Shopping eclesial. ¿Por qué les cuesta tanto a los jóvenes adultos encontrar una buena parroquia?


Shopping eclesial. ¿Por qué les cuesta tanto a los jóvenes adultos encontrar una buena parroquia?pag6_Afondo_web

Por Kaya Oakes

En otoño de 2013 comenzó a llegar mucha gente nueva a mi barrio de Oakland. Lo que había sido un barrio sencillo, de clase trabajadora, cambió. Los alquileres comenzaron a subir. Y llegó el día en que el dueño nos dijo que iba a vender el edificio. Debido a la presencia masiva en la zona de profesionales de alto nivel (proceso que se ha dado en llamar gentrificación), el precio de la casa se puso en 600.000 dólares. Ese precio era imposible para este profesor y su mujer, dedicada a la música. Así que tuvimos que irnos y mudarnos a otra casa a tres cuartos de hora de distancia.

Al principio, seguí yendo a mi parroquia de siempre y participando como antes. Pero entre ser el catequista del grupo de adultos, ir a misa, el trabajo, el gimnasio y recados varios, me pasaba conduciendo más de dos horas al día todos los días. Consumir tanta gasolina era una espina para mí, tan preocupado por el cambio climático. Pero tampoco tenía transporte público para ir a mi antiguo barrio. Además, cambiaron al párroco y eso ya me hizo preguntarme la razón por la que tenía que seguir haciendo tanto viaje. La gente comenzó a sentirse un tanto desvinculada de la comunidad. Para colmo, una instrucción de la diócesis indicaba que la pastoral debía centrarse más en los estudiantes, lo que hizo que los que no éramos estudiantes nos comenzásemos a sentir más fuera que dentro. Los tres cuartos de hora de viaje no facilitaban, precisamente, las cosas.

Conclusión: después de un tiempo de discernimiento y de hablar alguna vez con mi director espiritual, comencé a visitar parroquias. Estaba en una zona urbana y no debía ser difícil encontrarlas –hay docenas de iglesias católicas en la zona y muchas más en San Francisco. Empecé por una a la que podía llegar caminando, dando por supuesto que el ahorro en gasolina aliviaría el hecho de sentirme culpable por lo que estaba haciendo. Cuando llegué a la misa del domingo por la mañana no había nadie en la entrada principal, así que entré y busqué un boletín parroquial o un libro de cantos. Para cuando los encontré, había ya unas cuarenta personas en los bancos. El coro cantaba bien pero la homilía duró 35 minutos (confieso que medí el tiempo) y daba la impresión de que no tenía una idea central. Cuando llegó el momento de cantar, fui la única de los que tenía cerca que cantó –y no tengo una buena voz. Además de un par de familias con niños, yo era la más joven de los asistentes, con una diferencia de veinte años. El rito de la paz fue puramente formal, no había actividades sociales anunciadas en el boletín y el sacerdote celebrante apenas saludó a una o dos personas al final de la misa antes de desaparecer.

Quizá, como muchos católicos, estaba demasiado acostumbrada a buenas predicaciones, buena música y hermosas liturgias. Tenía algunos puntos mínimos irrenunciables en lo que buscaba: buenas homilías, una música decente y actividades de tipo social. Dado que vivía en un barrio multicultural y enseñaba en una escuela también multicultural, prefería una parroquia que tuviese una cierta variedad étnica y que fuese también capaz de acoger a mis amigos LGBT (lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales, por su siglas en inglés) y a mi familia. Estoy ya en los cuarenta y me gustaría ver a alguien de mi edad de vez en cuando. También me gustaría no ser marginada por estar casada con una persona que no es católica o por no tener hijos y, como consecuencia, ir a misa sola. Pero la verdad es que en mi peregrinar de iglesia en iglesia no encontraba todas esas cosas juntas. ¿No estaría pidiendo demasiado?

Rebajando exigencias

Un estudio hecho en 2014 puso de manifiesto que, por cada adulto que es acogido en la Iglesia católica, hay seis que la abandonan. ¿Qué cosas hay entre lo que encontramos al entrar en una iglesia que nos lleva a sentirnos decepcionados? Preparé un cuestionario para personas de menos de 50 años. Les preguntaba qué buscaban en una iglesia y qué experiencias habían tenido cuando habían ido buscando esas cosas de iglesia en iglesia. Luego lo distribuí a través de Twitter y Facebook.

Me gustaría no ser marginada por estar casada con un no católico o por no tener hijos

La respuesta más común indicaba que lo que más echaban de menos era una buena homilía. Uno decía que estaba tan cansado de los “luchadores contra la cultura actual” que había renunciado a escuchar una buena homilía. Otro decía que deseaba una homilía que tuviese sustancia y sentido unida a una hermosa liturgia. Y terminaba diciendo que pensaba que lo que tanto quería en realidad no existía. Una mujer decía de las homilías: “¿Quién desea aburrirse? O peor, ¿quién desea sentirse enfadado o agredido?”. Otra decía preferir “homilías que le provocasen intelectualmente”. Y otro decía que, después de años de escuchar homilías mediocres, se sentía feliz de haber encontrado a un predicador que era profesor de teología y sacerdote “con conocimientos de teología”. Otro decía que buscaba “homilías que hiciesen pensar pero que también hablasen de temas teológicos de envergadura”.

La forma como se recibe a las personas cuando llegan a la iglesia no sólo habla del estilo de la parroquia, también puede ser causa de problemas. Muchas personas dicen que no se las ha saludado ni siquiera con un rápido “Hola”. Los que se acercan expresamente a saludar al sacerdote y se comprometen en la parroquia saben que, una vez que se supera ese obstáculo inicial, todo va mejor. Los padres con niños experimentan que la participación en actividades para familias les ayuda a entablar relaciones. Pero los solteros, los casados con no-católicos y los que no tienen hijos dicen que a ellos no se les ofrece nada. “Por eso muchos jóvenes adultos han dejado de participar”, dice uno, “porque las iglesias atienden, sobre todo, a la gente que ya está dentro.” No es necesario decir que eso puede ser, ciertamente, alienante.

Uno de los que respondieron a mi encuesta y que se define a sí mismo como introvertido, dice que no le gusta recibir un saludo de una persona que lo hace como un oficio pero que con el tiempo el sacerdote se acercó a él y le invito a participar en las actividades. Pero él fue una excepción entre las personas que respondieron. La mayor parte de las personas con las que hablé dijeron que la comunidad era una de las cosas que más buscaban en una parroquia. Sólo unos pocos dijeron haberla encontrado. De esos jóvenes adultos, sólo unos pocos deseaban participar en las actividades pensadas para ellos. Uno de ellos decía que muchas de esas actividades parecen un modo un tanto “forzado” de socializar. Otros las describían como falsas y manidas. Ciertamente sería preferible un espacio para establecer unas relaciones más normales. En general, todos preferían una parroquia donde conviviesen todas las generaciones a una que se centrase sólo en los jóvenes adultos.

Cuando se les preguntó si habían encontrado una parroquia que les gustase de verdad, muchos dijeron que no. Muchos habían preferido renunciar a alguna de sus exigencias. Uno decía de la iglesia a la que iba que “la liturgia es mala, las homilías peores y prácticamente no hay diversidad étnica. Pero me parece que hay una posibilidad de desarrollar una comunidad aunque sólo sea porque es la parroquia que está más cerca de mi casa y los parroquianos son también mis vecinos”. Una mujer decía que va un poco de mala gana a la parroquia de su infancia. Encuentra que las actividades para los jóvenes adultos no le ayudan a crecer. Se centran más en socializar (reuniones y juegos, aunque a ella no le gustan) y tienen muy poco de ayuda espiritual o intelectual. Otro dice que su parroquia sólo tiene sentido para “católicos una vez que se han casado y tienen niños a los que hacer participar en las actividades”. Otro dice que le gusta su parroquia pero que “está envejeciendo y disminuyendo en número de feligreses y no ofrece muchas oportunidades para hacer comunidad”.

Si la experiencia en la iglesia es decepcionante o alientante, ¿para qué ir?

La liturgia puede ser también una dificultad para encontrar una parroquia en la que uno se sienta a gusto. Los gustos de los que respondieron a la encuesta iban desde lo tradicional (unos pocos preferían la misa en latín y la música de órgano) a lo más actual, con muchas combinaciones de por medio. Pero el sentido de reverencia y el respeto por la teología aparecía mucho, tanto en los que se identificaban como progresistas como en los que se veían a sí mismos como tradicionalistas. Muchos criticaban que liturgias superficiales o desorganizadas les habían llevado a seguir buscando otra parroquia mejor. También se hizo presente el “siempre se ha hecho así”: los que habían intentado integrarse en los grupos de liturgia o de cantos y habían hecho alguna sugerencia, con cierta frecuencia habían sido rechazados.

Buscando una comunidad

Haciendo esta investigación para este artículo y para un libro que estoy preparando sobre el creciente número de jóvenes adultos que no van a ninguna iglesia, encontré a muchas personas que se definían a sí mismas como muy exigentes y que pensaban que quizá esa excesiva exigencia las había llevado a desistir de su intento de encontrar una iglesia que les gustase. Pero esa exigencia puede también significar que hay personas que buscan pero que no se sienten acogidas o integradas en las iglesias que encuentran. Como decía uno, “¿Por qué dedicar tiempo y energía a una comunidad que parece que no tiene la capacidad de hacerte sentir que eres valioso y que tu participación es necesaria?”. Y en un tiempo de dificultades económicas, cuando los jóvenes adultos tienen que atender a sus múltiples ocupaciones, el tiempo dedicado a la iglesia significa renunciar al tiempo con la familia y los amigos. Si además la experiencia en la iglesia es decepcionante o alienante, la pregunta brota inmediatamente: ¿Para qué ir?

Hay personas que buscan pero que no se sienten acogidas o integradas en las iglesiaslas iglesias[/quote_right]

Mi director espiritual me ofreció una respuesta para todas estas historias de malas homilías, comunidades frías y poco acogedoras y peor música. “Céntrate en la Eucaristía.” Al final eso es lo que más importa. Aunque ese consejo puede ayudar a los que tienen una experiencia decepcionante con la iglesia, no llega a solucionar por sí misma el problema de encontrar una comunidad, que es tan complicado en nuestra sociedad cada vez más fragmentada. Así que sigue buscando una parroquia en la que haya una auténtica vivencia de comunidad. Supone un gran esfuerzo. Quizá, como muchas personas con las que he hablado, se trata de una búsqueda permanente. Pero quizá, también, como grupo, tenemos un precedente. Jesús mismo y sus amigos parece que no oraron siempre en el mismo lugar. Como muchos de nuestra generación, iban de un lugar a otro e intentaban buscar el mejor lugar posible. Y, de vez en cuando, encontraban un lugar para reunirse. Encontrar ese lugar implica una cierta dispersión, confusión e, incluso, temor. ¿A quién se van a encontrar y qué les van a ofrecer? Fraternidad, seguridad, acogida es lo que se busca. Quizá las iglesias que sienten con temor la ausencia de jóvenes adultos deberían intentar ofrecerles eso mismo.
*Kaya Oakes, es profesora de literatura en la Universidad de California. Artículo publicado en la revista estadounidense America, traducido por Fernando Torres.
http://americamagazine.org/issue/church-shopping

http://www.alandar.org/wp-alandar/shopping-eclesial-por-que-les-cuesta-tanto-a-los-jovenes-adultos-encontrar-una-buena-parroquia/

Disculpen. Por favor, no me esperen


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Sí me esperen los que con el Hermano Francisco quieren y luchan por una Iglesia nueva, fiel a mi Evangelio, fiel al hombre y a la madre…(P. Faustino Vilabrille).

