Tercera Crónica. Roma-Vaticano, Octubre 18 de 2015: Héctor Alfonso Torres Rojas


 

 

 

Reafirmación de la sinodalidad que hace parte de la estructura de la Iglesia y también pasa por el Pueblo de Dios

 

Celebración de los 50 años de la institución del Sínodo de los Obispos

 

Héctor Alfonso Torres Rojas

 

Pablo VI  creó el sínodo el 5 de septiembre de 1965, con el “motu proprio”, “Apostolica sollicitudo”. La afortunada decisión fue uno de los mejores frutos del Concilio Vaticano II, que re-descubrió y exigió la colegialidad episcopal. Cumplió, pues, 50 años. El Vaticano II se inició en octubre de 1962 y cerró sus sesiones el 8 de diciembre de 1965. Hará, pues, 50 años.

 

En la enorme aula llamada “Pablo VI”, al interior de las murallas vaticanas, la celebración tuvo lugar en la mañana del sábado 17, de 9 a 12.30, con la presencia de Francisco-Papa, de los patriarcas, cardenales, arzobispos y obispos, que por derecho propio constituyen el  XIV  sínodo ordinario. Se puede suponer, que dada esta histórica fecha, estaban todas las personas que hacen parte del sínodo actual. Además,

Además, los medios de comunicación, otros obispos, sacerdotes, seminaristas y religiosa@s. No faltaron l@s laic@s. El salón estaba lleno en sus tres cuartas partes.

 

 

 

Sinodalidad-Colegialidad-Comunión-Participación-Sudsidariedad

 

Esa palabras-temas-vivencias-programas resonaron en el aula “Pablo VI”, cuyo escenario está adornado con una enorme escultura de Jesús Resucitado, rodeado de nubes. Unos más, otros menos, los expositores resaltaron la “sinodalidad” como un factor estructurante y como una dimensión vital para  la Iglesia. El arzobispo de Viena, Schonborn, quien tuvo la ponencia central, partió desde el Concilio de Jerusalén.  Otros términos expresan esa realidad teológica: “comunión”,  “colegialidad episcopal”, subsidariedad  y  “participación”.  Francisco-Papa explicitó también el “sensus fidelis”, la importancia de los sínodos diocesanos y otras formas de participación consignadas en el  Código de Derecho Canónico. Las reflexiones de Francisco fueron muy importantes y oportunas porque los otros expositores, explícita o implícitamente, exponían estas realidades-temas-cuestiones,  desde el ángulo episcopal.

 

Después de los saludos y de la oración, el cardenal Lorenzo Baldisseri hizo una síntesis de la cantidad de asambleas que han tenido los sínodos. En total 27: 14 ordinarios, 3 extraordinarios, entre ellos la conmemoración de los 20 años del Concilio y el Sínodo sobre la Familia, del año pasado. Los 10 sínodos especiales que se han ocupado de las iglesias de Holanda, de Asia, de África (dos veces), Europa, América Latina, Oceanía, Líbano, el Medio Oriente…

 

Los sínodos, insistía el cardenal, han permitido profundizar y aplicar el Concilio Vaticano, la renovación de la pastoral y el diálogo con el mundo contemporáneo… Recordó que Juan Pablo  II y Benedicto XVI se preocuparon por mejorar la calidad de los sínodos. Que los sínodos han permitido una mejor cercanía de los obispos del mundo con los papas,  el ejercicio de la colegialidad y la expresión de la comunión universal de la Iglesia. Agradeció a Francisco la convocatoria de los sínodos sobre la familia, lugar donde se inicia el camino de la fe.

 

Luego tomó la palabra el cardenal Christoph Schônborn, Arzobispo de Viena, y Presidente de la Conferencia Episcopal de Austria, para hacer la “Relación conmemorativa” del Sínodo de los Obispos, partiendo de la importancia del Concilio de Jerusalén, primera experiencia de sinodalidad de la naciente iglesia, en medio de cierta “conflictividad” y diversidad de pareceres. Resaltó que ese primer concilio no partió de definiciones teológicas abstractas, si no de la experiencia, de la realidad que estaban viviendo los apóstoles y los fieles. Fue “extenso” su parlamento sobre el concilio de Jerusalén. Luego explicitó porqué el sínodo no es un Concilio ni tampoco un parlamento sino una estructura de comunión, siempre en sinodalidad, es decir, haciendo camino juntos, en sinergia.

