco tiene de Romero está muy vinculada a su concepción y a su proyecto de «una Iglesia pobre y para los pobres”. Romero fue el buen pastor que dio la vida por su pueblo. La Iglesia de San Salvador, bajo el pastoreo de Romero, asumió radicalmente la causa de los pobres y así se convirtió en ícono/imagen/sacramento de una auténtica Iglesia de los pobres.

En la carta que escribió al arzobispo de San Salvador en ocasión de la beatificación de Romero, Francisco afirma que Romero debe ser contado entre «los mejores hijos de la Iglesia”, habla de su misión refiriéndose a la esclavitud y liberación de Egipto (Éxodo), a Moisés, a los profetas y a Jesús buen pastor, recuerda que «su ministerio se distinguió por una atención particular a los pobres y marginados”, da «gracias a Dios porque concedió al obispo mártir la capacidad de ver y escuchar el sufrimiento de su pueblo y fue adaptando su corazón para que, en su nombre, lo orientara e iluminara hasta hacer de su acción un ejercicio pleno de la caridad cristiana”, y dice que en Romero podemos encontrar «fuerza y ánimo para construir el Reino de Dios, para comprometerse por un orden social más equitativo y digno”. Romero es testigo fiel de una Iglesia profética, comprometida con los pobres y con la justicia social.

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Momento del ritual de beatificación de Monseñor Romero, el pasado 23 de mayo. Foto: Reproducción.

ADITAL – ¿De qué manera la figura y el legado de Monseñor Romero son hoy utilizados por la Iglesia Católica?

FAJ – Depende del grupo al que usted se refiera. Hay grupos que destacan su compromiso con los pobres y con la justicia social, y su lucha por la transformación de la sociedad. Hay grupos que hablan de él como un hombre de Iglesia y de oración (¡lo que es verdad!), pero silenciando su compromiso con los pobres y su conflicto con los poderosos, o hablando de su opción por los pobres de manera tan abstracta y genérica que no incomoda a nadie –ni fu ni fa… Muchos grupos encuentran en él inspiración, ánimo y coraje para asumir en el tiempo y lugar en que viven las causas y las luchas de los pobres y oprimidos.

Pero pienso que la tendencia de la gran mayoría, especialmente de obispos y sacerdotes, es una especie de «cisma blanco”: no van a hablar en su contra (al final fue oficialmente declarado mártir y beato) o hasta van a elogiarlo, pero en la práctica no lo toman en serio (es bonito, es admirable, pero no es para mí; los tiempos son otros…). De una forma u otra, Romero continúa incomodando, provocando, convocando… «No hay nada más revolucionario que el cadáver de un mártir” (P. Casaldáliga); «La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos” (Tertuliano), sustenta la esperanza y alienta la resistencia a los poderes opresores…

ADITAL – ¿Cómo son hoy utilizados en otras religiones y grupos sociales la figura y el legado de Monseñor Romero?

FAJ – Eso es muy relativo, como dije anteriormente. Para muchos creyentes (de otras Iglesias y de otras religiones), Romero es un hombre de Dios, un testigo fiel de Jesucristo. En palabras del mártir Ellacuría: «en Don Romero Dios pasó por El Salvador”, él fue «un enviado de Dios para salvar a su pueblo”. Por irónico que parezca, antes que se pusiera un cuadro de Romero en el Vaticano, la catedral anglicana de Londres [Inglaterra] ya lo tenía colgado desde 2000.

Para otros, que tenían/tienen otros intereses y estaban/están vinculados a los grupos de poder, era un comunista o, en la mejor de las hipótesis, un ingenuo que se dejó manipular por los grupos de izquierda. Con Jesús no fue diferente: para unos, él actuaba por el dedo de Dios; para otros, actuaba por el poder de Satanás… En todo caso, su compromiso con los pobres, con los derechos humanos, con la justicia social expresa lo mejor, lo más espiritual y lo más santo que las iglesias y religiones tienen para ofrecer a la humanidad y lo que debe ser el punto de encuentro o desencuentro entre las iglesias y religiones: la vida del pobre que es la gloria de Dios.

ADITAL – ¿Cómo evalúa usted el actual contexto político-religioso, en lo relacionado con la concreción de la beatificación del mártir salvadoreño? ¿Cuáles son las diferencias del contexto del pontificado de Juan Pablo II?

FAJ – Complejo y ambiguo. Por un lado, vivimos un momento en que no se cree mucho en la posibilidad de un cambio radical de la sociedad. Transformación es una palabra fuera de moda. En la mejor de las hipótesis, podemos hacer pequeñas reformas. Y para los pobres, becas… En este contexto, la figura de Romero no tiene mucha fuerza…

Por otro lado, la sequía eclesial que vivimos en los últimos 30 años produjo una iglesia orientada hacia sí misma, excesivamente devocional, sacramentalista y clerical, cada vez más distante de los grandes problemas del mundo actual, particularmente de los pobres y marginados. Para esa Iglesia, Romero dice poco o nada. No por casualidad ningún canal de televisión transmitió la misa de beatificación de Romero en Brasil y las pocas celebraciones que se realizaron tuvieron, en general, una participación muy pequeña: las minorías abrahámicas o gedeónicas…

Y aunque Francisco represente una novedad (se ha hablado mucho de una nueva primavera eclesial en referencia a Juan XXIII y al Vaticano II), no ha repercutido mucho de hecho en la dinámica pastoral de la Iglesia. «Iglesia hacia afuera”, puede ser…; hacia las «periferias”, no tanto…; para luchar por la justicia social y por la transformación de las estructuras de la sociedad, menos… La memoria de Romero alienta y fortalece el proyecto de «una Iglesia pobre y para los pobres”, particularmente, en lo que tiene que ver con el compromiso de la Iglesia en la lucha por la justicia social, señal por excelencia del reinado de Dios en este mundo.

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Urna con camisa de Don Romero durante la celebración de beatificación, en San Salvador. Foto: Reproducción.

ADITAL – Además del sector religioso, la lucha por justicia social de Óscar Romero logró la adhesión de sectores populares organizados y no organizados, así como el rechazo de sectores derechistas en el interior de la Iglesia Católica, de la oligarquía local salvadoreña, de las fuerzas armadas y del imperialismo estadounidense. ¿Cómo trata hoy cada uno de esos sectores el legado del mártir?

FAJ – Unos quieren que Romero continúe vivo y presente en las luchas del pueblo y hacen eso comprometiéndose efectivamente con las causas y luchas populares, e invocando el nombre, el testimonio y la memoria peligrosa y subversiva de Romero: ¡La lucha continúa!!! Otros quieren que Romero sea sepultado, aunque sea en los altares…

Y hacen eso disociando la imagen de Romero de las luchas del pueblo, creando una imagen espiritualista y desencarnada de Romero –un Romero insulso, que no incomoda, que ni molesta ni impresiona…– o simplemente silenciando su nombre, ya que no cae bien criticar a alguien que fue, oficialmente, proclamado mártir, beato y, en breve, será proclamado santo… El indicio más claro de esto es la situación actual de la Iglesia de El Salvador, particularmente de sus instancias de gobierno: «celebra” a Romero, alejándose cada vez más de las luchas del pueblo…

ADITAL – Hay quien cree que la beatificación es un reconocimiento a un personaje singular de la Iglesia, a un «mártir por amor». Otros la interpretan como un esfuerzo de la derecha religiosa global, aprovechado por la derecha religiosa, mediática y política local, para «domesticar» la figura del Monseñor, haciéndola retroceder a una seguridad de la tranquilidad y del orden de las instituciones de poder. ¿Cómo podemos visualizar esas dos visiones disonantes?

FAJ – Sin duda hay un esfuerzo para «domesticar” la imagen y la memoria de Romero dentro y fuera de la Iglesia. Como no fue definitivamente eliminado, es preciso «domesticarlo”. Su imagen/memoria, como acostumbra ocurrir con los profetas y mártires, es siempre una amenaza… Y se hace eso de una manera muy sutil: separándolo de los procesos políticos y eclesiales en los que estaba insertado, desvinculándolo de los movimientos y luchas populares, eligiendo algunas palabras suyas más aparentemente religiosas, estimulando devoción a él en vez de continuar su lucha hoy… Pero no es fácil «domesticar” a Romero. No es fácil alejarlo de los pobres y de las luchas por justicia social…

ADITAL – Una tercera visión en torno del reconocimiento de Don Romero tiene que ver con la oportunidad, a partir de su figura, de realizar una política de conciliación de clases, que permita mejorar la estabilidad y la imagen de El Salvador, inclusive atrayendo algunas inversiones. ¿De qué manera podría darse esto?