 

 

 

 

 

 

 

Nota.-El año 2009 os enviábamos este comentario en torno a la Navidad, y lamentablemente tenemos que volver a hacerlo porque no solo sigue de actualidad, sino que en algunos aspectos, bastantes, aun estamos peor, incluso mucho peor como el cambio climático, la emigración o la desigualdad.

Sí me esperen los que con el Hermano Francisco quieren y luchan por una Iglesia nueva, fiel a mi Evangelio, fiel al hombre y a la Madre Tierra, comprometida con la igual dignidad de todos los hombres y mujeres, y con la Madre de todas las madres, la Madre-Tierra.

Soy Jesús de Nazaret y les quiero pedir disculpas porque estoy disgustado y no tengo ganas de celebrar la Navidad con ustedes. Por favor, no me esperen y:

Disculpen… porque gastan mucho en comidas y cenas mientras yo me estoy muriendo de hambre en el Congo, en Guinea, en Colombia, en Somalia, en Nicaragua, en Guatemala, en Sudán, en Honduras donde ando, día y noche, como un niño o una niña más, tirado en la calle abusado por todos y perseguido por la policía; y así en muchos más sitios como Brasil o Bugorbe en la R.D. del Congo donde abusan de mi ya en niñas de meses y menores de 10 años: mi vagina ya resulta imposible de reconstruir, si no me dejan ya muerta; y así seguirá sucediendo mientras las multinacionales de sus países ricos vengan a mi país a explotar el coltán para sus móviles, ordenadores y toda clase de aparatos (Ver Mundo Negro, noviembre de 2015). Mientras ustedes toman cava o champagne burbujeantes, más de la mitad de los que vivimos en Somalia, Guinea o el Congo (R.D.) no tenemos ni agua para beber.

Disculpen… porque gastan mucho en regalos innecesarios entre adultos y con niños, mientras que cada día que pasa yo me muero injustamente de hambre, de sed y de falta de vacunas en en millones de niños pobres, porque no me quieren vacunar: dicen, como el presidente de Ruanda, que así nos morimos primero y hay menos bocas que alimentar. Mi vida no vale nada.

Disculpen… porque sigo siendo ahora, como lo fui en Egipto con mis padres, extranjero y emigrante, intentando salir de la miseria, de la persecución, o de la guerra como o ahora en Siria, arriesgando mucho mi vida en pateras o escondido en camiones de doble fondo en México, o vagando campo a través, incluso atravesando desiertos como el de California o el Sahara, para unirme a ustedes, pero no me dejan entrar en sus países ricos, me ponen vallas y muros de hormigón, discuten entre ustedes a ver quien acoge menos, o se desentienden totalmente como los ingleses, y además hacen leyes para expulsarme.

Disculpen… porque en sus países desarrollados por Navidad organizan músicas, cenas, colectas, para ayudar a los pobres. Así ustedes ya se quedan tranquilos, pero a mi no me sacan de la pobreza, de la tristeza, de la desilusión por la vida; colocan luces muy bonitas por las calles pero yo duermo a oscuras: en Sudán solo 5 de cada 100 personas tenemos luz; en Tanzania no tengo ni 1 médico por 100.000 habitantes.

Disculpen… porque ustedes ponen nacimientos muy adornados, cantan villancicos, se disfrazan de reyes, organizan conciertos y desfiles de suntuosas carrozas, mientras yo en el Tercer Mundo no tengo ni un medico ni un hospital para nacer, sino tan solo una choza, una chabola o una covacha de palos y cartón en el basureo de Guatemala, o de Lima, o Colombia, y mi madre no tiene qué comer y sus pechos no producen leche y me paso el día y la noche llorando de hambre. Y me acabo muriendo, antes de los cuatro años, en la mayoría de esos niños.

Disculpen… porque ustedes tienen mucho dinero para construir o renovar iglesias, pinturas, poner calefacciones, comprar cálices, custodias, sagrarios, manteles, mientras que a mi me dejan morir injustamente, fuera del templo, de hambre, de frío, de enfermedad, de abandono, de desamparo, de impotencia, o sangrando enganchado a las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla…

Disculpen… porque ustedes son ricos, algunos muy ricos, porque me quitaron antes y ahora, las materias primas de mi país para llevarlas a Europa, EE.UU. Canadá, China, Japón… Así ustedes son cada vez más ricos, y yo más pobre en los empobrecidos que ustedes producen. Ahora también me quitan la tierra en Africa, por millones de hectáreas, para producir alimentos para sus países y no me queda ni siquiera donde construir una chabola, y me convierten en emigrante sin rumbo, triste y desesperado.

Disculpen… porque ustedes, los países ricos del Norte gastan mucho en fabricar armas cada vez más destructoras para que maten en los países del Sur y tenernos dominados. Con tan solo 2 misiles me podrían construir un colegio, con 3 tanques un hospital, con un caza 25 colegios, y con un portaaviones como los de los EEUU, 500 colegios o 50 hospitales. ¡No les de mucha pena gastar tanto para la muerte en vez de hacerlo para la vida!

Disculpen… porque ustedes piensan que en Somalia todos somos piratas para secuestrar sus barcos de pesca, pero se olvidan que ustedes, europeos, norteamericanos, chinos y japoneses sí fueron primero los verdaderos piratas, porque aprovechándose de nuestro débil gobierno, ya por los años 90, fueron a tirar sus residuos tóxicos delante de nuestras playas y costas, y así el año 2005 un tsunami sacó a flote los bidones corroídos y otras muchas inmundicias. Esta porquería nos causó úlceras, cánceres, malformaciones genéticas y muchas muertes. ¿Por qué no dejan esa basura en sus propios países y la traen a los nuestros? Esto es una gran ofensa, una horrible injusticia.

Disculpen… porque cuando agotaron las reservas de pesca en sus mares, se vinieron con sus potentes barcos y tecnología (más de 800) a pescar a nuestras aguas territoriales de Somalia, y así los que antes vivíamos de la pesca solo para nuestro consumo y conservábamos el equilibrio marino, ustedes lo están echado a perder. Y con sus armas modernas no vienen a cazar a nuestras reservas de Africa por necesidad, sino por lujo y diversión. Sus barcos y aviones vienen cargados de armas, y marchan de aquí con nuestras materias primas y nuestro pescado con destino a Europa, como los filetes de mero del lago Victoria, mientras aquí nos dejan las cabezas y las espinas, y en las pesquerías me tratan como esclavo, sin techo, sin seguro, sin sanidad, sin nada.

Disculpen… porque en lugar de darnos herramientas para cultivar la tierra, les venden armas a nuestros gobiernos y militares para tenernos dominados, que nos matemos unos a otros en guerras intestinas, y mientras tanto ustedes se hacen cada vez más dueños de nuestros bienes, e invierten cada año en gastos militares más de 1,5 billones de €. Con mucho menos que eso me quitaban para siempre el hambre, la sed, la incultura, el subdesarrollo…

Disculpen… porque esa que llaman iglesia no es mi iglesia, no es la iglesia de mi pueblo, porque muchos de los forman parte de ella o la dirigen y gobiernan no cuentan conmigo; anuncian su iglesia, pero no mi Reino, el Reino de Dios. Apenas me dejan participar algo, casi ni me escuchan, me discriminan en todo el género femenino, como si mi madre no hubiera sido una mujer. Incluso algunos a los que ustedes llaman purpurados, nombre que me ofende, se oponen al Hermano Francisco que quiere renovarla a ella y la fe de mi pueblo.

Disculpen… porque muchos de los llamados a servir a los más inocentes y necesitados, mis preferidos, como son los niños, en los cuales yo estoy presente, han abusado de mi en ellos; han gastado millones en pagar compensaciones de abusos, imposibles de resarcir con dinero, mientras miles de ellos se mueren cada día de hambre y de frío en Africa, América o la India. Ustedes tienen religión, pero no tienen fe. Gastan mucho en cosas no necesarias. Mi templo no son las iglesias, ni las catedrales, ni las cátedras, ni los santuarios, ni los Vaticanos, ni los monasterios. Mi verdadero templo, en el que yo estoy, son los pobres, los niños, los hambrientos, los desnudos, los emigrantes, los explotados, los oprimidos, los encarcelados, los desnudos, los enfermos

Disculpen… porque aprovechan cualquier pretexto, como celebración de centenarios, años de la misericordia como ahoral, años santos o jubileos para hacer excursiones (que ustedes llaman peregrinaciones), visitar santuarios que muy poco tienen de santos, en vez de venir a verme al Congo, a Benarés o Bangladés, a Sudán o Nigeria, para echarme una mano, acompañarme un poco, darme algo de agua o comida, defenderme de quienes me torturan hasta romperme las manos, los brazos o los pies para ponerme a pedir y así dé más pena y ustedes que van de turistas me den, de su riqueza, algo más de «limosna»; pero se marchan y no quieren recibirme en sus países ricos huyendo de la guerra de Siria, que ustedes alimentan con la venta de sus armas, y yo, inocente, soy la víctima menos culpable.

Disculpen… porque ustedes, los ricos y poderosos y quienes les siguen, están destruyendo la Madre Tierra, contaminándola, deforestándola, enfermándola, subiéndole la fiebre, esquilmándola con el consumismo y el despilfarro, pues tiran todos los días toneladas de comida y ropa a la basura. Es su Madre, y lo saben, pero ustedes son sus malos hijos porque no la cuidan, no la quieren como ella los quiere a ustedes, pues, aun así, enferma como está, produce de sobra para todos, pero algunos de ustedes lo acaparan casi todo, comen la tarta sobre la mesa, y así son cada vez más ricos, mientras que todos los demás están debajo de la mesa, y solo les quedan migajas . En París acaban de reunirse, como lo hicieron ya más veces, y dicen que está muy mal, que hay que cuidarla, que está enferma, que es urgente; firman compromisos pero no quieren comprometerse y ceden ante los intereses del dinero de los más ricos de los ricos, como las multinacionales y sus dueños, y todos se marchan a sus casas y la dejan sola y desamparada…

Pero sí me esperen:

-Los que luchan por la justicia, el amor, la igualdad entre todo el género humano y toda la creación, la solidaridad, la fraternidad, el respeto, la dignidad, la esperanza, la vida, la alegría, la paz…

Pero que sí me esperen:

-Los que desean con toda su fuerza el advenimiento de un mundo mejor, y luchan sin descanso por la plenitud integral del hombre y la naturaleza.

Pero sí me esperen:

-Los que están conmigo en los hambrientos; sedientos; enfermos; desnudos; emigrantes de Africa, de América o de Siria; encarcelados, llenos, sobre todo estos días de Navidad, de tristeza, de soledad, de vacío interior, y espeialmente los que estamos en las cárceles del Tercer Mundo, como los más de 5000 en Kigali, que solo comemos un poco de maíz cocido al día.