 

En mi  criterio, fue una muy buena exposición, insistiendo en la necesidad del caminar juntos, en Iglesia. Sínodo: camino con…

 

Terminada la exposición, hizo su primera actuación un coro infantil. Cantaron cuatro veces.

  

 

 

Las exposiciones sobre la influencia de los sínodos en los continentes.

 

Las exposiciones fueron bastante “triunfalistas”. Afirmaron continuamente, de manera global,  los grandes bienes que produjeron los sínodos en las iglesias pero no se explicaron las cosas novedosas que acontecieron, fruto de los sínodos. NO hubo autocrítica. Salvo dos exposiciones, en inglés y en español,  las demás se leyeron en italiano.

 

Después de los saludos y de la oración, el cardenal Lorenzo Baldisseri hizo una síntesis de la cantidad de asambleas que han tenido los sínodos. En total 27: 14 ordinarios, 3 extraordinarios, entre ellos la conmemoración de los 20 años del Concilio y el Sínodo sobre la Familia, del año pasado. Los 10 sínodos especiales que se han ocupado de las iglesias de Holanda, de Asia, de África (dos veces), Europa, América Latina, Oceanía, Líbano, el Medio Oriente…

 

Los sínodos, insistía el cardenal, han permitido profundizar y aplicar el Concilio Vaticano, la renovación de la pastoral y el diálogo con el mundo contemporáneo… Recordó que Juan Pablo  II y Benedicto XVI se preocuparon por mejorar la calidad de los sínodos. Que los sínodos han permitido una mejor cercanía de los obispos del mundo con los papas,  el ejercicio de la colegialidad y la expresión de la comunión universal de la Iglesia. Agradeció a Francisco la convocatoria de los sínodos sobre la familia, lugar donde se inicia el camino de la fe.

 

Luego tomó la palabra el cardenal Christoph Schônborn, Arzobispo de Viena, y Presidente de la Conferencia Episcopal de Austria, para hacer la “Relación conmemorativa” del Sínodo de los Obispos, partiendo de la importancia del Concilio de Jerusalén, primera experiencia de sinodalidad de la naciente iglesia, en medio de cierta “conflictividad” y diversidad de pareceres. Resaltó que ese primer concilio no partió de definiciones teológicas abstractas, si no de la experiencia, de la realidad que estaban viviendo los apóstoles y los fieles. Fue “extenso” su parlamento sobre el concilio de Jerusalén. Luego explicitó porqué el sínodo no es un Concilio ni tampoco un parlamento sino una estructura de comunión, siempre en sinodalidad, es decir, haciendo camino juntos, en sinergia.

 

En mi  criterio, fue una muy buena exposición, insistiendo en la necesidad del caminar juntos, en Iglesia. Sínodo: camino con…

 

Terminada la exposición, hizo su primera actuación un coro infantil. Cantaron cuatro veces.

  

Luego expusieron 5 eclesiásticos  para presentar el aporte de los sínodos en sus respectivos continentes.

 

Por Europa, el cardenal Vincent Gerard Nichols, arzobispo de Westminster y Presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra  y Gales. Tuvo en cuenta los diferentes momentos significativos de Europa  y el papel de la Iglesia, en el contexto de las post guerra, en los años sesenta con los cambios culturales, en los años noventa con la  destrucción del Muro de Berlín y la caída de la URSS, hasta llegar a los años recientes.  Mencionó en una frase la crisis que atraviesan los países de Europa Occidental,  pero no la relacionó con el bien, que afirmó, han hecho los sínodos. Si han hecho mucho bien, ¿por qué Europa es considerada ya postcristiana?

