Yo acuso! por Silvia Brandon-Pérez, ARCWP 28 de septiembre de 2015, Violaciónes de derechos humanos en las prisiones de Estados Unidos


https://silviantonia.wordpress.com/2015/09/28/258/

… «Mi hijo ha estado en» el agujero «en el Centro Correccional Deueul sólo porque eso es lo que Deueul hace con los presos temporales. Lo llaman» la segregación administrativa. «Recientemente, un hombre que estaba en la cárcel por una multa de aparcamiento murió mientras en «vigilancia de suicidio.» Le negaron medicamento por autoridades de la prisión y murió en un terrible withdrawal.
http://www.huffingtonpost.com/entry/family-sues-after-man-dies-while-in-jail-for-unpaid-parking-ticket_56044469e4b00310edfa778b
A Mi hijo se le ha negado la medicación varias veces y pasado a retiro solitario. Recientemente tuvo lo que se diagnostica más tarde como un «ataque de ansiedad», mientras que la retirada de la medicación ha sido negado. El psiquiatra que había prescrito Effexor «olvidó» para renovar la medicación.Sus síntomas se asemejan a los de un ataque al corazón …

Aunque las condiciones son quizás menos duras que las de las cárceles de Pinochet, nuestro sistema penitenciario en los EE.UU. es execrable. Me han dicho que como madre tengo «no permanente» para quejarse ante los tribunales.Siento disentir. Con Emile Zola cuando protestó por el encarcelamiento de Alfred Dreyfuss, sigo de pie en señal de protesta. Yo acuso «!

Respuesta de Bridget Mary:… Vamos a tratar a todos con respeto y dignidad humana, Francisco tocó muchos corazones, durante su visita la semana pasada Dos de los aspectos más destacados fueron la visita de los presos y su almuerzo con las personas sin hogar Tenemos que tratar nuestras hermanas y hermanos con amabilidad, respeto y compasión si vamos a ser la presencia de Dios en nuestro mundo. Gracias Silvia por traer este importante asunto a nuestra atención. Que tenemos nuestros funcionarios responsables de todos los abusos y ser el cambio que quiere ver en nuestro mundo cotidiano. 
Bridget María Meehan, ARCWP, www.arcwp.org

HOMILIA DE LA OBISPA BRIDGET MARY MEEHAN (SEPTIEMBRE 24/15) EN LA ORDENACIÓN DE LAS 3 NUEVAS OBISPAS


http://bridgetmarys.blogspot.com/2015/09/homilia-de-bridget-mary-meehan-92415.html

Nos regocijamos hoy de que Dios está haciendo grandes cosas por nosotras a medida que desarrollamos  nuestro movimiento internacional por la ordenación de 3 nuevas obispas: Olga Lucía Álvarez Benjumea, de América Latina, Mary Eileen Collingwood de los Estados Unidos, y Michele Birch-Conery de Canadá. Cada una de estas mujeres trae dones espirituales únicos y diversas experiencias de vida que informarán su papel de obispa en un modelo circular de liderazgo dentro de un discipulado de iguales.

 

Olga Lucía Álvarez Benjumea de Medellín-Colombia nos comparte que su misión como obispa en la América Latina será fomentar una comunidad inclusiva, donde los dones de las personas surgirán para romper las cadenas del clericalismo y desarrollar una comunidad de empoderamiento. Ella escribe: «Es con la fuerza de Dios que estimulo el crecimiento de la Iglesia a través de la fe y los valores cristianos basados ​​en las enseñanzas del Evangelio de la justicia y la igualdad de una manera inclusiva y verdadera con el fin de ampliar el presbiterado como servicio en la iglesia.»

 

Mary Eileen Collingwood de Hudson, Ohio, tiene experiencia en la educación y el ministerio que la ha puesto en contacto con la mentalidad operativa y la estructura de trabajo de la iglesia, y está muy consciente de la necesidad de reforma. Mary ha centrado su energía en el vivir la visión de las mujeres como miembros iguales en la formulación de políticas, la enseñanza, el liderazgo y el ministerio ordenado en la Iglesia Católica Romana. Ella tiene un comportamiento seguro y articula claramente sus pensamientos que están anclados en su profunda espiritualidad. El estar casada y la crianza de los hijos le han dado a Mary una amplia comprensión de las alegrías y las tristezas inesperadas de la vida cotidiana. Sus experiencias de vida conyugal y familiar proveen perspectivas que los católicos de hoy apreciarían en sus obispos.

 

Michele Birch-Conery de Windsor, Ontario, Canadá celebró su décimo aniversario como primera presbítera de Canadá el 25 de julio. Michele trae el conocimiento de nuestra historia y nuestras intenciones originarias que son cruciales para nuestra evolución continua. Su experiencia de vida acumulada y su desarrollo espiritual ofrecen sabiduría y construyen un puente para mantener las diferencias en la unidad y la igualdad. Ella afirma la diversidad en nuestros ministerios y en nuestras realidades intergeneracionales: «Estoy comprometida con nuestro modelo no clerical del presbiterado que promueva la igualdad y la no violencia, dentro de las comunidades de los ordenados, y en nuestras comunidades sacramentales inclusivas. En estas comunidades de fe de «discipulado de iguales», nos encontramos en el corazón de Cristo y prosperamos en la vitalidad de nuestro amor incondicional compartido».

 

En el Magníficat, María Madre de Jesús, proclama el fiel amor de Dios por la plenitud de vida para todos, especialmente los débiles y oprimidos. Las palabras de María se hacen eco del mensaje de los profetas que continúan desafiándonos hoy: enfrentar al poder con la verdad, desafiar la discriminación, y trabajar por la justicia.

 

Al igual que María, también nosotras proclamamos que Dios está haciendo grandes cosas por nosotros. Dios está trabajando a través de nuestro movimiento para levantar a las mujeres como iguales en nuestra Iglesia y para promover la plena humanidad de las mujeres en el mundo. Creemos que los derechos de las mujeres son derechos humanos y que la igualdad de género es la voluntad de Dios para todos. En Génesis 1:17 leemos: «La humanidad fue creada como reflejo de Dios: en la imagen divina Dios los creó; mujeres y hombres, Dios los hizo».