Pero sí me esperen:

-Los que entienden que me hice ser humano, esclavo entre esclavos, y luchan conmigo para que todos ustedes alcancen su libertad y su plenitud en este mundo y para siempre.

Pero sí me esperen:

-Los que viven comprometidos con todo esto, porque todo esto es el Reino de Dios.

Pero sí me esperen:

-Los que con el Hermano Francisco quieren y luchan por una Iglesia nueva, fiel a mi Evangelio, fiel al hombre y a la Madre Tierra, comprometida con la igual dignidad de todos los hombres y mujeres, y con la Madre de todas las madres, la Madre-Tierra.

Pero sí me esperen:

-Los que hacen de mi mandamiento del amor la ley de su vida, para amar a todos y a todo.

Estos no necesitan esperarme porque estoy siempre con ellos.

Para el año que viene espero estar con muchos/as más. Un cordial abrazo a todas/os.-Jesús de Nazaret.

P. Faustino Vilabrille Linares

A s t u r i a s

http://www.reflexionyliberacion.cl/articulo/4809/disculpen-por-favor-no-me-esperen.html

Papa Francisco a la Curia Vaticana en Navidad


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La reforma seguirá adelante con determinación, lucidez y resolución, porque Ecclesia semper reformanda…

 

            Queridos hermanos y hermanas:
         
         Les pido perdón por no hablar en pie, pero desde hace algunos días tengo gripe y no me siento muy fuerte. Con su permiso, les hablo sentado.
Me complace expresarles los mejores deseos de Feliz Navidad y de próspero año nuevo, que hago extensivo también a todos los colaboradores, los Representantes Pontificios y de modo particular a aquellos que, durante el año pasado, han concluido su servicio al alcanzar los límites de edad. Recordamos también a las personas que han sido llamadas a la presencia de Dios. Para todos ustedes y sus familiares, mi saludo y mi gratitud.
En mi primer encuentro con ustedes, en 2013, quise poner de relieve dos aspectos importantes e inseparables del trabajo de la Curia: la profesionalidad y el servicio, indicando a San José como modelo a imitar. El año pasado, en cambio, para prepararnos al sacramento de la Reconciliación, afrontamos algunas tentaciones, males —el «catálogo de los males curiales»: hoy debería hablar de los antibióticos curiales…— que podrían afectar a todo cristiano, curia, comunidad, congregación, parroquia y movimiento eclesial: estas tentaciones, estas enfermedades. Males que exigen prevención, vigilancia, cuidado y en algunos casos, por desgracia, intervenciones dolorosas y prolongadas.
Algunos de esos males se han manifestado a lo largo de este año, provocando mucho dolor a todo el cuerpo e hiriendo a muchas almas. También con el escándalo.
Es necesario afirmar que esto ha sido —y lo será siempre— objeto de sincera reflexión y decisivas medidas. La reforma seguirá adelante con determinación, lucidez y resolución, porque Ecclesia semper reformanda.
Sin embargo, los males y hasta los escándalos no podrán ocultar la eficiencia de los servicios que la Curia Romana, con esfuerzo, responsabilidad, diligencia y dedicación, ofrece al Papa y a toda la Iglesia, y esto es un verdadero consuelo. San Ignacio enseñaba que «es propio del mal espíritu morder (con escrúpulos), entristecer y poner obstáculos, inquietando con falsas razones para que no pase adelante; y propio del buen espíritu es dar ánimo y fuerzas, dar consolaciones, lágrimas, inspiraciones y quietud, facilitando y quitando todos los impedimentos, para que siga adelante en el bien obrar».
Sería una gran injusticia no manifestar un profundo agradecimiento y un necesario aliento a todas las personas íntegras y honestas que trabajan con dedicación, devoción, fidelidad y profesionalidad, ofreciendo a la Iglesia y al Sucesor de Pedro el consuelo de su solidaridad y obediencia, como también su generosa oración.
Es más, las resistencias, las fatigas y las caídas de las personas y de los ministros representan también lecciones y ocasiones de crecimiento y nunca de abatimiento. Son oportunidades para volver a lo esencial, que significa tener en cuenta la conciencia que tenemos de nosotros mismos, de Dios, del prójimo, del sensus Ecclesiae y del sensus fidei.
Quisiera hablarles hoy de este volver a lo esencial, cuando estamos iniciando la peregrinación del Año Santo de la Misericordia, abierto por la Iglesia hace pocos días, y que representa para ella y para todos nosotros una fuerte llamada a la gratitud, a la conversión, a la renovación, a la penitencia y a la reconciliación.
En realidad, la Navidad es la fiesta de la infinita Misericordia de Dios, como dice san Agustín de Hipona: «¿Pudo haber mayor misericordia para los desdichados que la que hizo bajar del cielo al creador del cielo y revistió de un cuerpo terreno al creador de la tierra? Esa misericordia hizo igual a nosotros por la mortalidad al que desde la eternidad permanece igual al Padre; otorgó forma de siervo al señor del mundo, de modo que el pan mismo sintió hambre, la saciedad sed, la fortaleza se volvió débil, la salud fue herida y la vida murió. Y todo ello para saciar nuestra hambre, regar nuestra sequedad, consolar nuestra debilidad, extinguir la iniquidad e inflamar la caridad». Hasta aquí, San Agustín.
Por tanto, en el contexto de este Año de la Misericordia y de la preparación para la Navidad, ya tan inminente, deseo presentarles un subsidio práctico para poder vivir fructuosamente este tiempo de gracia. No se trata de un exhaustivo “catálogo de las virtudes necesarias” para quien presta servicio en la Curia y para todos aquellos que quieren hacer fértil su consagración o su servicio a la Iglesia.
Invito a los responsables de los Dicasterios y a los superiores a profundizarlo, a enriquecerlo y completarlo. Es una lista que inicia desde el análisis acróstico de la palabra «misericordia» -padre Ricci en China hacía esto-, para que esta sea nuestra guía y nuestro faro.
1.      Misionariedad y pastoralidad. La misionariedad es lo que hace y muestra a la curia fértil y fecunda; es prueba de la eficacia, la capacidad y la autenticidad de nuestro obrar. La fe es un don, pero la medida de nuestra fe se demuestra también por nuestra aptitud para comunicarla. Todo bautizado es misionero de la Buena Noticia ante todo con su vida, su trabajo y con su gozoso y convencido testimonio. La pastoralidad sana es una virtud indispensable de modo especial para cada sacerdote. Es la búsqueda cotidiana de seguir al Buen Pastor que cuida de sus ovejas y da su vida para salvar la vida de los demás. Es la medida de nuestra actividad curial y sacerdotal. Sin estas dos alas nunca podremos volar ni tampoco alcanzar la bienaventuranza del «siervo fiel» (Mt 25,14-30).
2.      Idoneidad y sagacidad. La idoneidad necesita el esfuerzo personal de adquirir los requisitos necesarios y exigidos para realizar del mejor modo las propias tareas y actividades, con la inteligencia y la intuición. Esta es contraria a las recomendaciones y los sobornos. La sagacidad es la prontitud de mente para comprender y para afrontar las situaciones con sabiduría y creatividad. Idoneidad y sagacidad representan además la respuesta humana a la gracia divina, cuando cada uno de nosotros sigue aquel famoso dicho: «Hacer todo como si Dios no existiese y, después, dejar todo a Dios como si yo no existiese». Es la actitud del discípulo que se dirige al Señor todos los días con estas palabras de la bellísima Oración Universal atribuida al papa Clemente XI: «Guíame con tu sabiduría, sostenme con tu justicia, consuélame con tu clemencia, protégeme con tu poder. Te ofrezco, Dios mío, mis pensamientos para pensar en ti, mis palabras para hablar de ti, mis obras para actuar según tu voluntad, mis sufrimientos para padecerlos por ti».
3.      Espiritualidad y humanidad. La espiritualidad es la columna vertebral de cualquier servicio en la Iglesia y en la vida cristiana. Esta alimenta todo nuestro obrar, lo corrige y lo protege de la fragilidad humana y de las tentaciones cotidianas. La humanidad es aquello que encarna la autenticidad de nuestra fe. Quien renuncia a su humanidad, renuncia a todo. La humanidad nos hace diferentes de las máquinas y los robots, que no sienten y no se conmueven. Cuando nos resulta difícil llorar seriamente o reír apasionadamente, -son dos signos ¿eh?- entonces ha iniciado nuestro deterioro y nuestro proceso de transformación de «hombres» a algo diferente. La humanidad es saber mostrar ternura, familiaridad y cortesía con todos (cf. Flp 4,5). Espiritualidad y humanidad, aun siendo cualidades innatas, son sin embargo potencialidades que se han de desarrollar integralmente, alcanzar continuamente y demostrar cotidianamente.
4.      Ejemplaridad y fidelidad. El beato Pablo VI recordó a la Curia «su vocación a la ejemplaridad», en el ’63. Ejemplaridad para evitar los escándalos que hieren las almas y amenazan la credibilidad de nuestro testimonio. Fidelidad a nuestra consagración, a nuestra vocación, recordando siempre las palabras de Cristo: «El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto» (Lc 16,10) y «quien escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!» (Mt 18,6-7).
5.      Racionalidad y amabilidad: la racionalidad sirve para evitar los excesos emotivos, y la amabilidad para evitar los excesos de la burocracia, las programaciones y las planificaciones. Son dotes necesarias para el equilibrio de la personalidad: «El enemigo y –cito a San Ignacio otra vez, perdónenme…- el enemigo mira mucho si un alma es ancha o delicada de conciencia, y si es delicada procura afinarla más, pero ya extremosamente, para turbarla más y arruinarla». Todo exceso es indicio de algún desequilibrio. Cada exceso es índice de algún desequilibrio, sea el exceso de racionalidad, sea en la amabilidad.
6.      Inocuidad y determinación. La inocuidad, que nos hace cautos en el juicio, capaces de abstenernos de acciones impulsivas y apresuradas, es la capacidad de sacar lo mejor de nosotros mismos, de los demás y de las situaciones, actuando con atención y comprensión. Es hacer a los demás lo que queremos que ellos hagan con nosotros (cf. Mt 7,12; Lc 6,31). La determinación es la capacidad de actuar con voluntad decidida, visión clara y obediencia a Dios, y sólo por la suprema ley de la salus animarum (cf. CIC can. 1725).
7.      Caridad y verdad. Dos virtudes inseparables de la existencia cristiana: «realizar la verdad en la caridad y vivir la caridad en la verdad» (cf. Ef 4,15). Hasta el punto en que la caridad sin la verdad se convierte en la ideología del bonachón destructivo, y la verdad sin la caridad, en el afán ciego de judicializarlo todo.
8.      Honestidad y madurez. La honestidad es la rectitud, la coherencia y el actuar con sinceridad absoluta con nosotros mismos y con Dios. La persona honesta no actúa con rectitud solamente bajo la mirada del vigilante o del superior; no tiene miedo de ser sorprendido porque nunca engaña a quien confía en él. El honesto no es prepotente con las personas ni con las cosas que le han sido confiadas para administrarlas, como hace el «siervo malvado» (Mt 24,48). La honestidad es la base sobre la que se apoyan todas las demás cualidades. La madurez es el esfuerzo para alcanzar una armonía entre nuestras capacidades físicas, psíquicas y espirituales. Es la meta y el resultado de un proceso de desarrollo que no termina nunca y que no depende de la edad que tengamos.
9.      Respetuosidad y humildad. La respetuosidad es una cualidad de las almas nobles y delicadas, de las personas que tratan siempre de demostrar respeto auténtico hacia los otros, a la propia misión, a los superiores y a los subordinados, a las prácticas, a los documentos, al secreto y a la discreción; es la capacidad de saber escuchar atentamente y hablar educadamente. La humildad, en cambio, es la virtud de los santos y de las personas llenas de Dios, que cuanto más crecen en importancia, más aumenta en ellas la conciencia de su nulidad y de no poder hacer nada sin la gracia de Dios (cf. Jn 15,8).
10.    Dadivosidad -tengo el vicio de los neologismos ¿eh?- Dadivosidad  y atención. Seremos mucho más dadivosos de alma y más generosos en dar, cuanta más confianza tengamos en Dios y en su providencia, conscientes de que cuanto más damos, más recibimos. En realidad, sería inútil abrir todas las puertas santas de todas las basílicas del mundo si la puerta de nuestro corazón permanece cerrada al amor, si nuestras manos no son capaces de dar, si nuestras casas se cierran a la hospitalidad y nuestras iglesias a la acogida. La atención consiste en cuidar los detalles y ofrecer lo mejor de nosotros mismos, y también en no bajar nunca la guardia sobre nuestros vicios y carencias. Así rezaba san Vicente de Paúl: «Señor, ayúdame a darme cuenta de inmediato de quienes tengo a mi lado, de quienes están preocupados y desorientados, de quienes sufren sin demostrarlo, de quienes se sienten aislados sin quererlo».
11. Impavidez y prontitud. Ser impávido significa no dejarse intimidar por las dificultades, como Daniel en el foso de los leones o David frente a Goliat; significa actuar con audacia y determinación; sin tibieza «como un buen soldado» (cf. 2 Tm 2,3-4); significa ser capaz de dar el primer paso sin titubeos, como Abraham y como María. La prontitud, en cambio, consiste en saber actuar con libertad y agilidad, sin apegarse a las efímeras cosas materiales. Dice el salmo: «Aunque crezcan vuestras riquezas, no les deis el corazón» (Sal 61,11). Estar listos quiere decir estar siempre en marcha, sin sobrecargarse acumulando cosas inútiles y encerrándose en los propios proyectos, y sin dejarse dominar por la ambición.
12.    Y finalmente, atendibilidad y sobriedad. El atendible es quien sabe mantener los compromisos con seriedad y fiabilidad cuando se cumplen, pero sobre todo cuando se encuentra solo; es aquel que irradia a su alrededor una sensación de tranquilidad, porque nunca traiciona la confianza que se ha puesto en él. La sobriedad —la última virtud de esta lista, aunque no por importancia— es la capacidad de renunciar a lo superfluo y resistir a la lógica consumista dominante. La sobriedad es prudencia, sencillez, esencialidad, equilibrio y moderación. La sobriedad es mirar el mundo con los ojos de Dios y con la mirada de los pobres y desde la parte de los pobres. La sobriedad es un estilo de vida que indica el primado del otro como principio jerárquico, y expresa la existencia como la atención y servicio a los demás. Quien es sobrio es una persona coherente y esencial en todo, porque sabe reducir, recuperar, reciclar, reparar y vivir con un sentido de la proporción.
Queridos hermanos, la misericordia no es un sentimiento pasajero, sino la síntesis de la Buena Noticia; es la opción de los que quieren tener los sentimientos del Corazón de Jesús, de quien quiere seriamente seguir al Señor, que nos pide: «Sean misericordiosos como su Padre» (Mt 5,48; Lc 6,36). El Padre Hermes Ronchi dice: «Misericordia: escándalo para la justicia, locura para la inteligencia, consuelo para nosotros, los deudores. La deuda de existir, la deuda de ser amados, sólo se paga con la misericordia».
Así pues, que sea la misericordia la que guíe nuestros pasos, la que inspire nuestras reformas, la que ilumine nuestras decisiones. Que sea el soporte maestro de nuestro trabajo. Que sea la que nos enseñe cuándo hemos de ir adelante y cuándo debemos dar un paso atrás. Que sea la que nos haga ver la pequeñez de nuestros actos en el gran plan de salvación de Dios y en la majestuosidad y el misterio de su obra.
Para ayudarnos a entender esto, dejémonos asombrar por la bella oración, comúnmente atribuida al beato Oscar Arnulfo Romero, pero que fue pronunciada por primera vez por el Cardenal John Dearden:
De vez en cuando, dar un paso atrás nos ayuda
a tomar una perspectiva mejor.
El Reino no sólo está más allá de nuestros esfuerzos,
sino incluso más allá de nuestra visión.
Durante nuestra vida, sólo realizamos una minúscula parte
de esa magnífica empresa que es la obra de Dios.
Nada de lo que hacemos está acabado,
lo que significa que el Reino está siempre ante nosotros.
Ninguna declaración dice todo lo que podría decirse.
Ninguna oración puede expresar plenamente nuestra fe.
Ninguna confesión trae la perfección, ninguna visita pastoral trae la integridad.
Ningún programa realiza la misión de la Iglesia.
En ningún esquema de metas y objetivos se incluye todo.
Esto es lo que intentamos hacer:
plantamos semillas que un día crecerán;
regamos semillas ya plantadas,
sabiendo que son promesa de futuro.
Sentamos bases que necesitarán un mayor desarrollo.
Los efectos de la levadura que proporcionamos
van más allá de nuestras posibilidades.
No podemos hacerlo todo y, al darnos cuenta de ello, sentimos una cierta liberación.
Ella nos capacita a hacer algo, y a hacerlo muy bien.
Puede que sea incompleto, pero es un principio,
un paso en el camino,
una ocasión para que entre la gracia del Señor y haga el resto.
Es posible que no veamos nunca los resultados finales,
pero esa es la diferencia entre el jefe de obras y el albañil.
Somos albañiles, no jefes de obra, ministros, no el Mesías.
Somos profetas de un futuro que no es nuestro.
Y con estos pensamientos, con estos sentimientos, les deseo una buena y santa Navidad y les pido de rezar por mí. Gracias.
Mercedes De La Torre – Radio Vaticano
Il Sismografo  /  Reflexión y Liberación