FAJ – Ésta sería una forma de «domesticar” su imagen. Romero siempre fue un hombre de diálogo y de reconciliación, pero no a cualquier precio. Hasta porque no hay verdadera reconciliación fundada sobre la injusticia. La verdadera paz, como siempre insistió, es fruto de la justicia. Sin justicia social no hay paz verdadera ni reconciliación verdadera ni estabilidad verdadera. Paz, reconciliación, unidad es tarea, desafío, misión…

Su fundamento es la justicia social. Su criterio y su medida son las mayorías populares. Y la existencia de clases sociales va a ser siempre un pecado. Pobreza-riqueza es pecado porque no significa carencia o abundancia de bienes, sino concentración en las manos de unos pocos y negación hasta de las condiciones materiales básicas de supervivencia a las grandes mayorías. En este sentido, la llamada «conciliación” de clases es incompatible con el evangelio del Reino que tiene como criterio y medida la justicia a los pobres y oprimidos de este mundo.

ADITAL – Una cuarta visión parte del propio sector progresista de la Iglesia, que rechaza una mistificación de Don Óscar Romero, defendiendo su figura no como santificada, sino como un hombre del pueblo. Proclamarlo santo sería adecuar su praxis a lo que esperaría la Iglesia, en sus más altos ámbitos de poder. ¿Qué podemos discutir alrededor de esa mirada?

FAJ – Romero es santo y no debemos [tener] escrúpulo en reconocer y proclamar eso. Es santo porque fue fiel al Dios de Jesús, entregando su vida por los pobres y oprimidos de El Salvador. Reconocerlo como santo nos compromete con las mismas causas que él asumió, porque significa reconocer que el camino que él siguió conduce a Dios y nos hace participar en el misterio de santidad.

Sin duda, es bueno e inclusive necesario hablar de Romero –su conversión, su servicio a los pobres, su ministerio pastoral, su firmeza y fidelidad proféticas, su persecución, su sufrimiento, su martirio, etc.–, recordar y reproducir sus homilías dominicales, estampar su imagen en camisetas y cuadros, y en las iglesias, cantarlo en las celebraciones, etc.

Pero lo que importa realmente es actualizar su misión profética en nuestra vida y acción pastoral. No basta releer sus homilías y cartas pastorales, es necesario releer las señales de nuestros tiempos, con el mismo espíritu evangélico con el cual Romero interpretaba su realidad y actuaba ante esa misma realidad, denunciando, con claridad y radicalidad, las actuales violaciones a los derechos humanos y favoreciendo con todos los medios disponibles las luchas concretas actuales, por la transformación de la realidad en el dinamismo del reinado del Dios de Jesús de Nazaret.

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Una multitud acompañó la celebración en reconocimiento al mártir salvadoreño. Foto: Reproducción.

ADITAL – ¿Podemos ver contradicciones en esas diferentes formas de concebir la beatificación de Romero?

FAJ – Creo que sí. Y ellas responden o corresponden a intereses sociales y eclesiales muy concretos, aunque, muchas veces, sutiles… El propio Romero vivió en la piel esas contradicciones en la Iglesia y en la sociedad salvadoreñas. Pedro Casaldáliga lo dice muy bien con su lengua afilada de p(r)o(f)eta: «Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa. Como Jesús, por orden del Imperio. ¡Pobre pastor glorioso, abandonado por tus propios hermanos de Báculo y de Mesa! (Las curias no podían entenderte: ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo). Tu pobrería, sí, te acompañaba, en desesperación fiel, pasto y rebaño, a un tiempo, en tu misión profética. El Pueblo te hizo santo. La hora del pueblo te consagró en el Kairós. Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio”… San Romero de América…

ADITAL – ¿De qué manera esas divergencias pueden resbalar dentro de la propia Iglesia Católica?

FAJ – Ya en 1988, Ellacuría afirmaba a propósito de la memoria de Romero: «Hay una memoria que es mera recordación del pasado; es una memoria muerta, una memoria archivada, una memoria que ya no está viva. Hay otra memoria que hace el pasado presente, no como mera recordación, sino como presencia viva, como algo que tiene que estar más presente, tampoco es totalmente ausente porque definitivamente es parte de la propia vida; no de la vida que fue y pasó, sino de la vida que continúa siendo. Con Don Romero y su memoria, la pregunta fundamental es: ¿de qué memoria se trata? Una memoria muerta o una memoria viva, la presencia de un cadáver al cual se venera o la presencia de un resucitado que interpela y revigoriza, alienta y dirige […]?. Nadie olvida a Don Romero, pero no todos lo recuerdan como resucitado y presente”.

Y muchos lo quieren definitivamente sepultado, aunque sea en los libros y/o en los altares… Pero la auténtica celebración de la memoria de Romero, unida a la celebración de la memoria de Jesucristo,el mártir por excelencia, nos compromete a todos. A través de ella confirmamos su vida y nos unimos a él, haciendo nuestra su misión, actualizando en nuestra vida la acción pastoral de compromiso con los pobres.

Sólo así podemos celebrarlo evangélicamente y gritar sin hipocresía: ¡¡¡Viva San Romero!!! Pues nuestro grito no será más que la proclamación profética de que Romero vive entre nosotros, y vive precisamente a través de nuestro compromiso con la causa de los pobres, con la lucha por la justicia. ¡¡¡Viva San Romero!!! ¡¡¡Que él viva!!! ¡Para la «gloria de Dios”, que es el «pobre que vive”!

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Rechazo Nacional lleva a McDonald’s a cerrar tiendas en Bolivia


Adital

Por Amary Nicolás

Anda.jor.br

La población boliviana no da tanto crédito a la publicidad y ni a la preparación de los alimentos rápida, como la de los Estados Unidos. Las bolivianas y bolivianos, simplemente, no confían en los alimentos preparados en tan breve tiempo. Las informaciones son proporcionadas por Natural News.

divulgacao

El sesenta por ciento de la población es constituida por indígenas, que prefiere no cambiar su alimentación sana, ellos no ven razón para su gastar dinero en un lugar como McDonald’s. A pesar de ofrecer precios atractivos, la cadena McDonald’s no logró convencer a la gente Boliviana para que consuman sus BigMacs, McNuggets o McRibs.

La boliviana Esther Choque, explica mientras esperaba un autobús en frente de una de las sucursales cerradas de McDonald: «Lo más cerca que llegué de este restaurante fue un día que estaba lloviendo y subí sus gradas para mantenerme seca. Pero los empleados me increparon, diciéndome que yo estaba ensuciando el restaurante. Por mí, se puede ir de una vez de Bolivia”.

La cadena de ‘comida rápida’ permaneció en Bolivia durante una década, operando con pérdidas anuales

Ocho restaurantes de la red de «comida rápida», ubicados en las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de La Sierra, presuntamente operaban con pérdidas anuales. Después de 14 años en el país, los restaurantes fueron cerrados uno tras otro, hasta desaparecer.

Un profundo rechazo cultural

El cierre de McDonald’s en de Bolivia ha sido tan significativo que fue decidido filmar un documental llamado «¿Por qué McDonald quebró en Bolivia?», presentando testimonios de cocineros, nutricionistas, educadores e historiadores expresando que para ellos comida ofrecida por ofrecida por McDonald [y su proceso de elaboración], es una realidad repugnante.

El rechazo no se basa necesariamente en el sabor o el tipo de alimento, más bien es un rechazo al sistema «fast food». Viene de la forma en que los bolivianos valoran la calidad de los alimentos que ingieren. El tiempo de preparación de la «comida rápida» sirve como un tipo de advertencia para ellos. La gente boliviana prefiere a comida local y quieren saber si fuera preparada adecuadamente.

Esta lógica boliviana evita el tipo de procesamiento de la carne utilizado por varias cadenas de «comida rápida» como McDonald’s.

¿Usted sabía que el McRib se procesa con 70 ingredientes diferentes, incluyendo azodicarbonamida, la misma substancia para blanquear utilizada en la producción de espuma y plástico? McRib está constituido por mezclas de tripas, corazón y estómago. Las proteínas se extraen de la mezcla de esos componentes, con carne de cerdo, lo que facilita su moldeo en las fábricas. A pesar de que se vende como costilla, no hay nada de costilla en la mezcla.