 

En una reciente charla TED titulada «Por qué creo que el maltrato a la mujer es el abuso número uno de los derechos humanos,» Jimmy Carter sostiene que la mala interpretación de las escrituras religiosas es un fuerte factor determinante de la violencia y la discriminación contra las mujeres en todo el mundo. Carter dice: «Es  un problema generalizado, porque los hombres pueden ejercer ese poder y si un marido o un empleador abusivos, por ejemplo, quieren engañar o defraudar a las mujeres, pueden decir que si las mujeres no son iguales ante los ojos de Dios, ¿por qué debería tratarlas como si fueran iguales a mí?»

La creencia de que Dios es hombre y de que los hombres son creados a imagen de Dios más que las mujeres es el fundamento de la actitud misógina de que los hombres son superiores y las mujeres son inferiores. Si bien sabemos que el lenguaje sobre el Sagrado es metafórico y limitado, el uso del lenguaje exclusivo y de las imágenes exclusivamente masculinas ponen a Dios en un cuadro único de un hombre que eleva al hombre a la condición de Dios. Esa idolatría refuerza las actitudes y las prácticas machistas que se han enseñado en la Iglesia durante siglos. Con demasiada frecuencia las mujeres han interiorizado este pensamiento opresivo y aceptado su condición de subordinación. Pero hoy, las teólogas feministas están expandiendo nuestro lenguaje sobre Dios que incluye a Dios como «ella».
En la Biblia, nos encontramos con una rica variedad de imágenes femeninas de lo divino. La Santa Sabiduría se traduce en griego y en hebreo con terminología femenina, Sofía en griego y Hokmah en hebreo. Ella se presenta como la madre, la hermana, la novia, la anfitriona, la profeta, la predicadora, la amiga, la libertadora, y la creadora de los libros de Job, Proverbios, Eclesiástico, Baruc y la Sabiduría de Salomón.

En nuestra primera lectura «Sofía impregna todos los seres vivos, entra en las almas santas y los hace amigos de Dios.» En este encuentro con lo divino femenino se nos recuerda nuestro llamado a cuidar de la tierra porque, en última instancia, somos uno con toda la vida y con el cosmos entero.

Hoy en día existe una conciencia creciente de nuestra conexión con todos los seres vivos en nuestra misma esencia. El cosmos entero está dando a luz a Dios todos los días en una comunión de amor y de vida.
A medida que ordenamos a tres obispas hoy, reconocemos su patrimonio dentro de la tradición de Sabiduría Divina Femenina como aquella que abarca la conciencia de nuestra unidad cósmica viva en el conocimiento místico y en las teologías en evolución. Por encima de todo, están conscientes de la relación entre la conciencia divina y la defensa de los derechos humanos para la adopción de medidas para alentar a las comunidades globales de compasión. Nuestras obispas, junto con nuestra comunidad de la ARCWP y la iglesia, están surgiendo y evolucionando en una compañía de empoderamiento, en una comunidad de discípulos y de iguales.
Nuestro movimiento internacional comenzó en 2002, cuando siete mujeres valientes fueron ordenadas en el Danubio. Nuestras primeras obispas fueron ordenadas por obispos varones en la sucesión apostólica. Por lo tanto, nuestras órdenes son válidas. Estamos desobedeciendo una ley injusta de la iglesia hecha por el hombre que discrimina contra las mujeres. En el 2015, nuestra membresía en todo el mundo de presbíteras católicas es 215. La buena noticia es que las presbíteras están cambiando la iglesia, una comunidad inclusiva a la vez. Ahora servimos a más de 75 comunidades.
En el 2014, ordené a 22 diáconos y presbíteras, y ahora que andamos por la mitad del 2015, ya he ordenado a 19. En octubre, 3 obispas de la ARCWP ordenarán a 3 presbíteras y un diácono en 3 fines de semana diferentes en las 3 ciudades de Detroit, Salt Lake City y Albuquerque.

La función principal de los obispos es ordenar diáconos, presbíteras y obispos para servir a las comunidades eclesiales inclusivas en colaboración mutua. Nuestra visión es de un modelo circular unido a la gente que servimos; por lo tanto, la obispa ordena y es también una comunicadora entusiasta de nuestra visión renovada. No tenemos diócesis o ni ejercemos jurisdicción sobre nada ni nadie. Las obispas tienen 1 voto, al igual que otros en la comunidad, en las decisiones que nos afectan a todos.
En su libro Abounding in Kindness (Abundante en la clemencia), Elizabeth Johnson afirma el desafío que la iglesia enfrenta en transformar el clericalismo y el patriarcado. Ella escribe: Esta tipo de receta de «agregue mujeres y revuelva» solo se traduce en más problemas porque las mujeres se ven presionadas a no tener en cuenta sus propios dones y a tratar de encajar en un mundo definido por lo masculino. Por el contrario, toda la estructura de la iglesia y de la sociedad necesita ser transformada para hacer espacio para una nueva comunidad de colaboración mutua. El objetivo es una nueva justicia”.

Un puente es una metáfora útil para describir la relación entre la Iglesia Católica Romana institucional y el movimiento de presbíteras. Durante este tiempo de cambio de paradigma importante, muchas personas dentro de la comunidad católica están pasando de un modelo de una jerarquía o liderazgo de arriba hacia abajo de la iglesia a uno más abierto, participativo, circular.

Por un lado, dado que nuestras ordenaciones son válidas, la Asociación de Presbíteras Católicas Romanas se ancla en lo profundo de las realidades místicas, contemplativas y sacramentales que prosperan en el patrimonio de nuestra Iglesia Católica Romana. A medida que ordenamos, utilizando los ritos de la Iglesia Católica Romana, presidimos en las liturgias sacramentales, vivimos las enseñanzas místicas, proféticas y de justicia social de la iglesia, llevamos adelante lo mejor que aún vive en la iglesia que amamos. Por otro lado, estamos conectadas con aquellos que están viviendo como discípulos e iguales en las comunidades de base inclusivas que están surgiendo de las enseñanzas del Vaticano 2, a la vez que redefinimos la futura iglesia.