Más de Navidad en el Buen Pastor: Rev Judy Lee


Celebramos la Navidad durante muchos días en el Buen Pastor y de muchas maneras. Se termina para nosotros el próximo domingo en la Epifanía, cuando algunos de nuestros pueblos celebran con regalos para la entrega de las personas sabias también conocidos como Los Tres Reyes, (El Día de los Tres Reyes) al niño Jesús.

Esta es nuestra visita a una familia centroamericana que lo que hemos conocido durante muchos años.

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Estamos encantados de continuar para desearles Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, y para servir a esta familia, una familia cuyos abuelos y padres comenzado trabajadores migrantes que ahora tiene dos chicas en la universidad. Carmen, con el Pastor Judy B., está en su tercer año.

La semana de Navidad, como un regalo y enriquecimiento para la gente que servimos, tomamos veinticuatro niños y adultos para ver una producción de Navidad del conejo de la pana en el Broadway Palm Dinner Theater. Mientras que algunos han ido a un show y cena antes, para otros era una primera vez. A pesar de que era técnicamente infantil teatro a todos los presentes disfrutaron. Nuestra abuela, tres señoras mayores, nuestros jóvenes y nuestros niños pequeños disfrutaron de este esfuerzo creativo. «Cuando eres amado eres real», fue el mensaje que ellos pensaban y se preguntaron acerca después. DSCF1513

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¡Qué maravilloso tiempo juntos! Gracias a todos nuestros donantes que hacen viajes como esto sea posible. Un Año Nuevo bendecido a todos!

Amor y bendiciones,

Rev. Dr. Judy Lee, RCWP, y el Rev. Judy Beaumont, RCWP

Co-Pastores Buen Pastor Incluido Comunidad Católica en Fort Myers

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Por qué me niego a celebrar Navidad: Ollantay Itzamná


dic272015

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Por varios años creí ciegamente que cada 25 de diciembre nacía Dios-con-nosotros (Emanuel) para salvar a la humanidad de su perdición.
De un tiempo a esta parte, las contrastantes realidades me inquietaron a sospechar de las verdades/creencias aprehendidas como doctrinas. Puse en “riesgo” mis seguridades existenciales, y comencé a ensayar preguntas sobre mis “verdades constitutivas”, y fue así que la duda me abrió los horizontes.
Por alguna razón trascendental nadie sabe cuándo nació el hombre más importante para el mundo occidental cristiano

No existe fundamento bíblico, ni doctrina teológica con fundamento histórico, que evidencie que ese tal Jesús de Nazaret haya nacido un 25 de diciembre.

Los Evangelios hablan de “pastores en el campo recibiendo al Redentor”. Y, entre los hebreos, los pastores migraban con sus rebaños al campo, buscando pasto, en la temporada de ausencia de lluvia (entre agosto y octubre). En el mes de diciembre, los pastores cuidaban sus ovejas alrededor de sus casas, porque ya la lluvia estaba (y no necesitaban pernoctar en el campo). Por tanto, Jesús de Nazaret no pudo haber nacido en diciembre.

Fue el Emperador Aureliano, el año 274 d.C., quien decretó en Roma el festival del 25 de diciembre para celebrar el natalis solis invicti (nacimiento del Sol Invencible), al finalizar las famosas fiestas de Saturnalia (en honor al Dios Saturno).

Casi en todas las civilizaciones, en los momentos picos de invierno (mayor alejamiento del calor solar), se hacían fiestas religiosas para “rogar” el pronto retorno del Sol a la tierra. Por ejemplo, en Roma se celebraba el 25 de diciembre la Navidad de Mitrá, Dios del fuego, una divinidad de origen iraní.

Pero, el ambicioso Emperador Constantino (luego de convertir el cristianismo en religión oficial del Imperio Romano), el año 529 d.C., estableció el 25 de diciembre como fiesta cívica en honor al nacimiento de Cristo con la intensión a cohesionar a sus súbditos ya incómodos alrededor de esta fiesta simbólica, y así preservar el Imperio. Esta es la razón del porqué iglesias y teólogos callan sobre el origen histórico de la Navidad.

Me resisto a venerar a un niño “Dios” blanco y macho en un mundo racista y machista

El 25 de diciembre, en todos los pesebres se colocan y adoran estatuillas de niñitos blancos, con ojos azules, nariz respingada, cabellos castaños y/o rizados. Ese mismo fenotipo tiene María y José. Puros europeos, convertidos en estatuas sagradas.

En vísperas a la Navidad, en las ciudades de Cusco o de La Paz, te ofrecen en compra-venta niños españoles, franceses, alemanes, cusqueños (blancos y cabellos rizados).