Rechazo de la población boliviana a Mc Donald’s es un buen ejemplo a seguir por el resto del mundo.

http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=85288

 

Franciso y la Teología de la Liberación


Publicado el de
FRANCISCO Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

Vigencia de la Opción por los Pobres frente a las nuevas formas de dominación y en la era de un papa latinoamericano

Ponencia presentada en el XVIII Encuentro de la Red de Investigadores
del Fenómeno Religioso en México (RifreM)
Mérida, Yucatán, 15, 16, 17 de abril 2015

Gabriela Juárez Palacios, Observatorio Eclesial
José Guadalupe Sánchez Suárez, UNAM

Es indudable que el cristianismo (católico y protestante) está en crisis. No sólo en su parte institucional y conservadora, sino también en la subversiva, la de la llamada Teología de la Liberación, históricamente social-política y ecuménica. Tras largas décadas de conflicto entre la línea eclesiástica oficial (simbolizada en los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI) y los grupos eclesiales de base afines a la opción por los pobres, el agotamiento llegó, para ambas partes: agotamiento teórico y práctico, crisis generacional.

La jerarquía eclesial conservadora no consideró algunos factores en esta guerra sin cuartel contra el marxismo y la Teología de la Liberación, entre otros:

  1. el cambio religioso que se está dando en el continente latinoamericano y caribeño (con la neopentecostalización del cristianismo);
  2. el fracaso del capitalismo como modelo de bienestar y progreso;
  3. la puesta al descubierto de la corrupción política y ética del clero, principalmente en el tema de la pederastia, con casos particularmente graves en muchos episcopados, contándose en México el caso Marcial Maciel;
  4. la debilidad espiritual y pastoral en que decaería la iglesia por un papado tan largo y una sucesiva serie de nombramientos episcopales con perfiles “grises” y obedientes a la línea oficial de la era Wojtila-Ratzinger;
  5. y, finalmente, la renuncia del papa alemán y el ascenso inesperado de un papa latinoamericano.

La Teología de la Liberación, por su parte, tampoco reparó en algunos importantes aspectos mientras luchaba por la supervivencia en un difícil contexto político latinoamericano y con el enemigo en su propia casa, la iglesia. Entre algunos de los factores más relevantes no considerados contamos:

  1. las nuevas formas de dominación y opresión que crecieron con el neoliberalismo, y a para las cuales no se preparó, actualizó teórica y prácticamente;
  2. el papel que el patriarcado tiene en este modelo imperante de dominación y por tanto la necesidad de pensar y construir el poder desde una perspectiva de igualdad de género (teologías feministas y queer) y etnia (teologías indias) y no sólo desde la clase;
  3. la domesticación y pérdida de fuerza social-política que implicó para las comunidades eclesiales de base el esforzarse por mantener su ciudadanía eclesial y obtener el reconocimiento por parte de la jerarquía católica;
  4. el envejecimiento de los liderazgos sin construcción de nuevos;
  5. y, finalmente, también: la renuncia del papa alemán y el ascenso inesperado de un papa latinoamericano.

Hoy, en un continente que se debate en la pobreza y las violencias, vuelve a surgir la pregunta: ¿es vigente la Teología de la Liberación? Y a la par otras tales como: ¿Cuál es el recuento de daños tras la amnistía impulsada por Francisco para la Teología de la Liberación? ¿Este papa pretende realmente conducir a la iglesia por el camino trazado por la opción por los pobres o puede mirarse como una estrategia de sacar al cristianismo de su agonía? ¿Estamos en una nueva primavera eclesial, tras el largo invierno conservador? ¿Cuáles son los nuevos desafíos de esta experiencia latinoamericana en el nuevo y crítico contextos socio-político?

El recuento de daños para la teología de la liberación

Como decíamos, para la Teología de la Liberación no fue fácil sobrevivir en un ambiente doblemente adverso. Su mayor grandeza acaeció en los 70 y 80, como iglesia marginal y perseguida:

  • Primero por las dictaduras militares y gobiernos autoritarios, produciendo muchos mártires pero también ofreciendo un gran ejemplo de constancia, organización, capacidad de incidencia social y política desde la fe. (Monseñor Romero)
  • Van cayendo las dictaduras, pero viene entonces el golpe eclesial, o se hace más visible, antes estaba velado o al amparo del golpe político; la estrategia eclesial se da en dos momentos: una guerra frontal y la negociación.
  • La guerra frontal, con rostros de censura, excomunión, traición, exilio, exterminio debilitó mucho a la teología de la Liberación, pero también la dispersó, lo cual no debe verse como algo necesariamente negativo.
    • La mayor debilidad fue el agotamiento generacional ya mencionado, pues de facto, la estrategia papal operada por Ratzinger y en México el ya desarticulado Club de Roma, canceló los mecanismos y espacios que alimentaban en las futuras generación de clérigos regulares (religiosos) la opción preferencial por los pobres. Y entre las comunidades eclesiales de base, su prohibición en casi todos las diócesis del país y de otros países (con la excepción quizá de Brasil), produjo la parroquialización y neopentecostalización de la experiencia, como “una” experiencia o grupo más entre los muchos que existen en la Iglesia, y no como lo que es, un modelo de iglesia desde la base. También aquí hay excepciones, como es el caso de la parroquia de San Pedro Mártir, en Tlalpan, al sur de la Ciudad de México, o la teología india (en la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas).
    • La dispersión operó en sentido contrario. Estamos generalizando, pero algo parecido a esto pasó: los que se huyeron sobrevivieron. Aquí radica uno de los principales frutos de esta experiencia de cristianismo liberador, que le permitió romper o trascender las fronteras institucionales que la cercaba, cuando por sobrevivir, se alejaron de la iglesia institucional y emprendieron el camino de la defensa y promoción de los derechos humanos. Incontables ejemplos podemos dar al respecto, que representan “un mar de fueguitos” (en honor a nuestro querido E. Galeano) a lo largo y ancho del continente,gente pequeña, haciendo cosas pequeñas que están cambiando el mundo y frenando en mayor o menor medida la voracidad del capitalismo neoliberal. El Observatorio Eclesial, es en cierta medida, heredero de esta dispersión. También las teologías feministas, queer, política, entre tantas otras expresiones que más adelante anotaremos.
  • Pero el daño real, el más hondo y trascendente, se dio en la negociación, cuando al final de la era wojtiliana, la jerarquía católica empieza a replantear su estrategia de combate a la Teología de la Liberación, quizá cayendo en la cuenta (improbable) que con ello estaba atacando su principal fortaleza. En esta trampa del acercamiento, caen los “sectores emblemáticos” de la teología de la liberación, los famosos teólogos, —– las comunidades eclesiales de base a nivel continental, Amerindia, entre otros. En la negociación se da la pérdida de la fuerza social y política, el desplazamiento del sujeto prioritario de esta teología de la calle al templo nuevamente, la espiritualización de la opción por los pobres y el discurso, la sacramentalización de las prácticas, la pérdida de fuerza de su carácter ecuménico y la desarticulación ya no por dispersión, sino por aislamiento y pérdida de la memoria histórica subversiva del cristianismo.

Dos dramáticos ejemplos podríamos dar como coronación de este recuento de daños, que muestran su gravedad:

  1. Primero, la tempestad de elogios sin cuartel que recibió Francisco por parte de los teólogos de la liberación inmediatamente a su elección, sin abrigar la menor sospecha o duda al respecto y prácticamente declarando el fin de la guerra, del invierno eclesial, lo cual obviamente no ha sucedido todavía.
  2. Segundo, la imposibilidad de esta experiencia, en México, de enfrentar la debacle social y política que estamos viviendo con la inseguridad y violencia exacerbadas y la corrupción total de lo político: acontece en las iglesias de la liberación pasividad, indiferencia, debilidad para articular un esfuerzo de la magnitud que requiere el contexto actual.