Nuestro reto consiste en cruzar el puente que nos permite encontrar la disonancia entre las culturas diferentes de la iglesia. Entonces podremos sanar los efectos del pecado del machismo, para las mujeres y para los hombres. Para llegar a ser íntegros del todo, necesitamos a las mujeres en todos los ámbitos de la vida de la iglesia y en todos sus ministerios, entre ellos las presbíteras. Durante este tiempo creativo y caótico,  la ARCWP es un puente que proporciona los medios para la evolución a una iglesia más igualitaria y justa.

Estamos cruzando de un modelo clerical de la iglesia que va de arriba hacia abajo, a un modelo circular y comunitario, que manda un llamado por los dones de todos sus miembros. La Iglesia institucional enseña que el presbítero en personae Christi, en la imagen de Cristo. Cuando las presbíteras presiden en la mesa de la adoración, somos recordatorios visibles de que las mujeres son completamente iguales y que todos los bautizados son creados a la imagen de Cristo.
  
Nuestras comunidades eucarísticas inclusivas están renovando la iglesia hoy por hoy. A menudo tenemos homilías de diálogo para honrar al Espíritu de Dios que habla en toda la comunidad, no sólo en el que presenta la homilía, que en la mayoría de las iglesias católicas es el presbítero o diácono. El Cuerpo entero de Cristo, todos los bautizados, celebran los sacramentos, no solo el ordenado. En muchas de nuestras comunidades inclusivas, por ejemplo, los celebrantes en nuestras liturgias eucarísticas son dos personas, una ordenada y una no ordenada. No fue sino hasta el siglo XIII que la iglesia requirió un presbítero ordenado para consagrar la Eucaristía (ver Gary Macy, La historia oculta de la ordenación de las mujeres (The Hidden History of Women’s ordination http://ncronline.org/news/faith-parish/theologian-ordination-ideas-have-changed-over-time.

A menudo, las mujeres y los hombres lloran o sus lágrimas caen espontáneamente cuando asisten a nuestras ordenaciones o liturgias dirigidas por nuestro presbiterado femenino. Es una experiencia profundamente conmovedora oír la antigua letanía de los santos y ver a las mujeres postradas ante el altar el día de su ordenación. Después de que la obispa impone las manos sobre ella, las personas imponen sus manos y oran en silencio sobre la ordenanda u ordenando. Sus bendiciones amorosas reflejan la fe profunda de que la Rúa se está moviendo en la iglesia.

Mary Anne de Troy, Nueva York asistió a una ordenación reciente en Albany. En su carta me escribió: «La energía y el entusiasmo de la ARCWP ha dado nuevas esperanzas y me hizo más apasionada que nunca en esta lucha por la igualdad. Sinceramente, creo que es lo que quiere Cristo. Sé en mi corazón que Dios se complace y se regocija en ti y en los hombres y mujeres que han respondido a la llamada de Dios al servicio».

Mucha gente está emocionada de que Francisco está llegando a la Reunión mundial de las familias en Filadelfia este fin de semana. ¡Lo estamos también!

Papa Francisco, la ARCWP le da la bienvenida a nuestra tierra. Nos regocijamos en su defensa profética por la justicia económica y por la sanación ecológica de nuestra tierra.

Dado que las mujeres constituyen la mitad de los miembros del mundo y de la Iglesia, creemos firmemente que la igualdad de género tiene que ser una prioridad en la agenda de justicia Francisco. La realidad es que las mujeres reciben 1/10 del sueldo del mundo, y las mujeres con sus hijos a cargo constituyen 3/4 de las personas que se mueren de hambre en el mundo. Por lo tanto, es importante que Francisco haga la conexión entre la pobreza, la violencia, el abuso de las mujeres y la tierra, y la condición de segunda categoría de las mujeres en la iglesia. Si la Tierra va a ser sanada, por ejemplo, entonces las mujeres deben ser capaces de controlar su fertilidad. Esto también significaría que Francisco tendría que reconocer la realidad -que las mujeres son agentes morales libres y responsables, y levantar la prohibición sobre el control artificial de la natalidad.

Le hacemos un llamado al Papa Francisco a que afirme a las presbíteras como miembros amados de la iglesia y a que desestime todas las excomuniones y castigos contra las presbíteras y contra nuestros seguidores. También le pedimos a Francisco que afirme la primacía de la conciencia para todos los católicos, incluyendo a los gays, las lesbianas, las transexuales, los divorciados vueltos a casar, las presbíteras y nuestros seguidores. Mediante estas acciones, Francisco puede abrir el camino a la curación profunda en la Iglesia Católica de hoy y del futuro.

Para algunos, incluyendo la jerarquía católica, las presbíteras son una revolución. Ha llegado el momento de «una reorganización santa» para traer nueva vida, creatividad y justicia a la iglesia y más allá.

Nos regocijamos ahora al ordenar a 3 nuevas obispas: Olga Lucía, Mary, y Michele. Ellas ordenarán a futuras diáconas, presbíteras y obispas para servir a las comunidades inclusivas donde todos son iguales y todos son bienvenidos. ¡Celebremos los dones del Espíritu de las mujeres en aumento para liberar, sanar y transformar nuestra iglesia!

FUENTE: bridgetmarys.blogspot

Traducción: Silvia Brandon-Pérez

ENTREVISTA DE REGRESO A ROMA: El Papa fue muy claro sobre permitir el sacerdocio a las mujeres: “Eso no puedo hacerlo”


El Papa en el avión: El muro no es una solución para los inmigrantes
Francisco conversa con los periodistas del vuelo papal de regreso de Estados Unidos y responde a temas como pederastia, crisis migratoria, sacerdocio femenino o el proceso de paz en Colombia
Ciudad del Vaticano, 28 de septiembre de 2015 (ZENIT.org) Rocío Lancho García | 1336 hits
El santo padre Francisco, como es habitual al concluir un viaje apostólico, conversó con los periodistas que le acompañaban en el vuelo papal de regreso de Estados Unidos. De este modo, el Papa respondió a preguntas durante más de 40 minutos, sobre la pederastia, el sacerdocio femenino, el inminente Sínodo de los Obispos y también de cuestiones más personales, como lo que siente cuando se va de los países que visita, tal y como han publicado los medios presentes en la rueda de prensa con el Pontífice.