Estos niños, cuanto más blancos y revestidos de metales preciosos, son más venerados y apetecidos por empobrecidos y ricos (ignorantes sobre el fundamento de sus creencias). Es la materialización más grotesca de la prepotencia de la blanquitud sacralizada. De allí que el mal del racismo es tan invencible como el mal del machismo.

En estas condiciones, los pesebres navideños, en su gran mayoría reflejan-reproducen-sacralizan en racismo abominable que tanto daño ocasiona a la humanidad. Por eso me resisto a celebrar el nacimiento del Dios blanquito que instala en el inconsciente de colonizados/as la ilusa superioridad de la blanquitud.

Peores o iguales dudas me generan la adoración de un diosito macho-blanco en un mundo machista que se yergue sobre los pechos de las mujeres mancilladas.

Navidad es vanidad en un mundo carcomido por la desnutrición y empobrecido moralmente

Si en el siglo III, Aureliano estableció el 25 de diciembre como fiesta de Natalis Solis Invicti; en la segunda mitad del siglo XX, el señor Mercado (con la complicidad de las iglesias) instauró el 25 de diciembre como la celebración demencial de la consumopatia global, en nombre de Dios.

Mientras millones de niños/as carcomidos por la desnutrición sobreviven a otros miles de infantes muertos por hambre, durante esa misma Noche Buena, la “globalidad” de fieles creyentes en la Navidad y en el Mercado alardean de su capacidad de consumo/derroche a tope.

Casi nadie sabe el origen, ni la razón de ser, del árbol de Navidad, de las guirnaldas, del intercambio de los regalos, del Papá Noel que baja por las chimeneas. Casi nadie sabe dar razón del sentido del derroche de energía (luces por doquier) por estas fechas. Pero, todos celebran, compran, comen, beben, engordan. Luego, muchos corren a los gimnasios.

La Navidad no es sólo vanidad consumopática (ante la ilusión de millones de empobrecidos, también hermanos/as), sino también es una demencial fijación de gases contaminantes en la atmósfera.

Ciudades como DF (México), Cochabamba (Bolivia) o Tegucigalpa (Honduras) amanecen el 25 de diciembre oscurecidas por la quema irresponsable de juegos pirotécnicos en honor al nacimiento del Niño Dios. Y, todos/as no tienen más opción que fijar ese aire contaminado en sus pulmones.

Con esas acciones ecocidas se acelera aún más el ya devastado equilibrio de nuestra Madre Tierra. Todo en nombre de la Navidad, y en complicidad silenciosa de las iglesias y del mismísimo Niño Dios.

Los humanos somos los únicos seres delirantes del pluriverso que destruimos nuestra única casa en nombre de Dios. ¿Qué Dios o Diosa sano podría nacer en este contexto socioambiental?

Por estas y más razones me resisto a celebrar Navidad el 25 de diciembre. Cualquier día o noche es apto para re unirnos, re ligarnos, en familia-amistades y celebrar el reencuentro regenerador. No es necesario destruir aún más nuestra ya destruida única Casa Común en nombre de ningún ser sobrenatural.

[1] https://ollantayitzamna.wordpress.com

“Spotlight”, la mejor película del año El film está basado en la investigación periodística que destapó abusos sexuales en la iglesia católica


Telemundo 47 Por Eduardo Orbea
New York, NY
Telemundo Local
La sala de redacción del diario The Boston Globe es el centro de atención en ‘Spotlight’.
Hace casi 40 años, la película ‘Todos los hombres del presidente’ ponía en el centro del debate una investigación periodística que terminó con la carrera de un presidente norteamericano.
Hoy, el trabajo de investigación de un grupo de editores y redactores vuelve a ser la médula espinal de un film, ‘Spotlight’, la brillante realización del director Tom McCarthy, quien también escribió el guión, junto a Josh Singer.
La increíble crónica de un hombre solo
En ‘Todos los hombres del presidente’ -protagonizada por Dustin Hoffman y Robert Redford-, la lupa estaba sobre el trabajo de los dos redactores del Washington Post, quienes desenmascaron el escándalo conocido como Watergate.
En ‘Spotlight’, también basada en hechos reales, la cámara sigue de cerca a los integrantes del equipo de investigación del diario The Boston Globe quienes sacaron a la luz los abusos sexuales contra niños por parte de sacerdotes y altos jerarcas de la iglesia católica en Boston en 2002. La serie de artículos fue premiada con un Pulitzer.
“Spotlight” y “Steve Jobs”, posibles candidatas al Oscar“Spotlight” y “Steve Jobs”, posibles candidatas al Oscar
La investigación periodística que desenmascaró abusos sexuales en Boston y la biografía del cofundador de Apple están al tope de la lista. (Publicado sábado 28 de noviembre de 2015)
Así como la película del gran Alan Pakula cosechó galardones y recibió excelentes críticas, el film de McCarthy he recibido elogios de la prensa especializada. Y no es para menos.
‘Spotlight’ logra desprenderse de los stándares de Hollywood, especialmente aquellos que banalizan el material en pos de una mejor recaudación. El tema central es el trabajo periodístico, loable y vapuleada profesión, si las hay.
Ya suenan las candidatas al Oscar a Mejor Película
Michael Keaton se pone en la piel del editor Walter Robinson y lo hace sin fisuras. Su trabajo es impecable y una vez más, confirma por qué es un gran actor. Ganador del premio Oscar el año pasado por su rol en ‘Birdman’, Keaton lidera al grupo de reporteros que huele algo feo en el seno de esa mega institución que es la Iglesia Católica.
Los reporteros que trabajan al mando de ‘Robby’ son Michael Rezendes, interpretado por Mark Ruffalo; y Sacha Pfeiffer, protagonizada por la talentosa Rachel Adams. A ambos se suma el tipo que se encargaba de corroborar datos, Matt Carroll, interpretado por Brian d’Arcy James.
Hollywood estrena sus mejores películas
Al comienzo, no fue fácil enfrentar el tema. La mayoría de los lectores del Boston Globe era y es de descendencia católica-irlandesa. Hasta el jefe de Robinson, Ben Bradlee Jr. (John Slattery) tiene ciertas reservas de investigar los casos, especialmente en una ciudad como Boston, históricamente muy ligada a la organización religiosa.
Así fue, hasta que asume el nuevo director del diario, Marty Baron, protagonizado por Liev Schreiber, quien poca idea tiene de la ciudad y carece de contactos que lo puedan ayudar o influenciar. Schreiber, conocido por su papel en ‘Ray Donovan’, la magistral serie en Showtime, resalta por la apacible tranquilidad y a la vez fuerte decisión con que adoba a su personaje, el director que recién llega de Miami.
La película sigue cada detalle de lo que ocurre dentro y fuera de la sala de redacción, siempre de la mano de los integrantes del equipo de investigación, llamado ‘Spotlight’. El film pudo ser un bodrio, un aburrimiento total, pero ocurre lo contrario.
Al igual que en ‘Todos los hombres del presidente’, la tensión en ‘Spotlight’ crece a medida que pasan los minutos, convirtiéndola en una seria, profunda y hasta entretenida mirada al trabajo en equipo, con sus diferencias y desafíos. Y lo hace sobre un tema tan delicado como lo es el abuso sexual dentro de la iglesia católica y el encubrimiento de sus jerarcas.
Sin golpes bajos y certera, ‘Spotlight’ es un ejemplo del buen cine, aquel que no solo entretiene, sino que nos informa, como la noble misión del periodismo, sin ir más lejos.
Publicado domingo 27 de diciembre de 2015

http://www.telemundo47.com/entretenimiento/destacados/La-mejor-pelicula-del-ano-spotlight-michael-keaton-basada-investigacion-periodistica-boston-globe-abusos-sexuales-iglesia-catolica-363586201.html

CUATRO MUJERES: PENSABAN ENTERRARNOS …NO SABÍAN QUE ÉRAMOS SEMILLAS


“Muchos humanistas estaban a favor de un entrenamiento intelectual sorprendente para mujeres, aunque todos pensaron que las madres no eran las personas apropiadas como personas con quienes deberán dejar a los niños varones después de la eda
CUATRO MUJERES: PENSABAN ENTERRARNOS ...NO SABÍAN QUE ÉRAMOS SEMILLAS 

En el jardín de la historia hay jardineros y plantas.

Si tenemos suerte, también hay flores y frutas. Es así en la historia de las mujeres, este nuevo género recientemente descubierto en las páginas noticiosas.

Consideramos aquí los jardineros que sembraron y podaron las plantas, además del florecimiento de bellas y fuertes flores, no obstante las reglas de jardinería, es decir, los historiadores, equivalentes a los sembradores, podadores e investigadores, son quienes deciden qué es lo que se puede dejar crecer y florecer  y qué se va a talar, cercenar o suprimir.

La doctrina y teoría para la educación de las mujeres no era propicia para la siembra ni la cosecha de bellas flores y frutas en el jardín de la historia, aun durante este gran florecimiento de los renacimientos europeos de los siglos XV y XVI, cuando fueron glorificadas las posibilidades para el hombre aquí en la tierra.

Los humanistas —Juan Luis Vives, Erasmo de Rotterdam, Nicolò Maquiavelo y demás— proponían, en las doctrinas y teorías de educación, que el hombre sería engrandecido aquí en la tierra hasta las más altas esferas del arte de ser príncipe, estadista, escritor, artista y grandezas de todo índole.

Comparamos las teorías y doctrinas de la educación para hombres con los que proponían para la mujer renacentista.

Los renacimientos en Europa, ya sabemos, comenzaron en la Italia del Quattrocento (el siglo XV) específicamente en Florencia, donde visitaron los humanistas de toda Europa:  llegaron desde Londres, París y otros centros de erudición para ver “el futuro” construido por los humanistas florentinos, quienes aplicaron las doctrinas humanistas a la construcción de, y participación en, las repúblicas que confeccionaron en base de sus teorías.

Y los renacimientos fueron basados en la combinación de las fuentes clásicas (Cicerón, Virgilio y demás), quienes eran los ancestros romanos de los “italianos”, pero siempre se basaban en las doctrinas de la Iglesia Católica.  Los pensadores, filósofos, filólogos, estadistas y teóricos del humanismo cívico eran cristianos y no paganos, aunque como les encomendó San Agustín “spoiled the Egyptians of their gold” (es decir, robaron el oro de los paganos) para apoyar la creación, por ejemplo, en Florencia de una república cristiana resplandeciente y en Venecia, la República Serenissma tan aliada al Papado.

Ahora, los humanistas cívicos de Florencia, quienes, repito, se basaron profundamente en la doctrina oficial de la Iglesia Católica en Europa Occidental (en Italia y también en el Humanismo Cristiano del norte de Europa en Inglaterra), además de las fuentes clásicas,  defendieron la doctrina de que el hombre y la mujer fueron creados de igual manera en la imagen de Dios.

Las metáforas y alegorías presentadas por los humanistas cívicos en su aplicación, en sus repúblicas, las doctrinas clásicas, junto con las doctrinas de la Iglesia, eran producto de las ideas y escritos los más famosos de Italia, Inglaterra, Francia y España.  Sugirieron, en sus escritos, que la superioridad de cualquier categoría tenía algo que ver con su masculinidad, y que la feminidad implicaba la inferioridad.