Francisco y la Teología de la Liberación

¿Qué pasa cuando el cardenal Bergoglio es elegido papa? Primero ocurre el escepticismo, la confusión, la sospecha, hasta la denostación. Después va serenándose el espíritu y algunos empiezan a abrigar esperanzas de un cambio real en la Iglesia. (No fue el caso del OE quienes hicimos un análisis de los papables y todos estaban cortados con la misma tijera…) Finalmente acontece el discurso papal consistente por una Iglesia de los pobres y la crítica dura al neoliberalismo y entonces muchos se unen a la euforia primaria de los teólogos de la liberación. Pero está muy lejos aún de esta celebración.

Más allá de la efervescencia papal que ha mantenido la figura de Francisco en los titulares de la opinión pública a nivel mundial y a dos años de distancia podemos decir con certeza, lo que hace un año decíamos en nuestro balance crítico publicado el 13 de abril: que ha revolucionado la imagen del papado a partir de gestos sencillos, lenguaje directo y un estilo austero de conducción eclesiástica, pero cabe aún la duda en torno a si detrás de las formas existe un proyecto sólido y factible de renovación de una institución profunda y francamente debilitada.[1]

Podríamos aventurar algunas primeras valoraciones de fondo:

  1. Primero en torno a la empresa más significativa del papa Bergoglio: la reforma de la curia vaticana, mediante la creación de una comisión internacional de 8 cardenales para dicha tarea y la conformación de una comisión para los asuntos económicos del Estado Vaticano. Pero un primer obstáculo se presenta en el perfil y probidad moral de algunos de ellos, como pueden ser el del mismo presidente de la comisión para la reforma de la curia, el cardenal Oscar Rodríguez Madariaga, también la designación para la misma comisión del cardenal chileno Errázuriz, muy cercano al papa pero en América Latina reconocido detractor de la Teología de la Liberación; y finalmente, el más notable quiebre, la designación del cardenal Norberto Rivera, primado de México, como miembro de la comisión económica de El Vaticano.
  2. En segundo término, la reforma tiene que tocar fondo, se necesita ir más allá de lo administrativo interno hacia un cambio en las relaciones de El Vaticano con los episcopados nacionales, donde prime la colegialidad y no el autoritarismo, y las decisiones fluyan desde las iglesias locales hacia la cúpula y no al revés como realmente sucede. (Tenemos que tener cuidado por que las iglesias locales están dirigidas por curas que son mas papistas que el papa)
  3. Un tercer elemento estaría en la posibilidad de que Francisco, con el poco tiempo y personal con que realmente cuenta (su edad y salud prefiguran un papado breve), pueda sentar bases sólidas para este proyecto que con atrevimiento ha inaugurado, quizá no lo vea ni el próximo papa lo siga.
  4. En lo pastoral y disciplinar, podemos de igual manera encontrar aciertos e impasses. Pero hasta el momento, sólo discursos y pocos cambios reales en materia de moral de la familia, papel del laicado, equidad de género.
  5. Antes bien, sobre temas inquietantes, el más de todos concerniente a los abusos sexuales a menores por sacerdotes y obispos católicos, vienen respuestas débiles ante pruebas irrefutables de tales delitos y del encubrimiento sistemático de los curas pederastas por parte de la institución católica que han llegado a tribunales estatales, federales e internacionales.

Si ponemos en la balanza todo lo dicho hasta ahora, sopesando lo más objetivamente el primer año del papa argentino, no podemos negar que representa sobre todo la sencillez y la sensibilidad, pero sería exagerado decir que está creando una nueva era en la iglesia católica; esa iglesia ya ha sido creada en América Latina, en África, en Asia, donde camina verdaderamente al lado de los pobres y es una iglesia pobre; lo que el Bergoglio hace con sus gestos y sus palabras es seguir el ejemplo de esa iglesia, que seguramente conoció en Argentina, como jesuita.

En julio de 2013 surgió el colectivo llamado Primavera Eclesial ya!, con el objetivo de plantear al papa y a las iglesias una serie de demandas irrenunciables de justicia eclesial:

el sacerdocio femenino, el celibato sacerdotal opcional, la transformación del Estado Vaticano en red internacional de justicia, paz e integridad de la creación, la democratización laical a partir de asambleas eclesiales con protagonismo de mujeres y jóvenes y la transformación del Banco Vaticano (IOR) en banca social de los pobres para luchar contra la pobreza en el mundo.[2]

Este colectivo fue consolidándose a partir de estas demandas hasta configurar una crítica importante tanto del papado de Francisco como de la Teología de la Liberación misma que hoy se sienta a la mesa con la institución católico, y apenas deja caer migajas a los pobres por los que otrora optaron. Y lo primero que podemos decir sobre ello es que Francisco ha llegado tarde a la Teología de la Liberación, pero es bienvenido: él quizá representa una primavera papal, pero no una primavera eclesial, que siempre ha estado ahí, aún durante el largo invierno eclesial:

ha estado en los pueblos indígenas agraviados, las mujeres violentadas y humilladas sistemáticamente en la sociedad y las iglesias, en los campesinos y afrodescendientes marginados y explotados, en millones de niñas y niños que padecen hambre o migran solos por necesidad o supervivencia, en jóvenes sin alternativas y expuestos a la violencia criminal y estructural, en personas con capacidades diferenciadas, en lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexo (LGBTI) que sufren discriminación, en comunidades enteras desplazadas, migrantes y refugiados en situación de extrema vulnerabilidad, en toxicodependientes, en la gente en situación de calle… y en muchos rostros más que viven en la exclusión. Ellas y ellos, construyen nuevos tejidos, y nos enseñan nuevas formas de ser comunidad.[3]

Esta nueva manera de sentirnos iglesia es y ha sido una experiencia en contracorriente, en contextos adversos, de persecución, de incomprensión, que nos alejó de formas eclesiales institucionales pero posibilitó caminar por otros senderos y construir identidades eclesiales más libres, creativas, esperanzadoras, resistentes, dialogantes, no-patriarcales y articuladas con actores sociales no-religiosos de forma más participativa, horizontal, justa.

Hacen constatar que la Teología de la Liberación no es única, sino de muchos rostros. Y en la medida que el discurso papal y su proyecto práctico consideren esta pluralidad, entonces podemos decir que está caminando por la primavera inaugurada por el Concilio Vaticano II y continuada en América Latina por las teologías de la liberación.

No se puede dejar de mencionar el papel de la mujer en la iglesia y en la Teología de la Liberación. Con el papa Francisco se crearon expectativas sobre la participación de las mujeres en la iglesia, estas expectativas eran desde una mayor participación, hasta la participación de las mujeres en la toma de decisiones en la iglesia, aspecto que implicaría el acceso a la ordenación sacerdotal. Estas posibilidades, ni con la teología de la liberación ni con el papa Francisco no se cumplieron. Esto es claro. La Teóloga Ivone Gebara dice: “El Papa Francisco tiene buena voluntad (…) pero, viviendo dentro de una tradición sagrada masculina, no tiene condiciones para dar pasos revolucionarios para promover de hecho la innovación necesaria al mundo de hoy. El papa Francisco tiene buena voluntad pero no es un revolucionario. La teología de la liberación busco la liberación de los oprimidos, pero olvido a las mujeres doblemente oprimidas por el sistema capitalista patriarcal.

[1] Observatorio Eclesial, “Francisco y la reforma de la iglesia católica. Balance crítico a un año de la elección del primer papa latinoamericano”, enhttp://observatorioeclesial.org.mx/2014/03/13/franciscoylareformadelaiglesia/

[2] Demandas expresadas públicamente en julio de 2013 y firmadas hasta ahora por medio millar de personas de todo el mundo. Ver enhttps://secure.avaaz.org/es/petition/Primavera_eclesial_ya

[3] Pedimos lo justo, soñamos lo imposible: ¡Primavera Eclesial ya!, Declaración del grupo de Primavera Eclesial Ya, San José, Costa Rica, 11 de octubre de 2014, a 52 años de la inauguración del Concilio Vaticano II.

«En el Evangelio está la esencia de la liberación de la mujer» LUCETTA SCARAFFIA TEÓLOGA E HISTORIADORA


«Mi trabajo es hacer conocer a la Iglesia el tesoro que tiene: las mujeres». Es la carta de presentación de Lucetta Scaraffia, responsable del suplemento femenino «Donne Chiesa Mondo» de L´Osservatore Romano, el periódico del Vaticano.

6/06/15 8:00 PM | Imprimir | Enviar

(Portaluz)

Usted, que militó en el feminismo más laicista, ¿cómo llegó a la fe?