 

Enseguida tomó la palabra el obispo Mateo Madega Lebouakehan, obispo de Mouila, Presidente de la Conferencia Episcopal de Gabón, por África. Al saludar al Papa, se quitó el solideo. Precisó que los sínodos le enseñaron la catolicidad de la Iglesia. Recordó qué son los sínodos y  qué tipo de sínodos  ha habido. Lástima que no analizó el papel de los sínodos para su Continente, y más cuando hubo dos sínodos especiales. Habló de los sínodos, en general, en un lenguaje más bien florido. No apareció la realidad continental en su exposición, ni la relación de ésta con los sínodos. Recordó que en el X sínodo había conocido a Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires,  “ el nuestro Papa”. Citó documentos y documentos.

 

La tercera exposición fue para el cardenal de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati

Andrello, SDV,   Presidente de la Conferencia Episcopal. Lástima que habló en

español. No hubo traducción simultánea. Recordó el papel que jugaron los “concilios

provinciales” en tiempo de la Colonia, como el de Lima y el de México. Habló del

Concilio Plenario, en Roma, en 1899 y de la Asamblea Plenaria de Obispos del

Continente que dio lugar al nacimiento del CELAM, en 1955, e impulsó el

nacimiento de otras conferencias continentales. Recordó la Asamblea de Obispos en

Medellín, Colombia, en agosto de 1968, inaugurada por Pablo VI. “Su influencia fue

grande”, porque afirmó la “Opción Preferencial por los Pobres”, característica

especial de la Iglesia y de la teología de América Latina. Habló de las asambleas

episcopales de Puebla (1979) que añadió la Opción Preferencial por los Jóvenes y

Santo Domingo (1992), que valorizó la religiosidad popular. Recordó la varias visitas

de Juan  Pablo  II a diferentes países de A.L. Mencionó que los documentos de varios

sínodos fortalecieron el camino de la Iglesia de A.L. Mencionó la crisis sacerdotal de

los años 60 y 70 por las tensiones eclesiales y sociales de esos años. Reconoció el papel

positivo de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), pero no mencionó para nada

la Teología de la Liberación, ni la inquisición a sus más reconocidos expositores.

 

Habló de la V Conferencia General del  Episcopado Latinoamericano y El Caribe, en

Aparecida, Brasil (2007), y del ímpetu misionero que allí surgió, que llevó a la misión

Continental. “Podemos decir que providencialmente fue el cardenal Jorge Mario

Bergoglio, actual Papa Francisco, el presidente de la Comisión y Redacción del

Documento de Aparecida, y con eso, las acentuaciones del Documento y la

sensibilidad religiosa de nuestro Continente, han tenido ahora una repercusión

mundial”, comentó.

 

Las neuronas de su menoría no le permitieron acordarse  y mencionar las dictaduras

militares, ni siquiera la de Pinochet en su país, ni la violación de los derechos humanos,

en casi todos los países de la América mestiza, ni  los presos  políticos, ni los asesinatos

políticos, ni  los miles de desaparecido@s, ni las torturas…

 

Olvidó la palabra martirio- mártires, a lo largo y ancho de los países de América

Latina.

 

Su Beatitud Louis Raphael I Saco, Patriarca de Babilonia de los Caldeos (Irak), 

Presidente de la Iglesia de Caldea, habló a nombre de Asia. Alabó la decisión de Pablo

VI, por su iniciativa profética.  Agradeció a sus sucesores por las convocatorias de los

sínodos. Afirmó que las iglesias  orientales están acostumbradas a la sinodalidad y

han aprovechado los contenidos de los sínodos.  Mencionó las dificultades porque la

sociedad musulmana considera la religión como una cosa sagrada e inmutable que no

necesita el cambio… Se debe considerar la necesidad de ser ayudados y no aislados y

marginados… Invitó a la Iglesia a mirar la necesidad de cambios en sus instituciones y

a formular nuevas leyes adaptadas a nuestro tiempo y a los fieles… Que el concepto de

sinodalidad sea integrado a la vida y a la espiritualidad d la Iglesia, junto con el

principio de la subsidiariedad…

 

 

La última exposición fue sobre Oceanía, por el cardenal Soane Patia Paini, arzobispo

de Tonga y Presidente de la Conferencia de Obispos del Pacífico. Desafortunadamente

fue  en inglés, lengua en la cual soy analfabeto. La Sala de Prensa del vaticano no

entregó traducción.