ABUSOS SEXUALES A MENORES
Los abusos a menores están por todas partes, están en el entorno familiar, en el entorno vecinal, en las escuelas, en los gimnasios… pero “cuando un sacerdote comete un abuso es gravísimo, porque la vocación del sacerdote es hacer crecer ese niño, esa niña, hacia el amor de Dios, hacia la madurez afectiva, o el bien. En vez de hacer eso lo ha impulsado al mal y por esto es casi un sacrilegio”. Asimismo, aseguró que los sacerdotes que abusan de menores traicionan su vocación. Es más, “también son culpables aquellos que han tapado estas cosas”, afirmó.
Sobre el perdón a estas personas que comete abusos, Francisco respondió que “si una persona ha hecho mal, es consciente de lo que ha hecho y no pide perdón, yo le pido a Dios que lo tenga en cuenta. Yo lo perdono, pero él no recibe el perdón. Está cerrado al perdón”.
Y a propósito de las víctimas y sus familias que no logran perdonar o no quieren hacerlo, el Papa explicó que “los comprendo, rezo por ellos y no los juzgo”.
Y contó que una vez, en una de estas reuniones con víctimas, una mujer le dijo que cuando su madre se enteró que habían abusado de ella “blasfemó contra Dios, perdió la fe y murió atea”. Por eso, el Papa aseguró que comprende a esa mujer y “Dios, que es más bueno que yo, la comprende. Y estoy seguro que a esa mujer Dios la ha recibido porque lo que fue manoseado, lo que fue destrozado, era su propia carne, la carne de su hija. Yo la comprendo”.

CRISIS MIGRATORIA
Respondiendo a otra pregunta, Francisco habló de las barreras que muchos países están construyendo para contener a los inmigrantes. En primer lugar, indicó que esta crisis es “el resultado de un proceso de años, porque esa gente huye de las guerras que duran desde hace años. El hambre es hambre de años”. Y añadió que “todos todos los muros caen, hoy, mañana, o dentro de cien años, pero todos caen. No es una solución. El muro no es una solución”. Pero –observó– con el diálogo entre países deben encontrarla.

PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA
A propósito de la firma de la paz entre las FARC y el Gobierno de Colombia, el Santo Padre señaló que cuando supo la noticia de que en marzo se va a firmar el acuerdo, pidió al Señor “haz que lleguemos a marzo, que se llegue con esta bella intención porque faltan pequeñas cosas pero la voluntad existe, de ambas partes”. Y añade que se quedó “contentísimo” y que se sintió parte “en el sentido que yo siempre quise esto”. Asimismo, recordó que habló tres veces con el presidente Santos sobre este problema y que la Santa Sede está muy abierta a ayudar como pueda.

CHINA
Respondiendo a una pregunta sobre las relaciones de la Santa Sede con China y la situación en este país, el Pontífice aseguró que “es una gran nación que aporta al mundo una gran cultura y tantas cosas buenas”. Y recordó que le “gustaría mucho ir a China” y que ama “al pueblo chino, lo quiero mucho”.

SACERDOCIO FEMENINO
El Papa fue muy claro sobre permitir el sacerdocio a las mujeres: “Eso no puedo hacerlo”. Recordó que el papa san Juan Pablo II, después de largos tiempos de reflexión, lo dejó dicho claramente. ¡No porque las mujeres no tengan la capacidad! Asimismo, observó que en la Iglesia son más importantes las mujeres que los hombres, “porque la Iglesia es mujer. La Iglesia, no el iglesia. La Iglesia es la esposa de Jesucristo”. Y la Virgen –precisó– es más importante que los papas y los obispos, y que los curas. Pero, también reconoció que “nosotros estamos un poco con retraso en una elaboración de la teología de la mujer; debemos avanzar en esa teología”.

ÉXITO DE FRANCISCO Y VIAJES PAPALES
Yendo a cuestiones más personales, interrogado sobre su éxito y el hecho de que se ha convertido en “una estrella”, el Papa indicó que “las estrellas son bonitas para verlas” pero “el Papa debe ser el siervo de los siervos de Dios”.
A propósito de Estados Unidos, el Santo Padre aseguró que le han sorprendido “las miradas, el calor de la gente, tan amable, una cosa bella y también diferente”. Y también le impresionó mucho “el recibimiento en las ceremonias religiosas y también por la piedad, la religiosidad”.
Del mismo modo, contó que “cuando el avión parte después de una visita me vienen las miradas de tanta gente, me vienen las ganas de rezar por ellos”, y decirle al Señor: «Yo vine aquí para hacer algo, para hacer el bien. Tal vez hice mal, perdóname pero custodia toda esa gente que me ha visto, que ha pensado las cosas que yo he dicho, me ha escuchado, incluso los que me criticaron y por todos”.

(28 de septiembre de 2015) © Innovative Media Inc.

http://www.zenit.org/es/articles/el-papa-en-el-avion-el-muro-no-es-una-solucion-para-los-inmigrantes

SIETE ARRESTOS. CUATRO ERAN PRESBITERAS PIDIENDO AL PAPA EL MINISTERIO SACERDOTAL.


Siete arrestos por pedir al papa que reconozca el derecho de la mujer a ser ordenada en la Iglesia

Arrestaron a siete activistas por desobediencia civil en Washington D.C. por pedir al papa que reconozca el derecho de la mujer a ser ordenada en sacerdocio. Visite democracynow.org/es para ver una entrevista con una de las cuatro sacerdotisas que fueron arrestadas el miércoles durante la protesta.

DEIFICAR A FRANCISCO LO OSCURECE DONDE ÉL ESTÁ TAN ASÍ QUE DERECHO, MUCHO, MUCHO ERROR


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Estamos dios de decisiones compulsivas. Y esta tendencia estaba en pantalla florida esta semana pasado como Francisco no era sólo dio la bienvenida, pero deificado. Pennsylvania congresista Bob Brady fue, quizás, el deifier en jefe como él robó vaso de agua del Papa,donde tomó un sorbo de ella con reverencia, lo compartió con su personal y seres queridos y roció el agua en sus nietos.