Soy historiadora y me atraían mucho, desde una óptica feminista, las historias de las mujeres. Las santas y las religiosas son de las mujeres más fuertes que existen. Sentía curiosidad y cayó en mis manos el Libro de la vida, de santa Teresa de Ávila. Me sorprendieron su inteligencia y su fuerza. Me di cuenta de que no había modelos así en el feminismo laico pero sí en la Iglesia. Profundicé más en el estudio de estas mujeres, pero como investigadora. Poco a poco me contagiaron su fe, y su espiritualidad tocó mi corazón. Así volví a la fe.

¿Cómo es esa mujer que descubrió?

Las mujeres que han sido importantes en la Iglesia siempre han sido «feministas», es decir, siempre han defendido la presencia de la mujer en un mundo de hombres. Hablo de Santa Teresa o de santa Hildegarda de Bingen. También he estudiado a las fundadoras de las congregaciones de vida activa y estas mujeres se emancipaban mucho antes que las mujeres del mundo laico. Comenzaron a dirigir estas «empresas», viajaban mucho cuando las mujeres laicas ni viajaban solas ni podían administrar su dinero. Es decir, tuvieron un espacio propio para afirmarse como mujeres modernas.

¿Eran feministas?

Un feminismo distinto. El feminismo en la Iglesia católica es el de la mujer que asume una responsabilidad y demuestra saber acarrear con ella. No pide ningún derecho. Ve que hay tareas que realizar, las realiza, y con eso demuestra que es capaz de ello pero no pide derechos. Actúa en lugar de quejarse y, sobre todo, en lugar de emprender una batalla política. Ocupa puestos pensados tradicionalmente para hombres y lo hace sin aportar una justificación ideológica. Ese feminismo católico de acción es desconocido, sin embargo, el laico ha logrado importantes conquistas. Una es el llamado «derecho al aborto». El feminismo ha hecho creer que el aborto ayuda a las mujeres a tener más libertad, pero basar la libertad en un asesinato es horrible. La mujer no necesita esto. Incluso cuando no tenía fe me parecía horrible reivindicar el aborto. Otra «conquista» ha sido la masculinización. Nos han hecho creer que la mujer tiene que ser como el hombre y denuestan la maternidad. También nos hacen pensar que la mujer solo es valiosa si hace lo que hace el hombre. Si hace «de mujer», es decir, si se ocupa de sus hijos, su hogar o las personas mayores, no tiene valor.

¿Qué hemos perdido con esta distorsión?

Esta imagen es errónea porque está muy ideologizada. Además, impone que la mujer tenga que ser bella, joven y sexy y, al mismo tiempo, deba hacer una carrera como un hombre. Pero no siempre somos jóvenes y bellas. Es lícito querer una carrera profesional de éxito, pero todas las mujeres albergan el deseo profundo de tener una familia. Es muy extraño que la mujer renuncie a esto, porque sabe que la familia da una alegría más profunda que una carrera profesional.

¿Y también quiere ser madre?

Las madres son únicas, no se pueden reemplazar. En cualquier trabajo te pueden sustituir por otra persona, pero una madre es insustituible. Sé que esto no es políticamente muy correcto, pero es así. La mujer quiere tener una familia, sabe que es lo más bonito del mundo.

¿Cómo lograr tener una carrera profesional y una familia?

A la mujer se la debe ayudar a entrar y salir del mercado laboral. El hombre tiene que ayudarla y se debe aceptar que, el tiempo que la mujer pasa al cuidado de los hijos no es un tiempo perdido desde el punto de vista profesional, porque ella adquiere más capacidades.

¿En qué mujeres podemos inspirarnos?

En Santa Teresa, Santa Hildegarda,santa Francisca Javiera Cabrini… Las santas son excelentes ejemplos para la mujer. Santa Teresa nos enseña, entre otras muchas cosas, a tener coraje, a no aceptar las situaciones de sumisión e injusticia, sino superarlas de forma diplomática, no agresiva.

¿Por qué las mujeres de hoy no buscamos estos ejemplos en la Iglesia?

Porque hay una secularización que nos ha hecho pensar que las mujeres en la Iglesia son maltratadas, cuando no es así, la Iglesia no es un lugar de opresión de la mujer. De hecho, es el cristianismo el que ha liberado a la mujer. En las palabras del Evangelio está la esencia de la libertad de la mujer, aunque la realidad haya sido algo diferente. Pero el verdadero mensaje es este: El Evangelio es el texto más favorable a las mujeres que existe en el mundo. Hombre y mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios.

Usted no está a favor del sacerdocio femenino. ¿Qué papel cree que le corresponde entonces a la mujer en la Iglesia?

Hay un feminismo muy radical en la Iglesia que quiere que la mujer sea sacerdote, siguiendo la línea del feminismo laico. Son una minoría. La mujer no quiere hacer lo que hace el hombre, sino tener un espacio propio. La mujer está avanzando en la Iglesia. Aunque por ahora no hemos visto grandes cambios, se está cayendo más en la cuenta de lo que es capaz de aportar la mujer.

¿Y qué aporta en el Vaticano?

En el Vaticano hay muchas mujeres, aunque hacen trabajos aún de segundo nivel; pero la presencia de la mujer en los ámbitos de decisión no es cuestión de dogma. Son leyes canónicas que se pueden cambiar. No existe una doctrina contra la mujer. Por ejemplo, una mujer podría dirigir el Pontificio Consejo para la Familia. De hecho, ya son las mujeres las que sostienen las parroquias siendo catequistas, atendiendo a las personas necesitadas y a los enfermos. Si las mujeres hicieran una huelga en la Iglesia, nos daríamos cuenta de todo lo que hacen.

¿Dónde encontramos la clave de la participación de la mujer en la Iglesia?

Hay que leer bien el Evangelio. Jesús dice que lo más importante es el servicio y Él asume el papel de servidor. Por tanto, hace ver que el servicio es el modo de actuar más cercano a Él mismo. Lo más importante que podemos hacer para imitar a Jesús es servir, y en eso la mujer lleva ventaja.

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Afectos desordenados: ¿falta moral o lucha con la energía divina?


Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) – Lunes, 1 de junio de 2015

El renombrado escritor espiritual Henri Nouwen no hizo ningún secreto del hecho de ser emocionalmente hipersensible y de sufrir, a veces hasta el punto de depresión clínica, de obsesiones emotivas. A veces, él, célibe con votos, estaba simplemente dominado por el sentimiento de estar enamorado de alguien que estaba absolutamente indisponible, que le dejara psicológicamente paralizado y necesitado de ayuda profesional.

Sin embargo, dada la honradez moral de Nouwen y la transparencia de su vida, uno difícilmente le asigna esto como un desorden moral, a pesar de lo emocionalmente mutilante que resultaba a veces. Él, simplemente, a veces era incapaz de ayudarse, tal era su sensibilidad emotiva.

Casi toda la gente sensible sufre algo parecido, aunque quizá no tan agudo como lo que afligió a Henri Nouwen. Por otra parte, estas clases de obsesiones emotivas  afectan a nuestras vidas enteras, incluso a nuestras vidas moral y religiosa. Lo que hacemos en el dolor y parálisis de la obsesión raramente nos hace orgullosos, y está con frecuencia lejos de ser un acto libre. En el aprieto de una obsesión emotiva, no podemos pensar libremente, orar libremente, decidir cosas libremente, y estamos inclinados a actuar compulsivamente de maneras que no son morales. ¿Cuál es, entonces, la moralidad de nuestras acciones?

Los escritores espirituales clásicos hablan de algo que ellos denominan “afectos desordenados”; y, para ellos, estos “afectos desordenados” son una falta moral, algo que necesitamos controlar por el poder de la voluntad. Sin embargo, lo que quieren decir por “afectos desordenados” cubre una amplia gama de cosas. En su opinión, nosotros podemos estar desordenadamente enganchados a nuestro orgullo, a nuestro aspecto exterior, al dinero, al poder, al placer, al confort, a las posesiones, al sexo y a una lista sin fin de otras cosas. Ellos veían esto como lo contrario de la virtud del desprendimiento. Y, como su contrario es una virtud, el “afecto desordenado” es, para la espiritualidad clásica, un vicio, una falta moral y espiritual.