 

El evento se cerró con la alocución de Francisco-Papa

 

Saludó a los presentes y agradeció a todas las personas que han trabajado a lo largo de los

50 años por los sínodos. Destacó que desde el inicio de su ministerio ha querido valorar el sínodo

que constituye una de las herencias más preciosas del Vaticano II…

 

Algunas frases: “Aquello que el Señor quiere, en cierto sentido, está contenido en la palabra

“sínodo”. Caminar Juntos  –laicos, pastores, Obispo de Roma—es un concepto fácil de expresar

de palabra, pero no cosa fácil de poner en práctica”…

 

En la exhortación apostólica “Evangelii gaudium” he subrayado cómo “ el pueblo de Dios es santo

en razón de la unción que lo hace infalible “in credendo”… El “sensus fidelis”  impide separar

rígidamente entre la Iglesia docente y la Iglesia que aprende… La grey tienen un propio “olfato”

para discernir los nuevos caminos que el Señor le descubre a la Iglesia”…

 

Y es esta convicción la que me ha guiado cuando he propuesto que el  Pueblo de Dios sea

consultado para los dos sínodos sobre la familia…

… Una Iglesia sinodal es una iglesia de la escucha … Pueblo fiel, Colegio episcopal, Obispo de

Roma: unos a la escucha de los otros, y todos a la escucha del Espíritu santo, el “Espíritu de la

verdad (GV 14,17), para conocer qué es lo que Él  “dice a la Iglesia” (Ap-2.7)…

 

Citó un principio de un Padre de la Iglesia: “Quod omnes tangit ab ómnibus tractari debet” (Lo

que a todos atañe, debe ser tratado entre todos)….

 

Afirmó que la sinodalidad es una dimensión constitutiva de la Iglesia. Citó a San Juan

Crisóstomo: “Iglesia y sínodo, son sinónimos”…

 

En una Iglesia sinodal, el Sínodo de los Obispos es sólo la más evidente manifestación de un 

dinamismo de comunión que inspira todas las decisiones eclesiales… Pero la primera

manifestación del ejercicio de la sinodalidad se realiza en la Iglesia particular…

 

Insistió en  la  importancia al Sínodo diocesano, en que colaboran el Obispo, los laicos y los

Sacerdotes, y recordó que el Código de Derecho Canónico establece otras formas que se pueden

llamar “organismo de comunión”…

 

Revalorizó las conferencias episcopales, al afirmar: “En una Iglesia sinodal como ya he afirmado, “no es oportuno que el Papa sustituya los episcopados locales en detrimento de todas las problemáticas locales que se presentan en sus territorios. En este sentido, advierto la necesidad de proceder en una saludable “descentralización” (25. Esta nota remite a Evangelii gaudium, no. 16).

 

Relacionó la sinodalidad con el ecumenismo. Además, dijo: “Estoy persuadido que en una Iglesia sinodal, el ejercicio del primado petrino podrá recibir una mayor luz. El papa no está solo y sobre la Iglesia, sino dentro de ella, como bautizado, y dentro de los bautizados, y dentro del Colegio episcopal como obispo entre los obispos, llamado al mismo tiempo, como sucesor del apóstol Pedro, a guiar la Iglesia de Roma, que preside en el Amor, a toda la Iglesia”.

 

Habló de la necesidad de pensar en “una conversión el papado”. Y mencionó el pensamiento de Juan pablo II, en el mismo sentido.

 

Y terminó afirmando que una Iglesia sinodal mira hacia la humanidad que invoca participación, solidaridad y transparencia en la administración de las cosas públicas, pero que se encuentra en las manos ávidas de los grupos de poder. Y que la Iglesia debe colaborar en edificar la justicia y la fraternidad, para generar un mundo más bello y más digno el hombre y de las generaciones que vendrán después de nosotros”.

 

Con un aplauso fuerte y largo, y de pie, los presentes agradecieron a Francisco-Papa su alocución. La sesión se cerró con el rezo el Ángelus y la bendición del Papa.

 

 

Héctor Alfonso Torres Rojas, Licenciado en Teología y en Sociología

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