Las multitudes que asen en vestimenta del Papa estaban en el espíritu de la mujer enferma en el evangelio de Mateo, que sabía que iba a ser curado si podía pero tocar el borde de su manto. Pablo y Bernabé eran impresionantes cifras también y tenían un diablo de un tiempo de convencer a la gente de Listra que eran chicos y no dioses.

Pero una pausa y mirar a través de la bruma papal piadoso y verás que Francisco es un hombre; un hombre verdaderamente grande en algunos aspectos, y en otros aspectos, un fracaso.

Entonces, ¿por el fervor, las lágrimas, y sin parar la adulación? Dos razones: la esperanza y el miedo.Nuestros espíritus necesitan esperanza como nuestros pulmones necesitan oxígeno. (Lo siento viejo Juvenal, pan y circo no lo cortan.) Y cuanto más miedo somos más que se lanzan hacia cualquier luz de esperanza.

Verdades importantes se sentían antes de que puedan ser expresadas y el sentimiento es cada vez mayor en nuestras profundidades precordiales que estamos en doodoo profundo! La borrachera y el saqueo de la naturaleza de 300 años está terminando. Nuestro viaje de placer adolescente está fallando. El Océano Atlántico visita metro de Nueva York; islas están desapareciendo; Glaciares del Himalaya y otras que abastecen de agua a miles de millones se están derritiendo; los presagios son horribles.

Francisco le pregunta: «¿Quién dio la maravilla del mundo de los mares en los cementerios submarinos privados de color y vida» Lord Byron se regocijó de que el «profundo y oscuro océano azul» estaba fuera de nuestro alcance contaminante. Él estaba equivocado. Pilas de plástico coherentes en los mares como pequeñas islas desagradables. El plástico crece frágil en el sol y las olas estrellarse en pedazos microscópicos que entran en la cadena alimentaria. Llevamos a casa pescado en una bolsa de plástico y podemos entonces comemos plástico?

Clive Hamilton escribe el libro para nuestra temporada, Réquiem por un Especies; «La conclusión reacia de los científicos del clima más eminentes es que el mundo está ahora en el camino hacia un futuro muy desagradable y es demasiado tarde para detenerlo.»

Francisco es especial porque es un realista que todavía pueden inspirar. Su encíclica Laudato si es un diagnóstico sin precedentes de nuestra cultura «greedalist» y los desastres en la que nos está hundiendo. A veces el tono es el de una Casandra, la princesa troyana bendecido con el conocimiento de lo que viene y maldito con saber que nadie va a creerle.

Él no es Pollyanna pero se extiende con urgencia de la esperanza que podemos mitigar las calamidades que hemos desatado. Es por eso que este hombre en sus finales de los 70, en la salud imperfecta, podría mostrar el vigor de la juventud. Sabe que no tiene mucho tiempo y sabe que es probable Vísperas para la humanidad también. Su visita fue un apasionado llamamiento agotador, deliberadamente reprender las Naciones Unidas para verbalizar como las quemaduras planeta y suplicando con un Congreso patética para detener peleas como niños mimados en un patio de la escuela.

Pero el mismo Francisco, que es tan tan a la derecha también es tan tan mal. Él todavía está en problemas por natalismo Católica y el sexismo. Él no parece saber que no hay un solo tema que discute en su encíclica que no está afectada por overpopultation. Él dice, ridículamente, que «el crecimiento demográfico es totalmente compatible con un desarrollo integral y compartido.» Cada día cuatro y medio millón de personas se suman a nuestro planeta y la mayoría de las personas en el mundo pobre. La anticoncepción es una parte esencial de la solución y sin embargo se mantiene el tabú católica en contra de ella. Esa es la irresponsabilidad pecaminoso.

Y el problema de la mujer de Francisco aparece crudamente en su repetida condena del aborto. Es bruto y el sexismo en bruto porque dice que más de cuarenta millones de mujeres que optan por aborto en todo el mundo cada año, de nuevo, la mayoría de ellos viven en las regiones más pobres, son ya sea malo o ignorante. No hay alternativa suave. Sí, Francisco ha hecho más fácil para las mujeres que han tenido abortos para ser reconciliados con la Iglesia, que es útil para aquellas mujeres católicos que se han hecho sentir que sus decisiones de conciencia para abortar se equivocaron. Pero incluso con esa concesión no realiza la cirugía radical por lo tanto necesita el sexismo católica arraigada y de larga tenured.

Si el aborto, independientemente de las circunstancias es objetivamente malo y millones de mujeres eligen entonces Francisco, continuando esta condenación, es la lapidación esas mujeres. Él debe poner las piedras y educarse. Si hay alguna esperanza para la supervivencia de la iglesia vendrá de las mujeres que ahora están saliendo de su iglesia en masa y llevar a sus hijos con ellos.

http://religiondispatches.org/the-deification-of-pope-francis/

Histórico discurso del Papa en la ONU


Un discurso valiente y comprometido

Lea aquí el texto íntegro

«El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos»

Redacción, 25 de septiembre de 2015 a las 16:53

No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente

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Esperanzadora visita del Papa a la ONU

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Junto a las personalidades de las Naciones Unidas

  • Esperanzadora visita del Papa a la ONU
  • Junto a las personalidades de las Naciones Unidas

Señor Presidente, Señoras y Señores:

Una vez más, siguiendo una tradición de la que me siento honrado, el Secretario General de las Naciones Unidas ha invitado al Papa a dirigirse a esta honorable Asamblea de las Naciones. En nombre propio y en el de toda la comunidad católica, Señor Ban Ki-moon, quiero expresarle el más sincero y cordial agradecimiento. Agradezco también sus amables palabras. Saludo asimismo a los Jefes de Estado y de Gobierno aquí presentes, a los Embajadores, diplomáticos y funcionarios políticos y técnicos que les acompañan, al personal de las Naciones Unidas empeñado en esta 70ª Sesión de la Asamblea General, al personal de todos los programas y agencias de la familia de la ONU, y a todos los que de un modo u otro participan de esta reunión. Por medio de ustedes saludo también a los ciudadanos de todas las naciones representadas en este encuentro. Gracias por los esfuerzos de todos y de cada uno en bien de la humanidad.