En el jardín de los Padres de la Iglesia —tomamos como ejemplar predilecto, lo más importante entre ellos, San Agustín— la mujer en el Jardín de Edén, Eva, como mujer, representaba metafóricamente la sensualidad, la percepción de los cinco sentidos del cuerpo y la carnalidad, la irracionalidad, la imaginación, la fantasía y todos los aspectos de la condición humana asociada con la corporalidad:  en otras palabras, todo lo que pudo subvertir la razón, (masculino, como nos enseña San Agustín), representado por Adán, el hombre  quien cometió el pecado original fue engañado por Eva, (femenina, según San Agustín) la sensualidad del cuerpo.

La razón era superior; ergo el hombre era siempre superior.  La sensualidad y la carne era inferior; ergo la mujer era inferior y siempre pecaminosa. Estas son las ideas expresadas por San Agustín, por ejemplo, en su tratado sobre el alma del hombre, De Trinitate  (Consideraciones sobre la Trinidad).

Y aunque fueron los mejores intelectuales del continente, los humanistas siguieron la Iglesia en esta doctrina para desarrollar la doctrina apropiada para la educación del hombre y, por aparte, la doctrina para la educación de la mujer, en base de la doctrina de la Iglesia.

Y estas doctrinas, en la teoría y en la práctica, son las que forman nuestras herencias de los renacimientos italianos, ingleses, franceses y españoles y, por lo tanto, las mismas ideas en las colonias españolas al otro lado del Atlántico.  El Salvador, como colonia española durante los renacimientos europeos, absorbió lo que trajeron los conquistadores, los comerciantes, los sacerdotes y todos los pensadores que  llegaron desde Europa a estos lados.

Mi contención es que, en la exégesis y metodología  de los humanistas en sus explicaciones de textos, utilizaban metáforas traídas el mundo material que fueron prestados de los Padres y Doctores de la Iglesia, y que en estas metáforas exegéticas de explicación del texto deberán, siguiendo la doctrina de San Agustín y demás Doctores de la Iglesia, mostrar que la razón es superior y masculina, mientras que la sensualidad y las pasiones representaban lo que era  femenino, y por lo tanto, inferior.

Esta es doctrina Neoplatónica en que estas dualidades de superioridad masculina e inferioridad femenina pasaron a la doctrina  cristiana de la Iglesia.

Si es así —y es así— ¿cómo podemos entender la existencia floreciente de mujeres  como Eleanor de Aquitaine, reina de Inglaterra y Francia.  O  la reina española de Inglaterra, Catarina de Aragón, una de las mujeres más eruditas de Europa.  Y la reina inglesa Elizabeth I, quien se presentó como el “Príncipe” (en lo masculino), diciendo que “la palabra debería no se usa con príncipes” (indicando a sí misma).  ¿Y Cristina de Pisan, altamente crítica e intelectual poeta italiana de Francia?  ¿O Caterina Sforza, esposa de Gian Galeazzo Sforza, Duque de Milano, una erudita diplomática quien también lideraba los ejércitos de su esposo en defensa de Milano?  ¿O, en este lado del Atlántico, Sor Juana Inés de la Cruz, la poeta de España y Nueva España?

Algunas flores escaparon del jardín de la educación renacentista propuesta para la mujer por los humanistas cívicos en que los hombres fueron preparados para una vida pública como estadistas y las mujeres fueron preparadas por la castidad, silencio y obediencia.  Algunas flores, obviamente, escaparon a los podadores.  Pero la explicación de estos fenómenos requiere unos argumentos más detallados.

La educación para mujeres que proponían los humanistas para los hombres que iban a tomar las riendas del poder, incluía la inculcación de estudios de los clásicos latinos y griegos y el fomento a las actividades virtuosas como valentía, justicia, prudencia, cortesía, magnanimidad y “el deber público de devoción, sin pensar en sí mismo, a los mejores intereses del Estado…”.  Los ideales humanistas inculcaron los siguientes:
“La primera distinción, se admitieron, era la virtud, es decir, que los estudios deberán contribuir a los méritos personales sobresalientes, y fomentar a las habilidades  benéficas y acciones a favor del estado, porque un hombre podía practicar las virtudes privadas toda su vida y todavía no ser digno de nobleza, porque la virtud que era de la esfera privada, era una cualidad restringida en su influencia, mientras que la virtud que era apropiada para la nobleza era pública y confirió beneficios al estado entero”, (Kelso,  Doctrine for the Gentleman of the Renaissance (1919)).

Para la mujer, de otro modo, se imponía una vida en la esfera de silencio y de castidad.

Tomamos la palabra del humanista español, Juan Luis Vives, confesor y guía espiritual de Catarina de Aragón, reina española de Inglaterra en la corte de Enrique VIII de Inglaterra:  es más corto y al punto.

En primer lugar, ella deberá entender que la virtud principal de una mujer es la Castidad, que pesa más que todas las demás virtudes” (Juan Luis Vives, La Instrucción de la Mujer Cristiana (Londres, 1541)).  Además, dijo a la mujer estadista la más elocuente de Europa en la diplomacia en latín, su feligresa, Catarina de Aragón, “en cuestión de elocuencia, no me interesa mucho que una mujer la tenga, porque no la necesita”.

También el gran humanista de toda Europa, Erasmo de Rotterdam, declara, en su obra Los Institutos de matrimonio cristiano (Basel, 1526) que “La rueca y los instrumentos para hilar son, en verdad, los instrumentos de todas las mujeres y apropiados para ellos con el propósito de evitar la pereza”.

Debemos profundizar un momento sobre este concepto de castidad, pilar de la educación encomendada a las mujeres quienes también deberán dedicarse únicamente a la rueca.  La castidad es una virtud moral que modera el apetito sexual y regula y controla el cuerpo, sus apetitos sexuales y las actitudes mentales que resultan de la sexualidad del cuerpo.  (Vacanet Mangenot. Dictionnaire de theologie catholique  (París, 1905).  La mujer es reducida al cuerpo otra vez, mientras el hombre puede desarrollarse en la esfera pública.

Para los lectores que piensan que todo eso cambió después de René Descartes, la Ilustración europea que condujo a la Revolución Francesa, debemos mencionar las opiniones del gran Jean-Jacques Rousseau en su libro sobre la educación de la mujer (1761), Julie, ou, La Nouvelle Héloise (Julia, o, La Nueva Eloisa), en que declara que se deberá colocar el yugo en el cuello de las niñas a una temprana edad para que, en la medida que van creciendo, ya no lo sentirán.

Ahora, Elizabeth I de Inglaterra (m. 1603) recibió una educación  de la mejor del mundo.  Educada en latín, griega y los clásicos además de otros idiomas modernos, como francés, alemán y holandés, tradujo obras profundas de filosofía (La Consolación de la Filosofía de Boecio) desde el latín al inglés y, desde su propia traducción inglesa, de nuevo al latín en el espacio de 24 horas.  Y la reina llevaba los asuntos del estado y su diplomacia en el latín hablado y por escrito.

Cristine de Pisan escribió, entre otras 300 obras, como escritora en la corte francesa,  La Ciudad de Damas (1412) en que el argumento principal era que  las mujeres pudieran, y deberían, participar en la vida pública y política de sus ciudades: precisamente la doctrina que los humanistas cívicos encomendaron a los hombres.  [Tal vez podemos tomar nota que Simone de Beauvoir declaró: con Cristine de  Pisan, veamos “la primera vez que una mujer tomó pluma en defensa  de su sexo.”

En fin, la realidad histórica sobrepasa las teorías retrógradas de los humanistas más avanzados e iluminados de Italia, Francia e Inglaterra, quienes inventaron las teorías para la educación de las mujeres y quienes forman parte de nuestra herencia como un espejo enterrado —aquí, en la colonia renacentista de España (léanse, El Salvador), como en Europa.

Aparecen los sorprendentes ejemplos de fuerza y diplomacia como Catarina de Aragón, reina española de Inglaterra; Cristina de Pisan de la corte del renacimiento francesa;  Catarina Sforza de Milano y Elizabeth I, reina de Inglaterra, como unos pocos ejemplos entre muchos.

Estas cuatro mujeres son ejemplos de algunas flores que escaparon de los podadores del jardín de la historia. Por suerte, las bibliotecas están llenas de estudios de fecha reciente, sobre estas y otras mujeres renacentistas como ejemplos, parte del esplendor de los Renacimientos.  Solo falta leerlos.  FIN

http://www.elsalvador.com/articulo/comunidades/cuatro-mujeres-pensaban-enterrarnos-sabian-que-eramos-semillas-97057

 

Homilía para la Fiesta de la Sagrada Familia – Ciclo C – 27 de diciembre 2015: ROBERTA MEEHAN RCWP.


 

Lecturas regulares                                    Lecturas alternas

1 Samuel 1: 20-22, 24-28              Eclesiástico 3: 2-6, 12-14

Salmo 84: 2-3, 5-6, 9-10 de                           Salmo 128: 1-5

1 Juan 3: 1-2, 21 a 24                                Colosenses 3: 12-21

Lucas 2: 41-52                                         Lucas 2: 41-52

El leccionario ofrece numerosos pasajes alternativos para las lecturas de hoy (algunos están en la lista) – uno de Samuel, más de uno del Eclesiástico (un libro protestantes consideran que es apócrifo, aunque los católicos y ortodoxos consideran como una parte de la Canon), uno de 1 Juan, más de uno de los Colosenses, y dos opciones diferentes para un salmo responsorial.   Todas las lecturas, sin embargo, tienen un tema común – la familia.   El evangelio (de Lucas) es constante – la historia de Jesús que se pierde en el Templo .

Al revisar las lecturas no-evangélicos, es fácil ver por qué fueron elegidos.  Todos ofrecen sabios consejos sobre la vida familiar.   Si nos fijamos en estas lecturas con cuidado, vemos la posibilidad de una vida feliz y pacífica.   En realidad, es todo bastante idílica – una meta, más que una realidad.

Como empecé a pensar en la lectura del evangelio, sin embargo, empecé a tener algunas preguntas serias.   Estas son preguntas que en realidad me han plagado desde hace bastante tiempo.   Sagrada Familia…..   ¿Cómo pudo Sagrada Familia es la familia perfecta – el ideal – cuando su vida familiar parecía menos que perfecto?   Fueron apenas siendo esta familia perfecta si María y José permiten su 12 años de edad se pierden (y ni siquiera se dan cuenta de que se estaba perdiendo por un día entero!) Y si este mismo 12 años se quedó en Jerusalén y ni siquiera se molestó diciendo a sus padres dónde estaba.

Esto trajo a la mente dos temas muy graves – en primer lugar, la humanidad de la familia y en segundo lugar, lo que es una familia?

Echemos un vistazo a la humanidad primero.   Jesús se quedó sin borrar con sus amigos.   Los niños hacen eso!   Sí, estaba al borde de la adultez judía oficial, pero todavía era un niño y él hizo lo que los niños hacen a veces.  Cómo humano!   Y mira reprimenda de María.   «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto a nosotros?   Tu padre y yo hemos estado buscando llenos de angustia «.  Es clásico!   Y es idéntico a lo que se diría ahora, 2000 años más tarde.   María y José eran angustiada y buscaban a él y cuando lo encontraron, que se debatían entre el alivio y frustración.   Cómo humano!   Estos miembros de la familia santos eran humanos.   A veces nos olvidamos que Jesús tenía pañales caca como un bebé y dolores de crecimiento clásicos como un niño a punto de ser un adulto!

