ESTOY DE AFÁN!  JUAN 20: 1-18  Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


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Qué lindo texto me ofreces para conversar hoy contigo.

 

Te voy a compartir mis impresiones de lo que veo, he vivido, escucho y veo, por este viaje de mi vida.

 

Cada día siento que hemos avanzado en nuestra amistad, fraternidad y confianza mutua. ¿Cómo? Buscándote, admirándote, alabándote, en cada situación, que colocas en mi camino. Es maravilloso estar en tu presencia! No con temor, sino con mucho amor y confianza plena!

 

Te habrás dado cuenta, estoy usando audífonos? Tú lo sabes, todo, que ni para que te cuento. Mi primera impresión fue de impacto! Mucho ruido! Si me los quito, hay menos ruido. Tal vez hubiera sido mejor, aprovechar ese menos ruido para comunicarnos, pero bueno, no me voy a quejar y vivo el presente.

 

Regreso a tu texto, para que no nos perdamos.

 

Puedo imaginar, a Pedro y a Juan corriendo a ver la novedad de la que informó mi hermana María de Magdala. Pedro, más lento, por su juventud acumulada, que Juan. Los muchachos, comprobaron la piedra corrida y vieron las sábanas en el suelo y el sudario ahí…y se fueron de regreso a casa, no dijeron ni una palabra!

 

María, se queda ahí, ha quedado como una estatua (por no decir que petrificada) llora amargamente, pero su intuición, no la deja moverse, esta como pegada!  De pronto decide limpiarse los ojos, que los tiene nubados por las lágrimas y resuelve volver a mirar dentro del sepulcro y ve unos ángeles! Uno a la cabecera, otro a los pies, de donde había sido colocado el cuerpo de Jesús. “Qué extraño! Antes no estaban” debió de haber pensado. Sin pensarlo dos veces, les acepta el dialogo y les pregunta: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto”.

 

María, no se preocupa por recoger las sábanas y el sudario. No le da importancia, ella busca al Rabbuni! En actitud diferente, ni Pedro, ni Juan y menos María, se preocuparon de las sábanas y sudario.

 

Hay quienes, se quedaron enredados/as en las sábanas, -igual: normas, leyes, dogmas- cánones, constituciones, leyes humanas- Otros/as se enrollan en ellas, en actitudes de sensibilidad humana: “Es que dijo y no dijo”, pendiente del “qué dirán” y le dan vueltas y vueltas a las dichosas sábanas y más aquellas que han sido aromatizadas con finas hierbas, pretendiendo engañar  la verdad! con hermosos piropos, palabras halagadoras y alucinadoras, haciéndonos perder la pista en la búsqueda del Maestro.

Ya no más. No perdamos más tiempo, “oídos sordos, a palabras necias”. No nos detengamos a escuchar lisonjeras. El tiempo está pasando y el Reino no nos lo dejan anunciar por la cantidad de limitaciones, legalismos y divisiones en que mujeres y hombres nos empeñamos en arrastrar las sábanas, del temor patriarcal del sepulcro. Basta ya de palabras, que si bien es cierto son ricas en contenido, las queremos ver realizadas en acciones concretas.

 

Es hora de que las mujeres actuemos, hablemos y denunciemos por nosotras mismas, no necesitamos intérpretes, ni quien hable en defensa nuestra, no estamos discapacitadas, ni minusválidas, ni somos menos de edad, para anunciar el Evangelio. Queremos ser escuchadas, antes que ser adornadas… marginadas, excomulgadas, y explotadas.

 

La Esencia Divina de la Vida, está en cada una/o de nosotras/os. Nos ha creado a su imagen y semejanza! Génesis 1:27 y no vamos a renunciar a Ella.

 

Hombres y mujeres, hemos sido llamados para ir a Galilea –a la Galilea de los/as pobres, abandonados/as, excluidos/as y marginados/as- a encontrarnos con El. El mensaje fue entregado a las mujeres, lo dice primero Marcos 16: 6-9 y lo repite Juan 20: 17.

 

Querido Jesús, muchas cosas, en este compartir contigo, me ha hecho  recordar tus palabras y son ellas, las que me impulsan a seguir adelante. Me has escuchado con gran paciencia. A pesar de todo lo que te he expuesto, no quiere decir que  me retire de la Iglesia, amo la Iglesia, no renuncio a mi Bautismo!, tu tampoco dejaste de ser judío, así te hayan crucificado.

Ahora, se me atraviesa este texto ahí lo dejo:

“A diario acudían fielmente e íntimamente unidos al Templo; en sus casas partían el pan, compartían la comida con alegría y sencillez sincera.” Hechos 2:46

 

Estoy contigo acompañando en nuestro “Templo”, a mis hermanas pos-penadas,  (Fundación Bordado a Mano) y familiares de los desaparecidos ASFADDES, Tu sabes que allí celebramos y compartimos el pan “con alegría y sencillez sincera”, todos los Viernes.

 

Con todas ellas/os, te alabamos y bendecimos y sobre te decimos: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!

Te dejo, pero sin dejarte, porque estoy de afán, tengo llegar tu recado, todavía me faltan algunos hermanos/as, para contagiarlos de tu Buena Nueva, sin fronteras, sin reglas, sin normas, sin decires y des-decires. Que solo tu gloria nos mantenga OCUPADAS/OS.

*Presbitera católica romana.

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