Esta es la quinta vez que un Papa visita las Naciones Unidas. Lo hicieron mis predecesores Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995 y, mi más reciente predecesor, hoy el Papa emérito Benedicto XVI, en 2008. Todos ellos no ahorraron expresiones de reconocimiento para la Organización, considerándola la respuesta jurídica y política adecuada al momento histórico, caracterizado por la superación tecnológica de las distancias y fronteras y, aparentemente, de cualquier límite natural a la afirmación del poder. Una respuesta imprescindible ya que el poder tecnológico, en manos de ideologías nacionalistas o falsamente universalistas, es capaz de producir tremendas atrocidades. No puedo menos que asociarme al aprecio de mis predecesores, reafirmando la importancia que la Iglesia Católica concede a esta institución y las esperanzas que pone en sus actividades.

La historia de la comunidad organizada de los Estados, representada por las Naciones Unidas, que festeja en estos días su 70 aniversario, es una historia de importantes éxitos comunes, en un período de inusitada aceleración de los acontecimientos. Sin pretensión de exhaustividad, se puede mencionar la codificación y el desarrollo del derecho internacional, la construcción de la normativa internacional de derechos humanos, el perfeccionamiento del derecho humanitario, la solución de muchos conflictos y operaciones de paz y reconciliación, y tantos otros logros en todos los campos de la proyección internacional del quehacer humano. Todas estas realizaciones son luces que contrastan la oscuridad del desorden causado por las ambiciones descontroladas y por los egoísmos colectivos. Es cierto que aún son muchos los graves problemas no resueltos, pero es evidente que, si hubiera faltado toda esa actividad internacional, la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades. Cada uno de estos progresos políticos, jurídicos y técnicos son un camino de concreción del ideal de la fraternidad humana y un medio para su mayor realización.


Rindo por eso homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad en estos 70 años. En particular, quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos, desde Dag Hammarskjöld hasta los muchísimos funcionarios de todos los niveles, fallecidos en las misiones humanitarias, de paz y de reconciliación.
La experiencia de estos 70 años, más allá de todo lo conseguido, muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos es siempre necesaria, progresando hacia el objetivo último de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones. Tal necesidad de una mayor equidad, vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.

La labor de las Naciones Unidas, a partir de los postulados del Preámbulo y de los primeros artículos de su Carta Constitucional, puede ser vista como el desarrollo y la promoción de la soberanía del derecho, sabiendo que la justicia es requisito indispensable para obtener el ideal de la fraternidad universal. En este contexto, cabe recordar que la limitación del poder es una idea implícita en el concepto de derecho. Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales. La distribución fáctica del poder (político, económico, de defensa, tecnológico, etc.) entre una pluralidad de sujetos y la creación de un sistema jurídico de regulación de las pretensiones e intereses, concreta la limitación del poder. El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y -a la vez- grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por eso hay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión.

Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero «derecho del ambiente» por un doble motivo. Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de «capacidades inéditas» que «muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico» (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad. Segundo, porque cada una de las creaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí misma, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas. Los cristianos, junto con las otras religiones monoteístas, creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental (cf. ibíd., 81).


El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada «cultura del descarte».

Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo cual alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas. La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial que iniciará hoy mismo, es una importante señal de esperanza. Confío también que la Conferencia de París sobre cambio climático logre acuerdos fundamentales y eficaces.

No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando constituyen un paso necesario para las soluciones. La definición clásica de justicia a que aludí anteriormente contiene como elemento esencial una voluntad constante y perpetua: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi. El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.

La multiplicidad y complejidad de los problemas exige contar con instrumentos técnicos de medida. Esto, empero, comporta un doble peligro: limitarse al ejercicio burocrático de redactar largas enumeraciones de buenos propósitos -metas, objetivos e indicadores estadísticos-, o creer que una única solución teórica y apriorística dará respuesta a todos los desafíos. No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan y sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.

Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos. Deben ser edificados y desplegados por cada uno, por cada familia, en comunión con los demás hombres y en una justa relación con todos los círculos en los que se desarrolla la socialidad humana -amigos, comunidades, aldeas y municipios, escuelas, empresas y sindicatos, provincias, naciones-. Esto supone y exige el derecho a la educación -también para las niñas, excluidas en algunas partes-, que se asegura en primer lugar respetando y reforzando el derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.


Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Ese mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos.

Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad del espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.

La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre: «El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza» (Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal de Alemania, 22 septiembre 2011; citado en Laudato si’, 6). La creación se ve perjudicada «donde nosotros mismos somos las últimas instancias […] El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos» (Id., Discurso al Clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008; citado ibíd.). Por eso, la defensa del ambiente y la lucha contra la exclusión exigen el reconocimiento de una ley moral inscrita en la propia naturaleza humana, que comprende la distinción natural entre hombre y mujer (cf. Laudato si’, 155), y el absoluto respeto de la vida en todas sus etapas y dimensiones (cf. ibíd., 123; 136).

Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales insalvables y sin la actuación inmediata de aquellos pilares del desarrollo humano integral, el ideal de «salvar las futuras generaciones del flagelo de la guerra» (Carta de las Naciones Unidas, Preámbulo) y de «promover el progreso social y un más elevado nivel de vida en una más amplia libertad» (ibíd.) corre el riesgo de convertirse en un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables.

La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos.

Para tal fin hay que asegurar el imperio incontestado del derecho y el infatigable recurso a la negociación, a los buenos oficios y al arbitraje, como propone la Carta de las Naciones Unidas, verdadera norma jurídica fundamental. La experiencia de los 70 años de existencia de las Naciones Unidas, en general, y en particular la experiencia de los primeros 15 años del tercer milenio, muestran tanto la eficacia de la plena aplicación de las normas internacionales como la ineficacia de su incumplimiento. Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.

El Preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas indican los cimientos de la construcción jurídica internacional: la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones. Contrasta fuertemente con estas afirmaciones, y las niega en la práctica, la tendencia siempre presente a la proliferación de las armas, especialmente las de destrucción masiva como pueden ser las nucleares. Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua -y posiblemente de toda la humanidad- son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser «Naciones unidas por el miedo y la desconfianza». Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos.


El reciente acuerdo sobre la cuestión nuclear en una región sensible de Asia y Oriente Medio es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho, ejercitados con sinceridad, paciencia y constancia. Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz y dé los frutos deseados con la colaboración de todas las partes implicadas.