Ahora mira excusa de Jesús!   Tenía que estar en los negocios de su padre – y, después de todo, su gente deberían haberse dado cuenta de eso.   Eso suena como una de 12 años, ¿no es así?   Pero, él estaba enseñando en el Templo y todo el mundo se sorprendió de lo que sabía.   Estoy seguro de que María y José no se sorprendieron.   Bueno, tal vez eran.   A veces la humanidad de los padres les lleva a darse cuenta de que su hijo es muy brillante, pero ese niño sigue siendo un niño.   Ese niño es todavía un niño – incluso cuando s / he sorprende a los padres con el conocimiento y la sabiduría.   Cómo humano otra vez!

Lo que tenemos en un nivel, entonces, es una historia sobre una familia muy humano pasando por un trauma común a muchos padres y una inocencia sabia común a muchos jóvenes.   Cómo humano!   Cómo muy, muy humano!

Pero, que nos trae a la otra pregunta.   ¿Cómo podrían María y José tienen posible PERDIDO Jesús?   ¿No estaban prestando atención?   Ah, pero la otra pregunta es «¿Qué es la familia?», Y en esa pregunta creo que descansa una respuesta importante.   Probablemente no estaban prestando mucha atención (¡cómo humana), pero va un paso más allá, estaban todos – Jesús incluido – una parte de un fenómeno más grande que la familia nuclear.

El concepto de la familia nuclear (mamá, papá, niño / s) es un fenómeno sociológico más reciente – y uno que no es universal por cualquier medio.   La familia es realmente la familia.   Lo llamamos «extendió» hoy, pero en los tiempos bíblicos, que la familia extendida era la norma.   En realidad, la familia extensa ha sido la norma en la mayor parte de la historia ya través de innumerables civilizaciones. Y todavía lo es en muchas partes del mundo.

Escritura incluso nos dice que María y José no viajaban solas con Jesús.   Lo más probable es que estaban en un grupo muy grande – y muy probablemente eran físicamente relacionado con la mayoría de las personas en el grupo, aunque tal vez no a todos ellos.   ¿Por qué queremos pegar un concepto moderno – la familia nuclear – en una sociedad que no tiene la familia nuclear como una norma?   ¿Hacemos esta familia santa tan ONU-humana, que nos olvidamos de la verdadera naturaleza de la familia?

Entonces, ¿qué es la familia?   A veces se habla de la «familia de elección» frente a la «familia de origen», pero no creo que eso es necesariamente la mejor imagen, ya que es un intento de normalizar las relaciones tensas en un entorno artificial.

Somos toda la familia santa!   Somos los niños de todo el dios!   Todos estamos aquí – con verrugas y frustraciones.   Todos estamos aquí – con nuestras faltas y nuestra humanidad.

El ideal no existe.   No existía por María, José y Jesús; no existe para nosotros.  Nos preocupamos por los demás en la caravana que atraviesa la vida – sin importar si el miembro de la familia que necesita nuestra atención es un pariente de sangre inmediata o un pariente de sangre tan distante que no podemos calcularla.   Todos somos parte de la familia de Dios.   Tenemos un ejemplo perfecto de la humanidad de la familia de Dios justo en esta historia de la Sagrada Familia.   Y, si esta historia de la humanidad de la familia de Dios es real – y se incluye como parte de las Escrituras para enseñarnos algo – entonces tal vez una de las lecciones que tenemos que aprender es que todos somos parte de esta misma Sagrada Familia llamada gente humano de Dios.

– Roberta M. Meehan, D. Min.

Remitido al e-mail

Homilías y la reflexión sobre la fiesta de la Sagrada Familia: 12/27/15


Hoy es la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, y celebramos a todas las familias como santa también. La Sagrada Familia se incluyó en mi última homilía en el Buen Pastor. El domingo pasado Miré alrededor de nuestra iglesia de El Buen Pastor Incluido Comunidad Católica, una pobre iglesia de y con los pobres. Mis ojos se posaron en las familias y los individuos se reunieron con los rostros ansiosos, algunos alineados y desgastado, algunos sonriendo y alegre, para celebrar el advenimiento de cerrar con el amor y la Navidad con la venida de Dios a la tierra de una manera nueva, como uno de nosotros, partiendo como todos lo hacemos como un bebé indefenso depende de los padres y cuidadores de todo. Mis ojos se posaron en Linda quien tiene siete hijos, cinco siguen en casa con ella y su marido, Joe, padre de las gemelas de 13 años de edad, sus últimos hijos.Hace unas semanas, tanto Linda y Joe fueron hospitalizados al mismo tiempo en diferentes hospitales con enfermedades que amenazan la vida.Ambos se están recuperando ahora, gracias a Dios y de mucha oración y de la familia y el apoyo de la iglesia. Linda ha estado luchando contra una enfermedad que altera la vida de los últimos meses, siendo hospitalizado y otra vez. Y sin embargo, su único objetivo es su familia, asegurándose de que están alojados y bien y le va bien en la escuela y el trabajo y venir a la iglesia. De un modo u otro que no te pierdas un domingo de adoración.

Y mis ojos se posaron en la abuela Harmon, la madre de Linda, que ha traído fielmente durante 23 de los nietos a la iglesia con ella con edades de 2 a 22 hijos del hermano de Linda descansar la cabeza en el regazo de la abuela y los hijos de su hermana sentarse en el regazo de su primos mayores en nuestro espacio abarrotado. Los miré con cuidado en mi homilía sobre el amor manifiesta de Dios en forma humana en la Navidad y dijo que son como la sagrada familia del bebé y el niño Jesús, amarse unos a otros y llevando entre sí a Dios y la casa de Dios, no importa qué.Le dije que así como yo he bautizado a la señora Harmon y Linda, que también llevó a muchos miembros de la familia a bautismo y adorando a nuestro amoroso Dios aquí con nosotros. Miré a los 13 años de edad, Elizabeth cuyos padres no vienen, pero que trae a sus dos hermanitos con regularidad. Le dije que así como Jesús le gustaba ir al templo, su iglesia, su amor de venir aquí y traer a sus hermanos le dice quién es, un hijo de Dios. Sonreí en Pearl y el Dr. Joe Cudjoe cuyas hijas fueron criados en la iglesia y ahora están estudiando medicina. Efe Jane, su hija más joven se unió a su madre en la conducción de nuestros jóvenes y niños de la escuela dominical durante varios años. Mis ojos se movieron a Lili, un inmigrante italiano que trabaja tan duro para albergar y cuidar a su familia.Su hija de 14 años, Marcella, se sentó junto a ella, la participación en la Santa Misa. (También bautizados Marcella y su hermana mayor María).Me dijeron que son otra sagrada familia, y también lo es que todos aquí ya que todos somos partes de las familias y si no tenemos nuestra actual familia de sangre tenemos nuestra familia espiritual, esta iglesia. La iglesia es una familia santa. Somos todas las edades, razas, idiomas, colores y estados del ser pero somos la familia de Dios. Había muchos «Amén.» Durante nuestra oración, nuestro anciano de la iglesia, el Sr. Gary que estaba sin hogar y alejado de su familia cuando lo conocimos, agradeció a Dios por su familia (que ahora lleva a Cristo) y por su casa. Él oró por todos aquellos que no tienen hogar y se sienten solos para que puedan encontrar un hogar en el interior y sobre todo un hogar con Dios y con nosotros como una familia de la iglesia. Nos unimos en oración para que todos los niños pueden tener familias amorosas, biológicos, adoptivos, otra madre, adoptivos y las familias de la iglesia.

Hoy, he leído los textos de este domingo- en la Primera Samuel 1 lectura Ana y Elcana están agradecidos por el inesperado nacimiento de su primer hijo en sus años mayores, Samuel. Hannah dice a Dios «, le pregunté YHWH para este niño y Dios le concedió a mi petición. Ahora le doy a YHWH, para toda su vida se da a YHWH (versículos 27-28 TIB). «Estoy muy agradecido por los padres que, como Ana y Elcana y María y José y Linda y Jolinda Harmon, y Pearl y Joe Cudjoe y todos los otros que han dedicado sus hijos a Dios. Era mi abuela Ella y mi madre, Anne, quien hizo esto para mí temprano en la vida. En el Evangelio de hoy la lectura de Lucas 2, 41-52 leemos del tiempo Jesús se quedó en el Templo cuando tenía 12 años, después de la fiesta de la Pascua en Jerusalén-ser de su Padre, de Dios, (en arameo, de la Abwoon -Birther Dios) negocio. Y también recordamos cuando María y José dedicaron a Jesús a Dios como su hijo primogénito en la costumbre judía, y la alegría de la profetisa Ana y Simeón ancianos al ver la «luz de la revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel (Lucas 2: 20-39) «. Y ahora nosotros también somos hijos de Dios: (I Juan 3: 1-2; 21-24) «Mirad qué amor Abba Dios nos ha dado en dejarnos ser llamados hijos de Dios! Sin embargo, que en realidad es lo que somos! »

Alegrémonos este día que somos parte de la familia de Dios santo! Amén.

acelerar. Dr. Judy Lee, RCWP

Co-Pastor Buen Pastor Incluido Comunidad Católica

http://www.goodshepmin.org

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Nuestro Buen Pastor Iglesia Familia

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Y ahora presentamos Francisco Homilía sobre la Sagrada Familia:

(Radio Vaticano) Francisco pronunció la homilía en la misa en la Basílica de San Pedro el domingo por la mañana – la Fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret y el Jubileo de las Familias en el contexto de la Extraordinario Año Jubilar de la Misericordia en curso en Roma y en todo el mundo. A continuación encontrará la traducción oficial Inglés, de las declaraciones del Santo Padre, incluyendo sus adiciones extemporáneas

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Homilía del Santo Padre Francisco

Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José

27 de diciembre 2015

Las lecturas bíblicas que acabamos de escuchar nos presentó con la imagen de dos familias en peregrinación a la casa de Dios. Elcana y Ana traer su hijo Samuel al templo de Silo y consagrarlo al Señor (cf. 1 Sam 1: 20-22, 24-28). De la misma manera, José y María, en la compañía de Jesús, van en peregrinación a Jerusalén para la fiesta de la Pascua (cf. Lc2, 41-52).

A menudo vemos a los peregrinos en camino a los santuarios y lugares queridos de la piedad popular. En estos días, muchos de ellos están haciendo su camino a la Puerta Santa abierto en todas las catedrales del mundo y en muchos santuarios. Pero la cosa más hermosa que emerge de la palabra de Dios hoy es que toda la familia va en peregrinación. Padres, madres y niños juntos van a la casa del Señor, para santificar el día del santo con la oración. Es una enseñanza importante, lo que se entiende por nuestras propias familias. De hecho, podríamos decir que la vida familiar es una serie de peregrinaciones, pequeños y grandes.