Hay mucho que decir positivamente acerca de esta opinión. Normalmente, la falta de desprendimiento es una falta moral. Pero, quizá haya una excepción. Un afecto desordenado puede también ser una obsesión emotiva con otra persona, y esto embarra la cuestión moral. Las obsesiones, generalmente, no son elegidas libremente ni están con frecuencia en poder de ser controladas por la voluntad, al menos en las emociones. Como nuestros antiguos catecismos y libros de teología moral solían enseñar correctamente: Nosotros somos responsables de nuestras acciones, pero no somos responsables de la manera como sentimos. Nuestras emociones son como caballos salvajes; vagan por donde quieren y no son fáciles de domesticar y enjaezar.

De aquí que -según creo- la noción de “afectos desordenados”, como se expresa en la espiritualidad clásica, necesite ser matizada por una serie de otros conceptos que, aunque llevan las mismas etiquetas de aviso, llevan algo más. Por ejemplo, hoy hablamos de “obsesiones”, y todos nosotros sabemos qué potentes y mutilantes pueden ser. Tú no puedes simplemente desear o dirigir tu camino libre de una obsesión. Pero, ¿es eso una falta moral?

A veces también hablamos de “estar poseídos por demonios”, y eso también tiene una variedad de significados. Podemos ser poseídos por un poder más allá de nosotros que domina nuestra voluntad, sea eso el demonio mismo o alguna abrumadora adicción, tal como el alcohol o las drogas. La mayoría de nosotros no estamos abrumados, pero cada uno de nosotros lucha con sus propios demonios, y la línea entre obsesión y posesión es a veces delgada.

Por otra parte, hoy los psicólogos arquetípicos hablan de algo que ellos denominan “daimons”, esto es, creen que lo que explica nuestras acciones no es sólo la naturaleza y la educación sino también poderosos “ángeles” y “demonios” que están dentro de nosotros, que implacablemente rondan nuestros cuerpos y mentes, y nos dejan obsesionados e impulsados crónicamente. Pero estos “daimons” están también muy frecuentemente en la raíz de nuestra creatividad y eso es por lo que con frecuencia vemos (en la fraseología de Michael Higgins) “genios torturados” en muchos grandes triunfadores, románticos, gente con temperamento artístico y gente como Van Gogh y Nouwen, quienes, bajo el aprieto de una obsesión, se cortaban una oreja o inscribían su nombre en el registro de una clínica.

¿Cuál es el punto de iluminación de esto? Un entendimiento más profundo de nosotros mismos y de otros. No deberíamos estar tan desconcertados por lo que sucede a veces en nuestro mundo y dentro de nosotros. Somos criaturas salvajes, obsesas, complejas, y esa complejidad no echa sus raíces, primero de todo, en lo que es malo en nosotros. Más bien está enraizado en lo más profundo de nuestro interior, a saber, la imagen y semejanza de Dios. Somos espíritus infinitos que viajan en un mundo finito. Las obsesiones vienen con el territorio. En los antiguos mitos, dioses y diosas con frecuencia se enamoraban perdidamente de seres humanos, pero los antiguos creían que esto era un lugar donde lo divino y lo humano se encontraban. Y aún sucede esto: Lo divino que hay en nosotros a veces  también se enamora perdidamente de otro ser humano. Esto, por supuesto, no nos excusa de actuar sobre esos sentimientos como nos gustaría, pero nos dice que esto es más un encuentro entre lo divino y humano que una falta moral.

http://www.ciudadredonda.org/articulo/afectos-desordenados-falta-moral-o-lucha-con-la-energia-divina

Homilía en la comunidad católica del Espíritu Santo, Cuerpo y la Sangre de Cristo, B, 07 de junio 2015)


¿Has notado lo que pasa cuando vas a un restaurante?
Alguien te saluda y te muestra  una mesa.
Si eres una mujer sola,
es muy probable que estar sentado con una vista de primer plano
a la puerta de la cocina o el baño.
Si eres una pareja bien vestida,
usted será más probable que estar sentado
en un rincón tranquilo con una vista agradable.
Pues toma pides lo que quieres beber,
y una cesta de pan se mostrará con él.
De manera similar, las comidas eran marcadores del estado en tiempos de Jesús.
Invitaciones mostraron que estaba «en» y que estaba «fuera».
Disposición de los asientos
refleja la jerarquía, el patriarcado, el estado y las normas de género.
Durante las comidas todos vieron
que estaba sentado en la cabecera de la mesa
y que estaba a los pies
y quien lavó los pies.
Se mantuvieron los valores sociales y religiosos
en los rituales lavados, oraciones y símbolos.
Las comidas eran una forma de que los ricos para mostrar su riqueza
y para los clientes para ganar el honor.
_____________________________________________
Este era el mundo de Jesús, pero él no siguió las reglas.
En cambio, Jesús desafió exclusivismo social y religiosa
con su práctica de la mesa abierta comunión.
Comió con «pecadores» ofender a la élite religiosa.
Jesús ignoró las tradiciones religiosas
sobre el lavado y el ayuno y día de reposo,
volcando el sistema que puso reglas por delante de la gente.
En las casas de los ricos y poderosos
que no dudó en decirle parábolas acerca de las prioridades equivocadas,
incluso contrastar la falta de una serie de valores morales
con un pecador arrepentido.
Se volvió rango social al revés.
Jesús encarnó su, mensaje contracultural subversiva
en las comidas, una teología de mesa, por así decirlo.
___________________________________________
Se desprende de nuestras escrituras que la iglesia del primer siglo
recordado esas lecciones de mesa abierta comunión de Jesús.
El Evangelio de Juan incluye 5 escenas de comidas diferentes.
Mateo tiene 9.
Marcos tiene 10.
Lucas tiene 11.
________________________________________________
Es irónico que a lo largo de los siglos
nuestras teologías católicas han perdido el punto
acerca de la importancia de la mesa comunión de Jesús.
La carta de Pablo a los Hebreos lleva dos de esas teologías errantes:
la teología «expiación» de la muerte sangrienta de Jesús
como redimirnos del pecado;
y la teología «supercessionist»,
también llamado desplazamiento o la teología de sustitución,
donde el «nuevo» pacto del cristianismo
es visto como la sustitución de la «vieja» pacto del judaísmo.
Las declaraciones acerca de la teología de la expiación
un gran peso en la traducción del Vaticano
del Misal New Roman ahora en uso aquí en los EE.UU.
En cuanto a supercessionism,
unos pocos versículos antes de hoy de la lectura de Hebreos,
Pablo afirma que Dios ha juzgado
el pacto con Moisés e Israel
como deficiente y obsoleto, viejo y cerca de desaparecer.
Ese tema, un producto de la disensión
entre las distintas cepas del cristianismo primitivo, creció
en vicioso antisemitismo, las Cruzadas, y el Holocausto.
Desde el Concilio Vaticano II, los teólogos y los papas han hecho algunos esfuerzos
alejarse de supercessionism,
sin embargo, que la teología sigue siendo tan reciente como
Papa Francisco Evangelii Gaudium. .
_____________________________________________
Pero Jesús era judío.
Sus discípulos, recordando sus comidas con él,
les recuerda como comidas judías Sabbath
y les practica de esa manera.
Ellos poner la mesa sábado con dos velas
para representar los mandamientos
recordar y observar el día de reposo;
una copa de vino;
y al menos dos barras de pan jalá
para representar la doble porción de maná que Dios proveyó
para prepararse para el sábado en el desierto del desierto.
Ellos bendecir las velas y encenderlas,
luego rezar el Kidush mientras levanta una copa de vino:
Esta Kidush es una oración bendición
que tiene ecos en cada Misa católica.
Comenzaron: Baruj Atá Adonai-
Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
que nos santifica con tus mandamientos,
y ha quedado satisfechos con nosotros.
Entonces el jefe de la asamblea sería levantar los dos panes jalá
y recitar otra bendición:
Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del Universo,
quien trae el pan de la tierra.
Ellos romper el pan en trozos
y pasarlo alrededor de la mesa
y cada persona tenía un pedazo de comer.
Luego iban a comenzar la comida del sábado.