En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.
Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como en Ucrania, en Siria, en Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste en enumerar problemas, estrategias y discusiones.

Como pedía al Secretario General de las Naciones Unidas en mi carta del 9 de agosto de 2014, «la más elemental comprensión de la dignidad humana [obliga] a la comunidad internacional, en particular a través de las normas y los mecanismos del derecho internacional, a hacer todo lo posible para detener y prevenir ulteriores violencias sistemáticas contra las minorías étnicas y religiosas» y para proteger a las poblaciones inocentes.

En esta misma línea quisiera hacer mención a otro tipo de conflictividad no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas. Otra clase de guerra viven muchas de nuestras sociedades con el fenómeno del narcotráfico. Una guerra «asumida» y pobremente combatida. El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción. Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones.


Comencé esta intervención recordando las visitas de mis predecesores. Quisiera ahora que mis palabras fueran especialmente como una continuación de las palabras finales del discurso de Pablo VI, pronunciado hace casi exactamente 50 años, pero de valor perenne: «Ha llegado la hora en que se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexión, casi de oración: volver a pensar en nuestro común origen, en nuestra historia, en nuestro destino común. Nunca, como hoy, […] ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre, porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, que, bien utilizados, podrán […] resolver muchos de los graves problemas que afligen a la humanidad» (Discurso a los Representantes de los Estados, 4 de octubre de 1965). Entre otras cosas, sin duda, la genialidad humana, bien aplicada, ayudará a resolver los graves desafíos de la degradación ecológica y de la exclusión. Continúo con Pablo VI: «El verdadero peligro está en el hombre, que dispone de instrumentos cada vez más poderosos, capaces de llevar tanto a la ruina como a las más altas conquistas» (ibíd.).

La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística. La casa común de todos los hombres debe también edificarse sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.

Tal comprensión y respeto exigen un grado superior de sabiduría, que acepte la trascendencia, renuncie a la construcción de una elite omnipotente, y comprenda que el sentido pleno de la vida singular y colectiva se da en el servicio abnegado de los demás y en el uso prudente y respetuoso de la creación para el bien común. Repitiendo las palabras de Pablo VI, «el edificio de la civilización moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los únicos capaces no sólo de sostenerlo, sino también de iluminarlo» (ibíd.).
El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura en mi tierra natal, canta: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera».

El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo «todo fundamento de la vida social» y por lo tanto «termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses» (Laudato si’, 229).

El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos (cf. Evangelii gaudium, 223). No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro. El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados.

La laudable construcción jurídica internacional de la Organización de las Naciones Unidas y de todas sus realizaciones, perfeccionable como cualquier otra obra humana y, al mismo tiempo, necesaria, puede ser prenda de un futuro seguro y feliz para las generaciones futuras. Lo será si los representantes de los Estados sabrán dejar de lado intereses sectoriales e ideologías, y buscar sinceramente el servicio del bien común. Pido a Dios Todopoderoso que así sea, y les aseguro mi apoyo, mi oración y el apoyo y las oraciones de todos los fieles de la Iglesia Católica, para que esta Institución, todos sus Estados miembros y cada uno de sus funcionarios, rinda siempre un servicio eficaz a la humanidad, un servicio respetuoso de la diversidad y que sepa potenciar, para el bien común, lo mejor de cada pueblo y de cada ciudadano.

La bendición del Altísimo, la paz y la prosperidad para todos ustedes y para todos sus pueblos. Gracias.


http://www.periodistadigital.com/religion/america/2015/09/25/historico-discurso-del-papa-en-la-onu-iglesia-religion-desarrollo-sostenible-agenda-20130-cumbre-paris-casa-comun-soluciones-fraternidad-universal-respeto-sacralidad-vida-hu

 

GERARDO VALENCIA CANO (Revista Utopias Diciembre 1992) Olga Lucia Alvarez B. ARCWP


GERARDO VALENCIA CANO: 20 AÑOS…

Zona de los archivos adjuntos

Articulo de Olga Lucia Albarez

ARGENTINA: Un cura acusado de abusos por el Vaticano vuelve al ministerio


La parroquia argentina donde se ha incorporado el cura acusado

Reinaldo Narvais, en el barrio porteño de Almagro

La causa civil fue cerrada por falta de pruebas

Redacción, 28 de septiembre de 2015 a las 18:45

La Santa Sede tomó nota del asunto, solicitó un informe al respecto, y tras analizar los testimonios recolectados, y por pedido directo, pidió llevar a juicio a Narvais

Lucha contra los abusos en la Iglesia/>

Lucha contra los abusos en la Iglesia

El sacerdote Reinaldo Narvais, que fue acusado y llevado a juicio canónico por acoso sexual y abuso de autoridad contra ocho personas en la Ciudad de Rosario cuatro años atrás, se incorporó recientemente a la parroquia Nuestra Señora del Valle, ubicada en el barrio porteño de Almagro, y el malestar de los vecinos no tardó en llegar: pintadas bajo la leyenda «Reinaldo pedófilo» aparecieron sobre las entradas de la Iglesia, que rápidamente fueron tapadas.

En el año 2010, el diario La Capital, de Rosario, publicó una nota en donde se denunciaba que Narvais, había atentado contra la integridad de al menos ocho personas, a las que acosó sexualmente y, en algunos casos, llegó a abusar también de ellas. En el artículo, además, se destacaba la existencia de una persona menor de edad y de otra con discapacidad mental.

Frente a ello, la Santa Sede tomó nota del asunto, solicitó un informe al respecto, y tras analizar los testimonios recolectados, y por pedido directo, pidió llevar a juicio a Narvais, que rápidamente fue separado de la comunidad religiosa local.

Los casos por acoso sexual comenzaron en 2008, en la parroquia de Pompeya, administrada por los Canónigos Regulares de Letrán. Allí, el párroco Reinaldo Narvais, fue acusado por la comunidad contra un grupo de personas de la parroquia y el colegio contiguo. Inclusive, según publicó La Capital, un docente acosado realizó reclamos formales y logró una «reparación material» de 200 mil pesos.