Por ejemplo, lo reconfortante que es para que reflexionemos sobre María y José enseñanza de Jesús a orar!   Esto es una especie de peregrinación, la peregrinación de la educación en la oración. Y es reconfortante también saber que durante todo el día iban a orar juntos, y luego ir cada sábado a la sinagoga a escuchar las lecturas de la Ley y los Profetas, y para alabar al Señor con el conjunto. Ciertamente, durante su peregrinación a Jerusalén, oraban cantando el Salmo: «Me alegré cuando me dijeron: ‘Vamos a la casa del Señor!’ Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén (122: 1-2).

¿Qué tan importante es para nuestras familias para caminar juntos hacia un objetivo único!  Sabemos que tenemos un camino que recorrer juntos;un camino por el que nos encontramos con dificultades, pero también disfrutar de momentos de alegría y de consuelo. Y en esta peregrinación de la vida también compartimos en los momentos de oración. ¿Qué puede ser más hermoso que el que un padre y una madre para bendecir a sus hijos al principio y al final de cada día, para rastrear en su frente la señal de la cruz, como lo hicieron en el día de su bautismo? No es esta la oración más simple que los padres pueden ofrecer a sus hijos? Para los bendiga, que es, encomendar al Señor, al igual que Elcana y Ana, José y María, por lo que puede ser su protección y apoyo durante todo el día. De la misma manera, es importante que las familias se unen en una breveoración antes de las comidas, con el fin de agradecer al Señor por estos dones y aprendan a compartir lo que hemos recibido con los más necesitados. Estos son todos los pequeños gestos, sin embargo, apuntan a la gran papel formativo que desempeña la familia en la peregrinación de la vida cotidiana.

Al final de la peregrinación, Jesús volvió a Nazaret y vivía sujeto a sus padres (cf. Lc 2,51). Esta imagen también contiene una hermosa enseñanza sobre nuestras familias. Una peregrinación no termina cuando llegamos a nuestro destino, pero cuando volvemos a casa y reanudar nuestra vida cotidiana, poniendo en práctica los frutos espirituales de nuestra experiencia. Sabemos lo que Jesús hizo en aquella ocasión. En lugar de regresar a casa con su familia, se quedó en Jerusalén, en el templo, causando mucho dolor a María y José, que no pudieron encontrarlo. Para esta pequeña «escapada», Jesús probablemente tuvo que pedir perdón de sus padres. El Evangelio no dice esto, pero creo que podemos suponer que. La pregunta de María, además, contiene un cierto reproche, revelando la preocupación y la angustia que ella y José se sentía. Al regresar a casa, Jesús seguramente se mantuvo cerca de ellos, como muestra de su afecto y obediencia. Momentos como estos se convierten en parte de la peregrinación de cada familia; el Señor transforma los momentos en oportunidades para crecer, para pedir y recibir el perdón, para mostrar el amor y la obediencia.

En el Año de la Misericordia, cada familia cristiana puede convertirse en un lugar privilegiado en esta peregrinación para experimentar la alegría delperdón. El perdón es la esencia del amor que puede entender los errores y reparar ellos. ¡Qué miserable seríamos si Dios no nos perdona! Dentro de la familia aprendemos a perdonar, porque estamos seguros de que nos entendemos y apoyamos, cualesquiera que sean los errores que cometemos.

No perdamos la confianza en la familia! Es hermoso cuando siempre podemos abrir nuestros corazones el uno al otro, y ocultar nada. Donde hay amor, hay también la comprensión y el perdón. A todos ustedes, queridas familias, os encomiendo esta importantísima misión – la peregrinación nacional de la vida diaria de la familia – que el mundo y la Iglesia necesitan, ahora más que nunca.

 

¡Amén!

Y aquí está una homilía especial para este día de nuevas formas Ministerios, Bondings 2.0 

¿Qué hace que la Sagrada Familia-y nuestras familias-Santo?

Entrada del blog de ​​hoy para la fiesta de la Sagrada Familia es una reflexión sobre Lucas 2: 41-52. La reflexión está escrito por Joseanne y José Peregin, líderes de Dracma Grupo de Padres, una organización de padres católicos de hijos LGBT en la isla de Malta (una biografía más completa de los Peregins se pueden encontrar al final de este post).

«Hijo, ¿por qué nos has hecho esto a nosotros? Tu padre y yo hemos estado buscando llenos de angustia «.

En el evangelio de hoy, se nos recuerda que la Sagrada Familia, también, momentos de frustración y ansiedad similar a la de muchos padres en estos días experimentó. María y José deben haber sentido defraudado por interrupción de la comunicación de su familia y, posiblemente, se consideraban, fracasos como padres.

Viajaban por un día completo cuando se dieron cuenta que Jesús no estaba con ellos. Y les tomó tres días para volver a buscarlo.Probablemente ellos esto tomó tiempo porque habían estado buscando en todos los lugares equivocados antes. Pero al final, lo encontraron – en lo que fue probablemente el lugar menos probable que esperaban. Los padres estaban atónitos al descubrir que su hijo de doce años de edad, no se encontraba en una situación extrema, ya que podrían haber imaginado: apenado, pánico, o gravemente enfermos. En su lugar, se encontró interrogando a los maestros en el templo, totalmente absorto y totalmente absorto en su afán por aprender.

Elección de Jesús de permanecer en Jerusalén, aparentemente indiferente al plan de la familia a regresar a casa a Nazaret, pueden haber agitado una lucha de poder relación, muy similar a los que las familias experimentan hoy. La dinámica de la Sagrada Familia parecen muy familiar a la nuestra, así que ¿qué es lo que hace que esta familia santa?

Ellos son santos, principalmente debido a la forma en la que se enfrentaron esta ocasión desafiante. Fue un momento para que entiendan que los padres deben renunciar a sus propias expectativas y permitir el espacio necesario para que sus hijos viven sus propios roles y cumplir con su propio llamado vida. Esta historia del evangelio es más sobre el papel y el lugar de Jesús en la sociedad, y no de sus propias esperanzas y planes.María y José, probablemente tocaron los padres de dolor sienten cuando piensan que están siendo alineados lado, despedidos, y se sienten fuera de contacto con la realidad de sus hijos. Este fue su primer salto en la paternidad.

Jesús cava la herida aún más profunda: «¿Por qué estabas buscando para mí? ‘, Como diciendo que si ellos lo conocían en absoluto, era obvio donde estaría. ¿No era todavía claro para ellos que debía estar en la casa de su Padre? ¿Han sido tan ciegos a todos sus intentos de hablar con ellos acerca de su propósito en la vida? A pesar de que pueden haber sentido preocupado y herido durante esos cuatro o más días de viaje, al final, ellos sabían que no era todo acerca de ellos. Era más bien de Jesús y de su bienestar. Este fue su segundo salto en la paternidad.

Es similar a la ansiedad que sentía cuando los hijos adolescentes LGBT o hijas ‘salen’ a sus padres. Muchos padres aún ven este anuncio como su hijo haciendo que la ansiedad, en lugar de su hijo mostrando confianza – que es un regalo. María y José no entendieron lo que Jesús trataba, ya veces los padres no entienden lo que es ser LGBT se trata. Como los padres a veces estamos asombrados y desconcertados. También nosotros no habríamos visto venir. Nosotros también podemos tener ‘miró en todas partes «, excepto en» el lugar adecuado «y esto nos deja la sensación como fracasos. Pero la Sagrada Familia nos asegura que todo esto es parte del proceso – todo parte del viaje a la santidad!

En el silencio de su corazón, en ese momento dramático, María y José deben haber reconocido que no tienen todas las respuestas más. Su hijo tenía que encontrar las cosas por sí mismo. La santidad es, por lo tanto, en su humildad que dar marcha atrás a ir a ese lugar donde estaba Jesús, a reunirse con él allí. Reconocer que llama la vida de Jesús, tal vez diferentes a las suyas.

Así que durante su segundo intento de regresar a Nazaret, probablemente atrapados más juntos y utilizan este momento crucial para limar alguno de sus diferencias, duele, y conflictos. Probablemente compartieron sus propios dolores y sueños. Este segundo viaje debe haber unido a esta familia es más importante. Jesús fue obediente y avanzada en sabiduría, edad y favor. Sabía que era amado incondicionalmente y se sintió apoyado por sus padres. No anduvieron por delante o que van a la zaga. En su lugar, caminaron juntos conscientes de su propósito único y camino santo.

Esta historia puede descubrir el secreto de los viajes de nuestras propias familias a la santidad: acompañar a los otros.

Grupo -Joseanne y José Peregin, dracma padres ‘

joseanne & Joe

José y Joseanne Peregin han estado casados ​​por más de 30 años y tienen dos hijos y una hija, todos en sus 20 años. Han sido líderes activos en la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) de Malta durante más de 35 años.CLC es una asociación laica internacional inspirado en la espiritualidad ignaciana, la contemplación y la acción en la integración de un espíritu de discernimiento. Se encuentran entre los co-fundadores de los padres ‘Grupo dracma (est.2008), que es un grupo de apoyo para los padres de las personas LGBT en Malta. Son miembros de la Red Global de nueva creación de los católicos del arco iris, para los que Joseanne forma parte del comité de dirección.

JUDY LEE, JUDY BEAUMONT: Conoce a nuestra gente de los finalistas en el año: cuatro fuerzas del bien


AMY BENNETT WILLIAMS, AWILLIAMS@NEWS-PRESS.COM 22:27 EST 26 de diciembre 2015
Personas del Año

 

Pasión. Visión. Amor. Los cuatro finalistas de The News-Press ‘Persona anual del Año prodigan esos dones y su propio en esta región, y estamos todos más rico por ello.

Su enfoque va desde el panorama general de pequeña marco a medida que dirigen su atención a temas que van desde la educación superior para la fuerza laboral de la región para la compra de antibióticos para las personas sin hogar a asegurar bebés más sanos.

Judy Lee y Judy Beaumont son nominados para Persona del Año.

Juntos, Judy Beaumont y Judy Lee, Sarah Owen y Dean Piccirillo son fuerzas poderosas para el bien en el suroeste de Florida, que es por qué fueron elegidos entre algunas otras 65 nominaciones dignos finalistas para nuestros premios anuales 29ª honrar contribuyentes pendientes a nuestra comunidad.

El ganador será anunciado en el Pueblo del evento el año 18 de febrero en el Coral Yacht Club Cabo.

Como ministros ordenados y socios de la vida, Beaumont y Lee se preocupan por luchar familias de su Iglesia Pequeña Casa en Fort Myers, donde ayudan a la gente a encontrar la vivienda, obtener atención médica y alimentos, al tiempo que ofrece sustento espiritual. «Estas mujeres se dedican totalmente a ayudar a las personas sin hogar, trabajando todo el día y parte de la noche, siete días a la semana», dice del Estero Ellen McNally, uno de sus ayudantes voluntarios. «En cualquier día podrían hacer que más de seis viajes a los médicos, seguridad social, buscando casa o cualquier otra cosa necesaria.» Sin embargo, Lee ve nada especial en eso. «Para nosotros no es nada extraordinario, es sólo lo que Dios quiere que la gente haga», dice ella. «La justicia y el amor son lo que se trata todo esto. Dios trajo luz al mundo para que la gente no se comportan mal.

http://www.news-press.com/story/news/local/2015/12/26/meet-our-people-year-finalists-four-forces-good/77765542/

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