Utilizamos esas mismas oraciones en cada masa
Bendito seas, Dios de toda la creación,
a través de su bondad tenemos este pan,
que la tierra ha dado y la mano del hombre han hecho ….
Bendito seas, Dios de toda la creación,
a través de su bondad tenemos este vino para ofrecer,
fruto de la vid y del trabajo del hombre.
Pasamos el pan y se pasa la copa
para todo el mundo a comer y beber.
Esta es nuestra comida sagrada,
el mismo Jesús comida celebró con sus discípulos.
Es nuestra acción de gracias, eso es lo que significa la palabra Eucaristía.
Es nuestro recuerdo ritual de nuestro hermano Jesús y sus enseñanzas.
Estos y todos los otros significados de esta comida
hacernos católica, es decir, universalidad
en nuestra relación con Dios
y con los demás
y toda la creación.
_____________________________________________
Cada vez que celebramos aquí,
vamos de esta santa mesa
a las otras tablas sagradas de nuestro mundo.
Ahí está la sagrada mesa en nuestros hogares,
si comemos en familia o con amigos o solo.
Ahí está la sagrada mesa en casa de los amigos,
en los restaurantes, en los comedores de beneficencia.
Ahí está la sagrada mesa, incluso cuando no hay una mesa,
en las gradas en un partido de béisbol
o en un día de campo, o en la playa.
Ahí está la sagrada mesa cuando oramos por los oprimidos en nuestro mundo.
Ahí está la sagrada mesa
cuando enviamos una bolsa de productos enlatados a Claver Casa
o artículos de higiene personal a Corazón de Rahab
o la ropa a Asunción Outreach Center.
Una vez que hemos visto esta mesa santa
y ha compartido esta comida de pan y vino,
comenzamos a experimentar en todas partes en nuestras vidas,
en cada conexión,
a lo largo del camino.
Y a cada paso nuestro corazón cantar, Baruj Atá Adonai!
¡Bendito sea Dios!


Espíritu Santo comunidad católica
Sábados a las 16:30
Domingos a las 17:30
en 3925 West Central Avenue (Iglesia de Washington)

www.holyspirittoledo.org

Rev. Dr. Bev Bingle, Pastor
Dirección postal: 3156 Doyle Street, Toledo, OH 43608-2006
419-727-1774

FRANCISCO INVITA A CONVERTIRNOS EN «ARTESANOS DE LA PAZ»


Sólo si se deja reconciliar con Dios, el hombre puede llegar a ser constructor de paz, Santa Misa del Papa en Sarajevo

◊(RV).-  La intensa jornada de este viaje apostólico de Francisco continuó en el estadio Koševo donde el Obispo de Roma celebró una multitudinaria Santa Misa. La paz estuvo al centro de la homilía del Pontífice quien desde este lugar del mundo, flagelado por conflictos, reflexionó sobre la situacion global contemporánea. “También en nuestro tiempo, dijo, el deseo de paz y el compromiso por construirla contrastan con el hecho de que en el mundo existen numerosos conflictos armados”.  Sin embargo Francisco invitó a todos una vez más a ser “artesanos” de paz en lo cotidiano, allí donde vivimos, sin engañarnos creyendo que esto depende sólo de nosotros.  “Caeríamos en un moralismo ilusorio. La paz es don de Dios, no en sentido mágico, sino porque Él, con su Espíritu, puede imprimir estas actitudes en nuestros corazones y en nuestra carne, y hacer de nosotros verdaderos instrumentos de su paz”.  “Sólo si se deja reconciliar con Dios, el hombre puede llegar a ser constructor de paz”.  Por intercesión de la Virgen María, el Papa invitó a pedir juntos al Señor la gracia de tener un corazón sencillo, la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, de ser misericordiosos, de construir la paz, de sembrar la paz y no guerra y discordia. “Este, finalizó, es el camino que nos hace felices, que nos hace bienaventurados”.

Voz y Texto completo de la homilía del Santo Padre 

Queridos hermanos y hermanas:

En las lecturas bíblicas que hemos escuchado ha resonado varias veces la palabra «paz». Palabra profética por excelencia. Paz es el sueño de Dios, es el proyecto de Dios para la humanidad, para la historia, con toda la creación. Y es un proyecto que encuentra siempre oposición por parte del hombre y por parte del maligno. También en nuestro tiempo, el deseo de paz y el compromiso por construirla contrastan con el hecho de que en el mundo existen numerosos conflictos armados. Es una especie de tercera guerra mundial combatida «por partes»; y, en el contexto de la comunicación global, se percibe un clima de guerra.

Hay quien este clima lo quiere crear y fomentar deliberadamente, en particular los que buscan la confrontación entre las distintas culturas y civilizaciones, y también cuantos especulan con las guerras para vender armas. Pero la guerra significa niños, mujeres y ancianos en campos de refugiados; significa desplazamientos forzados; significa casas, calles, fábricas destruidas; significa, sobre todo, vidas truncadas. Ustedes lo saben bien, por haberlo experimentado precisamente aquí, cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanos y hermanas, se eleva una vez más desde esta ciudad el grito del pueblo de Dios y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad: ¡Nunca más la guerra!

Dentro de este clima de guerra, como un rayo de sol que atraviesa las nubes, resuena la palabra de Jesús en el Evangelio: «Bienaventurados los constructores de paz» (Mt 5,9). Es una llamada siempre actual, que vale para todas las generaciones. No dice: «Bienaventurados los predicadores de paz»: todos son capaces de proclamarla, incluso de forma hipócrita o aun engañosa. No. Dice: «Bienaventurados los constructores de paz», es decir, los que la hacen. Hacer la paz es un trabajo artesanal: requiere pasión, paciencia, experiencia, tesón. Bienaventurados quienes siembran paz con sus acciones cotidianas, con actitudes y gestos de servicio, de fraternidad, de diálogo, de misericordia… Estos, sí, «serán llamados hijos de Dios», porque Dios siembra paz, siempre, en todas partes; en la plenitud de los tiempos ha sembrado en el mundo a su Hijo para que tuviésemos paz. Hacer la paz es un trabajo que se realiza cada día, paso a paso, sin cansarse jamás.

Y ¿cómo se hace, cómo se construye la paz? Nos lo ha recordado de forma esencial el profeta Isaías: «La obra de la justicia será la paz» (32,17). «Opus iustitiae pax», según la versión de la Vulgata, convertida en un lema célebre adoptado proféticamente por el Papa Pío XII. La paz es obra de la justicia. Tampoco aquí retrata una justicia declamada, teorizada, planificada… sino una justicia practicada, vivida. Y el Nuevo Testamento nos enseña que el pleno cumplimiento de la justicia es amar al prójimo como a sí mismo (cf. Mt 22,39; Rm 13,9). Cuando nosotros seguimos, con la gracia de Dios, este mandamiento, ¡cómo cambian las cosas! ¡Porque cambiamos nosotros! Esa persona, ese pueblo, que vemos como enemigo, en realidad tiene mi mismo rostro, mi mismo corazón, mi misma alma. Tenemos el mismo Padre en el cielo. Entonces, la verdadera justicia es hacer a esa persona, a ese pueblo, lo que me gustaría que me hiciesen a mí, a mi pueblo (cf. Mt 7,12).

San Pablo, en la segunda lectura, nos ha indicado las actitudes necesarias para la paz: «Revístanse de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellévense mutuamente y perdónense cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor los ha perdonado: ustedes hagan lo mismo» (3, 12-13).

Estas son las actitudes para ser “artesanos” de paz en lo cotidiano, allí donde vivimos. Pero no nos engañemos creyendo que esto depende sólo de nosotros. Caeríamos en un moralismo ilusorio. La paz es don de Dios, no en sentido mágico, sino porque Él, con su Espíritu, puede imprimir estas actitudes en nuestros corazones y en nuestra carne, y hacer de nosotros verdaderos instrumentos de su paz. y, profundizando más todavía, el Apóstol dice que la paz es don de Dios porque es fruto de su reconciliación con nosotros. Sólo si se deja reconciliar con Dios, el hombre puede llegar a ser constructor de paz.

Queridos hermanos y hermanas, hoy pedimos juntos al Señor, por la intercesión de la Virgen María, la gracia de tener un corazón sencillo, la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, de ser misericordiosos, de construir la paz, de sembrar la paz y no guerra y discordia. Este es el camino que nos hace felices, que nos hace bienaventurados.