El consejo nacional de la orden religiosa decidió en ese entonces separar al acusado de la comunidad de Rosario, y le ordenó realizar un tratamiento psicológico, prohibiéndole realizar toda labor pastoral y docente «hasta que se logre su adecuada recuperación».

Pese a las denuncias en su contra y a los testimonios recogidos, en Tribunales la causa civil fue cerrada por falta de pruebas. Hoy, cuatro años después, este sacerdote vuelve a la práctica, aunque esta vez, a cargo de una parroquia porteña.

(RD/Agencias)

http://www.periodistadigital.com/religion/america/2015/09/28/un-cura-acusado-de-abusos-por-el-vaticano-vuelve-al-ministerio.shtml

UN PAPA PASTORAL, DESLIZANDOSE ENTRE LOS CONSERVADORES…


http://www.nytimes.com/2015/09/27/us/in-pope-francis-philadelphia-visit-catholic-conservatives-hope-for-emphasis-on-basics.html?_r=0

En desafío a la Iglesia, algunas mujeres Católicas buscando el Sacerdocio


sep282015

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Jeff Brady / NPR
Caryl Johnson (centro) supervisa la comunión en Santa María Magdalena Comunidad en Servicios del domingo por la mañana en Santa María Magdalena Comunidad en Drexel Hill, Pa., Un aspecto diferente de una misa católica romana típica. La homilía es interactiva, hay comunión pan sin gluten, y el sacerdote es una mujer.

Caryl Johnson llama a sí misma una sacerdote, pero técnicamente fue excomulgada de la Iglesia Católica Romana. Eso ocurrió de forma automática en el 2011 cuando fue ordenado por el grupo de romanos Womenpriests católicas.
La organización reconoce que se viola los requisitos de la iglesia, pero dice que la prohibición de sacerdotisas es injusto. Hasta ahora el grupo ha ordenado 188 mujeres de todo el mundo.

Para muchas mujeres católicas, hay una gran brecha entre lo que creen y los dogmas de la iglesia. Control de la natalidad es un ejemplo: La Iglesia prohíbe, pero unareciente encuesta del Pew Research Center muestra que casi el 79 por ciento de las mujeres católicas creo que se debe permitir a usarlo. Además, el 58 por ciento piensa que la iglesia debe ordenar mujeres.
Johnson dice que durante más de tres décadas que luchó con la prohibición de la iglesia los sacerdotes femeninos. Trató de vivir dentro de las reglas – asumiendo roles ministeriales ampliadas como las mujeres se les permitía realizarlas. Pero no fue suficiente. Johnson dice que sintió una llamada espiritual para convertirse en una sacerdote que no podía ignorar por más tiempo.

“Tuve que tomar una decisión”, dice Johnson. “¿Voy a seguir el espíritu de Dios y hacer lo que Dios me pide, no importa lo que cueste? ¿O voy a seguir una regla?”

En estos días la Iglesia Católica tiene dificultades para reclutar suficientes hombres para ser sacerdotes. Johnson es uno de los que creen la apertura de la ordenación a las mujeres y las personas casadas podrían ayudar a resolver ese problema.
Francisco, sin embargo, ha rechazado de plano abrir el sacerdocio a las mujeres.
Y hay mujeres en la iglesia que se oponen a ella, también.

Refiriéndose a los sacerdotes femeninos como Johnson, Rebecca Woodhull, presidente del Consejo Nacional de Mujeres Católicas dice: “No son los sacerdotes católicos Pueden llaman a sí mismos de que, pero sería -. Tal vez – con una pequeña ‘c’ y no un capital de ‘C’ ”
Al igual que Francisco, Woodhull dice que apoya la igualdad de género en temas como el pago del lugar de trabajo. Pero ella dice que en la Iglesia Católica, los hombres y las mujeres tienen diferentes roles, y ella cree que hay buenas razones para ello.

“Las mujeres tienen ‘carismas’ especiales – talentos especiales – que son tan endémica de la persona de sexo femenino”, dice Woodhull. “El Papa Juan Pablo llamó” genio femenino “. ”
Woodhull dice estos incluyen sensibilidad y ternura, rasgos bien adaptado a las funciones reservadas a las mujeres en la iglesia, como convertirse en monja. Dicho esto, lo hace apoyar movimientos recientes para poner las mujeres en otras posiciones de liderazgo.

El año pasado Francisco nombrado Luzia Premoli, superiora general de las Hermanas Misioneras Combonianas, a un grupo misionero de alto rango llamado la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Es la primera vez que una mujer ha ocupado una posición tan alta en la iglesia.
Se mueve como que han hecho Francisco popular con el ala más liberal de la iglesia católica.

Fuera de la Iglesia Católica de San Nicolás, en Evanston, Illinois., Después de un domingo reciente Misa, Barbara Marian, de 73 años, interrumpió un periodista que le preguntó sobre Francisco, diciendo: “Oh, no es lo que le amamos? ¿No nos gusta ¿él?”

Marian es un activista de toda la vida a favor de la ordenación de las mujeres. Ella y su marido en coche casi dos horas a adorar en “St. Nick”, que es ampliamente considerado como una de las parroquias más liberales en la región.
A pesar de que el dogma católico no ha cambiado mucho bajo Francisco, Marian dice que ha cambiado el tono del diálogo, y ella piensa que es un buen comienzo.
“Lo gracioso es que cuando el tono se abre la puerta y nos puede sentarse y escuchar el uno al otro, los dos nos alejamos más inteligente, más humilde, más entendimiento”, dice Marian. Y ella espera que conduzca a cambios en la iglesia.

Cuando Francisco visita a los EE.UU. a finales de este mes, no está programado para hablar específicamente sobre el papel de la mujer en la iglesia, pero algunos espero que lo hará. Sólo unos días antes de que llegue en Filadelfia, el grupo de las mujeres Ordenación Mundial celebrará su conferencia anual allí. Los organizadores esperan que cientos de activistas van a asistir que quieren en  la Iglesia Católica para ordenar a las mujeres.

http://www.npr.org/2015/09/16/440254032/in-defiance-of-the-church-some-catholic-women-seeking-priesthood

http://www.redescristianas.net/en-desafio-a-la-iglesia-algunas-mujeres-catolicas-buscando-el-sacerdocio/#more-67656

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