 

(Raúl Cabrera, Radio Vaticano)

 

 

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La Eucaristía actualiza la Alianza que nos santifica, nos purifica y nos une en comunión con Dios, el Papa desde San Juan de Letrán

◊(RV).- La tarde del jueves 4 de junio el Papa Francisco presidió la Misa en la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo desde el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán, para luego dar inicio a la Procesión Eucarística hasta la no muy lejana Basílica de Santa María la Mayor. En su homilía el Obispo de Roma nos recordó que Jesús “ha derramado su Sangre como precio y como baño sagrado que nos lava, para que fuéramos purificados de todos los pecados”. A través de este “sacrificio de amor infinito” Cristo con su sangre nos libra de nuestros pecados y nos restituye nuestra dignidad, puntualizó el Papa, subrayando que en la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, tenemos la alegría no solamente de celebrar este misterio, sino también de alabarlo y cantarlo “por las calles de nuestra ciudad”. Con la procesión al final de la Misa, Francisco pidió a todos expresar reconocimiento “por todo el camino que Dios nos ha hecho recorrer a través del desierto de nuestras miserias, para hacernos salir de la condición servil, nutriéndonos de su Amor mediante el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre”. Asimismo el Papa instó a sentirnos en comunión “con tantos de nuestros hermanos y hermanas que no tienen la libertad para expresar su fe en el Señor Jesús”. “Sintámonos unidos a ellos: cantemos con ellos, alabemos con ellos, adoremos con ellos. Y veneremos en nuestro corazón a aquellos hermanos y hermanas a los que ha sido requerido el sacrificio de la vida por fidelidad a Cristo: que su sangre, unida a aquella del Señor, sea prenda de paz y de reconciliación para el mundo entero.”

Homilía completa del Santo Padre 

En la Última Cena, Jesús dona su Cuerpo y su Sangre mediante el  pan y el vino, para dejarnos el memorial de su sacrificio de amor infinito. Con este “viático” lleno de gracia, los discípulos tienen todo lo necesario para su camino a lo largo de la historia, para hacer extensivo a todos el Reino de Dios. Luz y fuerza será para ellos el don que Jesús ha hecho de sí mismo, inmolándose voluntariamente sobre la cruz. Y este Pan de vida ¡ha llegado hasta nosotros!  Ante esta realidad el estupor de la Iglesia no cesa jamás. Una maravilla que alimenta siempre la contemplación, la adoración, la memoria. Nos lo demuestra un texto muy bello de la Liturgia de hoy, el Responsorio de la segunda lectura del Oficio de las Lecturas, que dice así: «Reconozcan en este pan, a aquél que fue crucificado; en el cáliz, la sangre brotada de su costado. Tomen y coman el cuerpo de Cristo, beban su sangre: porque ahora son miembros de Cristo. Para no disgregarse, coman este vínculo de comunión; para no despreciarse, beban el precio de su rescate».

Nos preguntamos: ¿qué significa, hoy, disgregarse y despreciarse?

Nosotros nos disgregamos cuando no somos dóciles a la Palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando competimos por ocupar los primeros lugares, cuando no encontramos el valor para testimoniar la caridad, cuando no somos capaces de ofrecer esperanza. La Eucaristía nos permite el no disgregarnos, porque es vínculo de comunión, y cumplimiento de la Alianza, señal viva del amor de Cristo que se ha humillado y anonadado para que permanezcamos unidos. Participando a la Eucaristía y nutriéndonos de ella, estamos incluídos en un camino que no admite divisiones. El Cristo presente en medio a nosotros, en los signos del pan y del vino, exige que la fuerza del amor supere toda laceración, y al mismo tiempo que se convierta en comunión con el pobre, apoyo para el débil, atención fraterna con los que fatigan en el llevar el peso de la vida cotidiana.

Y ¿qué significa hoy para nosotros «despreciarse», o sea diluir nuestra dignidad cristiana? Significa dejarse corroer por las idolatrías de nuestro tiempo: el aparecer, el consumir, el yo al centro de todo; pero también el ser competitivos, la arrogancia como actitud vencedora, el no tener jamás que admitir el haberse equivocado o el tener necesidades. Todo esto nos disuelve, nos vuelve cristianos mediocres, tibios, insípidos.

Jesús ha derramado su Sangre como precio y como baño sagrado que nos lava, para que seamos purificados de todos los pecados: para no disolvernos, mirándolo, saciándonos de su fuente, para ser preservados del riesgo de la corrupción. Y entonces experimentaremos la gracia de una transformación: nosotros siempre seguiremos siendo pobres pecadores, pero la Sangre de Cristo nos librará de nuestros pecados y nos restituirá nuestra dignidad. Sin mérito nuestro, con sincera humildad, podremos llevar a los hermanos el amor de nuestro Señor y Salvador. Seremos sus ojos que van en busca de Zaqueo y de la Magdalena; seremos su mano que socorre a los enfermos del cuerpo y del espíritu; seremos su corazón que ama a los necesitados de reconciliacion y de comprensión.

De esta manera la Eucaristía actualiza la Alianza que nos santifica, nos purifica y nos une en comunión admirable con Dios.

Hoy, fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, tenemos la alegría no solamente de celebrar este misterio, sino también de alabarlo y cantarlo por las calles de nuestra ciudad.  Que la procesión que realizaremos al final de la Misa, pueda expresar nuestro reconocimiento por todo el camino que Dios nos ha hecho recorrer a través del desierto de nuestras miserias, para hacernos salir de la condición servil, nutriéndonos de su Amor mediante el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.

Dentro de poco, mientras caminaremos a largo de la calles, sintámonos en comunión con tantos de nuestros hermanos y hermanas que no tienen la libertad para expresar su fe en el Señor Jesús. Sintámonos unidos a ellos: cantemos con ellos, alabemos con ellos, adoremos con ellos. Y veneremos en  nuestro corazón a aquellos hermanos y hermanas a los que ha sido requerido el sacrificio de la vida por fidelidad a Cristo: que su sangre, unida a aquella del Señor, sea prenda de paz y de reconciliación para el mundo entero.

 

(Traducción del italiano: Raúl Cabrera, Radio Vaticano)

http://en.radiovaticana.va/news/2015/06/06/pope_%E2%80%9Cbecome_artisans_of_peace_in_your_daily_lives%E2%80%9D_/1149542

Enlace LGBT no derrota, sino apoya al matrimonio. Juan Masiá s.j.


01.06.15 | 17:09.

El resultado del referendum de Irlanda, en el que prevaleció el apoyo al reconocimiento del enlace matrimonial igualitario, ha suscitado preocupación y tristeza entre quienes creen que significa una derrota para la defensa de la institución matrimonial.

Más bien habría que decir lo contrario: no es una derrota ni una amenaza para la institución matrimonial, sino un apoyo.

Hay también quienes aceptan a regañadientes el reconocimiento civil de la unión homosexual, pero impondrían la condición de no llamarla matrimonio, ni equipararla con la unión heterosexual.

(Hay también quienes fuerzan el argumento, jugando con las etimologías de “matrimonio”, “patrimonio” etc… No sabemos si les tranquilizaría hablar en ambos casos de “enlace esponsal”).

En todo caso, a quienes insisten, con razón, en “hacer todo lo posible para defender, proteger y promover la institución matrimonial y la familia», habría que tranquilizarles, porque el enlace igualitario no amenaza, sino apoya precisamente la institución matrimonial al insisitir en la formalización social y jurídica del enlace, en vez de reducirlo al ámbito privado de la convivencia de hecho más o menos estable.

Se ha diagnosticado, en el contexto de la llamada cultura de la provisionalidad, que aumenta el divorcio, así como la falta de interés por formalizar social y jurídicamente las uniones que se reducen a convivencia de hecho con dudosa estabilidad. Precisamente en ese contexto resulta significativo el interés, deseo y reclamación, por parte de parejas LGBT, del reconocimiento social, jurídico y cultural (que podría y debería ser también religioso) de su unión matrimonial.

Como vimos (en posts anteriores de cara al Sínodo de los Obispos), la definición católica del enlace como “comunidad de vida y amor abierta a la vida” puede aplicarse tanto a una parreja heterosexual como a una pareja no heterosexual.

El criterio bíblico expresado en la narración mitopoética de la pareja primordial es el reconocimiento mutuo como “compañía digna”. Los contrayentes se prometen fidelidad para “acompañarse mutuamente en el camino de ir construyendo una comunidad íntima de vida y amor que haga de dos personas una”.

http://blogs.periodistadigital.com/convivencia-de-religiones.php/2015/06/01/enlace-lgbt-no-derrota-sino-apoya-al-mat

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